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martes, 24 de noviembre de 2009
Mikel Buesa analiza la realidad de UPyD
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La conciencia nacional de Rosa Díez
Don Luis María Ansón, disculpe usted, pero no puedo compartir las palabras laudatorias que hoy nos ha ofrecido el editorial del diario digital “El Imparcial” que usted preside, bajo el título: “Rosa Díez, la UPyD y la conciencia nacional”, porque no tienen ningún sentido.
Rosa Díez no tiene conciencia nacional, que más quisiéramos los españoles que fuera así, pero desgraciadamente no lo es. La lideresa incuestionable de UPyD dice muchas cosas que no se pueden sustentar sobre sus hechos; quiero recordarle que a la cuestión de la conciencia nacional, Rosa Díez, ha llegado de forma tardía y posiblemente más motivada por intereses electorales que por otras razones o sentimientos más inherentes a la conciencia nacional española. En realidad, cuando Rosa Díez comenzó con su proyecto personalista, la UPyD, no defendía la nación española, sino el Estado Unitario, pero ahora ya ni siquiera defiende tal cosa, sino el Estado fragmentado que nos ofrece el federalismo, al igual que el ideario de su antiguo partido el PSOE y los nacionalismos secesionistas.
No sé si usted sabrá, creo que no, que el partido de Rosa Díez en su Congreso del pasado fin de semana ha realizado diversas modificaciones en su ideario, una de las más importantes es que ya no defiende la unidad social, política, y administrativa de la nación española, sino un Estado Federal de Intensidad Media Cooperativo,(eso sí, de una forma muy discreta para que no repercuta electoralmente en su partido), que es una ocurrencia de su valido Carlos Martínez Gorriarán, que nos ha dado a conocer en su blog en cinco capítulos, ciertamente estridentes por su voluntarismo desinformado y su pontificación espúrea.
Señor Ansón, le hacía a usted mejor informado, nunca le consideré un simple opinador político, sino un periodista con criterio y juicio mensurados, buen conocedor de la realidad. Veo que no es así. No sé si el editorial laudatorio de Super Rosa lo habrá escrito usted, o el director del diario que usted preside, supongo que al menos lo habrá leído, y si no dice nada al respecto, también supongo que le brindará su apoyo, por eso dirijo a usted estas palabras.
Sí, es cierto que Rosa Díez defiende una nación de ciudadanos, al igual que el ideólogo Francesc de Carreras que modificó el ideario original de Ciutadans, provocando la escisión del partido que todavía dirige Albert Rivera, en su estado más ruinoso. También es cierto que esa ha sido la vieja aspiración de la izquierda tradicional española más jacobina desde que en 1812 los liberales propusieron precisamente que la soberanía nacional, no era exclusivamente de los ciudadanos, sino del pueblo español que no es lo mismo, y que en las 9 constituciones que se han sancionado desde entonces el criterio liberal ha permanecido vigente hasta la Constitución actual de 1978 .
El artículo 1.2 de la Constitución Española dice textualmente:
La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado
Verá usted, señor Ansón, el pueblo español es el conjunto de todos los ciudadanos españoles, no los ciudadanos españoles simplemente, sino el conjunto de todos los ciudadanos españoles, que no es lo mismo; cada español no es soberano más que cuando forma parte del pueblo español, así que su soberanía no deviene de su condición de ciudadano, sino de su condición de español. Los ciudadanos de este país somos soberanos porque formamos parte del pueblo español, no por nuestra condición civil, algo que los socialistas y nacionalistas no acaban de comprender.
Y usted, que es un hombre ilustrado, también sabrá que la condición de ciudadano no proviene de la nación, porque nada tiene que ver con ella, sino del Estado. Creo que nunca he escuchado, más que a algún bárbaro jacobino hablar de ciudadanos de la nación, porque eso es un despropósito, además de un error, al igual que hablar de la fantasía de una nación de ciudadanos. El predicado del sujeto ciudadanos es el Estado, mientras que el predicado del sujeto españoles es España (no como Estado, sino como nación). La condición de nación determina que los ciudadanos devienen de súbditos en soberanos, algo que nada tiene que ver con el Estado que no entiende de propiedad de la estructura, de la anatomía española, sino del funcionamiento de las administración e instituciones, es decir, de su fisiología pública.
