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miércoles, 11 de febrero de 2015

¿Qué va a cambiar con más de lo mismo?



No, realmente no les queda tiempo a los de la casta para volver a convencernos de que ellos son la única representación posible de la democracia, ni a los de Podemos para convencernos de que la democracia es lo que digan ellos, con su renuncia a todo lo que no sea una proclama al tercermundismo. No les queda tiempo a ninguno para convencernos de nada, porque su discurso se ha quedado en el pasado y este país necesita crecer más de lo que quieren permitirle aquellos que aspiran a representar a los ciudadanos, y al mismo tiempo, beneficiarse de su representación.

En esta penosa situación nos encontramos los españoles en 2015, cuando en realidad es algo que se viene anunciando desde hace muchos años, en reiteradas ocasiones. Un sistema representativo que se organiza desde el poder que permite a los ciudadanos votar lo que otros ya han elegido y que solo puedan escoger entre aquello que les presenten los únicos electores, que son los que forman las cúpulas de los partidos políticos, no puede seguir existiendo en condiciones de normalidad, por mucho que se empeñen los medios de comunicación vendidos al poder en presentarlo como la única alternativa. En realidad, en España no hay sufragio universal, porque el universo de las posibilidades de elección queda restringido a lo que ofrecen las distintas formaciones que forman la casta desde sus élites bien asentadas en la ignorancia de los votantes que les apoyan.

España y los españoles no pueden avanzar en estas condiciones, con el lastre de medio millón de colocados por los partidos políticos viviendo sin producir otra cosa que disgustos. Si además fueran competentes, pero es que llevar en la política 30 años, no lo digo ni por Rajoy, ni por Carme Chacón, ni por Rosa Díez, ni por Artur Mas, ni por Gaspar Llamazares, viendo cómo está el país no es motivo de confianza, sino de todo lo contrario. ¿Cómo van a resolver nuestros problemas este elenco de impresentables si son el principal origen de nuestros problemas?. Mientras sigamos en el atado y bien atado, y el poder que se lo repartan entre estos mequetrefes sin rendir cuentas ante nadie, ni siquiera ante la justicia, que está a su servicio, cuando logra sacarlos de sus aforamientos, mal vamos

Y para resolverlo, como alternativa creada desde la casta, nos encontramos con unos aventureros adanistas que quieren convencernos de que lo mejor para este país es regresar al tercermundismo y hacernos bolivarianos para poder disfrutar de la vida como los griegos o los venezolanos.

A mí  todas estas cosas no sólo me parecen una falta de respeto, sino un tremendo desprecio hacia la ciudadanía de este país, hacia los electores que deben sancionar con su voto esta podredumbre a la que los que están en el poder denominan “democracia” y todos los que les miramos desde abajo sabemos que es puro despotismo, rayano en la tiranía. Y me parece que esta patulea de miserables no se marcha del poder como no les echemos a patadas, así que será cosa de ir ensayando como derrocar este régimen de opresión, desmesura y caraduras, creado por todos los partidos políticos que participan en el carnaval que se han montado para expoliar a los españoles.


Enrique Suárez

sábado, 7 de febrero de 2015

Necesitamos una izquierda que defienda la libertad y no sus privilegios






Cada vez que escucho a algún comunista arcaico hablar del “neoliberalismo” me pregunto de que siglo proviene, si del XIX o del XX, porque los hay de ambos.  El "neoliberalismo" que algunos pregonan es un espantapájaros que han inventado interesadamente los propagandistas de la izquierda, un muñeco de paja, que a modo de chivo expiatorio pueda acoger todos los males de este mundo, todo para ocultar en una finta psicoanalítica el fracaso económico de todas las políticas planificadas de los quinquenios de la URSS,  la incapacidad de los colectivismos de crear riqueza (al tiempo que mantienen a la gente en la pobreza) y su deriva segura hacia la erradicación de la libertad en los lugares en los que ha logrado triunfar, como Cuba, Venezuela o Corea del Norte. Se puede comprobar fácilmente el fracaso del comunismo en los países que fueron comunistas en el Telón de Acero y luego se abrieron al capitalismo, han crecido más en los últimos diez años que en los cien años anteriores y las condiciones de vida de sus habitantes han mejorado considerablemente.


