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sábado, 2 de agosto de 2014

Pujol sólo es el mascarón de proa de esa nave mafiosa que es la política catalana

Me sorprende el asombro de algunos, fingen hasta cuando parece que dicen la verdad después de haber mentido. Me refiero a los señores Duran i Lleida, el señor Artur Mas y el clan de la camorra de Convergencia y Unió

Si la política catalana tiene un hecho diferencial con respecto a la de otras comunidades españolas, sin duda es la hipocresía. En Madrid se puede mentir, en Valencia robar, en Andalucía esquilmar, pero cuando les pillan con el carrito de los helados cargado de billetes de quinientos euros, camino de alguna frontera, con destino en algún paraíso fiscal, por lo menos se callan, los políticos catalanes no lo hacen, siguen con la tarantela de que “Espanya ens roba”, cuando los que han robado han sido ellos a los catalanes y a los demás españoles.

Me fascina el silencio del Tripartit del señor Montilla y el señor Carod-Rovira, que han robado posiblemente aún más que el clan de los Pujol. Que estruendo de silencio, ni una palabra, a ver si no nos ven, a ver si no se ve que el PSC, ERC e ICV no hablan de la corrupción de CIU, no vaya a ser que CIU hable de la corrupción de su época. Pero también me llama poderosamente la atención la crítica con la boca pequeña de Ciutadans, que tal vez está esperando para llevarse lo suyo, de UPyD, que posiblemente espere lo mismo y del PP catalán, conocedor de primera mano de todo lo que acontece en Cataluña desde hace tres décadas.

En este blog lo expusimos hace muchos años, cuando sacábamos a Boadella de procesión como si fuera una virgen de Monserrat en aparición democrática en el esceneario de todas las putrefacciones; lo que ha ocurrido en Cataluña no se debe a las artimañas del nacionalismo, sino también a la anuencia y el consentimiento de todos los demás. 

Descubran ustedes lo que es el “no nacionalismo”, un invento de los amigos y familiares de los nacionalistas, socialistas y conservadores, para que en Cataluña no se pudiera ver nada que tuviera que ver con lo español, para que el burka sobre los catalanes funcionara perfectamente, y la inmersión fuera efectiva, mientras todos los participantes en la política catalana esquilmaban a los catalanes y a los demás españoles. Pero también la política de connivencia de los gobiernos de Zapatero, Aznar y Rajoy, tienen mucha responsabilidad en lo acontecido. No se puede estar robando durante 30 años en un país donde haya un gobierno responsable.

La nación era un negocio, la independencia una estrategia, el victimismo una impostura, la verdad, era al revés. Ahora que contemplamos el esplendor de la miseria y la mezquindad de la política catalana, es hora de recordar que no sólo el clan Pujol es responsable, responsables son todos, cómplices son todos, farsantes son todos. Los catalanistas por haber impartido y compartido el engaño, los “no nacionalistas” por haberlo permitido (haciendo que se oponían, mientras comenzaban a forrarse) y haber excluido la noción de España de su lenguaje, y los del tripartit, PSC, ERC, ICV, por haber permitido que siguiera la juerga para pillar lo suyo a costa de empobrecer a los catalanes y mentirles sobre que eran los de Madrid los que les robaban:  todos han sido unos miserables, todos se merecen el mayor de los desprecios de los demócratas de este país, y posiblemente la inmensa mayoría un buen juicio que les lleve a la cárcel durante unos cuantos años, después de haberles embargado sus bienes, que en realidad son de los ciudadanos.

Es hora de que rindan cuentas y se dejen de cuentos, Pujol y los suyos que sean escarnecidos, pero no nos olvidemos de los demás, el señor Montilla y el señor Carod Rovira y los correspondientes de ICV, son responsables de que el señor Pujol haya robado en Cataluña, y de haberlo consentido para hacer ellos lo mismo. En la foto finish del apocalipsis de la política catalana, no hay espacio para que ningún político catalán se ponga de perfil.

Enrique Suárez

lunes, 28 de julio de 2014

Anarquía civilizada y liberalismo responsable contra la casta expoliadora

El eje de poder está cambiando en España a marchas forzadas, las distintas representaciones políticas de los partidos atraviesan sus horas más bajas, en las pasadas elecciones europeas, tan solo un 42 % de los españoles con derecho a voto apoyaron alguna de ellas, el PSOE y el PP, perdieron más de cinco millones de votos entre ambas formaciones, algo más de un millón se fue a Podemos, el partido político novedad que ha atraído la atención de la opinión pública durante las últimas semanas.