Pero ya sabe usted que desde el socialismo siempre se ha negado la existencia de la nación –concepto discutido y discutible, según Zapatero-, porque es el último escollo para someter a un pueblo soberano a sus intereses partidistas y convertirnos en súbditos de su creencia o la de sus aliados nacionalistas. Rosa Díez, como buena socialista que es, propone exactamente lo mismo, pero de una forma artera, insidiosa y fraudulenta.
Porque el discurso de Rosa Díez, señor Ansón, es el enmascaramiento más perfeccionado del socialismo español, una auténtica obra de arte para convencer al electorado de sus buenas intenciones para la nación española, para los ciudadanos, para el futuro de este país, pero cuando se analiza en profundidad, es un tremendo engaño, una enrevesada estafa pública. Lo que entiende Rosa Díez por España, nada tiene que ver con lo que dice nuestra Constitución que es España, por eso su interés en cambiar la Constitución por otros motivos, para derribar la última frontera de la soberanía nacional de los ciudadanos que conformamos en conjunto el pueblo español, y así convencernos de la necesidad de abdicación de nuestra propiedad y dominio sobre la nación, para hacernos súbditos del Estado fragmentado y federal que propone desde su partido.
Rosa Díez tiene la misma conciencia nacional que Rodríguez Zapatero, no en vano ambos representan las dos caras del socialismo español, Rosa Díez, la tradicional, con un fuerte estado centralista aunque replicado en las autonomías y la novedosa, con un estado débil fragmentado, diverso, disperso, irracional, e inconstitucional, que ilumina Rodríguez Zapatero. Ninguno de los dos defiende la nación española, más bien al contrario, lo que promueven es su disolución y fragmentación.
Creo que en ulteriores ocasiones debería estar usted más atento a las cosas que se escriben en ese magnífico diario que usted preside y que tiene por cabecera el nombre de “El Imparcial”. Sigo con atención sus intervenciones en otros medios y hasta hoy nunca había contemplado una metedura de pata semejante en algo de lo que usted es responsable, no sé si de forma directa o indirecta, pero como se dice habitualmente, hasta el mejor escribano hace un borrón.
Rosa Díez no tiene conciencia nacional, que más quisiéramos los españoles que fuera así, pero desgraciadamente no lo es. La lideresa incuestionable de UPyD dice muchas cosas que no se pueden sustentar sobre sus hechos; quiero recordarle que a la cuestión de la conciencia nacional, Rosa Díez, ha llegado de forma tardía y posiblemente más motivada por intereses electorales que por otras razones o sentimientos más inherentes a la conciencia nacional española. En realidad, cuando Rosa Díez comenzó con su proyecto personalista, la UPyD, no defendía la nación española, sino el Estado Unitario, pero ahora ya ni siquiera defiende tal cosa, sino el Estado fragmentado que nos ofrece el federalismo, al igual que el ideario de su antiguo partido el PSOE y los nacionalismos secesionistas.
No sé si usted sabrá, creo que no, que el partido de Rosa Díez en su Congreso del pasado fin de semana ha realizado diversas modificaciones en su ideario, una de las más importantes es que ya no defiende la unidad social, política, y administrativa de la nación española, sino un Estado Federal de Intensidad Media Cooperativo,(eso sí, de una forma muy discreta para que no repercuta electoralmente en su partido), que es una ocurrencia de su valido Carlos Martínez Gorriarán, que nos ha dado a conocer en su blog en cinco capítulos, ciertamente estridentes por su voluntarismo desinformado y su pontificación espúrea.
Señor Ansón, le hacía a usted mejor informado, nunca le consideré un simple opinador político, sino un periodista con criterio y juicio mensurados, buen conocedor de la realidad. Veo que no es así. No sé si el editorial laudatorio de Super Rosa lo habrá escrito usted, o el director del diario que usted preside, supongo que al menos lo habrá leído, y si no dice nada al respecto, también supongo que le brindará su apoyo, por eso dirijo a usted estas palabras.
