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jueves, 13 de diciembre de 2012

Catalanes y vascos: legitimidad histórica de su patriotismo español




"Es que la verdad no se puede exagerar. En la verdad no puede haber matices. En la semi-verdad o en la mentira, muchos" Pío Baroja.

Lo confieso, he esperado desde hace años que algún intelectual o político español,  nos ofreciera luz sobre el origen de las disputas que catalanes y vascos han mantenido con el poder en España, que alguien se dignara desde el análisis histórico riguroso a mostrarnos la legitimidad o ilegitimidad de las pretensiones nacionalistas de las comunidades históricas. No ha ocurrido así, por lo que voy a intentar en este artículo aclarar un poco las cosas para las próximas generaciones de españoles, incluidos los catalanes y vascos, sin duda los más bizarros y aguerridos en la lucha por la legitimidad del poder en este país, tras los liberales que promovieron la fundación de la nación española en el Cádiz asediado de 1.812, y sin embargo, enfrentados entre ellos. 

Nadie se ha dignado en este país tras la presencia de miles de parlamentarios en las Cortes, cientos de pesebristas en el Consejo de Estado, innumerables catedráticos y profesores de historia, de establecer el escenario que da origen a todo lo que está aconteciendo en el País Vasco y Cataluña, consecuentemente, en España. Nadie nos ha dicho que catalanes y vascos nunca han tenido problema alguno con España a lo largo de la historia, pero sí todos los problemas con el poder en España, fundamentalmente con las cuestiones dinásticas relacionadas con los Borbones. En realidad, el problema de los nacionalismos catalán y vasco es una cuestión sobrevenida por su afán legitimista, por no comulgar con las ruedas de molino que se impusieron a lo largo de los siglos tanto a los vascos y catalanes como a los demás españoles. Quiere esto decir que los vascos y catalanes tienen originalmente razón en sus propuestas, al no aceptar las imposiciones monárquicas de un rey francés: Luis XIV y el mayor felón de los reyes españoles: Fernando VII. 

Para resolver los problemas que existen en España con catalanes y vascos, en primer lugar hay que reconocer que han tenido razón en sus propuestas históricas, tanto cuando los catalanes en 1714 se levantaron contra Felipe V, nieto de Luis XIV, el “rey sol” francés, como cuando lo hicieron contra Fernando VII al imponer la pragmática sanción que vulneraba la ley sálica española y entregaba a su hija Isabel II, la corona de España.  Todos los problemas que han existido y existen en España entre catalanes y vascos y los demás españoles, son en realidad una falacia inventada por los políticos a partir de estos hechos. Los nacionalistas han llevado hasta el extremo la deslegitimación del poder monárquico en este país, mientras los serviles que han apoyado la legitimad monárquica vigente en España, han hecho mutis por el foro desviando la cuestión a otros problemas que nada tienen que ver con la monarquía, auténtico origen del problema, y en los últimos tiempos, la sucesión impuesta por Franco, que en vez de hacer regresar este país a la legitimidad, imponía de nuevo un nuevo golpe a la legitimación dinástica. 

En realidad, en España tenemos problemas con los nacionalistas catalanes y vascos porque la monarquía ha sido ocupada por el heredero de los principales enemigos del pueblo español: Fernando VII e Isabel II.  No es difícil comprender la deriva que se produjo posteriormente, dada la intransigencia natural de los españoles para sentarse en una mesa y establecer acuerdos desde posiciones confrontadas. Hace dos siglos era exactamente igual que ahora, fundamentalmente por la intención de todos los partidarios de la casta política en sacar tajada de su victoria sobre los demás.  Desde que hemos vuelto a vivir en democracia, si el régimen que sufrimos en España puede denominarse así, nadie ha tenido voluntad de arreglar las cosas, porque a todos les interesaba el “mantenella e no enmendalla”, tan tradicional por estos lares. No tiene sentido alguno que no se rediman las hostilidades no resueltas del pasado en un nuevo Abrazo de Vergara y estemos condenados a seguir siempre enfrentados, por unas confrontaciones sin resolver que provienen de siglos atrás. 

La guerra de sucesión (1700-1714)

En Cataluña en 1714 el pueblo catalán no se levanta contra España, sino contra la imposición de Felipe V de Borbón como Rey de España por el rey francés Luis XIV, porque al morir Carlos II sin descendencia, las principales potencias europeas se repartieron –a espaldas de España- los reinos del decadente imperio español. El primer heredero del imperio español era José de Baviera, pero al fallecer antes de asumir la Corona y ser reconocido, aunque habiendo dejado testamento en favor del archiduqe Carlos, a quien también apoyaba el Reino Unido, fraccionando las dependencias europeas del imperio español, Luis XIV aprovechó la ocasión, convenciendo a Carlos II de que dejara como heredero a su nieto Felipe de Anjou, que también era sobrino-nieto del monarca español. A la muerte de Carlos II, Luis XIV hizo llamar a su nieto Felipe de 17 años y le manifestó su ancilaje eterno con Francia de la siguiente forma: 

«Señores, he aquí el Rey de España». Entonces le dijo a su nieto: «Pórtate bien en España, que es tu primer deber ahora, pero recuerda que naciste en Francia, para mantener la unión entre nuestras dos naciones es la manera de hacerlos felices y preservar la paz de Europa»

