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miércoles, 30 de junio de 2010

El ejército social del PSOE


En España tenemos un ejército paralelo, como en cualquier república bananera que se precie. Es una organización sectaria que funciona con códigos estratégicos para velar por sus propios intereses y los del Gobierno o las instituciones que subvencionan su existencia. Es un ejército de civiles que pagamos todos –sin saberlo- pero que no sirve a los españoles, sino a los intereses de la doctrina socialista que se imparte desde el PSOE y desde La Moncloa.

Aunque no lo crean, este problema es muy grave, porque en cualquier democracia el poder de la fuerza del Estado está en manos de los militares bajo órdenes de los civiles, pero en España no es así, el poder de la fuerza está en manos de los sindicalistas liberados, los colectivos y asociaciones de izquierdas, y los que viven en el PSOE construyendo el escenario favorable para presentar “la verdad” que conviene a sus intereses sociales.

La huelga del Metro de Madrid está programada de antemano desde las cloacas próximas a La Moncloa, no se puede explicar como los liberados sindicalistas que la convocan repercuten sobre la Comunidad de Madrid, dirigida por Esperanza Aguirre, y sobre todos los madrileños, que en su mayoría votaron al PP, las decisiones que vienen dadas desde La Moncloa en la disminución de los ingresos de los funcionarios, y sin embargo, en las comunidades en las que gobierna el PSOE no se hace lo mismo, y nadie dice ni esta boca es mía.

Es una auténtica vergüenza la manipulación a la que estamos siendo sometidos los ciudadanos por los intereses políticos del PSOE de perpetuarse en el poder, de los sindicatos por mantener en el Gobierno a los que les darán las subvenciones que pidan y algo más, de los colectivos formados por las izquierdas de este país que reciben dinero público para hacer su trabajo político de agitación y propaganda.

El PSOE no sabe como ocultar que sube los impuestos, mañana el IVA subirá el 2 %, que al mismo tiempo incrementa el déficit público y la deuda pública, no sabe como ocultar el enorme pesebre insostenible por ninguna economía, que contiene un ejército social de un millón de parásitos reunidos bajo la bandera del puño y la rosa, que de otra forma estarían engrosando las colas del paro.

Nadie ha pensado que gracias a tener un millón de parásitos sufragados por el poder socialista, en España hay cinco millones de parados. Cada parásito colocado por el PSOE produce 5 parados, porque impide que la economía fluya para mantener su puesto de trabajo, para el que no reune condiciones, a costa de apartar a todos los que sí las reunen y que no compitan con él por el condumio.

Esa es la realidad de España, un millón de parásitos presentando una tramoya teatral para que cinco millones de parados contemplen que la culpa de que se hayan quedado sin trabajo es del PP.

¿Por qué los que protestan en el Metro no hacen una manifestación a La Moncloa que es de donde ha partido la directiva de que les desciendan un 5 % el sueldo?. ¿Por qué ellos son los únicos que pueden protestar por qué lo hacen contra un gobierno del PP y unos votantes que les han rechazado en su mayoría?.

La huelga del Metro está organizada por el PSOE y los sindicatos para desgastar al Gobierno de la Comunidad de Madrid, es una huelga con una clara intención y finalidad política, es una huelga que nos indica de lo que son capaces los socialistas para seguir viviendo a costa nuestra. Estamos pagando un ejército mafioso de sinvergüenzas, que nos deterioran la vida de todas las formas posibles, el PSOE es responsable de lo que está ocurriendo, es un ejército formado contra el pueblo español, tarde o temprano tendrá que restituir a los españoles por todo el daño que nos ha hecho.

Biante de Priena


El hecho diferencial de ser español

A la Constitución Española de 1812 - Cádiz

Desde hace muchos años en nuestro país se ha sometido la condición de ser español a todas las presiones políticas y mediáticas posibles. Se ha producido un atentado permanente contra nuestra identidad nacional compartida. Este acoso no ha sido arbitrario y gratuito, sino interesado y estratégico, con una clara finalidad: la de desposeer a los españoles de su condición compartida y común.

