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domingo, 3 de febrero de 2013

Hasta aquí llegó la miseria




El anhelado cambio de sistema 

Desde Ciudadanos en la Red, quiero felicitar en primer lugar a todos aquellos demócratas que han hecho algo más que acudir a las urnas para cambiar la realidad política de este país, secuestrado por unas agencias de colocación, usurpación y expolio denominadas partidos políticos. Sin la colaboración prolongada para brindarnos un sistema mejor, no se hubiera logrado llevar a la casta política, esa aristocracia de carnet y privilegios, ante el profundo abismo que se les avecina.

Decía Lord Acton, que los problemas de la democracia se resuelven con más democracia y Pierre Joseph Proudhon, que la democracia es hija de la libertad, no su madre. Yo creo que la democracia es aquello que son los demócratas ante los que no lo son.

Nuestro país comienza a recobrar, al fin, un rumbo de la normalidad y lo hace dejando atrás, como tantas veces anunciamos desde este blog, las opciones políticas que ya no significan nada en un país del siglo XXI, más que un mal recuerdo. Internet ha sido más fuerte para desmontar el tinglado de la casta  que la calle, tomada por sindicalistas y partidos de izquierda de forma habitual. Tampoco los dueños del dinero, las grandes fortunas que manejan este país a su antojo (7.000 españoles declaran más de 600.000 euros al año a Hacienda)  han podido hacer nada para detener el cambio que se avecina, ni con sus medios de comunicación, ni con sus arteras intenciones de vendernos un mundo de esclavitud a precio de supervivencia. La calle  hoy está en la red, los ciudadanos en la red somos la representación de la opinión pública y de la libertad en las opiniones publicadas.

Se ha acabado definitivamente el secuestro de la democracia española por los partidos políticos, los medios de comunicación a su servicio, y las estructuras de control del poder político ineficientes, comienza una etapa que se irá aproximando a la representación directa de los ciudadanos en los asuntos públicos, la confianza de un pueblo en sí mismo para salir adelante. Y lo más importante, no hay vuelta atrás, ni reacción que salve de su destino a aquellos que han vivido de representarnos y expoliarnos.  El sufragio dejará de ser censitario y limitado, restringido a los que tienen carnet, que son los únicos representados en el Parlamento en defensa de sus intereses, para ser definitivamente universal y libre, representativo directamente de los intereses de los ciudadanos.

Los partidos políticos españoles han acumulado la mayor desconfianza de su historia, pero en esta ocasión los españoles se están zahiriendo como nunca antes lo habían hecho de su yugo demagógico. Parece que la luz ha llegado al final del túnel, hemos tenido que constatar que las formaciones políticas que nos representan no son fuente de solución más que para sus miembros, mientras que son origen de problemas para todos aquellos que no lo son. 

El profundo cambio que se avecina

Un país que ha evolucionado desde la dictadura autoritaria hasta la dictadura oligárquica, es la alegoría de un niño que ha crecido hasta hacerse adolescente pero está a punto de alcanzar la mayoría de edad democrática. En nuestro país no es extraño que muchos españoles teman a la libertad que supone ser dueños de su destino,  han sido educados para ser siervos durante doscientos años, sin embargo, es hora de que confíen sí mismos y en sus compatriotas. 

Es hora de que la gente abandone los motivos para creer y las promesas de cambio, para dedicarse con afán al cambio real de sus circunstancias. En otros países ha comenzado esta revolución sigilosa hace tiempo, Grecia, Italia, Islandia son ejemplos, pero si nos remontamos a un pasado inmediato, los países del antiguo Telón de Acero, incluida Alemania, hace tan sólo 25 años que están caminando hacia la democracia, liberándose de nomenclaturas burocráticas y sectarias. También algunos países musulmanes del norte de África se aventuran por la senda de la democracia. 

Aunque muchos nos quieran sumergir en el pánico, España ha llegado a tiempo para no perder el tren del futuro, pero para ello es necesario liberarse y librarse de los partidos que han conformado la casta política que ha mantenido inmerso en el despotismo más depravado y en la tiranía más discreta al pueblo español. El atado y bien atado que nos legó Franco está a punto de desatarse, de una vez para siempre.

Las consecuencias de lo que acontecerá son más previsibles de lo que temen los agoreros de los partidos políticos que se juegan su futuro, sencillamente, las cosas se irán deslizando hacia un nuevo contrato entre ciudadanos y políticos, no habrá tanques, ni troncos, porque eso es lo que les interesaría  a los partidos que conforman la casta política, los tanques a los de la casta de derechas y los troncos formando barricadas a los de la casta de izquierdas. Deben comprender unos y otros, que la casta se ha acabado para siempre. Eso es lo que estamos decidiendo en estos momentos los españoles libremente.

