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miércoles, 29 de septiembre de 2010

Huelga General contra la libertad de los españoles


Nunca se había visto algo así en este país, pero hoy los sindicatos de clase han mostrado su auténtica cara. Ahora los que manipulan son ellos para mantener sus cuotas de poder y representación, al igual que el PSOE mantiene su popularidad: mintiendo como bellacos, ejerciendo la violencia, engañando a la gente, todo para mantener su situación de privilegio sobre el resto de los españoles.

Internet es el antídoto del embaucamiento de la opinión pública desde la manipulación y el control de los medios de información. Vivimos en plena era de la comunicación y la representación ficticia de la sociedad que hacen algunos empieza a hacer aguas. Contra la realidad no valen apaños, porque al final siempre se acaba manifestando.

Invito a los ciudadanos que lean estas palabras a que hagan una reflexión sobre lo acontecido en el pasado a la vista de lo que hoy ha ocurrido. Los comercios de medio país han cerrado para no ver sus lunas rotas por los piquetes que se han paseado como el ejército de Atila por las calles de nuestro país, en plena impunidad y desmesura. ¿Pero quién se han creido que son estos energúmenos para coaccionar a la gente y ejercer una coerción sobre los ciudadanos que nos remonta a lo que se hacía en el franquismo?.

La Administración Pública ha apoyado en un 7,5 % la huelga. Lo han hecho en libertad porque los centros públicos estaban fuertemente protegidos por la policía, ¿pero qué ha ocurrido con los pequeños comercios de autónomos, con los transportes, o con los que no estaban protegidos por las fuerzas de seguridad?, pues que los piquetes han campado como bárbaros, amenazando, injuriando, despotricando contra ciudadanos que no eran defendidos por el Estado en su derecho al trabajo, contra ciudadanos que han sido secuestrados porque no han podido ejercer su libertad, sin haber cometido más delito que no estar de acuerdo con la convocatoria sindical.

La huelga general del 29-S pasará a la historia de los conflictos laborales de nuestro país como la huelga que se hizo contra la libertad de los ciudadanos, fundamentalmente para que los sindicatos UGT y CCOO (los de la unidad de acción sindical) se lavaran la cara después de su conchaveo con el gobierno de Rodríguez Zapatero, y haber obtenido durante los últimos seis años miles de millones de euros del Estado por su apoyo al iluminado que tenemos habitando La Moncloa. Y ahora, cuando ya no hay nada que trincar porque han arruinado el país, ahora tratan de distinguirse del PSOE, del Gobierno, de la infame política social que ha ejercido Rodríguez Zapatero, recortando derechos a todo el mundo como si fuera un tirano de otra época.

Hace tiempo que denuncié que los españoles vivimos en una degeneración de la democracia denominada oclocracia que consiste en un gobierno tirano que se apoya en las muchedumbres que alimenta. Hoy se ha confirmado. Nunca más los sindicatos volverán a recobrar la credibilidad que han perdido ante los españoles. Nunca el PSOE será admitido como un partido de izquierdas, porque los partidos de izquierdas no aplastan al pueblo mientras privilegian a sus guardianes sociales. Esos es más propio de las tiranías y los despotismos.

En España no solo la democracia ha degenerado, los partidos políticos también lo han hecho derivando en mafias organizadas en el expolio del pueblo. Los sindicatos son los primeros que han perdido la confianza de los españoles, pero no serán los últimos. España ayer olía a opresión, pero hoy huele a libertad, gracias a los ciudadanos que se han enfrentado con los servidores bien instruidos por el poder y el dinero público que administra el PSOE, que no son otros que los sindicalistas de UGT y CCOO, los más fieles guardianes del régimen de Rodríguez Zapatero.

Biante de Priena


Y el tiburón se quedó en boquerón


En la administración pública, el seguimiento de la huelga ha alcanzado el 7 %, según cifras oficiales del Ministerio de Trabajo. Los sindicatos hablan de cifras que superan el 70 % en todos los sectores laborales. El país funciona con normalidad, a pesar de los incidentes, salvo los transporte públicos por carretera. que han sido retenidos por piquetes en los garajes correspondientes, algunos comercios que han cerrado por temor a la violencia de los energúmenos y algunas obras públicas que han tenido paros parciales. Ni con mucho llegará al 10 % de los trabajadores al final del día los que hayan seguido la huelga.

