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lunes, 3 de enero de 2011

Rompiendo el destino de Asturias, tras las huellas de Cascos


Vivimos tiempos contradictorios, que anticipan cambios estructurales profundos en las relaciones establecidas entre ciudadanos y políticos, al fin y al cabo, estos últimos son sus representantes públicos, sobre el papel, aunque la realidad nos venga demostrando lo contrario.

La situación política y económica de España es catastrófica y desgraciadamente no tiene ninguna pinta de mejorar. Sin embargo, como decía Einstein, las crisis son buenas para cambiar, la actual debería llevarse algunas cosas por el desagüe de la historia. Una de ellas, sin duda, es la impostura en la representación pública que los políticos hacen de los ciudadanos. La política se ha convertido en un vertedero, en el que se puede encontrar todo un muestrario de basura, podredumbre, corrupción y miseria.

Los españoles, tenemos que agradecerles siempre a José Luis Rodríguez Zapatero y a Mariano Rajoy, así como a todo el elenco de representantes públicos que viven confortablemente a nuestra costa, que nos hayan llevado a una transición real, que va de la inocencia al conocimiento de que la representación pública en la política, es un oficio extraordinariamente perjudicial para nuestra existencia, para nuestra vida cotidiana. El poder, cuando está en manos ineptas, es un arma muy peligrosa, que puede hacer mucho daño a mucha gente, en plena impunidad irresponsable, sencillamente expurgada por ese proceso ritual que son las elecciones, en la que ciudadanos libres asisten a ratificar a los repreentantes que les imponen los partidos políticos. Ese ancilaje al poder es el arquetipo de la sumisión que los siervos expresaban a sus señores en el Antiguo Régimen.

Preguntarse si la causa de nuestro malestar actual es más responsabilidad del PSOE por gobernar o del PP por no saber hacer oposición es una inanidad, es mejor decir que el tandem PSOE-PP es responsable de que España vaya mal, de que haya 5 millones de parados, de que tengamos un déficit de más del 11 % a pesar de haber subido los impuestos y la inflación de forma artifical, de que la deuda total de los españoles alcance el 400 % del PIB. El resultado de la ecuación es sencillo: el PSOE-PP han fallado y nos han conducido al fracaso, a la ruina y a la desesperanza; hoy los españoles somos un pueblo acosado por los impuestos, por leyes opresivas e inanes, por la desmoralización más intensa e inmensa.

Si en algo tendríamos que ponernos de acuerdo los españoes es en cambiar, cuando algo falla estrepitosamente es necesario buscar alternativas. Este país necesita una alternativa al PP-PSOE, es algo que venimos promoviendo desde hace tiempo en este blog, porque los conflictos que tienen entre el PP y el PSOE en su disputa por el poder no resuelven los problemas de los ciudadanos, que cada día son mayores, más intensos, más graves y dolorosos. Nos afectan a todos y por tanto deberíamos buscar una solución conjunta para atajarlos. Esa solución pasa por exigir un cambio en las relaciones entre políticos y ciudadanos, algo que solo se puede conseguir afrontando conjuntamente la política del PP-PSOE, al fin y al cabo unitaria, en los daños que nos ocasiona a los españoles.

Siempre que hay ocasión, me agrada recordar alegorías mitológicas que reflejen los hechos del presente, considero que la mitología es un arma cargada de futuro, porque nos ofrece su semántica particular para comprender de forma simbólica los sucesos de la vida. Sin embargo, al vivir en una cultura extravagantemente icónica estamos perdiendo la capacidad de soñar por nosotros mismos, algo que denunció Bachelard, para convertir nuestros sueños en reproducciones colectivas, hasta ahí llega la homogeneidad social que nos imponen, al sueño compartido en un abanico de las posibilidades que nos ofrecen.