Más allá de la representación de sí mismos

Los partidos políticos que quieran participar en las elecciones del futuro estarán obligados a regenerarse desde dentro, el PSOE ya ha comenzado su tránsito por el desierto y el PP, está a punto de acompañarle. CIU ha iniciado un camino que no le conducirá a ninguna parte en busca de un oasis imaginario, pero  las demás formaciones políticas también estarán obligadas a su regeneración, incluso las ascendentes que pretenden sacar tajada del río revuelto.  UPyD es un sucedáneo del PSOE, autoritario y piramidal  en su estructura,  que presume de español, pero en realidad es federalista como el PSC y el PSOE; IU, es una secuela del PSOE que reclama más dinero público para los partidos políticos, mientras se va deshaciendo en pluralidades.

Los demás, minoritarios, no están en mejores condiciones. Al igual que los sindicatos de clase que han logrado que en este país haya seis millones de parados sin inmutarse, con tal de no perder el chollo de representar a los trabajadores. 

Los ciudadanos se darán cuenta más pronto que tarde que en España los partidos políticos que se ofrecen no son democráticos, sino absolutamente demagógicos y exigirán un cambio radical desde su seno, porque los políticos deben estar al servicio del pueblo que representan y no el pueblo al servicio de los políticos que les representan.

Nos espera un periodo de transición hacia una democracia más  auténtica, que posiblemente concluya en un periodo de Libertad Constituyente;  la crisis política es demasiado intensa e inmensa para ser contenida en las actuales estructuras sin un cambio definitivo, porque sin librarnos de la sospecha de corrupción generalizada en nuestros representantes públicos, España no puede avanzar hacia ningún lado, ni siquiera sostenerse en pie.

Cuando hace siete años decidí dedicar buena parte de mi tiempo libre a una lucha sin cuartel contra la casta política, sabía que los españoles teníamos por delante una auténtica cruzada contra el poder absoluto, similar a aquella en la que se forjó nuestra primera constitución. en un Cádiz asediado por el invasor francés (hoy, la deuda de España es fundamentalmente europea y en buena parte francesa) y la depravación de una monarquía borbónica. Quien no conoce su historia está condenado a repetirla. 

En aquella ocasión, en el año 1812, un asturiano, liberal, Agustín Argüelles, máximo exponente de la lucha por la soberanía de su pueblo, salió un 19 de marzo, ya entrada la noche, a las puertas del Oratorio de San Felipe Neri,  para decirles a los gaditanos y los españoles allí refugiados, una frase que hoy debemos recordar: “españoles, ya tenéis una nación, ya sois libres”.  Pasaron aún ocho años más, para que el General Riego, otro asturiano, liberal, sometiera al felón rey Fernando VII al juramento de la constitución, algo que tres años después le costó su vida. 

Hoy, este ciudadano español que nunca renunció, ni va a renunciar, a su soberanía compartida con todos sus compatriotas, os quiere dar la enhorabuena. Que nadie os diga a partir de ahora lo que sois o dejáis de ser, sois españoles, un pueblo que se ha enfrentado al destino a lo largo de la historia y ha sobrevivido hasta hoy. Seguir siéndolo y volver a sentirnos orgullosos de serlo, depende de todos nosotros.

Y ahora quiero confesaros mis motivos para emprender hace años esta batalla de David contra Goliat, sencillamente, porque tengo hijos y consideré una auténtica inmoralidad dejarles por legado el miserable país-armario en el que nos habían introducido los sucesores de Franco a los españoles.  

A partir de ahora hay que ponerse a trabajar, tenemos tarea por delante y un porvenir magnífico, porque ahora nuestro futuro dependerá de nosotros mismos y no de unos intermediarios que han mirado exclusivamente por el suyo, a costa de destrozar el de sus representados.

Enrique Suárez

sábado, 2 de febrero de 2013

La honestidad no exime de incompetencia



Decía Napoleón que el único ejército al que no se puede vencer es el formado por la opinión pública.  Hoy, Mariano Rajoy ha comparecido ante los medios de comunicación, para decirnos que él es honesto, pero sin reconocer, siquiera,  que en España hay un clima de corrupción insoportable, por lo que sólo ha ganado tiempo, pues las críticas sobre lo que ocurre en este país esquilmado por la representación política no van a cesar con esta intervención, posiblemente, tras unos días de reflexión, todavía se incrementen más.

