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miércoles, 6 de junio de 2012

La prima de riesgo y el riesgo de hacer el primo

"Cuando los gobernantes pierden la vergüenza, los gobernados pierden el respeto" - G.C. Lichtenberg

Los políticos españoles siguen viviendo en su limbo, repartiéndose los privilegios entre las siglas de todos los partidos, mientras los españoles nos repartimos la miseria. Creo que no se están dando cuenta nuestros eximios representantes públicos de que al pueblo español sólo le falta la chispa para iniciar una magnífica reacción en cadena, avivada por las redes sociales y la presión vital que soporta este pueblo, que puede cambiar la realidad de este país para siempre.

No se puede seguir soportando que los partidos políticos, ahora unos y ahora otros, representen las decisiones que oprimen a los españoles y al mismo tiempo, las protestas contra ellas. El corralito del poder se va a acabar. Lo del 15-M solo fue un ensayo general, que terminó mal gracias al secuestro que se realizó de las iniciativas espontaneas de los que protestaban por parte de formaciones políticas organizadas como IU, EQUO y similares, y ridiculizada por su versión más esperpéntica, indigente y altermundista.

La indignación que viene no estará protagonizada por jóvenes sin empleo, parados de larga duración, vagabundos profesionales y errabundos ocasionales, sino por el núcleo duro de la sociedad civil: autónomos, funcionarios, profesores, sanitarios, pensionistas, parados, estudiantes, amas de casa, catedráticos, periodistas, trabajadores amenazados y todo bicho cotizante de este país. No tomará las plazas, sino que acudirá a los lugares en los que se representa la farsa del poder bicéfalo del partido único que gobierna en España desde hace tres décadas, como aquel que se estableció con el Pacto del Pardo, el 24 de noviembre de 1885, entre los dos principales partidos del poder para alternarse en el Gobierno. No estará representada tampoco por sindicatos, ni asociaciones, ni agrupaciones, porque será la sociedad civil de individuos cabreados que se unirá bajo una pancarta y un lema sencillo, sin que nadie la guíe, ni la ampare, ni la manipule: ¡NO ME REPRESENTAN!

No se puede seguir consintiendo que ciudadanos soberanos sean tratados como súbditos por políticos déspotas, ineptos y soberbios, que consideran que gobernar es hacer lo que les salga de las narices, siempre que a ellos no les afecten ni recortes, ni inmundicias. No se puede consentir que tengamos en el poder una aristocracia política en una democracia. No se puede permitir, bajo ningún concepto, ni un instante más, que permanezcan en el poder vulnerando la Constitución Española en sus artículos sobre derechos fundamentales, con la connivencia de la justicia hipotecada al poder y los medios de comunicación al servicio de sus patrocinadores.

La farsa debe concluir y debe hacerlo ya, la última decisión del Gobierno de Mariano Rajoy es un suicidio: negarse a la intervención que propone el G-7 para recapitalizar los bancos españoles en quiebra. Es un suicidio político, porque en su defecto seremos los españoles los que tendremos que pagar con nuestro sacrificio las pensiones multimillonarias de los consejeros políticos que han quebrado las Cajas de Ahorros, transformándolas en bancos para ocultar el estropicio, y también será un suicidio económico, porque España no está en condiciones de elegir el camino de la autarquía, pues su soberanía económica está conculcada por los acreedores internacionales.

La helenización a la que nos conducen las decisiones de los que detentan el poder y la oposición, para representar sus propios intereses frente a los de los ciudadanos, solo se puede explicar, porque el plan presentado por el G-7, inducido por Alemania y aconsejado por la Unión Europea, dejaría a los partidos políticos españoles con el culo al aire, primero, porque los nuevos consejeros de los bancos que ayer fueron cajas de ahorros descubrirían lo que ha ocurrido: el desfalco de las arcas públicas por parte de los partidos políticos españoles y eso no les conviene; y en segundo lugar, porque las formaciones políticas que detentan gobierno y oposición en España se quedarían sin un euro de financiación extraordinaria, algo que no se pueden permitir, porque dejaría sin trabajo miles de apesebrados comensales de su grey. Así que Mariano Rajoy decide que seamos los españoles los que sigamos pagando el estropicio, con tal de no quitarle poder financiero, privilegios y beneficios, a los partidos políticos españoles.