Francamente tiene su gracia la cosa, cuando los que más se han afanado y ufanado en la tarea han sido los que se reunen en establecer de forma fanática, desde criterios extraordinariamente controvertidos y refutables, que poseían una condición identitaria propia que no era la española. Algunos catalanes, vascos, gallegos, baleares, valencianos, canarios, navarros y hasta andaluces nos han hablado de sus sueños de independencia, nos han dicho que la Constitución que el pueblo español había ratificado en 1978 admitía lo que ellos proponían, y hemos tenido que contemplar como en algunos lugares del territorio nacional se atentaba contra los símbolos de la nación española, el idioma español, la condición nacional, mostrando una flagrante ausencia de respeto a las señales españolas mientras exigían pleitesía para las suyas.

Los nacionalistas (menos de un 10 % de todos los españoles) no han sido los únicos que se han enfrentado con nuestra identidad común, los socialistas del PSOE siempre han abjurado de España, a pesar de gobernar en ella. Desde la boutade del Presidente Rodríguez Zapatero diciendo que España era un concepto discutido y discutible, hasta las permanentes barabaridades que hemos escuchado al President Montilla, oriundo de Iznajar (Córdoba – España, no Argentina) en la defensa de su poltrona de la Generalitat a cualquier precio, algo que continúa haciendo desde la reciente sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatut. La izquierda de este país ha buscado la estrategia del no nacionalismo español al tiempo que se apoyaba y apoyaba a los nacionalismos no españoles, la historia recordará la infamia a la que nos han sometido algún día, posiblmente más próximo de lo que ellos esperan. En realidad, los socialistas siempre han visto un obstáculo en la condición identitaria española para implantar sus jacobinas pretensiones oclócratícas en nuestro país, y como el valor prioritario para el PSOE siempre ha sido triunfar en las elecciones a cualquier precio, no han tenido ningún rubor en imponer la estrategia sectaria que más favoreciera sus intereses políticos.

En esta posición miserable siempre se han apoyado en la muchedumbre representada por los sindicatos, asociaciones cívicas y colectivos que habitualmente cultivan con las subvenciones de dinero público, para contar con un “ejército de manifestantes” permanente dispuestos a tomar las calles, a reventar la normalidad de la vida cívica con huelgas salvajes como la del metro de Madrid, convirtiéndose en la pata mundana que toda tiranía requiere para conformarse en oclocracia. Algo en lo que han sido habitualmente favorecidos por los medios de comunicación públicos y privados, subvencionados con el dinero de todos los españoles. Su estrategia es similar a la de los nacionalistas, pero en esta ocasión orientada a conformar a los ciudadanos españoles en una sociedad a la medida de sus intereses, la intención pedagógica de la izquierda en su doctrina siempre ha resultado soberanamente mendaz, sobretodo cuando inventan valores y principios para el consumo de las masas más aborregadas del país.

Una de las versiones más novedosas de los aparatosos intentos en la desidentidad de los españoles ha sido la de los nuevos partidos políticos como Ciutadans que se dedicó a defender una posición ideológica de no nacionalismo española que sin embargo no era equitativa con su reconocimiento exhaustivo del nacionalismo catalán y la del partido de Rosa Díez, la UPyD, empeñada en convencernos que el español era tan solo una lengua común, al tiempo que al señor Savater se la soplaba la idea de España, ambas ideas peregrinas se consolidaron tras el rodillo democrático que convirtió a este partido en una organización que busca para nuestro país un federalismo corporativo de intensidad media, jamás comprendido (ni explicado) siquiera por los que lo propusieron y lo aprobaron en el único congreso que han celebrado.