Un tremendo fracaso que será vendido como un enorme triunfo por los convocantes, que se juegan mucho en este día, los privilegios que les concede la representación de los trabajadores. El espectáculo ha sido bochornoso en grandes ciudades como Madrid, Barcelona o Valencia, donde los ciudadanos de forma espontánea se han manifestado contra las manadas de enfurecidos sindicalistas que imponían su caos, ante la condescendencia de las fuerzas de seguridad.

No se puede hacer una huelga general contra la libertad, nunca se había visto tanta contestación pública a una acción sindical de este calibre. La gente está harta de aguantar tanto al gobierno como a los sindicatos, que son los que al alimón han construido la crisis económica por su despilfarro, y hacen una ridícula huelga contra el poder económico que ellos han dirigido de forma inepta hasta llegar a la catástrofe en la que nos encontramos.

Posiblemente esta sea la última Huelga General en España, los sindicatos han perdido la escasa credibilidad pública que tenían al haber utilizado la violencia para imponerse con coacción y corción a la libertad de los ciudadanos. Es fascinante contemplar la farsa del Presidente que abjura de la violencia en cada oportunidad que tiene, permanecer callado antes los desmanes de los cachorros sindicales de su magnífica oclocracia.

Esta huelga general nos muestra dos cosas, los sindicatos de clase están heridos de muerte y el Gobierno no tiene donde esconderse ya en su errática trayectoria hacia la nada. Mientras tanto el PSOE, organizador del acto festivo y folclórico en la sombra, comprueba como su decadencia es imparable.

Biante de Priena

Una huelga general contra el paro y la crisis que ellos mismos han creado



Hagamos una reflexión con las neuronas que nos queden intactas tras el lavado de cerebro a que nos someten los luchadores sociales de clase VIP, en compañía del Gobierno comprensivo con los derechos de los huelguistas y no los de los trabajadores, y los propagandistas de pesebre público.

Acabo de escuchar por la radio que la huelga nos puede salir, dependiendo del éxito, por 4.200 millones de euros, que pasarán a engrosar los miles de millones de euros de la deuda española. Así que al final lo de siempre, usted y yo vamos a pagar la diversión de la aristocracia roja, como en las mejores épocas del Antiguo Régimen, el pueblo siervo pagaba los desmanes de la nobleza.

En la historia de la democracia española, jamás los sindicatos habían establecido una join venture como la que se ha dado desde hace seis años con los Gobiernos de Rodríguez Zapatero. Incluso a Cándido Méndez, algún periodista le concedió el título de ministro en la sombra del gobierno del PSOE, con Fernández Toxo de maletín. Unidad sindical de los agentes sociales, Gobierno dialogante y generoso (500 millones de euros a los sindicatos en el último año), un escenario magnífico para que de la reunión de todas las fuerzas de la izquierda española hubiera surgido la solución a todos nuestros problemas laborales y vitales, para siempre jamas. Pero no ha sido así, seguro que por culpa de la derecha, de Esperanza Aguirre, el capitalismo internacional y los Estados Unidos de Bush.

Ahora se acuerdan de hacer una huelga general, contra todo menos contra ellos. Producen risa. Dentro de poco los trabajadores, los parados y los pensionistas serán los responsables de los cinco millones de parados que vamos a tener en este país. Esto es ridículo y vuelve a mostrarnos que la lucha de clases es el mejor invento de la historia social para que sus defensores se repartan privilegios inmerecidos y todo el dinero público que bien les parezca, aunque sea dejando el pufo para los que vengan detrás.

Gobierna el PSOE al alimón con los sindicatos (y los empresarios de Díaz Ferrán) y se pierden tres millones de puestos de trabajo, se incrementa el déficit del Estado en más de 15 puntos desde que gobernaba Aznar, y la deuda española total está próxima al 400 % del PIB. La desconfianza de los españoles en la economía y la política gubernamentales nunca ha tenido unas cifras más elevadas, según el CIS y Zapatero solo es apoyado actualmente por el 19,3 % de los españoles, cifra con la que cualquier presidente decente tendría que someterse a una moción de confianza y cualquier oposición normal presentar una moción de censura, en su defecto el Presidente Zapatero se dedica a pactar los Presupuestos Generales del Estado con el PNV a costa de transferencias intransferibles y a establecer acuerdos con Montilla para vulnerar la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatut por la puerta de atrás.