Cada día hay más españoles que exigen responsabilidades políticas y jurídicas a los miembros de la casta que se han aprovechado de la democracia para hacerse un buen patrimonio personal, enriqueciendo a quienes les han untado. Si es cierto que hay políticos honestos en este país, eso no quiere decir que no los haya deshonestos y de los deshonestos es de los que no se ha dado respuesta en la comparecencia de Mariano Rajoy, ¿acaso de todo lo qué ha ocurrido no hay nadie responsable?

En este país la opinión pública está harta de que la corrupción del PP se tape apelando a la corrupción del PSOE y viceversa, que se señale a los demás  mientras se oculta lo propio. En realidad, los españoles sabemos que se lo llevaron entre los dos, el PSOE y el PP, junto con los demás partidos políticos, los sindicatos CCOO y UGT y algunas otras instituciones del Estado, de las autonomías y de los ayuntamientos. Cuánto se llevó cada uno importa menos, que saber que se lo llevaron entre todos.

Mariano Rajoy ha dicho que no se ha llevado nada, ni ha repartido nada de forma ilegal, eso no quiere decir que alguien no lo haya hecho desde su partido. La estrategia de Mariano Rajoy ha sido la de ponerse delante del foco o la cámara, para que no se vea todo lo que hay detrás. Está bien, señor Rajoy, suponiendo que usted sea honesto, eso no quiere decir que sea competente en este caso, sino que nos lleva a una situación aún más escabrosa, ¿si usted es honesto por qué no persigue la corrupción en este país? ¿por qué no reconoce la corrupción en este país? ¿por qué siendo Presidente del Gobierno por un partido con mayoría parlamentaria no ha puesto usted en marcha los mecanismos para acabar con esta lacra que lastra nuestro país absolutamente esquilmado con seis millones de parados que claman trabajo y que se añaden a cuarenta millones de españoles que claman justicia?

Sr. Rajoy si es usted honesto, enhorabuena, ese ha de ser un requisito indispensable para ocupar el cargo que usted ostenta, pero con tener un presidente honesto no resolvemos los problemas que tenemos con la casta política de la que usted forma parte, independientemente de su honestidad. Si usted es honesto, ¿por qué no persigue la corrupción política hasta el último rincón de nuestra historia reciente?

Definitivamente su honestidad no va a acallar la críticas ni el cabreo de la opinión pública con lo que ha ocurrido recientemente y está ocurriendo en este país, tan sólo es una maniobra de distracción. Los españoles queremos un reconocimiento de lo que está ocurriendo y ha ocurrido con las cuentas públicas y usted está obligado a darnos esa satisfacción, a perseguir las mafias políticas integradas en los partidos, a ofrecernos las cabezas de los responsables y a poner en marcha todas las medidas para que lo que ha ocurrido no vuelva a ocurrir.  Es una de sus competencias con la que está siendo extraordinariamente negligente.

Verá usted, señor Rajoy, a estas alturas de la película somos numerosos los españoles que sabemos lo que ha ocurrido, es cierto que en el PP hay gente que no está en política por dinero, como puede ser su caso, evidentemente si usted sale de la política  y regresa a su plaza de registrador de la propiedad, no va a ser lo mismo que si lo hace la zurupeta de Elena Valenciano regresando a su puesto de telefonista en la sede del PSOE o José Blanco a su puesto de conserje de instituto, o Zapatero que nunca trabajó en nada más que en lo que le colocó su padre, decano de abogados del colegio de León. Sí, toda esta gente regresara a su actividad anterior lo iba a pasar muy mal después de haber vivido magníficamente a costa de los españoles. Hoy el PSOE  se ha reducido a  un disco duro de marca SITEL en manos de Alfredo Pérez Rubalcaba.

Eso es cierto, pero también es cierto, que usted no está cumpliendo con su deber al permitir que en este país se hayan dado las cotas de corrupción política más elevadas de la OCDE, llevando a los españoles a una situación extrema, con un paro y deuda que son descomunales y una situación que comienza a ser desesperada. Y también es cierto que hay muchas empresas que se han beneficiado de la presencia del PP en el poder, muchos intereses compartidos con el PSOE por ejemplo en el tema de las Cajas de Ahorros. ¿Es usted honesto señor Rajoy sabiendo todo esto y no haciendo nada?

