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miércoles, 3 de marzo de 2010

El próximo deterioro de los servicios gestionados por el Estado


La siguiente etapa de regresión (“progreso”) que acontecerá en los próximos meses será la rebelión de los funcionarios, que no son militares, es decir, no tienen obediencia debida a un régimen. El deterioro de los servicios al principio será paulatino, prácticamente desapercibido, se tapará con ingentes recursos propagandísticos, que terminarán convirtiendo a los funcionarios en enemigos del sistema, cuando en realidad son quienes lo sostienen.

¿Por qué ocurrirá un deterioro de los servicios gestionados por el Estado?. Es muy sencillo, la gente que dirige este país desde el PSOE no tiene capacidad ni para dirigir un ayuntamiento de mil habitantes. De un Gobierno mediocre no se pueden esperar maravillas, sino esperpentos.

¿En qué lugares se observará más el deterioro?. Pues fundamentalmente en los pilares del Estado de Bienestar: sanidad, educación, justicia, orden público, medios de comunicación públicos. Se tratará de ocultar lo que ocurre, se buscarán culpables entre los que habitualmente se oponen a la memez y se dirá que se están boicoteando las buenas intenciones y la estrategia del Gobierno desde las instituciones. Algo parecido a lo que Chávez ha dicho de los restos del colonialismo cuando le han pillado colaborando con las FARC y ETA.

La disminución de sueldo entre los funcionarios públicos españoles en las distintas instituciones se estima ahora mismo entre un 5 y un 10 %, que no se hará de forma visible. Llama la atención que con la amenaza de subir un 2 % el IVA en junio, los funcionarios no hayan reivindicado ya su ascenso salarial en la misma proporción, algo que se ha hecho siempre para no perder poder adquisitivo, pero en esta ocasión, los dirigentes sindicales se han encargado de amordazar a sus afiliados, y están dispuestos a que la pérdida de poder adquisitivo pase desapercibida. Lo mismo ocurrirá con las pensiones, que si no ascienden más del 2 % perderán poder adquisitivo.

¿Se imaginan ustedes que esta medida fuera tomada por un Gobierno del PP, hasta donde llegarían las manifestaciones y las huelgas?. ¿Por qué los funcionarios y los pensionistas tienen que pagar las veleidades ideológicas de un Gobierno del PSOE?. ¿Se piensan los del PSOE que este país es suyo, tanto que han criticado al franquismo por lo mismo?. Es una vergüenza que nos tomen el pelo de esta forma, los representantes sindicales y el Gobierno actuando en connivencia. Salvo los funcionarios con carnet del PSOE, los más odiados por sus compañeros por su soberbia y estupidez, los demás se van a cruzar de brazos viendo cómo se estrellan, lo esperan desde hace tiempo, les tienen hartos. Además las plantillas no se recortarán, pero tampoco aumentarán, con lo que está claro que el trabajo por funcionario será mayor y además cobrando menos.

Se va a producir un deterioro de los servicios gestionados por el Estado, por la sencilla razón de que es la forma de protesta del funcionariado ante la imposición de disminuir su sueldo. Siempre ha ocurrido, tanto si la disminución salarial es visible como si es encubierta, prepárense para hacer colas en las instituciones y para presentar demandas contra el servicio recibido. En unos meses regresaremos a los años ochenta del siglo pasado, es lo que tiene el progreso.

Biante de Priena

domingo, 28 de febrero de 2010

Civilizar el poder político en España III


El necesario cambio de sistema

Por supuesto, todas estas “molestias” que podamos causarles a nuestros representantes públicos tienen que ser compensadas de alguna forma, y con lo que les gusta el dinero a todos ellos, propongo que nuestros representantes públicos cobren en este nuevo sistema exactamente el doble que la media de los funcionarios del mayor grado de la escala administrativa pública, si son representantes autonómicos el doble que la media del segundo grado de la administración pública y si son representantes municipales el doble de la media de los funcionario del tercer grado máximo de la administración pública.

En cuanto a los políticos que estén en labores gubernamentales, cobrarán de la misma forma que nuestros representantes públicos, pero en esta ocasión no el doble si no el triple. Es justo que quien se dedique a velar por el bienestar de los ciudadanos reciba un sueldo elevado, siempre que lo haga bien, pero nada más que eso, todo lo demás que reciban será considerado corrupción y obligará a abandonar el cargo que ocupen de forma inmediata por ley.

Les aseguro que nos ahorraremos miles de millones de euros con este sistema y este país se convertirá en una de las primeras potencias mundiales.

Tengan bien seguro que hoy hemos alcanzado en España un rango suficiente para que los ciudadanos podamos resolver nuestros problemas con los políticos, otra cosa es que los políticos nos lo permitan, pero de una vez por todas debemos dar un paso adelante y convertirnos en una democracia civilizada, o estaremos condenados para siempre al más estrepitoso de los fracasos.

Estoy harto de escuchar que nuestros problemas no se pueden resolver, evidentemente que pueden resolverse, pero para ello hay que realizar una Revolución Cívica que convierta a los políticos en servidores públicos y dejen de comportarse como si fueran nuestros amos en un régimen feudal.

