desde 2.006 en Internet

lunes, 5 de enero de 2009

Los escudos humanos de Hamás en Gaza

Sin cejas no hay paraiso

En 1957, León Festinger, un psicólogo de origen ruso, publicó un interesante trabajo: A theory of cognitive dissonance.

En su obra considera que, las personas que han hecho alguna cosa motivada fundamentalmente por sus creencias y sentimientos (convicciones), difícilmente se apean de la burra, aunque las conduzca directamente al precipicio o el desasosiego.

Los seres humanos somos así de irracionales, por eso se explican conductas como casarse con alguien con quien se tienen problemas graves antes del matrimonio, arruinarse por no deshacerse a tiempo de negocios descalabrados, o quedarse sin una ficha mientras se apuesta repetidamente al 32 en la ruleta.

El reino de las posibilidades estadísticas, que forma parte del mundo racional, nada tiene que ver con el reino de nuestras fantasías, que forma parte del mundo irracional. La probabilidad de que el gobierno de Rodríguez Zapatero resuelva los problemas colectivos de los españoles se aproxima a cero, mientras aumentan los creyentes que vaticinan que solucionarán todos nuestras vicisitudes públicas y sociales, para eso son socialistas.

Así, cuando hacemos una elección que termina suponiendo unas consecuencias inesperadas y desagradables, normalmente preferimos permanecer en el error, antes que rectificar, que sería lo más inteligente. No sólo eso, sino que para justificar nuestra tozudez estúpida, acabamos encontrando racionalizaciones que puedan hacernos ver nuestros errores como fatalidad del destino, antes de que admitamos que nos hemos equivocado.

La burbuja electoral

El fenómeno de Rodríguez Zapatero responde especialmente bien al modelo psicológico de “mantenella e no enmendalla” para sus electores: once millones, aproximadamente. De esta forma, se pueden explicar los resultados de la encuesta realizada por El Mundo, en la que el PSOE mantiene una intención de voto que supera en tres puntos a la del PP.

Es fascinante ver como la tenebrosa realidad que nos aguarda, todavía no afecta la credibilidad en Zapatero para sus votantes, porque este singular personaje ha cruzado la frontera que separa a los héroes de los simples mortales. Zapatero se ha convertido en un fenómeno religioso, inmune a los errores, porque está vacunado con la creencia en que todas sus decisiones provienen de las mejores intenciones. Una auténtica proyección dinámica la que hacen sus electores con su elección, que sobrepasa el campo de los silogismos para entrar en el de los misterios y los milagros: si nosotros somos buena gente y elegimos a Zapatero -dicen sus votantes-, él también es buena gente y hará todo lo que pueda por nosotros.

De lo que se deduce que Zapatero nunca se equivoca, en todo caso, es la realidad inhóspita la que se contrapone a su buena voluntad, sus mejores intenciones, sus magníficos deseos. La confianza de sus votantes en Zapatero va más allá de cualquier justificación racional, forma parte de las creencias, de la comunión mesiánica.

Cierto es, que también ayuda en el proceso de transustanciación, la triste figura del representante de la oposición, porque en último extremo la inmensa mayoría de los españoles comparte que siempre será mejor sufrir con Zapatero que padecer con Rajoy, al menos, Zapatero, con sus defectos y errores, se crece ante la dificultad y “defiende la alegría”.

Zapatero es un líder de una fortaleza imperturbable. Se empeñó en ampliar el G-20 contra el “imperialista” Bush (amigo de “Ánsar”) y en Washington estuvo, en una silla prestada por Sarkozy, pero estuvo. Se empeñó en dialogar con ETA y le estallaron la T4 en los morros, pero ¿cuántos etarras han caído en Francia?.

Se propuso igualar la sociedad de los españoles y las españolas y ahí está el matrimonio de homosexuales, y el negocio de la violencia de género –que con tasas equivalentes en nuestro país durante los últimos ocho años (3 casos por millón de mujeres), y mucho más bajas que en la mayoría de los países europeos- detrae numerosos recursos y proporciona muchos puestos de trabajo para la cofradía feminista. Se propuso incorporar emigrantes al mercado laboral de nuestro país y ahí tenemos que la primera bolsa de parados está formada por emigrantes, que se quedarán a vivir del erario público hasta que vuelva a haber trabajo para todos.

Dijo que no habría crisis para triunfar en las elecciones, acusó a todos los discrepantes de agoreros, estamos en la crisis más importante de los últimos cien años, pero eso no afecta a su credibilidad. Sus votantes están seguros de su omnipotencia, si mañana se propone que España vaya bien, España irá bien, aunque sea el único país del mundo que lo haga. Y aquí tenemos a la mitad de los compatriotas esperando el milagro.

