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lunes, 1 de octubre de 2012

El valor social añadido



"El Estado es la gran ficción a través de la cual todo el mundo se esfuerza en vivir a expensas de todo el mundo" Frédéric Bastiat.


Mucha gente se pregunta por el origen de la subida de impuestos, los recortes y el vete tú a saber, si tendrá más relación la cosa con el contador de nubes que dejó España como tierra quemada, con el fumador de puros que es una auténtica calamidad o, tal vez, con la prima de riesgo, los banqueros sin escrúpulos y las oportunidades de rescate que pastorea Ángela Merkel.

Pues lamento decir que todos se equivocan, todos nuestros males correlacionan directamente con el incremento del valor social añadido, ya, ya sé que será la primera vez que lo leen,  pero no es extraño en un país donde la censura y la intoxicación sustituyen a la información.

El valor social añadido fue descubierto hace más de doscientos años por un economista liberal francés, cosa rara, pero entre los franceses jacobinos también hubo liberales, en otro tiempo, claro. No lo denominó de esa forma, pero me he permitido actualizar la terminología a nuestro tiempo.

El valor social añadido es como la gallina de los huevos de oro de los gandules que viven de los demás, los “projimadores”, desde la política, desde los sindicatos, desde la CEOE, desde un empleo público en el que los han enchufado, desde el dolce far niente, pero cobrando. El bueno de Bastiat, que también es célebre por diseñar el modelo de funcionamiento al que se acoge la política española: la hipótesis del cristalero – cristalero que por las noches se dedica, embozado, a cargarse los cristales de sus vecinos, para tener trabajo al día siguiente y mostrar la necesidad de su presencia en el barrio (se podría aplicar a cualquier sindicalista con el paro)-, nos relató en un pequeño opúsculo -40 páginas, les dejo enlace- titulado lo que se ve y lo que no se ve, el origen de todos nuestros problemas.

Se lo explico de forma abreviada, quien quiera saber más que lea el librito, imagínense que un comerciante con 1.000 euros quiere invertir en hacer una acequia en un campo de su propiedad del que viven muchos campesinos de forma miserable, si encarga directamente ese trabajo al contratista, le saldría por 900 euros, todavía le sobrarían 100 euros, sin embargo, como vive en un país civilizado, se ve obligado a  solicitar permisos, paga tasas, impuestos, corrupciones, diseños, y cuando compra el material tiene que pagar los impuestos y a su vez, los precios elevados de una economía de estado (y empresarios apesebrados por el valor social añadido) que no resulta competitiva

Resultado: el proyecto de acequia se queda sin hacer, porque la final le saldría por 10.000 euros y solo disponía de 1.000 euros y todos los demás se quedan sin los 1.000 euros que podrían haber aliviado, de hacerse productivos en la acequia, las miserias inveteradas de los campesinos e incrementado las ganancias del comerciante y en general de toda la sociedad. El diferencial entre los 900 euros que le costaría la acequia en una economía de mercado y los 10.000 euros que le costaría en una economía intervenida por el Estado, es, precisamente, el valor social añadido, del que vive mucha gente, haciendo que hace, aunque en realidad, nada productivo, más que para ellos, porque ellos sí se benefician, mientras el resto de la sociedad sale perjudicada.

El problema al que nos enfrentamos es que ante la inflación social –todos los parásitos públicos y privados que viven sin pegar palo al agua- la economía se acaba deteniendo y el comerciante se guarda los 1.000 euros por si vienen mal dadas, pero los campesinos siguen en la miseria, mientras que los trabajadores públicos siguen viviendo magníficamente y además con menos trabajo cada día porque ya no va quedando nada que hacer.

El valor social añadido es interesante, porque permite vivir a muchos mangantes de los que no lo son, fíjense ustedes que de los  1.000 euros que no se invirtieron, si se hubieran invertido en un sistema como el español, tendríamos que los ministros podrían comer mejor, los sindicalistas seguir en la lucha, los empleados públicos enchufados mantener su trabajo, los corruptos repartirse dividendos, los políticos hacer cohechos y prevaricaciones, los periodistas comiendo del pesebre, los jueces de mirar a otro lado y los banqueros sacando tajada con todos ellos, como el comerciante no mueve los mil euros todos corren el riesgo de irse a la mierda, y así está bien, tanta avaricia acaba rompiendo el saco.

