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sábado, 2 de octubre de 2010

Libertades Civiles en España


En nuestro país no hay representación genuina de la sociedad civil, porque la política lo ha invadido todo. En España la sociedad civil representada está sometida y subyugada a la representación política y partidaria, formando parte del totalitarismo sinuoso y discreto que se ejerce desde la detentación del poder por los políticos.

Se ha visto recientemente la connivencia entre gobierno y sindicatos con motivo de la huelga general y la intervención de los piquetes en plena impunidad. En pleno siglo XXI no se puede permitir que unos energúmenos impongan con coacción y coerción su dogmatismo en nombre de un supuesto bien general de los ciudadanos desde su interpretación sectaria y particular, al tiempo que distorsionan su vida por completo, comenzando por imponer su voluntad a los que en una sociedad libre se supone que tienen tanto derecho a trabajar como a no hacerlo. Ha resultado fascinante el consentimiento por parte de las instituciones gubernamentales de los actos delictivos de los promotores de la Huelga General, fundamentalmente porque forman parte de su base social y electoral.

España nunca ha sido en democracia tan atenazada en las libertades civiles de los ciudadanos, se nos quiere hacer comulgar con ruedas de molino como en el franquismo. Nuestro país parece que estuviera viviendo en una realidad virtual en el que la irracionalidad y la ausencia de sentido común son las características de la época.

En España tenemos actualmente presos políticos por leyes que supuestamente tienen la pretensión de equidad y se han convertido en un instrumento de la tiranía. En otros países de nuestro entorno no ocurren estas cosas y aquí nos lo quieren vender como un triunfo del progreso cuando en realidad es una regresión hacia la tiranía. La Ley de Violencia de Género debe ser derogada de inmediato, por incumplir la Constitución en lo que concierne a la igualdad, la descomunal barbaridad que se ha implantado desde el gobierno con la connivencia del aparato político-judicial no tiene parangón en ningún otro país occidental avanzado. Les pondré un ejemplo para que comprendan los que aún no lo han entendido lo que ocurre. Si un hombre y una mujer que forman pareja se pelean, el hombre va a la cárcel y la mujer es multada, sin importar las lesiones que presenten, así un hombre al que su pareja ha dejado como un sambenito puede acabar en la cárcel mientras que una mujer que presente un rasguño puede permanecer en la calle. Esto es una absoluta tiranía.

¿Se imaginan ustedes que un hombre de raza blanca y otro de raza negra se peleasen y como los de raza negra son minoría, por una ley antixenófoba el blanco terminara en la cárcel y el negro en la calle, presentando más lesiones el blanco que el negro? Pues más o menos es lo que ocurre con esta interpretación de la justicia partidaria que se ha establecido desde el gobierno socialista. Con una justicia contaminada hasta las cejas por la política, es necesario que los ciudadanos nos agrupemos políticamente para hacer frente al sistema de opresión en que se ha convertido la democracia en España.

Otra representación de la coerción en España es la imposición idiomática en determinadas comunidades como Cataluña o Baleares. ¿Tiene derecho el Estado a imponer su doctrina política en forma de inmersión? Se sienta un precedente autoritario muy peligroso, pues si puede imponer el idioma ¿por qué no podría imponer por la misma intención valores nazis o comunistas, en definitiva totalitarios, sobre las poblaciones más jóvenes?. Vivimos una representación proyectada de la realidad con intereses políticos que no tiene nada que ver con la realidad existente. La propaganda, como decía Noam Chomsky, es en la democracia lo que la coerción en los estados totalitarios. En la historia reciente de nuestra democracia nunca ha habido tanta propaganda y coerción.

Pero hay muchas más, la ley de rotulación catalana, las leyes de tráfico que son las más coercitivas de Occidente, la imposición de la Ley Antitabaco, la ley antitaurina de Cataluña que prohíbe las corridas de toros mientras blinda los “carrebous” o la barbaridad acontecida en forma de recomendación de imponer desde el Ministerio de Sanidad unas vacunas de la Gripe A, en la época en la que Trinidad Jiménez era ministra, de dudosa eficacia y garantías para la salud, con una campaña en la que atemorizaron a la población española el año pasado, costando millones de euros que se fueron directamente a la basura. De todas estas acciones hay responsables que deben rendir cuentas de su impostura democrática. Esto sin hablar de las políticas de lenidad con las acciones de grupos antisistema que destrozan las ciudades cada vez que tienen oportunidad, la inducción a la juventud de costumbres perjudiciales para su salud y bienestar futuro, como la pasividad, el botellón, el abandono vital, sin ofrecer alternativas sociales a una población que ronda el 50 % de paro.

