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miércoles, 13 de julio de 2011

El nuevo Cándido


Voltaire, tenía la incivilizada costumbre de establecer y delimitar el contexto para el debate con sus contertulios antes de iniciar cualquier discusión, advirtiendo que ante la primera respuesta que le ofrecieran fuera de contexto se acabaría la conversación. Si hoy se aplicaran las mismas reglas, no habría debate alguno, porque realmente el interés de la inmensa mayoría de los que habitualmente participan en debates públicos es que no se alcance ni acuerdo, ni desacuerdo, tratando de enfangar las propuestas con los recursos retóricos más peregrinos.

Da igual que el debate se celebre en el Parlamento español, que en la televisión que en un foro o un blog, el procedimiento siempre es el mismo, alguien hace una propuesta y en vez de refutarla con argumentos sólidos, se recurre a decir que al discente le huelen los pies, que no ha tenido en cuenta las enseñanzas de los profetas bíblicos o que simplemente, no le gusta al contertulio de turno.

La crítica ha degenerado, al mismo tiempo que las ideas de izquierdas, en los años setenta del siglo pasado, el discurso relativista o el dogmático de turno que defendía la Unión Soviética como paradigma de civilización, hoy se han agotado por completo. La envidia y la pereza, esas virtudes que acompañan a los socialistas (y también a los conservadores de Mariano Rajoy), les conducen a no ofrecer alternativa más sostenible que la promesa de unos brotes verdes, que viene a ser como predecir que algún día lloverá.

Pero quizás lo peor de todo, es la sima cultural que atraviesa la crítica política en España, si alguien dice que el país está hundido, se le llama catastrofista, pero no se rebate que no está hundido. Si alguien se atreve a decir que muchos miembros del PSOE se han apropiado de lo ajeno, se menciona la conspiración de la derecha. Si alguien se acuerda de que en este país hay cinco millones de parados, inmediatamente se le acusa de desestabilizador.

Hoy han nombrado a José Blanco portavoz del Gobierno, en los años que le conozco jamás ha sido capaz de hilar un discurso propio, porque se ha especializado en rebatir los del prójimo, con los argumentos más peregrinos. Sin duda, la capacidad intelectual del nuevo portavoz del Gobierno no es lo más deseable para los tiempos de crisis que estamos viviendo, alguien que sólo sabe infamar a los demás sin dar respuesta ni una sola vez, a lo largo de su vida, de los errores que ha cometido. Alguien tan soberbio que es capaz de decir que Zapatero nunca ha mentido a los españoles, tras lo que estamos constatando cada día, es sin duda un fanático dispuesto a defender el fundamentalismo de su dogmatismo con los recursos más deleznables. El "nuevo Cándido" esta dispuesto a convencernos, desde las profundas reflexiones a que nos tiene acostumbrados, de que vivimos en el mejor mundo de los posibles, y que sólo mejorará, aún más, con Rubalcaba como presidente.

¿Por qué el PSOE ha decidido poner como portavoz del gobierno a uno de los personajes más ineptos, que a duras penas sabe hablar diez minutos sin agredir el diccionario?. Es sencillo, José Blanco es “uno de los nuestros” dirán los futuros electores, alguien que no tiene demasiada capacidad dialéctica, pero al que el PSOE es capaz de hacerle su portavoz, porque al fin y al cabo lo que se valora en el partido es el tesón, la constancia y el esfuerzo... Para inteligente y astuto ya tenemos a Rubalcaba, realmente a años luz dialécticos del nuevo portavoz del Gobierno, que todavía destacará más cuando se hagan comparaciones. La escenografía de el gordo y el flaco, Cruz y Raya, Martes trece o Gila y el teléfono, el problema es que no estamos para echarnos unas risas con las ocurrencias de los herederos de Zapatero. El PSOE ha degenerado hasta la parodia.

Una nueva estrategia política para tomar el pelo a los españoles, mientras la qiuebra nos echa el aliento en la nuca. A partir de ahora, entre el mutismo de Tancredo Rajoy, la disfemia intelectual de Blanco, la sombra fantasmagórica de Zapatero y la verborrea sibilina de Rubalcaba, el sainete político español se consolida, la corte de los milagros de Valle Inclán será un eufemismo de lo que veremos. Peor, imposible. Más allá del "que viene la derecha, ¿qué nos puede ofrecer José Blanco?. En la última decisión del PSOE, nombrando a José Blanco portavoz dle gobierno, se puede contemplar su tremenda incongruencia. Ni gracia tiene el maestro de oratoria, ni siquiera recursos para responder a las preguntas de los periodistas, como se la hagan complicada, dirá que no la responde porque ese tema no toca y pedirá la siguiente.