El único valor social añadido que tenemos en es te país es el de mantener a los miserables que viven de nosotros a cuerpo de rey, porque aquellos que, supuestamente, eran los destinatarios de los beneficios sociales, cada día están pasándolas peor, porque está claro, los que están en el poder viviendo del momio son los últimos en abandonar el barco y en dejar recibir sus inmerecidos beneficios: hay que echarlos de lo público como a las ratas.

Y ahora coges un carrito y lo paseas por alguna manifa de esas que tanto les gustan a los "projimadores" antes de que acaben con todo.

Enrique Suárez

Comienza el APARTHEID catalán


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Ciudadanos en la Red

sábado, 29 de septiembre de 2012

La abstención, primera opción política de los españoles



"Para todos los males, hay dos remedios: el tiempo y el silencio" Alejandro Dumas



Motivo de reflexión para la casta política española y la costra que acompaña su adoctrinamiento,  es que en la última encuesta de Simple Lógica publicada el 28 de septiembre, la abstención electoral es la opción política elegida por la mayoría de los españoles. Los no representados están a un 3,8 % de superar a los representados por todos los partidos políticos. Si a esta cifra añadimos los votos en blanco y nulos, ya se superaría el 51 % de electores no representados por cualquier opción política. Quiere esto decir que la mayoría de los españoles hoy no está representada por la casta política que dice representarles, quiere esto decir que hay un halo de ilegitimidad que rodea cada decisión del Gobierno y cada decisión de las formaciones que aspiran a sustituirlo.

Que todas las formaciones políticas sumen en total un 49 % de los votos posibles a fecha actual, quiere decir exactamente que entre todas reunidas tienen menos confianza que ninguna de ellas. Terrible para una democracia que aquello que se ofrece desde la partitocracia realmente existente no sea capaz de atraer la atención y si la abstención de los españoles.

Sin duda esto es un reflejo de lo mucho que han mentido, de lo que han embaucado a los españoles desde sus propuestas incumplidas, pero también un signo de desconfianza porque de prevaricaciones, corrupciones y cohechos están llenas las hemerotecas, no por un partido político sino por casi todos los que detentan representación política en este país, algo que paulatinamente se sigue acrecentando.

Quizás sea el momento de recordar, ahora que surgen los experimentos secesionistas, que en el referéndum sobre el Estatut de Cataluña promovido por el PSOE y el nacionalismo catalán, sólo acudieron a votar el 49,4 %de los catalanes, de los que un 79,4 % lo aprobaron (con lo que menos de un 36 % de los catalanes convocados a urnas decidieron por todos los demás, mientras que un 64 % que pasó de la propuesta). Y a pesar de que el Tribunal Constitucional declaró 14 artículos inválidos, la Generalitat catalana nunca se dio por aludida

La no participación en las convocatorias electorales, nos informa habitualmente de muchas cosas: desconfianza en las propuestas que se hacen, también en los partidos que las ofrecen, pero fundamentalmente en que la democracia sirva para resolver nuestros problemas. Estamos cruzando en septiembre de 2012, en esta situación de crisis económica, política e institucional, la delgada línea roja que separa a aquellos que confían en esta democracia, de aquellos que desconfían de ella, que hoy somos ya mayoría.

Pronto comenzarán a promoverse campañas de intoxicación desde los medios de comunicación controlados y subvencionados por el poder, que nos induzcan a regresar al redil de lo que se ofrece como la única opción posible, sinceramente, creo que de poco va a servirles a los medios de comunicación y los partidos políticos, porque a pesar de que el 80 % de la información que se produce en este país se dedica a la política (los deportes se llevan un 10 %, los cotilleos un 5 %, la información internacional un 4 % y un 1 % se ocupa de lo que les ocurre a los ciudadanos, habitualmente sucesos y anécdotas), la cautela de los españoles con los medios y partidos políticos, por no decir desconfianza y ausencia de credibilidad, crece mucho más deprisa.