El Estado en manos de los políticos que nos representan se ha convertido en los últimos años en un sistema de coerción insoportable. La propaganda y el pensamiento políticamente correcto están acabando con nuestra democracia y atentan de forma continua contra la libertad de los españoles.

Por eso es necesaria en nuestro país la presencia de movimientos que defiendan las libertades civiles de los ciudadanos frente a la inmensa impostura de un Estado que trata de educar coercitivamente a la sociedad civil, cuando debería ser instruido por ella en sus acciones limitadas.

Movimiento Democrático es una asociación política que tiene como objetivo defender las libertades civiles de los españoles, nunca tan amenazadas y aplastadas en democracia como hoy en día, gracias a la ineptitud de gobiernos ignorantes que lo único que saben hacer es mandar, utilizar el poder para imponer su voluntad, en un amago de tiranía, con la única finalidad de cultivar electores para su causa.

Ciudadano, es hora de que te comprometas en la lucha por tus libertades civiles y derechos fundamentales. Mañana puede ser demasiado tarde. Únete a Movimiento Democrático y defiende tu integridad humana, tu libertad y tus derechos contra el Estado que trata de imponer su opresión sobre tu vida.

Tolerancia cero con las imposiciones del poder que vulneren nuestra Constitución y la Declaración de Derechos Humanos, e impidan nuestras libertades civiles. Hoy es el momento de actuar, mañana será demasiado tarde.

Biante de Priena

La resistencia política en España: antipartidaria y transversal


La etapa que atraviesa la política española en la actualidad es digna de estudio por los politólogos. El PSOE ha transformado la democracia española en una auténtica oclocracia, una tiranía despótica e irracional que se apoya en las muchedumbres subvencionadas, por ejemplo los sindicatos, y todos aquellos que se afianzan alrededor del pesebre estatal. La reacción del principal partido de la oposición, el PP, es de denuncia y ausencia, como si no tuviera nada que ver, ni quisiera contaminarse con la deriva del gobierno socialista. Los nacionalistas, viendo que el Estado tiene agotadas sus ubres, han moderado su discurso y pactan con todo aquel que les prometa más que el contrario. Los ciudadanos atónitos permanecen perplejos ante un gobierno que lleva hacia el abismo al país y una oposición que lo contempla, esperando a que se estrelle, para recoger beneficios del descalabro del PSOE, aunque sea al precio de tener un país arruinado. Dentro de este sistema también hay otras formaciones partidarias, como IU, Ciutadans o UPyD, que a lo único que aspiran es a participar de la tarta del poder sin modificar el sistema político del más de lo mismo.

Ante el espectáculo goyesco y esperpéntico surge en España una nueva facción política formada por aquellos que consideran los partidos políticos, es decir la partitocracia, como una facción de poder única que se ha convertido en un sistema cerrado de dominación, en el que se alterna lo malo con lo peor, en una sucesión sin fin. Alejándose del modelo partidario que defiende siempre de forma dogmática los intereses sectarios de una ideología o la contraria, para establecer un modo de acción diferente, orientada a la protesta contra lo existente. Entre las alternativas transversales de la resistencia, no sometidas a la disciplinariedad doctrinaria, a pesar de haber muchas más, las principales se distribuyen en tres grupos.

Los que desde la participación pasiva pero visible pretenden denunciar lo existente ante la opinión pública, es el caso de Ciudadanos en Blanco, que tienen la pretensión de conseguir la representación política del voto en blanco, es decir interna de una forma genuina, recogiendo las actas de representación y abandonando desde el primer minuto la institución parlamentaria o municipal en la que han obtenido presencia. Al parecer, se estrenará en las próximas elecciones catalanas.

