desde 2.006 en Internet

sábado, 2 de febrero de 2013

La honestidad no exime de incompetencia



Decía Napoleón que el único ejército al que no se puede vencer es el formado por la opinión pública.  Hoy, Mariano Rajoy ha comparecido ante los medios de comunicación, para decirnos que él es honesto, pero sin reconocer, siquiera,  que en España hay un clima de corrupción insoportable, por lo que sólo ha ganado tiempo, pues las críticas sobre lo que ocurre en este país esquilmado por la representación política no van a cesar con esta intervención, posiblemente, tras unos días de reflexión, todavía se incrementen más.

Cada día hay más españoles que exigen responsabilidades políticas y jurídicas a los miembros de la casta que se han aprovechado de la democracia para hacerse un buen patrimonio personal, enriqueciendo a quienes les han untado. Si es cierto que hay políticos honestos en este país, eso no quiere decir que no los haya deshonestos y de los deshonestos es de los que no se ha dado respuesta en la comparecencia de Mariano Rajoy, ¿acaso de todo lo qué ha ocurrido no hay nadie responsable?

En este país la opinión pública está harta de que la corrupción del PP se tape apelando a la corrupción del PSOE y viceversa, que se señale a los demás  mientras se oculta lo propio. En realidad, los españoles sabemos que se lo llevaron entre los dos, el PSOE y el PP, junto con los demás partidos políticos, los sindicatos CCOO y UGT y algunas otras instituciones del Estado, de las autonomías y de los ayuntamientos. Cuánto se llevó cada uno importa menos, que saber que se lo llevaron entre todos.

Mariano Rajoy ha dicho que no se ha llevado nada, ni ha repartido nada de forma ilegal, eso no quiere decir que alguien no lo haya hecho desde su partido. La estrategia de Mariano Rajoy ha sido la de ponerse delante del foco o la cámara, para que no se vea todo lo que hay detrás. Está bien, señor Rajoy, suponiendo que usted sea honesto, eso no quiere decir que sea competente en este caso, sino que nos lleva a una situación aún más escabrosa, ¿si usted es honesto por qué no persigue la corrupción en este país? ¿por qué no reconoce la corrupción en este país? ¿por qué siendo Presidente del Gobierno por un partido con mayoría parlamentaria no ha puesto usted en marcha los mecanismos para acabar con esta lacra que lastra nuestro país absolutamente esquilmado con seis millones de parados que claman trabajo y que se añaden a cuarenta millones de españoles que claman justicia?

Sr. Rajoy si es usted honesto, enhorabuena, ese ha de ser un requisito indispensable para ocupar el cargo que usted ostenta, pero con tener un presidente honesto no resolvemos los problemas que tenemos con la casta política de la que usted forma parte, independientemente de su honestidad. Si usted es honesto, ¿por qué no persigue la corrupción política hasta el último rincón de nuestra historia reciente?

Definitivamente su honestidad no va a acallar la críticas ni el cabreo de la opinión pública con lo que ha ocurrido recientemente y está ocurriendo en este país, tan sólo es una maniobra de distracción. Los españoles queremos un reconocimiento de lo que está ocurriendo y ha ocurrido con las cuentas públicas y usted está obligado a darnos esa satisfacción, a perseguir las mafias políticas integradas en los partidos, a ofrecernos las cabezas de los responsables y a poner en marcha todas las medidas para que lo que ha ocurrido no vuelva a ocurrir.  Es una de sus competencias con la que está siendo extraordinariamente negligente.

Verá usted, señor Rajoy, a estas alturas de la película somos numerosos los españoles que sabemos lo que ha ocurrido, es cierto que en el PP hay gente que no está en política por dinero, como puede ser su caso, evidentemente si usted sale de la política  y regresa a su plaza de registrador de la propiedad, no va a ser lo mismo que si lo hace la zurupeta de Elena Valenciano regresando a su puesto de telefonista en la sede del PSOE o José Blanco a su puesto de conserje de instituto, o Zapatero que nunca trabajó en nada más que en lo que le colocó su padre, decano de abogados del colegio de León. Sí, toda esta gente regresara a su actividad anterior lo iba a pasar muy mal después de haber vivido magníficamente a costa de los españoles. Hoy el PSOE  se ha reducido a  un disco duro de marca SITEL en manos de Alfredo Pérez Rubalcaba.