Cuando se den cuenta la mayoría de los españoles de que esta -u otra similar- es la única salida definitiva para nuestros problemas con los políticos y la política, las cosas comenzarán a cambiar definitivamente.

Como les había advertido previamente, la solución de nuestros problemas pasa inexcusablemente por un cambio del paradigma que rija la vida pública, en el que los ciudadanos recobren el poder que les han arrebatado de forma arpía los políticos, y unos mecanismos de control y prevención de riesgos bien establecidos, organizados y eficaces. La alternativa ya la conocen ustedes que Zapatero le diga a Rajoy que no colabora y Rajoy le responda a Zapatero que no gobierna, y así hasta el juicio final por la tarde. Ustedes eligen si quieren más de lo mismo, o prefieren que las cosas cambien definitivamente de una puñetera vez.

Revolución 2012

Por supuesto, aunque parezca increíble, todo esto de lo que les he hablado también es política, y no tiene nada que ver con el yo digo y el tu dijiste, ni con el pacto, el consenso o el acuerdo, ni con la crispación, la tensión o la confrontación. Es otra forma de hacer las cosas.

¿A qué parece mentira?, pues no lo es, sencillamente es ciudadanía responsable. Por cierto, si alguien se atreve con el proyecto, que se ponga en contacto con nosotros

esrevolución2012@gmail.com

cuando recibamos el compromiso de cinco mil de ciudadanos responsables y serios (es decir, aproximadamente 1 de cada 10.000 españoles) que se ofrezcan para trabajar de forma altruista una hora o dos a la semana por cambiar las cosas en este país, empezamos con la organización del asunto. Se crea un grupo de Facebook con el nombre Revolución 2012 para que todo el mundo que quiera participar pueda hacerlo.

Si comenzamos en un par de meses -que dedicaremos al debate de cómo poner en marcha el proyecto, ante los ojos de todo el mundo-, estoy seguro que para el 2012 podremos presentar candidaturas en todas las comunidades españolas y obtener representación parlamentaria. El objetivo del proyecto no es crear un nuevo partido político, sino una organización política contra todos los partidos políticos y su forma de hacer política, que exija de forma permanente e inexcusable su regeneración democrática, y que esté compuesta exclusivamente por ciudadanos.

Lo llamaremos Revolución 2012, nace ahora mismo, todo está por hacer, así que quien se anime ahora participará en su fundación, no nos conocemos de nada, así que lo único que puede prevalecer es el proyecto. Nadie tendrá otra autoridad que la que le concedan y le reconozcan los demás, todo será transparente todo el tiempo, para ello los que lo pongan o pongamos en marcha nos comprometeremos a quedar descartados de antemano de cualquier proceso electoral, cargo político o público en el futuro, sencillamente colaboraremos con el proyecto y nada más.

Eso nos distinguirá de todas las demás organizaciones con finalidad política, porque sus creadores o fundadores no podrán ser representantes de los demás, ni ocupar cargos en el partido o públicos, sin embargo serán miembros por un periodo de cuatro años renovables del consejo de garantías -el órgano jurídico interno de la organización- que velará por el cumplimiento normativo que se establezca en sus estatutos. Quienes formen la organización inicial no participarán en su representación.

Ahora tenemos que elegir a los creadores, así que todo el que quiera ser miembro fundador que vaya presentando su candidatura en los foros del grupo de facebook. Los creadores o fundadores - entre 25 y 100 ciudadanos- serán elegidos entre los que se presenten y sean aceptados por todos los demás, para que no haya ninguna ventaja inicial para nadie. La elección del grupo fundador se hará por los cinco mil primeros ciudadanos que se inscriban de forma absolutamente democrática y transparente, no se aceptará la formación de facciones, ni listas, ni nada que distraiga la elección directa de cada uno de los fundadores, que ya se verá cuantos son.

Por favor, que se abstengan de acudir a la convocatoria todos aquellos que hayan tenido algún cargo político o público a lo largo de su vida, porque su colaboración será rechazada. La renovación de la vida política en España, lamentablemente, ya no se puede hacer con políticos, para eso tienen ustedes todas las formaciones políticas actuales a las que pueden pertenecer y apoyar. Políticos no, gracias.

Enrique Suárez Retuerta
Un ciudadano español que no renuncia a su soberanía

Civilizar el poder político en España II


Ayer lo habíamos dejado en lo del cambio de paradigma político en España y los mecanismos de control y previsión de imponderables que siempre acaban ocurriendo. Los previsibles imponderables siempre tienen que ver algo con el dinero público y su desvío de los propósitos anunciados en los carteles electorales y cacareados programas. La caridad con el prójimo en la política es como la castidad en la iglesia católica, habitualmente la mayoría de los que reparten nuestro dinero como bien les parece, no se quedan con nada más que con los privilegios que les concede repartir dinero, que no son pocos, pero hay una minoría que consienten que nos roba. Con la castidad de los clérigos ocurre lo mismo, son pocos los pecadores, pero resultan notorios y notables los pecados que se descubren. Bien, no pasa nada, errar es humano, aunque perseverar es diabólico. ¿Qué levante el dedo un justo?.