Los hechos acontecidos durante los últimos meses con el asturiano Francisco Álvarez Cascos nos recuerdan el mito de Prometeo, que en síntesis fue aquel personaje que robó a los dioses del Olimpo el fuego para entregárselo a los hombres, pero también nos retrotrae hasta Sócrates, que prefirió morir ante una acusación ignominiosa para que sus ideas permanecieran, que huir de su suicidio inducido, como le ofrecieron sus amigos. Hay algo de épico en la hazaña de Paco Cascos, algo utópico y ucrónico, su marcha del PP, obra que construyó durante 30 años en compañía de otros y a la que dedicó prácticamente media vida, es un hecho sin precedentes en la política española de los últimos 40 años, con la excepción de aquel Adolfo Suárez que presentó su dimisión, para que la UCD pasara a mejor vida con el Presidente Calvo-Sotelo.

Francisco Álvarez Cascos ha dado el paso epopéyico que conduce del poder a la gloria, en compañía de unos cuantos leales, y en olor de reconocimiento por sus antiguos compañeros más dignos, ha dicho basta, abriendo una brecha moral en el PP, porque al irse se ha llevado consigo los principios y la historia de esta formación política, pero también la carta de naturaleza de su utilidad pública, válida también para el PSOE. Si la política no sirve al pueblo, el pueblo no debe servir a la política, ha sido su sentencia final y resumida sobre lo acontecido. Con su liberación nos ha brindado la oportunidad de que todos salgamos del redil representacional en el que languidece nuestra ciudadanía y recobremos la soberanía que nos han arrebatado, los usurpadores que detentan nuestra representación pública, quizás el hiato de liberación no dure demasiado tiempo, porque los partidos políticos tratan de cerrarlo rápidamente para que no se les escape en fuga el combustible que alimenta su poder y los privilegios de sus designados, es decir, todos nosotros, los ciudadanos, el pueblo español, que mantiene en la detentación al PP y al PSOE y a todas las demás formaciones que nos tienen esclavizados a su voluntad y en interés exclusivo de nuestro despojo para incrementar sus privilegios.

Esta historia puede acabar bien o puede acabar mal, Cascos no ha salido tras 34 años del PP para volver a replicar los errores cometidos que nos han traido hasta donde estamos, hay algo de arrepentimiento y espíritu de enmienda en su acto, porque quiere otra oportunidad que permita blindar democráticamente una formación política para que nadie tenga que pasar por la humillación y vejación a la que le ha sometido una organización sin alma, con el único interés de alcanzar el poder para seguir haciendo lo mismo que ha hecho el PSOE, es decir, cambiar algo para que todo siga igual. Solo hay que ver la hostilidad manifiesta de las dos formaciones políticas mayoritarias de este país hacia Cascos, para saber que su espalda es la mejor brújula. “Sin democracia, todo lo demás cae”, ha dicho y tiene toda la razón. Sin democracia todo es un montaje teatral para engañar al público.

Pero para que su proyecto salga adelante necesita el apoyo de los españoles hartos de la representación política existente, adherida a siglas como PSOE o PP, que se han vaciado de contenido político real. Necesita que las personas recuperan su dignidad, y decidan, desde su libertad, abdicar de su confianza en lo que no sirve para cambiar realmente las cosas. Que la gente transforme sus emociones en acciones, abandonando lo que no es para buscar otra forma de relación entre los que gobiernan y los gobernados, rompiendo la relación exitente entre los que mandan y los que estamos obligados a obedecer.

Paco Cascos ha cumplido con su palabra y ofrece una alternativa a todo lo existente, desde el conocimiento profundo de lo que existe y también de las cosas que hay que cambiar para que la política deje de ser hostil con los ciudadanos, agresiva con su bienestar, despojadora de sus libertades y derechos. Yo he decidido sumarse a su causa y todos aquellos que quieran hacerlo pueden reunirse en un grupo de facebook, por ahora, en el que ya hay más de 3400 miembros, no somos muchos todavía, pero no somos pocos para haber comenzado hace poco tiempo.

