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sábado, 1 de enero de 2011

Podemos


Hoy, tras la decisión de Francisco Álvarez Cascos de abandonar el PP tras 34 años de militancia, habiendo constituido durante muchos años su auténtica columna vertebral, fundamentada en principios, creencias, valores e ideas claras sobre lo que es España, la democracia, la libertad, la justicia, la política y la vida de los ciudadanos; hoy, el PP de Mariano Rajoy, convertido en maquinaria electoral sin alma, vacío de todo lo que se lleva Cascos con su marcha, se desmorona como una marioneta con los hilos cortados. Mariano Rajoy nunca llegará a ser Presidente de España. Con su deriva errática, con su pusilanimidad intrascendente, ha demostrado no reunir las condiciones necesarias, para llegar a La Moncloa y llevar su partido, el PP, al Gobierno. La marcha de Cascos le ha deslegitimado para representar lo que pretende, su partido de diseño y espectáculo, que en nada recuerda a su esencia y sustancia, comienza a desvanecerse. Y lo que le ha ocurrido al PP, puede ocurrirle al PSOE cualquier día.

Sin embargo, es la mejor noticia con que los españoles podemos recibir este año 2011, algo ha cambiado en la política española, que sin duda será comienzo de unas nuevas relaciones entre ciudadanos y políticos. El gesto de Cascos ha liberado a los españoles de su adscripción obligatoria a unas siglas contra otras, si Cascos, tras tres décadas de su vida dedicadas a crear y consolidar el PP ha podido irse, podemos hacerlo todos los españoles. El golpe seco y contundente, no es exclusivamente a la línea de flotación de la partitocracia española, sino a algo mucho más profundo: la confianza de los ciudadanos en sus representantes políticos. No obstante, lo que ha hecho Francisco Álvarez Cascos no es la causa de nada, sino la consecuencia de todo.

En estos momentos, España atraviesa una de las crisis económicas y políticas más importantes de su historia reciente, con un Gobierno hostil a los ciudadanos y una oposición connivente con su errática deriva. Si el PSOE negó la crisis económica para triunfar en las elecciones, mintiendo a los españoles, el PP no fue capaz de mostrar que lo estaba haciendo. Un PSOE que ha logrado cinco millones de parados cuando prometió pleno empleo en su día, gracias a un PP que ha consentido y aceptado que la quiebra nacional era inevitable. Deuda y déficit, ineficacia e improvisación, tantas necedades juntas no podían contenerse en la cápsula en la que nos han introducido a los españoles con el Gran Hermano de La Moncloa, y al final se ha roto por la costura más humana, gracias a un político que antepone sus principios y valores a su bienestar personal. La historia juzgará este día como aquel en que cambiaron las relaciones entre los ciudadanos y los políticos en España.

Tras la decisión de Cascos de abandonar el PP, estamos todos los españoles que abjuramos de la patética representación política que nos brindan nuestros elegidos en las urnas, aunque designados por las ejecutivas de sus partidos políticos. Cascos ha resumido con una frase inolvidable lo que está ocurriendo: “sin democracia todo lo demás cae”. Tiene razón, caerá el PP y más tarde el PSOE, porque la herida en el sistema partitocrático que ha provocado Francisco Álvarez Cascos es profunda e incoercible, una auténtica hemoragia de confianza. Luz y Taquígrafos. La realidad ilumina la apariencia política, esta representación teatral que nos ofrecen esos actores tan bien pagados que son los políticos en su hipocresía, con extrema nitidez, tras apartarse el que fuera general secretario del PP en su día, donde había sombras sinuosas y siniestras, resplandece la autenticidad de la verdad: la extrema incoherencia e incongruencia entre lo que se dice y lo que se hace desde la política.