¿Pero que pecado contra la razón hemos cometido los españoles para merecernos semejante elenco de personajes de tragicomedia bufa, guiando nuestras vidas?.

Enrique Suárez

domingo, 10 de julio de 2011

Foro Asturias de Ciudadanos, un discurso unionista ante la disgregación de España


A pesar de los intentos que sus detractores empeñaron para integrar el partido Foro Asturias de Ciudadanos entre la colección de partidos nacionalistas y secesionistas que se han afianzado en la política española, el discurso de Francisco Álvarez Cascos y su formación política recobra el concepto de nación española como suelo común y compartido de derechos, deberes y libertades, exactamente el que concierne a nuestra Constitución vigente.

Desde mi particular criterio y opinión, Foro Asturias recobra, al mismo tiempo, la defensa de las diferencias históricas, culturales, lingüísticas, sociales y políticas de la comunidad asturiana, que han sido habitualmente olvidadas por partidos orientados a un discurso genérico y común para todo el territorio español y sus gentes, el PP con su discurso de nación sostenible y el PSOE con su discurso de nación insostenible. Se ha recobrado así, el discurso de país.

Si bien las diferencias entre las comunidades españolas son reales, en algunos lugares se ha utilizado la política para convertirlas en extraordinarias y en ocasiones, en extravagantes. Foro Asturias se ha convertido en el primer modelo de partido con un discurso cultural diferenciado pero no por eso segregacionista, más bien al contrario. Francisco Álvarez Cascos ha dicho que una Asturias más pujante y mejor gestionada, siempre ayudaría a afianzar una España mejor y más fuerte, porque el campo de competición y de lucha por la competencia, no debe ser entre comunidades autonómicas, sino entre las naciones que conforman la Unión Europea. Algo que no se ha comprendido por el PP que sólo aboga por una España homogénea (aunque a la larga, se alíe con los postulados nacionalistas con frecuencia), un PSOE que aboga por un Estado federal (aunque lo denomine autonómico) y los nacionalismos que invitan a la secesión (aunque realmente se dediquen al expolio y despojo de la igualdad de derechos y la libertad de los españoles, que permanecen desamparados por su Constitución).

El discurso de Francisco Álvarez Cascos y el ideario de Foro Asturias recobran por tanto el modelo abandonado por todos los partidos políticos de afianzarse en la Constitución Española de 1978, para cumplirla y hacerla cumplir, considerando que hay determinadas cuestiones relacionadas con nuestra convivencia que no deben ser cuestionadas como si estuviéramos a finales del siglo XIX y no a comienzos del siglo XXI, formando parte de la Unión Europea. El consenso tradicional de la transición en cuestiones de Estado debe recobrarse, porque es inadmisible que un Estatuto como el de Cataluña, que ha resultado rechazado en determinadas cuestiones por el Tribunal Constitucional, siga prevaleciendo sobre la Constitución Española en Cataluña, o que una organización como Bildu, próxima a ETA en sentencia del Tribunal Supremo, sea avalada por el Tribunal Constitucional para presentarse a las elecciones, sin asumir que los límites de la Constitución Española, también les afectan en sus pretensiones.

Ciertamente Foro Asturias de Ciudadanos es una especie diferente dentro del panorama político español, un proyecto que defiende la igualdad de diferencias políticas entre todos los españoles, y no la prevalencia de privilegios fundamentada en nociones, más orientadas al negocio político que a la realidad existente.

Para Foro Asturias de Ciudadanos, España es una condición de partida y de llegada, no hay ambición particular en lo común y compartido, pero si hay necesidad de recobrar en Asturias el orgullo de ser asturianos, porque a lo largo de los últimos treinta años, el haber sido incuestionablemente españoles, nos ha conducido a terminar siendo el vagón de cola de la política española. Ninguna comunidad como Asturias ha pagado un peaje más elevado por haber seguido siendo tan española como lo fue en 1812, porque los asturianos nunca hemos pensado que el Estado debiera concedernos las diferencias que nos distinguen, sino que somos los asturianos los que debemos introducir en el Estado las diferencias que corresponden a una España plural, pero también unitaria en determinadas cuestiones básicas y por supuesto europea.