Sr. Rajoy tiene usted todo el poder, si no lo utiliza para perseguir la corrupción política, está usted haciendo omisión de las obligaciones que corresponden al cargo para el que fue elegido, por muy honesto que usted se presuma, está siendo usted un incompetente que no merece ocupar el cargo que detenta.  ¿Por qué no persigue usted la corrupción política en España si es tan honesto como dice? Esa es la pregunta que nos estamos haciendo buena parte de los españoles tras su comparecencia y no dejarlo claro abre numerosas preguntas nuevas que se han quedado sin respuesta.

Procure hacer usted algo eficaz de forma urgente, antes de que la desconfianza de los españoles le acabe acorralando. No le queda mucho tiempo. Le deseo suerte.

Enrique Suárez

viernes, 1 de febrero de 2013

El castañazo de la casta




"La corrupción es un mal inherente a todo gobierno que no está controlado por la opinión pública." Ludwig von Mises



Los socialistas de todos los partidos (Hayek) atraviesan horas difíciles, mientras los españoles pagamos hoy un 20 % más de impuestos que el año pasado, para sufragar el desfalco de las cajas de ahorros, la dilapidación de recursos  públicos de Zapatero para salvar al PSOE y las geniales ideas de Mariano Rajoy para hundir al PP.

La casta, aglomeración de vividores impresentables que se han acantonado en el poder en nombre de los partidos políticos, usurpando la democracia y a pesar de la justicia, está contra las cuerdas de la opinión pública. 

Sin embargo, el efecto dominó (sucesión de despropósitos) parece que estuviera diseñado de antemano, pues cada semana tapamos el mayor caso de corrupción con otro de más considerables dimensiones. El ventilador de Alfonso Guerra se ha vuelto loco, tanto como él, cuando pide un pacto político de los partidos que han sido los autores del descalabro. Esto es como pedirle a una congregación de ladrones que hagan una ley contra el robo, en fin, cosas de Guerra.

Estamos viviendo una auténtica tragedia griega en la política española, en la que la corrupción política sirve para mantenernos entretenidos ante el descalabro sin fin de la economía española, con seis millones de parados desaparecidos en la cuneta de la historia.
Y cuando digo tragedia griega, no sólo quiero referirme a las obras de Eurípides o Sófocles, sino a la hecatombe que acontecerá en los principales partidos políticos españoles, en los sindicatos, en las instituciones, en los medios de comunicación, en Hacienda, en la justicia y posiblemente en los servicios que todavía nos ofrece el Estado.

La casta se está cocinando en su propia salsa. Mientras Rubalcaba, uno de los representantes máximos de la ocultación de la corrupción del PSOE desde los tiempos de Roldán, tiene la desvergüenza de erigirse en paladín de la honestidad y la moralidad pública. Al tiempo que la señora De Cospedal desmiente lo que haya que desmentir y anuncia que todo es una conspiración para derribar a su partido. 

El PP cometió un grave error al no perseguir la corrupción del PSOE durante el último año, posiblemente porque estuviera implicado en la misma, como en el caso de las cajas de ahorros. Ahora, le estalla en sus propias narices un asunto turbio de apropiación indebida que no tiene buena cara.

Lo único que vamos a sacar los españoles de esta farsa que están representando los mandatarios públicos, es que posiblemente en las próximas elecciones vamos a acudir a las urnas con la lección de la desconfianza estudiada como para matrícula de honor.

Supongo que dentro de unos días saldrán las momias de Zapatero, Aznar y González a recordarnos que durante su época de gobernantes España era un país en el que se podía respirar, no porque el aire fuera limpio, sino por lo bien que habían sellado las cloacas del poder para que no se percibiera la podredumbre. 

Paradójicamente, Rubalcaba y Rajoy ya estaban allí.

Enrique Suárez   

miércoles, 30 de enero de 2013

Democracia contra la corrupción política en España



Tal vez no sea tan complicado eliminar la corrupción política en España, más bien pienso que los que viven de ella han comenzado una campaña de intoxicación pública, para evitar cualquier posibilidad  de cambio que pueda concluir en su cautiverio por la justicia.

Si nos han embaucado desde hace décadas con las ideas más peregrinas y las promesas más incumplidas, cabe preguntarse ¿por qué no iban a seguir haciéndolo ahora largando la especie de que la corrupción es inherente a la democracia?