Eso es cierto, pero también es cierto, que usted no está cumpliendo con su deber al permitir que en este país se hayan dado las cotas de corrupción política más elevadas de la OCDE, llevando a los españoles a una situación extrema, con un paro y deuda que son descomunales y una situación que comienza a ser desesperada. Y también es cierto que hay muchas empresas que se han beneficiado de la presencia del PP en el poder, muchos intereses compartidos con el PSOE por ejemplo en el tema de las Cajas de Ahorros. ¿Es usted honesto señor Rajoy sabiendo todo esto y no haciendo nada?

Sr. Rajoy tiene usted todo el poder, si no lo utiliza para perseguir la corrupción política, está usted haciendo omisión de las obligaciones que corresponden al cargo para el que fue elegido, por muy honesto que usted se presuma, está siendo usted un incompetente que no merece ocupar el cargo que detenta.  ¿Por qué no persigue usted la corrupción política en España si es tan honesto como dice? Esa es la pregunta que nos estamos haciendo buena parte de los españoles tras su comparecencia y no dejarlo claro abre numerosas preguntas nuevas que se han quedado sin respuesta.

Procure hacer usted algo eficaz de forma urgente, antes de que la desconfianza de los españoles le acabe acorralando. No le queda mucho tiempo. Le deseo suerte.

Enrique Suárez

viernes, 1 de febrero de 2013

El castañazo de la casta




"La corrupción es un mal inherente a todo gobierno que no está controlado por la opinión pública." Ludwig von Mises



Los socialistas de todos los partidos (Hayek) atraviesan horas difíciles, mientras los españoles pagamos hoy un 20 % más de impuestos que el año pasado, para sufragar el desfalco de las cajas de ahorros, la dilapidación de recursos  públicos de Zapatero para salvar al PSOE y las geniales ideas de Mariano Rajoy para hundir al PP.

La casta, aglomeración de vividores impresentables que se han acantonado en el poder en nombre de los partidos políticos, usurpando la democracia y a pesar de la justicia, está contra las cuerdas de la opinión pública. 

Sin embargo, el efecto dominó (sucesión de despropósitos) parece que estuviera diseñado de antemano, pues cada semana tapamos el mayor caso de corrupción con otro de más considerables dimensiones. El ventilador de Alfonso Guerra se ha vuelto loco, tanto como él, cuando pide un pacto político de los partidos que han sido los autores del descalabro. Esto es como pedirle a una congregación de ladrones que hagan una ley contra el robo, en fin, cosas de Guerra.

Estamos viviendo una auténtica tragedia griega en la política española, en la que la corrupción política sirve para mantenernos entretenidos ante el descalabro sin fin de la economía española, con seis millones de parados desaparecidos en la cuneta de la historia.
Y cuando digo tragedia griega, no sólo quiero referirme a las obras de Eurípides o Sófocles, sino a la hecatombe que acontecerá en los principales partidos políticos españoles, en los sindicatos, en las instituciones, en los medios de comunicación, en Hacienda, en la justicia y posiblemente en los servicios que todavía nos ofrece el Estado.

La casta se está cocinando en su propia salsa. Mientras Rubalcaba, uno de los representantes máximos de la ocultación de la corrupción del PSOE desde los tiempos de Roldán, tiene la desvergüenza de erigirse en paladín de la honestidad y la moralidad pública. Al tiempo que la señora De Cospedal desmiente lo que haya que desmentir y anuncia que todo es una conspiración para derribar a su partido. 

El PP cometió un grave error al no perseguir la corrupción del PSOE durante el último año, posiblemente porque estuviera implicado en la misma, como en el caso de las cajas de ahorros. Ahora, le estalla en sus propias narices un asunto turbio de apropiación indebida que no tiene buena cara.

Lo único que vamos a sacar los españoles de esta farsa que están representando los mandatarios públicos, es que posiblemente en las próximas elecciones vamos a acudir a las urnas con la lección de la desconfianza estudiada como para matrícula de honor.

Supongo que dentro de unos días saldrán las momias de Zapatero, Aznar y González a recordarnos que durante su época de gobernantes España era un país en el que se podía respirar, no porque el aire fuera limpio, sino por lo bien que habían sellado las cloacas del poder para que no se percibiera la podredumbre. 