Sí, es cierto que Rosa Díez defiende una nación de ciudadanos, al igual que el ideólogo Francesc de Carreras que modificó el ideario original de Ciutadans, provocando la escisión del partido que todavía dirige Albert Rivera, en su estado más ruinoso. También es cierto que esa ha sido la vieja aspiración de la izquierda tradicional española más jacobina desde que en 1812 los liberales propusieron precisamente que la soberanía nacional, no era exclusivamente de los ciudadanos, sino del pueblo español que no es lo mismo, y que en las 9 constituciones que se han sancionado desde entonces el criterio liberal ha permanecido vigente hasta la Constitución actual de 1978 .
El artículo 1.2 de la Constitución Española dice textualmente:
La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado
Verá usted, señor Ansón, el pueblo español es el conjunto de todos los ciudadanos españoles, no los ciudadanos españoles simplemente, sino el conjunto de todos los ciudadanos españoles, que no es lo mismo; cada español no es soberano más que cuando forma parte del pueblo español, así que su soberanía no deviene de su condición de ciudadano, sino de su condición de español. Los ciudadanos de este país somos soberanos porque formamos parte del pueblo español, no por nuestra condición civil, algo que los socialistas y nacionalistas no acaban de comprender.
Y usted, que es un hombre ilustrado, también sabrá que la condición de ciudadano no proviene de la nación, porque nada tiene que ver con ella, sino del Estado. Creo que nunca he escuchado, más que a algún bárbaro jacobino hablar de ciudadanos de la nación, porque eso es un despropósito, además de un error, al igual que hablar de la fantasía de una nación de ciudadanos. El predicado del sujeto ciudadanos es el Estado, mientras que el predicado del sujeto españoles es España (no como Estado, sino como nación). La condición de nación determina que los ciudadanos devienen de súbditos en soberanos, algo que nada tiene que ver con el Estado que no entiende de propiedad de la estructura, de la anatomía española, sino del funcionamiento de las administración e instituciones, es decir, de su fisiología pública.
Pero ya sabe usted que desde el socialismo siempre se ha negado la existencia de la nación –concepto discutido y discutible, según Zapatero-, porque es el último escollo para someter a un pueblo soberano a sus intereses partidistas y convertirnos en súbditos de su creencia o la de sus aliados nacionalistas. Rosa Díez, como buena socialista que es, propone exactamente lo mismo, pero de una forma artera, insidiosa y fraudulenta.
Porque el discurso de Rosa Díez, señor Ansón, es el enmascaramiento más perfeccionado del socialismo español, una auténtica obra de arte para convencer al electorado de sus buenas intenciones para la nación española, para los ciudadanos, para el futuro de este país, pero cuando se analiza en profundidad, es un tremendo engaño, una enrevesada estafa pública. Lo que entiende Rosa Díez por España, nada tiene que ver con lo que dice nuestra Constitución que es España, por eso su interés en cambiar la Constitución por otros motivos, para derribar la última frontera de la soberanía nacional de los ciudadanos que conformamos en conjunto el pueblo español, y así convencernos de la necesidad de abdicación de nuestra propiedad y dominio sobre la nación, para hacernos súbditos del Estado fragmentado y federal que propone desde su partido.
Rosa Díez tiene la misma conciencia nacional que Rodríguez Zapatero, no en vano ambos representan las dos caras del socialismo español, Rosa Díez, la tradicional, con un fuerte estado centralista aunque replicado en las autonomías y la novedosa, con un estado débil fragmentado, diverso, disperso, irracional, e inconstitucional, que ilumina Rodríguez Zapatero. Ninguno de los dos defiende la nación española, más bien al contrario, lo que promueven es su disolución y fragmentación.