Al otro lado tenemos al Partido Popular que desde la llegada de Rajoy a su dirección jamás ha sabido estar en el lugar que la historia de este país le reservaba, su afán de modernidad y su olor a alcanfor han sido una auténtica representación de su patetismo político. Han tratado de zafarse de sus vínculos con el franquismo y del etiquetamiento extremo en el carpetovetonismo más furibundo de las tradiciones españolas: la religión católica, la autoridad, la burguesía pija, el conservadurismo arcaico, la sacralidad de sus valores. Los de la izquierda y los nacionalistas se han pasado décadas diciéndonos que España era el PP, hasta el punto de llegar al eufemismo de denominar al idioma español como castellano (que nunca fue un idioma, sino una lengua), o a la selección española como “La Roja”. El PP no ha estado a la altura de representar a los españoles, porque no puede aceptar como vergonzante –y lo ha hecho por sus enormes complejos históricos- que la condición de español debía ser elíptica, encubierta o invisible, siempre con el objetivo de presentarse electoralmente como un producto renovado para consumo fácil por los electores. Gracias a sus errores y vergüenzas este país ha sido conducido al abrevadero de sus rivales, que han logrado con su propaganda convertir a los populares en fachas irredentos.

Verán ustedes, como ningún partido político reivindica lo español, es hora de que alguien asuma la defensa de lo nuestro, de lo compartido por todos, mucho más allá de las ideologías políticas o las distintas percepciones que conducen a nociones diversas de la identidad de los españoles. Ha llegado la hora de que nos declaremos españoles sin complejos, entre otras cosas para hacer valer nuestra condición soberana y ciudadana ante los que tratan de confundirnos con sus entelequias.

Es hora de recordar que la nación española como entidad política diferenciada tiene su origen en los liberales españoles, los padres de nuestra patria que en 1812 se enfrentaron al Antiguo Régimen absolutista representado por el felón Fernando VII, al invasor francés representado por los ejércitos imperialistas de Napoleón, y a los propios españoles, unos serviles y otros josefinos, que son antecesores de los partidos políticos que hoy tenemos en el escenario parlamentario representando de forma infame los intereses del pueblo español, que al fin y al cabo es el único soberano de nuestra nación. Muchos de aquellos liberales se dejaron la vida por España, por el pueblo español, por concederle libertad, democracia, justicia y orgullo de su condición, para que ahora vengan unos mequetrefes a vivir a costa del pueblo español, vendiéndonos magníficos burkas a precio de saldo.

Es hora de que los liberales hagamos lo que siempre hemos hecho, luchar por la libertad, contra la opresión de los egoistas que velan antes por sus intereses que por los del pueblo que dicen que representan. Es hora de que los patanes de la izquierda renuncien al himno de la República que nos han robado, vigente en España entre los años 1820 y 1823, porque el Himno de Riego es el himno de los liberales españoles y fue en su día el himno de España, de esa España que ellos nunca defendieron, porque el Frente Popular, como hicieron sus ancestros con Napoleón y Fernando VII gritando “vivan las caenas” no luchó en la guerra civil gritando viva España, sino viva Rusia, que se queden con el himno ruso o La Internacional y nos devuelvan lo que nos han robado.

También es hora de que los representantes del Partido Popular, que llevan abjurando de su condición conservadora en defensa de los valores compartidos por los españoles se decidan de una vez en la defensa de lo español sin fisuras, o abracen su condición de partido que compite en la estupidez con sus rivales del PSOE. Lo que no se puede asumir es que los conservadores traten de ser aceptados como demócratas por sus rivales, bajando el listón de nuestra identidad común como españoles para ser confirmados y reconocidos como demócratas por quienes les desprecian, que son a su vez los que ellos también denostan.

Ha llegado la hora de desenmascarar a todos los enemigos de España, a los que no han sabido defender nuestra nación, a los que se han reido del pueblo español en sus narices, a los que han utilizado la democracia en su propio provecho.

Queridos compatriotas, ha llegado la hora de que los españoles podamos hacer y decir lo que nos dé la gana sobre lo que somos o dejamos de ser, sobre lo que hemos sido o lo que queremos ser. No se trata de esencialismo, sino de pura supervivencia, si no somos españoles y nos mantenemos unidos contra todos los que tratan que seamos lo que a ellos les interesa, no tendremos la fuerza suficiente para hacerles comprender que el pueblo español no es su siervo, sino su soberano, al que deben rendir cuentas.