No hay que preocuparse por lo que ocurrirá a partir de ahora, porque realmente debemos contemplar en todo su esplendor esta quiebra del sistema que nos ofrece el abandono del engaño de un auténtico estadista. Su hartazgo y saciedad representa el de todos los españoles, si la actual democracia es un sistema de opresión que incrementa sin fin los privilegios de los políticos al tiempo que los perjuicios de los ciudadanos, es que algo está fallando. La hoja de ruta está descrita en nuestra historia: volver a empezar, el primer paso lo ha dado Francisco Álvarez Cascos, el segundo lo tenemos que dar todos los españoles. La espalda de Cascos es nuestro espejo.

Podemos
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Enrique Suárez

viernes, 31 de diciembre de 2010

Mariano Zapatero y familia



Hace mucho tiempo que el PP perdió su identidad propia para convertirse en "el otro necesario" que precisa el PSOE para triunfar en las elecciones. Quizás fue tras el 11-M de 2004, cuando el PP perdió las Elecciones Generales, muchos dicen que por lo de Aznar de meterse donde nadie más que sus principios le reclamaban, pero otros apuntan que algo tuvo que ver el que Mariano Rajoy fuera candidato, la verdad es que nunca convenció, ni venció en unas elecciones desde entonces, o el rival es muy bueno, o él es pésimo. Las únicas elecciones que ganó el PP en el pasado sexenio, corrieron a cargo de Mayor Oreja, Esperanza Aguirre, Núñez Feijóo, Gallardón y otros barones.

Las malas lenguas ya han corrido la especie de que triunfar en unas elecciones con Mariano es imposible. Hoy se ha confirmado, da igual que el PSOE alcance el nivel más bajo en las encuestas que haya tenido partido alguno, porque el PSOE no es la UCD y a poco que le salgan bien un par de cosas, con los adornos propagandísticos y los medios de comunicación a su favor, se sale, como el Barsa. Todavía no se han dado cuenta en el PP de que Rodríguez Zapatero se disfraza de ciudadano cabreado cuando le conviene y critica a ese Presidente del Gobierno que es Rodríguez Zapatero que está haciendo recortes sociales y pifias sin parar. Zapatero es Mr. Hide y el Dr. Jekyll al mismo tiempo, según convenga y Mariano Rajoy, no se sabe si viene, si va, si está o no está o cuanto le falta para llegar a no se sabe donde. Deberían pedir la inclusión del PP en la ONCE política.

¿Cómo se puede esperar a ganar unas elecciones, sin hacer nada, porque las pueda perder el contrario?. Hay que ser iluso, pero además ¿con qué?, ¿con quién?, se va a hacer frente al aparato de propaganda del PSOE que lleva metiendo goleadas electorales sin para al PP durante los últimos seis años. Lástima de PP, que se ha llenado de trepas y se ha vaciado de principios, que ya no se sabe si es de centro-derecha o medio pensionista, ni chicha ni limoná. En un momento en que los españoles esperan que alguien les cuente la verdad, ante las mentiras del gobierno de Rubalcaba (aquel que pedía un gobierno que no nos mintiera, a recordar), el PP de Mariano a lo más que llega es a decir que el Gobierno no lo está haciendo bien, cuando ha destrozado el país, la economía, las instituciones y vamos a tardar décadas en recuperar el nivel que dejó Aznar.

Tras seis años de que el PSOE haya gobernado con una oposición del PP que ha dejado todo que desear, cuando la gente ya se plantea que todo lo que ha hecho mal el PSOE no hubiera ocurrido con una oposición rigurosa, de prestigio y criterio, con principios y valores claros, hoy no se les ha ocurrido otra cosa a los del sanedrín electoral nacional que rechazar a Francisco Álvarez Cascos para la candidatura a la Presidencia de Asturias y proponer a una desconocida, valida del alcalde de Oviedo, a la que conocen en tres manzanas de su barrio. Esto es un acto de chulería insoportable y además una cobardía manifiesta, esta gente desconoce la idiosincrasia de los asturianos, no sabe que en Asturias lo mejor para que algo no salga adelante es que se imponga, no va con el carácter de la tierra lo de aceptar imposiciones. Si el PSOE ha triunfado en Asturias durante 30 años es porque pedía permiso primero y porque tenía enfrente la oposición más conformista del planeta, tanto es así que hay gente que duda si los del PP asturiano son realmente del PP y no serán del PSOE camuflados. Las únicas veces que el PP ha triunfado en Asturias era cuando Francisco Álvarez Cascos se encargaba de las campañas.