En Asturias nunca le hemos reclamado al Estado que reconozca nuestras diferencias con las demás comunidades españolas, con saberlo nosotros es suficiente, nuestra idiosincrasia se mide más en la diversidad de percepciones entre los distintos pueblos de Asturias, que en la defensa de Asturias por su diferencia con respecto a los demás pueblos de España. En Asturias, sabemos desde hace más de mil años que todos los españoles somos igual de diferentes, y que todo aquel que pretende ser más diferente, lo único que busca es obtener privilegios y beneficios para convertir simples peculiaridades en criterios excluyentes.

En Asturias, nuestro distinguido pasado nos ha librado siempre de acomplejamientos históricos. Asturias no quiere ser más que las demás comunidades españoles, pero quiere dejar de ser el patito feo de la película autonómica, tras haber permitido que los demás se aprovecharan de obtener beneficios del cultivo de las diferencias que han impuesto, de forma despótica, durante los últimas tres décadas. Eso parece no agradarles a todos los que durante este tiempo han vivido satisfactoriamente del “nocionalismo” (las nociones de nacionalismo son variadas y cambiantes, según leyes del mercado político) aunque haya sido ejerciendo violencia y despotismo contra muchos ciudadanos españoles, que no han sido realmente defendidos en sus derechos por las instituciones políticas que conforman el Estado. España es una nación, el pueblo español el único sujeto que dirime su destino, el Estado es, simplemente, la organización política que gestiona el rumbo de la nave española, no su deconstrucción. En España el Estado no tiene poder suficiente para cuestionar la existencia o inexistencia de la nación española, porque sólo los españoles, todos y reunidos, es decir el pueblo español, tiene legítimamente esa potestad. La condición soberana de esta nación es del pueblo español, no del Estado, las autonomías o los iluminados de turno.


Enrique Suárez

viernes, 8 de julio de 2011

La cruzada socialista de Alfredo: la conquista de la opinión pública


A pocos meses de las próximas Elecciones Generales, previstas para el día 27 de noviembre de 2011, mañana se dará el pistoletazo de salida con la presentación de la candidatura de Alfredo P. (antes Rubalcaba) con la que el PSOE piensa recobrar los restos del naufragio al que han sido condenados por el Capitán “Ajak” Rodríguez Zapatero, que ha dejado la nave España destrozada en la búsqueda de la conversión de los españoles a la fe del socialismo por imperativo dogmático, tras una ballena blanca “Moby Dick” sostenible, que nadie más que él había visto en el horizonte.

Los señores feudales del socialismo español, están dispuestos a rendir tributo y pleitesía al nuevo Rey Rubalcaba, sin haber enterrado previamente al Rey Zapatero. Los socialistas cambian de Rey con la misma facilidad que de marca de yogures, va en su acervo. Lo importante es que la burocracia del comité central del partido recobre el poder, a Zapatero que le den, ¡viva Rubalcaba!, a Teddy que le den, ¡viva la SGAE!. Pero el socialismo tiene un grave problema, se ha quedado anticuado, arcaico, ha ejercido demasiada violencia contra los ciudadanos creando cinco millones de parados y un 40 % de pérdida de bienestar en los españoles, con respecto al año 2004, todo para que unos cuantos socialistas egregios se hayan forrado, formando la nueva aristocracia roja y progresista, en su afán de regresar al Antiguo Régimen, no al franquismo, sino al de Fernando VII.

Por eso el cruzado Alfredo P., está dispuesto a comenzar su cruzada en la búsqueda del Santo Grial del poder que le ha arrebatado el destino a Zapatero de las manos. Alfredo P. sabe que la única forma de lograrlo es conquistando la opinión pública, esa tierra mítica que Zapatero alcanzó por los pelos engañando a los españoles, diciendo que no había crisis, prometiendo lo que no podía cumplir y ofreciendo intangibles invitaciones a la fe: muchos motivos para creer en todo lo logrado, que es como decir que el PSOE es el futuro porque ayer fue el pasado. Lo que está asegurado, es que Alfredo P. nos brindará una de las campañas de agitación y propaganda que jamás olvidaremos los españoles.

La estrategia de Alfredo P.

Todo ha comenzado por la resurrección, Rubalcaba ha muerto y en pocos meses ha nacido Alfredo P., dispuesto a corregir todos los excesos de los gobiernos de Zapatero de los que ha formado parte sin interrupción, tiene experiencia, desde que dijo que el GAL era “una gravísima infamia” cuando ya gobernaba con Felipe González y los ministros y altos cargos que acabaron en la cárcel.