Su dirección en facebook es la siguiente: grupo de apoyo a Cascos. Que cada uno sea dueño de si mismo y salga de la cárcel de inseguridad y miedo en la que han convertido su mente desde el poder. El primer escenario de la batalla será Asturias, que tiene tradición en propagar su influencia por España, ya se verá hasta donde llega la hazaña.

Enrique Suárez

domingo, 2 de enero de 2011

Escenas goyescas del PP


Tras la decisión de Francisco Álvarez Cascos de abandonar el partido que construyó con otros muchos, por su descastamiento y errática deriva actual, precisamente en el momento en que las encuestas le ofrecen al PP los mejores resultados de su historia, es necesario hacerse la pregunta de si para que un partido político triunfe en unas elecciones (o al menos en las encuestas) está condenado a abandonar sus principios y fundamentos y convertirse en una maquinaria electoral inhumana y sin escrúpulos. Es exactamente lo que le ha ocurrido al PSOE de José Luis Rodríguez Zapatero, que hoy no lo conoce ni la madre que lo parió, como dijo Alfonso Guerra.

La deshumanización del poder cada día es más descomunal, existe un abismo entre la casta política y los ciudadanos que les mantenemos. Sin duda, la marcha de Cascos de su partido debe inscribirse en este contexto en el que los partidos políticos se han convertido en marcas comerciales, en simples siglas vacías de contenido, que solo atesoran en su haber mentiras, demagogias y falacias.

Francisco Álvarez Cascos se ha dado cuenta de lo que está ocurriendo y ha salido de escena para regresar a la política con mayúsculas, desde los orígenes, apoyado por unos cuantos leales, volviendo a construir desde la nada un proyecto libre de degeneraciones e insidias, más humano, menos autoritario, más libre, equitativo y democrático. Los partidos políticos actuales son dinosaurios próximos a su extinción, por eso la salida de escena de Cascos anuncia que cada día está más próxima; en este divorcio con su obra, el PP, Cascos se ha llevado los principios y le ha dejado a Rajoy las siglas, a las que ahora tienen que dotar de contenido los jóvenes castores del social-liberalismo de Lasalle, los emolumentos de Cospedal, los discursos de patio escuela de Soraya, las ideas de Pedro Arriola y la congregación de inútiles trepas que se acantona en el PP ante los vientos de gloria que anticipan.

Cascos está libre y con el Santo Grial de los principios de la política dispuestos para su aplicación en el momento oportuno, porque el diseño y la apariencia es lo de menos. Cascos sabe que la realidad es lo que cuenta, pero antes de marcharse ha dejado un retrato de la familia del PP (curiosa la felicitación de la familia Brady que han largado en Navidad ¿qué habrán tratado de ocultar?) que recuerda aquel lienzo en el que Goya inmortalizó a la familia de Carlos IV, antes de que España se hiciera una nación política de ciudadanos soberanos y atravesara los horrores de una guerra de independencia contra los franceses de Napoleón y las felonías de una monarquía sin escrúpulos.

Toda la obra gira alrededor de una mujer en el centro del cuadro, entonces la Reina Maria Luisa, esposa y madre de felones, y hoy, Maria Dolores de Cospedal, la matriarca de la dinastía de un PP que se ha convertido en el club de los jóvenes castores ambiciosos, como denunciaba con acierto, José Antonio Martínez-Abarca en sus Crónicas Murcianas, se supone que Mariano Rajoy será Carlos IV y Alberto Ruiz Gallardón, el inolvidable Fernando VII. Enhorabuena Francisco, lo has clavao.