Ser español, también es un hecho diferencial y además distinguido, para envidia y desdén de los que aspiran a que los españoles dejemos de ser españoles, para convertirnos en lo que a ellos les interesa, que es la única forma que tienen de hacerse diferenciados y no semejantes al resto de los españoles.

España somos los españoles, no lo que los políticos decidan, usurpando la soberanía del pueblo español, el único soberano al que los políticos deben someterse, no solo en las elecciones, sino también en los periodos interelectorales. Un gobierno y una oposición que no gobiernan mirando los intereses compartidos del pueblo español, sino sus propios intereses, están incurriendo en traición a su cometido anunciado y deberán rendir cuentas de lo que han hecho y restituir lo que nos han arrebatado. Va siendo hora de que España sea conceptualizada por el pueblo español directamente y no por la intermediación insidiosa de los políticos.

Biante de Priena

Movimiento Democrático


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martes, 29 de junio de 2010

Cataluña, la nación ilegítima

Hoy tengo que agradecer al PSOE que me ha hecho reir a carcajadas, comencé cuando escuche las palabras de Montilla diciendo que los sentimientos de los catalanes habían expresado con claridad que Cataluña era una nación y convocando a las masas responsables a la manifestación multitudinaria de la habitual cofradía del pesebre, contra la sentencia del Tribunal Constitucional que acata, pero no comparte (¿?). A mí me ha gustado lo de que se declare constitucionalmente que Cataluña no puede ser una nación legítima, algo evidente, porque si lo fuera, España dejaría de serlo, algo que la Constitución no permite, pero que se ha intentado desde el PSOE por activa y por pasiva hasta estrellarse contra la realidad. Hasta ocho veces añade el Tribunal Constitucional la coletilla de "la indivisible unidad de España" para matizar los excesos social-nacionalistas. En la indivisible unidad de España no hay hueco para otra nación que no sea España, así que la nación ilegítima de Cataluña se queda en conjunto vacío. Cuando impartan en las escuelas en catalán exclusivamente la doctrina del Estatut, tendrán que decir lo de "la indivisible unidad de España" hasta ocho veces. ¿Verdad que resulta gracioso que hagan un Estatut para tener que estar repitiendo todo el día lo de este estatut es legítimo mientras respete "la indivisible unidad de España". Vaya disgusto para los que querían establecer la tercera generación de trinque (la primera la de CIU, la segunda la del tripartit, la tercera la del Estatut).

Previamente, ese prodigio de la naturaleza política más salvaje que es Leire Pajín, había calentado motores diciendo que el Estatut de Cataluña era nuestro estatuto, lo que dio motivo para que le hiciera la pregunta de a quién se refería con lo de nuestro, evidentemente no se dirigía a los españoles. Así que pensé que con lo de “nuestro” tendría que referirse a los socialistas, a los políticos del PSOE o tal vez a los que cobran 20.000 euros al mes en un país al que han llevado a la ruina, con cinco millones de parados.

Hoy José Luis debe estar triste, Montilla le ha llamado por teléfono para quejarse, a él, precisamente, el único Presidente del Gobierno de España que ha apoyado un Estatuto inconstitucional, antes de emitir sentencia el Tribunal Constitucional. Vaya desliz, patrón, entre éste y los anteriores, con ETA, la economía, y el paro, estás más sentenciado que una mosca en medio del océano. ¿Cómo vas a explicar ahora a los españoles que tu partido, en compañía de otros aprovechados, apoyo un Estatut de Cataluña en el Parlamento español que ha resultado inconstitucional?, porque no nos engañemos con el porcentaje de artículos rechazados, salvo algún votante despistado de los muy fanáticos que apoyan a tu partido, se os ha visto el periné. ¿Pero qué vas a hacer tú, José Luis, ahora que te han dejado la discutida y discutible nación española en versión indivisible?. En fin, aguardo tus declaraciones, para reirme viendo como tratas de tapar tus vergüenzas e ignorancias, una vez más.