La cota del esperpento es magnífica una Huelga General contra lo que han hecho ellos mismos, Gobierno y Sindicatos, mientras gobernaban este país con la unión de acción conjunta sindical-gubernamental. Y hoy mismo escenificarán el gran circo de la aristocracia roja con payasos incluidos, hombres forzudos y fieras en los piquetes, malabaristas y trapecistas ante los micrófonos, mujeres barbudas y contorsionistas en los escenarios, hipnotizadores por doquier y procesiones de fieles para concluir la divertida fiesta que se han organizado para celebrar su apoteosis escénica, con muchas banderas coloradas y gritos de disconformidad. Seguro que organizan algún estropicio, para dejar huella. Y todo para que los seguidores de Belén Esteban comprendan su ineludible compromiso social. Paran un país para quitarse el sambenito de que han sido los autores de la catástrofe.

España es una jaula con grandes barrotes rojos y mucha mugre, en la que los aristócratas rojos nos han encerrado a los ciudadanos para sacarnos a pasear cuando haya elecciones. Y todavía habrá algún geta que dirá que el pueblo ha hablado, bajo la mordaza. Bien estaría que una concentración de parados y pensionistas les reclamara lo suyo a toda esta mafia de impresentables, que piensan seguir viviendo de los demás toda su vida, ellos cada día mejor y todos menos ellos, cada día peor.

Mañana quedamos en La Moncloa, campeones, luchadores de risa, fantasmas y sinvergüenzas, vamos a celebrar con Zapatero ante todos los espñoles el tremendo éxito de sus políticas sociales, venga valientes, no os arrugueis. Mala cosa es que los esquiroles de los intereses generales solo trabajen los días de huelga, además consentidos por el Gobierno, pero cobren todo el año.

Que magnífica paradoja, se hacen una huelga contra sí mismos y son los únicos que no se han enterado que los problemas que tenemos se los debemos a ellos, sindicatos, Gobierno y diversas cofradías del pesebre. A estos zampabollos les pasa como a los vampiros: no se reflejan en los espejos.

Biante de Priena

martes, 28 de septiembre de 2010

11-M: el origen de la catástrofe política en España


Cuando dentro de cien años los historiadores consulten los documentos sobre el periodo de los gobiernos de Rodríguez Zapatero, para hacer la memoria histórica a la carta correspondiente que reclame el poder de la época, quizás no aprecien con facilidad cual fue el auténtico origen de todo lo que estamos viviendo, la época de mayores enfrentamientos políticos en la historia de nuestra democracia reciente, porque será reciente hasta que deje de comportarse de forma adolescente, y no lo hará mientras tengamos un niño que no creció en La Moncloa, que piensa que los suyos son los buenos y todos los demás son malos, alguien tan adanista y narcisista que excluye cualquier alternativa a nuestros problemas si no se le ocurre a él, creo que la patología se denomina complejo de Dios; pero también la energúmena pretensión chavista de que en España la democracia y el socialismo son sinónimos, y no existe más democracia que la que se hace desde El País, Público, el PSOE y los Sindicatos. Esta apropiación indebida de la democracia por el socialismo español algún día le pasará factura onerosa.

El origen de todos nuestros problemas proviene del 11-M, sin el atentado que costó la vida a 192 ciudadanos y dejó con alteraciones importantes a 1500, no se podría entender todo lo acontecido. El PP nunca perdonará que el PSOE se aliara con los terroristas de Al Qaeda para apartar a su partido del Gobierno, presidido entonces por Aznar. El vuelco electoral -se pueden consultar las encuestas del CIS y de otros medios- fue debido a la propaganda urdida por el PSOE con el fin de atribuir al PP la responsabilidad del atentado "islámico" según sentencia judicial. Lo dije hace años y lo sigo manteniendo. El fin de alcanzar el poder no puede justificar los medios de aliarse implícitamente con una acción terrorista, la mayor que ha sufrido nuestro país, para salirse con la suya. Ese acto, fundamentado en la manipulación informativa y unas acciones oportunistas de propaganda establecidas por los que hoy ocupan ministerios transformó la democracia española en una oclocracia, una degeneración de la democracia en la que un gobierno soporta su tiranía y totalitarismo en el ejercicio del poder en una sociedad de masas manipulada desde los medios de comunicación controlados por el Gobierno. No fue la única ocasión en que el PSOE lo hizo, llegando a implicar al Parlamento Español en una negociación con ETA que tuvo como consecuencia el rearme terrorista vasco, la oxigenación de sus cuentas, la presencia de partidos terroristas en democracia, la voladura de la T4, la negación de la restitución a las víctimas del terrorismo de ETA, y la muerte de varios civiles y guardias civiles. Errores que nunca fueron responsabilidad del que los promovió, bajo condena al ostracismo del que se atreviera a recordárselo.