De 1700 a 1714 se produjo la Guerra de Sucesión en España, un conflicto internacional entre las potencias europeas pero también una guerra civil en España, la corona de Navarra y la de Castilla apoyaron a Felipe V, mientras que la mayor parte de la Corona de Aragón apoyó al archiduque Carlos. Tras la victoria de Almansa (1707) Aragón y Valencia cayeron bajo el control de Felipe V. Pero en 1713, el aspirante a la Corona española, el archiduque Carlos fue elegido emperador e Alemania, y las potencias europeas retiraron sus tropas de España dado el poder de los Habsburgo, firmando el Tratado de Utrech, por la que España perdía sus posesiones en Europa y Gibraltar y Menorca en favor de Reino Unido, aunque conservaba sus posesiones de ultramar. El archiduque Carlos, emperador de Alemania, siguió reclamando el trono español

Las instituciones catalanas primero juraron fidelidad a Felipe de Anjou (Cortes de 14 de enero de 1702, en Barcelona), pero después una flota anglo-holandesa a favor de Carlos desembarcó en el río Besós (el 25 de agosto de 1705) y conquistó Barcelona ante la indiferencia de la población. El 16 de octubre las instituciones catalanas reconocieron a Carlos como rey de España.

Finalmente, la guerra acabó con la renuncia de Carlos al trono (pues había sido elegido Emperador del Sacro Imperio) y Felipe V no tuvo oposición en Cataluña: amnistió a los dirigentes de la revuelta “austracista”, pero abolió las instituciones catalanas, creando un estado centralista a imitación de la Francia de aquel momento.

Cada 11 de septiembre se conmemora que aquel día de 1714 Barcelona y los seguidores del Archiduque Carlos se rindieron ante las tropas de Felipe V en la Guerra de Sucesión española. Cada 11 de septiembre se realiza una ofrenda floral ante el monumento a Casanova en la calle Girona de Barcelona, porque la tarde del 11 de septiembre de 1714 un patriota español llamado Rafael Casanova, consejero en jefe de Barcelona, emitía su famoso bando que repartió por las calles de la ciudad condal, y que decía textualmente:
«Se hace saber a todos generalmente, de parte de los tres Excelentísimos Comunes, considerando el parecer de los Señores de la Junta de Gobierno, personas asociadas, nobles, ciudadanos y oficiales de guerra, que separadamente están impidiendo que los enemigos se internen en la ciudad; atendiendo que la deplorable infelicidad de esta ciudad, en la que hoy reside la libertad de todo el Principado y de toda España, está expuesta al último extremo de someterse a una entera esclavitud. Notifican, amonestan y exhortan, representando así a los padres de la Patria que se afligen de la desgracia irreparable que amenaza el favor e injusto encono de las armas franco-hispanas, haciendo seria reflexión del estado en que los enemigos del Rey N.S., de nuestra libertad y Patria, están apostados ocupando todas las brechas, cortaduras, baluartes del Portal Nou, Sta. Clara, Llevant y Sta. Eulalia.

Se hace también saber, que siendo la esclavitud cierta y forzosa, en obligación de sus cargos, explican, declaran y protestan los presentes, y dan testimonio a las generaciones venideras, de que han ejecutado las últimas exhortaciones y esfuerzos, quejándose de todos los males, ruinas y desolaciones que sobrevengan a nuestra común y afligida Patria, y extermine todos los honores y privilegios, quedando esclavos con los demás españoles engañados y todos en esclavitud del dominio francés; pero así y todo se confía, que todos como verdaderos hijos de la Patria, amantes de la libertad, acudirán a los lugares señalados, a fin de derramar gloriosamente su sangre y su vida por su Rey, por su honor, por la Patria y por la libertad de toda España»
Rafael de Casanovas fue herido en el sitio de Barcelona pero concluyó apaciblemente sus días como abogado, perdonado y pensionado por el Borbón, a los 83 años en Sant Boi de Llobregat, según nos cuentan magníficamente en el blog la historia sin historietas.
Los catalanes nunca se enfrentaron a los españoles como tales por ninguna cuestión territorial, sino a los borbones por una cuestión dinástica.

Las guerras carlistas

Felipe V, tras no ser admitida la ley sálica, que impedía el acceso a la corona a las mujeres, impuso la Ley de Sucesión Fundamental, que solo permitía gobernar a las mujeres si no había herederos varones de primer grado, abriendo el conflicto que daría lugar a las guerras carlistas del siglo XIX, al imponer Fernando VII la pragmática sanción que dejaba como sucesora a su hija Isabel II y no a su legítimo heredero, su hermano Carlos María de Isidro,  y el enfrentamiento entre españoles en una nueva guerra civil, en la que vascos, navarros, aragoneses, catalanes y valencianos se enfrentaron con los demás españoles bajo el cetro del felón Fernando VII.

Las guerras carlistas suponen el periodo de guerra civil más prolongado de la historia de España, hubo tres guerras carlistas: 1833-1840, 1846-1849, 1872-1876, la primera fue la más violenta y dejó 200.000 muertos, concluyó con el Abrazo de Vergara, entre Maroto y Espartero, aunque Cabrera resistió un año más en el Levante.