Rajoy ha fallado a su palabra a Francisco Álvarez Cascos cuando le dijo que sería candidato, eso se llama traición, también en Asturias. Rajoy ha despreciado a los asturianos, no solo a los 8000 que apoyaron con su firma a Cascos, sino a los diez alcaldes de doce que le avalaron (hay 78 municipios, en ningún lugar de España hay menos alcaldías del PP, prueba de la gestión realizada por la dirección regiona), también a los 250 cargos políticos del PP de los 300 que tiene en Asturias que pedían un Congreso Extraordinario, y a todos los asturianos que han expresado en las encuestas que le darían una mayoría absoluta a Cascos (un 47 %). Demasiados damnificados para que Rajoy pueda ser recibido en Asturias algún día sin que nadie le arroje tomates.

Pero además le ha dicho que no a más de la mitad de los líderes de su partido que han apoyado a Cascos, Fraga, Aznar, Esperanza Aguirre, Núñez Feijóo, Pedro Sanz, Mayor Oreja y hasta María San Gil, que anuncia libro en el que va a mostrar el fondo de armario del PP a todos los españoles. En fin, algo así solo se puede hacer por dos razones, una porque se quiere dar un golpe de mano para afianzar su poder autoritario en el partido o bien porque le tienen más pánico a Cascos del que nos suponíamos, y era mucho. El tiempo nos ofrecerá soluciones donde hoy hay tan solo enigmas.

Mariano Rajoy se ha equivocado, Maria Dolores de Cospedal se ha creido que ser Secretaria General del PP le permite cobrar el mayor sueldo político de España, porque ella se lo merece todo, y entre los demás hay mucho mindundi, sin agallas para enfrentarse a la sinrazón. Será difícil que el PP triunfe en las elecciones, porque a pesar del buen viento, si lo que hay en España organizando el partido es como lo que hay en Asturias, apaga y vámonos, a la vista están los resultados. Parece que el PP no quiere ganar las elecciones en Asturias desde hace décadas, dada la situación de declive anodino y parálisis política en la que se vive en el Principado, pero para una vez que podían cambiar las cosas con Franciso Álvarez Cascos, va Rajoy y decide que no. Creo que le va a costar muy caro y no soy el único.

Mariano Rajoy cada día se parece más a José Luis Rodríguez Zapatero de tanto emular al rival a ver si adquiere sus virtudes mediáticas, ha llegado a confundirse en su delirio con él, quiere convertir al PP en un PSOE bis (prueba de ello es el social-liberalismo de Lasalle, su ideólogo de cabecera) y las recomendaciones de Pedro Arriola, ese hombre que cobra alrededor de 2 millones de euros al año por asesorar al PP para que pierda las elecciones.

Pues que se ande con cuidado, porque conociendo al PSOE, dentro de unos meses todos los errores que cometió José Luis Rodríguez Zapatero, habrán sido motivados por el PP, ya verán como encuentran los argumentos. Este país no lleva remedio, porque a lo que le ha hecho el PSOE, ahora se sumarán los “motivos para creer” de Mariano Zapatero, el mejor número dos que ha tenido el PSOE a lo largo de la democracia.