Sería necesario convocar un referéndum para decidir si los españoles quieren seguir pagando más impuestos para mantener al PSOE y al PP –partido único- al cargo de la política española o prefieren su eventual disolución con una intervención europea en los bancos de origen público quebrados por la desmesura e ineptitud infinita de los políticos que los han gestionado, tras descubrirse lo que ha ocurrido con el dinero de los españoles que se ha utilizado, tanto desde la arbitrariedad de consejeros políticos que decidían el despilfarro sectariamente con los que compartían carnet, a lo que se añade las milmillonarias inversiones que se brindaron desde el Estado (con más deuda) para el proceso denominado como "fusion fría" y que ha terminado convitiéndose en una auténtica "fusión tórrida".

La cuenta atrás para la política española, tal como la hemos conocido hasta ahora, ha comenzado; sería aconsejable que los políticos, que dicen representar a los españoles , depusieran su actitud despótica que invita a pensar en una tiranía y aceptaran la solución financiera menos gravosa para el pueblo español, que es la propuesta por el G-7, la UE y la Alemania de Ángela Merkel.

Ni Mariano Rajoy, ni Alfredo Pérez Rubalcaba, ni todos los que les acompañan en la farsa política nacional, tienen credibilidad suficiente para convertir este país en una nueva Numancia, los españoles no estamos dispuestos a seguir soportando sacrificios, para que nuestra aristocracia política siga acumulando privilegios y beneficios. Si deciden seguir adelante haciéndose los patriotas, en España vamos a tener un problema grave, pero les aseguro que va a ser mucho más grave para los que han quebrado este país y pretenden irse de rositas, que para los que estamos teniendo que pagar su orgía de poder.

La hoja de ruta de la insurrección cívica está diseñada, solo falta una razón, un motivo compartido por la mayoría para ponerla en marcha, cuando los políticos son la causa de nuestros problemas y no de las soluciones a los mismos, los que sobran son los políticos que incumplen con su palabra, que nos estafan, que nos toman el pelo y que nos tienen hartos.

La desmesura de los gobernantes que no entran en razones, sólo tiene una única salida, la insurrección del pueblo que gobiernan, que puede ser más o menos alocada o violenta, en proporción al daño recibido, este país tiene seis millones de parados, ha perdido desde 2004 un 30 % de poder adquisitivo, la gente está aceptando condiciones laborales inmorales, no porque los contratantes sean unos negreros, sino porque su situación es tan precaria como aquellos a los que contratan. Algunos no se han enterado todavía del estallido social que se está incubando en este volcán que humea, llamado España. Tal vez, cuando se enteren, sea demasiado tarde... para ellos.

Enrique Suárez

martes, 5 de junio de 2012

Elogio del olvido histérico


Hace años, leí que un ser humano que no tuviera la capacidad de recordar no podría vivir ni un día de forma independiente, pero ese mismo ser humano, si no pudiera olvidar nada de lo que ocurre en su vida, se terminaría volviendo loco. No es bueno recordar todo, por tanto, y la manera de seleccionar lo que recordamos y lo que olvidamos depende, habitualmente, de su utilidad, aunque también recordamos mejor lo que nos asombra que lo que se repite constantemente, lo extraordinario mejor que lo ordinario. Aunque, no muchos saben, el olvido también puede ser inducido, de forma interesada.

Hubo algunos casos de mnemonistas que asombraron al mundo, por su memoria eidética o fotográfica, siendo capaces de recordar cosas que al resto de los mortales nos resultaría imposible. Celebres casos fueron los de Alexander Lorayne, Kim Peek, o Solomon Shereshevski. También algún caso de grandes maestros de ajedrez que eran capaces de recordar el desarrollo de varias partidas simultaneas con todas sus jugadas.