Por alguna rara especie de algunos descerebrados, la izquierda se ha convertido en los últimos años en enemiga acérrima de la libertad, el capitalismo y la economía de mercado. Los profetas de la cosa consideran que la crisis económica que atraviesan los países occidentales se debe al fracaso del “neoliberalismo”, sin tener en cuenta otros fenómenos mucho más relevantes: la llegada de las nuevas tecnologías, la entrada en los mercados globales de 3.000 millones de nuevos productores dispuestos a trabajar por la décima parte de lo que lo hace un occidental y muchas más horas y la globalización. Evidentemente, para algunos todo esto es una consecuencia del “neoliberalismo” y los movimientos económicos promovidos por las élites financieras mundiales, que al fin y al cabo, vendrían a ser idiotas de libro, porque precisamente son las que más dinero han perdido con la crisis.


Su fanatismo les impide ver que el mundo ha cambiado, por eso tratan de imponer su visión deformada de la realidad a cualquier precio, porque son incapaces de adaptarse, como hacen los demás, al mundo que actualmente existe. 

Si nos detenemos en nuestro país, alguien tendría que explicarnos como en la época de Zapatero se crearon un 25 % más de empleos públicos (ojo, no funcionarios, que estamos los cuartos por la cola en Europa), mientras se perdían un 25 % en todos los demás sectores económicos.

¿Cómo pudo crecer en España el empleo público más que en ningún país de Europa desde el año 2004 al 2011 es uno de los enigmas más insólitos, digno de formar parte del programa Cuarto Milenio, cuando al mismo tiempo este país era en el que se reducía más el empleo, en todos los demás sectores?, eso en una época en que las nuevas tecnologías en información y comunicaciones han reducido el número de trabajadores en todas las empresas privadas, en España ha ocurrido lo contrario en todas las públicas, algo que no ha ocurrido en otros países europeos, sino más bien al contrario. Esto es un anatema para todos los que defienden la izquierda en España, que son los que prefieren echar la culpa al “neoliberalismo” de nuestros males.


Vamos a dejarnos de entelequias, alguien tendría que descubrir alguna vez lo que pasa a los españoles, la causa de la crisis económica que vivimos en España se debe a la sobredimensión de las instituciones políticas, la duplicación y triplicación de instancias administrativas y la escasa productividad, cualificación y eficacia de los empleados públicos españoles que han sido colocados, especialmente los que están en los cargos directivos de entidades públicas, que son lo más nefasto de Europa y que han accedido a su vida plácida por la bendición de un dedo que ha señalado su carnet en la boca. Y esto no es una cuestión que distinga partidos, porque todos los que están en el poder han hecho lo mismo. Y si les resulta increible, pregunten ustedes a cualquier funcionario por oposición de su confianza, como funciona el entramado político como pesebre en las institciones públicas


Los españoles desconocen que cada 100.000 empleados públicos que no necesitamos, nos cuestan alrededor de 6.000 millones de euros al año,  si contamos empleados públicos y empleados de empresas públicas o que viven mayoritariamente de lo público, en este país sobran más de un millón de empleados innecesarios, lo que supone al año 60.000 millones de euros, que es un poco menos de la cifra en lo que crece la deuda pública española.  Pero además, un ejército innecesario crea más problemas que soluciones, así tenemos que para hacerse imprescindibles cada día cargan más la vida de los ciudadanos con toda suerte de iniciativas dispuesta a deteriorar su bienestar y calidad de vida. Cuando alguien tiene que trabajar de verdad y al servicio de los ciudadanos, se deja de averiguar porque el impreso 324 no tiene validez para el asunto 428, ni apabulla al ciudadano con su cetro imperial inmerecido cuando le hace una pregunta.