A lo que vamos, con la cuestión de la honestidad estamos equivocados los españoles por la educación que hemos recibido, más bien fundamentada en la propaganda que en la razón, el conocimiento y la experiencia. A los políticos no se les puede aplicar la presunción de inocencia, si no la de culpabilidad, claro. Verán ustedes, un político no es honesto hasta que se demuestra lo contrario, lo que vale para los ciudadanos no vale para los políticos. ¿Por qué razón debe hacerse esta desvirtuación de la equidad?, pues muy sencillo, un ciudadano si es deshonesto lo hace con su dinero, pero un político lo hace con el dinero de todos los ciudadanos, no con el suyo, eso exige un rigor diferente a la hora de establecer su presunción.

El sistema de redistribución en el que vivimos es injusto, porque recauda con avaricia y de forma exhaustiva lo que luego derrocha sin sentido y con frivolidad. Si supiéramos en realidad como se han dilapidado los recursos de los españoles desde que Rodríguez Zapatero está en el Gobierno, posiblemente la mayoría emigráramos a un país más serio.

La auténtica violencia de género en este país es la que ejercen los políticos -que más que un género son una especie- sobre los ciudadanos, eso si que son malos tratos y no los que se anuncian en el teletexto, porque además de dejarnos molidos y explotados, encima se regodean de que lo hacen por nuestro bien. Un Instituto del Ciudadano Maltratado es lo que más necesita este país, si queremos ser coherentes.

La cuestión del dinero

Aquí les dejo otra aportación para cambiar realmente las cosas, Hacienda debe fiscalizar el gasto público (no sólo los ingresos), pero de forma diferente a como lo hace, por ejemplo, si un Gobierno es de un color, Hacienda debe estar dirigida y gobernada por la Oposición y una comisión paritaria independiente de ciudadanos elegidos al azar entre todos los españoles, con sueldo de consejero y liberación de sus funciones habituales, renovados cada seis meses, con pleno acceso a todas las cuentas del Estado, acompañados de una legión de asesores igualmente renovados semestralmente elegidos entre los expertos del país, a poder ser del mundo de la Universidad, aunque también de entidades privadas o de otros países. Ya verían como se acababan los problemas de corrupción en este país en menos que canta un gallo.

Por otra parte, como sabemos que los políticos tienen esa afición por nuestro dinero que tan bien les caracteriza, a partir de una determinada fecha tendrán sus cuentas públicas y privadas fiscalizadas permanentemente y también las de sus afines y familiares, y no podrán tocar dinero público más que por medio de una tarjeta de crédito absolutamente controlada, que sirva lo mismo para pagar un puente que un refresco. Evidentemente, las cuentas públicas serán permanentemente transparentes y cada seis meses serán publicadas -una página web es sencilla de hacer- , para que todos los ciudadanos sepamos como se gastan nuestro dinero.

Es imprescindible una justicia independiente

Verán ustedes, mientras en este país no haya una justicia despolitizada no podremos considerarnos civilizados. Pero mientras pensamos como lo hacemos para que sea más justo el sistema de elección, podemos evitar problemas mayores, de forma provisional, haciendo que el Fiscal General del Estado será elegido directamente por los parlamentarios de la Oposición, sin participación de los que hayan apoyado al Gobierno. El Consejo General del Poder Judicial también será elegido por la Oposición, con participación minoritaria del Gobierno en su composición.

Los jueces y magistrados de este país tendrán un nuevo reglamento más estricto y riguroso, por el que la más mínima falta será prioritariamente juzgada por la Audiencia de forma urgente, juicios rápidos para la justicia, y si se observan irregularidades relevantes en los procedimientos judiciales los jueces serán apartados provisionalmente de la carrera judicial, primero durante un mes, si reinciden durante seis meses y si vuelven a hacerlo durante dos años, pero si lo hacen por cuarta vez serán apartados de la carrera judicial, porque habrán demostrado que no están capacitados para la función que pretenden ejercer. Un sistema parecido al carné por puntos para ejercer la carrera jurídica, posiblemente fuera de gran ayuda.

Trascender la ideología

La ideología es el opio del pueblo, un auténtico anacronismo que se fundamenta en el mundo de las creencias y no en el de la realidad, que determina el curso vital de las personas renunciando a los hechos. En numerosas ocasiones me he preguntado por qué discutimos tanto por la ideología, cuando lo que realmente importa es que se hace con el dinero público.

Creo que a estas alturas de la historia hay una ideología compartida por los demócratas responsables, siempre he considerado una estupidez polarizar de forma maniquea la realidad, porque eso es un engaño y una artimaña deshonesta. Quien promueve la igualdad también quiere libertad, y viceversa. No me imagino un mundo sin igualdad pero con libertad, ni un mundo sin libertad pero con igualdad. Porque la inmensa mayoría queremos un mundo con libertad e igualdad, las dos alternativas me parecen importantes y no excluyentes. Y también quiero un mundo justo, en el que la ley esté por encima de todo y de todos, siendo creada, respetada y compartida por todos.

