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miércoles, 12 de enero de 2011

Cascos se convierte en líder del PP auténtico


En este adanismo que nos invade, que recuerda el velo de olvido de Rawls para establecer la justicia, pero en esta ocasión con la razón (Lasalle, toma nota), estamos asistiendo a un auténtico espectáculo político de vodevil o reality show, protagonizado por los adversarios y rivales (nunca enemigos) de Francisco Álvarez Cascos, mientras “el último mohicano del PP” diserta con parsimonia por los medios de comunicación que le reciben, com si fuera el mismo Winston Churchill de gira, recogiendo laudatios y honores.

Es tan abismal la distancia política que separa los discursos de Isabel Pérez Espinosa, candidata de puchero por Asturias y Javier Fernández, heredero neófito del autodesterrado megaTini Areces, que cualquier comparación resulta insólita. Para comparar dos especímenes deben pertenecer a la misma categoría, cosa que no ocurre. El reto que se avecina en Asturias, cuando Cascos –que se lo seguirá pensando- decida presentarse como candidato, es saber si superará los treinta escaños y cuantas alcaldías asturianas quedarán fuera de su determinación.

Mientras los votantes del PSOE van abandonando la galera que nos ha llevado hasta el limbo a los asturianos, los antiguos votantes del PP se adhieren con entusiasmo al proyecto de Cascos, sea el que sea, muchos, desde allende las montañas, pensarán que los asturianos adolecen de una patología “mesiánica” al adherirse a un proyecto todavía desconocido, pero se equivocarán, porque lo que están haciendo los asturianos es alejarse de lo conocido, de lo que están absolutamente hartos desde hace treinta años. Parece mentira, pero hay jóvenes asturianos que nacieron con el PSOE y llevan una década sin trabajo gracias a este partido y a la connivencia de su oposición, formada por el PP, incapaz de ganar unas elecciones, pero también de hacer algo más que no sea perderlas, siempre con la misma cadencia.

Asturias se ha considerado políticamente desde hace décadas como la Albania española, tan alejada de España, como Albania de Europa. Asturias es el último reducto del social-sindicalismo en España y posiblemente en la Unión Europea, los asturianos somos un vestigio estatalizado, con una demografía que asusta, una estructura social insólita, con 3 pensionistas por cada 2 trabajadores, la economía más paralizada del país y la decadencia más prolongada entre las comunidades españolas. En Asturias lo mejor que pueden hacer los jóvenes es emigrar, porque como tengan que sostener lo que se les viene encima terminarán aplastados, los emigrantes ya lo saben, por eso Asturias es la comunidad que menos inmigración tiene de España.

Pero lo peor de todo es el abatimiento de los asturianos, otrora orgullosos y arrojados, mientras hoy permanecen cautivos en una cárcel mental perfectamente construida por el PSOE en la dependencia del Estado, condenados a ser parásitos obligatorios, salvo que emigren. En Asturias ya no hay iniciativa privada, todo está sometido a la subvención y el patronazgo público, por tanto a la determinación política, fundamentalmente del PSOE, y en la capital del PP, que se reparten armónicamente los privilegios que otorga el dinero público que no es de nadie.

En estas condiciones, Francisco Álvarez Cascos, no tiene alternativa posible, sencillamente arrasará si al final decide presentarse a las elecciones autonómicas y municipales. Sin embargo, él, que maneja los tiempos como un relojero suizo trabaja en varios niveles al mismo tiempo, pero siempre con el horizonte de hacer que Asturias salga del prolongado letargo en el que se encuentra.

El primer nivel es el de su partido, el PP, porque Cascos siempre será del PP, sea militante o no lo sea, pero del PP de toda la vida y no de los experimentos arriolanos que han convertido al partido de la derecha en un PSOE alternativo, simétrico en su deriva al PSOE auténtico, tan desconocido para Alfonso Guerra, como el PP es para Cascos. En este rango Cascos espera una rectificación por parte de la dirección nacional.

