desde 2.006 en Internet

sábado, 16 de febrero de 2013

Estrategias de la casta política para manipular a la opinión pública española



"La propaganda es en una democracia lo mismo que la coerción en un estado totalitario" Noam Chomsky

Muchos somos los ciudadanos que nos preguntamos cómo ha podido ocurrir una situación como la que estamos presenciando: el espectáculo bochornoso que nos está ofreciendo la casta política a los españoles.

Las cosas vienen de lejos, más ahora, gracias a la crisis y el recorte de recursos públicos, asistimos a la exposición de una parte –ni la más importante, ni la más depredadora- de la corrupción política existente en España. Posiblemente, los casos que hemos conocido no sean ni la punta del iceberg y supongan menos del 10 % de la corrupción realmente existente. Si esto es lo que hemos visto, ¿qué habrá detrás?

Sin embargo, la pregunta no es ¿cómo ha podido ocurrir?, sino ¿cómo no nos hemos enterado hasta ahora?, o ¿por qué nos estamos enterando ahora y antes no? Es evidente que si no nos hemos enterado hasta ahora es por una operación de censura informativa urdida con intención y alevosía. En política, nada ocurre por casualidad. Si ahora estamos asistiendo a una auténtica cascada de despropósitos en forma de noticias, posiblemente sea porque se ha acabado el dinero fácil y algún damnificado ha dejado caer el telón de una parte del escenario. No hay nada como las crisis para conocer la realidad.

Pero de lo que hoy quiero ocuparme es de las distintas formas de manipulación que se utilizan por parte de los partidos políticos, ¿qué estrategias utilizan para conquistar la opinión pública?.

¿Cómo nos manipula el PSOE?

En toda manipulación se utilizan determinados elementos que se repiten, por ejemplo el mito. El PSOE motiva a sus fieles en la creencia de que persigue una utópica justicia social, una igualdad, una defensa de los más débiles, una defensa ante los poderosos, unas buenas intenciones para la humanidad y por supuesto, mucha solidaridad. En realidad esto forma parte de la mitología socialista, nada tiene que ver con la realidad. La desigualdad se ha incrementado en España con los gobiernos del PSOE, al igual que la pobreza.

La forma de manipular a la opinión pública  es sofisticada, mucho más que la del PP y está al mismo nivel que la utilizada por los nacionalistas catalanes, y en menor medida, los vascos. Básicamente, consiste en ocultar todo lo malo en lo propio y mostrar todo lo malo en lo ajeno. La forma de desarrollarse es la siguiente:


1)    Hablar de todo lo malo de los rivales y hacerlo sin interrupción, siguiendo la estrategia de Goebbels de que una mentira repetida mil veces termina pareciendo una verdad. Magnificar los errores, destacar las cuestiones impopulares, denigrar a la cúpula del PP y a Rajoy, y hacerlo convirtiéndose en "la voz del pueblo" que reclama justicia ante las injusticias cometidas. Si es necesario intoxicar, se intoxica, que algo queda.
2)    Al mismo tiempo es necesario ocultar todo lo malo de lo propio, guardar un escrupuloso silencio con los problemas de su propio partido, no hacer declaraciones o decir que eso no es exactamente así –nada es exactamente así en cuestión de noticias-. En el PSOE consideran que una cosa es la realidad y otra muy diferente lo publicado, a lo largo de la democracia por cada noticia que ha perjudicado al PSOE hemos recogido más de cien que perjudicaban al PP, todo con la finalidad de que parezca que lo malo del PP es mucho más y peor que lo malo del PSOE. Posiblemente no sea así.
3)    Hay temas que resultan prohibidos en el PSOE, por ejemplo: Zapatero, nadie habla de Zapatero, como si trataran de que los españoles nos olvidáramos de su existencia, sin embargo, la inmensa mayoría de los problemas que hoy tenemos provienen del último gobierno del defensor de la alegría. Zapatero no existe ¿quién es Zapatero?  En último extremo, aceptar que pudo cometer algún error, pero al mismo tiempo señalando que era una excelente persona, no como Rajoy
4)     Una de las estrategias más gratas a los propagandistas del PSOE es la persistencia, hay que repetir las noticias cientos o miles de veces y hacerlo en todos los medios, incluido internet. Posiblemente sea una leyenda urbana, pero en la época en que José Blanco era secretario de organización se decía que había un equipo en nómina del partido –formado por más de 50 personas- exclusivamente ocupado de cuestionar las noticias que perjudicaban al PSOE en los comentarios de los medios, haciéndose pasar por un comentarista independiente y al mismo tiempo, resaltar todo lo positivo para su partido.
5)    Una estrategia muy socorrida por el partido de Rubalcaba, es la de acusar de forma coactiva a todos los que cuestionan sus propuestas, de ser miembros de la derecha, fachas o intransigentes, habitualmente buscando el enfrentamiento personal y la consideración no democrática del que osa a enfrentarse a sus verdades
¿Cómo nos manipula el PP?

