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lunes, 20 de septiembre de 2010

Trabajo, dependencia y esclavitud

"Trabajar es el precio que pagamos los esclavos por soñar que somos libres en un mundo civilizado " Biante de Priena.

Si el gobierno español dijera por una sola vez la verdad, las cosas cambiarían de forma dramática en este país, pero no lo harán por qué prefieren mantener en el engaño permanente a sus votantes, esos que no votan por la derecha aunque se mueran. La estrategia de la izquierda española es envolver en mentiras y propaganda la realidad: que nadie se entere de lo que está ocurriendo.

Todavía no he visto a ningún analista con criterio decirnos lo que está ocurriendo realmente en este país, muchos de ellos no lo saben, y por eso repiten, en idas y venidas, opiniones sin fundamento para estimular las reacciones viscerales de sus lectores, da igual que sean de izquierdas que de derechas, por qué creyentes los hay en ambos lados del tinglado. Parece mentira, pero entre tanto frikismo y panoplias no queda nadie que diga lo que está ocurriendo y que se atreva a hacer una predicción sobre lo que ocurrirá en los próximos años.

En el Gobierno lo saben, en la oposición seguro que también, y no dudo que algunos directores de medios de comunicación no lo ignoren, pero otra cosa es que lo digan. Pues abriendo los ojos, compatriotas, que la cosa está chunga. Vayamos por partes:

Vivimos en una sociedad dual, que es aquella en la que se ha producido una segregación en dos clases de ciudadanos: unos que tienen todas las ventajas y derechos, a la que pertenecen los nuevos señores, de izquierdas y de derechas, mientras que otros, también de izquierdas y de derechas, vivirán el resto de su vida en la miseria, al borde de la esclavitud, hipnotizados por la telebasura, con subsidios eternos y condenados sine die a la dependencia.

Verán ustedes, las clases medias están desapareciendo, aquí van a quedar dos grupos bien definidos: los pobres y los ricos, y mucha propaganda diciendo que este país está lleno de posibilidades, y aquí la gente con ideas y que trabaja se puede hacer rica, partiendo de pobre. Más bien es al revés la gente partiendo de una situación acomodada pasará a engrosar las capas sociales de pobreza cada día con más facilidad.

Da pena ver a esos indigentes intelectuales que dirigen CCOO y UGT participando del engaño, diciendo a sus seguidores que defienden el trabajo cuando lo único que hacen es defender el privilegio de sus liberados. Da vergüenza observar a un gobierno socialista recortando derechos a los españoles, incrementando los impuestos directos e indirectos, ampliando la edad de jubilación, recortando los sueldos a los funcionarios, congelando las pensiones e incrementando la deuda sin fin que van a terminar pagando nuestros tataranietos. Da asco ver a la oposición sin decir nada, por qué sabe que no hay nada que hacer, pero espera heredar a los socialistas para seguir con una nueva versión del engaño. Ayer decía que el resumen de todos nuestros males era la intrépida ignorancia hoy añado que la avaricia de los que representan a los españoles, sindicalistas y políticos. Todos los que dicen representarnos, de izquierdas, de derechas, nacionalistas y no nacionalistas. Una auténtica casta que ejerce el poder con criterios más propios del feudalismo que de una democracia.

¿Cuás es realmente la situación?

La situación es que a España la crisis evolutiva de la economía nos ha cogido en el limbo, porque no es cierto que esto sea un ciclo, qué más quisiéramos, lo que ha ocurrido es un cambio estructural.

Sencillo de explicar, en el mercado mundial de producción y consumo, han entrado 3.000 millones de trabajadores nuevos de golpe, con China, India y los países emergentes, dispuestos a trabajar por la centésima parte de lo que se hace en los países occidentales, para producir lo mismo. La única forma de salvar a los trabajadores de los países occidentales de la debacle que ya ha llegado, sería incrementando las ventajas diferenciales, es decir, la creatividad, el esfuerzo, las comunicaciones, los recursos propios –sobre todo los humanos-, para crear una economía diferenciada y distinguida.

