Maduro ha impuesto un apagón de internet en Venezuela, antes de dar un pucherazo en las elecciones y un Golpe de Estado a continuación con el apoyo de los militares, para evitar que el pueblo venezolano pueda reaccionar y organizarse para apartar al dictador del poder. Hasta han bloqueado la web del Consejo Nacional Electoral para que no pueda informarse del pucherazo. Sin libertad no puede haber democracia.
desde 2.006 en Internet
lunes, 15 de abril de 2013
Los españoles dejan de atender a las noticias políticas
Realmente no es fácil interpretar este dato, pero el
desinterés de los españoles por estar informados sobre los acontecimientos
políticos está descendiendo a las cotas más bajas desde 1978, cuando se aprobó
en referéndum la Constitución Española.
Sin duda, hay varios hechos que pueden influir en esta
saciedad y rechazo consecuente.
Las informaciones sobre política nunca han sido tan negativas
en todos los ámbitos, la corrupción política es hoy el segundo motivo de
preocupación de los españoles tras el paro y por delante de la economía, según
la última entrega del CIS, nunca hubo tanta comunicación y tantas opiniones
sobre lo que ocurre en la política española como en la actualidad, los medios
de comunicación tradicionales y convencionales cada día tienen menos audiencia,
pero también se aprecia la fatiga y el cansancio en los medios de comunicación
no convencionales como las redes sociales, los digitales y los blogs.
Al mismo tiempo cada día resulta más difícil establecer un
diálogo o debate mínimamente serio sobre los problemas que acontecen en la
actualidad política española. La deriva es hacia el sarcasmo, la ironía y en
numerosas ocasiones hacia el insulto, la infamia y la estridencia. Incluso el
lenguaje utilizado por los medios de comunicación o los miembros de partidos
políticos está declinando hacia el exabrupto y la digresión, en la letanía
tradicional de vituperación de los males del contrario y al mismo tiempo
silencio en los propios.
Se aprecia una devaluación del interés de los españoles y una
desatención paulatina de las cosas que cuentan los políticos, posiblemente
porque sea más de lo mismo y no responda a ninguna de las preguntas que se
hacen los ciudadanos. Parece que viviéramos en dos mundos paralelos, políticos
y ciudadanos, los políticos empeñados en justificar lo injustificable y los
ciudadanos acantonados en no admitir ni una concesión más a los delitos
cometidos por los políticos, y mucho menos aceptar sus pretendidas
justificaciones en los cuentos habituales.
Los españoles ya no estamos para más cuentos, y cada día
estamos más próximos a exigir cuentas de todos los desmanes cometidos. El daño
que los partidos políticos de todos los colores le están haciendo a la
democracia es inadmisible e inaceptable.
No se quieren enterar los que dicen representarnos que la
política ha dejado de ser para siempre el escenario en el que nos conceden sus
representaciones teatrales, su farsa representada, las palabras han dejado de
contar, porque han perdido la mayor parte de la credibilidad que atesoraban
urdida en el embaucamiento y la mezquindad. El fraude de más de tres décadas
toca a su fin. Un 1 % de privilegiados por los partidos políticos no pueden seguir imponiendo su dictadura al 99 % de los españoles como si viviéramos en la época feudal.
Por mucho que se empeñen en seguir contándonos su película,
utilizando todas las estructuras de poder en su objetivo, las escenas de la
tragedia de su impostura cada día recuerda más a una película inolvidable: Lo
que el viento se llevó.
Vientos de cambio agitan el futuro de los españoles, hartos
de un destino determinado por unos mangantes organizados de forma mafiosa en la
depredación mezquina y permanente de los recursos de todos. La atención y el apoyo a una opción política
también son recursos de los españoles; según nos refieren las últimas
encuestas, actualmente menos del 50 % de todos los convocados acudirán a las urnas,
y menos de un 25 % de todos los convocados votarían por PSOE o PP, por el
bipartidismo tradicional. Uno de cada cuatro españoles (25 %) apoya hoy a los
partidos que representan en estos momentos casi el 90 % del Congreso de Diputados.