El fetiche de las cejas

Zapatero se ha convertido en un presidente fetiche para mucha gente que necesita creer en algo diferente, ahora que se ha ocupado de retirar los crucifijos de las escuelas y devaluar cualquier presencia social de la iglesia católica en España. La Educación para la Ciudadanía ofrecerá los valores y principios necesarios para que nuestros hijos no se conviertan en delincuentes mientras podamos mantener sus expectativas. La “buena gente” necesita motivos para creer –sobretodo los votantes del PSOE que ven como se depauperan paulatinamente mientras sus representantes se forran-, y ahí está Zapatero para ocupar el vacío de sus necesidades espirituales, que no materiales.

Con el reparto financiero de las autonomías se ha visto como alguien de la talla política de Zapatero ha sido capaz de contentar a todo el mundo prometiéndoles lo que le pidan. Todos contentos con más dinero y el Estado cada día más escuálido, empobrecido y desvalido, ante esta escuadra de zapadores.

De la nación ya no merece la pena ni acordarse, porque Zapatero la ha dejado en un atributo más de la memoria histórica. Y de la Constitución, ¿para qué necesita Zapatero una Constitución si tiene los votos, como su amigo el presidente de Venezuela, Hugo Chávez?.

El problema surgirá cuando muchos de los votantes de Zapatero tengan que abandonar sus hipotecadas viviendas, malvendiéndolas, por no poder pagar los préstamos, tras haber perdido el trabajo, y el subsidio de desempleo, pero para que eso ocurra al menos tendrán que pasar un par de años, y los votantes de Zapatero están en la certeza de que su carismático líder, resolverá antes la crisis económica española –ya ha dicho (y ha sido el único), que para abril comenzaremos a remontar la crisis- posiblemente, si se lo propone, consiga pleno empleo en España durante esta legislatura, piensan sus votantes.

Conociendo el carácter de los españoles, Zapatero se paseará impunemente por el borde del abismo, hasta que una corriente de aire, del exterior o del interior, lo convierta en el “chivo expiatorio” de todos nuestros males.

Es lo que tiene ofrecer más de lo que se puede dar a los que esperan de un Gobierno más de lo que se merecen recibir. Si sale bien, la jugada te eleva a la gloria, pero si sale mal, te conduce directamente a la ignominia, la abominación y el patíbulo electoral.

Quién apuesta su suerte, como Zapatero, al favor de los creyentes, vendiendo su alma al Mefistófeles de la fortuna electoral, fundamentándose en el engaño colectivo y la patraña como bandera, sólo dispone de dos alternativas para atravesar el destino: convertirse en dios omnipotente – etapa en la que nos encontramos – o en cristo crucificado –la próxima etapa-, para redimir a sus seguidores de sus propios errores, por no haber sabido cumplir con la confianza que en él depositaron.

Si las cosas van bien para todos –algo realmente imposible- entonces todos se felicitarán por su acierto, pero si van mal –algo que ocurrirá con seguridad- , Zapatero será la primera víctima de su triunfalismo. Quienes hoy le ensalzan, están condenados a denostarlo mañana, y lo peor, es que todavía no lo saben, porque Zapatero es tan hábil que está pagándoles la deuda del presente, con su propio futuro –el de sus votantes-, los favores recibidos.


¿A dónde vamos?


Zapatero es el primer presidente español que hipoteca el mañana para seguir viviendo hoy. Nuestros hijos pagarán sus errores, y los de todos los que le apoyaron en su día. Zapatero está abriendo en estos momentos una deuda con el futuro que no podremos saldar durante las próximas décadas.

Zapatero se está cargando, definitivamente, el sistema democrático, aquel modelo en el que los ciudadanos confiaban en los políticos y éstos hacían las cosas lo mejor que podían o sabían. Sin embargo, hay que agradecerle algo, que nunca los ciudadanos españoles se darían cuenta de lo que es la expoliadora clase política en España, como con alguien tan inútil como Zapatero y su corte.

Zapatero remeda a un agujero negro, que destruye la realidad como si nunca antes hubiera existido; es capaz de tragarse la Constitución, la nación, el estado, la tradición y la historia de España en un año, y convencer a sus seguidores de la belleza, la bondad y la virtud que proporcionan la nada y el vacío.

Con tal de seguir en el poder, nos convencerá de que España nunca existió, y que jamás hubo una Constitución que los españoles nos concedimos en 1978, todo eso fue una horrible pesadilla, de la que él, nuestro salvador, ha logrado despertarnos.


Biante de Priena

sábado, 3 de enero de 2009

Motivos para no creer

Un año más, aquí estamos, y no dejaremos de estar hasta que en este país se restituyan las cosas a la normalidad. Por eso, volvemos a empezar, otra vez más.