Enrique Suárez

sábado, 1 de enero de 2011

Podemos


Hoy, tras la decisión de Francisco Álvarez Cascos de abandonar el PP tras 34 años de militancia, habiendo constituido durante muchos años su auténtica columna vertebral, fundamentada en principios, creencias, valores e ideas claras sobre lo que es España, la democracia, la libertad, la justicia, la política y la vida de los ciudadanos; hoy, el PP de Mariano Rajoy, convertido en maquinaria electoral sin alma, vacío de todo lo que se lleva Cascos con su marcha, se desmorona como una marioneta con los hilos cortados. Mariano Rajoy nunca llegará a ser Presidente de España. Con su deriva errática, con su pusilanimidad intrascendente, ha demostrado no reunir las condiciones necesarias, para llegar a La Moncloa y llevar su partido, el PP, al Gobierno. La marcha de Cascos le ha deslegitimado para representar lo que pretende, su partido de diseño y espectáculo, que en nada recuerda a su esencia y sustancia, comienza a desvanecerse. Y lo que le ha ocurrido al PP, puede ocurrirle al PSOE cualquier día.

Sin embargo, es la mejor noticia con que los españoles podemos recibir este año 2011, algo ha cambiado en la política española, que sin duda será comienzo de unas nuevas relaciones entre ciudadanos y políticos. El gesto de Cascos ha liberado a los españoles de su adscripción obligatoria a unas siglas contra otras, si Cascos, tras tres décadas de su vida dedicadas a crear y consolidar el PP ha podido irse, podemos hacerlo todos los españoles. El golpe seco y contundente, no es exclusivamente a la línea de flotación de la partitocracia española, sino a algo mucho más profundo: la confianza de los ciudadanos en sus representantes políticos. No obstante, lo que ha hecho Francisco Álvarez Cascos no es la causa de nada, sino la consecuencia de todo.

En estos momentos, España atraviesa una de las crisis económicas y políticas más importantes de su historia reciente, con un Gobierno hostil a los ciudadanos y una oposición connivente con su errática deriva. Si el PSOE negó la crisis económica para triunfar en las elecciones, mintiendo a los españoles, el PP no fue capaz de mostrar que lo estaba haciendo. Un PSOE que ha logrado cinco millones de parados cuando prometió pleno empleo en su día, gracias a un PP que ha consentido y aceptado que la quiebra nacional era inevitable. Deuda y déficit, ineficacia e improvisación, tantas necedades juntas no podían contenerse en la cápsula en la que nos han introducido a los españoles con el Gran Hermano de La Moncloa, y al final se ha roto por la costura más humana, gracias a un político que antepone sus principios y valores a su bienestar personal. La historia juzgará este día como aquel en que cambiaron las relaciones entre los ciudadanos y los políticos en España.

Tras la decisión de Cascos de abandonar el PP, estamos todos los españoles que abjuramos de la patética representación política que nos brindan nuestros elegidos en las urnas, aunque designados por las ejecutivas de sus partidos políticos. Cascos ha resumido con una frase inolvidable lo que está ocurriendo: “sin democracia todo lo demás cae”. Tiene razón, caerá el PP y más tarde el PSOE, porque la herida en el sistema partitocrático que ha provocado Francisco Álvarez Cascos es profunda e incoercible, una auténtica hemoragia de confianza. Luz y Taquígrafos. La realidad ilumina la apariencia política, esta representación teatral que nos ofrecen esos actores tan bien pagados que son los políticos en su hipocresía, con extrema nitidez, tras apartarse el que fuera general secretario del PP en su día, donde había sombras sinuosas y siniestras, resplandece la autenticidad de la verdad: la extrema incoherencia e incongruencia entre lo que se dice y lo que se hace desde la política.

No hay que preocuparse por lo que ocurrirá a partir de ahora, porque realmente debemos contemplar en todo su esplendor esta quiebra del sistema que nos ofrece el abandono del engaño de un auténtico estadista. Su hartazgo y saciedad representa el de todos los españoles, si la actual democracia es un sistema de opresión que incrementa sin fin los privilegios de los políticos al tiempo que los perjuicios de los ciudadanos, es que algo está fallando. La hoja de ruta está descrita en nuestra historia: volver a empezar, el primer paso lo ha dado Francisco Álvarez Cascos, el segundo lo tenemos que dar todos los españoles. La espalda de Cascos es nuestro espejo.