A la deuda pública fruto de la estafa que han cometido en
nombre de la democracia y a su pesar, se suma ahora la deuda moral que han
acumulado, que nunca podrán amortizar, ni ellos, ni sus sucesores. Ante una barahúnda
de estafadores, que han hecho de la representación pública un mecanismo perverso
de opresión de los ciudadanos, demolición de las instituciones, y desfalco de
los intereses generales, lo más prudente será que cada uno se represente a sí
mismo y no se deje representar por nadie.
No se dan cuenta de que la democracia exige, precisamente,
prescindir de todos los partidos políticos y sus miembros, cuando se han convertido en
instrumentos de la más vejatoria tiranía, del más ofensivo embuste, de la más
deleznable ilegitimidad y de la más inadmisible tomadura de pelo. No se dan
cuenta, pero se la darán, de que ya se los ha tragado el pasado, antes de que desaparezcan en el olvido.
Enrique Suárez Retuerta
Categorías:
Cambio político,
Comunicación,
Demagogia,
Democracia,
España,
Medios de Comunicación,
Partidos Políticos,
Poder,
Representación política
martes, 9 de abril de 2013
Democrápulas
Los de la casta político-financiera española no
se han enterado todavía: en una democracia no puede haber ni amos, ni
siervos, ni esclavos.
¡Abajo el franquismo!
Este era el grito mudo que los españoles contenían cuando el 20 de noviembre
de 1975, Francisco Franco, se murió en la cama de un hospital madrileño tras
cuarenta años de dictadura. El Presidente Arias Navarro, entre lágrimas, compungido, con la voz
quebrada por la emoción, comunicaba a los españoles el funesto suceso y el fatal
desenlace en una comparecencia televisiva, aunque la tele, por entonces, era en
blanco y negro, recuerda a lo que hoy hace Mariano Rajoy, al dar ruedas de
prensa desde La Moncloa, sin embargo, en esta ocasión, la pantalla es de plasma
en alta definición y a todo color, alguna ventaja tenía que ofrecernos el
progreso y 35 años de supuesta democracia.
Sin saber muy bien como ocurrió el milagro, el 21 de noviembre España se
inundó de supuestos demócratas de toda la vida que el día anterior cantaban, frenéticos
y obedientes, el Cara al Sol alzando el brazo ante la imagen del caudillo. Los
supuestos demócratas, siempre aleccionados desde el poder franquista,
decidieron convocar un comité de notables, elegidos por el poder a espaldas de
un pueblo políticamente analfabeto, para elaborar una Constitución. Lo del
pueblo políticamente analfabeto no es licencia literaria, tan formado para la
democracia como los afganos, en este país la gente consideraba que con acudir a
las urnas ya se era demócrata, independientemente de lo que se votara. Se
presentó una Constitución aliñada y demagógica, para satisfacer las veleidades
de los partidarios de la tiranía política de todos los partidos, ante el gran
festín que sabían que se avecinaba.
La patria de ayer se quedó en el Estado de hoy. La nación, se desvaneció
en fragmentos autonómicos y hechos diferenciales. La soberanía, se usurpó al
pueblo español, que como borregos – que
el desconocer también se instruye- acudieron a las urnas, exultantes,
creyendo que con sus votos convertirían en democracia una vulgar demagogia al
servicio de un franquismo sin Franco.
Un pueblo aturdido, anestesiado y embaucado, asumió de esa forma, que el
régimen sobrevenido con un Rey impuesto por Franco, con unos partidos
dispuestos a hacer su bicoca, con unos delincuentes con corbata de Hermés y trajes de Armani y
unas “delincuentas” vestidas de Prada y Louis Vutton, a cargo del erario
público, se repartieron el solar patrio en suculentas fracciones territoriales,
sociales y espirituales.
En 1978 se hizo un referendum y nos comunicaron, otra vez desde la tele,
que la voluntad del pueblo se había manifestado, así que de la noche a la
mañana, quedamos convertidos por esa liturgia que concede la creencia en la magia
de los votos, en demócratas, eso sí, por decreto de los detentadores del poder
que habían impuesto una Constitución que les permitiera la corrupción y el
latrocinio sin fin. Fuimos demócratas sobrevenidos, una concesión del poder,
que a partir de entonces nos denominaría ciudadanos, sociedad, pueblo, cuando
en realidad, seguíamos siendo sus siervos y vasallos, igual que lo fuimos de
Fernando VII. Pero los españoles aceptamos pulpo depredador como el mejor mundo
político de los posibles y dejamos que las cosas siguieran adelante sin prestar
demasiada atención al contubernio que se estaban montando los herederos del
dictador.