En España vivimos en confrontación ideológica permanente, con el único objetivo de que lo que se dice en política y lo que se hace en política no tengan nada que ver. No es progresista quien cambia lo que está bien, no es conservador quien mantiene lo que está mal. Hay cosas que es necesario cambiar, pero hay cosas que es necesario mantener, y la mayoría seguro que estamos de acuerdo en que cosas debemos mantener y que cosas debemos cambiar, si la democracia funcionara normalmente todos compartiríamos llevar a la práctica ese objetivo compartido, porque lo que nos une es mucho más de lo que nos separa, lo que nos hace semejantes mucho más de lo que nos diferencia. Los partidos políticos que conocemos en España se comportan de forma maniquea y excluyente en sus acciones políticas, mientras no cambiemos esa forma de hacer las cosas, no lograremos convertirnos en un país civilizado, políticamente hablando.

Una ideología transversal y dinámica, fundamentalmente honesta y transparente, que se establezca sobre la razón, el conocimiento y la experiencia y un exquisito respeto de nuestra Constitución, determina un criterio ideológico que puede ser compartido por la inmensa mayoría de los ciudadanos superando los modelos anacrónicos que nos ofrecen los partidos políticos actuales. Evidentemente, las minorías racionales deben ser respetadas, pero no pueden esperar ser más respetadas que las mayorías, no estaría bien, ni sería justo, ni tampoco democrático.

Menor representación indirecta

Gracias a las nuevas tecnologías y a la formación creciente de la cultura de los españoles -como no se haga algo pronto será decreciente- resulta anacrónico que la participación de los ciudadanos en la política se reduzca a acudir a las urnas cada cuatro años para votar por un candidato que ha elegido el señor que dirige un partido político, los únicos ciudadanos que eligen directamente a los candidatos, porque el resto lo que hacemos es decir que sí o que no a quien ellos han elegido, o no decir nada. Si se dan cuenta esto nada tiene que ver con la democracia -y sí mucho con la demagogia- pues es una perversión de la elección de representantes públicos de forma directa por los ciudadanos, que garantiza nuestra Constitución. Es necesario añadir una cláusula o enmienda a nuestra Constitución para corregir este artificio de forma inmediata.

Por otra parte va siendo imprescindible que los ciudadanos sean consultados periódicamente sobre las políticas desarrolladas por el Gobierno, en lo que se refiere a los grandes temas que afectan a nuestra vida privada. Por ejemplo, leyes que afecten a los derechos fundamentales como la de Género, la del Aborto, o las que favorecen a determinados organismos como la SGAE , las relacionadas con la justicia, la educación, la sanidad y el bienestar social, o con decisiones que afecten a nuestra participación en conflictos bélicos o en foros internacionales, deben ser consultadas directamente a los ciudadanos por vía de referendum, al igual que la creación de instituciones nuevas, y toda la política de subvenciones debe pasar por la criba pública de todos los españoles reunidos en referendum.

Hacer un referendum, que no tiene que ser en un mismo día, sino por ejemplo durante un mes, para informarse en profundidad del tema tratado, mientras se observa quienes están a favor o en contra, debe ser tan fácil como obtener dinero en un cajero automático si lo tienes en la cuenta. Durante una legislatura se pueden hacer 20 o 30 referenda, o los que sean precisos, a sugerencia de un millón de españoles o bien de 1/3 de diputados.

Por otra parte, y esta es una de las ideas que más les sorprenderán es imprescindible para el futuro que se regule el derecho de veto por parte de los ciudadanos. Se acabó lo de entregar un cheque en blanco cada cuatro años a los políticos que elegimos. ¡Quía!, viendo lo que hemos visto es demasiada confianza, no se la merecen, porque nos han defraudado a la inmensa mayoría. Así que cuando acudamos a votar, nos quedaremos con el resguardo de nuestro voto al candidato que hayamos elegido -en forma de código de barras- y durante los cuatro años que dura una legislatura, podremos revocarle nuestra confianza en cualquier momento acudiendo al oportuno “cajero automático” que estará instalado en todos los ayuntamientos de más de 50.000 habitantes.

Enrique Suárez Retuerta
Un ciudadano español que no renuncia a su soberanía

sábado, 27 de febrero de 2010

Civilizar el poder político en España I



Ha terminado ocurriendo, como era de esperar. La situación actual de nuestro país es escabrosa, así no podemos continuar.

El Presidente del Gobierno que consideró a los etarras hombres de paz y criminalizó a las víctimas del terrorismo, para desviar la atención sobre lo acontecido en el 11-M ha perdido toda credibilidad; el optimista que consideró que la crisis económica más grave de la historia de España era una pequeña desaceleración, con el único objetivo de estafar y mentir a los electores, para triunfar en las últimas Elecciones Generales, no va a cambiar. Si en Baleares su presidente no dimite avergonzado tras descubrir una trama de corrupción sin precedentes y si en Cataluña, el presidente evita que sus propias hijas soporten la dictadura idiomática que él mismo ha impuesto a todos los demás, ¿qué esperan ustedes del PSOE?. ¿Cómo esperan ustedes que ahora reconozca Rodríguez Zapatero que España atraviesa la mayor crisis política y económica de nuestra reciente historia democrática, que además es una crisis cultural que está apartándonos de Europa y la civilización avanzada para aproximarnos a los regímenes bolivarianos revolucionarios y qué él es el principal responsable de su materialización por negarla, no saber contenerla, ni resolverla?. Dentro de unos años, en España se dirá: “si supimos superar lo que nos dejó Zapatero, podemos con todo”.