Hay otra alternativa de la que es ejemplo MCRC, Movimiento Ciudadano hacia la República Constitucional que tiene como objetivo la no participación en el sistema partitocrático, manteniendo una opción crítica con lo existente y abogando por una auténtica democracia en este país, algo que realmente nunca ha existido al menos más allá de lo nominal. Este grupo está dirigido por Antonio García Trevijano y tiene apoyos diversos y variados. Su participación en política es externa a la partitocracia y activa

Por último hay otra alternativa que es la organizada alrededor de Movimiento Democrático de España, una asociación política orientada a la acción en la defensa de las libertades civiles y los derechos constitucionales que pretende realizar, desde la participación activa en la partitocracia, una denuncia permanente de la representación política de los ciudadanos por parte de los partidos políticos convencionales. Su participación es interna en la partitocracia y activa

Por último tendríamos la población abstencionista, que a su pesar es interna y pasiva, aunque su intención posiblemente sea de no participación en el juego político, el poder la termina atribuyendo al desinterés de los ciudadanos, al clima o las circunstancias y no a la protesta pasiva con su no participación en las elecciones. Habitualmente ronda el 30 % de la población con derecho a voto. Si la población abstencionista decidiera apoyar alguna de las alternativas anteriores, el sistema español cambiaría por completo.

En realidad las tres alternativas forman parte de un movimiento antipartidario transversal que se suceden en un continuo de acción, Ciudadanos en Blanco desde la presencia pasiva, MCRC desde la crítica externa con una orientación pedagógica y formadora de opinión pública, y Movimiento Democrático desde la crítica interna con una orientación más activa hacia la intervención directa en la política partidaria.

Las tres alternativas comparten que los problemas de este país provienen de un fiasco de democracia que conculca el derecho de los ciudadanos a elegir a sus representantes políticos, porque en realidad los votantes lo único que hacen es ratificar o rechazar a los candidatos que han sido designados por los líderes o los aparatos de los partidos convencionales. Los partidos convencionales han usurpado la esencia de la democracia, restringiendo las posibilidades del pueblo para elegir a sus gobernantes y decidiendo quienes son los que van a controlarles desde la justicia, al elegir desde la política a los componentes de los tribunales de control y al fiscal general del Estado, que más bien parece el fiscal general del gobierno. No hay separación real de poderes en nuestro país, por lo tanto estamos viviendo en un régimen totalitario, en el que desde los partidos mayoritarios, PP y PSOE, se eligen componentes del parlamento, del poder judicial y del ejecutivo. Aquel que alcance el ejecutivo determinará todo el entramado de poder, en una democracia que de hecho funciona como un sistema presidencialista o semipresidencialista republicano y no como una monarquía parlamentaria. De esta forma el poder se autoperpetua y realimenta, creando una fortaleza protectora institucional, que conculca el auténtico significado del concepto democracia que es el gobierno del pueblo, no el gobierno del pueblo pero sin el pueblo, porque eso es el despotismo, la realidad política de este país.

El fiasco político del actual Gobierno que nos ha llevado en compañía de sus aliados nacionalistas y gracias a la no oposición del PP a una situación límite, nos permite observar en su esplendor la perversión de la mal denominada democracia que tenemos en España, que más bien es una organización política del poder que excluye al pueblo soberano de otra decisión que no sea la que le impongan. Se abre por primera vez una magnífica ventana para observar lo que el poder trata de ocultarnos de forma continua, que la representación política es una ficción democrática.

Sin embargo en la oposición real a la facción única representada por los partidos políticos convencionales no se está cometiendo el error de confrontar una unidad de acción, sino todo lo contrario, una diversidad plural y libre de alternativas mutuamente excluyentes. La opción que promueve CenB es excluyente con MCRC y MDE, porque ambas alternativas abogan por la actividad y no por la representación pasiva.

Mientras que MCRC decide no participar en la partitocracia, mientras que MDE decide hacerlo mostrando también su exclusión mutua. Esto no quiere decir que en la convergencia de objetivos, estas tres opciones sean un contrapoder que se enfrente a los partidos convencionales, que de facto funcionan como un partido único, que no se cuestiona a sí mismo como sistema, ejerciendo su tiranía de poder, detentando la representación concedida. Hay otros muchos movimientos políticos emergentes en nuestro país, pero todos ellos se pueden encuadrar en las alternativas expuestas en los ejes pasividad-actividad y participación-no participación en la partitocracia. Hay otras alternativas, como los antisistema o los altermundistas, o partidos específicos o dogmáticos, que tienen como objetivo la desestabilización del sistema para imponer otras alternativas diferentes, pero habitualmente nada tienen que ver con la democracia liberal, sino con la oposición de sus ideas sobre cualquier otra alternativa, pero sin duda también forman parte de la resistencia.