Decía Lord Acton que los problemas de la democracia se resuelven con más democracia. Es hora de pensar en alternativas a lo que existe, y Madison añadía que la única forma de evitar la putrefacción en política era presentar alternativas nuevas que se enfrentaran a las existentes. Les propongo un plan incompleto que puede mejorarse con la colaboración de todos aquellos que tengan alguna idea para salir del marasmo en que nos encontramos en España. Lo resumiré de forma breve

1)  Convocatoria de elecciones, es imprescindible exigirlo ante el estado de depravación política al que estamos asistiendo por parte de los principales partidos

2) Eliminación de todos los partidos, representados actualmente en los parlamentos, del escenario público, sencillamente si la peste proviene del PSOE y el PP fundamentalmente, y también de los demás y los ayudantes como los sindicatos, la primera opción es eliminar la fuente de infección. Hay que erradicar de la escena política a todos las formaciones que forman la casta. Su máquina de corrupción se detendrá más rápido cuantos menos votos reciba

3)    Votar opciones alternativas, que se comprometan de antemano a respetar un código cívico y ético, públicamente ante notario, que consistirá en lo siguiente:

·     Todos los candidatos condicionarán previamente a su elección su permanencia en la política siempre que no estén encausados en un caso de corrupción, de ser así, estarán obligados a presentar su dimisión de inmediato.
·        Aquella formación política que alcance más de cinco casos de corrupción en una legislatura, se compromete públicamente a disolverse por haberse mostrado incapaz de representar a los demás dignamente.

4)  Al incorporarse nuevas formaciones políticas en la representación en los parlamentos, no tendrán ningún inconveniente en investigar lo acontecido con las que les precedieron, fundamentalmente la corrupción, haciéndolo desde una justicia independiente de la política
5)    En el programa de todas las opciones que se propongan respetar el código ético y cívico, estarán incorporadas de forma prioritaria todas las medidas para eliminar las barreras que impiden tratar la corrupción de los partidos políticos como delitos comunes. Se acabará la inmunidad parlamentaria para delitos de corrupción, prevaricación y otras transgresiones de la ley, pudiendo mantenerse para la libertad de expresión y acción política.

Estas son mis propuestas, que pueden mejorarse y complementarse con otras, pero que se vayan olvidando los de la casta política española de que no hay solución para el problema, evidentemente, ellos que están de mierda hasta el cuello jamás van a encontrar ninguna solución, y tan sólo aspiran a un maquillaje de la putrefacción,  pero los de la casta no son los únicos que piensan en este país, afortunadamente.

Enrique Suárez

lunes, 28 de enero de 2013

La depredación de la casta política española




No sólo se han alzado en la escala social a costa de enajenar recursos de todos en su propio provecho, también han urdido una estructura mafiosa de “empoderamiento”, como dicen los modernos, para  hacerse con todas las estructuras de poder, las visibles y las invisibles. Es decir, de "empoderamiento" para ejercer la apropiación indebida de forma inmune e impune.

Las intenciones del PSOE durante los siete años que Zapatero fue presidente, han consistido en desposeer de autoridad, poder, influencia y libertad a los mejores de nuestra sociedad, para ofrecerle a los peores las riendas de nuestro destino. Su cruzada por la igualdad se ha materializado en empobrecer a todos los españoles, para enriquecer a los socialistas y sus afines. A esta magnífica experiencia la han denominado justicia social. Sin embargo hay que recordar que cuando Zapatero llegó al poder, en España había un 19 % de pobres y cuando se fue dejó un 25 %. Si entró en el gobierno con un 0,5 % de superávit, se fue dejando un 11 % de déficit. Cuando formó gobierno, en España había 2,6 millones de parados, cuando se fue nos dejó 5,3 millones de parados. No superaba la deuda pública española los 350.000 millones de euros, siendo una de las más bajas de la Unión Europea –la más baja por habitante-, pero cuando se fue nos aproximamos a los 800.000 millones de euros de deuda. Cuando se fue sin dar explicaciones, quiero decir.

Pero lo peor de todo ha sido que durante sus gobiernos la desigualdad entre los españoles, medida por cohesión en los índices de Gini autonómicos, se ha incrementado considerablemente. Las consecuencias de su genialidad política nos han hecho retroceder 10 años en renta per cápita, por la desaceleración, pero posiblemente varias décadas en bienestar.

Hoy mismo Alfredo Pérez Rubalcaba, que aunque no lo parezca es el heredero legítimo de Zapatero en el PSOE, nos ha dicho que: "no tiene palabras para describir el drama que viven los españoles”, sin embargo posiblemente las tenga para explicarnos ¿cómo ha podido ocurrir?, porque desde que los socialistas abandonaron el poder estamos esperando una explicación y no acaba de llegar.