Pero siendo consecuentes, deberíamos reflexionar antes de guillotinar a Zapatero todos los días para quedarnos con la conciencia tranquila y poder dormir a gusto: echarle la culpa a un pobre hombre no resolverá nuestros problemas. Ciertamente, yo mismo lo he hecho hasta ahora, porque lo primero que se debe hacer para resolver un problema es saber en qué consiste, realizar un buen diagnóstico es el camino imprescindible para aplicar un tratamiento correcto; pero el Presidente del Gobierno de España es un tarugo sobrealzado por el destino, nada más. No es la única causa de todos nuestros problemas, si no la consecuencia inevitable de todos ellos.

Vamos a hablar claro, españoles

Si Zapatero se fuese mañana mismo, seguiríamos teniendo los mismos problemas. ¿No lo han pensado?, pues piénsenlo, porque va siendo hora de que abandonemos la estupidez definitivamente, la Fiesta Nacional de ver al torero y al toro batirse a muerte en la plaza – que gran simbolismo cultural el de la tauromaquia- es un epifenómeno de nuestro carácter, pero como no dejemos el circo por una temporada estamos perdidos.

Así que, queridos compatriotas, ahora hay que ponerse las pilas en el cerebro, evidentemente que Zapatero tiene que marcharse por su demostrada incompetencia –por muchos menos errores hay cuatro millones de españoles buscando trabajo-, pero eso no resolverá nuestros graves problemas. Ni tampoco la solución provendrá de la regeneración de una democracia formal y elástica, ni la despolitización absoluta e imprescindible de la justicia, ni del control exhaustivo del dinero público, ni de la desparasitación de las instituciones, ni siquiera la devolución del rigor informativo a los medios de comunicación, ni tampoco, para desgracia de todos, un cambio de Gobierno, bien desde el PSOE o desde el PP, nos salvará de nosotros mismos, ni por supuesto un Gobierno de concentración de todos los partidos políticos, porque no se puede acabar con la peste sin eliminar el bicho que la produce, y el bicho de esta peste son los políticos que nos representan.

Ahora que la situación nacional ha traspasado todas las alarmas, económicas, políticas, jurídicas, sociales y culturales, es hora de reflexionar para no seguir cometiendo errores. Hace varios años leí un libro muy interesante, su autor era Charles Tilly, se titulaba “Las revoluciones europeas. 1492-1992”, el autor venía a decirnos que para que un país pueda vivir en democracia lo primero que se necesita es que el poder sea civilizado, eso explicaba el paso de las dictaduras militares a las democracias políticas. Si Unamuno viviera hoy, seguro que nos decía que es más fácil politizar a un pueblo que civilizar a un político, y realmente lo que está ocurriendo en España tiene algo que ver con ambas cosas, porque de una dictadura militar siempre se sale a través de una dictadura política, aunque se denomine formalmente democracia.

Tras una dictadura militar se produce un periodo de transición o liberación de los ciudadanos, más o menos prolongado dependiendo de los actores. Lo que ha ocurrido en España es precisamente que salvo las excepciones de Adolfo Suárez durante casi todo su mandato, del primer Felipe González y del primer Aznar, que cambiaron formalmente la realidad política de este país, todos los demás movimientos ejercidos desde la política han sido para que los políticos recuperarán poder, tratando de convertir a ciudadanos libres nuevamente en súbditos. Con Rodríguez Zapatero, el menos dotado para la política, el menos ilustrado y el más acomplejado de los presidentes españoles, el sectarismo más depravado ha alcanzado su apogeo, porque donde Zapatero no ha sido autoridad competente, se ha impuesto la locura facinerosa de intentar cambiar la razón por la ocurrencia ideológica.

Así hemos visto a algunos conserjes de ministros, así hemos visto las mayores patochadas políticas de los últimos treinta años, así estamos viendo el desastre de unos garrulos, que viendo que necesitan un arquitecto para levantar la cúpula de la catedral porque no saben cómo hacerlo, amenazan a los demás con que se lo hacen y les siguen dejando en el poder o la catedral no se construye. Pero el problema es que si no se hace la cúpula pronto, lo construido se vendrá abajo antes de lo que pensamos.

Un país que se ha pasado cuarenta años venerando el poder de un tirano no se acostumbra tan fácilmente a ser dueño de su destino, los ciudadanos estamos condenados a contemplar el poder político como si tuviera su origen de los dioses, los políticos no han hecho nada para resolver esta dependencia anacrónica de sus votantes, porque les convenía mantener el engaño, pues se dirige y roba mejor a un inocente que a un resabiado.