El segundo nivel es el de Asturias, Cascos se ha propuesto devolverle a su comunidad de origen el brillo de otras épocas y al mismo tiempo sacarla definitivamente del siglo pasado. No lo tendrá fácil en esta ocasión, no por ganar las elecciones, sino por la escasez de recursos con los que contará, pero donde hay ingenio e inteligencia, todo es posible, así que Asturias está dispuesta a convertirse con Cascos en la pequeña región española que destacó en otras épocas a lo largo de la historia. Los asturianos estamos entregados a esa causa, fundamentalmente alejándonos de lo existente, que nos conduce de nuevo al más de lo mismo.

El tercer nivel es personal, se puede decir que hasta lúdico, Cascos es un hombre de acción y emociones fuertes, apasionado, que apunta maneras heróicas en tiempos cochambrosos, y creo que se ha planteado demostrarse a sí mismo que está en plena forma. Cascos es un idealista pragmático, reflexivo en su pensar, y riguroso en su obrar. Extraordinariamente dinámico, y Asturias ya le debe en estos momentos haber salido en los medios más en una semana que en la última década. Donde va Cascos, como cualquier asturiano, se habla de Asturias.

Parece mentira, pero analizando las informaciones que salen en el google, se habla más de Asturias en las últimas semanas que de Cataluña o Andalucía, con lo que se demuestra que para que algo exista lo primero que se debe hacer es que sea visible, porque lo que no se ve no existe y se olvida, en la era icónica que vivimos. Cascos va a demostrar que hace más el que quiere que el que puede, sencillamente con su ejemplo, tanto es así, que parece que en la política española hoy existe Cascos y todos los demás. Cuanto más tiempo va pasando más va viendo el país el enorme error que cometió Mariano Rajoy al rechazar su candidatura en el PP por Asturias, no lo quería de león y ahora lo tiene de dragón, que puede comer en su mano o dejarlo manco.

En los planes de Rajoy Asturias cuenta poco, porque de no ser así, hubiera permitido que los asturianos del PP hubieran elegido en un Congreso a su candidato, pero el gesto autoritario que ha cometido con Cascos, antiestatutario por cierto, ratifica que el PP ya no es un partido democrático, en el que se admiten los chanchullos y no se respetan las reglas. Mala cosa para sus intereses electorales, quisieron abandonar su modelo tradicional para lograr algunos votos del PSOE y ahora se puede quedar sin muchos votos propios, porque para que acudir a votar si el PP cada día se parece más al PSOE, porque pesan más las siglas que los principios y las personas.

Enrique Suárez

martes, 11 de enero de 2011

El arte de la política


Francisco Álvarez Cascos es el PP, (no es "del" PP como todos los que se amparan en sus siglas para promocionarse), es un hombre atrapado por su propia obra, más que un militante es uno de los principales autores de esa obra colectiva que es hoy el partido que lidera Mariano Rajoy. Nunca irá Francisco Álvarez Cascos contra el PP, que nadie tenga miedo, al igual que hay buenos cristianos que nunca denostarán la iglesia, aunque si puedan echar pestes de sus representantes.

Mariano Rajoy tiene un grave problema con Francisco Álvarez Cascos, porque le han vendido la especie de que entregue el alma del PP, la caja de las esencias del partido a unos advenedizos ambiciosos que le ofrecen el poder a cualquier precio, incluso al de llegar por fatal accidente de su principal rival, José Luis Rodríguez Zapatero, contra una crisis que se lo ha acabado tragando, y amenaza con tragarse también al PSOE, su partido.

Mariano Rajoy ha decidido dejar decidir a otros algo que concierne a lo esencial de su formación política, él está centrado en el triunfo electoral, advertido de todas las malas artes de sur rivales, alerta a cualquier lance inesperado de sus adversarios, pero no puede dejar atrás lo ocurrido con Francisco Álvarez Cascos, Cascos ha dicho que él no lo haría: “Si Mariano Rajoy necesitara mi voto para ser presidente lo tendría”.