Creo que al rechazar a Cascos el PP se ha quedado sin alma, convirtiendo a Mariano Zapatero en un nuevo holandés errante que navega con su paquebote por los océanos de la opinión pública hacia el olvido. Será difícil que en este nuevo PP de la familia Brady sean capaces de cortar la hemorragia de confianza que se les avecina y conquistar algún apoyo más de los que han tenido en los últimos seis años, porque los que han apoyado al PSOE no votarán a Zapatero, pero a Rajoy ni alucinando avatares y de la abstención no sale nadie para cambiar a Zapatero por Zapatero bis, aunque asegure que se llama Mariano. Ya no engañan a nadie, que el país está muy harto, desde la égida del cejado, como para entrar ahora en la del barbado. Vienen tiempos difíciles, sobretodo para los políticos que tratan de engañar a los ciudadanos. Ya era hora.

Enrique Suárez

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Víctimas del Talante (01)



¡Feliz Año José Luis!

Las elecciones de mayo se ganarán convenciendo


Dicen aquellos que juegan al ajedrez que la conquista del centro del tablero es muy importante, porque permite mayor movilidad a las piezas y permite tomar la iniciativa. La mayoría de las aperturas conocidas tienen como prioritario este objetivo, pero no menos importante que la conquista del centro es ganar la posición, porque no asumir la iniciativa siempre conlleva la dependencia de los fallos del rival, para poder ganar la partida.

En los últimos seis años, el PSOE ha ganado la posición al PP en la mayoría de las jugadas políticas que se han producido, desde el “necesitamos un gobierno que no nos mienta” de Rubalcaba, hasta el liderazgo de la desaceleración, que luego fue crisis, o de la economía sostenible que concluyó en las nuevas tarifas eléctricas para que los españoles sepamos lo que nos cuesta la luz realmente. De esta forma, a pesar de la gestión desastrosa, de la colección de mentiras del Presidente Zapatero, de los desmanes vividos con los nacionalismos, con el terrorismo, con el déficit, la deuda y los cinco millones de parados, con el viaje sin destino del leonés errante y su galera de cadáveres políticos por los océanos de la desconfianza y el descrédito, el PP no puede decir que tiene la posición ganada, a pesar de que las encuestas le ofrezcan resultados optimistas, porque unas elecciones no se ganan por los errores de los demás, eso ayuda, sino por los éxitos propios, por saber alcanzar el núcleo de la conciencia pública, por crear opinión favorable hacia sus propuestas, por ofrecer ilusión y esperanza. Nada de eso ha ocurrido hasta ahora.

Si el PP obtiene un triunfo por más de 12 puntos en la mayoría de encuestas sobre su inmediato rival el PSOE, es sencillamente porque los que confiaron en Zapatero se apartan del PSOE hacia la abstención, no porque brinden su apoyo al PP. Si el PP obtiene tan buenos resultados en las encuestas, es porque los que están hartos de Zapatero y no le han votado, votarán por el PP sin dudarlo, con tal de quitarse de encima al paladín del talante. Quizás se capte algún voto de la abstención, más que nada por hartazgo de los despropósitos gubernamentales, pero no serán demasiados, no con la estrategia de espectadores políticos y armonía zen que se transmite desde el sanedrín de Génova.

Vencer, no es convencer

En estas elecciones no será suficiente con vencer, además será necesario convencer, fundamentalmente por dos razones, la primera que el Gobierno saliente ha engañado a los electores que están mosqueados con los políticos: algo más con los del PSOE que gobiernan que con los del PP que hacen oposición, pero tampoco demasiado; y la segunda porque la oposición no ha sabido desmontar los engaños del Gobierno, aunque es cierto que su percepción de la realidad económica, al menos la que ofreció Pizarro en su día, era mucho más acertada. El efecto de descrédito que ha traido el PSOE a la política también salpica al PP, y en el PP no han sabido segregarse con claridad de la deriva del PSOE y su propaganda. Desde lo del cordón sanitario se han conformado con quedarse en el redil que les han impuesto entre los socialistas y nacionalistas, a veces hasta cotas de escarnio político y han soportado estoicamente la propaganda con la que han amordazado su discurso, sus acciones y sus gestos.