Paradójicamente, Rubalcaba y Rajoy ya estaban allí.

Enrique Suárez   

miércoles, 30 de enero de 2013

Democracia contra la corrupción política en España



Tal vez no sea tan complicado eliminar la corrupción política en España, más bien pienso que los que viven de ella han comenzado una campaña de intoxicación pública, para evitar cualquier posibilidad  de cambio que pueda concluir en su cautiverio por la justicia.

Si nos han embaucado desde hace décadas con las ideas más peregrinas y las promesas más incumplidas, cabe preguntarse ¿por qué no iban a seguir haciéndolo ahora largando la especie de que la corrupción es inherente a la democracia?

Decía Lord Acton que los problemas de la democracia se resuelven con más democracia. Es hora de pensar en alternativas a lo que existe, y Madison añadía que la única forma de evitar la putrefacción en política era presentar alternativas nuevas que se enfrentaran a las existentes. Les propongo un plan incompleto que puede mejorarse con la colaboración de todos aquellos que tengan alguna idea para salir del marasmo en que nos encontramos en España. Lo resumiré de forma breve

1)  Convocatoria de elecciones, es imprescindible exigirlo ante el estado de depravación política al que estamos asistiendo por parte de los principales partidos

2) Eliminación de todos los partidos, representados actualmente en los parlamentos, del escenario público, sencillamente si la peste proviene del PSOE y el PP fundamentalmente, y también de los demás y los ayudantes como los sindicatos, la primera opción es eliminar la fuente de infección. Hay que erradicar de la escena política a todos las formaciones que forman la casta. Su máquina de corrupción se detendrá más rápido cuantos menos votos reciba

3)    Votar opciones alternativas, que se comprometan de antemano a respetar un código cívico y ético, públicamente ante notario, que consistirá en lo siguiente:

·     Todos los candidatos condicionarán previamente a su elección su permanencia en la política siempre que no estén encausados en un caso de corrupción, de ser así, estarán obligados a presentar su dimisión de inmediato.
·        Aquella formación política que alcance más de cinco casos de corrupción en una legislatura, se compromete públicamente a disolverse por haberse mostrado incapaz de representar a los demás dignamente.

4)  Al incorporarse nuevas formaciones políticas en la representación en los parlamentos, no tendrán ningún inconveniente en investigar lo acontecido con las que les precedieron, fundamentalmente la corrupción, haciéndolo desde una justicia independiente de la política
5)    En el programa de todas las opciones que se propongan respetar el código ético y cívico, estarán incorporadas de forma prioritaria todas las medidas para eliminar las barreras que impiden tratar la corrupción de los partidos políticos como delitos comunes. Se acabará la inmunidad parlamentaria para delitos de corrupción, prevaricación y otras transgresiones de la ley, pudiendo mantenerse para la libertad de expresión y acción política.

Estas son mis propuestas, que pueden mejorarse y complementarse con otras, pero que se vayan olvidando los de la casta política española de que no hay solución para el problema, evidentemente, ellos que están de mierda hasta el cuello jamás van a encontrar ninguna solución, y tan sólo aspiran a un maquillaje de la putrefacción,  pero los de la casta no son los únicos que piensan en este país, afortunadamente.

Enrique Suárez

lunes, 28 de enero de 2013

La depredación de la casta política española




No sólo se han alzado en la escala social a costa de enajenar recursos de todos en su propio provecho, también han urdido una estructura mafiosa de “empoderamiento”, como dicen los modernos, para  hacerse con todas las estructuras de poder, las visibles y las invisibles. Es decir, de "empoderamiento" para ejercer la apropiación indebida de forma inmune e impune.

Las intenciones del PSOE durante los siete años que Zapatero fue presidente, han consistido en desposeer de autoridad, poder, influencia y libertad a los mejores de nuestra sociedad, para ofrecerle a los peores las riendas de nuestro destino. Su cruzada por la igualdad se ha materializado en empobrecer a todos los españoles, para enriquecer a los socialistas y sus afines. A esta magnífica experiencia la han denominado justicia social. Sin embargo hay que recordar que cuando Zapatero llegó al poder, en España había un 19 % de pobres y cuando se fue dejó un 25 %. Si entró en el gobierno con un 0,5 % de superávit, se fue dejando un 11 % de déficit. Cuando formó gobierno, en España había 2,6 millones de parados, cuando se fue nos dejó 5,3 millones de parados. No superaba la deuda pública española los 350.000 millones de euros, siendo una de las más bajas de la Unión Europea –la más baja por habitante-, pero cuando se fue nos aproximamos a los 800.000 millones de euros de deuda. Cuando se fue sin dar explicaciones, quiero decir.