Cascos está jugando limpio, a pesar de que los medios de comunicación que amparan el establishment, ejercen un acoso pertinaz sobre su diáspora. Lo de Cascos es más haber salido a dar una vuelta del PP para refrescar, esperando a que se recobre en su partido el sentido común que se ha perdido.

Hoy mismo, un diario que se anuncia como independiente en Asturias daba la noticia de las declaraciones de Fraga sobre la marcha de Cascos, diciendo que había sido lamentable, cuando las declaraciones textuales de Fraga habían sido que: "había sido lamentable que Cascos no fuera el candidato por Asturias". Inmediatamente todos los altavoces del régimen de Zapatero expandieron la buena nueva. Fraga afea a Cascos su actitud, lo que sería incoherente por parte de Don Manuel, porque no hace mucho consideraba que Cascos era la mejor de las opciones posibles para Asturias. Lo que le ha extrañado es que no haya sido elegido candidato, y se haya preferido a una sustituta desconocida, que “seguro que lo hace bien” ha dicho Don Manuel.

Rajoy viaja el próximo miércoles a un acto para inaugurar en el Parlamento Europeo una sala dedicada a Loyola de Palacio, en compañía de Aznar, Aguirre y Rato. Cascos estaba invitado, pero ha declinado su presencia. Quizás entonces tenga tiempo para reflexionar sobre lo que ha ocurrido.

Creo que se avecinan tiempos difíciles para los detractores de Cascos en su propio partido, con seguridad. Bien porque Mariano Rajoy decida al fin intervenir sobre el asunto, destituir a toda la dirección regional del PP asturiano (auténticos provocadores del conflicto en defensa de su poltrona y del acceso al poder que se vislumbra), nombrar una gestora, realizar un Congreso y elegir a un candidato, que bien podría ser Francisco Álvarez Cascos, tras aceptar las disculpas del partido o bien alguno de sus más próximos en el partido , aunque si esperan mucho no va a quedar ninguno, o bien porque tengan que enfrentarse a su antiguo compañero en las urnas. Todas las malas artes que han utilizado no les van a servir de nada en esta ocasión.

Lo que está claro a estas alturas de la historia es que Cascos no ha abandonado al PP, ha sido el PP el que lo ha abandonado a él. También está claro que él se ha comprometido con los asturianos que le han apoyado para su regreso. Tanta desazón debe sentir con su desamparo en el PP, como alegría al ver el recibimiento que se le ha hecho en Asturias, su tierra, por parte de sus fieles seguidores, donde levanta auténticas pasiones y explosiones de admiración. Cascos, después de lo ocurrido, jamás abandonará a Asturias, tanto desde un retorno breve al PP, como desde un retorno más prolongado, presentándose de forma independiente en Asturias, para regresar en las Elecciones Generales ofreciéndole a su partido su victoria en el Principado.

En el PP, que tiene como Presidente Fundador a Manuel Fraga, nunca se habían hecho las cosas así, no es la costumbre del partido, que siempre ha defendido a las personas y los principios por encima de las siglas. Esa es la idea que los españoles teníamos del PP hasta ahora, pero ahora, en esta nueva versión cuesta trabajo distinguirlo del PSOE, en el que estamos seguros de que las siglas siempre pesarán más que las personas, aunque Zapatero les va a dejar un recuerdo imborrable.

Lo voy a decir una sola vez y no volveré a repetirlo, la victoria de Rajoy en las próximas Elecciones Generales depende mucho más de cómo resuelva la afrenta que el PP ha hecho a Francisco Álvarez Cascos, que del porvenir funesto que le espera a José Luis Rodríguez Zapatero y las encuestas electorales. Cascos es el talón de Aquiles del PP. En la resolución de este escabroso drama se verá si Mariano Rajoy reune las condiciones para ser el próximo Presidente del Gobierno de España y comenzar la recuperación nacional como ha anunciado, tras la política de tierra devastada y quemada que está ejerciendo el PSOE en estos momentos. Si me permitiera aconsejarle, le recomendaría a Mariano Rajoy, que mostrara, en esta ocasión, la magnánima generosidad de un auténtico lider con sus leales, y no la mezquindad de un vulgar y advenedizo aspirante que pretende relumbrar por rodearse de sombras, porque el paso que debe dar hacia La Moncloa debe estar lleno de grandeza, así es como se ha hecho la Historia de España, al menos hasta que llegó Zapatero.