Desde el 11-M en España no vivimos en una democracia, sino en una oclocracia. El Gobierno de Aznar pudo cometer el error de involucrar a nuestro país en una guerra distante, la de Irak, pero en esa guerra no hubo muertos españoles en Irak que yo recuerde, sin embargo en la guerra de Afganistaán (denominada misión de paz por el Gobierno) ya van 92 españoles muertos. Con esto de que es una guerra ocurre lo mismo que con las corridas de toros, en Cataluña se prohiben porque huelen a español no por el maltrato de los animales en un espectáculo, porque de otra forma se habrían prohibido también los correbous, y también las parrilladas de caracoles o se harían las butifarras vegetarianas. A todos los que se manifestaron con el "No a la guerra" habría que recordarles que fue Felipe González y el PSOE los que nos metieron de cabeza en la OTAN, cuando exigían un referendum un par de meses antes para no entrar en la OTAN. Yo que voté en contra de la política belicista del PSOE y la alianza militar con USA para siempre, todavía me acuerdo, pero seguro que esto no forma parte de la memoria histórica oficial. Todo propaganda, como decía Marx, Karl no Groucho, los socialistas pueden decir: si no le gustan mis principios, no se preocupe, tengo otros. Los principios para el PSOE son circunstanciales, los cambia según convenga a su ambición de poder.

Y puestos a acusar a Aznar de soberbia, bueno está para callar el titular de la presidencia actual que se inventó la Alianza de Civilizaciones para su mayor gloria mesiánica, dedicándose a subvencionar a Al Qaeda con el pago de cuantiosos rescates y ayudas a los países musulmanes con el dinero de todos los españoles, algo que se ha criticado por sus aliados de la OTAN, mientras fue capaz de acudir a una reunión de una congregación religiosa norteamericana con tal de sacarse la foto con Obama, él que tanto había abjurado de Bush y de USA, haciendo la mamarrachada de quedarse sentado cuando pasaba su bandera en un desfile militar en Madrid.

Pero volviendo al tema que nos ocupa, más allá de los presidentes que nos ha deparado el destino. Lo que mal empieza mal acaba, y lo que comenzó como una promesa de cambio que nos iba a traer el pleno empleo a España (sic), nos ha acabado convirtiendo en el país que produce más paro del mundo. Algo que por cierto ha quedado descartado de los motivos de la Huelga General del 29-S, porque los sindicatos tienen plena responsabilidad en lo ocurrido y no van a criticar al Gobierno cuando han sido sus aliados en la catástrofe.

Las consecuencias de una acción insidiosa

¿Qué hicieron desde entonces los detentadores del poder con Zapatero al frente, el PSOE de iglesia y todas las cofradías del pesebre estatal de comparsas?

Pues intoxicar a la opinión pública sin descanso con lo malísima que es la derecha, para que la opinión pública desvíe la atención de los auténticos problemas que tenemos por los españoles y que son los que ha creado en exclusiva el PSOE, con la inestimable ayuda de los sindicatos, los empresarios favorecidos, los nacionalistas y todos los que se han beneficiado del pesebre público. Es alucinante la soberbia de esta gente cuando eliminan cualquier discrepancia a su obra descalificando a todo aquel que se atreve a cuestionarlos, exactamente igual que hacen los seguidores de Hugo Chavez.

Pues aliarse con los enemigos de los intereses comunes de los españoles, es decir los nacionalistas, para establecer un cordón sanitario y dejar fuera de juego al PP. Y quien dice los nacionalistas, puede incluir a ETA y Batasuna, que también son nacionalistas.

Pues cambiar la historia de España diciendo que todo lo que nos han contado es mentira y que desde la Educación de la Ciudadanía los socialistas nos van a relatar la verdad sobre lo ocurrido exclusivametne en el franquismo, porque el tercio de españoles que eliminaron los rojos entre 1934-1939, fuera del conflicto bélico, nada tiene que ver con los dos tercios de españoles que fueron eliminados por el fascismo franquista entre 1939-1975. Hay que recordar que en la guerra civil española el saludo de los rojos no era Viva España, sino Viva Rusia, para acabar de entenderlo todo, porque los socialistas españoles son españoles a su pesar, y están empeñados en que los españoles seamos socialistas por decreto.