En el partido de Mariano Rajoy las estrategias de manipulación de la opinión pública nunca han funcionado tan bien como en el PSOE, de hecho el talón de Aquiles del PP siempre ha sido la comunicación, no ha sido la primera vez que les han pillado con el carrito de los helados y se ha visto que no estaban preparados para dar respuesta alguna ante los ataques que han recibido. La reciente campaña de Bárcenas, al igual que la del Gürtell o el Prestige en el pasado, o el pásalo del 11-M, han mostrado la incapacidad de reacción, ante los ataques recibidos.

El mito al que apela el PP en su propaganda es el orden, mantener el orden a cualquier precio, porque sólo con orden se puede alcanzar un futuro mejor para todos. En realidad el orden del PP, no es otro que aquel que les deja a ellos siempre arriba y a los demás abajo, un vestigio autoritario en ocasiones o una soberbia contenida, que viene a significar que lo que se hace es lo único que se puede hacer y que todo lo que se hace es para que las cosas no vayan a peor. Al PP le gusta apelar a la razón, los miembros de este partido no hacen las cosas porque tienen poder, sino porque es lo razonable, lo posible, lo inevitable, ellos parecen sujetos pasivos de un poder superior.

La reciente manifestación de Mariano Rajoy diciendo que no había cumplido con su programa pero había cumplido con su deber, debería haber recibido la respuesta que George Bernard Shaw concedió en su día a alguien que dijo algo parecido: "Cuándo un hombre estúpido hace algo que le avergüenza siempre dice que cumple con su deber".


1)    La manipulación a que nos somete el PP habitualmente se fundamenta en la necesidad, “es necesario…” y en el coraje “hemos hecho lo que debíamos hacer”. También apela a los legados del pasado –algo en lo que no le falta razón- y a los intentos de desestabilización que se organizan desde la calle, por parte de todos los representantes de la izquierda, políticos, sindicatos y seguidores. En último extremo, su política se fundamenta en hacer lo que les exigen en Europa
2)    En el PP no informan de las cosas que deberían informar a los ciudadanos, tratando a los españoles como si fueran menores de edad o sencillamente unos lerdos; informan de sus decisiones. Desde que gobierna el PP nadie ha salido a explicar a los españoles por qué se ha hecho lo que se ha hecho y no se ha hecho otra cosa, fundamentalmente lo hacen para que nadie diga que se han equivocado, como ha ocurrido en numerosas ocasiones, si no explican lo que hacen y por qué lo hacen, nadie podrá decirles que se han equivocado.
3)    El PP gobierna para el pueblo pero sin establecer un diálogo o comunicación con el pueblo, lo hacen desde la distancia que separa en su mentalidad al pueblo de sus gobernantes. Se podría decir que abusan de despotismo. Nunca se ha visto a un dirigente del PP mezclado con ciudadanos de forma natural hablando sobre problemas cotidianos, tampoco se responde a ninguna de las propuestas que se hacen por parte de los ciudadanos, los profesores no tienen que dar explicaciones a sus alumnos, ni “los que saben” a los que no saben, aunque sean sus votantes.
4)    El PP gobierna  en el sobresalto, para  mostrar su poder, fundamentado en la mayoría parlamentaria que detenta. Muchas de las medidas que se han tomado no han rendido los frutos que se esperaban, sin embargo han causado más daño que beneficios a los españoles. Por ejemplo la salvación de los bancos quebrados provenientes de las cajas de ahorros desfalcadas por partidos políticos y sindicatos. Una estrategia utilizada con frecuencia por el PP es la de decir lo que se va a hacer, pero nunca se acaba haciendo, anuncian grandes acciones, que luego se suelen quedar en agua de borrajas. También es frecuente apelar al sacrificio ahora para lograr llegar a una supuesta Tierra Prometida después.