En España habíamos resistido hasta ahora por qué partíamos de una situación precaria y al entrar en la Unión Europea nos llegaron ingentes cantidades de dinero, por el auge del turismo, que empujó la construcción, pero ahora nos hemos quedado en el limbo, por qué ni somos una gran economía, ni nuestra estructura económica y laboral permite que funcionemos como un sistema abierto, atento a los cambios del mercado. En realidad nuestra situación era artificial, por qué producíamos con calidad europea a precios del tercer mundo, pero ahora hay otros que producen igual o mejor que nosotros a precios aún más bajos. Así que nos quedamos en el limbo, ni reunimos las condiciones para ser un país rico, ni reunimos las condiciones para ser un país pobre, estamos en una situación intermedia, que en este caso es la peor de todas, por qué no tenemos recursos para llegar a ser ricos y cada día nos vamos empobreciendo más.

Los grandes problemas de España en estos momentos son la descomunal deuda que nos asfixia con los intereses que hay que pagar para los que tenemos que seguir endeudándonos más. La deuda española total, pública y privada, supera el 400 % del PIB anual. La productividad española es de las bajas de los países occidentales, entre otras cosas al férreo yugo laboral que imponen los sindicatos para mantener sus privilegios: cuánto más pobres, más afiliados. Los sindicatos de clase españoles son una fuerza reaccionaria que defiende sus privilegios como la falange durante el franquismo. La competitividad española ha descendido en los años que lleva gobernando el socialismo del puesto 23 mundial al 42, que se dice pronto. De los parados españoles una buena parte son jóvenes, por qué el paro juvenil alcanza casi el 50 %, los jóvenes dependientes, los jubilados con las pensiones congelada, los cuatro millones y medio de parados que tienen que comer, han incrementado la tasa de dependencia del trabajador español a una de las más elevadas del mundo. Para poder vivir como hace veinte años hay que trabajar mucho más, quien tiene la fortuna de que no le hayan echado del trabajo. Está situación reduce el consumo, la demanda interna, y España nunca ha sido un país que haya logrado cubrir su balanza comercial, por qué ya se encargan nuestros socios de vender sus productos en el exterior.

Todo eso lo habíamos paliado parcialmente con el turismo, pero ahora el turismo también ha entrado en decadencia, por qué han entrado en el mercado nuevos competidores. Pero además, para organizar este desastre descomunal, gracias a las autonomías y al modelo de fortalecimiento del Estado del socialismo, en España se han contratado medio millón de funcionarios más, que hay que pagar cada mes, para hacer menos de lo que se hacía hace una década. Por eso, y no por otra razón, para incrementar la productividad de los trabajadores estatales, lo único que se puede hacer es inventar problemas, legislaciones que requieran mayor asfixia de los ciudadanos, burocracia a lo bestia, para no tener de brazos cruzados al 30 % de los trabajadores del Estado. Es decir, muchos más problemas para los ciudadanos.

No dejan de engañarnos

Nos están engañando, queridos compatriotas, los del PSOE, los del PP, los nacionalistas, los sindicalistas y todos los que viven de la representación pública de los demás, del erario público, a nuestra costa.

La coyuntura nos condena al abismo, da igual que gobiernen unos que otros, ni el PSOE, ni el PP, podrán resolver nuestros problemas. En España no se va a producir trabajo hasta que la economía crezca a un 2,5-3 %, y eso no se va a producir hasta el año 2016-2018. Pero tampoco podemos seguir endeudándonos por qué ya estamos en el límite de lo que Europa nos permite para seguir formando parte de la Unión Europea. La única forma de resolver los problemas es recortar considerablemente los gastos de la administración pública al tiempo que se incrementan los impuestos, pero también recortando la calidad de los servicios que gestiona el Estado, es decir reduciendo nuestro bienestar.