La enormidad del despropósito creado por el PSOE de Zapatero es indecente, pero la han puesto en práctica todos los partidos con poder, el PP por supuesto y los nacionalistas no digamos, y sus barbaridades se pueden contemplar hoy en las autonomías que llevan gobernadas por el PSOE durante los últimos 30 años. Ayer, en este blog, se dejó un artículo en el que se demostraba que cualquier trabajador de este país recibe al final menos dinero del que produce para el Estado en forma de impuestos.  La proporción viene a ser de 10 para el trabajador, por 17 que recibe el Estado de su trabajo, eso sin incluir los impuestos que extrae de su producción en bienes o servicios.


Si en el gobierno del PP hubiera gente inteligente, se podría resolver la crisis de una forma muy sencilla, limitando el número de cargos directivos en todas las empresas relacionadas con lo público por decreto. No se puede permitir, porque es indecente, en un país con 4,5 millones de parados en el que hay un millón de licenciados jóvenes bloqueados por un millón de colocados con carnet, que en los últimos veinte años se hayan multiplicado por veinte los puestos de mando en las administraciones públicas. Donde hace veinte años había 3 cargos directivos, hoy hay 30 directivos, por supuesto afines al partido político que detente el poder en la autonomía correspondiente, difundiendo las responsabilidades de tal forma que al final no hay nadie responsable de los despropósitos que acontecen. Esa administración parasitaria que ha creado una burocracia innecesaria de cargos políticos designados debe desaparecer si queremos abandonar algún día la crisis.


Definitivamente este país necesita una izquierda que defienda la libertad y no que trate de crear enemigos de la libertad porque les puede joder el pesebre a los colocados, es hora de que la gente sepa lo que está ocurriendo en lo público, bajo la bandera de lo social, que para eso lo paga con su pérdida de bienestar.

Que unos cuantos miles de sinvergüenzas cobren todos los meses por hacer brindis al sol a costa de que 4,5 millones de parados estén en la calle porque no pueden acceder en las mismas condiciones que los enchufados por los partidos, sindicatos y empresas de pesebre a un puesto de trabajo, no es de recibo. Mientras haya unos indeseables que se encargan de crear problemas, pero nunca soluciones, para hacerse necesarios y seguir cobrando su sueldo, a pesar de que sea a costa de crear la mayor desigualdad que se ha visto en este país, la que distingue a los privilegiados que tienen padrino de los desheredados que no tienen enchufe para alcanzar un trabajo en lo público. Este tercermundismo debe desaparecer si queremos ser un país normal algún día.


Así que la crisis económica que vivimos en España no se debe al “neoliberalismo” se debe al expolio de aquellos que braman contra el capitalismo, pero viven magníficamente de explotar a sus semejantes en nombre de la igualdad. No se debe a la crisis de los bancos, sino al expolio de 200.000 millones de euros cometido en las Cajas de Ahorros por los miembros de los partidos, sindicatos y empresarios que estuvieron sentados en sus consejos de administración. Y no, no se debe a la voracidad de los desalmados que dejan a los niños sin comida en los comedores escolares, a los pensionistas sin pensión y a los jóvenes sin trabajo por defender la economía de mercado, sino a los que utilizan todas estos mantras para mantener sus privilegios en nombre de la igualdad, la defensa de lo social y lo público, con más avaricia que cualquier capitalista, que al fin y al cabo defiende que la gente viva de lo que produce y no a costa de los demás. Va siendo hora de cambiar la propaganda interesada, por información correcta sobre la realidad. 

La justicia social no consiste en que los socios de un club se hagan con todos los privilegios a costa de crear perjuicios en todos los demás, porque son más listos o están mejor organizados como secta en el arte de trincar para si mismos, mientras representan que luchan por los demás y en realidad, les están machacando. Lamentablemente si la izquierda abandona la humildad y la autocrítica, como ha ocurrido en este país, se convierte en otra derecha, es decir, en casta.