Por ahora es suficiente con mostrar cómo nos manipulan a los españoles los dos principales partidos que conforman la casta política en España, evidentemente los nacionalistas son unos expertos en la manipulación mediática que utilizan la manipulación de la opinión pública con esmero. Creo que se merecen un capítulo especial al respecto. En cuanto a partido minoritarios como UPyD o IU, en el caso del primero pocos españoles conocerán que su objetivo es el federalismo al igual que pretenden el PSC, y en el caso de IU, las campañas a lo Sánchez Gordillo tomando la calle y mostrando que estamos al borde de la revolución, son sus preferidas. 

Seguiremos ofreciendo más detalles en próximos artículos, pero por ahora es suficiente, sin embargo les recomiendo que por cautela, no se crean nada de lo que les dicen los políticos y recuerden que todo lo que dicen en campañas electorales nunca suele coincidir con lo que hacen cuando alcanzan la representación pública o el poder. En política recuerden siempre que: una cosa es lo que se dice y otra muy diferente lo que se hace

Enrique Suárez

lunes, 11 de febrero de 2013

Adios Ratzinger


"Cuando la política promete ser redención, promete demasiado. Cuando pretende hacer la obra de Dios, pasa a ser, no divina, sino demoníaca" Benedicto XVI

No es costumbre de este blog tratar cuestiones religiosas, aunque realmente desde que la política ha sustituido a la religión en los motivos para creer en el nuevo sincretismo de la era mediática, deberíamos discernir los límites cada día más confusos en la doctrina de las Dos Espadas expuesta por el Papa Gelasio I en su fórmula curialista e interpretada por Guillermo de Ockham en relación a la división de poderes.

Siempre que se habla de religión, es interesante exponer el punto de partida, mi interés por las creencias no distingue mitologías de religiones, como diría Tales: “todo está lleno de dioses”, sin embargo podría decir que me encuentro a medio camino entre las enseñanzas del Rig Veda cuando expresa que lo mortal ha creado lo inmortal  y el deísmo de Voltaire, cuando manifestó con prudencia aquello de no hay reloj sin relojero. Sin duda me interesa el conocimiento de la fe, el hecho social o antropológico de las creencias, como elemento configurador de la historia y de las diversas interpretaciones de las características del ser humano, del mundo y de la vida, Mircea Eliade, Durkheim o James son esenciales en este caso para comprender la importancia de las creencias, no sólo religiosas, sino de todo tipo. Entre el acto de creer y el hecho de las creencias, hay un puente que nos une al destino.

Pero más allá de las disquisiciones personales, quisiera comentar alguna cuestión sobre el Papa Benedicto XVI, Monseñor Ratzinger y su decisión de abandonar la curia en vida, algo inusual pues no ha ocurrido en los últimos 600 años. Su talla intelectual ha sido posiblemente la más elevada de los Papas que hemos conocido durante el último siglo y su humildad, coherente con sus conocimientos, alejados de cualquier soberbia. Sucedió a un Papa carismático, de origen polaco, Karol Wojtyla, Juan Pablo II, con una ineludible presencia en la caída del régimen soviético y el muro de Berlín, que hizo numerosos viajes por el mundo llevando la palabra de Dios a los confines del planeta. Monseñor Ratzinger, es alemán, con todo lo que ello conlleva, no ha viajado tanto, ha hecho tres encíclicas, pero posiblemente ha dejado un poso de serenidad en la Iglesia. Se podría resumir su obra ecuménica diciendo que ha sido de continuidad en tiempos de sobresaltos e invitación a la reflexión en tiempos de confusión.  Se ha enfrentado a diversas situaciones escabrosas protagonizadas por representantes de la iglesia católica, mostrando subrepticiamente que la insania de los seres humanos puede alcanzar a cualquiera, incluso en el nombre de Dios. También ha sido un Papa innovador, pues ha adecuado determinados dogmas como los relacionados con el nacimiento de Jesús o el origen de los reyes magos a una versión más plausible, su exégesis ha sido, quizás, un legado de la infalibilidad de los Papas, mostrando que las versiones de la realidad (incluida la Historia Sagrada) deben adaptarse a la luz de los conocimientos.