Sin embargo de lo que quiero hablarles no es de la memoria, sino del olvido, fundamentalmente del olvido histérico, también conocido en ocasiones como amnesia selectiva. Quizás sea el mayor problemade este país, que no somos capaces de recordar con claridad lo que ha ocurrido durante los últimos años, todavía no se le ha ocurrido a ningún periodista o escritor contarnos la historia de España desde el 11-M de 2004 hasta la actualidad. Durante estos años España se ha convertido en un engendro, fundamentalmente porque “el contador de nubes” se dedicó por todos los medios a cumplir su profecía, que España era una cuestión discutida y discutible, se puede sentir orgulloso porque logró su objetivo, hoy todo el mundo discute sobre España y su futuro, posiblemente esto sea el progreso: 5,6 millones de parados, una economía quebrada, un déficit astronómico, una deuda galopante y un vago recuerdo de no hace tiempo alguien que luego fue ministra de sanidad, nos dijo que el principal problema de la economía española era que el PIB era masculino.

¿Cómo se nos han podido olvidar la desaceleración, la negación de la crisis de Solbes ante Pizarro, la champions ligue de la economía mundial, los coches eléctricos, los brotes verdes, las bombillas de bajo consumo, la tierra del viento y la conjunción interplanetaria? ¿Recuerdan ustedes como se llamaba el Presidente del Gobierno que hundió España? ¿Saben acaso a que partido político pertenecía? ¿Cómo se nos pueden olvidar estas cosas que son el origen de la quiebra de este país? ¿Cómo podemos seguir crispándonos con Europa si no somos capaces de crisparnos contra los autores del siniestro total?

¿Saben ustedes que los gobiernos del contador de nubes administraron casi nueve billones de euros de presupuestos durante los años que estuvieron en el poder? Y que tan solo en los últimos cuatro años se gastaron medio billón de euros de deuda, para tapar el estropicio, incrementando el riesgo-país hasta la cuenta atrás, exclusivamente para que no se notara lo que habían hecho y seguir ganando elecciones engañando a todo el mundo.

¿Cómo hemos podido olvidarnos de José Blanco, aquel ministro tan simpático que confundía los “concetos” con las témporas, y desde su sectario analfabetismo repartió miles de millones de euros según el criterio que le brindó la Divina Providencia, hasta acabar imputado por un caso de corrupción que lo convirtió en un campeón de la inmoralidad?, sí, aquel que nos decía que los españoles habíamos vivido por encima de nuestras posibilidades en los últimos años, evidentemente supongo que se referiría a los socialistas, porque en la historia mundial jamás semejante recua de incapaces fue mejor pagada. En el caso de Blanco, habiendo resultado imputado por corrupción, debería realizarse una auditoría general por parte de una entidad independiente para descubrir cuantos más casos de corrupción se organizaron desde el Ministerio de Fomento. Quien no se corta para hacerlo una vez, supongo que lo habrá hecho ciento.

Los españoles sin carnet, vivimos por debajo de nuestras posibilidades, desgraciadamente, y peor que se va a poner la cosa, porque la herencia del socialismo la vamos a pagar a plazos durante los próximos veinte años, pero lo que más me fascina de todo es que entre los humildes socialistas (la humildad es soberbia fingida en este caso), no ha salido ninguno para decir al os españoles que lo hicieron mal, reconocer sus errores y al menos pedir disculpas por todo lo ocurrido, no, lo que se les ocurre es culpar a Alemania de nuestro males, a los mercados, a la derecha, y en último extremo a todos los españoles, criminalizando a este pueblo de sus equivocaciones, por que como va a equivocarse un socialista, eso jamás se vio sobre la tierra española.

En fin, yo ni olvido ni perdono, exijo responsabilidades a los autores de la crisis en la que estamos viviendo, quiero ver a Zapatero en la cárcel o en un manicomio, no se puede ser tan infame para marcharse sin decirnos adiós después de la que ha armado, de como nos ha dejado, sin contar lo que nos queda por delante.

Advertencia a los españoles, si no reclamamos ahora a los responsables de la crisis todo lo que corresponda por sus desmanes, estamos aceptando y asumiendo que cualquiera puede hacernos cualquier cosa desde el poder, esa reclamación tenemos que hacerla los ciudadanos damnificados directamente, porque si esperamos que la haga el PP o los medios de comunicación, que a lo único que se dedican es a tratar de que no intervenga Europa las entidades financieras públicas que fueron privatizadas en quiebra, sin que se supiera quienes las habían quebrado, porque entonces se quedarían sin un euro para seguir haciendo chanchullos, pesebres y corrupciones.