Creo que en ulteriores ocasiones debería estar usted más atento a las cosas que se escriben en ese magnífico diario que usted preside y que tiene por cabecera el nombre de “El Imparcial”. Sigo con atención sus intervenciones en otros medios y hasta hoy nunca había contemplado una metedura de pata semejante en algo de lo que usted es responsable, no sé si de forma directa o indirecta, pero como se dice habitualmente, hasta el mejor escribano hace un borrón.
Enrique Suárez Retuerta
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domingo, 22 de noviembre de 2009
Cien libros para el siglo XXI (010)
La Ciudad de Dios (413-426) - Agustín de Hipona (010)
No se puede comprender el mensaje de Agustín de Hipona sin imaginarlo incrustado en la época en que el autor escribió los 22 tomos de La Ciudad de Dios (De Civitate Dei contra paganos). Obra de senectud y reflexión, provocada por la Caída del Imperio Romano y el Saco bárbaro de Roma por Alarico I.
Esta obra puede decirse que abre la oscuridad política de la Edad Media en Occidente, en la que todo conocimiento quedó sometido a la revelación, pues era la fe y no la razón, la que debería guiar la vida de los mortales para alcanzar algún día la inmortalidad tras su final
Casi mil años pasaron entre la publicación de esta obra y el Renacimiento y la Reforma del cristianismo provocado por el Cisma de Occidente, previo fue el de Oriente, pero Agustín fue un autor valorado por los cristianos de todas las épocas, de todos los cristianos. Privó del conocimiento a la mayoría de ellos con un analfabetismo del que solo se podía librar quien elegía el clero o nacía en la nobleza. Es la servidumbra natural de los humanos a quienes detentan el poder, quizás el peor legado de San Agustin, pero gracias a esta fórmula inhumana la civilización occidental se salvó de la barbarie, y sirvió para concentrar el conocimiento durante siglos en los monasterios, privando a los simples mortales de su acceso al mismo.
“Para quienes amen a Dios, la principal lealtad debería ser para con la Ciudad de Dios, cuya ubicación final está en el reino celestial. La sociedad terrenal siempre será insegura y sujeta a cambios, debido a la naturaleza degradada del ser humano y su inclinación al pecado. Sin embargo, la Ciudad del mundo aún era necesaria, dado que era obligación de los gobernantes frenar los instintos depravados de los humanos pecadores, así como mantener la paz, la cual los cristianos necesitaban para vivir en el mundo. Por lo tanto, Agustín dio por sentado que el gobierno y la autoridad secular eran necesarios para la búsqueda de la verdadera vida cristiana sobre la Tierra; al plantear esto, proveyó una justificación para la autoridad política secular, la cual desempeñaría un importante papel en el pensamiento medieval (planeta sedna)”.
El obispo de Hipona es un planificador, ordena realidad tal como se imagina que debería ser si estuviera guiada por su fe en un orden divino. Desde un planteamiento que presupone la dialéctica enfrenta a la ciudad pagana, en la que las pasiones y la ignorancia guían a los seres humanos, con la ciudad divina, donde la búsqueda de la virtud y el conocimiento de la verdad ilumina el camino de los creyentes.
La filosofía deja de ser un fruto de la razón, para subyugarse a la revelación, la verdad deja de ser racional, para ser revelada. Es la fe la que mueve la realidad de los humanos, no la razón. Pero no toda fe es verdadera, sólo el cristianismo puede considerarse como tal.
Bajo el pabellón de la cruz se conquistaron países y se persiguió a los paganos, se abolieron las supersticiones y se negó cualquier poder que no fuera de origen divino, cualquier acción humana que no estuviera perfectamente regulada por la mano de Dios. Los monarcas y los nobles eran señores por la gracia de Dios, igual que los plebeyos eran plebeyos por la gracia de Dios. Desde el nacimiento todos los mortales estaban condenados a ocupar el lugar que les correspondía en herencia de la situación de sus ancestros. Los que nacían pobres morirían pobres –salvo extraña casualidad- y los que nacían ricos, morirían ricos –salvo extraña casualidad-.