Pero el homenaje laico que quiero rendir a Monseñor Ratzinger es por otro motivo más humano, haber sabido conciliar el pensamiento racional con las verdades reveladas y adaptarlas a los tiempos que vivimos, más allá de los ruidos mediáticos y los focos que todo lo oscurecen, sencillamente ha sabido mantenerse en su posición, de forma implacable, delimitando con seguridad el margen inevitable que existe entre la razón y la fe. Sólo por eso creo que deberá ser recordado, es difícil encontrar un discurso coherente y congruente en estos tiempos, en los que reina la mentira, la mezquindad y el marasmo (busquen sus fotos en google para comprobarlo y constatar la ardua tarea  de los enemigos de la libertad, que se esconden para impartir el siniestro totalitarismo de su respectiva fe, a costa de degradar a sus rivales en las creencias). 

Ratzinger nos ha dejado un legado y un mensaje: la verdad, existe, y todos somos súbditos de nuestras verdades, cada uno debe buscar la suya y ser fiel a ella, la mentira sólo nos puede conducir al deterioro sin fin. A mí no me ha sorprendido su retirada, cuando la victoria de sus propósitos resplandece y destaca, con luz propia, ante tanta mediocridad circundante. Erasmo de Rotterdam, estaría orgulloso de su ecuanimidad.

Enrique Suárez   

sábado, 9 de febrero de 2013

Introducción al castismo español


"Es una ilusión esperar que el despotismo esté del lado de las buenas causas" Ludwig von Mises


En realidad, el castismo es una fórmula soterrada y oculta que existe en nuestra sociedad como vestigio de las fórmulas estamentales de distribución del poder del antiguo régimen, preliminares en nuestro país a  la Constitución de 1812, que sin embargo se mantuvieron vigentes a lo largo de la historia reciente, evolucionando y adaptándose con los tiempos a nuevas representaciones. El sufragio censitario, permitía votar exclusivamente a determinado grupo de electores; a finales del siglo XIX se estableció el Pacto del Pardo, entre Cánovas y Sagasta, por el que se alternaban en el poder conservadores y liberales, contra la voluntad del pueblo; durante el franquismo, sólo se podía ser representante político por los tercios correspondientes; y desde que llegó la democracia, tras la experiencia inicial de UCD, sólo dos partidos han gobernado este país: el PSOE y el PP, todo lo bueno y malo que ha ocurrido en este país se debe a la suma de ambos, desde hace treinta años. En algunos lugares, se ha añadido la particularidad de los nacionalismos y en otros, a los comunistas de Izquierda Unida o a los federalistas de UPyD.

A pesar de que el término castismo no aparece en el DRAE, si lo hace el término casta para referirse a la estratificación social en relación al poder, fundamentalmente en la India, pero también en otras sociedades sin Estado. Sin embargo, en otras lenguas como el inglés o el portugués, (más relacionadas con la India en el pasado), sí es reconocida.

Las castas políticas han sido descritas por la sociología como aquellos grupos de población de acceso a la representación política, estancos y endogámicos, que detentan el poder, con sectarismo, patronazgo y nepotismo. En España, los partidos políticos son un buen ejemplo de lo que es una casta, linajes de carnet, clanes de expolio.

El castismo establece una segregación original entre los miembros que conforman una sociedad para acceder poder y se caracteriza por la práctica imposibilidad de que alguien que no pertenezca a la casta y sea aceptado por ella, pueda alcanzar alguna posición de representación pública, sea política, social o sindical. Para pertenecer a la casta hay que aceptar el código implícito de que uno pierde su propia identidad para transformarse en elemento de un grupo cuya engrandecimiento y perpetuación prevalece sobre cualquier otro objetivo.

La democracia en España sólo es una fórmula de ratificación en las urnas de la decisión de las castas políticas, porque los españoles no pueden elegir otros representantes que aquellos que deciden las cúpulas de los partidos políticos. De esa forma, el atado y bien atado de Franco, permanece vigente en nuestra maltrecha democracia: sólo pueden acceder al poder, aquellos que el propio poder ha determinado, con el beneplácito de unos electores que les conceden su confianza a unas formaciones políticas, con unos representantes seleccionados desde el poder.