No quiero olvidarme de las declaraciones de la vicepresidenta De la Vega, la que no sabe que la soberanía de cada uno de los ciudadanos que conformamos el pueblo español no admite representación política, se puede representar la soberanía del pueblo español en su conjunto, políticamente y dentro de las reglas constitucionales, pero no se puede representar la condición de soberanía de cada uno de los ciudadanos que conformamos el pueblo español, a mí, por ejemplo, no me representais, que más quisieráis. Pero no vamos a apartarnos del tema, la ínclita se ha dejado decir que: “el gobierno se siente satisfecho con la sentencia y que la sentencia del TC ratifica su validez y su constitucionalidad”, para arremeter contra el PP a continuación, como es costumbre de todos los miembros de tu Gobierno, se os olvida (psicoanalíticamente) que el PP es la oposición y ahora estáis gobernando vosotros.

Pero el remate de cabeza ha sido del aspirante a suceder a José Luis, ese Fouché que es Alfredo Pérez Rubalcaba, que no sabiendo donde agarrarse nos ha hablado de porcentajes (cómo si sirviera de algo) y futbol: “si fuera un partido de fútbol el PP hubiera perdido 290 a 1”, pero como es una sentencia del Tribunal Constitucional, el PSOE ahora tiene explicarnos como apoya propuestas inconstitucionales desde el Gobierno. Patético y esperpéntico al mismo tiempo.

Y él Presidente está “tranquilo y contento” según dicen los más próximos, mientras Chaves, Chacón y Blanco le siguen haciendo la cama en nombre del partido. En estos momentos estamos al borde del escarnio de su circunspección y buen talante, hartos nos tiene a los españoles, creo que lo único que le queda para llegar a lo más alto en la cota del despropósito es acudir a un programa como La Noria y deleitarnos con un tango dedicado a Sonsoles, es lo único que le falta para alcanzar la cima de su carrera en el ridículo histórico, nacional e internacional.

José Luis, la verdad que a fuerza de insistir te has convertido en inolvidable, cada día más españoles se levantan y se acuestan echando pestes a tu soberana estupidez, te lo digo sin acritud, como podría decírtelo Felipe González.
Biante de Priena

lunes, 28 de junio de 2010

Leire Pajín: "es nuestro estatuto"


La senadora del PSOE, Leire Pajín, ha hecho una declaración solemne al considerar que el Estatut de Cataluña es NUESTRO ESTATUTO y ciertamente lo es, el estatuto de los sinvergüenzas que se han aprovechado de la política en España, sobretodo en Cataluña. Es el Estatuto de las comisiones políticas en los negocios públicos, es el estatuto que han votado un 25 % de los catalanes favorablemente y parece que lo han votado el 100 %, y que no hemos votado los españoles, que algo tendremos que decir al respecto, si se pone en precario la unidad de la nación española, nuestra patria.

Es el estatuto de la corrupción, para impedir que se juzguen casos como el Millet y el Pretoria que salpican a toda la estructura social-nacionalista de Cataluña, es el estatuto que impone la desigualdad entre los españoles, convirtiendo Cataluña en un engendro feudal y España en un reino virtual, en una nación fantasma.

Verás Leire, ese estatuto es el que te permite a ti y a otros cobrar 20.000 euros al mes más dietas por decir chorradas, mientras habéis llevado al paro a cinco millones de ciudadanos de este país, y vaciado las arcas del Estado en hacer cruzadas a la medida de vuestra ideología, para perpetuaros en el poder sembrando la miseria, la ignorancia y la corrupción en este país, cultivando el único terreno en el que pueden surgir votos para el PSOE.

Leire claro que sí, es vuestro estatuto, el de las feministas de la Ley de Violencia de Género, el de los aprovechados de la ceja, el de los desenterradores del pasado de la Memoria Histórica, el del millón de colocados políticos a dedo por el PSOE que no quieren perder su puesto de trabajo, conseguido con el único mérito de tener carnet de vuestro partido. También el de los sindicatos que viven a la sombra del Gobierno defendiendo los intereses de La Moncloa antes que los de los trabajadores, el de los empresarios que se han forrado por vuestra voluntad y que os han forrado recíprocamente.