Lo peor de los que están ahora en el Gobierno, es que no solo no van a salvarnos de la que está cayendo, sino que encima vamos a tener que agradecerles que nos empobrezcan un 25 % a todos los españoles, para tapar el desfalco del PSOE, ese que se rasga las vestiduras por defender el Estado de Bienestar que se cargó sin piedad, ni miramientos con sus despropósitos y corrupciones.

Como para olvidarse está la cosa. Esta es la memoria histórica que realmente nos interesa a los españoles. Va siendo hora de verles desfilar ante los tribunales, pero a cientos, no de uno en uno. Y que devuelvan lo que se llevaron.

Enrique Suárez

lunes, 4 de junio de 2012

Epi y Blas te explican la crisis


"Lo que más me inquieta es que en España todos se preguntan: ¿qué va a pasar? Casi nadie se pregunta: ¿qué vamos a hacer?" Julián Marías


- Hola Blas, ¿qué tal todo?
- Hola Epi, bien
- Oye Blas, ¿qué es la crisis?
- No es fácil explicarlo, mmmmmm, pero lo intentaré
- Bueno, si quieres lo dejamos para otro día
- No mejor, hoy, Epi, lo primero para comprender la crisis es saber si es una causa o una consecuencia
- ¿causa o consecuencia?
-Si Epi, si se confunde esta cuestión, como hacen los medios de comunicación y los políticos en España, entonces no se llega a ninguna conclusión, por eso es muy importante
- ¿Y qué es la crisis?, Blas, ¿una causa o una consecuencia?
- Pues las dos cosas, Epi, las dos cosas
- ¡Ah!, ¿y cómo puede ser dos cosas al mismo tiempo?
- Pues por qué hay que entenderlo a lo largo del tiempo, como las estaciones, en primavera las flores florecen, en otoño caen las hojas de los árboles, en verano hace calor y en invierno, frío
- No entiendo nada, Blas
- Pues como la mayoría de los que hablan de la crisis, es decir, todos los españoles y muchos tertulianos que imitan a los loros, no te preocupes por eso Epi.
- Pues a ver si logras explicármelo
- Mira Epi, te lo he explicado ya, pero no te has enterado, de eso se trata la política y la comunicación política, de explicar las cosas para que no se entiendan, como te ha ocurrido ahora mismo
- ¡Ah!, ¿es cómo un juego o algo así?
- Pues sí, mira la crisis tiene unas causas, pero como los causantes no quieren que se sepa que han sido ellos los autores, entonces deciden echarle la culpa a la propia crisis de su incapacidad para resolverla cuando ni lo han intentado, haciendo todo lo posible para que la gente piense que la crisis es algo material que ha causado todos los males, cuando en realidad la crisis es la acumulación de todos los errores de los causantes.
- Oye Blas, no sé si lo comprendo, a ver, eso es como cuando un conductor se estrella con su coche por qué va borracho y no controla, y le echa la culpa a la carretera del accidente, más o menos.
- Exactamente, Epi, algo así, pues imagínate que el coche se llama España y el conductor Zapatero-Rajoy y la carretera Europa, y habrás comprendido lo que pasa.
-Gracias Blas, tengo que recordarlo, hay que distinguir entre causas y consecuencias, que si no todo se acaba confundiendo.
- Adios Epi
- Adios Blas

Enrique Suárez

viernes, 1 de junio de 2012

Los autores intelectuales del apocalipsis español


"Cuando los gobernantes pierden la razón, los ciudadanos tienen una magnífica ocasión para recobrarla"

Si un trabajador no llega a la hora durante una semana seguida, sin causa justificada, puede ser despedido; si un político derrocha lo que no está escrito, le hace un favor a un amigo con una subvención, le arregla para su cuñado un problema de recalificación de terrenos, coloca al hijo de su hermana en un puesto de la administración, acepta un regalo de unos cuantos miles de euros en una cuenta de Suiza por los favores prestados al cacique del lugar y además es un inepto soplagaitas que no sabe hacer la o con un canuto, al que le gusta sonreir como un idiota, mientras le exigen responsabilidades, no pasa nada. Así es la política, al menos en España, para aquellos que les gusta recordarnos que tenemos una Constitución y un Estado de Derecho, para lo que nos sirven a los ciudadanos.