Mariano Rajoy debería recordar en estos próximos días, solo o en compañía de otros, aquellos magníficos versos del Don Juan Tenorio de Zorrilla, porque representan en su esencia lo ocurrido con Cascos, permítanme la sustitución de cielo por PP:

Llamé al PP y no me oyó,
Más si sus puertas me cierra,
De mis pasos en la tierra,
Responda el PP, y no yo.


Enrique Suárez

domingo, 9 de enero de 2011

Francisco Álvarez Cascos: una emoción en acción


Asturias ha despertado tras largas décadas de letargo. Era hora de que los asturianos recobráramos nuestra dignidad, la coherencia perdida por una tierra milenaria de la que sus hijos se habían olvidado. Hacía mucho tiempo que Asturias no empujaba, no contaba.

Quizás desde que nos impusieron un burka político de dependencia, desde que convirtieron a esta tierra en el único lugar de Europa en el que hay 3 pensionistas por cada 2 trabajadores, en el lugar donde hay menos natalidad de todo el continente, donde acuden menos inmigrantes, donde vuelven a emigrar los más jóvenes porque el paro de los menores de 30 años supera el 50 %. Asturias se ha envejecido considerablemente.

Los asturianos lo sabemos, sabemos que los políticos que nos han representado han mirado primero por sus privilegios que por nuestros problemas, han mirado primero por sus partidos que por Asturias. Asturias está secuestrada por los políticos que actualmente la representan y condenada a un destino infausto de decadencia sin fin. No solo hay una transversal económica que cruza sus intereses desde el PSOE al PP, sino que también hay una transversal política, que amordaza nuestro desasosiego como asturianos.

Se equivocan todos aquellos que tratan de materializar nuestros sentimientos reduciéndolos a poco más del 2 % del PIB, en 1977 Asturias era mucho más de lo que es hoy en día en la configuración de España, entonces aportábamos el 3,8 % del PIB a España, éramos una comunidad pujante y orgullosa, hoy los asturianos estamos devastados, como si fuéramos una comunidad de un país del telón de acero tras la caída del muro de Berlín, tantos años de gobiernos de izquierda con la anuencia de los demás representantes políticos nos han convertido en la Albania española. Aquí todo está estatalizado, politizado, invadido por los intereses partidarios.

De todo eso es de lo que ha venido a hablarnos Francisco Álvarez Cascos, de lo que realmente somos y en lo que nos han convertido. Ha dicho que los asturianos debemos recobrar el orgullo, transformando las emociones en acciones. Cascos no es la causa de nada de lo que está ocurriendo en Asturias, sino la consecuencia de lo que ha ocurrido en las últimas tres décadas. El coto socialista con derecho de paso del PP a la capital ovetense se ha acabado. Los políticos que actualmente representan a Asturias no representan los intereses de los asturianos, sino sus propios intereses y los de sus partidos.

Asturias tiene enormes posibilidades de conquistar un futuro mejor, pero para eso necesita liderazgo, y que nos creamos que el futuro depende de nosotros, los asturianos y asturianas, y no nosotros del futuro. En Asturias todos vamos a medio gas, porque los políticos van con parsimonia de caracoles. Para qué vamos a trabajar más, a crear, a romper el destino, ¿para que los políticos se aprovechen, para que aún nos exploten más?.

Cascos demuestra en cada acto que es un gran político, porque va directo al corazón de los asturianos, a nuestros sentimientos más ancestrales y profundos. La rebelión en Asturias ha comenzado y ya nada ni nadie podrá detenerla, porque estamos transformando nuestras emociones en acciones, que es el preludio de lo que acontecerá en los próximos meses: cuando transformemos nuestras acciones en hechos. Entonces, Asturias volverá a ser libre como siempre lo ha sido.