Demagogia sostenible
A partir de entonces se crearon problemas inexistentes para justificar la
presencia del entramado corrupto que se estaba adueñando del poder: la
desigualdad social, los cantos a la libertad, la lucha de los trabajadores, los
hechos diferenciales, la resistencia a los poderes fácticos, convergiendo todas
las aspiraciones de los depredadores en el fallido Golpe de Estado del 23- F,
que fue la consolidación del engaño.
Nos dijeron, otra vez desde la tele y los medios de comunicación al
servicio del poder, que a partir de entonces había que salvar a la democracia
del fascismo, ese fue el lema compartido por todos los “demócratas”, lo que se
podía traducir como conceder a los fascistas sectarios de izquierdas la
confianza que nunca se habían merecido y saber perdonar a los fascistas de
derechas su pasado inefable. Estábamos a punto de conocer a lo más granado de
la representación pública, los “democrápulas”, los crápulas de la casta que viven del pueblo
como si fueran sus proxenetas
Sigo pensando que algo debió tener que ver el PSOE en el asunto del 23-F,
como también tuvo que ver en la dictadura de Primo de Rivera, la semana
trágica, la revolución de octubre o el preludio de la guerra civil. Los golpes de Estado nunca ocurren por
casualidad, con el tiempo hemos comprobado que los socialistas son auténticos
expertos en armar trifulcas y crear quimeras, para más tarde echarle la culpa a
los demás, hacerse necesarios, ocultando
de esa forma sus crímenes. A partir del 23-F, el PSOE se hizo definitivamente fascista bajo el lema
del cambio, decidió unirse a los fascistas de los demás partidos existentes e
integrarse en la facción que detentaría el poder: la casta, los “democrápulas”,
que impondrían su siniestra dictadura a los españoles de forma desapercibida y
contundente.
Todavía nos queda a los españoles saber que ocurrió exactamente el 11-M,
que nos trajo un horripilante bodrio
como el que nos brindó Zapatero gracias a la yihad y las legiones de
subvencionados entonando el pásalo, y también, quien fue el Mister X que
protagonizó el terrorismo de Estado desde el poder en el asunto de los GAL.
¡Nos quedan tantas cosas por conocer a los españoles de lo que han hecho los
políticos en este país!
Ahora se ven las cosas con más claridad, en el esperpento de la
indigencia humana y desvergüenza natural
de los mandatarios y representantes públicos de este país; ahora, los españoles
estamos viendo el esplendor del franquismo sin Franco, el nudo gordiano del
“atado y bien atado” ha tardado 35 años en comenzar a “desfacerse”. La crisis
económica ha actuado como una espada alejandrina, abriendo a la realidad el
armario en el que habíamos sido introducidos los españoles por los
reaccionarios fascistas, usurpadores de la democracia, detentadores del poder,
que conforman la casta política y financiera que ejerce la tiranía en este
país. No quito ni una coma, ni siquiera un espacio.
No obstante, afortunadamente para España, la dictadura partidaria ha
entrado en su fase terminal, porque una democracia no es más que un método para
que algunos accedan al poder en representación de otros gracias a su apoyo en
urnas, pero única y exclusivamente para cumplir la ley; si los que acceden al
poder incumplen la ley, como han hecho todos los partidarios que nos
representan, no hay democracia que pueda sostener tal engendro demagógico. Y
sencillamente es la situación a la que estamos asistiendo atónitos, al
apocalipsis de un régimen fraudulento que organizó una farsa para estafar a los
españoles en nombre de la democracia y a su pesar.
Desde el Rey hasta el último concejal de este país viven en la impostura
más demagógica, sirviendo a sus propios intereses fascistas y los de sus
partidos, acumulando poder y privilegios, contra los intereses generales de los
españoles. En estos momentos, los principales enemigos de los
españoles están ocupando el poder y la oposición, ejerciendo la tiranía de
forma opresiva y demagógica
El PSOE y PP, nacionalistas de todas las tribus, IU, UPyD, sindicatos y
empresarios (agentes sociales, dicen), banqueros públicos y privados,
monárquicos y republicanos, empleados públicos y funcionarios pringados, jueces
y fiscales al servicio del amo que manda, empresarios de comunicación que se
hicieron de oro gracias al patrimonio público enajenado, cientos de miles de ignorantes españoles
partidarios de este régimen, unos que trincan desde el poder y otros que toman
la calle pensando en trincar en el futuro, ejercen el fascismo en su plenitud,
porque fascismo es la imposición desde el poder de una tiranía ajena a lo que opinen y hayan decidido los ciudadanos,
exactamente igual que en la época de Franco se ejercía el franquismo. No hay
diferencia.