Al menos es grato comprobar que si en los partidos convencionales queda poca inteligencia en su alternativa real existe un acuerdo claro, implícito, pero patente de lo que es democracia y lo que no lo es, desde la libertad. Eso quiere decir que no está todo perdido, pero también que el cambio resulta muy difícil, porque la gente comprende como democracia lo que realmente no lo es y considera que la libertad es escoger entre lo que le ofrecen aquellos que les hurtan su soberanía, y no elegir lo que realmente quieren, porque los partidos políticos convencionales se han encargado desde la utilización de la propaganda, la coacción y la manipulación de los medios de comunicación de expandir la consigna políticamente correcta de que no puede existir nada más que lo que ellos ofrecen en política.

La democracia vigente en España se ha convertido en una cuestión de fe y creencia, perdiendo su condición de instrumento político que permita repartir el poder de forma equitativa, respetando la libertad y garantizando su control, para pasar a ser una religión que determina los límites de la realidad, de las circunstancias que les permiten imponer su tiranía como en el cristianismo en la Edad Media, en los regímenes nazi o comunista, o en los gobiernos islámicos en la actualidad.

Biante de Priena

viernes, 1 de octubre de 2010

Los cien mil hijos de José Luis


¿Cuántos políticos hay en España?. En ejercicio tenemo alrededor de unos 100.000 “servidores públicos”, que en buena parte se sirven de lo público para mejorar su historia personal, la de su familia, la de sus amigos. Ser político es un chollo, que permite cobrar un sueldo de alto funcionario presentando un curriculum de inepto, que ha fracasado en todo lo que ha hecho fuera de la política o ni siquiera ha hecho nada más que dedicarse a la política.

Quizás esta sea una de las mayores injusticias de este país, que gracias a la política nefasta del gobierno de un partido –luego será de otro- tenemos jóvenes con muchas ganas de vivir su vida, que se han formado sin interrupción y que están anclados al paro en los mejores años de su vida, condenados a una dependencia del Estado, del Mercado explotador o de sus familias, mientras que tenemos ministros que no han acabado ni el bachiller dando lecciones al mundo de cómo se hacen las cosas y cobrando por ello.

De los cien mil hijos de José Luis que viven a nuestra costa, posiblemente no más de un 25 %, habitualmente concejales de pequeños municipios donde tienen control directo por parte de sus vecinos sean más o menos honestos, de los demás me reservo la opinión. En España hay alrededor de 8.100 municipios, 17 autonomías y dos ciudades autónomas, diputaciones, Congreso de Diputados, Senado y otras muchas instituciones donde desarrollan su actividad los jefes del Estado.

Si sumamos el presupuesto que administran estos señores y señoras alcanza aproximadamente el billon de euros. Evidentemente buena parte de este dinero ya está dedicado a pagar subsidios, pensiones, sueldos de funcionarios e intereses y amortización de la deuda (20 %), también todas las instituciones del Estado. Pero el manejo de tanto dinero público siempre permite conceder subvenciones, obras, contratos, y lo que les dé la gana a los amigos y negárselo a todos los demás. Vivimos en una economía corrupta, ahora más que hace años, solo un detalle, para que no les manipulen el coco los de siempre, cuando Aznar entró en el Gobierno España ocupaba el puesto número 32 en la Escala de Corrupción de Transparency International, cuando se fue en el año 2004, estábamos diez puestos más arriba en el número 22, hoy tras los seis años de gobierno de Zapatero, estamos otra vez en el puesto 32. Pero lo importante son los trajes de Camps. No les crean nada a los socialistas, a los del PP tampoco, pero a los socialistas nada de nada, porque solo dicen la verdad cuando se equivocan.