La vida era instrumental a un propósito: alcanzar la gloria tras la muerte, y esta sólo podía alcanzarse cumpliendo con todas las leyes divinas y humanas. Y aún así, sirvió para separar la religión del Estado, porque la Nueva Jerusalem no era de este mundo.
Resulta extraño contemplar como 1600 años después todavía hay creyentes que consideran que el poder se obtiene por la gracia de Dios y no por la elección libre y democrática de los humanos. A ellos quiero dedicar esta obra, para que comprendan que la fe puede mover montañas, pero solo la razón puede evitar que nos caigan encima y nos aplasten como la obra de Agustín de Hipona por mil años. Hay obras que perduran no por sus enseñanzas, sino porque nos ofrecen un espejo en el que compararnos a lo largo del tiempo. La Ciudad de Dios es una de las obras más importantes, y posiblemente la columna vertebral de la historia de Occidente.
Una de sus enseñanzas más importantes de esta obra es la concepción negativa de la política (en el libro V), habitualmente sometida al poder sectario de los hombres, porque los políticos tratan de emular a Dios siendo pobres mortales. La política es buena para el progreso de la humanidad, pero los políticos son deleznables porque juegan a ser dioses con sus propios congéneres. Por eso el orden divino es para todos igual, todos hijos de Dios, por encima de sus poderes terrenales.
Referencias
Sobre la obra
Prólogo a la Ciudad de Dios
Comentarios
Resumen
Sobre el autor
La filosofía de Agustín de Hipona
Obras de San Agustín
Interesante obra sobre el cristianismo y el pensamiento político
Vida de San Agustín
San Agustín, filósofo y teólogo
La obra en internet
La ciudad de Dios (Iglesia reformada)
La ciudad de Dios (quedelibros)
La obra en papel
Editorial Porrúa 13 €
Editorial Tecnos 19,23 €
Vídeos
Vida de San Agustín
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Fe y Razón en San Agustín
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Cien libros para el siglo XXI
Más de un 70 % de afiliados de UPyD ""NO"" han apoyado a Rosa Díez como portavoz del partido

Tan solo el 29,63 % de los afiliados a UPyD
han elegido a Rosa Díez como portavoz
han elegido a Rosa Díez como portavoz
En los tiempos que corren, hay que tener mucho cuidado con la información que nos ofrecen los medios de comunicación, fundamentalmente por la manipulación a que nos someten con sus titulares (proporcionados con intención por los actores y no analizados ni contrastados por “los periodistas”).
Hoy, precisamente, se clausura el primer congreso de UPyD, las fanfarria magenta está alborozada por la ratificación política en su seno de Rosa Díez como su portavoz.
Los titulares de los diarios de papel y digitales no dejan de repetir el resultado magnífico que ha obtenido la mesiánica lideresa que viene para salvarnos a los españoles del infierno del PSOE y el cielo del PP, para ofrecernos el purgatorio, aunque quizás lo mejor para los sufridos ciudadanos es que sigamos en el limbo, porque para decidir entre lo malo y lo peor, mejor no decidimos nada, aunque eso suponga un seguro deterioro.
Pero no quiero apartarme del titular que les he ofrecido, porque revisando los datos que nos han ofrecido los medios de comunicación he observado que en el partido de Rosa Díez, solamente la han apoyado un 29,63 % de sus afiliados, se lo explico con detalle a continuación.
El partido de Rosa Díez tiene a fecha actual 4781 afiliados con derecho a voto –según fuentes oficiales que han sido la únicas con derecho a consultar las cifras del censo general-, de los que han acudido a votar un 36,58 %, de los que un 81 % lo han hecho en apoyo de Rosa Díez y un 19 % en apoyo de Valia Merino.
La gran noticia de este congreso no es que Rosa Díez haya salido elegida con el 29,63 % de los votos de sus compañeros, sino que un 63,42 % de los afiliados al partido, hayan rechazado las propias condiciones del congreso como democráticas para participar en el mismo. Algunos no han podido votar queriendo hacerlo y otros no han podido hacerlo por las dificultades que ha supuesto para las personas con discapacidades.