El carlismo es el origen del fenómeno nacionalista en el País Vasco, que fue el único lugar en el que, junto con Navarra, y algunos focos aislados en Barcelona y otras provincias españolas, se mantuvo la reivindicación por la legitimidad dinástica hasta fechas recientes. En 1893, Vázquez de Mella es el principal ideólogo del carlismo teniendo gran influencia en el pensamiento tradicional español. En 1895, Sabino Arana y su hermano abandonan el carlismo y fundan el PNV. Durante el franquismo un sector del carlismo se unió al franquismo y otro se opuso a él, pero ambos rechazaron la presencia de Juan Carlos I de Borbón. En el congreso federal de 1972, el Partido Carlista se definió como un partido de masas, de clase, democrático, socialista y monárquico federal. El nuevo Partido Carlista se incorporó a la Junta Democrática de España y después de abandonarla a la Plataforma de Convergencia Democrática.

Conclusiones, siempre provisionales

1)  Nunca en la historia de España existió una confrontación territorial de origen nacionalista, ni una búsqueda de independencia de España, ni en el País Vasco, ni en Cataluña
2)    Los conflictos existentes entre vascos, catalanes, junto a los de otras comunidades contra los españoles que no se levantaron contra el yugo de los borbones no fueron por cuestiones políticas, territoriales o culturales, sino por problemas exclusivamente dinásticos. Los vascos y los catalanes, junto con navarros, aragoneses y valencianos… fueron más patriotas españoles, si cabe que los que se conformaron con la imposición de Felipe V por Luis XIV, o las sucesivas felonías de Fernando VII para imponer a su hija Isabel II contra la legitimidad dinástica vigente en España.
3)  Las reivindicaciones iniciales de los movimientos que se levantaron contra la ilegitimidad de las imposiciones borbónicas, fundamentalmente protagonizadas por catalanes y vascos, deberían ser reconocidas por todos los españoles y en nuestra Constitución, por ser una quiebra de la legitimidad histórica, fundamentalmente cuando hoy la monarquía ha quedado reducida a un papel testimonial, querer extraer de un conflicto dinástico la oposición entre españoles es una impostura a la historia de España, de la que vascos y catalanes forman, no me duele decirlo, lo más granado del patriotismo español que se levantó ante la impostura de los Borbones para acceder ilegítimamente a la Corona Española.
4)  Nunca hubo en la historia de España hasta el siglo XX un nacionalismo vasco o catalán, sino un nacionalismo español, de origen liberal, que se enfrentó a las imposiciones de la monarquía española representada por los Borbones y por las potencias extranjeras que implantaron en España sus pretensiones dinásticas. La nación hizo soberano al pueblo español, pero los monarcas siempre trataron de  condenarlo a ser súbdito.
5)   Es hora de que se reconozca que los catalanes y vascos que se levantaron contra las imposiciones de los Borbones, sean reconocidos como pilar inolvidable de los patriotas españoles que siempre fueron, es de justicia histórica.
6)  El himno carlista, el Oriamendi, es el vínculo que mejor expresa el sentimiento histórico de catalanes y vascos hacia su patria española, que siempre defendieron como el que más. 
   
Viva Dios queridísmo
tengámoslo todos por dueño.
Vivan España y el País Vasco
y el rey legítimo.
Amamos al País Vasco,
amamos sus viejos Fueros,
a esta idea están orientadas
siempre las fuerzas carlistas.
¡¡Viva Dios inmortal!!
¡¡Viva el vasco,
que tiene bien
el mismo rey de España!!


No sobra España, ni catalanes, vascos o españoles; lo que sobran son las imposturas de los Borbones y todos los serviles de la casta política que se han adueñado de nuestra patria, tras imponer una Constitución a los españoles urdida en la ilegitimidad del legado de la dictadura franquista.

Enrique Suárez

lunes, 10 de diciembre de 2012

Queridos siervos (carta abierta a los españoles de 2012)



"La ignorancia es la noche de la mente: pero una noche sin luna y sin estrellas." Confucio

Las cosas están mal, pero se van a poner peor en este país. El Gobierno de Mariano Rajoy no tiene ninguna posibilidad de sacarnos de la crisis en la que nos metieron los gobiernos de Zapatero. Y cuando digo ninguna, quiero decir ninguna.

Ha pasado un año desde que Mariano Rajoy ha llegado a La Moncloa, aupado por una mayoría absoluta bajo la bandera de la gaviota. Lo primero que hizo fue lo contrario de lo que prometió antes de las elecciones: subir los impuestos. ¿Cuántos impuestos ha subido Rajoy en un año?: 27, ningún gobierno en la historia de la democracia se había atrevido a tanto. Sin embargo, ahí no concluye su hazaña: ha bajado los sueldos, recortado servicios públicos, impuesto tasas, para estar peor que al principio aunque nos digan desde el Gobierno que estamos mejor, no es cierto, no puede ser cierto cuando tenemos un 26 % de paro, cuando hay un 30 % de pobreza, cuando el  déficit público supera el 9 %, cuando la prima de riesgo se ha mantenido por encima de los 400 puntos desde abril hasta ahora y comienza a repuntar.

Desde el otro lado de la rivera los que se lo llevaron con los carritos, los que crearon la mayor corrupción política a nivel mundial en menos tiempo, los que colocaron a todos los colegas, hasta tener un millón de empleados públicos más de los que necesitamos, se han empeñado en hacer manifestaciones y huelgas en vez de devolver todo lo que han trincado. Zapatero se gastó más de 300.000 millones de euros de deuda durante los últimos tres años de gobierno para tapar todos sus crímenes, y nadie le ha exigido responsabilidades. Al menos, el PSOE está agonizando, para algo bueno ha servido tanta ineptitud como hemos padecido, pero es hora de que vayan pasando por los tribunales a rendir cuentas sobre todos sus cuentos. Y luego dicen que defienden lo público, cuando lo público en España es el mayor pesebre de parásitos del planeta. ¿No es extraño que en este país, tras todo lo acontecido, no haya ni un político responsable que vaya a la cárcel?