¿Y que es devolver las cosas a la normalidad?. Pues muy sencillo, que España vuelva a ser España, y no este bodrio folclórico que han montado los políticos porque les conviene. A unos, por que les sirve para hacer “su” rentable patria, a otros por que les permite triunfar en las elecciones, y a otros por que no se atreven a triunfar y esperan que el destino les alcance, en su exilio interior.

¿Y de quién es la responsabilidad del desastre?. Pues de todos, de los políticos que inventan realidades, y de los ciudadanos que se lo permitimos. Lo único, como siempre, que vamos a sacar en limpio de esta evolución de los hechos, es lo que hemos aprendido, ¡cuánto hemos aprendido en los últimos años!.

Ahora, sabemos distinguir un geta a la primera, por muy víctima que se muestre. Sabemos que hay mucha gente que vive sin dar golpe, sencillamente porque cuenta con las bendiciones de un partido político asentado en el poder.

Los políticos no hacen la vida más fácil a los ciudadanos, en realidad, la inmensa mayoría no tiene ni puta idea de lo que hace, pero sale en la tele, dice cuatro palabras y todavía hay ciudadanos que babean, aunque estén en el paro y el banco les haya remitido un ultimátum sobre la hipoteca, sus hijos estén al borde de entrar en el camino de la delincuencia y sus padres no encuentren cama en los hospitales públicos para ser atendidos de sus problemas.

Verán ustedes, volvemos a empezar, una vez más. Porque de la denuncia permanente surge la conciencia y el criterio de que hay gente que nos está tomando el pelo a todos. Hace un par de años, cuando denunciábamos lo que estaba ocurriendo en Galicia, País Vasco o Cataluña, muchos nos acusaban de exageración intencionada.

Hoy, todo el mundo, comparte el criterio de que unos sinvergüenzas se están aprovechando del Estado para sacar tajada, con el argumento de que defienden sus territorios, lo que vemos es que defienden sus lentejas. Estamos hartos de salvadores, que mejoran sus circunstancias vitales diciendo que van a salvarnos. ¿Salvarnos?. Si nos hunden en la miseria un poquito más cada día.

Lo que está claro es que aquí todo el mundo defiende su bienestar, los socialistas dicen que van a hacer un mundo mejor, los nacionalistas que van a hacer una nación mejor –la suya- , y los conservadores, que impedirán que se haga un mundo peor, salvando lo que se pueda del tsunami del progresismo.

Pero está claro que los ciudadanos hoy sabemos mucho más de lo que sabíamos hace unos años, todavía no hay una sociedad civil constituida, pero está en vías de constitución, cada día más próxima.

Los españoles, cada día tenemos más motivos para no creer en los políticos, los ciudadanos hemos visto como la Constitución es papel mojado para ellos, como utilizan el poder para concederse privilegios, para oprimir a todos los que no sean de su secta y premiar a todos los que lo sean.

El siguiente paso será desenmascararlos sin interrupción, y aquí estamos, dispuestos a continuar el viaje, denunciando como los medios de comunicación ofrecen las verdades oficiales por las que reciben subvenciones, los políticos mostrándonos el producto de su manipulación de la realidad, y los listos de siempre, apalancándose en el poder para mover el mundo a su medida.

Sabemos que tienen la batalla perdida, sabemos que no pueden resistir todo el tiempo engañando al prójimo, sabemos que con cada mentira interesada, con cada intención política para perjudicarnos que descubramos, la torre de Babel en la que se han instalado se irá desmoronando.

Sabemos que la democracia, la Constitución, el Estado de Derecho, y la libertad no están de su lado, sino del nuestro. Ellos, los políticos, son la representación de la hipocresía, digan blanco o negro, están deslegitimados por su historia reciente para representarse ni a sí mismos.

La partida continúa, los políticos juegan con todos los recursos que manipulan a su favor, pero los ciudadanos tendremos la última palabra.

Nadie puede utilizar el poder para beneficiarse o beneficiar a los suyos, quien lo haga, pagará por ello, tarde o temprano. Ya estamos hartos de que los políticos organicen el mundo a su criterio para seguir viviendo en el paraiso, mientras los ciudadanos nos pudrimos en el infierno. Hay que exigir responsabilidades por todos los daños causados, y prevenir que sigan causándolos. Se acabó el mundo dual de fiesta para unos y miseria para otros. La política no puede ser un negocio más que sirve para promocionar a los mediocres al lugar que en la vida real, la que vivimos todos los demás, no lograrían alcanzar en su vida.


Biante de Priena

Enlaces Relacionados

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...