Decía Lord Acton que los problemas de la democracia siempre se resuelven con más democracia, posiblemente tenga razón, por eso ha crecido la abstención hasta representar a la mayoría de los españoles, por encima de todas las formaciones políticas de todas las siglas e ideologías reunidas, fundamentalmente porque poco tienen que ver con la democracia, cuando han elegido decididamente el camino del despotismo y la tiranía que nos imponen, como vía de sometimiento de los españoles. 

La democracia nada tiene que ver con la aristocracia de borregos que dicen representarnos, que exclusivamente defiende sus privilegios, para obtener beneficios de forma injusta e inicua que les permita distinguirse de sus propios electores. Creo que en este país se está acabando el cuento de la democracia que nunca lo fue y comienza una etapa en la que la democracia será posible, una vez que nos libremos de sus usurpadores reunidos en la minoritaria partitocracia española.

Enrique Suárez

domingo, 23 de septiembre de 2012

Esperando la chispa que haga estallar todo


Hola compatriota, ¿qué tal te va?, me gustaría que te fuera bien, pero estoy seguro de que te va mal, a todos nos va mal, menos a los que viven inmunes a los problemas comunes de los ciudadanos, es decir, los políticos. Sé que estarás harto, como tantos y tantos, que cada día esperamos ver una idea genial entre tanto elenco que vive de representarnos, pero ni una sola, más de lo mismo, superando incluso lo anterior, que ya tiene bemoles.

Me estoy quedando sin esperanza, supongo que a ti te estará ocurriendo algo similar, porque veo que entre todos los que están no pueden resolver nuestros problemas, ni los del Gobierno, ni los de la oposición; lo único que hacen es echarse la culpa unos a otros, y así parece que se ganan el sueldo, pero en realidad nos estafan ininterrumpidamente. La política española es el único lugar del planeta donde la gente puede vivir sin rendir cuentas ni a Dios, ni al diablo de sus andanzas, tampoco a la justicia, por supuesto, porque si eres político terminas eximido de responsabilidad mientras que por el mismo delito purgarías lo indecible si te aconteciera fuera de la política.  Esto de que las leyes se cumplan para unos y no para otros, clama al cielo, y también a esta justicia de apoltronados que viven, con escasas y honrosas excepciones, de la posición que les ha concedido el destino y algún amigo de un partido político. Hay mucha corrupción en la política española, demasiada, no creo que tenga recuperación posible.

Cuando leo cada día noticias en la prensa o las contemplo en los medios me doy cuenta de que en España vivimos entre la intoxicación y la censura permanente, nos cuentan todo lo que no nos importa y se callan todo lo que nos interesa, no creo que sea una confabulación, sino una consecuencia, porque los medios se han acostumbrado tanto a depender de la política que no sabrían vivir sin los comunicados que les brindan los partidos para intoxicación del personal, que ellos publican sin mirar siquiera las faltas de ortografía que contienen. El periodismo de calidad ha muerto en España hace muchos años, quedan escribidores a sueldo, que se contratan al mejor postor.

Pero quizás lo que más me duele, posiblemente a ti también, es ver como menos de medio millón de vividores se han montado una tiranía despótica en este país en nombre de la democracia y a pesar de su demagogia. En realidad la proporción de sinvergüenzas no es demasiado grande, 1 por cada 100 españoles, más o menos, pero lo triste es que para que ese 1 % que vive de nuestro malestar, pueda seguir manteniendo su bienestar injusto, todos tenemos que pasarlo más o menos mal, pagar más impuestos, tener menos sueldos y pagar más por todos los productos de consumo que aún podemos consumir. La supervivencia se está poniendo difícil para muchos millones de españoles.

Los problemas que tenemos en España no se van a resolver, hemos cruzado hace tiempo la línea de no retorno, ya se encargaron Zapatero y su gente de hipotecarnos el destino, para que Rajoy nos hipotecara la existencia en el presente. Una política como la de tierra quemada que hizo el PSOE para destruir España y todo nexo entre los españoles, con el único objetivo de imponernos el socialismo como única opción posible y a sus miembros como los únicos gobernantes, no se resuelve con cortafuegos ordinarios como los que trata de imponer Rajoy a instancias europeas, sino con una auténtica purga que no va a existir. 