El PSOE no ha podido elegir mejor representante, porque en él se coleccionan todas las patadas a la democracia, la justicia, la razón y el pueblo, reunidas. Su currículum da miedo: así que Rubalcaba es el Presidente de Gobierno in péctore elegido por el PSOE, no por Zapatero, no sean inocentes. En tiempos difíciles nada como recurrir a los valores seguros como Fouché el alquimista, el genio que logró salir indemne del GAL, que provocó la llegada de Zapatero en 2004 aliándose implícitamente con el acto terrorista del 11-M y expresando aquello de: “queremos un gobierno que no nos mienta”, el erradicador de las víctimas del terrorismo, el promotor de Garzón imputado, el artífice de las escuchas del PP, el provocador del Gürtell (y silenciador del Pretoria, Palau, Mercasevilla, EREs de Andalucía), el estratega del nunca mais, el del chivatazo del Faisán, el urdidor del Malaya, el negociador imperecedero con ETA y factotum del pacto con el PNV, el avalador de Bildu, el artífice del pacto PSC-ERC-IU, el promotor del gran hermano del SITEL. La más clara representación de la tiranía y el despotismo en el poder con apariencia de democracia. El único capaz de convertir el vano metal de las propuestas políticas socialistas en el oro que el Gobierno reparte entre los suyos que es la única función del PSOE, pero además dejando siempre de culpable a la derecha, por el mismo precio. (Federico Jiménez Losantos ha dicho que como no se den prisa en reaccionar acabarán en la cárcel).

Alfredo P. no hablará de Zapatero, pero destrozará la obra y excesos del último emperador del socialismo español, para ello se aliará con todos los que pueda, desde los indignados hasta los afortunados pensionistas liberados por su régimen, con los sindicatos y los banqueros, con los parados y los funcionarios, con Dios y con el diablo, sin escrúpulo alguno. A todos ofrecerá lo que reclaman y algo más. Al mismo tiempo mostrará que la derecha es el mayor peligro para el bienestar de la mayoría de los españoles, la campaña propagandista va a ser realmente extravagante y terminará escenificando y agitando el fantasma de una guerra civil, si es necesario. Carrillo ya lo ha anunciado hoy.

Los recursos de Alfredo P.

Aproxiamadamente cien mil socialistas se han quedado sin trabajo tras la últimas elecciones, cobrando el paro y dispuestos a dedicarse en cuerpo y algo parecido al alma, a llevar a Alfredo P. a La Moncloa. Los medios de comunicación que ha preparado Freddy Pérez durante los años de gobierno, bien apesebrados, están dispuestos a brindarle todo su apoyo. Dinero tiene suficiente, derivado de las campañas de aprovisionamiento que han tenido sus compañeros de los fondos públicos españoles durante los últimos siete años. Además, cuenta con toda la red socialista extendida por el país como tela de araña en instituciones y abrevaderos. Por último, España tendrá una recuperación artificiosa quemando sus naves, ofreciendo el espejismo de que los brotes verdes comienzan a dar fruto.

Para organizar su campaña propagandista contará con los mejores equipos internacionales, que ya llevan meses preparando la conquista de la opinión pública y saben que su principal rival no es el PP, sino internet y las redes sociales, que se han convertido en un inmenso patio de vecinas, por el que fluye la información como el agua por un río. Así que preparará alguna estrategia para neutralizarla, posiblemente intoxicando la red, con ataques personales a los principales miembros de la resistencia y agitando a los más indignados a los que, por arte de magia, volverá contra Rajoy como si hubiera gobernado aliado con Zapatero.

Pero desinformar sin descanso e intoxicar a la opinión pública es el rubicón que sabe que debe cruzar para triunfar en las elecciones, así que prepárense para todo lo inimaginable, porque la mente malvada de este personaje es incuestionable. En él se juntan Fouché, Rasputín, Taiyerand, y las mejores raices de los sistemas propagandísticos de los nacional-socialistas alemanes y los socialistas soviéticos, junto con los aparatos de propaganda mercenarios occidentales, y una legión inmensa de talibanes dispuestos a imponer su doctrina tras sus espaldas.

Ese es el panorama que le espera a España los próximos meses, como para pedir excedencia y emigrar. Y al otro lado Rajoy, de princeps inter pares, obteniendo una nota de 3,46 de apoyo popular cuando el Zapatero de todas las barbaridades, obtenía un 3,45, que sin duda es la mejor baza para que el PSOE de Alfredo P. y su cruzada por “la dignidad humana” (nada de socialismo), termine triunfando en las próximas elecciones.