Pues sí, queridas marmotas, esto es lo que hay, el paradigma de las Cajas de Ahorros elevado a política institucional, vivimos en el paraíso de la casta y dentro de poco tendremos que pedirles permiso para respirar. Se gastaron 300.000 millones de dinero público entre todos los partidos y sindicatos, buena parte está en paraísos fiscales a nombre de parientes y tienen la desfachatez de solicitar un rescate de 50.000 millones para revivir al muerto que tendremos que pagar todos los españoles, además de habernos robado. ¿Y no hay nadie que vaya a la cárcel?

El Fiscal General del Estado sigue ciego y además sordo,  le han colocado los del PP en el puesto para que tape todo y deje correr las cosas sin que la gente se dé cuenta. Mientras en España cada día más españoles las están pasando más putas y la marea no deja de subir.

Dentro de un año las cosas todavía estarán mucho peor, nos volverán a subir los impuestos, nos harán más recortes de servicios, el paro llegará a los seis millones, bajarán las pensiones y crecerá la deuda pública por encima del 100 % del PIB. Los jóvenes españoles estarán condenados a ser esclavos durante los próximos veinte años recibiendo un salario de supervivencia;  a los pensionistas les han jodido los últimos años de su vida; a los de mediana edad van a explotarlos como jamás se ha visto, exclusivamente para que la casta siga manteniendo sus privilegios y beneficios.

¿Sabéis una cosa, queridos marmotas?, además de estar abducidos en la cobardía, de estar avasallados, vapuleados y aplastados, os confesaré lo que nos pasa: somos idiotas. Seguid disfrutando de las navidades, de los programas de la tele, y de la liga de fútbol, porque cuanto más tiempo pasa sin que nadie reaccione, mejor conocen los poderosos nuestra infinita resistencia a soportarlo todo, y pueden seguir apretando. Las cosas seguirán yendo mal y cuando ya no haya remedio, solicitarán el rescate a Europa y nos acabarán de arruinar la vida para siempre, lavándose las manos y diciendo que ellos lo intentaron, pero no lo lograron, y estaremos como los griegos. Mientras el tiempo pasa y siguen consumiendo las últimas oportunidades que tenemos los españoles para lograr una supervivencia digna, pero al final será Europa la que nos habrá impuesto la sanción bien merecida por tener unos chorizos en el poder, que se irán felices, como a Zapatero nadie le ha reclamado nada, nadie habrá que les reclame algo a ellos. ¿A qué suena a pacto de no agresión entre el PSOE y el PP? 

Cada pueblo tiene los gobernantes que se merece, los españoles no nos merecemos nada mejor que Zapatero o Rajoy, es lo que nos corresponde en relación a nuestro compromiso con la libertad y la democracia, injusto sería que tuviéramos mejores gobernantes. Por lo de idiotas no os preocupéis, yo todavía soy más idiota que vosotros por pensar que por deciros lo que va a ocurrir, pueda cambiar vuestra actitud servil. Aquí no cambia nada, ¿cómo va a cambiar algo en un pueblo de esclavos?. Sigamos construyendo la tumba del faraón.

Enrique Suárez

jueves, 6 de diciembre de 2012

Los que se representan a sí mismos (la casta), quieren cambiar la Constitución



"El deber de un patriota es proteger a su país de los ataques del gobierno.”
 Thomas Paine

Ni Max Estrella podría describir mejor lo que ocurre actualmente en España que un telediario cualquiera de un día cualquiera. Hoy se han reunido dos mil sobrealzados o más, para celebrar la onomástica de La Nicolasa, aquella Constitución que un 6 de diciembre de 1978 fue aprobada en referéndum por los españoles con derecho a voto.

En días como estos, a los que se representan a sí mismos (la casta) les gusta hacer declaraciones para mostrarle al pueblo español que dan la talla política y que tienen alguna idea sobre el futuro, que no están en blanco, como aquel hijo tan honesto del PSOE que terminó siendo un campeón de la corrupción.

Mariano Rajoy se ha permitido decir, sin sonrojo alguno y con la que está cayendo, que: “para cambiar la Constitución es necesario un objetivo claro y consenso”. Maria Dolores de Cospedal no se ha quedado atrás y ha reclamado un cambio constitucional para evitar pragmáticas sanciones en las leyes sucesorias de la Corona. Rubalcaba ,quiere reformar la Carta Magna para que la sanidad sea un derecho (y de paso a ver si cuela lo de convertirnos en una República Federal), los nacionalistas pasan directamente de la Constitución, se la pasan por el forro en las comunidades en las que gobiernan. 

¿Pero se dan cuenta ustedes de la desfachatez de estos prójimos? ¿A todos se les ha olvidado que si son algo en sus miserables vidas es gracias a que un pueblo soberano, el español (el único pueblo legítimamente soberano de esta nación) les ha sobrealzado al poder que detentan? ¿Cambiar la Constitución para qué?, ¿no se dan cuenta, los miembros de esta aristocrática secta del Ancienne Regime, que los españoles no quieren cambios constitucionales, sino que se cumplan los artículos de la actual Constitución?. Lo que los españoles queremos, mayoritariamente, es librarnos de esta casta inmunda de degenerados representantes públicos que sólo representan sus propios intereses, contra los del pueblo español, en una usurpación e impostura que clama justicia, detentando un poder que les ha sido conferido por mandato (cumplir la Constitución) y que no incluye una renuncia a su soberanía. ¿Pero de qué van estos chorizos?