Enrique Suárez.


viernes, 6 de febrero de 2015

Siervos del Estado






¿Cuál es el precio que pagamos los españoles por vivir en este país?, es una pregunta que muy pocos se han hecho, a continuación les mostraré uno de los mayores misterios que el poder político oculta a los ojos de los ciudadanos: el Estado, en todas sus dimensiones, recibe más plusvalías de cada trabajador que el propio trabajador sobre su trabajo, es decir, que todos los trabajadores españoles, posiblemente también los europeos, son esquilmados de forma depredadora por sus impuestos.

¿Qué porcentaje creen ustedes que se lleva el Estado de sus salarios? ¿20, 30, 40, 60 %? Bien, dependerá de los ingresos, pero posiblemente se lleve más del 100 %, es decir, el Estado recauda más dinero del que percibe cada trabajador por su trabajo.

El salario medio de los españoles era de 2169 euros en 2013, por doce pagas, lo que supone 26.027 euros al año. Ahora comenzaremos a restar dinero, de 2169 euros (1859 euros por 14 pagas) brutos, comenzaremos a quitar:

Partimos de un sueldo de 2169 euros por doce pagas, del que habrá que quitar

6,35 % de la seguridad social = 138 euros
18 % de IRPF = 390 euros
1,65 % desempleo y FP = 36 euros

El trabajador percibiría por tanto 1.605 euros en su nómina, el Estado ha percibido hasta aquí 564 euros.

Pero por un sueldo bruto de 2169 euros, el empresario tiene que cotizar un 30 % más, es decir 650 euros más, eso es lo que paga el empresario por ese trabajador cada mes.

Además el Estado también se lleva un porcentaje de los beneficios que no es menor del 25 %, supongamos que el trabajador trabaja para une empresa y produce  10.000 euros de beneficios, pues el estado se lleva 2.500 euros.

Es decir, hasta ahora el trabajador percibe 1.605 euros, y el Estado se ha llevado 2500 euros de su producción, 564 de sus retenciones sobre su sueldo y 650  de las cotizaciones pagadas por su empresa por él, lo que suma en total 3714 euros.

Pero no acaba aquí la cuestión, de los 1605 euros el trabajador supongamos que ahorra 300 euros cada mes, algo prácticamente imposible, y dedica a mantenerse 1305 euros, sobre ese dinero habitualmente utilizado en consumo se retira un porcentaje variable que va desde el 80 % en el tabaco, el 60 % en los combustibles y energías, un porcentaje variable de tasas municipales y por supuesto un 21 % de IVA, esto quiere decir que no menos del 30 % de esos 1305 euros se va en impuestos, lo que añade 391 euros más al expolio. 

Sobre los 300 euros de ahorro se retirarán dependiendo de las sumas no menos del 10 % al año por diversos capítulos, lo que sumado a lo anterior supone otros 30 euros más 391 en total será 421 euros, que hay que retirar de los 1605 que percibe, así que le han quedado al final 1184 euros. A lo que habrá que añadir posiblemente 100 euros más en la declaración por mes en la declaración de la renta, así que al final el trabajador percibe realmente poco más de 1000 euros (1084 euros), mientras que el Estado ha percibido por su trabajo  4235 euros cada mes, en las condiciones que se han expuesto.

Sí, han leído ustedes bien, por cada 1084 euros libres que percibe un trabajador en España, el Estado ha extraído de él una plusvalía de 4235 euros. Si eliminamos el factor variable de producción (los 2500 euros, es una cifra aproximada) del modelo expuesto, la plusvalía que extrae el Estado del trabajo de cada productor, nos quedan entonces 1084 euros para el trabajador y  1735 euros para el Estado, con lo que se demuestra que el Estado percibe más que cualquier trabajador del trabajo de este. 

Por dios, que no se entere nadie, que se puede armar muy gorda, no se os ocurra comentarlo ni divulgarlo, que se estropea el negocio que se tienen montado a costa de todos los españoles trabajadores y parados, porque los parados es una consecuencia de este modelo de latrocinio establecido por políticos, sindicatos y empresarios organizados al alimón. Y todo lo anterior hablando de los trabajadores por cuenta ajena, que si nos ocupamos de los autónomos todavía sería mayor la estafa.