El Estado Providencia que se ha inventado el socialismo tiene los días contados, pero desde el PSOE le pasarán la patata caliente al PP, para luego ponerse los primeros a la cabeza de la manifestación reclamando al Gobierno, todo lo que sus gobiernos ha destrozado, acabando con el bienestar de España, nos van a mantener en una situación artificial hasta las próximas elecciones, en la ilusión de que nuestros problemas se están resolviendo, para dejar en la ruina definitiva el país, y el que venga detrás será entonces el culpable de todos lo ocurrido, manejarán la propaganda, la agitación en la calle y todo lo que sea necesario, para que los españoles se enteren de que el PP ha sido el que nos ha arruinado, cuando ellos son los únicos responsables de lo ocurrido, por eso en el PSOE no jubilan a Zapatero, por qué saben que no hay solución y ya lo dan por quemado, así que siga engañándonos los dos próximos años y que gobierne el PP la ruina que van a dejar de país.

Si en el PP hubiera gente inteligente, antes de entrar a formar gobierno, habría que exigir una auditoría general, para que todos los españoles supiéramos la realidad de lo que han hecho los socialistas, una foto finish de su obra, como punto de comienzo del largo desierto que nos espera, pero tengo muchas dudas, demasiadas, de que en el PP quede alguien con suficiente inteligencia y coraje para hacerlo. Sencillamente tomarán el poder para seguir trincando hasta que no haya nada que trincar.

No obstante hay alternativas, a pesar de nuestra catastrófica situación económica, política y cultural, que no pasan por el PSOE, el PP, ni los partidos nacionalistas, la UPyD, IU y todos los demás. La alternativa es crear un nuevo modelo de relación política entre ciudadanos fundamentado en la transparencia y no en la ocultación, erradicando los políticos del poder e introduciendo en las decisiones a los ciudadanos.

Hace un año escribí un artículo titulado “La Sociedad Escalar” en el que se ofrecían alternativas a un cambio de modelo. Hay que crear lo que no existe, cuando lo que existe se ha demostrado que no sirve para seguir adelante.



Biante de Priena

domingo, 19 de septiembre de 2010

Intrépida Ignorancia


“No hay oscuridad, sólo ignorancia”. William Shakespeare

Si me apuran en el diagnóstico, reduciría el origen de todos los males de nuestro país a uno solo: la intrépida ignorancia, en ella se resumen y congregan todos nuestros conflictos. Claro que en otras épocas también existió la ignorancia, pero en la que nos ha tocado vivir, resplandece como un sol. Miremos a donde miremos, todo se ilumina (u oscurece) por la ignorancia.

El despotismo iletrado se ha hecho con el poder, imponiendo su doctrina de inopias e ineptitudes, de pensamientos correctos y buenos talantes, para obviar la ausencia de talentos y criterios. Nos ha colonizado la estupidez como una epidemia. La peste que atenaza pasado, presente y futuro es sin duda el analfabetismo, el olvido inducido, la alharaca, el fiasco, el papanatismo, la desidia y el desdén.

España ha perdido la urdimbre plural de su cultura, para configurarse como congregación de ignorantes rampantes y aguerridos que, en alarde de contumacia, se han propuesto des-civilizar a nuestro pueblo, renunciando a la historia de lo que somos, hemos sido y seremos. El fenómeno está expandido en un auténtico apoderamiento, porque los que no saben determinan la realidad, así vivimos en un panorama desolador, embrutecidos, desbordados, anegados de incertidumbres. No hay inteligencia en las acciones políticas, ni está, ni se la espera. Tanto en el gobierno como en la oposición, se vive en fuga, a la deriva, sin saber hacia donde nos empujará la inercia del destino.

Pero no es menor la ignorancia en los ciudadanos, una auténtica religión que proclama la estupidez como patrimonio de su libertad. La tiranía de la inepcia es ejercida por cualquiera, desde los vendedores de milagros hasta los recaudadores de ingratitudes, desde los espectadores de los “realitys” hasta los creadores de ignominias. Estamos atrapados en una jaula, presos de nosotros mismos, inundados de información sobre la realidad que no podemos digerir, bien por qué es tóxica, bien por qué es demasiada, o por ambas cosas. Mientras van pasando los días, sin concluir la obra del nihilismo desolador.