El cinturón reaccionario del poder

Tras las dictaduras siempre hay un periodo de transición o liberación de los ciudadanos, más o menos prolongado, dependiendo de los actores. Lo que está ocurriendo en nuestro país es precisamente una transición muy prolongada gracias a dos razones: la baja capacidad de los ciudadanos para comprender la política, acostumbrados a ser mandados y no gobernados y la baja calaña de los políticos, acostumbrados a mandar y no a gobernar.

El único problema que tenemos en España no se arregla entre todos, porque los políticos son los primeros que evitarán cualquier arreglo, pues defienden el poder como si fuera su coto particular, y los ciudadanos no tenemos las agallas, ni la formación, ni la voluntad, ni los mecanismos para apartarlos del poder. La política es una peste que lo invade todo, la justicia está politizada, los medios de comunicación están politizados, las instituciones están politizadas, la vida en España está politizada.

En España, actualmente, hay una tasa fija de corrupción del 20 % que es lo que se llevan los políticos con cada gestión pública del dinero público que se hace. Lo de Munar y Unión Mallorquina no ha sido una cuestión circunstancial es un ejemplo de la norma, de los hábitos implantados en las actividades políticas en España.

La única forma de resolver lo que está ocurriendo es civilizar el poder, ¿y cómo se hace tal cosa?. Pues no es fácil, esa es la verdad. El Partido Popular que si hizo su propia renovación política al apartar de su partido las tentaciones de regresar al pasado no puede hacerlo solo, en el PSOE no han hecho ninguna regeneración, los que robaban con Felipe González siguen robando ahora.

El PSOE está condenado a regenerarse o pasar a la historia, evidentemente, por la altanería, la soberbia y el culto a la memez que se transpira desde sus filas, no tiene ninguna voluntad ni posibilidad de hacerlo. De los nacionalistas poco se puede esperar, porque ni siquiera comparten con los demás españoles si lo que le conviene a España les conviene a ellos y su ideología secesionista. Luego están los afianzados en el pesebre público –sindicatos, colectivos, numerosos funcionarios- que son las fuerzas reaccionarias que no cederán un ápice en su acomodada situación, que tras un cambio racional sin duda se pondría en peligro. Conforman el cinturón reaccionario del poder que impedirá cualquier solución, porque una solución para los españoles sería un grave problema para todos ellos. Este es el resumen de nuestra patética situación.

Cambio de Paradigma y Mecanismos de Control

Podría haber terminado aquí el artículo y dejarles con el mal sabor en la boca de que no hay ninguna solución a nuestros problemas, pero como dije al principio, hay que dejarse ya de tonterías porque los inútiles que nos gobiernan la están liando parda. Es hora de ser responsables e inteligentes.

El poder político no se civilizará por sí mismo, si hasta ahora no lo ha hecho, no lo hará. Para que el poder político se civilice los ciudadanos tenemos que establecer un acuerdo con nosotros mismos, debemos juramentarnos en que se acabó lo de tomarnos el pelo y denunciar –aunque de poco sirva- cada situación irregular a la que asistamos. Porque antes de civilizar a los políticos, debemos civilizarnos nosotros, es decir, dejar de ser súbditos de un poder omnímodo para convertirnos en ciudadanos responsables que exigen a sus políticos responsabilidad, es decir, debemos despolitizarnos y desideologizarnos para comprender que lo compartido es mucho más que lo que nos separa, porque si un político del PSOE roba no es bueno para el PP y si un político del PP roba no es bueno para el PSOE, es malo para todos, para los del PP y para los del PSOE, y para los que no somos ni del PP, ni del PSOE.

Si un político malgasta el presupuesto público es malo para todos, independientemente del partido del que sea el político y del partido que sean los despojados. Esta cohesión interna sólo puede provenir de nuestra condición suprapartidista de españoles y del respeto estricto a nuestra Constitución, que si se dan cuenta, han sido dos de los elementos contra los que el PSOE ha ejercido su violencia en los últimos años, para implantar su ideología social a todo el mundo de forma totalitaria, para recibir los apoyos que necesita de los nacionalismos para desgobernar este país.

Más que el cambio del PSOE por el PP, o el cambio dentro del PSOE, lo que este país necesita es un cambio de paradigma político porque el que impera actualmente está completamente agotado. No se puede dejar el gobierno exclusivamente en manos de los políticos, los ciudadanos españoles no podemos hacer anuencia de nuestras responsabilidades, no podemos renunciar al control exhaustivo de la cosa pública, en los periodos interelectorales.

Los políticos son necesarios, pero no todo el mundo puede ser político, es algo de lo que tenemos que concienciarnos todos. Hay gente que está en la política utilizando millones de euros que no tiene criterio alguno para hacerlo, exclusivamente un carnet y una larga trayectoria de trepar en su partido, no son méritos suficientes para representar públicamente a los ciudadanos. Los políticos están condenados a examinarse de su gestión cada día, no exclusivamente cada cuatro años. Los políticos están obligados a no mentir, si mienten y se descubre su mentira deben de abandonar el poder. Los políticos no pueden ser inmunes a las leyes que rigen para los ciudadanos –recordar al señor Montilla enviando a sus hijas a un colegio elitista mientras estampa su firma para obligar a todos los demás a hacer lo que le exigen los nacionalistas para apoyarle en su gobierno-. Los políticos deberían ser los mejores entre los ciudadanos, no una clase feudal que hace lo que le da la gana, incluso perjudicando a los que les damos de comer y les alzamos a una vida que no se merecen.