La mayoría de los políticos tienen complejo de garrapata al poder, porque saben que en su vida la vieron más gorda y harán lo que no está escrito tanto para permanecer aferrados a sus puestos, como para impedir que otros puedan acceder a ellos. Al final, las decisiones de la mayor parte de lo que ocurre en España depende de menos de mil personas, que son las que realmente tienen poder, pdríamos identificarlos uno por uno.

Esas mil personas son las que han conseguido que estemos al borde de la ruina, con cinco millones de parados, un 14 % de déficit y una deuda total, pública y privada, que se aproxima al 400 % del PIB. Si estas personas no estuvieran en la política hace mucho tiempo que estarían despedidas de su trabajo, pero estar en la política concede inmunidad para gastar el dinero según el buen criterio del inepto de turno que habitualmente lo que hace es promoverse y promover al partido que le ha impuesto, con el dinero de todos los españoles, para incrementar su valor electoral. El salario medio de todos ellos supera con creces los 120.000 euros sin contar los privilegios y las especias. Y que a ningun parado o mileurista se le ocurra decirles algo, porque harán la representación basilisco power en sus diferentes versiones, mientras siguen trincando sin descanso por hacerlo mal o peor.

Dentro de un año o dos habrá elecciones, y a todos lo que han hecho lo que les ha dado la gana, que se han beneficiado personalmente, que han obtenido privilegios inmerecidos y que han jodido a todos los que no son de su grey, serán salvados por el milagro de las urnas y los votos de todos sus errores, fiascos, estafas y corrupciones. Su expediente político quedará en blanco aunque hayan cometido las mayores tropelías y podrán volver a ofrecerse a los electores para seguir haciéndolas, y los electores, como borregos, volverán a concederles su confianza para que sigan haciendo lo mismo, y a este espectáculo bochornoso algunos iletrados lo denominan democracia. Y todo ésto ocurre porque el Fiscal General del Gobierno lo eligen en la ONCE y España es el pueblo más generoso del mundo con los estafadores que les representan políticamente.

Aquí tenemos a los cien mil hijos de José Luis viviendo magníficamente a costa de los españoles y diciéndonos a todos que no pueden conducir por nosotros, tengan cuidado, que muestran sus intenciones. dentro de poco se nos quedan con el coche, la casa, y lo que sea necesario para seguir sirviéndonos, y encima se enojaran si no les mostramos agradecimiento por su altruismo. Lo mejor de todo es que cuando alguien les llama sinvergüenzas se ofenden. De los sindicalistas hablo otro día, que no me cabe más mierda en el artículo. Por cierto, la foto del artículo es un retrato apócrifo de un ciudadano que acudirá a las urnas para disculpar que los suyos le roben y para impedir que le roben los que no son suyos. Que les roben bien sus votos, después no se quejen, que todavía estoy esperando que algún votante socialista se cague en los muertos de alguien después de haberse quedado en el paro, quedarse sin casa por no poder pagar la hipoteca, y tener el porvenir más negro que si hubiera llegado al país en patera. Pero nada, no le oirán públicamente una palabra de queja, salvo que le convoquen los sindicatos, para hacer el paripé.

Verán ustedes, lo digo sin acritud, como Felipe González, hay gente en este país que se merece lo que le está ocurriendo, porque han hecho todo lo que estaba en sus manos y cerebros para lograrlo, gracias a sus representantes políticos, y no tienen agallas ni para llamarlos de todo cada vez que se cruzan con ellos, y volverán a votar como si no hubiera ocurrido nada, para que ocurra otra vez más de lo mismo.


Biante de Priena

El origen político del término Liberal


El concepto político del término liberal emergió en Cádiz (España) durante el año 1811, al menos de esa época se conservan documentos donde aparece de forma escrita, aunque posiblemente de forma hablada proviene de algunos años antes. Pero lo que está claro es que su origen es español y que posteriormente se expandió primero por Inglaterra y más tarde por toda Europa y el mundo. El significado era disperso al principio, para los liberales era sinónimo de amigos de la libertad, pero para los serviles defensores del orden y del poder absoluto del monarca era lo peor, formando parte de la retahila correspondiente del estereotipo infame de la época: “comuneros, masones, insurgentes, liberales, negros, herejes y enemigos de Dios y del Rey”.