El grave problema que atraviesa este país es moral, tanto porque se han dinamitado los valores y principios que hacían de la profesión política una actividad honesta, como por que los ciudadanos están desmoralizados ante tanta cochambre y corrupción. Aunque nadie le dé importancia a este problema es el más grave que tenemos los españoles, porque si las estructuras que sostienen las instituciones del Estado tienen aluminosis, no solo se irá al olvido la primera empresa del país, sino el órgano administrativo que rige la gestión de la mayor parte de servicios y órganos que regulan la vida pública. En estos momentos no está en peligro el Estado del Bienestar, sino el propio Estado.

La cuestión más importante para nuestro porvenir, es la de tratar de averiguar que ha ocurrido con los nueve billones de euros en recursos que ha administrado el PSOE durante los últimos ocho años, ocho billones por impuestos y un billón por deuda, no es baladí la cantidad; sería necesario investigar, tras haber comprobado que los órganos de vigilancia de cuentas del Estado han sido vulnerados por numerosas operaciones financieras, si fueron correctamente gastados, porque sospecho que no ha sido así, de lo que se deduce que hay responsabilidades políticas, civiles y posiblemente, penales que se están ocultando a los españoles por acuerdo establecido entre los dos grandes partidos del país, el gran duerno nacional, para ocultar sus miserias mutuamente.

El PP de Mariano Rajoy, que ahora tiene dificultades para obtener 20.000 millones de euros en los mercados internacionales para tratar de resolver el desfalco político que se ha hecho de Bankia (de los 100.000 millones de euros que necesitan todas las entidades financieras), o los 60.000 millones de euros que necesitan las autonomías para no morir de asfixia (de los 200.000 millones de euros que necesitan para su saneamiento), está mostrando una artera complicidad con el desmadre del PSOE durante los últimos ocho años, y soporta estoicamente las patadas fuera de lugar con que cada día nos sorprende el partido de Rubalcaba. Salvo que esté implicado demasiado en las barbaridades económicas que se han cometido cuando el PSOE gobernaba, no se encuentra explicación para su lenidad y ausencia en la reclamación del dinero público que ha desaparecido en este país, que se cuenta por cifras que superan cientos de miles de millones de euros.

En Grecia, el PASOK, que es el partido socialista de aquel país ha obtenido en las últimas elecciones un 13 % de los votos y no serán mucho mejores los resultados que obtenga en las próximas encuestas. En Italia, hace veinte años se disolvió el PSI, y Bettino Craxi, su líder se tuvo que exiliar en Túnez, donde posteriormente falleció. España no es diferente, el PSOE es el responsable máximo de los problemas económicos que tenemos en España, que además trató de ocultarlos gastándose medio billón de euros de deuda en la última legislatura, no importándole para nada la situación en la que dejaría el país a los que vinieran detrás.

Es inaudito que el PSOE y el PP, en coalición de intereses contra los ciudadanos españoles, nos impongan el apocalipsis, exclusivamente para guardarse sus vergüenzas, habiendo declarado una amnistía política, consensuada y soterrada, para todos los desmadres políticos y económicos que han acontecido. No se puede admitir bajo ningún concepto que la inmunidad política conduzca a la impunidad jurídica, contra el Estado de Derecho y la Constitución Española de 1978.

¿Por qué Mariano Rajoy no propone hacer una Auditoría General del Estado desde el año 2004 hasta ahora? ¿Qué poderosas razones impiden que se recobre el dinero despilfarrado, evadido, y olvidado que se gastó el PSOE mientras gobernaba? Sólo contemplo una razón: que el PP esté tan corrupto como el PSOE y por eso no quieran tirar de la manta. Desgracia para España, tener un partido único gobernando alternativamente en cuestiones de chapuzas económicas y corrupciones, que sin la más mínima legitimidad ha decidido que seamos los ciudadanos de a pie los que paguemos la fiesta que se han pegado los compañeros y compañeras a costa del deterioro de nuestra vida, y los del PP, que estuvieron ocho años mirando a la luna de Valencia, porque algo recibirían del negocio público de estafar a los ciudadanos desde las instituciones del Estado. Sin olvidarnos de las entidades financieras, fundamentalmente las politizadas Cajas de Ahorros que se transformaron en bancos quebrados, después de haber recibido cientos de miles de millones de euros del Estado para resolver su desastrosa gestión.