El “dontancredismo” ha sido una táctica que hoy se muestra como parálisis, como desdén, como indecisión, como desidia del PP, por parte de la propaganda esgrimida por el Gobierno y expandida por sus altavoces mediáticos. Cierto es que cada vez que en el PP se movía alguien por cualquier cosa, recibía toda la insania de los rivales, socialistas y nacionalistas, aliados para su exclusión; cierto es que no respetaron los códigos de la tolerancia y hemos vivido tiempos revolucionarios; cierto es que el fundamentalismo democrático ha procurado un territorio hostil al encuentro y al debate, pero el precio del desgaste en la lucha va en el sueldo de los políticos. Hoy tenemos un PP que no se ha desgastado precisamente en sus tareas de oposición, pero al mismo tiempo tampoco ha conquistado más conciencias que las que tenía a su favor cuando salió derrotado en las pasadas elecciones y tal vez tenga algunas menos.

En el PP han decidido que si no se puede jugar con reglas compartidas y respetadas por los jugadores mejor no jugar, no era mala estrategia cuando el PSOE todavía podía enmascarar su fracaso, pero cuando el país entero está viendo la hazaña de su ineptitud, a cinco meses de las elecciones autonómicas y municipales, seguir actuando de esa forma es suicida y parece que no hay ninguna intención de cambiar de táctica.

Para afrontar el próximo combate electoral, en el que un par de cientos de miles de aguerridos defensores de lo público, para mantener sus privilegios privados, se juegan engrosar directamente las listas del paro si pierde el PSOE, el PP tiene dos alternativas, que pueden ser secuenciales: la primera es la negativa, que está utilizando en estos momentos, que consiste en decir, que mal lo ha hecho el PSOE y seguir así hasta que termine cayendo por sí mismo; la segunda es la positiva, ofreciendo soluciones donde el PSOE ha creado problemas, mostrando las cosas que se han hecho mal al tiempo que se muestra como se habrían hecho bien, enumerando y señalando todos los errores cometidos por Rodríguez Zapatero, pero diciendo porque han sido errores y como habrían sido aciertos, y por último ofreciendo un futuro mejor que el presente, sin soberbia, y sin humildad, con rigor, algo así como sólo podemos ofrecer sangre, sudor y lágrimas, pero al menos no engañaremos a nadie diciendo que vamos a mejorar sus vidas para distorsionarlas por completo.

Los ciudadanos quieren saber para decidir

Pero hay que tener en cuenta algunas cuestiones importantes, en este país hay un 22 % de población cautiva sometida a la dependencia, la ignorancia, el desempleo, la pobreza y el desánimo, que el PSOE se ha encargado de cultivar para que siga igual a lo largo de la historia, principalmente en sus feudos, pero también en los rivales, porque sigue siendo la misma cifra que había hace 30 años, con el único objetivo de mantener su servidumbre al poder, ofreciéndoles cambios que nunca han llegado y brindándoles ayudas exclusivamente para su supervivencia. El PP nunca ha sido capaz de entrar en este nicho electoral, perfectamente guardado por el grito de “que viene la derecha y os va a quitar todo lo que os hemos dado”, algo que se puede desmontr fácilmente, porque si no tienen nada y hace 30 años tampoco lo tenían, realmente poco les habrán dado, pero esta es una tarea árdua y difícil, a la que hay que acudir con valentía e ideas nuevas.

Hay otro porcentaje de población, los abstencionistas, entre los que se encuentra un porcentaje menor de los anteriores y que en su inmensa mayoría no acuden a las urnas porque desconfían de los políticos, de todos los políticos y no quieren participar en el juego de poder de convertirse en súbditos de unos nuevos amos. Son más de un 30 % de población que para depositar su voto exigen al menos un compromiso de que la política no puede continuar igual, que se necesita más transparencia, independencia de poderes, respeto a los ciudadanos, rigor en la gestión de los recursos públicos y erradicación de la propaganda. A los abstencionistas hay que ofrecerles participación en el control de los asuntos públicos y en su vigilancia permanente, para ello hay que rendir cuentas de las acciones políticas y explicar su sentido y objetivos con claridad. La abstención puede medir dos cosas o la satisfacción con la política y el desntendimiento o el desacuerdo con la político y su autoexclusión de los juegos electorales. En estos momentos no hay abstención por satisfacción política, por lo que es importante conocer y resolver las razones por las que la gente decide no participar en la democracia, que seguro que tienen que ver con el descrédito de los políticos, algo a lo que hay que enfrentarse si se quiere triunfar en unas elecciones, el PSOE en este caso lo tiene mucho más difícil que en el anterior de la población cautiva.