Asturias está en el interior de cada asturiano, hace muchos años, un amigo asturiano fundó en Nueva Zelanda el centro asturiano, con tan solo tres asturianos que eran algo más que el 2 % de los 90 españoles residentes en el país de las antípodas, todos se preguntaron por qué era centro asturiano y no centro español, él respondió: “porque solo a un asturiano, entre todos los españoles, se le puede ocurrir algo así y llevarlo adelante". Cuando un asturiano representa Asturias, siempre representa España al mismo tiempo.

Asturias no es solo una tierra, es además una urdimbre humana, un entramado de emociones compartidas, previas a cualquier condición política, una relación armónica entre el pasado y el futuro cuyo eslabón es el presente, eso es lo que no entienden los que, con tanta facilidad y desconocimiento, se permiten juzgar con severidad vaticana lo que está ocurriendo con Cascos en Asturias.

Asturias es y será siempre lo que decidamos los asturianos y las asturianas. Cascos lo sabe, simplemente nos lo recuerda. Todos sabemos lo que tenemos que hacer: firmar y recoger firmas. Avalar con nuestra firma el futuro. Hemos pasado a la acción, el siguiente paso, ya se verá...

Enrique Suárez

viernes, 7 de enero de 2011

Cascos va llegando


No hay más opciones, habrá que tomar partido. Por un lado tenemos el sistema organizado, conformado por los partidos políticos, las grandes corporaciones financieras, los medios de comunicación afines al poder (todos) y los propagandistas del régimen. Por otro lado tenemos a los ciudadanos aplastados por el poder en todas sus formas, las urnas y los recursos de la red.

El grado de manipulación de la información y propaganda jamás alcanzó niveles tan elevados en España, ni en la época de la censura franquista, porque entonces había que distinguir entre la verdad oficial y la verdad, pero hoy hay que decidirse entre todas las máscaras de la verdad, las mentiras, las intoxicaciones, con una censura por exceso, más que por defecto. Hoy todo el mundo opina, pero no todo el mundo tiene el mismo criterio para opinar. Si un profesional dice que algo no puede ser, surge un inepto que pregunta ¿por qué no?, gracias a que considera que la democracia permite que todo el mundo opine, algo que es cierto, pero dar una opinión no supone tener razón. Por eso discernir quien dice algo correcto de quien dice algo incorrecto es difícil, pero absolutamente imposible si se trata de política o economía.

Estamos en plena rebelión de las masas, como denunció Ortega y Gasset, en la que dos idiotas pueden quitarle la razón a un sabio si someten una cuestión a votación y se empeñan en denostar la opinión del que sabe. Así nos va, de la quiebra a la ruina y de la ruina a la quiebra. Hay ineptos que han sido elevados a la categoría de ministros, porque han demostrado que son fieles a sus partidos políticos y nada más. Hay directores de instituciones públicas sufragadas con el dinero de todos, guiadas por auténticos petardos que tienen por amigo a alguien poderoso. No puede salir bien de ninguna forma.

En la política se ha producio una selección negativa que favorece el parasitismo y la molicie, en la que los más depravados alcanzan los puestos más elevados y los más honestos se marchan aburridos, al ver que no se puede hacer nada para derrocar la dictadura de la ineptitud que está asolando país y ciudadanos.

Tenemos un Presidente del Gobierno que promete pleno empleo y consigue cinco millones de parados. ¿Cómo va a exigir a los ciudadaons de su país que funcionen las cosas si él es el peor de todos ellos?. Pero los medios de comunicación dicen que es la coyuntura internacional, con la misma placidez que en la época de Franco todos los males del país se atribuían a la pertinaz sequía. Y la gente traga, porque puede cambiar de canal en la televisión con el mando a distancia, para ver distintos cubos de basura, y considera que eso es ser libre, aunque no tenga trabajo, aunque cada día pague más impuestos y aunque tenga dificultades para comer todos los días, pensando además que sus hijos aún lo van a pasar peor.