Agustín Argüelles, autor del preámbulo constitucional de 1812 nos habla del concepto político de la palabra liberal en los siguientes términos: "La frecuencia con que se usaba en las discusiones y debates la palabra liberal, no sólo en su sentido lato, sino con especialidad para expresar todo lo que por su espíritu y tendencia conspiraba al establecimiento y consolidación de la libertad, excita en la viva y amena fantasía de un escritor coetáneo la idea de usurpar aquel vocablo en una composición política, tan picante como festiva, para señalar a los diputados que promovían en las Cortes las reformas, aplicando en contraposición el de servil a los que la impugnaban y resistían... Desde entonces liberales y serviles fueron los nombres con que se conocieron respectivamente, así en las Cortes como fuera de ellas, todos los que se manifestaron afectos y contrarios al restablecimiento del gobierno representativo, a las doctrinas que favorecen instituciones constitucionales y una administración ilustrada y vigorosa pero responsable".

Alcalá Galiano, liberal gaditano del siglo XIX, también nos relata el origen español del término: "La voz liberal aplicada a un partido o a individuos, es de fecha moderna y española en su origen, pues empezó a ser usada en Cádiz en 1811, y después ha pasado a Francia, a Inglaterra y a otros pueblos". Llorens coincide con él al considerar que el término liberal es anterior al de servil: "Allí en las Cortes de Cádiz, asamblea representativa única entonces en Europa por su carácter y circunstancias, abierta a la libre discusión y al choque de las opiniones más opuestas, es donde liberal podía generalizarse más fácilmente y desembocar en la nueva acepción de 1811". Parece ser que el término servil junto al liberal aparece en una obra de Eugenio de Tapia de 1812 por primera vez, pero el concepto liberal se publicó escrito un año antes, aunque no está claro si fue en una ordenanza militar o en un texto literario.

Posiblemente el poeta Robert Southey, cuñado de Coleridge, haya sido el difusor del término en los países anglosajones, cuando se refería en 1816 a los “british liberales” (manteniendo el término en español), posteriormente se expandiría por Francia y por el resto de Europa y América, primero en las colonias españolas del Sur y posteriormente en el Norte.

Aunque Friedrich A. Hayek nos da una interpretación diferente, manteniendo su origen en España: “El adjetivo “liberal” fue asumiendo gradualmente su connotación política durante la última parte del siglo XVIII, cuando fue ocasionalmente empleado, por ejemplo por Adam Smith, en expresiones como «proyecto liberal de igualdad, de libertad y de justicia». Como denominación de un movimiento político el término “liberalismo” hizo su aparición sólo a principios del siglo siguiente, cuando fue empleado por el partido español de los liberales y, poco después, cuando fue adoptado como denominación de partido en Francia. En Inglaterra este uso del término liberalismo apareció sólo después de la unificación de whigs y radicales en un único partido, que a partir de los años cuarenta fue conocido como Partido Liberal”. El término liberalismo parece que surgió más tarde, aproximadamente hacia 1814, y en esta ocasión tras el de servilismo que se utilizaba ya en 1813.

Durante los años que van desde la proclamación de la Constitución en 1812 hasta su sanción por Fernando VII a instancias del General Riego en 1820, el término liberal trató de desprestigiarse por los partidarios del absolutismo, los serviles, con sarcasmo e insidia, llegando a considerarse desde los defensores del orden a los liberales con desprecio como los rebeldes españoles que se enfrentaban al poder tanto del invasor francés como del propio Rey. No es extraño que llegara a prohibirse por decreto real su utilización por Fernando VII el 26 de enero del año 1816:
“Durante mi ausencia en España se suscitaron dos partidos titulados de serviles y liberales: la división que reina entre ellos se ha propagado a una gran parte de mis reinos, y siendo una de mis obligaciones la que como padre me incumbe de poner término a esas diferencias, es mi real voluntad que en lo sucesivo los Relatores se presenten a los tribunales con las cauciones de derecho; que hasta las voces liberales y serviles desaparezcan del uso común; y que en término de seis meses queden finalizadas todas las reglas prescritas para la recta administración de la justicia”.
No sirvio de nada la tiranía del felón, durante el próximo año los liberales expandidos por todo el planeta, celebraremos el bicentenario del origen del término liberal en España, en la Ciudad de Cadiz, durante el año 1811, para conmemorar la hazaña de los padres de nuestra patria que proclamaron por primera vez la soberanía del pueblo español contra todas las representaciones del poder. La Revolución Liberal se inició en España, para el mundo.