Por último está el resto de la población, de los que acudan a las urnas un 25 % votará al PSOE, pase lo que pase, como lo hicieron en el año 1996 cuando se descubrió lo del GAL y todas las tramas corruptas, seguirán votando al PSOE ocurra lo que ocurra y es una pérdida de tiempo convencer a este electorado de que les están tomando el pelo, porque no votan por lo que se haga, ni por lo que se pueda hacer, sino por lo que se hizo en el pasado. En este porcentaje se incluye los que acuden a votar de los más desfavorecidos, por supuesto. Otro 25 % del voto sigue un patrón similar en el PP, y votarían por su partido lo hicieran mal o bien, porque nunca votarían por el PSOE. Del 50 % de votos restantes es del que saldrán las abstenciones de los que ayer votaron al PSOE, que para transformarse en votos del PP tendría que acontecer un milagro y los votos que apoyen el proyecto del PP, que de no llegar a estar convencidos se quedarían también en la abstención. El discurso descafeinado que ha mantenido el PP durante estos últimos años no les convence y de no cambiarlo de forma manifiesta posiblemente se reduzca mucho la diferencia entre el PP y el PSOE.

Para que el PP pueda ganar estas elecciones, no sólo necesita vencer, sino también convencer, y en esta ocasión se va a en contra de la opinión pública, con unos ciudadanos que se informan por internet, que reflexionan por si mismos, que están en el paro, que están endeudados y muy cabreados con los políticos de todos los colores y tendencias. Estas eleccione las ganará el PP si es capaz de mezclarse con los ciudadanos, bajando a tierra, y utilizando el pico y la pala, abandonando la separación de los ciudadanos y convirtiéndose en unos ciudadanos más que escuchen todo lo que tengan que decirles y que sean capaces de generar confianza en sus electores sin miedo a integrarse en sus problemas y vicisitudes. Son elecciones que requieren el comportamiento de los políticos representados en modelos mayoritarios, que se ganan la circunscripción como en las elecciones norteamericanas, británicas o francesas. Son elecciones en la que lo que más contará será el perfil y el carisma del candidato que se presente y la confianza y garantías que pueda ofrecer. La novedad en esta ocasión en que la gente busca seguridad es un riesgo innecesario.

Hace falta mucha humanidad para convencer en estos tiempos y sobra mucha soberbia, no puede haber frontera entre ciudadanos y políticos, en esta ocasión no vale con ofrecer alternativas al rival, porque es necesario ofrecer alternativas al sistema, esta es la clave que hará que se triunfe en estas elecciones, precisamente objetivo que ha definido con extraordinaria inteligencia y percepción ajustada de la realidad, Francisco Álvarez Cascos con el concepto de “civilidad política”, porque para exigir respeto a los demás, primero hay que respetarse a uno mismo, para que nadie pueda decir nada y al que lo diga poder taparle la boca y desenmascararlo. Por ello hay que ofrecer una alternativa legal de control de los políticos por parte de los ciudadanos, es imprescindible, lo exigen los tiempos y la realidad.

Esa es la esencia del pico y la pala, del trabajo honesto y de la sinceridad, de no prometer nunca aquello que no se pueda cumplir. No mentir es lo primero, no hacer daño lo segundo, no aprovecharse de la gente lo tercero, exactamente lo contrario de lo que ha hecho el PSOE, pero no basta con decirlo, hay que hacerlo.