Pero que a nadie se le olvide que si tenemos políticos que no nos agradan es precisamente porque los que nos equivocamos somos nosotros, los ciudadanos. Que los políticos traten de hacerse con el poder es algo inherente a su profesión, que lo consigan , es un problema de los ciudadanos, porque con cada político que ejerce el poder de forma inapropiada hay miles de ciudadanos irresponsables que le han apoyado y que no le exigen que se vaya a su casa cuando les ha defraudado. Por mi parte soy coherente, en las últimas elecciones generales logró engañarme Rosa Díez y desde entonces no he parado para desenmascarar su tinglado.

Y por hoy es suficiente, otro día seguimos, la cuestión no es elegir entre que te muerda un bóxer o un pastor alemán, la cuestión es que no te pueda morder ningún perro porque tenga un bozal puesto y la correa de seguridad bien aferrada a la mano de su dueño, respetando las normas de seguridad impuestas por la ley. Los mecanismos de control y previsión de excesos y negligencias en la política son indispensables. Tras la mordedura, no valen lamentaciones, hay que prevenir antes de tener que curar. Si no corregimos definitivamente la trayectoria política de este país -y no sólamente los protagonistas del momento- volveremos a estrellarnos sin duda alguna.

Enrique Suárez Retuerta
Un ciudadano español que no renuncia a su soberanía

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viernes, 26 de febrero de 2010

Confianza, con Z de Zapatero


La osadía de un régimen ha quedado plasmada para la historia en la campaña iniciada, según dicen, por las Cámaras de Comercio, organizada por la Fundación Confianza de reciente creación, con la finalidad de lavar y peinar el cerebro de los españoles. La propaganda positiva, un alegato al buen talante, que obvia el origen de la crisis y su autoría, entre otras muchas cosas, tan solo costará 4 millones de euros según dicen, que han aportado las 20 principales empresas del Ibex, las mismas que recibieron, directa o indirectamente, alrededor de 30.000 millones de euros de todos los españoles donados por el Gobierno de Rodríguez Zapatero, a las cajas de ahorros y las principales entidades financieras –menos algunas- en créditos para que el sistema financiero no se hundiese con la crisis económica que no existía cuando el PSOE obtuvo mayoría simple en las pasadas Elecciones Generales. Un pequeño contratiempo exagerado por la derecha, según Solbes; según Zapatero, era una pequeña desaceleración.

Verán ustedes, he visto el vídeo de la campaña, y me fascina la elipsis de haber obviado que los españoles son los sujetos de referencia de la propaganda, ni se menciona España, ni que los españoles somos los que necesitamos confianza, ni se menciona que el Gobierno de Rodríguez Zapatero ha sido el autor de la debacle por su mala gestión de la crisis que negó en su día. El resultado de los errores del Gobierno se resume fácilmente, estamos en recesión, con un déficit público que supera el 12 %, cuatro millones y medio de parados, una bolsa de valores que se hunde, y una valoración externa de los principales analistas internacionales que es para no abandonar el temor y el temblor por lo menos en unos cuantos años.

Pero llegan estos altruistas empresarios, que nos han subido la luz, que nos han subido las comisiones, que nos han subido el combustible, que nos han subido todo, gracias al Gobierno que iba a ser la envidia de Occidente y nos ofrecen propaganda positiva y buen talante para resolver la crisis, la crisis es un estado de ánimo vienen a decir, pero obvian decir que es consecuencia de la dilapidación económica de un Gobierno de inútiles consagrados, que han mostrado su incapacidad, no ya de resolverla, sino de contenerla, como por ejemplo han hecho ya en Alemania o Francia.

Y luego están los famosos, que a golpe de talonario, brindan su imagen para participar en el engaño a los españoles, y los tiburones de la comunicación contratados para organizar la estrategia, y los bondadosos ciudadanos que prefieren seguir creyendo en que el Gobierno que inventó la Alianza de las Civilizaciones no tendrá ninguna dificultad para resolver la crisis económica y política que vivimos en España.

Queridos compatriotas, la lectura que se debe hacer de la campaña es muy diferente. Los empresarios del IBEX, las Cámaras de Comercio, los propietarios de los grandes negocios de este país, ven las cosas tan mal, que se han propuesto hacer un esfuerzo singular para salvar al Gobierno, presentándose como interlocutores sociales, una vez que los sindicatos tienen secuestrado al mindundi de La Moncloa, sin posibilidad de movimiento, porque saben que el cejado es capaz de hundir el país antes de dar su brazo a torcer, si lo sabrán los del PP, que llevan seis años excluidos de la política, tras la campaña totalitaria de marginación más cruel de los últimos treinta años.