Podemos
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Enrique Suárez

viernes, 31 de diciembre de 2010

Mariano Zapatero y familia



Hace mucho tiempo que el PP perdió su identidad propia para convertirse en "el otro necesario" que precisa el PSOE para triunfar en las elecciones. Quizás fue tras el 11-M de 2004, cuando el PP perdió las Elecciones Generales, muchos dicen que por lo de Aznar de meterse donde nadie más que sus principios le reclamaban, pero otros apuntan que algo tuvo que ver el que Mariano Rajoy fuera candidato, la verdad es que nunca convenció, ni venció en unas elecciones desde entonces, o el rival es muy bueno, o él es pésimo. Las únicas elecciones que ganó el PP en el pasado sexenio, corrieron a cargo de Mayor Oreja, Esperanza Aguirre, Núñez Feijóo, Gallardón y otros barones.

Las malas lenguas ya han corrido la especie de que triunfar en unas elecciones con Mariano es imposible. Hoy se ha confirmado, da igual que el PSOE alcance el nivel más bajo en las encuestas que haya tenido partido alguno, porque el PSOE no es la UCD y a poco que le salgan bien un par de cosas, con los adornos propagandísticos y los medios de comunicación a su favor, se sale, como el Barsa. Todavía no se han dado cuenta en el PP de que Rodríguez Zapatero se disfraza de ciudadano cabreado cuando le conviene y critica a ese Presidente del Gobierno que es Rodríguez Zapatero que está haciendo recortes sociales y pifias sin parar. Zapatero es Mr. Hide y el Dr. Jekyll al mismo tiempo, según convenga y Mariano Rajoy, no se sabe si viene, si va, si está o no está o cuanto le falta para llegar a no se sabe donde. Deberían pedir la inclusión del PP en la ONCE política.

¿Cómo se puede esperar a ganar unas elecciones, sin hacer nada, porque las pueda perder el contrario?. Hay que ser iluso, pero además ¿con qué?, ¿con quién?, se va a hacer frente al aparato de propaganda del PSOE que lleva metiendo goleadas electorales sin para al PP durante los últimos seis años. Lástima de PP, que se ha llenado de trepas y se ha vaciado de principios, que ya no se sabe si es de centro-derecha o medio pensionista, ni chicha ni limoná. En un momento en que los españoles esperan que alguien les cuente la verdad, ante las mentiras del gobierno de Rubalcaba (aquel que pedía un gobierno que no nos mintiera, a recordar), el PP de Mariano a lo más que llega es a decir que el Gobierno no lo está haciendo bien, cuando ha destrozado el país, la economía, las instituciones y vamos a tardar décadas en recuperar el nivel que dejó Aznar.

Tras seis años de que el PSOE haya gobernado con una oposición del PP que ha dejado todo que desear, cuando la gente ya se plantea que todo lo que ha hecho mal el PSOE no hubiera ocurrido con una oposición rigurosa, de prestigio y criterio, con principios y valores claros, hoy no se les ha ocurrido otra cosa a los del sanedrín electoral nacional que rechazar a Francisco Álvarez Cascos para la candidatura a la Presidencia de Asturias y proponer a una desconocida, valida del alcalde de Oviedo, a la que conocen en tres manzanas de su barrio. Esto es un acto de chulería insoportable y además una cobardía manifiesta, esta gente desconoce la idiosincrasia de los asturianos, no sabe que en Asturias lo mejor para que algo no salga adelante es que se imponga, no va con el carácter de la tierra lo de aceptar imposiciones. Si el PSOE ha triunfado en Asturias durante 30 años es porque pedía permiso primero y porque tenía enfrente la oposición más conformista del planeta, tanto es así que hay gente que duda si los del PP asturiano son realmente del PP y no serán del PSOE camuflados. Las únicas veces que el PP ha triunfado en Asturias era cuando Francisco Álvarez Cascos se encargaba de las campañas.