Vivir es esto, no hay más. Ver en los telediarios como los políticos nos muestran su incapacidad para acometer los problemas que deterioran cada día más nuestras vidas, mirar a los vecinos que pierden sus trabajos y sus casas por no pagar las hipotecas, a sus hijos que no van a emanciparse “en la puta vida”, observar a los pontífices sindicales imponiendo su yugo a los trabajadores para asegurarse el porvenir, y escuchando cada día el diagnóstico del desastre a todo el mundo, en mil versiones y lugares. Hasta los niños empiezan a decir primero crisis que papá o mamá.

Sin duda estamos asistiendo a la crónica de la muerte anunciada de un sistema, de una forma de vivir, de una pasividad acomodaticia, de un recreo que nos hemos tomado para contemplarnos desnudados, abatidos, amorfos y abúlicos. Es desidia, pero también es algo más, es desidia inducida por el poder. A los que mandan les conviene nuestra ignorancia, por qué viven de ella, a nuestra costa.

Este fenómeno que vivimos actualmente en España no es un hecho singular, la cadencia durante el franquismo fue similar, la gente vivía en la impotencia de ver como el poder se enseñoraba de nuestro destino, sin poder hacer nada para evitarlo. La reflexión compartida por entonces era la misma que ahora: ésto tiene cambiar, no podemos seguir así. Pero el dictador se murió en la cama y ahora resulta que estamos en una democracia, según parece.

Una democracia que se restringe a un hecho: el voto, y yo me pregunto ¿para qué sirve votar cuando no se puede elegir? En Cuba se vota todo, hasta el orden para defecar, pero siempre terminan acudiendo primero al servicio los que mandan, mientras que los mandados se ensucian en su ropa interior. ¿Cómo convencer a un pueblo ignorante de que la democracia es algo más que votar?

La democracia sin libertad no es democracia, sino tiranía. La democracia requiere de libertad, de respeto a las reglas compartidas. La gente piensa que la libertad es escoger entre lo que nos ofrecen desde el poder, y no que es elegir lo que nos hurta el poder. La ignorancia nos ha convertido en súbditos cuando éramos soberanos, en siervos cuando éramos ciudadanos. La ignorancia es el origen de todos los yugos. Sólo hay una forma de resolverla, denunciándola sin descanso, para que la gente se libere de su dominio. El estoicismo de Séneca nos aconsejaba prudencia: “las reprehensiones injustas de la ignorancia, no merecen más satisfacción que los prudentes desprecios de la paciencia”.

Pero no se puede seguir siendo prudente con una ignorancia intrépida dispuesta a ejercer su dominio sobre nuestra vida y obra, sobre la de nuestros hijos y nietos. Es hora de civilizar a los políticos, antes de que politicen definitivamente al pueblo, haciéndonos fieles obligados de la iglesia de la Ignorancia. Basta de payasadas, si no queremos vivir en un circo, tendremos que exigir rigor, honestidad y respeto a los que nos representan, y si no saben hacerlo que se vayan a sus casas, que hay mucha gente en el paro con toda su capacidad intacta para levantar este país.

¿Pero cómo van a resolver nuestros problemas los políticos o los sindicalistas, si de hacerlo se quedarían sin trabajo y buen vivir?. Los parásitos hacen lo que deben, lo que se espera, parasitar nuestra existencia, los que no hacemos lo que debemos somos los ciudadanos, que los asumimos sin hacer nada, mientras nos sacan la sangre. Que nadie se quede sin saberlo, disfrutando de su ignorancia mientras se muere de asco.

Biante de Priena

sábado, 18 de septiembre de 2010

Gobierno socialista, ruina a la vista


El catecismo socialista dice que a mal tiempo buena cara, por eso sonríen los de este gobierno de mendaces reunidos, aunque ahora, la verdad, lo van haciendo menos. Ya no tienen donde esconderse, no les cree nadie, ni los que en su día les votaron. Dice el CIS, algo que le ha costado la cabeza a su directora, que a Zapatero solo le apoya un 19,3 % de la población española. El catecismo socialista dice que hay que mantener el poder como sea, por qué aproximadamente un millón de españoles viven muy bien a costa de que el PSOE gobierne, y están dispuestos a defender su bienestar con uñas y dientes. No hay espectáculo más bochornoso que contemplar a un defensor de la lucha de clases, aferrándose al poder para defender sus privilegios, por qué sabe que si cae, jamás en su vida volverá a disfrutar de tantos beneficios a costa de sus semejantes.