¿Cuándo nos daremos cuenta de que el PSOE y el PP, y posiblemente los nacionalistas han firmado a espaldas del pueblo español un pacto de no agresión para mantenerse en el poder a cualquier precio, incluso el de nuestra miseria? Queridos compatriotas, desconfiad de todos aquellos que ofrezcan soluciones sin cambiar apenas la estructura que nos ha traído los problemas, todos los tratamientos políticos de nuestra enfermedad agónica son sintomáticos o paliativos, no hay tratamiento curativo cuando dejas que el cáncer siga avanzando sin extirpar el mal o detenerlo. No hay solución, no puede haberla. ¿Cómo se va a solucionar un escape de gas inmenso abriendo las ventanas  o pidiendo tiempo?, como no se cierre la fuente del escape,  se acabará acumulando en algún momento y todo terminará estallando. 

Enrique Suárez

jueves, 20 de septiembre de 2012

Abusar de la libertad de expresión

Intranquilo y desasosegado,  me han dejado las palabras del Secretario General de la ONU, Ban Ki- Moon, cuando ha declarado, hoy mismo, en relación a las provocaciones a los creyentes musulmanes de la revista satírica francesa Charlie Hebdo, que no se abuse de la libertad de expresión, ya que es un derecho que no debería servir "para provocar y humillar los valores y las creencias" de otros pueblos. Creo que el principal dirigente de la ONU debería volver a leerse la Declaración Universal de los Derechos Humanos, en particular, los artículos 18 y 19 que dicen textualmente
Artículo 18 “Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad de cambiar de religión o de creencia, así como la libertad de manifestar su religión o su creencia, individual y colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia”
Artículo 19 “Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión”
Definitivamente, las palabras del Secretario General de la ONU, parecen las  pronunciadas por cualquier dirigente de la Alianza de Civilizaciones creada por Rodríguez Zapatero, que las de la cabeza visible del principal órgano rector de la convivencia y relación entre todos los países del planeta, fundamentalmente, por anteponer su criterio personal, a la propia Declaración Universal de los Derechos Humanos.

El señor Ban Ki-moon desconoce que no hay vulneración en la Declaración Universal de los Derechos Humanos por parte de los provocadores, y al mismo tiempo, defensores de la libertad de expresión, de la revista satírica francesa Charlie Hebdo; mientras que disculpa o exonera gratuitamente las agresiones continuadas de los musulmanes exaltados, en nombre de su creencia, contra la vida y la libertad de expresión de personas ajenas a estas provocaciones, con actos que van desde la agresión a legaciones norteamericanas y europeas, hasta atentados con miles de muertos occidentales en sus propios países, o fuera de ellos, por organizaciones relacionadas con el brazo armado terrorista de los musulmanes exaltados, que se agrupa en las distintas formas de Al Qaeda. 

Cada día entiendo menos el concepto de justicia universal que erradica la libertad de expresión en revistas satíricas cuyas armas de destrucción masiva son viñetas, chistes y mofas, pero no dice nada de la libertad de expresión de aquellos que responden a las mismas con violencia y crímenes contra la humanidad. Además, me parece extraordinariamente peligroso el precedente establecido por el Secretario General de la ONU, que desde mi criterio, encuentra atisbos de justificación en la reacción violenta de los exaltados talibanes, ante cualquier provocación que puedan recibir por parte de aquellos que se expresan libremente, posiblemente con el objetivo de provocar su ira, para mostrar a sus lectores, y a todos los occidentales, la amenaza que supone para el mundo en general y para los países democráticos en particular, un colectivo religioso que antepone sus creencias religiosas a cualquier otra condición, incluidas la vida y la libertad de los demás.

El Secretario General de la ONU debería ser coherente con la elevada distinción que ostenta y hacer una declaración vehemente contra lo que acontece en Siria, Irak, Afganistán, Líbano, Yemen, Palestina, el norte de África, Pakistán, donde miles de personas han perdido la vida en los últimos años gracias al fanatismo descerebrado de los seguidores exaltados del islamismo, y no pedir a quienes defienden la libertad de expresión que se callen.