Biante de Priena

jueves, 30 de septiembre de 2010

El poder somos nosotros


Desde la llegada de las nuevas tecnologías de la comunicación a la cultura occidental se está produciendo una evolución singular en la representación de los seres humanos, tanto en su condición invidual como en la colectiva. La cultura de la imagen va recortando diferencial con la cultura literaria en cuanto a la definición de la realidad. Hoy la realidad no se describe, se fotografía, se retransmite o se filma, si es posible en directo.

Hace tan solo siete años que los habitantes de este mundo nos quedamos asombrados con la retransmisión de la guerra de Irak en directo, que transimitió la CNN en 2003. A comienzo de la década de los noventa del siglo pasado, hace tan solo veinte años, comenzó el boom de la informática personal doméstica. Los móviles en su difusión masiva provienen de finales de esa misma década. Internet, una herramienta de la que hoy podríamos prescindir con extraordinaria dificultad, comenzó a funcionar en España a buen ritmo, también en la década de lo noventa del siglo pasado. En apenas veinte años el mundo ha cambiado de forma vertiginosa. ¿Pero cómo hemos cambiado los ciudadanos en ese tiempo?.

La comunicación nos ha cambiado

También hemos cambiado en nuestros hábitos, hoy prácticamente estamos permanentemente localizados por el móvil, disponemos de correo electrónico con el que nos comunicamos prácticamente gratis con cualquier lugar del mundo. Algunos publicamos nuestra opinión en blogs y foros y estamos interconectados con nuestros amigos por las redes sociales. Pero también tenemos libre acceso a mucha más información de la que podríamos adquirir en toda nuestra vida, repartida por los temas más diversos y variopintos. Y sin duda podemos recorrer millones de mundos virtuales y disfrutar de películas y series imposibles hace dos décadas.

La comunicación se ha imbricado en nuestro cáracter de forma extraordinaria. Incide en la construcción de nuestra personalidad pero también en el establecimiento y mantenimiento de nuestras relaciones humanas. Nos hemos hecho más sociables y sociales en el mundo virtual, al tiempo que nos hemos aislado más en el mundo real. Hoy hay patologías adheridas al uso excesivo de internet, que siguen un perfil similar a las adicciones. Está comenzando a haber mucha gente que tiene más dificultades para comunicarse en una escena real que con un interlocutor a miles de kilómetros por medio de un chat. Sin duda todos estos aspectos han ido modificando desde nuestra estructura mental hasta nuestros hábitos de vida.

Realidad y ficción llegan a confundirse, caminamos a marchas forzadas hacia una realidad onírica, a medio camino entre los hechos reales y los deseos irrealizables. Hay una presión hacia la homogeneidad humana en agrupaciones sociales que a veces llega a resultar insoportable. Hoy la patria propia es el muro de facebook o Twitter, en el que cada uno describe desde su vida hasta los principios de la termodinámica, según corresponda. Los muros de las redes sociales parecen en ocasiones los de las lamentaciones, pero en otras son la epítome de la dicha. Todos nos miramos y observamos en las redes sociales, aprendemos de otros en una suerte de aprendizaje vicario y participamos o no lo hacemos dependiendo de nuestra determinación o estado de ánimo.

No es facil establecer si esta coyuntura será positiva o negativa para la especie, lo que está claro es que puede ser ambas cosas al mismo tiempo, depende del uso que se dé a las herramientas de las que disponemos un arma, y internet es un arma poderosa, puede salvarnos la vida o acabar con ella.

Desbordados por la realidad

Quizás la reflexión más sobria sobre lo que está ocurriendo es que vivimos desbordados por la realidad que nos acontece, sea factual o virtual, o ambas entremezcladas. Parece que estamos condenados a que nuestra propia obra nos atrape en una jaula, con un teclado, un ratón y una pantalla ante nuestros ojos, porque disponemos de una ventana por la que las representaciones virtuales del mundo van pasando.