Evidentemente, la fórmula de distribución real de poder en España, se asemeja más a un sistema autoritario, estamental y jerárquico que a algo que recuerde a la democracia, que es el gobierno del pueblo, para el pueblo y con el pueblo. Nuestro sistema de vasallaje remeda a una behetría, que era una fórmula de elección de amo en las sociedades serviles previas a la democracia.

El castismo español es, políticamente,  una forma de despotismo (gobierno para el pueblo pero sin el pueblo) disfrazada de democracia que atraviesa en estos momentos los estertores de su próxima y segura agonía; pero socialmente, es una estafa pública que se viene cometiendo con los españoles desde 1978. 

Sobre los engaños del castismo español, se construye nuestro destino, tantas posibilidades tiene hoy un ciudadano español de acceder libremente al poder, como tenía un siervo en el siglo XVIII de hacerse miembro de la aristocracia. 

Prometo seguir escribiendo sobre la cuestión y desentrañando los entresijos de esta farsa, hasta que este régimen de oprobio y desmesura que impera en nuestro país sea derrocado y los españoles podamos acceder, por fin, a una auténtica democracia.

Enrique Suárez

jueves, 7 de febrero de 2013

La tormenta perfecta

"No podemos permitirnos tener la generación joven más y mejor preparada de la historia de España en el paro, mientras tenemos en el poder a la generación más taruga y chusca de nuestro recuerdo. Es hora de tirar de la cisterna...."
Podrían tener el detalle, al menos, los miembros del Gobierno, los de la oposición, los medios de comunicación o los intelectuales más prestigiosos de este país, de contarnos lo que va a acontecer, pero están más preocupados de la pericia caligráfica sobre la letra de Bárcenas que de la que se avecina.

¿Han oído ustedes hablar de la tormenta perfecta?, además de una película protagonizada por George Clooney, es un fenómeno meteorológico conocido como ciclogénesis explosiva o bomba meteorológica que por coincidencia de diversas circunstancias climáticas genera algo parecido a un ciclón.

Las circunstancias políticas, económicas e institucionales que atraviesa España hacen pensar en que estamos cada día más próximos de un fenómeno similar en el ámbito global de nuestro país. Las variables implicadas son las siguientes.

CRISIS POLITICA

Nunca en la historia democrática de este país se ha producido una situación como la que estamos viviendo, con unos partidos políticos inmersos en la mayor fosa de corrupción que se recuerda, que interesa a la Corona, y todas las instituciones de este país, desde los tribunales hasta los medios de comunicación. La corrupción ha hecho saltar por los aires la confianza de los españoles en los partidos políticos, sindicatos y todas las organizaciones asociativas presentes en España. En este país no solo hay una crisis galopante en el Gobierno, sino también en la oposición. Más de un 30 % de los ciudadanos consideran que los partidos políticos son el principal problema de este país, cuando descubran que son los autores del paro y la crisis económica se convertirán en el primero, sin duda alguna. No debemos olvidarnos de las proclamas independentistas y las vulneraciones de la ley que se están produciendo en algunas autonomías españolas.

CRISIS LABORAL

España está próxima a alcanzar la tasa de actividad laboral más baja de la historia reciente, apenas se superan los 16 millones de trabajadores. Tenemos la tasa de paro más elevada de Europa (con el permiso de Grecia), que atañe especialmente a la población joven. Hoy se superan los 6 millones de parados, más del 26 % de la población activa y se espera que siga subiendo. Somos el único país del mundo que se puede permitir tener más de un millón de licenciados universitarios en el paro, mientras tenemos en el poder a la casta más infame, más corrupta y peor formada que se recuerda. Difícilmente se creará trabajo real en este país, más allá de coyunturas y circunstancias, hasta el año 2016.  Nuestros socios europeos no dejan de insistir en que profundicemos en las reformas laborales, cuando lo que realmente nos quieren decir es que prescindamos definitivamente de los parasitismos sindicales y empresariales que lastran el futuro de la creación de trabajo en este país.