El principal derecho de los seres humanos es el de conservar su vida y en segundo lugar, su libertad, antes que el ejercicio de cualquier creencia religiosa o política. No hay banalidad en las palabras del Secretario General de la ONU, sino una profunda contumacia, cuando pretende anteponer el derecho a creer de unos, a la libertad de expresión de otros.

Hace 2500 años, tras haber exclamado Tales a las puertas del mercado de Mileto aquella frase enigmática: "todo está lleno de dioses", los racionalistas griegos lograron que la civilización occidental pasara por primera vez del mundo del mythos al mundo del logos, es decir, del mundo de las creencias al mundo de la razón; no obstante, se tardaron casi 2450 años para que en esa parte del mundo que conocemos como Occidente prevalecieran los derechos humanos sobre los derechos divinos, algo que no ocurre en otras civilizaciones o culturas, como por ejemplo el islamismo y otros totalitarismo, que siguen anteponiendo sus creencias a la vida, la libertad y la razón.

La táctica de Ban Ki-moon de no provocar a los salvajes que anteponen su creencia a la libertad y los derechos de los demás, le hubiera permitido justificar los crímenes del nazismo o de los progrom soviéticos, o la imposición de cualquier dictadura, porque los fundamentalistas totalitarios que practicaban esas creencias consideraran que sus víctimas les habían provocado, los actos terroristas de ETA o el IRA en nombre de su fe, y por supuesto, los de Al Qaeda, porque los demás no estuvieran de acuerdo con ellos.

Cuando Sigmund Freud, en su exilio londinense, fue informado de que los nazis estaban quemando públicamente sus libros en Berlín, exclamó: “nadie podrá negar que culturalmente hemos avanzado, hoy queman mis libros, ayer me hubieran quemado a mí”; si se hubiera quedado en Alemania posiblemente así hubiera ocurrido. 

Le ruego al señor Ban Ki-moon que aparte sus valiosos criterios sobre la libertad de expresión de las conciencias de los habitantes del planeta, y se someta al acta universal de Derechos Humanos que está obligado a defender y expandir, más allá de cualquier creencia política o religiosa, porque de no hacerlo estará dotando de alas a los bichos ponzoñosos, mientras que al mismo tiempo amenaza a sus víctimas, tratando de ejercer coacción, coerción y represión sobre aquellos, que al fin y al cabo, sostienen la ONU con sus impuestos.

Alá puede ser todo lo grande que quieran y les parezca a los creyentes de la doctrina musulmana, pero no es más grande que la libertad de los seres humanos que les permite creer o no hacerlo, como así recoge la Declaración de los Derechos Humanos; si los musulmanes deciden renunciar a ella por propia voluntad, nada hay que objetar, lo hacen porque son libres de hacerlo; pero que no traten de imponer a los demás sus dogmas, porque no se van a encontrar con las viñetas de Charlie Hebdo haciéndoles frente, sino con todos los seres humanos que amamos la vida, la libertad y la justicia, más que la obra de Alá, por muy grande que sea.

Charlie Hebdo, es uno de los nuestros, si no les gusta a los talibanes lo que manifiesta, ahí tienen los tribunales humanos, franceses e internacionales, para presentar todas las querellas que bien les parezca, pero El Corán, la sharia y las fatwas que se las apliquen a sí mismos, si les apetece, es su libertad y voluntad, pero no a los demás; estaría bueno que en pleno siglo XXI tuviéramos que aceptar regresar a etapas del pasado, que tantas vidas y guerras nos ha costado superar a los occidentales, para que aquellos que todavía no las han superado se salieran con la suya. Regresar al pasado, como algunos pretenden, entre ellos el Secretario General de la ONU, no es evolución sino involución.

Mis únicos dioses son los que provienen de la razón, la libertad y los derechos del ser humano, de todos los seres humanos que respeten la libertad y los derechos humanos de los demás, porque aquellos que no los respeten son mis enemigos al tratar de imponer sus dogmas, asfixiando la libertad y exigiendo que otros renuncien a su identidad cultural y propia para imponer la sagrada voluntad de la suya; me importa un bledo que sea en nombre de Alá, de Dios, de la justicia social, de los hechos diferenciales, de las herencias recibidas o de los inolvidables lamentos de Rita la cantaora. 

Enrique Suárez

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