Todos los españoles somos siervos del Estado y nuestro trabajo es su coartada para esquilmarnos.

Enrique Suárez

lunes, 2 de febrero de 2015

La casta sigue triunfando; seguimos sin soluciones

El poder arbitrario constituye una tentación natural para un príncipe, como el vino o las mujeres para un hombre joven, o el soborno para un juez, o la avaricia para el viejo, o la vanidad para la mujer” Jonathan Swift

Los ciudadanos de este país llamado España, también conocidos como españoles en tiempos pasados, han vuelto a equivocarse, como ha venido ocurriendo a lo largo de la democracia, eligiendo gobiernos y oposiciones, porque cuando unos y otros forman parte de un sistema corrupto y disputan por el poder dentro de ese sistema, cualquiera de los resultados posibles es intrascendente. No puede surgir democracia, de un lugar donde no existe.

Sé que por lanzar hipótesis tan arriesgada me voy a condenar en el cielo del poder de la casta y  en el infierno de los radicales que aspiran a ocupar el cielo poderoso, ni tic tac, ni asalto, ni na de na, pero a estas alturas de mi vida y después de todas las aberraciones impunes que he presenciado en aquellos que decían representarnos políticamente, me da absolutamente igual. Un renegado no tiene fe en los impostores y usurpadores que le han llevado a renegar de una farsa en la que se deciden las vidas, obras y paros de sus compatriotas

La troupe de Pablo Iglesias ha desaprovechado una magnífica ocasión para desplazar del poder a tanto mendrugo con marchamo representativo y escarapelas diversas que pueblan los pesebres del Estado. Era de esperar.

La función del partido Podemos fue bendecida por la casta, pues proporciona tres opciones que la favorecen: devolver votantes de la abstención al redil de las urnas que al fin y al cabo es la única legitimación que tienen que hoy ya es minoritaria (42 % todos los partidos, 58 % ningún partido en las últimas elecciones europeas; pacificar las calles brindando a los descamisados y pesebristas una oportunidad de protesta y por supuesto establecer un interlocutor variable con las tres caras de la hidra de la izquierda (PSOE, Podemos, IU) que amenazan al partido del hombre que ha convertido España en un convento económico a mayor gloria de Bruselas. Podemos va a traer más jóvenes a las urnas que ningún partido anterior, para que aprendan el camino del adoctrinamiento en esta democracia menor que en realidad es un despotismo muy poco ilustrado.

El partido de Pablo Iglesias, sin embargo, ha hecho algo por este país impagable, a pesar de haberlo hecho desde los medios y no desde la calle, donde se ha comprobado que sus apoyos eran menos de los que esperaban hace unos días: mostrar que todos los títeres de la casta no tienen media hostia intelectual, que viven en un simulacro de servicio público cuando en realidad son los más aprovechado del país, que se han corrompido sin descanso a lo largo de los últimos treinta años de régimen. Pero nada más, bueno hacer que crezcan los ingresos de los medios de comunicación haciendo titulares de bravuconadas y provocaciones y poco más. Las iglesias de Pablo, con anagrama circular y aroma de oclocracia, tienen escasas posibilidades de mutar las cosas de la política en este país y a partir de ahora, con su hermana Syriza en Grecia, tendrán muchas menos.

Y de nuevo, una vez más, como ha ocurrido a lo largo de los casi cuarenta años que llevamos de democracia los españoles estamos abocados a escoger entre aquello que nos ofrecen, unos u otros, engaño participativo que no tiene ninguna posibilidad de cambiar las cosas de la política en este país, como se ha visto recientemente en Grecia, que a pesar de haber llevado el radicalismo a su gobierno, este gobierno está formado en su mayoría por personajes que han estado asociados a la casta griega a lo largo de su vida, que precisamente han sido los que han hundido el país.

Los no representados, que en las últimas elecciones europeas fuimos el 58 % de los que tenían derecho a votar (abtención, voto en blanco, voto nulo), se sumarán en las próximas elecciones a los no representados por todos los partidos perdedores, así, como ocurre actualmente en Grecia, un 20 % decidirá por el 80 % que no ha apoyado a Syriza durante cuatro largos años.