Enrique Suárez

jueves, 7 de julio de 2011

La propaganda del PSOE: un híbrido totalitario entre el leninismo y el nacismo


Ante la extraordinaria campaña propagandística que se avecina, mientras nos quede libertad, será bueno prepararse para lo que acontezca, con una serie de capítulos dedicados a la propaganda política. Alfredo P., antes Rubalcaba, es el candidato designado por el comité central del PSOE en unas hegémonicas primarias que jamás se celebraron. Independientemente de las características del personaje, del que nos hemos ocupado en ocasiones anteriores, hoy quiero hablarles del aparato de propaganda del PSOE, una de las maquinarias de persuasión mejor organizadas de este país, no en vano, cuando la gente se pregunta como con cinco millones de parados, con un país que ha pasado en siete años a cuadruplicar su deuda, e incrementar el déficit del PIB en más de diez puntos, con indignados y acamapados, tras unas elecciones en las que han perdido más del 80 % del poder, con los resultados electorales más bajos de su historia, puede permanecer en el Gobierno, sin duda es gracias a la propaganda y al control exhaustivo de los medios de comunicación con dinero público.

Recordemos que el PSOE llegó al gobierno en 2004, tras una infame campaña urdida por las huestes de Rubalcaba, (Alfredo P.) el que pedía un gobierno que no nos mintiera, para alcanzar el poder y tras ello mentir a los españoles como nadie lo había hecho desde que Fernando VII pronunció aquello de “amor a su pueblo” el Pacto del Pardo entre Cánovas y Sagasta, o el gobierno socialista que patrocinó el GAL, aquel grupo al que Rubalcaba negaba su existencia. El no a la guerra de Irak (0 muertos) no se repitió en su furia contra la de Afganistán (100 muertos) o la de Libia.

La campaña electoral de 2008 pasará a la historia de España como aquella en que un partido ha mentido más a sus ciudadanos para alcanzar el poder, desde la negación de la crisis económica por parte del pirata Solbes, hasta la defensa de la alegría contra los cenizos, de los que se han organizado el trincadero de la SGAE, a los que ahora Zapatero no conoce de nada. Del pleno empleo hemos pasado al pleno desempleo, con cinco millones de parados, de los motivos para creer a los motivos para correr, del por todo lo logrado al por todo lo malogrado, pero todavía se aferran en el PSOE al poco poder que les queda, como garrapatas o sanguijuelas, sabiendo que el principal escollo para que comiencen a resolverse todas las crisis, es su presencia en las instituciones.

No me gusta el PSOE nada, en primer lugar porque jamás ha respetado la democracia, en segundo lugar porque ha sustituido la verdad plural, por la verdad socialista en una maniobra sectaria sin precedentes y en tercer lugar porque se ha encargado de “analfabetizar funcionalmente” a grandes sectores de la población, para posteriormente intoxicarlos con la revelación de sus dogmas. El socialismo es un enemigo de la libertad, que defiende la igualdad desde la envidia y la pereza, desde la ineptitud y la extravagancia, desde una operación destructora de todos los elementos que conforman la estructura social. La pobreza en España era en 2004 del 19,7 %, actualmente se aproxima al 23 %. El nivel cultural medio de los españoles, que en 2004 no era bueno, en 2011 es absolutamente pésimo. Sin trabajo, con deudas, con un 50 % de paro juvenil (con elevados niveles de formación, mayores que los que ocupan los puestos por designación política en la mayoría de los casos), tenemos sembrado, si no se malogra, el próximo triunfo de Alfredo P.

Mientras los indignados acampan en las plazas y el PP de Mariano Rajoy sigue de vacaciones, acometemos uno de los periodos más interesantes de la historia de la democracia española. En la que el enfrentamiento político no se producirá entre el PSOE y el PP, sino entre los aparatos de propaganda del PSOE y el PP, dispuestos a atraerse la confianza para sus respectivas formaciones de los electores desesperados y desamparados.

De Breve reseña sobre la propaganda contemporánea extraemos las reseñas que siguen sobre el socialismo y el nacional socialismo.

La justificación de la acción propagandística por el socialismo

Para Lenin, los proletarios no tenían posibilidades de adquirir por sí mismos la conciencia de la explotación capitalista. El proletariado sólo podría alcanzar una "conciencia sindical". De acuerdo a este razonamiento, el pueblo no se transformaría en revolucionario por iniciativa propia sino que serán los intelectuales de la elite política los que tendrían el deber de despertar la conciencia revolucionaria de las clases proletarias. Esta elite al frente del partido es la que realmente tendría la inteligencia de poder anticiparse a la historia.