Una magnífica noticia para la democracia, por mucho que traten de teñirla de magenta las huestes oficiales, menudo batacazo que se han dado después de dos años de urdir la estafa política que ha supuesto este, su primer congreso, en el que no ha habido ni igualdad de oportunidades para los participantes, ni igualdad de normas para su participación, ni libertad de expresión, ni respeto a la pluralidad.
La democracia no miente, la realidad es que un 63,42 % de afiliados al partido de Rosa Díez han rechazado con su ausencia la participación en la pantomima que han organizado los dirigentes del partido magenta como congreso, una cifra similar a la de las recientes elecciones celebradas en Afganistán. A los que se deben sumar los que han preferido a Valia Merino que han sido un 6,95 %de todos los afiliados.
Dejando las cosas más claras, de cada 100 afiliados a UPyD, 63 han decidido con su abstención no avalar un congreso que no ha reunido las mínimas condiciones democráticas, 30 han apoyado a Rosa Díez y 7 se han decidido por Valia Merino. O para que recuerden el “éxito glorioso” les ofrezco una sencilla fórmula:
Abstención 63, Rosa Díez 30, Valia Merino 7.
Esta es la lectura que debe hacerse del magnífico show político que ha supuesto el Congreso de UPyD, en el que de la transversalidad se ha pasado a la “socialdemocracia heterodoxa”, de la unidad de la nación española tan cacareada por Rosa Díez para obtener votos, a la búsqueda a medio plazo de un Estado Federal Cooperativo de Intensidad Media (pero sin que los españoles se enteren demasiado de lo que es), y por cierto, de los 1,7 millones de euros en gastos no justificados ya nunca se sabrá nada (hasta que el Tribunal de Cuentas investigue, claro).
Enrique Suárez Retuerta
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sábado, 21 de noviembre de 2009
La Showpolitik de UPyD

Otra vez han vuelto a hacerlo...y otra vez se estrellarán, porque los “nuevos erasmistas españoles” (en el sentido de Dahrendorf) no paramos desde que internet llegó a nuestras vidas y a las de ustedes; y como no, me estoy refiriendo a la pantomima de congreso de UPyD que los legionarios magenta, la fuerza más avanzada del socialismo progresista español, o “socialdemocracia heterodoxa” de su líder mesiánica, están celebrando este fin de semana.
Lo hicieron en Ciutadans y se lo cargaron, transformando gracias a la oportuna intervención de Francesc de Carreras –el primo carnal de Narcis Serra, el de Caixa Catalunya- el ideario original, transversal y proactivo, en el viejo no nacionalismo de centro izquierda, pide perdón PSC por haberte aliado con los nacionalistas para trincar. Y ahora, otra vez, con una propuesta federal (como la del PSOE de toda la vida) y un desprecio por la democracia y la libertad, que será recordado en los anales de la historia política española, se repiten más que el ajo.
No se puede confiar en esta gente de izquierdas, como tampoco se puede confiar en la de derechas. Este país esta condenado a no entenderse, porque en realidad hay mucha gente encargada de que los ciudadanos no se puedan entender sencillamente porque así siguen mandando los mismos de siempre, primero unos, luego los otros, y trincando todos.
Se han pensado que los ciudadanos somos idiotas, los de Ciutadans están enterrados, pero los de UPyD colean con aires de imperialismo futuro bajo la égida de esa profeta de “el socialismo primero que España (pero que no se entere nadie)” que es Rosa Díez.
Y los liberales, otra vez viendo como socialistas y conservadores siguen tomando el pelo a los españoles, vendiendo los mismos productos, una y otra vez, y siendo adquiridos por los electores convertidos en consumidores forzados, a pesar de su fuerte pestazo a corrupción y ranciedad, y su mal aspecto.
UPyD ha concluido su ascenso antes de que concluya su primer Congreso, el lunes mismo mucha gente dará orden a su banco de que dejen de pagar la cuota como ocurrió en Ciutadans. En unos meses, el discurso de Rosa Díez se convertirá en simple ruido, incluso en estridencia.