Todos ellos son franquistas sin Franco, sus
legítimos sucesores y herederos, nada tienen que ver con la democracia, porque
si así fuera abandonarían la opresión contra el pueblo en la que se han
instalado desde hace treinta y cinco años. Rendirían cuentas y se dejarían de
cuentos, pero reclaman a los demás lo que ellos no fueron capaces de evitar, ni
hacer, sacrificios para sostenerlos a ellos arriba. Es hora de desengañarse
para siempre, nunca van a resolver nuestros problemas, porque son ellos, precisamente,
nuestro mayor problema y cualquier solución pasa por la pérdida de poder,
privilegios y beneficios de la casta de la que forman parte, a los que no
renunciarán fácilmente.
¿Y qué va a pasar?
Si los españoles queremos una democracia debemos exterminar políticamente
a la casta política-financiera que ha acotado el poder para ejercer la
corrupción de forma impune en este país, no queda otra; con fascistas no puede
haber democracia, da igual que sean de los que levantan la mano abierta o el
puño cerrado, en nombre de España, en contra de España, o por el imperio de los
carritos, para seguir levantándose los beneficios a costa de los demás que
jamás podrían soñar si estuvieran viviendo de sus trabajos fuera de la
política.
La hoja de ruta ya está en marcha, a partir de ahora
todo el mundo podrá ir constatando la
ineludible marcha de la libertad de los españoles que luchan por la democracia
contra la opresión de los franquistas de todos los partidos políticos.
El primer paso será pasar a ser españoles “no representados” por ningún
partido político, algo que está ocurriendo actualmente y se manifiesta en
las encuestas, no sólo por el exterminio del bipartidismo tirano del PSOE y el
PP que ya no alcanzan ni el 50 % de los votos de los que acudirán a las urnas,
sino de todos los partidarios de todos los partidos que serán por primera vez
minoría no alcanzando el 50 % de participación en los convocados a las urnas.
La espeluznante demagogia de la casta política-financiera que ocupa el poder
está dando sus últimos estertores, la desafección de los españoles al engaño
partidario es inmensa, no hay ninguna posibilidad de regresión para los
reaccionarios que se han aprovechado de los españoles.
El segundo paso será la acción de la justicia, porque los funcionarios
de la justicia española harán frente a los colocados por el poder. En la última
huelga de jueces hubo un 40 % hizo seguimiento, todo cambiará, cuando tres o
cuatro jueces o fiscales independientes salgan en las pantallas de televisión
diciendo que el poder político y financiero está impidiendo ejercer la justicia
y que se cumpla la Constitución en España, se abrirá un Fuenteovejuna judicial
que acabará con todos los cabestros con toga que se han impuesto desde el
poder.
El tercer paso vendrá dado por los concejales de los partidos políticos
españoles, algunos alcaldes y también diputados autonómicos y nacionales.
Hay muchos representantes políticos honestos que no aprueban lo que está
ocurriendo en sus partidos, que están dispuestos a romper la baraja y darse de
baja. Durante este año habrá dimisiones numerosas de concejales que no están
dispuestos a mantener una farsa como la representada, para engañar a los
ciudadanos, entre otras cosas, hacer de carne de cañón política para que los
gerifaltes de las cúpulas de sus partidos jueguen a ser representantes del
cielo, siendo en su mayoría unos degenerados tarugos. La desafección política
dentro de los partidos será el combustible para el cambio.
En cuarto lugar los medios de comunicación que han servido al poder
para imponer su dictadura entrarán en quiebra definitiva. Si hoy se
mantienen algunos medios es por las subvenciones que reciben y las concesiones
que se les ofrecen desde el poder, por leyes injustas que favorecen los
monopolios y la imposibilidad de un periodismo libre en este país. Menos mal
que internet está supliendo los canales de información habituales para una
mayoría de los españoles que ya no compran prensa, ni escuchan radio, ni ven
televisión cuando se trata de política.