En la última encuesta del CIS, estos han sido los resultados más relevantes:
  • -         Los problemas con los políticos son la primera causa de nuestras dificultades para casi un tercio de los españoles (30,6 %), mientras que en el mes de agosto –hace tres meses- solo lo era para un 24,3 %, es decir ha crecido la desconfianza política en un 25 % en el último trimestre.
  • -         Los españoles que no están satisfechos del funcionamiento de la democracia en España son más de 2/3 del total, un 67,9 %, que están nada o poco satisfechos
  • -         Tan solo un 21,2 % de los españoles consideran que la Constitución Española de 1978 es respetada y cumplida por los políticos.


Con estas cifras, deberían estar pidiendo disculpas a los españoles de la mañana a la noche los que se representan a sí mismos, porque las siguientes van a ser, sin duda, la lápida del epitafio de la casta.

¿Pero de qué legitimidad se intitulan estos mequetrefes para cambiar la Constitución Española? ¿Pero acaso no saben que esa es potestad intransferible del soberano pueblo español que ahora las está pasando putas gracias a la barbarie que han impuesto estos impresentables? Antes de cambiar nada en esta Constitución, es necesario que todos los que la han transgredido sean sancionados como corresponde por haberla incumplido, que restituyan lo que han robado y que sean condenados a las penas que correspondan a su execrable impunidad.

¿Pero qué quieren cambiar ahora la Constitución para crearse más inmunidad de la que tienen, para ser más irresponsables y poder expoliar con mayor facilidad a los españoles? Lo lamento, pero esta vez no va a ser así, nada de que nos prefabriquen una Constitución a la medida de los privilegios de los políticos, exclusivamente orientada a su interés y beneficio. Primero vamos a utilizar esta para enterrar a la casta en la fosa más profunda del olvido, no vamos a corromper una nueva con sus miserias y mezquindades.

La próxima Constitución que haya en España será hecha por todos los españoles representándose a sí mismos;  la aristocracia política de la casta tiene los días contados, si quieren participar en su elaboración como cualquier otro ciudadano, pero nada de privilegios heredados del pasado. La Nicolasa ha servido para algo magnífico a los españoles, para saber que la próxima Constitución que se haga en este país, no será de exclusividad política, sino ciudadana, cívica, democrática y no autoritaria, compartida y no impuesta por los que se representan a sí mismos.  Los españoles ya no somos los pardillos que salían de una dictadura hace 34 años y querían abrazar la democracia como fuera, ahora sabemos lo que queremos y quienes son los enemigos de nuestro bienestar, progreso y futuro. Los que se representan a sí mismos aún no lo saben, pero lo sabrán, de eso no tengo la menor duda.

Enrique Suárez

martes, 4 de diciembre de 2012

La construcción de la perversión política



Este artículo fue publicado por primera vez en este blog, hace cinco años, el 17 de marzo de 2007, en él se puede observar con claridad lo que ha ocurrido en España, es un ensayo sociológico que nos descubre que la responsabilidad sobre lo acontecido no ha estado exclusivamente en la maldad, impostura e ineptitud de los políticos, sino también en la indiferencia de los ciudadanos españoles ante esa maldad, impostura e ineptitud. Se confirma por tanto la hipótesis establecida: ¿qué ocurre si se produce indiferencia de los ciudadanos hacia la política?, pues sencillamente, el abuso de poder que hemos vivido y estamos viviendo

"Nadie se hizo perverso súbitamente" Juvenal

En tiempos de globalización, el análisis exhaustivo es imprescindible. Los cambios que han experimentado, durante las últimas décadas, las sociedades reconocidas como más avanzadas, han sido extraordinariamente positivos, pero han arrastrado algunas cuestiones que se deberían erradicar por acuerdo de todos.

La democracia no se renueva espontáneamente, la libertad no se mantiene por sí misma, los derechos humanos no se sostienen por estar escritos; la justicia, la igualdad, la solidaridad, no se producen si no se siembran y se cultivan con esmero. La ausencia de atención a todas estas cuestiones conduce a una colección de distorsiones que pasamos a describir.

La sociedad realiza intercambios con sus representaciones, pero es incapaz de regularlas de forma racional, ocurriendo singulares mecanismos de refuerzo a posiciones que precisamente la perjudican. El conductismo debería analizarse con más detalle en el ámbito de la política


PERVERSIONES POLITICAS

En los momentos de amenaza, conflicto o peligro, la sociedad y sus representantes políticos, al igual que ocurre con los militares, establecen un proceso de convergencia de intereses comunes, que conduce a un estado de cohesión de sus propuestas. No hay diferencia entre las propuestas políticas y los deseos de la sociedad.

Sin embargo, en tiempos de paz y tranquilidad, la sociedad cuestiona sus representantes, promoviendo cambios que conciernen a las leyes y a la forma de gobernar. Sociedad y política solo alcanzan un auténtico proceso simbiótico en tiempos de guerra.

Al igual ocurre con otras semióticas; las expresiones simbólicas como la bandera, el himno, las instituciones, o los valores nacionales, cobran especial sentido para la sociedad en tiempos difíciles, y sin embargo, son desdeñadas, cuestionadas, o desposeídas en tiempo de paz.