Saben que el Presidente del Gobierno que llegó a La Moncloa empujado por el 11-M, el No a la Guerra de Irak (lo de Afganistán es una operación de paz), y la inanidad de sus votantes es bien capaz de esperar a que este país entre en quiebra y rebelión ciudadana antes de irse. No salvan a Zapatero, más bien se están salvando a sí mismos, porque todos conocen bien como está la realidad y lo que están haciendo es fumigar a la población con consignas de buen talante y positivismo para reducir el clamor nacional que exige la cabeza de Zapatero, porque saben que quien apoyó el Estatut de Catalunya y consideró que España es un concepto discutido y discutible, es de los que hunden el barco que pilotan antes de abandonarlo, con todos dentro.

No desconocen que antes de que Zapatero dé su brazo a torcer, pidiendo disculpas a los españoles por lo que les ha hecho y yéndose después para su casa, se empeñará en demostrarnos a todos que él tiene razón y es la realidad la que vuelve a equivocarse, porque que él se equivoque es inconcebible, el Papa del nuevo socialismo sostenible también es infalible.

Verdaderamente, no sé de quien habrá sido la idea, pero a mí me pone los pelos de punta, pensar que hemos llegado a una situación tal que los principales empresarios de este país han decidido unirse para intervenir los cerebros de los españoles, antes que exigir la destitución de Rodríguez Zapatero. No pueden ser tan idiotas, de hecho no lo son. Saben perfectamente lo que está pasando y lo ocultan porque si los españoles supiéramos la situación real, estaríamos en la calle con una guillotina móvil.

Saben, como no van a saber, que no se puede acabar con la peste sin eliminar al bicho que la ha causado, ni con las vacunas que sobraron de la gripe A, ni con el milagro de los panes y los peces. ¿Y si lo saben y hacen una campaña de propaganda, no será porque ya no hay nada que hacer, porque todo está perdido?.

Seamos pesimistas y nos quedaremos cortos. Esta campaña urdida por los empresarios es la antesala del estallido social que acontecerá en los próximos meses, porque esto sólo tiene solución con un cambio del régimen totalitario en el que estamos viviendo y una recuperación de la democracia, derrocando el régimen feudal encubierto en que ha degenerado la política de este país, gracias a la oligarquía de indeseables que lo han permitido.

Queremos arreglar esto, dicen. ¿Pero qué es esto?. ¿El país, la cabeza de Zapatero, España, el régimen de latrocinio público en el que vivimos, la opresión del poder, la invisibilización de la realidad, la incapacidad de los políticos?. A mí "esto" me suena a desprecio, y a tomadura de pelo de los españoles, por cierto, que en ninguna ocasión en el manifiesto se mencionan ni el nombre de nuestra nación, España, ni nuestra condición nacional y soberana, de españoles. Vamos a arreglar esto. Verán ustedes como que no, porque yo no arreglo esto, que luego igual resulta que esto es volver a poner el país bien para que los mismos se sigan aprovechando de todos los demás. Las cosas claras y el chocolate espeso, basta de indefiniciones, que las indefiniciones de un iluminado nos han traído hasta aquí. A mí me aclaran lo de esto y si no arréglenlo entre ustedes, los del Gobierno, los del PSOE que para eso cobran y bien que se han aprovechado estos seis años hasta dejarnos en la ruina; pueden pedir ayuda a los once millones de irresponsables que votaron a Rodríguez Zapatero y a las listas del PSOE, para que pudieran hacer "esto".

Yo no voté por Zapatero, voté contra Zapatero, así que ahora no voy a rectificar yo, cuando los que se equivocaron fueron otros, después de soportar durante seis años todas las aventuras de un inepto que destrozaba el país y tener que aguantar a los sectarios llamándome facha por decir lo que pensaba libremente. Vamos, como que no, a otro perro con ese hueso podrido. Que llamen a los que promocionaron la defensa de la alegría, yo soy de los cenizos que tuve que soportarlos.

Esto no lo arreglamos entre todos, esto lo terminaremos arreglando los de siempre, los que pagamos por nuestra esclavitud, a unos sinvergüenzas que se han gastado el dinero de todos en las chorradas que se les han ocurrido para dejarnos en la más catastrófica ruina y miseria. No lo negaré, estoy indignado, me irrita ver tanto imbécil dando lecciones de moral solidaria a los ciudadanos, cuando todos se han aprovechado de la égida del cejado. Hay que tener poca vergüenza y mucho descaro, para encima venir ahora diciendo que vamos a arreglar "esto" entre todos.

Ya va siendo hora de que los que pagamos la fiesta, que solo los poderosos y adyacentes disfrutan y los demás sufrimos, exijamos que se acabe, ya está bien de que unos negados incompetentes nos sigan vendiendo crecepelo después de dejarnos calvos.

¿Por qué Zapatero tiene que ser el único español que hace fracasar su empresa hasta arruinarla y no pierde su trabajo cuando cuatro millones por mucho menos están en el paro?.

¿Es acaso el nuevo Mesías que está libre de las reglas de despido que rigen para los demás españoles?. Que miserable hazaña contemplar al paladín de la igualdad proclamada, aprovechándose de los privilegios elitistas de la inmunidad a la razón y el no reconocimiento público de sus errores.

¿Pero no habíamos quedado en que Zapatero era socialista?. ¿Es esta la actitud de un socialista honesto o la de un depravado sinvergüenza?.


Biante de Priena

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