No se puede hacer política contra los seres humanos, porque es cierto que gracias a las subvenciones del Estado a partidos y fundaciones, los partidos políticos pueden vivir perfectamente sin las cuotas de sus militantes, pero no haciendo daño a los creyentes que asisten a la convocatoria para salvar a España de sinvergüenzas y se encuentran con unos sinvergüenzas camuflados que lo único que pretenden es que la fiesta continúe y poder participar del pasteleo.
Otra vez no, si la UPyD no admite la libertad y la democracia, la libertad y la democracia rechazará la UPyD, hoy más que nunca, el partido de Rosa Díez, no solo porque sea de su propiedad como bien lo ha hecho saber a sus seguidores, sino porque se va a quedar sola en él con los palmeros, trepas y estafadores públicos que la acompañan.
Realpolitik, no me hagan reir, Showpolitic, como mucho. Payasos, funámbulos, trapecistas, hombres forzudos, mujeres barbudas y alguna fiera domesticada para solaz del público. ¡Que gran espectáculo!, no pueden perdérselo, pero una cosa es el circo, y otra muy diferente, la vida.
Enrique Suárez Retuerta
Lo hicieron en Ciutadans y se lo cargaron, transformando gracias a la oportuna intervención de Francesc de Carreras –el primo carnal de Narcis Serra, el de Caixa Catalunya- el ideario original, transversal y proactivo, en el viejo no nacionalismo de centro izquierda, pide perdón PSC por haberte aliado con los nacionalistas para trincar. Y ahora, otra vez, con una propuesta federal (como la del PSOE de toda la vida) y un desprecio por la democracia y la libertad, que será recordado en los anales de la historia política española, se repiten más que el ajo.
No se puede confiar en esta gente de izquierdas, como tampoco se puede confiar en la de derechas. Este país esta condenado a no entenderse, porque en realidad hay mucha gente encargada de que los ciudadanos no se puedan entender sencillamente porque así siguen mandando los mismos de siempre, primero unos, luego los otros, y trincando todos.
Se han pensado que los ciudadanos somos idiotas, los de Ciutadans están enterrados, pero los de UPyD colean con aires de imperialismo futuro bajo la égida de esa profeta de “el socialismo primero que España (pero que no se entere nadie)” que es Rosa Díez.
Y los liberales, otra vez viendo como socialistas y conservadores siguen tomando el pelo a los españoles, vendiendo los mismos productos, una y otra vez, y siendo adquiridos por los electores convertidos en consumidores forzados, a pesar de su fuerte pestazo a corrupción y ranciedad, y su mal aspecto.
UPyD ha concluido su ascenso antes de que concluya su primer Congreso, el lunes mismo mucha gente dará orden a su banco de que dejen de pagar la cuota como ocurrió en Ciutadans. En unos meses, el discurso de Rosa Díez se convertirá en simple ruido, incluso en estridencia.
No se puede hacer política contra los seres humanos, porque es cierto que gracias a las subvenciones del Estado a partidos y fundaciones, los partidos políticos pueden vivir perfectamente sin las cuotas de sus militantes, pero no haciendo daño a los creyentes que asisten a la convocatoria para salvar a España de sinvergüenzas y se encuentran con unos sinvergüenzas camuflados que lo único que pretenden es que la fiesta continúe y poder participar del pasteleo.
Otra vez no, si la UPyD no admite la libertad y la democracia, la libertad y la democracia rechazará la UPyD, hoy más que nunca, el partido de Rosa Díez, no solo porque sea de su propiedad como bien lo ha hecho saber a sus seguidores, sino porque se va a quedar sola en él con los palmeros, trepas y estafadores públicos que la acompañan.
Realpolitik, no me hagan reir, Showpolitic, como mucho. Payasos, funámbulos, trapecistas, hombres forzudos, mujeres barbudas y alguna fiera domesticada para solaz del público. ¡Que gran espectáculo!, no pueden perdérselo, pero una cosa es el circo, y otra muy diferente, la vida.
Enrique Suárez Retuerta
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