Pues emaciar la identidad, liberal y democrática, característica de los españoles para implantar una nueva identidad fundamentada en los principios religiosos de la iglesia socialista, por cierto, siempre competidora y enfrentada por el pool de creyentes con la iglesia cristiana. ¿Ustedes se imaginan tener un Presidente de Gobierno en cualquier país del mundo que no sea una república bananera, que se permita decir que el país que gobierna, de nombre España, es un concepto discutido y discutible?. Esto solo puede ocurrir aquí, en cualquier otro ya estaría destinado de embajador en Vaunatu.

Pues cargarse la Constitución y politizar hasta la extenuación al Poder Judicial, apoyando un Estatut cuestionado y devuelto por se incompatible con nuestras leyes por el Tribunal Constitucional, y no satisfecho con la metedura de pata, ofrecerse a su socio catalán para tratar de imponer en Cataluña lo que ha descartado el Tribunal Constitucional por la puerta de atrás ¡desde el Gobierno de España!, en contra de los intereses de los demás españoles, rompiendo la igualdad constitucional y quedándose tan tranquilo. O pactando transferencias intransferibles con nuestro orden constitucional con el PNV, con tal de sacar los presupuestos generales del Estado adelante y no tener que abandonar La Moncloa. El "garrapatismo" al poder de los socialistas es insólito y siempre clarificador de sus auténticas intenciones.

Pues ocultar de todas las formas posibles la extrema ambición, en muchas ocasiones teñida de envidia, de los que han descubierto que la lucha de clases es el mejor negocio que se ha inventado para obtener privilegios personales. Mientras haya idiotas que se crean que los políticos sirven al pueblo y no se sirven de él, el negocio seguirá funcionando. En realidad tenemos a todos los tramposos ocupando los mejores cargos del Estado, sin reunir ningún mérito para ello más que pertenecer al partido socialista. Gente que ha falsificado su curriculo profesional, que han mentido sin recato, que han hecho lo inimaginable, hasta crímenes de Estado condenados, para afianzarse al calor del Estado, porque nunca podrían obtener lo que reciben en las mismas condiciones que tenemos los demás. Gente que ha hecho trampas, y las seguirá haciendo para continuar recibiendo los privilegios que no se merecen y convertirse en una nueva aristocracia roja, mientras enarbolan la defensa de los más desfavorecidos, que por cierto son más que cuando llegaron al gobierno.

Por último y quizás lo más importante, ocultar con conflictos políticos sin fin el desastre económico al que nos han llevado, fundamentalmente por su derroche y prodigalidad con el dinero de los españoles, por tratar de inventar el "capitalismo socialista" al tiempo que nos imponían el "socialismo económico" con una planificación inadaptada a otra realidad que no fueran sus ideas originales, además de su ineptitud demostrada para afrontar las dificultades económicas estructurales con alguna medida que les pueda detraer apoyos electorales. Se han cargado la economía sostenida que nos habían dejado los gobiernos de Aznar -en los que nadie recuerda que todos los años descendía el paro, reduciendo deuda y déficit- para ofrecernos el invento ecológico de la economía sostenible, porque en dos tardes lo único que se puede aprender es que la realidad siempre se equivoca si no le hace caso a las "buenas intenciones y deseos" del Presidente Zapatero. No se han enterado la realidad, ni los españoles, ni los demás países del mundo de que quien manda es Zapatero y que todo el mundo tiene que hacerle caso, hasta la Economía. ¡Quien se habrá creído la Economía que es!.

Atrapados en la maldición del pásalo

Pero que a nadie se le olvide jamás que todo comenzó mal, con un pásalo que, convirtió en una elipsis de la imaginación al PP en responsable de los atentados del 11-M, todo para que los españoles no nos diéramos cuenta de que el PSOE se había aprovechado de una alianza implícita con los terroristas de Al Qaeda para alcanzar el poder que tanto ambicionaban. Rompieron las reglas del juego político porque su ambición es desmesurada y siniestra, sin límites, y lo ha sido siempre desde que el PSOE fue fundado por Pablo Iglesias, siempre se alían con los enemigos de España, con el dictador Primo de Rivera, con los revolucionarios del 34, con Rusia para imponer una dictadura del proletariado en España durante la guerra civil, con ETA, con Al Qaeda, con quien sea, que les permita alcanzar el poder para repartirse entre ellos los privilegios, aunque sea a costa de arruinarnos a los demás españoles.