Por lo que se refiere al actual gobierno del PP, el otro lado de la casta, si bien su responsabilidad en la crisis que atravesamos es considerablemente menor que la del PSOE, no debemos olvidar que si el PSOE pudo hacer lo que hizo fue precisamente porque el PP hizo no-oposición durante ocho años, esperando a que los socialistas arruinaran este país para acceder al poder, independientemente del deterioro que se hubiera organizado y la tierra quemada que les hubieran dejado.

Pero sin duda, podemos constatar la existencia de una casta política que comparte más de aquello en lo que discrepa, cuando tras un año de gobierno han sido incapaces de mostrar a los españoles los desmadres que ocasionaron sus antecesores, exigiendo responsabilidades por la debacle que organizaron. Lo primero que hicieron fue homenajear a Zapatero e imponerle una condecoración. Triste, muy triste.

En cuanto a la política de Rajoy durante este año, más bien se puede considerar que fue la que no hicieron los socialistas por cuestiones de imagen y propaganda, pero sin duda, está en la continuidad de los mismos despropósitos que cometieron. A Rajoy le podemos atribuir que ha sido el presidente que más ha subido en un año los impuestos en este país, para lograr los resultados más mediocres que pudieran imaginarse. Ni ha controlado el paro -700.000 parados más-, ni ha controlado el déficit- que no descenderá del 7 %-, ni ha controlado la deuda -120.000 millones de euros más se han sumado a lo que ya adeudábamos-, pero si ha tapado los delitos cometidos en las cajas de ahorros con dinero público para no tener que ver a algunos de sus compañeros, sindicalistas, empresarios de pesebre,  y miembros de PSOE e IU en la cárcel.

Una de las mayores barbaridades que ha cometido el sucesor de Zapatero es la de no reducir las administraciones públicas, actualmente hay en España 3,2 millones de empleados públicos, durante los últimos diez años se ha incrementado el empleo público un 25 % en España, mientras la tasa de parados supera hoy el 26 %. La conclusión es sencilla, el empleo público, donde se colocan habitualmente los partidarios detodos los partidos se ha incrementado, mientras el paro ha ascendido hasta los 6 millones de españoles, seguramente sin carnet de ningún partido de la casta.

Durante este año ha comenzado a aflorar la corrupción existente en este país, posiblemente sea menos del 10 % de la total y los españoles ya están abrumados, considerando según datos de una encuesta de El País, que el 95 % de los encuestados piensan que los partidos políticos ocultan la corrupción de sus miembros en vez de perseguirla y un 92 % considera que los delitos de los políticos son inmunes a la justicia ordinaria, no es para estar orgullosos de la confianza de los españoles en sus representantes políticos.

Mariano Rajoy no sabe que está sentado sobre un volcán social a punto de entrar en erupción y lo único que se le ocurre en estas circunstancias es decirle a Ángela Merkel que Alemania debe ponerse peor para que España se pueda poner mejor, exigiendo solidaridad a los socios europeos, sin haber realizado la reforma que este país necesita y que consiste,  básicamente, en apartar del erario público a la caterva de ineptos que lo han colonizado, para impedir cualquier movimiento que pueda apartarlos del pesebre público, aunque por ello lleguemos a los diez millones de parados.

Rosa Díez le ha preguntado a Mariano Rajoy que si es cierto que 68 asesores de los 578 que sostienen su solvencia no tienen siquiera elgraduado escolar, a lo que los del PP han respondido que la mayoría son funcionarios de carrera. Si en este país no hubiera seis millones de parados tal arbitrariedad podría ser considerada una broma, pero en las circunstancias que vivimos es una afrenta insoportable.

En España nunca saldremos de la crisis mientras un señor o señora con carnet de un partido o sindicato, pueda acceder a un cargo a dedo al que no llegaría un ciudadano con seis carreras y dos doctorados en su miserable vida. Tenemos el país que nos merecemos, unos tarugos mandando y otros tarugos obedeciendo. 

Si alguien, que no sea de la casta política que mantiene este país en la miseria, cree que podemos salir de esta crisis sin perder el tren del futuro y sin grandes daños, le quedaría realmente agradecido por explicarme ¿cómo?. No veo que tengamos la más mínima posibilidad, salvo que la casta política sea erradicada del poder en España para siempre.

Enrique Suárez

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