Los cambios se han ido sucediendo como los tiempos en una partitura, primero la abdicación del Rey, más tarde la dimisión de Rubalcaba y el ascenso de Pedro Sánchez, y por último el reconocimiento de Jordi Pujol de que ha sido un estafador público, que evadió sus fondos a otros países. La corrupción ha seguido mostrándose en su esplendor durante este tiempo, afectado a las formaciones políticas que han acaparado más poder.

Sin embargo ninguna de las opciones que se ofrecen parecen recibir especial apoyo de la opinión pública española, cuando el 83 % de los españoles consideran que los partidos políticos son fuente de problemas más que de soluciones y los consideran el cuarto problema de este país.

La casa no se está enterando de que se ha acabado la prórroga, ni las buenas noticias económicas ofrecidas por el Gobierno, ni la renovación del principal partido de la oposición, ni el reconocimiento de los pecados económicos del nacionalismo catalán y los políticos del nacionalismo vasco, va a traer tranquilidad y devolver la confianza a los electores. Tampoco la opción de Podemos, con un 3,41 % de apoyos electorales y una gran campaña permanente en las redes sociales y los medios de comunicación va a cambiar el extremo desafecto que los ciudadanos de este país tienen por sus representantes políticos.

Creo que las opciones que más van a beneficiarse de lo que está aconteciendo en este país desde el despotismo democrático que ejercen los distintos partidos políticos sobre sus representados van a ser precisamente dos, que todavía no se han mostrado a la opinión pública española: el anarquismo y el liberalismo, ambas autóctonas de este país.

La confrontación que se avecina no será es entre las distintas opciones que se disputan el poder, sino entre las que defienden la libertad contra la opresión del poder representado en la casta. Las opciones abiertas que defienden al ser humano como prioridad, ante las opciones cerradas que defienden una doctrina y sus dogmas como prioridad. Las opciones que abogan por disminuir el poder del Estado, contra aquellas que tratan de mantener el poder del Estado en manos de los partidos políticos. Las opciones que obligan a la obediencia a los ciudadanos que consideran súbditos, contra aquellas que buscan la independencia y soberanía individual y colectiva del pueblo ante el poder.

El nuevo escenario que se presenta en la política española no es ya el de distribución transversal del poder de izquierda a derecha pasando por los nacionalismos, sino el de distribución sagital que intenta limitar la concentración de poder en pocas manos como un instrumento de opresión.

Este país necesita avanzar en su libertad, superando los lastres y las cadenas que se han impuesto desde los partidos políticos en los últimos 35 años de democracia de partidos, que no de democracia real. Una vez que la forma de oprimir, robar y corromperse de la izquierda, la derecha y los nacionalismos no se distinguen, es necesario que aparezca en el escenario político español alguna alternativa que se enfrente al momio feliz en el que viven los representantes políticos.

En mi opinión el próximo eje de atención para los ciudadanos de este país será el de la libertad y posiblemente el del sentido común en sus dos interpretaciones, como expresión racional básica y como objetivos compartidos por los ciudadanos. La democracia de masas y doctrinas antagónicas cerradas tiene alternativas. La gente está harta de maniqueismos y requiere soluciones, no impostaciones mesiánicas e histerias épicas. Estamos condenados a recobrar el pragmatismo y la defensa normalizada de la democracia, porque todo lo acontecido en este país es obra del despotismo, el oprobio y la desmesura de unos parásitos de la democracia que son los partidos políticos convencionales.

Sin duda en este escenario, tanto el anarquismo que defiende la búsqueda de una libertad igualitaria, como el liberalismo que defiende la búsqueda de una libertad diversa y natural, están llamadas a presentar batalla. La democracia, a pesar de que los que ejercen el dominio sobre nuestras vidas desde el poder hayan conseguido que lo olvidemos, no es otra cosa que una limitación de la acumulación de poder y una restricción de sus posibilidades de perpetuarse en el más de lo mismo.

Para que ambas opciones, anarquismo y liberalismo, puedan entrar en la escena política española sólo tienen que producirse dos fenómenos que acabarán aconteciendo en los próximos tiempos, por una parte la adaptación de las tesis anarquistas al siglo XXI en una opción civilizada y por otra la materialización del liberalismo en una opción política concreta, que representa la ética cívica y el respeto por la democracia. Se engañan aquellos que piensan que la solución a los problemas que tiene este país con su sistema político se resuelven desde dentro del poder, el poder ha sobrepasado todos los límites de la desmesura y no puede ofrecer más que problemas para tapar los problemas que ha creado. Las soluciones deben provenir de fuera del poder, de la libertad de los ciudadanos que han decidido representarse a sí mismos.