Esta es la maldición que nos acompaña con el PSOE desde hace más de cien años, unos auténticos tiranos disfrazados de solidarios y bondadosos, que nos llevan ciscando la vida a los españoles a lo largo de la historia, pero para que eso no se sepa, nos quedamos sin historia si es preciso o nos la envuelven en su memoria particular para continuar con el engaño en las próximas generaciones. Siempre criticando a los demás y mirando para otro lado cuando se les reclaman responsabilidades y restituciones por sus numerosos errores, y que a nadie se le ocurra decir lo que piensa sobre ellos, porque será considerado un facha de inmediato, descalificando sus palabras no rebatiéndolas o argumentando en contra, sino aplastando hasta la ignominia al que no opina como ellos. Para ellos la libertad no existe más allá de la jaula socialista.

Desde hace muchos años me pregunto que es lo que entiende un socialista por democracia, sé que la libertad para ellos no existe. Les recomiendo que se hagan ustedes la misma pregunta y piensen si con esta gente la situación de los españoles puede mejorar algún día, si algún lector llega a la conclusión de que eso es posible tras haber leído lo expuesto, que no se haga más cábalas, es un auténtico socialista, para él seguramente la democracia es la vía para salirse con la suya, a cualquier precio, caiga quien caiga y lo que caiga (que algo caerá): porque el fin de su privilegio justifica la eliminación del oponente y si es necesario, su ruina. Los oponentes del PSOE somos todos los españoles que no somos socialistas, que a nadie se le olvide, porque un buen socialista pondrá siempre por delante el socialismo y su ambición de poder, que todo lo demás; eso sí, siempre amparado y justificados por sus bondadosas intenciones de salvarnos de nosotros mismos ofreciéndonos su interpretación del paraiso, como única alternativa posible. Siempre lo han hecho y siempre lo seguirán haciendo.

No lo pases, quédate con ello.

Biante de Priena

domingo, 26 de septiembre de 2010

Libertades Civiles y Derechos Humanos


Ante la opresión progresiva y paulatina que el poder va ejerciendo sobre los ciudadanos, de la que los representantes políticos afincados en los partidos convencionales detraen sus privilegios y beneficios, se hace cada día más necesaria una respuesta emergente desde la sociedad civil.

En España no tenemos representación de la sociedad civil porque tenemos en su lugar representación de una sociedad política y partidaria. Fundamentalmente porque desde el poder político se ha impuesto un totalitarismo discreto que lo invade todo, no hay organización civil en España que no reciba subvenciones y ayudas del Estado, representado en sus diversas instituciones. Esta dependencia de las organizaciones que aspiran a representar a la sociedad civil, son perversiones de su propósito. Los sindicatos, por ejemplo, son sucursales del Estado, que reciben mucho más del Estado que de sus feligreses. Algunas ONGs tienen a veces menos seguidores que miembros con sueldo, gracias a las subvenciones y ayudas públicas que reciben. Los representantes de la cultura que favorecen los interese del Gobierno, beneficiándose de sus ayudas, viven del pesebre, mientras se instalan en la queja de que nadie adquiere sus productos, pero como se intitulan “artistas” todo el mundo debe adorarles, aunque la producción cultural española sea absolutamente patética, sobretodo cuando está protegida y promovida por el Estado, como es el caso de la industria del cine, o producciones editoriales que nadie atiende y que solo sirven para dar de comer a los promotores de la cultura gubernamental.

El Estado en España, ejerce de esa forma su totalitarismo también en la representación de la sociedad civil, no hay mejor forma de no tener adversario que ocupar los lugares de reacción civil con gente partidaria de la política gubernamental. ¿Quién ha escuchado jamás una crítica solemne del Gobierno a sindicatos, ONGs o artistas de la ceja?. Estas entidades son a la vez siervos y guardianes de los intereses gubernamentales, de perpetuación en el poder de los mismos u otros, pero siempre para seguir haciendo más de lo mismo. La entropía del sistema resulta ahora mismo insoportable, y está a punto de estallar, o lo hace de una forma organizada, paulatina y racional, o nos estallará de forma violenta e impredecible en nuestras propias narices. No se puede seguir toleranto tanta torpeza política.