Creo que a la larga, en esta cuestión nos ocurrirá lo de siempre, gracias a la justicia corrupta que tenemos en este país y los medios de comunicación que callan más de lo que cuentan, para seguir recibiendo subvenciones, nunca sabremos quienes fueron los autores intelectuales (es un decir) que hundieron este país, como ocurrió en el 23-F, en el GAL, en el 11-M y en los grandes casos que la justicia nos ha hurtado a los españoles, gracias a su dependencia del Estado. La verdad que en estos tiempos da mucha vergüenza ajena ver a “políticos” (o estafadores), “banqueros” (o sucedáneos), “jueces” y “periodistas” (al servicio del que paga), tratando de ocultar sus miserias, para que no sepamos que son los autores intelectuales de la nuestra

Si no queremos que se sigan reproduciendo los desmanes, es hora de exigir responsabilidades, caiga quien caiga, y cuantos más caigan, mejor.

Enrique Suárez

miércoles, 30 de mayo de 2012

Europa y su diversidad cultural



De la crisis económica que atraviesa España hay causas internas y causas externas; los socialistas no suelen aceptar que las causas sean internas porque eso les haría responsables de lo ocurrido, pero evidentemente las hay: la negación de la crisis, la desaceleración, la champions ligue, los brotes verdes, la fusión de las cajas de ahorros, la improvisación ante el estallido de la burbuja inmobiliaria, la tremenda corrupción que favorecieron y de la que se beneficiaron; el diferencial de paro que hay en España con respecto a otros países europeos, los seis millones de peregrinos en las colas del INEM no son una casualidad; las mentiras sobre el déficit público, casi el 50 % más de lo que propusieron; la política de tierra quemada, con el derroche de casi medio billón de euros ¡de deuda!, en la última legislatura para que no se notara la catástrofe; pero sobretodo la terrible imprevisión y la mirada a otro lado, cuando España comenzaba a hundirse en el lodazal en el que posiblemente se asfixie y las ocurrencias de los planes E y el “aquí no pasa nada”.

Sin duda, estas prácticas son imperdonables y para recobrar la normalidad en este país debemos exigir responsabilidades a los autores del despropósito, así como a los que felizmente esperaban en la oposición, entre ellos Mariano Rajoy, sin hacer nada, con el único objetivo de triunfar en las elecciones, esperando que a Zapatero lo derrotara la realidad, sin moverse. Esa actitud irresponsable, así como la de los demás partidos de la oposición, también son susceptibles de exigir sanciones, no solo políticas, sino civiles e incluso penales.

Las causas internas de la crisis económica española han sido, fundamentalmente, políticas, pero nadie habla de depurar responsabilidades, ni desde el Parlamento, ni desde los medios de comunicación, tan solo algunos ciudadanos aislados salen de la invisibilidad para reclamar justicia y sanciones para los que han vivido en plena inmunidad e impunidad, y piensan seguir haciéndolo.

Pero también hay causas externas, y además diferentes en todos los países periféricos expuestos a la mayor agresión de los mercados, los denominados, con mala leche, PIIGS (Portugal, Italia, Irlanda, Grecia y España), quizás la más importante, además de las características peculiares de estas naciones, es sin duda la falta de preparación para la ampliación de la Unión Europea que se ha hecho deprisa, por motivos políticos y estratégicos, dejando a los PIIGS a medio camino entre la resolución de sus problemas y la generación de estructuras políticas homogéneas con las de los países del norte de Europa. Hay un importante factor cultural que ha influido en la evolución de estos países, que es inherente a la forma de vida de sus ciudadanos y su tradicional tempo vital, que se orienta más al disfrute de la vida con menos recursos que al trabajo y el esfuerzo de las naciones que han estado influidas por “La Ética Protestante y el Espíritu del Capitalismo” (Max Weber).

No creo que sea posible, por mucho que nos asfixien las circunstancias, que la economía pueda aherrojar la cultura en la que vivimos los ciudadanos del sur de Europa, y en esas circunstancias se está produciendo “el choque de civilizaciones” (Huntington) entre una Europa del Norte y una Europa del Sur, que tiene difícil solución si no se establece desde la política una solución que incluya economía y cultura, algo que no se está haciendo.