Rajoy ha fallado a su palabra a Francisco Álvarez Cascos cuando le dijo que sería candidato, eso se llama traición, también en Asturias. Rajoy ha despreciado a los asturianos, no solo a los 8000 que apoyaron con su firma a Cascos, sino a los diez alcaldes de doce que le avalaron (hay 78 municipios, en ningún lugar de España hay menos alcaldías del PP, prueba de la gestión realizada por la dirección regiona), también a los 250 cargos políticos del PP de los 300 que tiene en Asturias que pedían un Congreso Extraordinario, y a todos los asturianos que han expresado en las encuestas que le darían una mayoría absoluta a Cascos (un 47 %). Demasiados damnificados para que Rajoy pueda ser recibido en Asturias algún día sin que nadie le arroje tomates.

Pero además le ha dicho que no a más de la mitad de los líderes de su partido que han apoyado a Cascos, Fraga, Aznar, Esperanza Aguirre, Núñez Feijóo, Pedro Sanz, Mayor Oreja y hasta María San Gil, que anuncia libro en el que va a mostrar el fondo de armario del PP a todos los españoles. En fin, algo así solo se puede hacer por dos razones, una porque se quiere dar un golpe de mano para afianzar su poder autoritario en el partido o bien porque le tienen más pánico a Cascos del que nos suponíamos, y era mucho. El tiempo nos ofrecerá soluciones donde hoy hay tan solo enigmas.

Mariano Rajoy se ha equivocado, Maria Dolores de Cospedal se ha creido que ser Secretaria General del PP le permite cobrar el mayor sueldo político de España, porque ella se lo merece todo, y entre los demás hay mucho mindundi, sin agallas para enfrentarse a la sinrazón. Será difícil que el PP triunfe en las elecciones, porque a pesar del buen viento, si lo que hay en España organizando el partido es como lo que hay en Asturias, apaga y vámonos, a la vista están los resultados. Parece que el PP no quiere ganar las elecciones en Asturias desde hace décadas, dada la situación de declive anodino y parálisis política en la que se vive en el Principado, pero para una vez que podían cambiar las cosas con Franciso Álvarez Cascos, va Rajoy y decide que no. Creo que le va a costar muy caro y no soy el único.

Mariano Rajoy cada día se parece más a José Luis Rodríguez Zapatero de tanto emular al rival a ver si adquiere sus virtudes mediáticas, ha llegado a confundirse en su delirio con él, quiere convertir al PP en un PSOE bis (prueba de ello es el social-liberalismo de Lasalle, su ideólogo de cabecera) y las recomendaciones de Pedro Arriola, ese hombre que cobra alrededor de 2 millones de euros al año por asesorar al PP para que pierda las elecciones.

Pues que se ande con cuidado, porque conociendo al PSOE, dentro de unos meses todos los errores que cometió José Luis Rodríguez Zapatero, habrán sido motivados por el PP, ya verán como encuentran los argumentos. Este país no lleva remedio, porque a lo que le ha hecho el PSOE, ahora se sumarán los “motivos para creer” de Mariano Zapatero, el mejor número dos que ha tenido el PSOE a lo largo de la democracia.

Creo que al rechazar a Cascos el PP se ha quedado sin alma, convirtiendo a Mariano Zapatero en un nuevo holandés errante que navega con su paquebote por los océanos de la opinión pública hacia el olvido. Será difícil que en este nuevo PP de la familia Brady sean capaces de cortar la hemorragia de confianza que se les avecina y conquistar algún apoyo más de los que han tenido en los últimos seis años, porque los que han apoyado al PSOE no votarán a Zapatero, pero a Rajoy ni alucinando avatares y de la abstención no sale nadie para cambiar a Zapatero por Zapatero bis, aunque asegure que se llama Mariano. Ya no engañan a nadie, que el país está muy harto, desde la égida del cejado, como para entrar ahora en la del barbado. Vienen tiempos difíciles, sobretodo para los políticos que tratan de engañar a los ciudadanos. Ya era hora.

Enrique Suárez

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