Los políticos están condicionados por la sociedad que representan para recibir amor cuando hay problemas y críticas cuando no los hay. Numerosos conflictos son creados entre los políticos, que antes de resolver los problemas que ocurren en la sociedad que los elige, disfrutan de la conflictividad que generan al no resolverlos, lo que termina justificando su presencia hasta hacerlos imprescindibles. Es como si al único fabricante de ataúdes de una comunidad se le permitiera decidir sobre la necesidad de implantar la pena de muerte en su ámbito.

Pero este problema no afecta solo al ámbito de la política; en menor escala ocurre en todas las instituciones y estamentos del Estado: justicia, militares, religiosas, orden público, educación, sanidad, obras públicas, o medio ambiente, entre otras.

En cada decisión política, ocurra en el ámbito que ocurra, siempre se producen dos consecuencias; la primera es la que concierne propio asunto que la suscita, y la segunda, la que incide en la carrera personal del personaje político que ha de tomar las decisiones. Es imposible separar una de la otra, por lo que siempre habrá que pensar que influencia incidió más en su decisión, si el asunto común o el privado.

PERVERSIONES EN LOS MEDIOS DE COMINICACION

Con los medios de comunicación ocurre lo mismo de una forma aún más flagrante, habitualmente subvencionados por la política en forma de publicidad o subvenciones, se ven obligados a no dejar de emitir información política de forma regular, si quieren subsistir.

Los medios de comunicación viven de la información que comunican, por lo que además de su utilidad como instrumentos de divulgación de las cosas que ocurren, también fomentan que ocurran cosas, por que así tendrán mayor información que transmitir.

Es una pescadilla que se muerde la cola, y que tiene mucho que ver con la sociología del rumor, que va cobrando más importancia a medida que se aleja de la realidad y se aproxima a los temores compartidos de los receptores.

Cuanto más partidista es un medio de comunicación, más necesidad tiene de sobrevivir a costa de beneficiar a su mecenas, y menos de una forma independiente; por lo que cada día se va haciendo menos importante la defensa de la verdad y más importante la propaganda.

Lamentablemente, España es un ejemplo interesante del pesebrismo de los medios de comunicación sesgados políticamente, con periódicos de derechas e izquierdas, pero no independientes. También ocurre lo mismo con emisoras de radio y cadenas de televisión.

La magnificación de una noticia o su olvido absoluto no depende nunca del azar, sino del interés de alguien que desea implantar sus posiciones en la sociedad.

PERVERSIONES EN LA SOCIEDAD

Los ciudadanos también somos responsables de que las cosas permanezcan igual, pues con quejarnos de lo que ocurre no es suficiente; así aceptamos como bueno lo que hay, sea lo que sea, con tal de no hacer la reflexión y el esfuerzo de intentar cambiar las cosas. “Todo vale” en principio, aunque luego se comprueba que esta actitud es errónea, por que permite que se transforme en el “vale todo”.

Nuestra sociedad no es una organización bien estructurada, más bien es una acumulación de gente. La sociedad no puede organizarse por si misma, mientras la política se ocupe de dirigir sus pasos.

La sociedad debe emanciparse de la política, hemos entrado en una dinámica extravagante, en la que resulta extraordinario observar como la sociedad depende de las decisiones de los políticos, y no la política de las decisiones de los ciudadanos.

PROXIMOS ESCENARIOS

Critica de la democracia occidental: el caso español

Tras la alianza puntual de la segunda guerra mundial para derrotar al común enemigo fascista, el mundo occidental recupera su dicotomía en dos facciones opuestas y complementarias, que fueron determinados con acierto como bloques: la OTAN y el Pacto de Varsovia.

En los años sesenta se construye el muro de Berlín en Alemania, que representa el acmé de la segregación en bandos a ambos lados de la frontera (el telón de acero en Europa), pero también de la escalada armamentística de la “guerra fría” y la disminución de intercambios entre el bloque comunista y el capitalista.

Años de maniqueísmo, que permiten a los poderes fácticos de ambas agrupaciones utilizar los recursos económicos y sociales en la construcción de sus respectivas fortalezas políticas. La sociedad evoluciona en este ambiente como buenamente puede. Pero es en Occidente, por su diferente valoración de la libertad, donde mejor se aprecia la reacción social de grupos minoritarios que están llamados a defender otros valores alternativos a los oficiales.

Es la época de la oposición permanente, de la crítica sistemática de lo existente, del “antismo”, de la negación permanente de lo que hay. Brotan movimientos antinucleares, antibelicistas, anticapitalistas, antiautoritarios, antiracistas, antireligiosos, anticivilización, antimercado, etc.

Durante este tiempo era más importante decir que se estaba en contra de algo, que definirse directamente, pudiendo aceptarse que la gente se hace por lo que no es, más que por lo que realmente es. Un ecologista no defiende la naturaleza, está contra la civilización. Un pacifista no defiende la paz, está contra la guerra. Un comunista no defiende el socialismo, está contra el capitalismo.

Cuando el líder socialista, Felipe González, gana las primeras elecciones en España en 1982, se sabe que sus seguidores y compañeros de partido están más por la labor de destruir lo que se encuentran que por crear algo nuevo. El pueblo aplaude la intervención en Rumasa, por ejemplo, más tarde la persecución de Mario Conde, se anticipa el reparto de las fincas de la Duquesa de Alba en Andalucía.