El ocio va cobrando cada día más importancia en nuestras vidas desde que los occidentales estamos condenados a consumir todo lo que producen los chinos y los indios de forma desesperada, el problema de occidente será el trabajo productivo sin materiales, porque la inmensa mayoría de las cosas materiales que habrá en nuestras vidas provendrán de otros continentes.

Quizás sea la oportunidad para la civilización occidental avance, de hecho es extraordinariamente fácil porque contamos con poblaciones cada día más formadas que disfrutan de un tiempo de ocio considerable para pensar y repensarse.

Vivimos una época muy similar a la que en la Grecia Clásica con el estallido de las comunicaciones marítimas y el comercio, permitió una de las épocas más espléndidas de nuestra civilización. También en aquella ocasión hace 2500 años los griegos podían reflexionar y abrir el mundo a su conocimiento, y lo hicieron, en cierta forma lo que conocemos como Occidente es su legado. Pero al igual que por entonces, los griegos tuvieron que batirse con los enemigos de la libertad representados por los persas, mucho más numerosos, que pretendían devolver a la civilización helena a una cultura teocrática y despótica, también entre los griegos surgieron fuerzas regresivas que querían imponer su tiranía. Pero los griegos avanzaron, a pesar de todo, culminando su dominio del mundo con Alejandro Magno, que era en realidad macedonio.

El cambio es posible

Disponemos de todos los elementos para cambiar el mundo de forma cualitativa y provechosa para la inmensa mayoría. Pero las fuerzas regresivas, fundamentalmente religiosas y políticas, tratan de imponer su yugo desde el poder sobre la humanidad, como ha ocurrido a lo largo de la historia. En estos mismos momentos se está produciendo una feroz lucha entre los defensores de la libertad que aspiran a un mundo nuevo y mejor y los defensores del poder, que tratan de detenerlos porque en realidad eso haría que perdieran sus privilegios, en muchas ocasiones inmerecidos. El poder trata de acantonarse, inútilmente, en una representación ficticia de los seres humanos, contra los sueños de libertad de los que quieren representarse a sí mismos en la realidad, sin intermediación alguna.

Vivimos una auténtica crisis de representación del poder en todas sus formas, hace unos meses era económica con la quiebra de numerosas entidades financieras, también política, con un declive paulatino en la credibilidad que nos ofrecen los representantes políticos que nosotros mismos hemos elegido en las urnas, hoy mismo con los sindicatos. Ocurre también en las grandes religiones como el cristianismo o el islamismo. Pero también en los niveles más microcósmicos como las relaciones de pareja o de familia, las relaciones padres-hijos, las relaciones entre amigos o vecinos del barrio. Hay una fuerte reacción humana ante las relaciones de poder fundamentadas en la autoridad jerárquica no soportada más que por mitos y creencias.

La civilización occidental está pidiendo a gritos un cambio en las relaciones humanas con una exclusión del poder de nuestra existencia, fundamentalmente el poder representado por otros. Es algo fácil de entender, si podemos acceder a cualquier lugar del mundo en un instante y comunicarnos con gentes distantes, absolutamente extrañas para nosotros, ¿por qué razón tenemos que seguir siendo representados como si fuéramos analfabetos del siglo XIX?. ¿Acaso los políticos que nos representan han demostrado más capacidad que sus representados?. Seguramente mucha gente que hoy está en el paro tiene mucha más capacidad para ocupar la Presidencia del Gobierno o los ministerios que los actuales representantes detentan.

Auguro un excelente porvenir a todas aquellas plataformas humanas que brinden la oportunidad de que los ciudadanos se puedan representar por sí mismos. De hecho el éxito de las redes sociales es un avance de lo que viene, que serán redes humanas en todos los ámbitos, y fundamentalmente en el ámbito del poder, es decir, en la política. Posiblemente ha llegado la hora de que el ser humano domine el poder y la política y no sea dominado por otros, desde el poder y la política. Autodominio es lo que viene, estamos en plena transición hacia un nuevo sistema de relaciones fundamentado en la equidad y la libertad y no en el desequilibrio insoportable de la tiranía de unos sobre otros desde la interpretación convencional del poder y su representación ficticia de los seres humanos.

Biante de Priena

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