CRISIS SECTOR PÚBLICO

La deuda del sector público supera actualmente el billón de euros, por primera vez en la historia ha superado el PIB anual español. La burbuja de empleo público creado exclusivamente por intereses políticos está a punto de estallar. En España ha crecido el empleo público un 25 % durante los últimos diez años, hasta los 3,2 millones de trabajadores, apartándose de la evolución del mercado laboral.  Si la tasa de actividad laboral se ha reducido un 35 % en los últimos años en España, la tasa de empleo público tendría que haberse reducido en una proporción similar, pero no lo ha hecho porque la “injerencia política” lo ha elevado sin sentido, más allá de las necesidades económicas o sociales de este país. En España, en las condiciones actuales, tenemos 600.000 empleados públicos más de los que nos podemos permitir y de los que realmente necesitamos.

CRISIS ECONÓMICA

La situación de España cabalga sobre el corcel desbocado de la estanflación desde hace tiempo, una estanflación encubierta por la intervención estatal en los precios energéticos, de productos y bienes. En España vivimos en una economía intervenida, porque no se han conformado con atarle la mano a Adam Smith, directamente se la han amputado, creando una situación artificiosa en los mercados que vamos a tardar años en normalizar. Durante este año no se espera crecimiento alguno, así que seguramente volverán a subir los precios, recortar los servicios, reducir los sueldos y posiblemente solicitar un rescate a Europa. Algunos productos comenzarán a incrementar su precio de forma desorbitada (como el aceite de oliva) mientras otros comenzarán a escasear.  La confianza de los mercados internacionales, de nuestros socios europeos, de los inversores extranjeros en que podamos salir de la crisis por nuestros propios medios se va reduciendo día a día. 

 CRISIS MORAL Y SOCIAL

No solo tenemos un Gobierno que es incapaz de resolver nuestros problemas, sino que entre todos los partidos son incapaces de exigírselo. La desmoralización de la sociedad española y la desconfianza en sus representantes políticos alcanza cotas épicas. Las instituciones cada día están más deterioradas y no se tardará en descubrir el deterioro que viene en los servicios que proporcionan las administraciones públicas. La desconfianza de los españoles en que se pueda mejorar la situación política y económica, es insólita. La corrupción política ya es la cuarta preocupación de los españoles. Dos millones de personas en este país ya no disponen en estos momentos de recursos propios para sobrevivir, la pobreza se aproxima al 25 % de la población. Pero además, más de diez millones de personas comienzan a tener serias dificultades para la supervivencia.

Pero el mayor problema que tenemos en España, sin duda alguna, es que no contamos entre las personas que representan en estos momentos los intereses españoles con los recursos y equipos capaces de sacarnos adelante, porque demuestran cada día que están sobrepasados, no sólo por su propia incoherencia, sino también por la incongruencia de ofrecer alternativas que no acaban de orientarnos hacia la salida del túnel, sino que precisamente nos conducen en sentido contrario. 

Si decidiéramos prescindir de todo aquello que ha producido e incrementado la crisis total en la que nos encontramos,  o no ha sabido resolverla, creo que todavía tendríamos alguna oportunidad para resolver los graves problemas a los que nos enfrentamos; pero con los recursos políticos actuales, que han demostrado su absoluta ineficacia e inoperancia, estamos condenados a vivir uno de los periodos más dolorosos de nuestra historia reciente.  

Es imposible encontrar la salida, cuando hay una casta política infame que, viviendo magníficamente (conservando sus privilegios a costa de nuestros perjuicios), está empeñada en evitar que podamos hallar soluciones, porque la única solución posible pasa ineludiblemente, por erradicar esa casta a perpetuidad del poder en España, de nuestras vidas y de nuestra historia.

Enrique Suárez
 

miércoles, 6 de febrero de 2013

Doxocracia




"La multitud que no se reduce a unidad es confusión; la unidad que no depende de la multitud es tiranía" Blaise Pascal

Sorprendentemente, un partido político representado en el Parlamento español, hoy mismo nos ha propuesto la refundación del Estado, al tiempo que se promueve  un periodo de Libertad Constituyente en un año. Va a ser cierto aquello de: “¡a la fuerza, ahorcan!”. Las cosas no deben estar bien, cuando Rosa Díez se aventura por una propuesta de harakiri para el sistema demagógico que le ha permitido ser representante política.