Desaparecen los iconos del franquismo y reaparecen otros. La administración se socializa, y se aprovecha la politización del sistema funcionarial para colocar a los partidarios en los puestos de gestión y gobierno de las instituciones, pero no solo en los nivele superiores del escalafón, el nepotismo alcanza al personal de limpieza o a los proveedores. Se crea una mafia política, económica y social.

Las masas siempre han aprobado el ir contra lo que hay. El acertado lema del PSOE es por el cambio, tras varias décadas de inmutabilidad. Brotan por todas partes expresiones culturales nuevas: la movida, el reconocimiento de los perseguidos, las legislaciones más igualitarias y por supuesto la entrada en Europa en 1986, que define el comienzo de una nueva etapa. Ya no importa tanto ser antifranquista, sino lo que realmente hay que ser es europeo en plenitud de hechos y derechos.

España se alinea con el resto de países de su órbita política y económica. Acompasa su marcha a la de los otros, con sus peculiaridades. Se producen las grandes luchas políticas entre los partidos de izquierdas y derechas, hasta que su confrontación termina aburriendo a la ciudadanía. A la gente le importa más el paro o el terrorismo que las elecciones, lo que quiere decir que nuestro país ha superado la etapa infantil en política, comenzando la juvenil.

Nuestro país se parece cada día más a cualquier otro de Europa. Surgen las inversiones extranjeras y la cultura del pelotazo, y los grandes negocios de la corrupción. Con Aznar, la ciudadanía descubre que los políticos son un mal necesario, más que aquellos anhelados salvadores que se esperaban durante el franquismo.

Con la internacionalización de España, nuestro país alcanza la madurez política, y se descuenta de una vez por todas la deuda de la nación con los ciudadanos de izquierdas perseguidos durante el franquismo. Aquí concluye la etapa anti, en los últimos años del pasado siglo.

La indiferencia, como tránsito hacia la nada

Ahora los políticos importan menos que la subida del petróleo o los combates del Barça y el Madrid. España, recupera su pulso tranquilo después de la taquicardia que padecida tras la muerte del dictador.

Los políticos sin embargo siguen peleándose por que consideran que la lucha está en su sueldo, sin haberse adaptado a las circunstancias actuales. Así tenemos un ambiente trasnochado en el Parlamento, por que estos señores no se dan cuenta de que las cosas ya han cambiado, y los únicos que no cambian son ellos.

En el pensamiento filosófico o la ciencia ocurre lo mismo, se está viviendo el periodo adaptativo tras la revolución tecnologíca, mediática y comunicativa, a la que hemos asistido en las tres últimas décadas. Es un periodo de reflexión discreta, de digestión histórica, de metabolismo de lo adquirido. Pero también de preparación del futuro.

Cuando hoy se pregunta a los más jóvenes sobre la política y los políticos, o no saben nada o dicen que no les importa. Esto es un grave problema, porque nuestros jóvenes se están acostumbrando a vivir en su propio mundo tribal de piercing, movil y msn, sin percatarse que ese letargo les conduce poco a poco a la incapacitación civil para asumir responsabilidades propias o sociales.

La indiferencia, es el peor enemigo de la libertad, no hay nadie más atrapado que aquel que no se pregunta nada. La indiferencia, es el caldo de cultivo para que los mismos aprovechados de siempre se beneficien de la baja resistencia a sus propósitos de culminar su obra personal. La indiferencia de los ciudadanos hacia la política y los políticos, es el preámbulo de la dictadura política de los arribistas y la próxima asfixia económica de los más poderosos.

Cada día que pasa nos cuesta más vivir de la misma forma, o peor; parece que no somos capaces de zafarnos socialmente de la servidumbre y la dependencia. Esclavos en Grecia y Roma, siervos en la Edad media, y adictos al consumo de lo que nos ofrecen en el siglo XXI.

Hoy nadie quiere cambiar, pero sin embargo todo el mundo se queja de que nada cambie; nos da miedo perder lo conseguido, y nos da miedo conseguir lo que necesitamos. Nos han llevado entre todos los políticos al río revuelto de sus intereses, y ahora se disponen a divertirse con la pesca.

La libertad es elección, pero no se puede elegir entre blanco y blanco, no hay elección en el más de lo mismo. Solo queda aceptar lo que hay, o dedicarse a la miseria de criticar lo que existe para soportar el paso del tiempo, la impotencia absoluta de los individuos considerados libres, y el naufragio social en el océano que separa la duda de la nada.

Los jóvenes, en esta ocasión, más que dueños de su destino, van a ser esclavos de su impotencia, inermes de valores, dependientes económicos, apáticos en la política y absolutamente conformistas, porque el precio de su libertad les resulta demasiado alto, mejor continuar en la estela de los viejos, aunque sea sometidos.

Y si la juventud acepta lo que hay, hemos alcanzado por fin, la zona cero de la democracia y la libertad, a partir de ahora, la política se convierte en un solar, preparado para el negocio de cualquier oscuro constructor.

Biante de Priena

¿Dónde está el billón de euros que ha desaparecido de las cuentas públicas en España?

"Al principio de las catástrofes, y cuando han terminado, se hace siempre algo de retórica. En el primer caso, aún no se ha perdido la costumbre; en el segundo, se ha recuperado. Es en el mismo momento de la desgracia cuando uno se acostumbra a la verdad" Albert Camus.