Pero lo peor de todo ha sido que durante sus gobiernos la desigualdad entre los españoles, medida por cohesión en los índices de Gini autonómicos, se ha incrementado considerablemente. Las consecuencias de su genialidad política nos han hecho retroceder 10 años en renta per cápita, por la desaceleración, pero posiblemente varias décadas en bienestar.

Hoy mismo Alfredo Pérez Rubalcaba, que aunque no lo parezca es el heredero legítimo de Zapatero en el PSOE, nos ha dicho que: "no tiene palabras para describir el drama que viven los españoles”, sin embargo posiblemente las tenga para explicarnos ¿cómo ha podido ocurrir?, porque desde que los socialistas abandonaron el poder estamos esperando una explicación y no acaba de llegar.

Por lo que se refiere al actual gobierno del PP, el otro lado de la casta, si bien su responsabilidad en la crisis que atravesamos es considerablemente menor que la del PSOE, no debemos olvidar que si el PSOE pudo hacer lo que hizo fue precisamente porque el PP hizo no-oposición durante ocho años, esperando a que los socialistas arruinaran este país para acceder al poder, independientemente del deterioro que se hubiera organizado y la tierra quemada que les hubieran dejado.

Pero sin duda, podemos constatar la existencia de una casta política que comparte más de aquello en lo que discrepa, cuando tras un año de gobierno han sido incapaces de mostrar a los españoles los desmadres que ocasionaron sus antecesores, exigiendo responsabilidades por la debacle que organizaron. Lo primero que hicieron fue homenajear a Zapatero e imponerle una condecoración. Triste, muy triste.

En cuanto a la política de Rajoy durante este año, más bien se puede considerar que fue la que no hicieron los socialistas por cuestiones de imagen y propaganda, pero sin duda, está en la continuidad de los mismos despropósitos que cometieron. A Rajoy le podemos atribuir que ha sido el presidente que más ha subido en un año los impuestos en este país, para lograr los resultados más mediocres que pudieran imaginarse. Ni ha controlado el paro -700.000 parados más-, ni ha controlado el déficit- que no descenderá del 7 %-, ni ha controlado la deuda -120.000 millones de euros más se han sumado a lo que ya adeudábamos-, pero si ha tapado los delitos cometidos en las cajas de ahorros con dinero público para no tener que ver a algunos de sus compañeros, sindicalistas, empresarios de pesebre,  y miembros de PSOE e IU en la cárcel.

Una de las mayores barbaridades que ha cometido el sucesor de Zapatero es la de no reducir las administraciones públicas, actualmente hay en España 3,2 millones de empleados públicos, durante los últimos diez años se ha incrementado el empleo público un 25 % en España, mientras la tasa de parados supera hoy el 26 %. La conclusión es sencilla, el empleo público, donde se colocan habitualmente los partidarios detodos los partidos se ha incrementado, mientras el paro ha ascendido hasta los 6 millones de españoles, seguramente sin carnet de ningún partido de la casta.

Durante este año ha comenzado a aflorar la corrupción existente en este país, posiblemente sea menos del 10 % de la total y los españoles ya están abrumados, considerando según datos de una encuesta de El País, que el 95 % de los encuestados piensan que los partidos políticos ocultan la corrupción de sus miembros en vez de perseguirla y un 92 % considera que los delitos de los políticos son inmunes a la justicia ordinaria, no es para estar orgullosos de la confianza de los españoles en sus representantes políticos.

Mariano Rajoy no sabe que está sentado sobre un volcán social a punto de entrar en erupción y lo único que se le ocurre en estas circunstancias es decirle a Ángela Merkel que Alemania debe ponerse peor para que España se pueda poner mejor, exigiendo solidaridad a los socios europeos, sin haber realizado la reforma que este país necesita y que consiste,  básicamente, en apartar del erario público a la caterva de ineptos que lo han colonizado, para impedir cualquier movimiento que pueda apartarlos del pesebre público, aunque por ello lleguemos a los diez millones de parados.