La masa sólo posee fuerza ciega y espontánea. Este postulado justifica la misión "educativa" que se le otorga a la propaganda dentro del sistema soviético. Desde esta perspectiva, la masa y el partido son complementarios, porque el uno no puede actuar sin el otro. La masa aporta la fuerza, la espontaneidad y el partido forma la conciencia revolucionaria. Sin embargo, la posibilidad de comprender la historia le otorga al partido una superioridad moral sobre la masa. Tal superioridad estaría apuntada en el deber de salvar a los proletarios, y, en última instancia, a la especie humana.

Cuando en 1917 los bolcheviques acceden al poder, uno de los primeros objetivos es crear OSVAG, un organismo en el que trabajaban propagandistas y agitadores.

Propagandista

Aquellas personas cuya misión es transmitir una gran cantidad de ideas a un grupo reducido de personas. El método utilizado se denomina "Revelación política" y consiste en relacionar un hecho puntal con el contexto general de la doctrina. Por ejemplo: "la gente no va al cine por que no tiene plata, y no tiene plata por culpa del FMI."

Agitador

A la inversa de los propagandistas, inculcaban pocas ideas a un número importante de personas. El método utilizado en este caso se denomina "Voz de orden". Las voces de orden suelen expresar objetivos a través de un "slogan" que actúa como control emotivo. Sin embargo, la voz de orden tiene un trasfondo racional. Por ejemplo: "Unidad del proletariado".

El partido nacional-socialista obrero alemán (N.S.D.A.P.)

La efectividad de la propaganda del Tercer Reich se logró sobre una compleja organización centralizada que cristalizó los postulados teóricos en un sistema de control que intetaba no descuirdar ningún frente. El objetivo era, naturalmente propagar el "nuevo credo".

En su libro, "Mein Kampf" (Mi lucha), Hitler da gran importancia a la propaganda no sólo como medio para obtener el poder sino también para conservarlo. En él se afirma:

"Toda acción de propaganda tiene que ser necesariamente popular y adaptar su nivel intelectual a la capacidad receptiva del mas limitado de aquellos a los cuales está destinada. De ahí que su complejidad intelectual deberá regularse tanto más hacia abajo, cuanto más grande sea el conjunto de la masa humana que ha de abarcarse (…) La capacidad receptiva de la gran masa es sumamente limitada y no menos pequeña la facultad de comprensión. En cambio es enorme su falta de memoria. Teniendo en cuenta todos estos antecedentes, toda propaganda eficaz debe concretarse sólo a muy pocos puntos y saberlos explotar como apotegmas hasta que el último hijo del pueblo se forme una idea de aquello que se persigue"

Estas palabras dan pie a la famosa consigna de Goebbels: "para convencer hay que afirmar, repetir y dar ejemplos".

En su libro, Hitler destacó también la importancia del orador. Describió en él, una técnica intuitiva que aplicaría con éxito en numerosas oportunidades: lo primero que hacía era refutar lo que le iban a decir, y ante la perplejidad del adversario podía ya exponer tranquilamente su mensaje.

El 13 de mayo de 1933 fue creado el Ministerio de Reich para la Educación del Pueblo y la Propaganda. La organización de esta institución pone en evidencia la enorme importancia que el Tercer Reich otorgó al control de la opinión pública como herramienta de gobierno.

Este ministerio, conducido por Goebbels, estaba dividido en varias secciones que cubrían la vastas áreas vinculadas a la cultura y a la comunicación: crear lemas, divulgarlos y educar al pueblo en la doctrina.

Adaptación por el socialismo de los postulados nazis y leninistas a la España del siglo XXI

No se podría explicar la permanencia del PSOE en el poder sin la propaganda, la extorsión informativa, la divulgación de falsedades, la intoxicación continuada de la opinión pública, la censura, el pesebrimos de los medios de comunicación y una parafernalia propia de otros tiempos, que se subvenciona con dinero público.

La batalla por el poder en España se desarrolla esencialmente en el campo de la comunicación, la coacción y coerción de la opinión pública. La propaganda y la agitación son los elementos fundamentales para que el socialismo alcance, se mantenga y trate de perpetuarse en el poder. El socialismo jamás triunfaría en unas elecciones sin recurrir a la propaganda propi y la censura y denostación de los contrarios, sin intoxicanos con mentiras, sin persuadir del miedo a sus rivales y sin una población, extraordinariamente desinformada que recibe las consignas y los lemas socialistas, como los cristianos de la Edad Media recibía las verdades reveladas. La democracia para los socialistas es exclusivamente un instrumento para alcanzar el poder, que reclaman cuando están en la oposición y tratan de eliminar, discretamente, cuando se encuentran en el poder.