Pero realmente quienes son los responsables de lo que está ocurriendo: evidentemente los políticos, que no saben gestionar, que no tienen ni puñetera idea de lo que deciden, pero que cobran cada mes como si supieran. ¿Quién va a exigirles nada con un Presidente de Gobierno que dice que no va a haber crisis y vamos a ser el país de Europa que más va a tardar en superarla?. Pero mañana habrá elecciones y todos sus crímenes contra la razón y el pueblo quedarán impunes, sin sanción alguna, por ese milagro de dejar pasar al siguiente.

¿Y quién es el siguiente?. Mariano Rajoy, que en el último episodio de su divagación pretende triunfar en las elecciones esperando a que el cadaver político de Zapatero pase por delante de su puerta, sin hacer nada más que haber permitido todo lo ocurrido. Por que si hoy estamos como estamos en España es gracias a lo que ha hecho Zapatero y a lo que le ha permitido hacer Mariano Rajoy.

¿Qué ocurrirá cuando Rajoy triunfe en las elecciones?, pues lo mismo que ha ocurrido con Zapatero, porque el sistema es el mismo y los representantes del PP actual están “zapaterizados”, abducidos por la ineptitud de sus rivales que los han arrastrado a su campo de juego, porque ese es el misterio de los triunfos electorales del PSOE: haber cambiado el tablero, jugar sin reglas, hacer lo que le dé la gana, y se piensan en el PP que van a ser capaces de triunfar en un escenario del que no controlan absolutamente nada, porque todo está controlado desde el poder por el PSOE, lo único que ganarán son las encuestas.

En esta clave de descomposición y putrefacción política es en la que se debe entender la baja de Cascos en el PP, porque viendo lo que está ocurriendo en la política española, desde la privilegiada atalaya de su experiencia política, ha pensado que este PP es como el Titanic, y da igual que pierda las elecciones que las gane, si las pierde malo porque nos hundirá el iceberg del PSOE, pero si las gana, igual de malo, porque nos hundirán, con absoluta seguridad, los jóvenes castores que rodean a Rajoy (al que le tienen tomada la medida y permanecerá en el poder hasta que lo retiren, cuando ellos lo decidan, mientras no diga, ni haga nada, como hasta ahora, seguirá arriba, pero como trate de moverse, abren la trampilla y se lo entregan a los tiburones para que se den un banquete).

En fin, en Asturias estamos de suerte, dentro de poco vamos a ser la envidia de todos los españoles, porque Francisco Álvarez Cascos va a cambiar la realidad de esta comunidad, desde el conocimiento, la experiencia y la eficacia. La verdad que nos lo merecemos, tras 30 años de gobierno del PPOE al alimón, los políticos asturianos se resisten, pero los habitantes de esta tierra milenaria sabemos lo que nos jugamos, por eso en la primera encuesta que se ha hecho, sin siquiera haber formado un partido político nuevo, Cascos resultaría triunfador en las elecciones. Es la hora de Asturias, ya era hora. Su ideología: lo mejor para Asturias. Su garantía: él mismo. Sus recursos: todos los asturianos, hartos de lo que hay. Gana seguro.

Enrique Suárez

miércoles, 5 de enero de 2011

El pucherazo de Mariano Rajoy


En el espectáculo bochornoso que se ha vivido en el PP de Asturias, acaba de descubrirse todo lo ocurrido, gracias al reconocimiento público del Secretario General del PP asturiano, Fernando Goñi, de que los órganos directivos del PP de Asturias "no se han reunido desde el mes de abril para evitar conflictos" (como se denunció expresamente ante los órganos nacionales del partido por la plataforma “Pedimos la palabra") pero aún así el PP de Asturias (¿quién es el PP de Asturias si no se reunen los órganos directivos?), ha propuesto como candidata a Isabel Pérez Espinosa. Posibilidad que fue rechazada por la propia dirección nacional del partido en primera instancia, pero que más tarde, en franca contradicción con sus propias decisiones, terminaron aceptando (contraviniendo los estatutos, cuando previamente habían rehusado su aceptación por ser ilegal y antiestatutaria).