Por último, se producirá una desafección fiscal, ¿pagar impuestos para
qué?, ¿para mantener mangantes en el poder? Los españoles aprenden rápido
la moral del poder, así que actuarán en consecuencia. La recaudación del IVA se
irá al carajo, España alcanzará las cotas más elevadas de su historia en fraude
fiscal y economía sumergida. En esta lucha del poder contra los demócratas, el
dinero transferido desde el pueblo al Estado es un arma poderosa, y los
españoles no están dispuestos a seguir alimentando a los opresores.
Siguiente tema
Los españoles se preguntan cómo acabar con la casta política-financiera en
este país, sin darse cuenta de que la casta política-financiera ya está muerta
y sólo espera sus exequias en el cementerio del olvido. La casta política es
evanescente porque se mantiene de los motivos para creer y de todo lo logrado,
se ha visto lo que han hecho y ya no quedan motivos para seguir creyendo. La
casta política está deslegitimada para siempre, es hora de pasar de las ideas a
los hechos, de la mitología de la bondad de los representantes públicos a la
reflexión sobre sus crímenes, de la gran farsa altruista a la verdad de su
auténtica depravación.
El único problema que tenemos es que al no quedar poder alguno sin
contaminar por la corrupción – la última encuesta del CIS ya lo
considera el segundo problema para los españoles tras el paro y por delante de
la economía- se debe esperar a que la propia demolición de la casta
política venga desde dentro del sistema, con la descomposición de todo lo que
ha tocado y contaminado. Si desde el poder no hay autoridad, la autoridad
tendrá que venir desde el pueblo hastiado, vendrá de forma tranquila o
violenta, dependiendo de quién lidere la reacción y a que intereses
sirva.
Con la excepción de unos miles de liberales y demócratas, moderados,
radicales o exaltados, que siempre
aparecen cuando el fascismo trata de imponerse en España, haciéndolo en nombre
de Franco o de los partidos políticos demagógicos franquistas o
antifranquistas, algo que viene ocurriendo desde 1812 hasta hoy, los españoles
siguen volcados en la vendimia que les ofrecen, es decir, a uvas. Por la
memoria del General Riego, que no hay más de diez mil demócratas
enfrentándose abiertamente en este país
a los opresores franquistas de todos los partidos, pero posiblemente antes
de que acabe el año seremos millones.
Viene un nuevo régimen, una nueva Constitución, en esta ocasión no
pergeñada desde el poder para acotar sus privilegios a la casta, sino desde el
pueblo, como está ocurriendo en Islandia y otros países, para limitar a la
casta en su poder. A partir de ahora, cada español se representará a sí mismo,
no como ciudadanos anónimos que es lo que le interesa a la casta que detenta el
poder, sino como soberanos identificados que es lo que corresponde a la
libertad de una nación. Se acabaron las coacciones, las coerciones y las
conversiones.
No hay lugar ni tiempo para más imposiciones, ni estafas, ni para más
fraudes y farsas. Ha llegado la hora de la realidad, mientras la casta no se rinda, deponiendo su actitud tirana, los españoles no dejaremos de luchar por conquista la
libertad política, la democracia y la justicia que nos merecemos, que nos han usurpado y
que en esta ocasión, nadie va a impedirnos que alcancemos, para eso somos
soberanos y ellos, los de la casta, unos empleados públicos a nuestro servicio
y a nuestras órdenes.
Enrique Suárez Retuerta
Categorías:
Demagogia,
Franco,
Historia de España,
La Casta,
Libertad,
Partidos Políticos,
Poder,
Tiranía
viernes, 5 de abril de 2013
Así funciona España
"Bajo las fuertes patas del temible caballo de Atila no volvía a crecer la hierba ni vida alguna." Proverbio Europeo
Si les parece bien, deténganse a
reflexionar sobre una cuestión que voy a proponerles que no deja de dar vueltas
en mi cabeza. Supongan ustedes que una normativa europea urgente transformara el
Estado español en una empresa privada, que tendría que ser sometida a auditoría
por organismos internacionales independientes. ¿Qué nos encontraríamos?