A lo largo de estos años se han expuesto diversos artículos en este blog sobre la penetración del PSOE en la opinión pública española, a la que mantiene tan cautiva como no se recuerda desde el franquismo. El PSOE ha mantenido como máxima estrategia la destrucción de toda la estructura social existente, creando una masa amorfa alienada, anómica y alejada de la realidad política, que es la más vulnerable a su propósito de persuasión, en la que cultiva con esmero sus ideas fuerza: “la derecha es enemiga del pueblo”, “la sociedad debe prevalecer sobre cualquier otra condición humana”, “el socialismo es bueno y generoso con los más desafortunados”, “el socialismo es progreso”, “el socialismo dice la verdad”, “los socialistas somos honrados”.

Aunque la realidad nos haya demostrado en numerosas ocasiones que todos estos lemas son solemnemente falsos, los electores socialista se olvidan y siguen creyendo, porque están atrapados por la propaganda de que cualquier política que no sea socialista va a perjudicarles. Las capas más desinformadas de la población son vulnerables al mensaje socialista, perfectamente ampliado por los sindicatos y colectivos subvencionados por el Estado con dinero público, en realidad agentes comerciales a sueldo del Gobierno en la expansión de las verdades reveladas por el socialismo. No en vano se calcula en alrededor de 100.000 personas en este país pagadas con sueldos públicos, con el principal objetivo de expandir las verdades socialista y denostar cualquier otra alternativa. Además de todos los medios de comunicación creados y subvencionados a lo largo de las últimas décadas, con publicidad institucional, muy por encima de la que correspondería a su número de lectores, oyentes o televidentes.

En cuanto al emergente espacio de internet, será extraño que no se encuentren ustedes algún detractor de cabecera en los principales blogs, foros, muros, o espacios sociales de la red, dispuesto a negar cualquier evidencia, con los recursos más peregrinos que han sido expuestos en el diccionario de falacias de García Damborenea. Habitualmente se presentan varios, convocados por las redes sociales que ponen en práctica el recurso establecido por Trotsky de caminar aparentemente separados y golpear juntos.

El PSOE es el principal enemigo de la libertad que tenemos en España y el más pernicioso de todos gracias al poder y dinero que ha acumulado y expandido en los últimos siete años, al tiempo que se ha extendido fuera del poder en afines grupos mediáticos que le deben su existencia y beneficios, creando una red de acción dispuesta a acometer de forma inmediata, la tarea de ocupar los espacios de información en los que se construye la opinión pública.

Una sociedad desinformada e intoxicada, no puede ser una sociedad libre, y en una sociedad que no sea libre no puede existir democracia, todo es demagogia, desmesura y depravación.

Enrique Suárez

miércoles, 6 de julio de 2011

Modos de intoxicación a la opinión pública desde el poder


La divulgación de información relevante para los ciudadanos, de forma libre y rigurosa, es una de las condiciones indispensables para garantizar la existencia de una democracia. La opinión pública española tiene derecho a recibir una información veraz y las instituciones públicas deben garantizar y proteger este derecho, según lo expuesto en el Artículo 20 de la vigente Constitución Española de 1978, en concreto en su apartado 1d: “Se reconoce y protege el derecho... a comunicar o recibir libremente información veraz por cualquier medio de difusión”. En su apartado 2, dice textualmente: “el ejercicio de estos derechos no puede restringirse mediante ningún tipo de censura previa”.

Evidentemente, la ocultación de información relevante para los ciudadanos es censura y la difusión de información errónea o sesgada, con conocimiento de causa, desde instituciones del Estado, también es una forma de censura, porque ocultar la verdad, por medio de la manipulación de la información, la propaganda o la intoxicación son estrategias destinadas al fin de coaccionar a la opinión pública. Decía Noam Chomsky que la propaganda en una democracia es exactamente lo mismo que la coerción en un sistema totalitario, una medida de fuerza y violencia que se ejerce sobre los ciudadanos desde el poder, utilizando los fondos públicos, para engañar a los ciudadanos, con el interés de obtener beneficios.

En España los políticos se caracterizan en su inmensa mayoría por mentir sin descanso, lo que ha reducido su credibilidad a mínimos históricos. Hoy en día, los políticos se han convertido en el tercer problema para los ciudadanos en las encuestas del CIS, por detrás del paro y la crisis económica.