En realidad, no es solamente ambición desmesurada, avaricia sin límites, y una condición de inopia que roza lo intolerable lo que induce a los socialistas a su querencia por el poder, algunos están convencidos de que sólo ellos son capaces de salvar a la humanidad, y se visten el traje de Supermán cada día para ejercer de superhéroes. Ahí tenemos al presidente por accidente, diciendo tonterías solemnes en cada ocasión que le dejan, pero dispuesto a sacrificar su esmalte de uñas por todos nosotros, para que la memoria histérica hable más de él que de nadie.

¿Quién no conoce directa o indirectamente a un socialista que no haya trincado? En cada pueblo, en cada ciudad, en las aglomeraciones humanas más pobladas de nuestro país, en las más remotas y recónditas, pregunten ustedes por los socialistas, esa gente que presumía de los cien años de honradez y les contarán que aquel chalet es del cuñado de tal, que la carretera que se hizo a aquel pueblo la llevo la empresa de cual, que desde el ayuntamiento han repartido el trabajo sólo entre los suyos en el plan E, y que los hijos del concejal socialista de nombre desconocido han encontrado trabajo fácilmente al concluir sus estudios, cuando en este país hay casi cinco millones de parados.

Verán ustedes, socialismo y poder es una mezcla peligrosa para la sociedad, el socialismo mejora sus logros cada día, antes tardaban quince años en arruinar un país, ahora sólo con cuatro son capaces de enviarnos al tercer mundo. ¿Roban más ahora los socialistas que en la época de Felipe González o es que roban más socialistas que entonces? En realidad es difícil saberlo, los socialistas robaron antes y ahora, pero como eso es una cosa que prácticamente no le interesa a nadie, nos dedicamos a saber que programación echan en la telebasura promocionada por el socialismo y los crímenes del franquismo, por qué en este país, al final, todo es culpa de la derecha, no sé si ustedes lo saben.

Nos insisten los socialistas cada día -que pesados- que el único problema que tenemos los españoles es como acabar con la derecha, para que los sindicatos, las ONGs subvencionadas, las asociaciones para una sociedad solidaria y fraternal, los políticos de IU y el PSOE, y toda la caterva de iluminados de la izquierda puedan vivir magníficamente mientras todos los demás trabajamos como esclavos para que ellos sigan sin pegar palo al agua, viviendo a nuestra costa. A eso lo denominan justicia social, ni más, ni menos.

Los socialistas son unos usurpadores, sólo hay que ver a los ministros que tenemos, auténticos inútiles consagrados, convertidos en profetas del devenir. No voy a poner ejemplos, pero ¿cómo se puede esperar que unas acémilas semejantes -a la altura intelectual de nuestro bienamado Presidente- vayan a resolver los complejos y complicados problemas que tenemos en este país?


Eso sí, por prometer que no quede, prometen lo inimaginable para no cumplir nada y cuando alguien se atreve a decirles que ya no tienen credibilidad, se enfadan y le dicen que es un facha, porque ¿como no van a tener razón ellos que son los únicos que -según ellos- quieren y pueden salvar a la humanidad de sí misma?. A mí, a veces me dan miedo, los comparo con los terroristas de Al Qaeda o los de ETA y realmente no encuentro demasiadas diferencias. Que más da que secuestren a un rehén que a una sociedad entera para cobrar un rescate, la única diferencia es que los socialistas reciben lo acordado mensualmente, mientras que los otros cobran de una vez.