La sociedad civil de seres humanos libres

A muchos se les llena la boca hablando de que en España no hay sociedad civil libre de prebendas del Estado, pero a la hora de avanzar sobre este lodazal se cuidan muy mucho de no transgredir las reglas que permiten la perpetuación de lo que existe, convertido en el más de lo mismo. Son los que tratan de resolver la putrefacción del problema con pequeñas modificaciones desde dentro, que no pongan en riesgo la concentración de poder en el Estado, dirigido por el Gobierno de turno. Son los jacobinos, los que consideran que el ser humano no existe como individuo sino exclusivamente como entidad ciudadana y social. Son los socialistas que viendo que todo lo que existe es un desastre tratan de salvar a las instituciones de la obra representada por los actores institucionales. Son los conservadores que temen a la libertad y tratan de regresar, sin hacer cambios, a un pasado magnificado por la mitología, como si el pasado no fuera origen del desastroso presente y el aterrador futuro. Son los nacionalistas que solo velan por sus intereses particulares, incapaces de comprender que los mismos están contenidos en los intereses generales de todos los ciudadanos.

Todos ellos son partidarios de sus intereses egoístas, que se oponen a los intereses egoístas de otros como ellos. Todos los partidarios de facciones políticas son iguales, idénticos, aspiran a tener el poder para implantar su modelo y beneficiar a los suyos, alcanzando privilegios que no pueden obtener por si mismos, y que pretenden obtener a costa de los demás. Los partidarios son explotadores gregarios y colectivos en nombre de una idea. ¿Pero quién defiende los intereses generales y comunes frente a los intereses partidarios?: absolutamente nadie.

De esta coyuntura surge la idea de antipartido, formado por defensores de los intereses generales y comunes. Es una absoluta falacia que un partido pueda defender los intereses generales y comunes porque siempre representará una interpretación sesgada que le favorezca de los mismos, siempre será partidario de una opción particular. Un antipartido, al contrario, tendrá partidarios de los intereses generales y comunes, poniendo límites al poder, incrementando las libertades civiles, defendiendo los derechos de todos y no de los feligreses de su iglesia o secta, con un poder conferido y delegado desde la libertad individual de sus miembros, agregado democráticamente desde abajo y no impuesto despóticamente desde arriba, de una forma autoritaria. El nosotros debe ser un resultado, una consecuencia de haber compartido un objetivo, no el origen de nada, no la causa interferida de la realidad.

Quizás haya llegado la hora de dejar de luchar entre izquierdas y derechas, entre liberales y socialistas, entre catalanes o vascos y españoles, para establecer una unión de principios, valores y criterios compartidos, porque a la gente le da igual que la representan mal, la estafen y la opriman desde el poder los de izquierdas, los de derechas, o los nacionalista, lo que la gente quiere es que no la estafen ni la representen mal, en nombre de una idea política, sea la que sea. Quizás haya llegado la hora de derribar el “Muro de Berlín” en la sociedad española, que separa artificialmente a ciudadanos que sufren los mismos problemas, la misma opresión desde el poder y los mismos privilegios políticos de cualquiera que les represente. Quizás haya llegado de superar las ideologías enfrentadas en el maniqueismo tradicional para sublimar la ideología, compartiendo objetivos comunes.

Es necesario comprender que la sociedad partidaria ha muerto, la civilización occidental exige un avance más allá de la restringida exclusivamente a los partidos políticos y sus secuelas sociales. La sociedad partidaria concluye cuando se comprende que ninguna de las opciones que pretenden la representación de los ciudadanos va a ser mejor que la otra, es hora de que superemos el modelo secuencial de alternativas de gobierno, avanzando supuestamente en lo social y destruyendo lo económico cuando están los socialistas y avanzando en lo económico y desatendiendo lo social cuando están los conservadores. Es necesaria una alternativa que avance en lo social y lo económico al mismo tiempo, que supere el maniqueísmo tradicional que tenga como vocación la libertad y no la opresión del poder, que tenga como objetivo la restricción de los privilegios de los representantes políticos y el control y la limitación civil de los desmanes del Gobierno, de cualquier color. Es necesario cambiar para avanzar. La sociedad partidaria es una facción conservadora, establecida de forma autoritaria desde el poder con la intención de mantener atrapada a la población representada en una hipnosis permanente, para seguir repartiéndose beneficios entre los que obtienen privilegios de la existencia de este sistema.