Es el Estatuto de Montilla que envía a sus hijas a un colegio alemán en el que el catalán está excluido mientras que dictamina que los hijos de los que no tienen dinero tienen que ser educados exclusivamente en catalán, claro, los 160.000 euros al año del señor Montilla, más los 140.000 euros al año de su señora esposa le permiten hacer estas cosas, dentro de poco las enviará a Suiza, cantón alemán, para que practiquen el idioma en el que se educan, donde posiblemente haya enviado parte de su sueldo.

Este estatuto es el de la oclocracia, el que unos magistrados del Tribunal Constitucional no se atreven a declarar inconstitucional porque han sido colocados por el PSOE para que desde la justicia apoyen su política chabacana, al igual que han hecho en el Consejo General del Poder Judicial.

Este estatuto Leire es vuestra bandera, que queréis utilizar para darle la puntilla a la España que os mantiene y que habéis dejado en la ruina. Este Estatuto Leire, es la condena a muerte de la Constitución Española votada por la mayoría de los españoles, es el primer hecho político que materializa la tiranía de la opresión de unos analfabetos miserables que no han respetado lo que somos los españoles, ni lo que es España, ni la democracia, ni la libertad, ni la igualdad, ni la justicia, ni la pluralidad característica de nuestro país.

Es vuestro Estatuto, Leire, no el mío, y como español y soberano, exijo democráticamente poder decidir sobre lo que afecta a la estructura política de mi país, Leire. No me vale con que unos sinvergüenzas como los del PSOE unidos a los nacionalistas os queráis hacer con el poder para convertir en una tiranía esta maltrecha democracia.

Si el Estatut de Cataluña se aprueba tal como está, dejaré de pagar impuestos, lo declaro ahora y lo hago público, porque no voy a pagar impuestos a un invento que no sé de qué va, no voy a cotizar como ciudadano a un Estado en el que no creo porque no sé si tiene que ceñirse a la Constitución que apoyo o al Estatut que tú los tuyos apoyáis. Y te lo repito, como español, yo también quiero decidir sobre el Estatuto de Cataluña, porque es mi derecho ya que afecta a mi soberanía que ni tú, ni nadie puede representar.

Si el Estatut sale aprobado será un Golpe de Estado “supuestamente democrático”, como los declarados en Venezuela o Cuba por vuestros camaradas de causa, y por ahí no paso Leire, ni yo, ni la mayoría de los españoles. Estáis estafando al pueblo español Leire y pagaréispor ello, no lo dudes, tienes una cita con la historia en el futuro, vete ahorrando de los 20.000 euros al mes para pagar los daños que habéis causado, cada día que pasa falta menos para veros en la cárcel y disfruto con esa idea, te lo aseguro.

Biante de Priena

¡ABAJO LOS TIRANOS!


Declaración de los derechos del hombre y del ciudadano

(26 de agosto de 1789)

Los representantes del pueblo francés, constituidos en Asamblea nacional, considerando que la ignorancia, el olvido o el menosprecio de los derechos del hombre son las únicas causas de las calamidades públicas y de la corrupción de los gobiernos, han resuelto exponer, en una declaración solemne, los derechos naturales, inalienables y sagrados del hombre, a fin de que esta declaración, constantemente presente para todos los miembros del cuerpo social, les recuerde sin cesar sus derechos y sus deberes; a fin de que los actos del poder legislativo y del poder ejecutivo, al poder cotejarse a cada instante con la finalidad de toda institución política, sean más respetados y para que las reclamaciones de los ciudadanos, en adelante fundadas en principios simples e indiscutibles, redunden siempre en beneficio del mantenimiento de la Constitución y de la felicidad de todos.

En consecuencia, la Asamblea nacional reconoce y declara, en presencia del Ser Supremo y bajo sus auspicios, los siguientes derechos del hombre y del ciudadano:

Artículo primero.- Los hombres nacen y permanecen libres e iguales en derechos. Las distinciones sociales sólo pueden fundarse en la utilidad común.