No se puede seguir haciendo una política de representación de los ciudadanos más propia del siglo XIX que del siglo XXI en el que estamos. Es hora de que los ciudadanos españoles y los políticos abandonemos la política fundamentada en la fe y las creencias y sostengamos nuestras relaciones sobre los hechos. Las nuevas tecnologías de la información y la comunicación son el antídoto de que eso pueda seguir ocurriendo, o los partidos políticos se adaptan a la realidad existente, o más temprano que tarde, los ciudadanos encontraremos nuevas formas de representación politica más allá de los partidos políticos.

Enrique Suárez

martes, 28 de diciembre de 2010

“Book block”, brisa de libertad en la juventud europea


Las protestas de jóvenes, excluídos por la crisis económica y política de la posibilidad de trabajar, sometidos a la dependencia de sus familias o del Estado, coartados en su desarrollo, se expande por Europa como mancha de acéite.

Sin embargo, en España, que tiene la cifra más elevada de paro joven de Europa, casi el 50 %, todavía no se han producido manifestaciones en este sentido, quizás sea porque seguimos siendo la reserva espiritual de occidente y los jóvenes españoles todavía no se han percatado que su porvenir es tan precario como el de sus coetáneos europeos o tal vez, porque desde los partidos de izquierda que monopolizan la opinión joven por medio de los alevines de los políticos y se han convertido en okupas de las decisiones de reacción social, se esté frenando el estallido reivindicativo. No se puede explicar de otra forma que aún siendo España el país más atormentado por el paro joven, todavía no se haya producido una reacción. También puede ser porque los medios de comunicación, desde su afición al pesebre, no concedan importancia al fenómeno. Algo huele a propaganda y manipulación en toda esta historia.

Lo cierto es que en las principales capitales europeas se han producido estallidos violentos en protesta contra los recortes en el Estado de Bienestar, la elevación de las tasas universitarias y el elevado desempleo que sufren los más jóvenes. En París, Viena, Roma, Londres, Atenas, Dublín, Lisboa y parece ser que también en Madrid, aunque no haya salido en los informativos ni en los diarios, los jóvenes etán tomando las universidades y las calles.

Se repiten lemas ingeniosos como en la revolución de mayo del 68, considerando que no es una protesta puntual, sino un auténtico asalto al futuro. Consideran a los políticos como miserables y piden que se vayan todos, fundamentalmente porque no quieren someter sus vidas a las deudas que les dejarán por haber gestionado mal los recursos públicos. “Volaremos como mariposas, pero picaremos como abejas”, es uno de sus lemas.

Están dispuestos a romper el contrato social existente, no admiten la representación de políticos que les condenan a la deuda, el malestar, la austeridad y el retroceso social y político. Están hartos y así lo manifiestan. En Italia han creado grupos homogéneos de protesta que siguiendo la táctica de la tortuga de las legiones romanas, se han presentado en las calles con cascos y escudos para enfrentarse a las fuerzas de orden público. En cada escudo el título de una obra literaria y su autor para dejar manifiesto que es un movimiento cultural. “Tenemos la fuerza para cambiar el mundo e inteligencia para hacerlo, esto sólo es el comienzo”, dicen los entrevistados en Londres, Atenas o Roma.

Vamos a transformar esta brisa en una tempestad, están dispuestos a convocar un encuentro europeo de jóvenes para decidir su futuro en el año 2011, todavía no se conoce el lugar de reunión.

Bienvenido sea todo lo que haga cambiar la miseria en la que estamos viviendo. Que no se manipule políticamente la protesta, que siga los caminos de la libertad y no los cuentos que nos ofrecen desde los medios de comunicación, y las consignas de los partidos políticos. Es hora de dar un salto hacia el futuro. Que cada cual se represente a si mismo y entre todos se elija de forma natural y democrática a quien se concede confianza. Es hora de acabar con esta represetación teatral de la política convencional e hipócrita, que nos sale tan cara y nos destroza la existencia.

Biante de Priena


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