En Estados Unidos, desde hace muchos años hay organizaciones no gubernamentales, mantenidas exclusivamente con los fondos de sus asociados que se oponen a la sociedad partidaria. Un ejemplo clásico es la American Civil Liberties Union (ACLU), la organización civil con más seguidores en los Estados Unidos, con más de medio millón de seguidores. Entre los fenómenos recientes tenemos el Movimiento Tea Party, con una orientación al control fiscal de los representantes políticos y del gobierno desde una interpretación conservadora de la realidad.

Libertades Civiles y Derechos Humanos

Las libertades civiles, un concepto de origen británico fundamentado en la Carta Magna de 1215, establecen los límites en los que el Poder, bien desde el Estado o desde su uso por el Gobierno correspondiente, pueden interferir en la vida de los ciudadanos, considerados como entidades indivuales con derecho inherente a una vida privada. Las libertades civiles son ontológicamente previas a los derechos civiles, que regulan su existencia. Las libertades civiles se vinculan con la condición soberana de los ciudadanos, mientras que los derechos civiles son el resultado de la cohesión de los individuos en una sociedad con un Estado, es decir, como ciudadanos. En los países occidentales, fundamentalmente en todos los que no son de área anglosajona, las Constituciones han disuelto las libertades civiles en derechos fundamentales, con la ingenua idea de que va a ser el Estado el que va a proteger las libertades civiles, cuando en realidad es su mayor fuente de opresión. Las libertades civiles se exigen desde la sociedad civil que se autodetermina, no desde el Estado que trata de anular la condición soberana de los ciudadanos. Las libertades civiles emergen de la libertad para contraponerse al poder.

Los derechos humanos, un concepto mucho más reconocido por los españoles y europeos, son un límite que el poder se impone a sí mismo, en representación de los ciudadanos. Una autolimitación en la que todos los Estados firmantes de la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948, propuesta desde la Asamblea General de las Naciones Unidas, por la que los Estados firmantes se comprometen a respetar los derechos correspondientes. Pero los Derechos Humanos no es una conquista de los seres humanos, sino una concesión del poder, he ahí su extraordinaria diferencia.

En un mundo perfecto Libertades Civiles y Derechos Humanos habrían de coincidir, pero esa realidad habitualmente no existe. El tener un Derecho no es garantía de una Libertad, hay muchos derechos constitucionales que son sencillamente papel mojado (derecho al trabajo, derecho a una vivienda digna, derecho a una educación apolítica), en último extremo, por ejemplo, tener derecho a la vida no significa siquiera tener la libertad de nacer, de alcanzar la vida, controversia que se establece en el tema del aborto. Una tremenda contradicción de nuestra sociedad es ver como la muerte de los animales es regulada por leyes, mientras la vida de los seres humanos es limitada por leyes. No entraré en la polémica del aborto, que excede el objetivo de este artículo, y que considero que es mejor que sea regulado a que no lo esté, pero es un caso extremo en el que el ejercicio de un derecho de un ser humano puede impedir la libertad de un ser humano de llegar a serlo.

En España está surgiendo en estos momentos una organización civil, de estructura liberal y objetivos civiles, sociales, políticos y culturales, que tiene la pretensión de defender los intereses generales de los ciudadanos españoles, desde las Libertades Civiles en oposición a los intereses partidarios representados por los partidos políticos convencionales, desde el Poder. Esa organización pretende difundir en nuestro país el concepto de Libertades Civiles, que no pueden estar exclusivamente protegidas y defendidas, y de hecho no lo están, por la presencia de derechos constitucionales fundamentales que se incumplen o derechos humanos que se desatienden, ni que pueden ser represantados por nadie de forma indirecta, pues afectan a cada uno y a todos los ciudadanos al mismo tiempo. Las Libertades Civiles se defienden siempre desde el agregado de individuales, no desde su conglomerado social. Las libertades civiles son precisamente los instrumentos para defender el cumplimiento de los derechos por parte del Estado y del Gobierno. Es la exigencia de justicia de la sociedad, conformada como individuos soberanos con derechos ciudadanos. Sin una participación numerosa de los ciudadanos hartos de los convencionalismos políticos y el más de lo mismo, esta organización no podrá alcanzar sus numerosos objetivos en la gestión de nuestra democracia en libertad, bajo el paraguas común de la Constitución.

Esa organización no tiene aún nombre, ni lo necesita, pero tiene futuro ante la opresión que viene y emergerá en el momento que corresponda.

Biante de Priena

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