El comité electoral nacional del PP ha aceptado la candidata propuesta de forma antitestatutaria y no democrática, que han decidido desde la dirección del PP asturiano, sin cumplir los estatutos, de una forma que dista mucho de ser democrática. A pesar de las denuncias, públicas y dentro del partido, incluso a nivel nacional, realizadas por militantes del partido. La candidata ha sido aceptada por el Comité Electoral Nacional –sin escuchar las denuncias de miles de militantes asturianos - por 3 votos a favor (incluido el del Presidente, Arias Cañete), 1 en contra, y 5 abstenciones -. Se han incumplido los Estatutos del PP (6c, 11-1e, 30-1a, 31-2, 32-2, 46 ....). Pero eso no es lo peor, porque este caso incumple también la propia Ley de Partidos, fundamentalmente en su capítulo 2.

El tandem Rajoy-Cospedal ha dado por bueno el resultado, vulnerando los estatutos, y vetando, al mismo tiempo, los derechos estatutarios del afiliado Francisco Álvarez Cascos para presentarse como candidato, a pesar de las numerosas denuncias públicas y en el partido, de miles de militantes, de alcaldes, de los 250 cargos públicos de los 300 existentes en Asturias que solicitaron la celebración de un Congreso extraordinario.

Mariano Rajoy no ha dicho la verdad a los españoles, porque hace unas semanas se comprometió ante los ciudadanos, en el programa “El Gato al agua” de Intereconomía a que la solución del problema de Asturias sería estatutaria y que su obligación era velar por el respeto a las normas del PP.

Precisamente el haber ofrecido una solución no estatutaria, que incumple el respeto a las normas del PP, es lo que ha motivado la solicitud de baja de Francisco Álvarez Cascos del PP tras 34 años de militancia.

Mariano Rajoy no tiene excusa en este caso, porque si no se ha cerciorado de que la candidatata propuesta por la dirección del PP de Asturias no se había promovido de forma estatutaria y democrática, puesto que no se reunieron los órganos del partido en Asturias para tal cometido, es porque no ha querido (o no le ha importado); a pesar de las reclamaciones de numerosos militantes de su partido en Asturias, de lo que se deduce que ha dado un pucherazo solemne en este caso, que ha faltado a su palabra dada a los españoles y que por lo tanto, posiblemente, ha mentido, a su partido, a sus mlitantes y a todos los españoles.

Tiene razón Francisco Álvarez Cascos cuando ha denunciado que en el PP no se respetan las normas, ni la palabra dada por su propio Presidente, pero no a él, sino a todos los españoles. Mariano Rajoy es un mentiroso que da pucherazos (o al menos lo consiente), creo que en alguien así no se puede confiar el próximo Gobierno de España, porque lo que ha hecho con su partido en Asturias es lo más parecido a un Golpe de Estado.

Si realmente su voluntad es la anunciada, la de buscar una solución estatutaria y velar por que se cumplan las nombras del partido, tendría que dar marcha atrás con esta ignominia, destituir de forma inmediata a la dirección del PP en Asturias, nombrar una gestora, convocar un Congreso, no admitir los cientos de bajas que se han producido, entre ellas la de Francisco Álvarez Cascos y pedirles disculpas por el engaño a que ha sido sometido por la dirección del PP de Asturias. Cuando regrese de vacaciones, podremos comprobar si Mariano Rajoy es un mentiroso que da pucherazos en su partido o un hombre confiado, que en su pertinaz contumacia, han engañado unos desaprensivos miembros de la dirección asturiana de su partido.

Por eso Casocs está esperando: ¡a verlas venir!. Ya lo dijo hace unas semanas: "sin principios, sin democracia....todo lo demás cae". Pues ha caido.

Nota añadida (21/01/11): Confirmado posteriormente por las declaraciones de un miembro del Comité de Derechos y Garantías de Asturias que ha presentado su dimisión

Enrique Suárez

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