
Voltaire, tenía la incivilizada costumbre de establecer y delimitar el contexto para el debate con sus contertulios antes de iniciar cualquier discusión, advirtiendo que ante la primera respuesta que le ofrecieran fuera de contexto se acabaría la conversación. Si hoy se aplicaran las mismas reglas, no habría debate alguno, porque realmente el interés de la inmensa mayoría de los que habitualmente participan en debates públicos es que no se alcance ni acuerdo, ni desacuerdo, tratando de enfangar las propuestas con los recursos retóricos más peregrinos.
Da igual que el debate se celebre en el Parlamento español, que en la televisión que en un foro o un blog, el procedimiento siempre es el mismo, alguien hace una propuesta y en vez de refutarla con argumentos sólidos, se recurre a decir que al discente le huelen los pies, que no ha tenido en cuenta las enseñanzas de los profetas bíblicos o que simplemente, no le gusta al contertulio de turno.
La crítica ha degenerado, al mismo tiempo que las ideas de izquierdas, en los años setenta del siglo pasado, el discurso relativista o el dogmático de turno que defendía la Unión Soviética como paradigma de civilización, hoy se han agotado por completo. La envidia y la pereza, esas virtudes que acompañan a los socialistas (y también a los conservadores de Mariano Rajoy), les conducen a no ofrecer alternativa más sostenible que la promesa de unos brotes verdes, que viene a ser como predecir que algún día lloverá.
Pero quizás lo peor de todo, es la sima cultural que atraviesa la crítica política en España, si alguien dice que el país está hundido, se le llama catastrofista, pero no se rebate que no está hundido. Si alguien se atreve a decir que muchos miembros del PSOE se han apropiado de lo ajeno, se menciona la conspiración de la derecha. Si alguien se acuerda de que en este país hay cinco millones de parados, inmediatamente se le acusa de desestabilizador.
Hoy han nombrado a José Blanco portavoz del Gobierno, en los años que le conozco jamás ha sido capaz de hilar un discurso propio, porque se ha especializado en rebatir los del prójimo, con los argumentos más peregrinos. Sin duda, la capacidad intelectual del nuevo portavoz del Gobierno no es lo más deseable para los tiempos de crisis que estamos viviendo, alguien que sólo sabe infamar a los demás sin dar respuesta ni una sola vez, a lo largo de su vida, de los errores que ha cometido. Alguien tan soberbio que es capaz de decir que Zapatero nunca ha mentido a los españoles, tras lo que estamos constatando cada día, es sin duda un fanático dispuesto a defender el fundamentalismo de su dogmatismo con los recursos más deleznables. El "nuevo Cándido" esta dispuesto a convencernos, desde las profundas reflexiones a que nos tiene acostumbrados, de que vivimos en el mejor mundo de los posibles, y que sólo mejorará, aún más, con Rubalcaba como presidente.
¿Por qué el PSOE ha decidido poner como portavoz del gobierno a uno de los personajes más ineptos, que a duras penas sabe hablar diez minutos sin agredir el diccionario?. Es sencillo, José Blanco es “uno de los nuestros” dirán los futuros electores, alguien que no tiene demasiada capacidad dialéctica, pero al que el PSOE es capaz de hacerle su portavoz, porque al fin y al cabo lo que se valora en el partido es el tesón, la constancia y el esfuerzo... Para inteligente y astuto ya tenemos a Rubalcaba, realmente a años luz dialécticos del nuevo portavoz del Gobierno, que todavía destacará más cuando se hagan comparaciones. La escenografía de el gordo y el flaco, Cruz y Raya, Martes trece o Gila y el teléfono, el problema es que no estamos para echarnos unas risas con las ocurrencias de los herederos de Zapatero. El PSOE ha degenerado hasta la parodia.
Una nueva estrategia política para tomar el pelo a los españoles, mientras la qiuebra nos echa el aliento en la nuca. A partir de ahora, entre el mutismo de Tancredo Rajoy, la disfemia intelectual de Blanco, la sombra fantasmagórica de Zapatero y la verborrea sibilina de Rubalcaba, el sainete político español se consolida, la corte de los milagros de Valle Inclán será un eufemismo de lo que veremos. Peor, imposible. Más allá del "que viene la derecha, ¿qué nos puede ofrecer José Blanco?. En la última decisión del PSOE, nombrando a José Blanco portavoz dle gobierno, se puede contemplar su tremenda incongruencia. Ni gracia tiene el maestro de oratoria, ni siquiera recursos para responder a las preguntas de los periodistas, como se la hagan complicada, dirá que no la responde porque ese tema no toca y pedirá la siguiente.