Por mucho que lo intento, día tras día, todavía somos demasiado pocos los que en este país sabemos que tales engendros nada tienen que ver con la democracia y si con los engaños de los de la casta en el poder y aspirantes a sustituirlos para volver a engañar a los ciudadanos de este país una vez más. ¿Se creen ustedes que los líderes de Podemos que son profesionales de la política no saben que lo que están haciendo es sostener a la casta diciendo que van contra ella en un engendro despótico que nada tiene que ver con la democracia?

 Lo dicho, sin solución, hasta que los ciudadanos de este país dejen de apoyar majaderías y juzguen con su voto la conducta de aquellos que aspiran a representarles, no votando por nadie que no les ofrezca garantías en los hechos, más allá de las creencias, de que no va a defraudarles. El timo de las urnas está servido, este año se harán varios procesos electorales, no vaya a ser que los ciudadanos se den cuenta del engaño y las urnas se queden vacías, la casta se da prisa por perpetuarse en el poder, porque esa es su condición natural, hasta que un día cambien las cosas.


Enrique Suárez

sábado, 31 de enero de 2015

¿No es casta Syriza?





Decía el Príncipe de Salina en El Gatopardo, ante los acontecimientos que se desarrollaban en la revolucionaria Italia que quería hacerse nación independiente: cambiemos algo para que todo siga igual. La casta siempre cambia de disfraz, para continuar en el poder

El partido dirigido por Alexis Tsipras que se ha anunciado antes de las elecciones como el gran muñidor de un cambio definitivo en Grecia, ha formado gobierno. ¿Quienes son los ministros del gobierno de Syriza en Grecia? ¿Han tenido alguna relación con gobiernos anteriores de su país?

¿Se puede decir que los ministros griegos no son casta cuando todos han ocupado cargos políticos asociados a gobiernos anteriores, que fueron los que precisamente hundieron a Grecia en el abismo en el que se encuentra?

Yannis Dragasakis, viceprimer ministro económico
 
El diputado y economista Yannis Dragasakis tendrá un papel central en el nuevo Ejecutivo de Syriza como viceprimer ministro económico y coordinador de todas las carteras con carácter económico y financiero. Pertenecía al Partido Comunista griego hasta 1991, cuando se unió a Synaspismos, formación que luego desembocó en Syriza, y llegó a ser viceministro en el Gobierno de transición de Xenofón Zolotas. Será uno de los encargados de tratar con la troika de acreedores (Comisión Europea, Banco Central Europeo y Fondo Monetario Internacional) para renegociar los acuerdos alcanzados hasta ahora por el anterior Gobierno griego, como ha prometido Syriza.

Yanis Varoufakis, ministro de Finanzas.

El ministerio de Finanzas, otro importante interlocutor de la troika, lo ocupa el economista Yannis Varufakis, de nacionalidad griega y australiana. El titular de Finanzas fue desde 2004 a 2006 asesor económico en el Gobierno de Yorgos Papandreu (Pasok), con cuyas políticas fue después muy crítico después. Varufakis es un famoso analista económico, conocido por ser autor de varios libros sobre teoría económica y por colaborar como experto en varios medios de comunicación.

 Yorgos Stathakis | Ministro de Economía, Infraestructura, Marina y Turismo

Otro gran pilar de la coalición es Yorgos Stathakis, quien dirige a partir de ahora uno de los cuatro superministerios creado por este Gobierno. Su cartera se llama de Economía, Infraestructura, Marina y Turismo, y abarca Fomento, Competitividad, Marina y Egeo, Turismo, Infraestructura, Transporte y Redes. Stathakis tiene una larga experiencia como profesor universitario y director de varios centros de investigación estatales y junto a Stathakis y otros expertos es uno de los responsable del programa económico del partido izquierdista.