Sin embargo, los periodos de libertad constituyente diseñados desde el poder gubernamental o parlamentario, resultan anacrónicos en pleno siglo XXI, cuando los ciudadanos pueden y quieren manifestarse libremente, de forma continua, sobre el curso de sus vidas que deciden otros.

La democracia requiere un salto cualitativo en los países avanzados, superando el actual sufragio censitario –en realidad sólo pueden acceder a la representación pública los miembros de los partidos políticos designados por sus mandos- hasta llegar a un sufragio universal, libre y directo como propone nuestra actual Constitución. Pero no sólo para elegir a otros, sino también para ser elegido. Cualquier ciudadano que lo desee debe ser no sólo elector, sino también elegible, algo que los partidos políticos se han encargado de evitar con parsimonia.

La representación partidaria está superada en España, no sólo por haber mostrado su ineficacia a la hora de rendir cuentas de los excesos cometidos con los asuntos públicos, sino porque se ha mostrado una fórmula agotada en la representatividad de los ciudadanos.

Nuestro sistema se desliza sin prisa, pero sin pausa, hacia una nueva fórmula representativa más directa y contínua. La opinión pública conformada por el cuerpo electoral no puede quedar restringida a una representación restringida a los criterios establecidos, precisamente, por los usurpadores de la representación democrática. Cualquier transformación del sistema estará obligado a introducir mayores cotas de poder ciudadano.

La doxocracia o gobierno de la opinión pública ya es posible desde la existencia de internet, el proceso de decisión colectiva puede ser directo y continuado, no tiene que ser exclusivamente representado, se observa cada día con los comentarios de la gente sobre las cosas que ocurren; y de ser representado, tampoco ha de serlo de forma improcedente, porque si un representante público defrauda sus propias propuestas, mintiendo a los ciudadanos, comete algún acto delictivo o de corrupción, no puede permanecer como representante público para librarse de la justicia por algún aforamiento de inmunidad, que a la larga es de impunidad, como hemos constatado en numerosas ocasiones.

Nos dirigimos a nuevas fórmulas de representación, fraccionadas no totales, directas y continuas. Algún día, no demasiado lejano, los ciudadanos votarán los presupuestos por partidas y decidirán el futuro de sus impuestos, los gastos de dinero público, la fiscalidad y los mecanismos para perseguir a los transgresores y limitar las fechorías de los representantes políticos.

El sociólogo chileno Ernesto Ottone, nos hace algunas propuestas sobre la doxocracia, gobierno de la opinión pública o democracia continua, que resultan extraordinariamente interesantes a comienzos del siglo XXI, y que están llamadas a transformar la obsoleta representación democrática de los países avanzados, al menos, en aquellos como los países del sur de Europa, donde se haya mostrado que la casta política no está a la altura de la representatividad que se le ha concedido en las urnas, por sus numerosas transgresiones del mandato recibido.

Sin duda habrá un periodo transitorio entre la actual representación democrática (más bien demagógica) y una democracia real, más próxima a las necesidades de los ciudadanos y no a su interpretación por sus representantes políticos.

Se abre un proceso de hibridación, entre representatividad política y representatividad cívica (algunos dicen que el sexto poder es la opinión pública, en realidad el fundamento de todos los demás, por lo que debería ser el primero); hasta ahora el poder ha sido exclusivamente político, pero sin duda está llamado a ser cada día más cívico, al fin y al cabo, la etimología de la política proviene de la ciudadanía, las polis griegas no eran representación del poder, sino de la voluntad de los ciudadanos que se dotaron de un sistema denominado democracia que se ha ido pervirtiendo a lo largo de los siglos. 

La transición entre la democracia clásica y la doxocracia ha comenzado, las fuerzas reaccionarias del poder tratarán de retardarla, las fuerzas faccionarias de los partidos intentarán eludirla, y las fuerzas depositarias de la soberanía lograrán implantar al final una fórmula de gobierno que no discrimine y distinga entre gobernantes y gobernados de forma tan grotesca como acontece en la actualidad y en la que los representantes políticos sirvan al pueblo y no el pueblo a los representantes políticos, como ocurre en estos momentos en España.

Enrique Suárez

Enlaces Relacionados

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...