¿Pero que pecado contra la razón hemos cometido los españoles para merecernos semejante elenco de personajes de tragicomedia bufa, guiando nuestras vidas?.
Enrique Suárez
Da igual que el debate se celebre en el Parlamento español, que en la televisión que en un foro o un blog, el procedimiento siempre es el mismo, alguien hace una propuesta y en vez de refutarla con argumentos sólidos, se recurre a decir que al discente le huelen los pies, que no ha tenido en cuenta las enseñanzas de los profetas bíblicos o que simplemente, no le gusta al contertulio de turno.
La crítica ha degenerado, al mismo tiempo que las ideas de izquierdas, en los años setenta del siglo pasado, el discurso relativista o el dogmático de turno que defendía la Unión Soviética como paradigma de civilización, hoy se han agotado por completo. La envidia y la pereza, esas virtudes que acompañan a los socialistas (y también a los conservadores de Mariano Rajoy), les conducen a no ofrecer alternativa más sostenible que la promesa de unos brotes verdes, que viene a ser como predecir que algún día lloverá.
Pero quizás lo peor de todo, es la sima cultural que atraviesa la crítica política en España, si alguien dice que el país está hundido, se le llama catastrofista, pero no se rebate que no está hundido. Si alguien se atreve a decir que muchos miembros del PSOE se han apropiado de lo ajeno, se menciona la conspiración de la derecha. Si alguien se acuerda de que en este país hay cinco millones de parados, inmediatamente se le acusa de desestabilizador.
Hoy han nombrado a José Blanco portavoz del Gobierno, en los años que le conozco jamás ha sido capaz de hilar un discurso propio, porque se ha especializado en rebatir los del prójimo, con los argumentos más peregrinos. Sin duda, la capacidad intelectual del nuevo portavoz del Gobierno no es lo más deseable para los tiempos de crisis que estamos viviendo, alguien que sólo sabe infamar a los demás sin dar respuesta ni una sola vez, a lo largo de su vida, de los errores que ha cometido. Alguien tan soberbio que es capaz de decir que Zapatero nunca ha mentido a los españoles, tras lo que estamos constatando cada día, es sin duda un fanático dispuesto a defender el fundamentalismo de su dogmatismo con los recursos más deleznables. El "nuevo Cándido" esta dispuesto a convencernos, desde las profundas reflexiones a que nos tiene acostumbrados, de que vivimos en el mejor mundo de los posibles, y que sólo mejorará, aún más, con Rubalcaba como presidente.
¿Por qué el PSOE ha decidido poner como portavoz del gobierno a uno de los personajes más ineptos, que a duras penas sabe hablar diez minutos sin agredir el diccionario?. Es sencillo, José Blanco es “uno de los nuestros” dirán los futuros electores, alguien que no tiene demasiada capacidad dialéctica, pero al que el PSOE es capaz de hacerle su portavoz, porque al fin y al cabo lo que se valora en el partido es el tesón, la constancia y el esfuerzo... Para inteligente y astuto ya tenemos a Rubalcaba, realmente a años luz dialécticos del nuevo portavoz del Gobierno, que todavía destacará más cuando se hagan comparaciones. La escenografía de el gordo y el flaco, Cruz y Raya, Martes trece o Gila y el teléfono, el problema es que no estamos para echarnos unas risas con las ocurrencias de los herederos de Zapatero. El PSOE ha degenerado hasta la parodia.
Una nueva estrategia política para tomar el pelo a los españoles, mientras la qiuebra nos echa el aliento en la nuca. A partir de ahora, entre el mutismo de Tancredo Rajoy, la disfemia intelectual de Blanco, la sombra fantasmagórica de Zapatero y la verborrea sibilina de Rubalcaba, el sainete político español se consolida, la corte de los milagros de Valle Inclán será un eufemismo de lo que veremos. Peor, imposible. Más allá del "que viene la derecha, ¿qué nos puede ofrecer José Blanco?. En la última decisión del PSOE, nombrando a José Blanco portavoz dle gobierno, se puede contemplar su tremenda incongruencia. Ni gracia tiene el maestro de oratoria, ni siquiera recursos para responder a las preguntas de los periodistas, como se la hagan complicada, dirá que no la responde porque ese tema no toca y pedirá la siguiente.
¿Pero que pecado contra la razón hemos cometido los españoles para merecernos semejante elenco de personajes de tragicomedia bufa, guiando nuestras vidas?.
Enrique Suárez