En Ciudadanos en la Red hemos sido previsores, durante los últimos seis años (el 18 de noviembre cumplimos nuestro sexto aniversario), no hemos dejado de recoger información cada día de lo que estaba ocurriendo en España, pero con un objetivo concreto: señalar los desmanes de la casta política de forma cotidiana, así que si ustedes quieren ver lo que ocurría hace tres años o cuatro, sólo tienen que buscar la fecha y sabrán que era lo que se decía por entonces, y lo que decíamos en este blog ante lo que estaba ocurriendo. Ahora es fácil hacer crítica, a toro pasado, como hacen numerosos tertulianos que se columpiaron felices y se siguen columpiando, pero lo difícil, heroico y arriesgado ha sido hacerlo cuando el toro nos estaba embistiendo. No hace tanto tiempo que en España por decir tu opinión libremente cuando no coincidía con la del PSOE algunos infames te denominaban facha, mientras ocultaban como se lo estaban llevando desde el Gobierno. Ahora te llaman rojo si denuncias las tropelías del PP de Mariano Rajoy. Así que mucho no han cambiado las cosas.

Pero la cuestión de la que quería hablarles era del billón de euros que falta de las arcas públicas españolas, que ha sido la cantidad aproximada que se ha esquilmado a los españoles en los últimos diez años. En realidad, no sabemos cuanto se ha llevado el PSOE, el PP, los nacionalistas, IU y el resto de los partidos políticos que han funcionado como agencias mafiosas, pero el montante total ronda aproximadamente el billón de euros, aunque posiblemente sea bastante más si hacemos un estudio riguroso.


Tampoco sabemos cuanto se podría recuperar si el Fiscal General del Estado, ese velador por ley del interés público, se recobrara de su ceguera y comenzara a realizar AUDITORÍAS PERSONALES a todos los políticos españoles que han tenido acceso a dinero público en los últimos diez años, que sería la mejor forma de recobrar miles de millones de euros de una forma sencilla, sin solicitar rescates a Europa.

Sin duda, el PSOE y sus acólitos han sido los más beneficiados en esta coyuntura, porque han sido los que más poder han tenido, tanto a nivel nacional, como autonómico y municipal. La corrupción ha crecido a su sombra como los champiñones en temporada. Se puede decir que hemos pasado del mito del cambio a la estafa pública organizada, en menos que canta un gallo. La asignatura pendiente que tiene este partido no es la de la eficiencia o la eficacia, sino la de la honestidad, van a pasar muchos años, tal vez dos décadas, hasta que nos recobremos del desfalco que han cometido, esperemos que no vuelvan al poder durante ese tiempo, aunque viendo la chapuza que está haciendo Rajoy no es imposible. Esto no quiere decir que el PP, los nacionalistas, o los demás partidos, no hayan participado de la corrupción en España, en realidad todos están implicados en distintas proporciones.  También tienen que añadirse a esta estafa los agentes sociales, en realidad, todos estafan a los españoles, y se reparten un porcentaje de forma mafiosa como si fueran un cártel de corrupción organizado, pero "legal". 

Durante la última legislatura de Zapatero hicimos seguimiento de los casos de corrupción que salían en los periódicos en distintos periodos, no solo del PSOE, sino de cualquier partido y la media era de 3,3 casos por día, más de 1.000 casos al año, con un montante variable que rondaba varios millones de euros por caso. Considerando que no se ha descubierto ni el 10 % de los casos de corrupción, tendríamos más de 10.000 casos al año, durante los últimos diez años, llegaríamos a 100.000 casos de corrupción, de los que apenas conocemos un pequeño porcentaje, habitualmente siempre los casos menos cuantiosos, porque los más cuantiosos están blindados y nadie se atreve a moverlos.

En este país se ha estafado a los españoles más de un billón de euros en las transacciones que se han realizado con dinero público, en ocasiones de forma sutil y otras de forma grotesca. Voy a dejarles un ejemplo de una estafa que se realizó en el año 2007, por parte del ministro de economía, aquel pirata llamado Solbes y el almirante de los corsarios, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, el principal responsable  de la mayor estafa cometida en este país con las Cajas de Ahorros transformadas en bancos y quebradas por los Consejos de Administración de partidos políticos y sindicatos.

Me refiero a la venta de oro a Moscú, en los primeros meses del año 2007 se vaciaron las reservas de oro y de divisas de España a la mitad de las existentes, nos dijeron que era para comprar bonos, nadie nos ha informado de que bonos y que precio tienen actualmente. Pero cada mes, España le vendía a Rusia y otros países del orden de 30-40 toneladas de oro aun precio de 669 dólares por onza troy, cuando actualmente la onza troy tiene un valor de 1.750 dólares. 

Lo que no sabemos es quien se llevó las comisiones del negocio, si están en bancos suizos o paraísos fiscales, a nombre de quien están las cuentas y cuanto suman en total. No sabemos cuantos se beneficiaron del asunto tanto al vender el oro, como al comprar los bonos.  Tampoco sabemos por que el señor Solbes y el señor mafo, no están todavía en la cárcel. Pero los españoles, cada día que pasa, estamos más interesados en saber lo que ha ocurrido, entre otras cosas porque estamos pagando la desmesura de unos impresentables que todavía se pasean por la calle en plena impunidad, habiendo dejado este país en la ruina, mientras ellos se han forrado.

Enrique Suárez



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