Europa, la Europa del poder, que no es precisamente la Europa del Sur, sino la Europa que domina el Banco Central Europeo, quiere que los países que están en crisis evolucionen hasta homogeneizarse con los suyos, por eso la dictadura férrea de Merkel en las condiciones de austeridad y la política monetaria, algo, que al mismo tiempo está beneficiando a Alemania a costa de la quiebra de los PIIGS. Cierto que no le falta razón, porque en los países en crisis se han cometido auténticos despilfarros, numerosos despropósitos, y una tasa de corrupción que se ha incrementado al ritmo de la prima de riesgo en el pasado y todavía se mantiene, como estamos observando en la transformación de las Cajas de Ahorros en Bancos, algo que nos va a costar a los españoles, posiblemente, más de 180.000 millones de euros.

No por mucho madrugar, amanece más temprano

Un burro no puede ser un caballo de carreras, por mucho que se empeñe la canciller alemana, así que si se trata de que la economía de los países en crisis corra a la velocidad que requiere la política de consolidación europea, lo llevamos claro. Antes de realizar una transformación económica de los países del sur de Europa, hay que realizar una transformación de su sistema político, no permitiendo que auténticas acémilas se encarguen de dirigir los pasos de estos países. Ese problema se ve sobretodo en España y Grecia, que tienen las representaciones políticas más penosas de Occidente. Antes de realizar esa transformación política, los países en crisis deben realizar un cambio cultural en la mentalidad de sus ciudadanos, que no se ha producido y que siguen siendo gobernados como en épocas autoritarias. Y antes de todo ello debe realizarse una transformación en la justicia, haciéndola independiente de la política, porque con una justicia que vive al pairo de los intereses políticos no hay nada que hacer, como tampoco hay nada que hacer si los medios de comunicación de estos países intoxican sin descanso a los ciudadanos, y las corrientes de opinión pública se establecen desde el poder político y la oposición, y no desde la independencia de criterio de los ciudadanos.

Se están equivocando en Europa con la decisión de tirar de los PIIGS a trancas y barrancas, porque lo único que se va a conseguir es una reacción desfavorable de los ciudadanos contra Europa, y aquí entramos en el gran conflicto que separa a los países sin problemas de los que tenemos todos los problemas: la calidad de vida, los europeos del norte pretenden mejorar su calidad de vida deshaciéndose de la carga que supone ayudar a los países en peores circunstancias, mientras que los países en peores circunstancias no están dispuestos a sacrificar sus condiciones vitales tradicionales para transformarse en los ciudadanos productivos, competitivos, ahorradores, austeros y perseverantes que no tienen problemas económicos, siguen creciendo a buen ritmo y están hartos de pagar la buena vida que se pegan los del sur de Europa, a costa de que ellos no se la puedan pegar mejor.

Creo que la Europa del Sur y la Europa del Norte deberían bailar un vals en la próxima reunión del consejo económico de la Unión Europea, porque mientras no se comprenda que solo con austeridad no saldrán los viejos países europeos –coincide que los PIIGS, son los orígenes culturales más ancestrales de Europa- y se necesita estimular el crecimiento, es decir, más dinero e inversión, aunque debería controlarse su flujo directamente por funcionarios europeos y no por políticos de los países receptores, que han demostrado su incapacidad. El dogmatismo teutón se equivoca, debe exigir rigor político y al mismo tiempo permitir flexibilidad económica, y un periodo prolongado de adaptación; si en 2.000 años no han cambiado Grecia, Italia y España en su forma de vida, por poner algunos ejemplos, no lo van a hacer ahora en dos años, porque se le antoje a Ángela Merkel, en su visión dogmática de la realidad. Eso funcionará en Alemania, pero no creo que funcione con los países mediterráneos, en los que precisamente sus ciudadanos tienen a honor ser diferentes, diversos y plurales, y huyen de la homogeneidad y el mimetismo. Sin duda, el mayor problema de Europa y sus crisis, no es político, ni económico, ni siquiera institucional, sino simplemente cultural, sino se tiene en cuenta esta variable, todo acabará fracasando.

Si se antepone la homogeneidad europea a la forma de vivir sus ciudadanos, será una hecatombe y la idea de una Europa unida quedará quebrada para siempre.

Enrique Suárez

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