Rosa Díez le ha preguntado a Mariano Rajoy que si es cierto que 68 asesores de los 578 que sostienen su solvencia no tienen siquiera elgraduado escolar, a lo que los del PP han respondido que la mayoría son funcionarios de carrera. Si en este país no hubiera seis millones de parados tal arbitrariedad podría ser considerada una broma, pero en las circunstancias que vivimos es una afrenta insoportable.

En España nunca saldremos de la crisis mientras un señor o señora con carnet de un partido o sindicato, pueda acceder a un cargo a dedo al que no llegaría un ciudadano con seis carreras y dos doctorados en su miserable vida. Tenemos el país que nos merecemos, unos tarugos mandando y otros tarugos obedeciendo. 

Si alguien, que no sea de la casta política que mantiene este país en la miseria, cree que podemos salir de esta crisis sin perder el tren del futuro y sin grandes daños, le quedaría realmente agradecido por explicarme ¿cómo?. No veo que tengamos la más mínima posibilidad, salvo que la casta política sea erradicada del poder en España para siempre.

Enrique Suárez

viernes, 25 de enero de 2013

La cara oculta del Estado




Un día nos despertamos y descubrimos que un señor que tenía las cejas inolvidables se había gastado el futuro de nuestros hijos en las gilipolleces que se le ocurrieron para vanagloria de su ego. Otro día descubrimos que su sustituto había mentido a todo el mundo para sustituirle. Ahora, estamos descubriendo que hemos retrocedido dos décadas en nuestras vidas para que una casta de infames pueda seguir cobrando todos los meses por representarnos.

De lo ocurrido en España, parece que no hay responsables en el poder, ni en los partidos políticos, ni siquiera con la estafa de las Cajas de Ahorros organizada por todos los impresentables que se han aprovechado. La justicia española es lenta, no está bien dotada, más bien está castrada por el poder político y los fiscales y magistrados españoles son en realidad auténticos jugadores de oca, de oca a oca, y tiro por qué me toca. No tienen vergüenza, ¿cómo después de lo ocurrido en España todavía no hay cientos de políticos sentenciados, condenados y encarcelados?

Los medios de comunicación se dedican a vivir al filo de la anécdota, han aprendido a sobrevivir contándonos los pedos que se ha tirado un gorila en un zoo de Arkansas y la consistencia química de las heces de los dromedarios, pero no son capaces de hacernos una fotografía de lo sucedido, de la corrupción, de las prevaricaciones, de los desfalcos, de las miserias del poder, porque también viven del poder. Los ciudadanos ya no compran periódicos, cada día escuchan menos la radio y ven menos informativos en la televisión. Ante la ceguera que les imponen los medios de comunicación prefieren informarse por internet y hacen bien.

La cara oculta del Estado es un billón de euros que ha cambiado de manos en la oscuridad para lograr seis millones de parados y un billón de euros de deuda pública, sin tocar siquiera un asesor de un ayuntamiento, un liberado sindical o empresarial. 

Desgraciada España en la que mientras los ciudadanos alcanzan el 26 % de paro, los empleados públicos han crecido un 25 % en los últimos diez años ¿para hacer qué? ¿para deshacer qué?. Para nada, bueno para servir a la casta, la casta necesita más siervos pagados por todos para seguir creciendo un Estado imposible en que los socialistas de todos los partidos vayan devorando el futuro a sus víctimas.

Sí, queridos lectores, hemos conocido la cara oculta del Estado y ha estado bien, vamos a perder 20 años por el camino, pero ha merecido la pena, porque los españoles jamás volverán a confiar en lo que queda de siglo en toda esta caterva de chorizos que se han acantonado en el poder.

En los próximos meses vamos a conocer la cara oculta de la sociedad, alguno va a tener que hacer las maletas para exiliarse, porque no es justo que los españoles tengan que emigrar mientras en España se quedan los chulos del poder con todo. Es de justicia apartarlos del poder para siempre, ya va siendo hora, es la hora de despertar.  

La democracia consiste en que el pueblo gobierne, no en que sea siervo de la miseria de los caciques de la casta.

Enrique Suárez

Enlaces Relacionados

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...