Panos Kamenos, ministro de Defensa

El nuevo ministro de Defensa y líder del partido conservador Griegos independientes, Panos Kamenos, es la cara visible del nacionalismo euroescéptico en Grecia. Kamenos, líder del partido socio del nuevo gobierno liderado por la formación izquierdista Syriza, se ocupará de una de las carteras clave en el país heleno. El Ministerio de Defensa en Grecia tiene un papel crucial por las delicadas relaciones que el país mantiene con Turquía, la cuestión chipriota y la explotación del mar Egeo.

Nikos Kotzias, ministro de Exteriores

Kotzias fue en la década de los 90 alto cargo del partido comunista y posterior consejero de Papandreu, del que también se distanció tras la firma del primer rescate en 2010.  Nikos Kotziás, ministro de Asuntos Exteriores, adherido desde su juventud al partido comunista griego KKE, del que formó parte de su comité central. Desde 2005 fue embajador de su país, actualmente era profesor en la Universidad del Pireo. En ambientes diplomáticos se asocia a su influencia por el ideólogo ruso Alexander Dugin

Nikos Vutsis | Ministro de Interior

Nació en 1951 y estudió Ingeniería Civil. Su ministerio abarca Interior, Reforma Administrativa, Gobierno Electrónico, Orden Público y Protección Ciudadana, y Macedonia y Tracia. Será el cuarto superministerio, que también incluye por primera vez bajo la rúbrica de Interior las competencias de Inmigración, de las que se ocupará una mujer.

Panagiotis Kurublis | Ministro de Sanidad y Asuntos Sociales

Nació el 2 de octubre de 1951. Viene de familia de refugiados y es doctor en Ciencias Sociales. Además es abogado y fue elegido tres veces diputado del Pasok (Movimiento Socialista Panhelénico).

Nikos Paraskevópulos | Ministro de Justicia

Es profesor de Derecho Penal de la Universidad Aristóteles de Tesalónica desde 1980 y ha sido director del Departamento de Derecho de la misma. Fue además Decano de la Facultad de Derecho, Economía y Ciencias Políticas AUTH.

Panagiotis Lafazanis | Ministro de Reconstrucción Productiva, Medio Ambiente y Energía

Nació en 1951 en Eleusis (Grecia). Estudió Matemáticas en la Universidad de Atenas. Participó en el movimiento estudiantil contra la dictadura y fue perseguido por su activismo. Su ministerio engloba Medio Ambiente, Energía y Cambio Climático, Desarrollo Rural y Alimentación.

Aristidis Baltás | Ministro de Cultura y Deporte, Educación y Asuntos Religiosos

Nació en 1943 en Corfú. Estudió Ingeniería Eléctrica en la Universidad Técnica Nacional, donde logró ser Profesor Emérito. Consiguió el postgrado y doctorado en Física Teórica en la Universidad de París. Es presidente del Instituto Nikos Poulantzas y miembro del Comité Central de Syriza, de hecho, fue uno de los firmantes de la declaración fundacional de creación del partido. En 2010 recibió el Premio a la Excelencia en la Enseñanza Académica.

Panos Skurletis | Ministro de Trabajo

Es un economista, graduado en 1986 en la Universidad Industrial de El Pireo. Ha ejercido como portavoz de Syriza en los últimos tres años como miembro de la Comisión Política Central de la Coalición. Panos Skurletis es de los miembros más antiguos del partido y cercano colaborador del exmiembro del Parlamento griego y el Parlamento Europeo Alekos Alavanos.

Hay otros cuatro ministros sin cartera, uno de estos últimos, el de Estado, que ocupará Nikos Papás, la mano derecha de Tsipras desde hace años, coordinará todas las acciones de Gobierno, que estarán basadas en el denominado “programa de Salónica”. 

Ministros de Estado (sin cartera)

Nikos Pappás (Syriza), en la Jefatura de Gobierno
Alekos Flaburaris (Syriza), coordinación del Gobierno
Panayiotis Nikoludis (independiente), lucha contra la corrupción 
Gabriil Sakelaridis, portavoz del gobierno

Fuentes:


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