Que sería de los españoles sin el socialismo, igual éramos hasta felices, pero que no se enteren de que los queremos echar para siempre del poder, que entonces nos van a dejar las arcas del Estado más vacías que el cerebro de los votantes que piensan que van a arreglarles la vida. ¿Pero cómo no nos van a llevar a la ruina si sólo piensan en como sacarnos la pasta sin descanso, cobrándonos a precio de controlador aéreo la colocación de los azulejos que ornamentan la tumba de España?. Y encima se enfadan, si no les mostramos nuestro agradecimiento. Hay que tener la cara más dura que el granito.

Biante de Priena

En nombre de la justicia social


En este país nuestro hemos asistido durante los últimos seis años a una representación esperpéntica en la política. Con sinceridad, ¿cuántos representantes políticos de los que existen actualmente en el Parlamento, en el Gobierno, en la Oposición salvarían ustedes de la hoguera de San Juan? Muy pocos, demasiado pocos.

El socialismo español es absolutamente neurótico, en relación a la propia neurosis de sus líderes. Es fascinante contemplar el retrato goyesco que nos han ofrecido, los crímenes contra la razón y el sentido común y las escenificaciones histéricas sin interrupción que nos han regalado. La oposición del PP, como tiene que demostrar que no es de derechas (¿?) se ha dedicado a remedar los pasos, uno a uno, a ver si lograba transmitir a los españoles una imagen renovada. Miseria de dirigentes de la derecha, que dónde los socialistas decían que España era un concepto discutido y discutible, añadían, bueno, esa será su opinión, muy respetable, nosotros tenemos otra, sin decir siquiera cual era.

Que tremenda ignorancia nos han brindado unos y otros, que distracción sin fin, que usurpación y que detentación del poder han cometido. Los socialistas piensan que la democracia es votar, se resume a concitar a los electores cada cuatro años, para que ratifiquen sus buenas intenciones y seguir adelante. Claro, también pueden elegir a la derecha en vez de a ellos. En Cuba también se vota, a veces hasta el orden de acudir al servicio para cagar, hay muchas votaciones en Cuba, pero al final siempre termina saliendo lo que dice el jefe, es decir, caga el que tiene más poder y posteriormente lo van haciendo todos los edecanes, hasta que posiblemente el que más necesidad tenía de hacer sus necesidades, termina teniendo ocasión de hacerlo, cuando ya se habrá ensuciado la ropa. Esa es la igualdad que promueve el socialismo, el culto a la autoridad colectiva representada, la disolución del ser humano en el “nosotros”, para que los que no pegan palo al agua sigan viviendo de los vasallos que han sometido.

De todos los infames que habitan este planeta, los socialistas son los más depravados, todo lo que tocan lo destrozan. Solo hay que ver como huele a mierda Cuba o Venezuela, eso sí sobre las mejores declaraciones de intenciones que se hayan visto en los jamases. Víctimas siempre, aunque sean auténticos explotadores, como los liberados sindicales que viven a costa de los demás, defendiendo exclusivamente sus intereses de perpetuación.

Siempre me han llamado la atención aquellos que defienden la lucha de clases para convertirse en la clase privilegiada. En pocas ocasiones se ha visto en este país que un socialista renuncie a los privilegios que le concede el poder a favor del pueblo. ¿Han visto ustedes a algún socialista español compartir lo suyo con los demás?.

Sin embargo la gente necesita creer, si ayer lo hacía en el cristianismo, hoy, posiblemente las mismas capas sociales lo hacen en el socialismo, han sustituido a Dios por el Estado Providencia, y siguen esperando el maná prometido, mientras se deshuesan cada día en la esclavitud a la que les han sometido “sus liberadores”.

Más de cuatro millones de parados en España esperando a rebelarse al dictado de los sindicatos, que son como los políticos pero más incultos si cabe, eso sí, mientras se entretienen contemplando la telebasura...hasta que un día les corten la luz por impago, y acudan a la sede del PSOE a quejarse.

El sinvergüenza que está en La Moncloa no solo se ha comido con sus delirios de grandeza y su propósito de salvar el mundo el porvenir de la generación productiva de comienzos del siglo XXI, para dotar a los auténticos imbéciles que le acompañan del bienestar que jamás hubieran obtenido en la vida real por sí mismos de no haber sido por la política, no solo eso, se ha cargado el porvenir de las próximas dos generaciones, la de nuestros hijos y nuestros nietos. Y los del PP lo han permitido, no han sabido que hacer, se han quedado callados y quietos, que no se nos olvide.

