La organización IG (Improbable Research) que cada año concede los “prestigiosos” premios ANTINOBEL en Harvard, tras una inolvidable deliberación ha concedido el Premio Antinóbel del año 2007 en la especialidad de lingüística a los investigadores de la Universitat de Barcelona, Juan Manuel Toro, Josep B. Trobalon, y Nuria Sebastián Gallés, por haber demostrado que:
“las ratas en algunas ocasiones pueden no distinguir la diferencia entre personas que hablan japonés y holandés al revés”.
Su artículo fue publicado en el año 2005 en la revista de la Asociación de Psicólogos Americanos "Journal of Experimental Psychology". Concluyendo que los roedores son capaces, igual que los humanos, de discernir entre ritmos de lenguaje diferentes. También, al igual que los humanos, son incapaces de detectar las diferencias entre el japonés y el holandés cuando se hablan al revés.
"El mecanismo para adquirir el lenguaje no es exclusivo del hombre"
Ante este hecho, los investigadores han concluido que hay un mecanismo común entre los animales y los seres humanos utilizan para adquirir el lenguaje, que es compartido por otros animales mamíferos-no primates y que, por tanto, no es exclusivamente humano.
De esta forma simpática, los estudios de una experta en bilingüismo como la catedrática en psicología básica por la Universidad de Barcelona, Núria Sebastián-Gallés han llegado hasta mi conocimiento, y buscando por internet he encontrado un artículo muy interesante sobre el aprendizaje de una lengua en periodos tempranos del desarrollo, rescato el párrafo que expongo a continuación:
Por ejemplo, las personas adultas españolas tienen muchos problemas para percibir el contraste /e-ε/ del catalán, pero a los cuatro meses los bebés españoles pueden discriminar fácilmente los dos sonidos.
Se han presentado resultados paralelos que comparan datos de bebés y personas adultas con una gran variedad de contrastes de sonidos extranjeros (como el contraste /r-l/, que los japoneses adultos tienen grandes dificultades en percibir; sin embargo, durante los primeros meses de sus vidas, los bebés japoneses no tienen problemas para diferenciarlos).
Esta habilidad para percibir contrastes de sonidos extranjeros disminuye entre los seis y doce meses de edad. Es decir, en el primer año de sus vidas, los bebés modifican sus cerebros para empezar a convertirse en oyentes y hablantes extremadamente competentes de su lengua materna. Así que la adquisición del repertorio de sonidos de la pronunciación de la lengua materna no se caracteriza por añadir nuevos sonidos, sino por olvidar aquellos que no se usan (es fácil observar los paralelismos de este proceso con el de la muerte celular y la poda de axones descrito más arriba)
Realmente se puede hacer algunas reflexiones:
en Cataluña la inmersión lingüística – la enseñanza oficial exclusivamente en catalán – está privando a miles de niños de aprender el castellano en el periodo que resulta más adecuado, una pérdida de oportunidad que ya no podrán recuperar en sus vidas con la facilidad que podrían adquirirla en edades tempranas.
El glosicidio que se está haciendo en Cataluña con el idioma español debe denunciarse de una vez por todas ante organismos internacionales como el tribunal de Estrasburgo, el Tribunal de la Haya y las Naciones Unidas.
No se puede seguir permitiendo que se erradique una cultura, una historia, y una lengua de un territorio supuestamente civilizado, en el año 2007, en plena era de la globalización, con la única intención de crear votantes nacionalistas para el futuro
Está bien estudiar que las ratas no discriminen el japonés del holandés cuando se hablan al revés, por supuesto, tiene su justificación, pero al mismo tiempo, los investigadores como la profesora Nuria Sebastián-Gallés, expertos en bilingüismo deberían de tener el coraje, desde el conocimiento del que disponen, de denunciar lo que está ocurriendo en Cataluña con el idioma español.
Erasmo de Salinas