Cuando los que detentan el poder en las instituciones españolas han mostrado su incapacidad para resolver los problemas de los ciudadanos de este país, desde el parasitismo de las mismas en función de sus intereses, no es necesario acabar con las instituciones, sino con los usurpadores que las han ocupado y ocupan. El poder político no puede ser de ninguna forma  un agujero negro de la libertad.

Está claro, sin libertad no hay futuro, pero tampoco podemos permitir que haya futuro sin libertad. Los españoles somos un pueblo que puede dejarse gobernar 40 años por Franco y otros 40 años por los antifranquistas siempre que no sea demasiado perjudicado por las decisiones del poder, pero cuando realmente es sometido y doblegado de forma injusta e impune en nombre de la democracia y a su pesar, sin duda elegirá el camino que más le interese y beneficie, el de exigir responsabilidades y desde luego, derrocar esta casta del abuso de poder y si es posible, para que ninguna otra vuelva a implantarse sobre sus cabezas.

Enrique Suárez

jueves, 24 de julio de 2014

La representación política como expolio ciudadano






"Quousque tandem abutere, Catilina, patientia nostra?" Marco Tulio Cicerón

Los catalanes hoy han recibido dos alegrías, la primera, que las balanzas fiscales desmienten que sean los que más contribuyen al erario nacional y por tanto los más perjudicados, la segunda, que la chorrada secesionista tendría sus consecuencias, como ha declarado con contundencia el oriundo catalán que hoy es Presidente del Gobierno en Francia, Manuel Valls.

Los socialistas han recibido también un varapalo correspondiente a su federalismo irredento, además del tirón de orejas del Presidente del Parlamento Europeo, el socialista Martin Schultz por haber faltado a su compromiso de apoyar a Junker para presidente de la Comisión Europea.

Al PP se le van dos de sus puntales levantinos a la cárcel, el señor Matas, expresidente de la comunidad de Islas Baleares, y el señor Fabra, exdiputado plenipotenciario de la provincia de Castellón. Bárcenas sigue dentro.

En Andalucía se descubre que la Junta no ha tenido nada que ver con los EREs más que la solemne tontería de haber concedido el dinero de los andaluces a los compañeros de la UGT y otros compañeros, mientras cultivaban las tasas de paro más elevadas de Europa para que no se acabara el negocio.

Un ex secretario de Estado de Telecomunicaciones del PSOE, al parecer concedió más de un millón de euros  de los españoles a Gowex para tras abandonar su cargo ser nombrado consejero de la compañía que ha quebrado. Sería bueno hacer una auditoría personal del personaje para saber a quienes les ha concedido subvenciones

Por lo demás, Pablo Iglesias sigue avanzando hacia La Moncloa, acompañado de aquellos que quieren erradicar del poder a la casta del PP, pero no la del PSOE. Ahora se ha declarado abanderado de los desahuciados en el Parlamento Europeo, tratando de conseguir algo tan interesante como defender que aquel que ha querido comprarse un piso y no ha podido pagar su hipoteca se quede en él, aunque sea de alquiler social. Una innovación que está atrayendo la atención de todos los inversores extranjeros a este país, que ahora nos ven, gracias a Podemos, como un país con la misma seguridad jurídica que Venezuela.

La hija de Willy Meyer el eurodiputado de IU, ha sido nombrada algo en la Junta de Andalucía para compensar las pérdidas de su padre al renunciar como eurodiputado tras haber sido pillado con su dinero en una SICAV de Luxemburgo, de los 30 eurodiputados que estaban en la misma condición, entre ellos Elena Valenciano o Rosa Díez en su día, nada se sabe. Parece que e a ellos lo de evadir impuestos les sale gratis total.

Sin embargo, todos ellos aseguran que quieren lo mejor para este país, sería interesante que realizaran una reflexión autocrítica, antes de seguir contando cuentos a los españoles. ¿No sería lo mejor para este país que todos desaparecieran del panorama político español? ¿Por qué tenemos que aguantar tanta estupidez si en este país sólo el 42 % de los españoles con derecho a hacerlo votaron por alguno de ellos en las pasadas Elecciones Europeas?

Los españoles no les necesitamos, son ellos los que nos necesitan a nosotros para expoliarnos sin fin, diciendo que nos van a arreglar la vida. Los partidos políticos españoles no tiene nada que ver ya con la democracia, son una agencia de colocación para parásitos sociales, una empresa de expolio a los españoles,  una auténtica mafia que debería pagar el impuesto de sociedades y tener responsabilidades civil  y penal por sus actos.

Enrique Suárez

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