Por lo pronto 3,2 millones de
trabajadores, de los que más de 600.000 no se sabe muy bien a que se dedican o
si aquello a lo que se dedican tiene alguna utilidad para la empresa o los
accionistas más allá de procurarles su estipendio asegurado. Entre ellos
contaríamos más de 200.000 políticos, 100.000 sindicalistas liberados, 50.000
liberados empresariales y los 250.000 restantes serían personal asignado como
asistencia a sus necesidades. Por supuesto, todos ellos cobrando el doble o el triple de lo que cobrarían si estuvieran haciendo la misma tarea en otra empresa privada.
La empresa estaría produciendo un
déficit anual continuado del 10 % y tendría una deuda similar a su producción
anual. Además, gracias a la manipulación de los mercados por decisiones fundamentadas
en el beneficio de los privilegiados, habría ocasionado un desempleo de más del
27 % de los accionistas de la empresa.
Cada día se descubrirían nuevas
operaciones de fraude y corrupción cometidas por los delegados territoriales y
los sectoriales, incluso los órganos encargados de la regulación interna del
funcionamiento también se verían salpicados por la corrupción. En cuanto a los organismos
que se dedican al marketing y la publicidad de la empresa, no dejarían de
mostrar las noticias de los distintos descalabros cotidianos.
El Presidente de la empresa nos
hablaría por medio de una pantalla de televisión para decirnos que este año no,
pero tal vez el siguiente, las cosas empezarían a ir mejor. Del Presidente
anterior nada se sabe tras su fuga para no dar explicaciones de su desastrosa
gestión.
Sin embargo, además de no existir
responsabilidad alguna reconocida ni por estos gestores, ni por los anteriores
de lo ocurrido, llama especialmente la atención que en vez de generar
mecanismos de creación de riqueza, abrir nuevos mercados, hacer inversiones en
futuros, o mejorar las actividades rentables existentes, el consejo de administración haya decidido la
austeridad como vía para salir de la crisis, en realidad sobre el papel, porque
los gastos de esa empresa no sólo disminuyen sino que se incrementan todos los
meses, a razón de 350 millones de euros diarios, llueva, nieve o haga sol.
Pues supongan que ustedes son los
accionistas de esa empresa, que ven como desde una territorial tratan de
chantajear a la central, desde una sectorial acusan a otra sectorial sin dar
explicaciones de sus errores y equivocaciones, acusando a los de otras
secciones de la empresa de las mismas cosas que ellos son acusados. Pues
supongan que además se financian entidades quebradas para reflotarlas con el
dinero que precisamente estas entidades han dilapidado y esquilmado en
cuestiones inopinadas.
El Consejo de Administración
convoca Junta de Accionistas y comunica a los dueños de la empresa que no solo
van a dejar de recibir beneficios o dividendos en los próximos veinte años,
sino que van a tener que comprar nuevas acciones para que la empresa no
quiebre, renunciando a una parte de sus recursos en forma de salarios o ahorros
y que lo van a hacer de forma obligatoria, sin poder dejar de ser accionistas,
ni poder criticar la gestión de los administradores, ni siquiera mostrar su
derecho al pataleo porque serán considerados unos irresponsables. Una de las
cláusulas impuestas por la junta directiva expone que hasta dentro de dos años
no se puede volver a elegir un nuevo consejo de administración, y además son
insultados desde la mesa de dirección diciendo que no entienden de gestión de
empresas y acusados de que han sido precisamente los accionistas que no han
tomado ni una decisión –y no los gestores que las han tomado todas- los
auténticos responsables de la quiebra de la empresa.
Pues así funciona este país,
españoles, ¿vamos a seguir consintiendo que nos tomen el pelo los analfabetos
funcionales con carcasa de parásito que se llevan riendo de nosotros desde hace
décadas o les echamos a la puta calle y cambiamos estos gestores deleznables
por un equipo que sea capaz de cambiar las cosas definitivamente, comenzando
por apartar del poder y las decisiones a unos tarugos que viven de contarnos
cuentos sin rendir cuentas?
¿A qué es para reflexionar más de
un breve instante?
Enrique Suárez
Categorías:
Estado,
Gobierno,
La Casta,
La gran estafa pública,
Lo público,
Mercado,
Partidos Políticos,
Sindicatos
Suscribirse a:
Entradas (Atom)