El socialismo es así, nos quita a todos para repartirlo entre los que más lo necesitan... los políticos del PSOE, sus familiares, socios y amigos, los sindicalistas de UGT y CCOO, y si queda algo que se lo repartan entre los del PP y los nacionalistas, a eso lo denominan justicia social... y todos tan contentos.

Biante de Priena

jueves, 16 de septiembre de 2010

Más uniformados que con Franco


Aquí el ejército de salvación estatal del ínclito nos ha dejado a los españoles más uniformados que el dictador aquel, pero nuestro bienamado líder planetario es un demócrata, eso dice la propaganda. Pero el uniforme lo llevamos en la cabeza, somos auténticos presos políticos mentales de toda esta canalla

A mí, personalmente, lo que más me preocupa y ocupa de la situación que atravesamos en España es el “taruguismo doctrinario” o “despotismo iletrado” con que cada día nos sorprenden esas lumbreras que ocupan el gobierno, auténticas garrapatas de nuestro destino. Nunca nadie ha destacado en ineptitud como ellos, todo lo que tocan lo destrozan, hay que ser torpes y además pretenciosos, inventan "concetos" para ocultar los hechos, como quien se toma un refresco y se quedan tan tranquilos.

Verán ustedes, la reforma laboral nos la van a terminar haciendo desde Bruselas por decreto, porque aquí el gobernante de las improvisaciones se lo está pensando demasiado. Eso si no nos envían en patera de vuelta al continente africano para que seamos felices con la Alianza de Civilizaciones y las subvenciones a Al Qaeda. Pero el gran conflicto no es otro que si se hace una reforma laboral, los sindicatos perderán poder y a buena parte, con 300.000 que tienen viviendo felizmente a costa de los demás van a claudicar en sus privilegios estos patriotas.

Realmente los españoles no podemos seguir siendo europeos con el socialismo, porque es un survival histórico que nos mantiene atrapados artificialmente en la conflictividad del siglo XX, porque les interesa a los del PSOE y a los sindicatos, y como los nacionalistas nos esquilman con facilidad con estos tarugos en el poder, pues que la cosa siga. La verdad que dan ganas de hacer las maletas y largarse, los políticos españoles han creado un ambiente tóxico que está contaminando nuestros cerebros con basura, sin interrupción.

Si miramos a la oposición, otro tanto de lo mismo, con honrosas excepciones que van por libre, pero la plana mayor si el bienamado dice sostenible, ellos dicen no puede ser, en vez de decir: "oiga, vaya usted a tomar el pelo a otros, que ya nos tiene hartos".

A mí sólo se me ocurre una forma de acabar con toda esta barbaridad que es la de fumigar libertad, porque los sectarios con la libertad desaparecen por arte de magia. Si además ponemos un poquito de razón sobre la mesa, no queda ni uno. Libertad y razón es la combinación alquímica del insecticida.

No hay ninguna posibilidad de establecer acuerdos con aquellos que pretenden decidir por los demás, de forma individual o colegiada. ¿Qué acuerdo se puede hacer con alguien que está convencido de que tiene razón?. Creo que estamos al comienzo de una nueva etapa, en la que las cosas van a tener valor real, no concesiones de diseño y oropel.

Así que mis queridos compatriotas, ir arrancándoos el uniforme que os han impuesto como un burka los que viven de vosotros y si hay que llamar hijo puta a alguien no os cortéis un pelo, porque por no haberlo hecho antes mirad como estamos ahora... y como están ellos.

Se acabó el cuento, vamos a tener cuatro millones de parados para toda la vida, con el PSOE y con el PP, porque las condiciones globales así lo indican , así que a ver si hacemos turnos en lo de descansar, no vamos a seguir trabajando siempre los mismos, mientras los mismos se siguen tocando las gónadas. Es que no hay justicia social, oiga.

Biante de Priena

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