Artículo 2.- La finalidad de toda asociación política es la conservación de los derechos naturales e imprescriptibles del hombre. Tales derechos son la libertad, la propiedad, la seguridad y la resistencia a la opresión.

Artículo 3.- El principio de toda soberanía reside esencialmente en la Nación. Ningún cuerpo, ningún individuo, pueden ejercer una autoridad que no emane expresamente de ella.

Artículo 4.- La libertad consiste en poder hacer todo aquello que no perjudique a otro: por eso, el ejercicio de los derechos naturales de cada hombre no tiene otros límites que los que garantizan a los demás miembros de la sociedad el goce de estos mismos derechos. Tales límites sólo pueden ser determinados por la ley.

Artículo 5.- La ley sólo tiene derecho a prohibir los actos perjudiciales para la sociedad. Nada que no esté prohibido por la ley puede ser impedido, y nadie puede ser constreñido a hacer algo que ésta no ordene.

Artículo 6.- La ley es la expresión de la voluntad general. Todos los ciudadanos tienen derecho a contribuir a su elaboración, personalmente o por medio de sus representantes. Debe ser la misma para todos, ya sea que proteja o que sancione. Como todos los ciudadanos son iguales ante ella, todos son igualmente admisibles en toda dignidad, cargo o empleo públicos, según sus capacidades y sin otra distinción que la de sus virtudes y sus talentos.

Artículo 7.- Ningún hombre puede ser acusado, arrestado o detenido, como no sea en los casos determinados por la ley y con arreglo a las formas que ésta ha prescrito. Quienes soliciten, cursen, ejecuten o hagan ejecutar órdenes arbitrarias deberán ser castigados; pero todo ciudadano convocado o aprehendido en virtud de la ley debe obedecer de inmediato; es culpable si opone resistencia.

Artículo 8.- La ley sólo debe establecer penas estricta y evidentemente necesarias, y nadie puede ser castigado sino en virtud de una ley establecida y promulgada con anterioridad al delito, y aplicada legalmente.

Artículo 9.- Puesto que todo hombre se presume inocente mientras no sea declarado culpable, si se juzga indispensable detenerlo, todo rigor que no sea necesario para apoderarse de su persona debe ser severamente reprimido por la ley.

Artículo 10.- Nadie debe ser incomodado por sus opiniones, inclusive religiosas, a condición de que su manifestación no perturbe el orden público establecido por la ley.

Artículo 11.- La libre comunicación de pensamientos y de opiniones es uno de los derechos más preciosos del hombre; en consecuencia, todo ciudadano puede hablar, escribir e imprimir libremente, a trueque de responder del abuso de esta libertad en los casos determinados por la ley.

Artículo 12.- La garantía de los derechos del hombre y del ciudadano necesita de una fuerza pública; por lo tanto, esta fuerza ha sido instituida en beneficio de todos, y no para el provecho particular de aquellos a quienes ha sido encomendada.

Artículo 13.- Para el mantenimiento de la fuerza pública y para los gastos de administración, resulta indispensable una contribución común; ésta debe repartirse equitativamente entre los ciudadanos, proporcionalmente a su capacidad.

Artículo 14.- Los ciudadanos tienen el derecho de comprobar, por sí mismos o a través de sus representantes, la necesidad de la contribución pública, de aceptarla libremente, de vigilar su empleo y de determinar su prorrata, su base, su recaudación y su duración.

Artículo 15.- La sociedad tiene derecho a pedir cuentas de su gestión a todo agente público.

Artículo 16.- Toda sociedad en la cual no esté establecida la garantía de los derechos, ni determinada la separación de los poderes, carece de Constitución.

Artículo 17.- Siendo la propiedad un derecho inviolable y sagrado, nadie puede ser privado de ella, salvo cuando la necesidad pública, legalmente comprobada, lo exija de modo evidente, y a condición de una justa y previa indemnización.


LOS PARTIDOS POLÍTICOS ESPAÑOLES

NO RESPETAN NUESTROS DERECHOS

¡ABAJO LOS TIRANOS!


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