Cuando Zapatero negó que fuera a haber una crisis económica, tildándola de desaceleración, mintió a los españoles. Cuando Solbes le dijo a Pizarro que no sabía lo que decía para triunfar en las pasadas elecciones generales, mintió a los españoles. Rubalcaba tenía razón en marzo de 2004, cuando dijo que España necesitaba un gobierno que no le mintiera, pero desde que su partido comenzó a gobernar las mentiras no han cesado y se han multiplicado por varios dígitos.

Que un partido político obtenga un triunfo electoral mintiendo a los ciudadanos debería ser tipificado en el código penal. Gracias a las mentiras del PSOE hoy estamos como estamos, con cinco millones de parados, al borde de la quiebra permanente, con una deuda de un millón de euros cada seis minutos. Pero además de la gestión inepta, del despilfarro sin sentido, de las medidas estelares para atrapar electores y de los engaños sostenibles, el PSOE tiene una grave deuda con los españoles, porque no sólo ha mentido, sino que ha robado, desviando fondos públicos a sus afines como se ha visto en Madrid, Andalucía, Castilla La Mancha o Asturias. Cierto que el PP también lo ha hecho, en lugares como Valencia o Madrid, pero las proporciones son extravagantemente superiores en el caso del PSOE. Sólo el caso de Caja Castilla La Mancha cubre toda la corrupción ejercida por el PP en España, a lo largo de sus años de gobierno, y ni siquiera ha habido alguien responsable que haya terminado en la cárcel.

El PSOE ha fomentado la cultura de la irresponsabilidad, el despilfarro, el amiguismo sectario y la prevaricación, al tiempo que ha creado un singular sistema de propaganda, organizado exhaustivamente, para contrarrestar las denuncias públicas que han ido surgiendo, habitualmente en internet y que, más tarde, cuando no ha sido posible acallarlas, han llegado a los medios de comunicación, el último caso que tenemos sobre la mesa es el de la SGAE, una sociedad que funciona con criterios de usura y genera 365 millones de euros al año, para repartirlos entre los que la apoyan, habitualmente músicos y cantantes, afines al PSOE.

Hoy mismo, la ministra de sanidad Leire Pajín, ha atribuido la disminución de abortos en España a la prevención y educación sexual, algo que depende de las buenas prácticas de su gobierno, cuando en realidad, según el Instituto Nacional de Estadística, se debe a una reducción en la fertilidad de las mujeres y la disminución de los inmigrantes. Si Leire Pajín es socióloga, como dice, no puede desconocer, siendo ministra de sanidad, los datos ofrecidos por el INE, luego ha mentido con conocimiento de causa a los españoles.

España sigue siendo uno de los países con menos mortalidad por temas relacionados con la pareja de Europa, sin embargo, se sigue ejerciendo la política más severa y la permanente propaganda de que es un problema extraordinariamente grave, con la única finalidad de poder distribuir ingentes recursos públicos en su prevención, cuando en realidad no existe tal dimensión del problema en comparación con otros países europeos, que teniendo mayores tasas dedican menos recursos a su resolución, no porque sean unos irresponsables, sino porque en realidad tienen menos legiones de contratados públicos defendiendo esta causa, que en la España feminista de Rodríguez Zapatero. ¿Cuántos puestos de trabajo se han creado para profeministas en este país desde el año 2004?, tal vez más de 20.000. ¿Cuántos cursos se imparten al año para "concienciar" (en realidad, adoctrinar) en la política histérica ante este problema?. ¿Cuántos recursos se dedican a afrontar otros problemas de la violencia doméstica como los asesinatos de hombres, niños o viejos por personas próximas?, en total, suman más casos de letalidad en el hogar hombres, niños y viejos, que mujeres y no reciben ni el 0,1 % de atención o recursos que los crímenes contra las mujeres. ¿Es esto normal?.

Hay muchas formas de intoxicar a la opinión pública, una muy sencilla es destacar lo favorable y ocultar lo desfavorable, y como la condición de la mayoría de periodistas de este país funciona en relación de dependencia con el poder, siempre se repiten las informaciones oficiales hasta que la verdad es apartada y prevalece la verdad oficial. Un ejemplo es la noticia surgida hoy en Asturias desde el Instituto de Estadística Asturiana que dice que en el Principado hay 284 habitantes centenarios, dando la sensación de que estamos en el paraiso de la longevidad, cuando en realidad, Asturias es la comunidad española con más elevada mortalidad, según nos informa el Instituto Nacional de Estadística.

Las instituciones gobernadas por el PSOE, no sólo han dado pruebas de escasa credibilidad a lo largo de estos años, sino de insidia y maldad al engañar permanentemente a los ciudadanos, de forma directa o indirecta, creando una artefactada impresión de la realidad que les favorece en la opinión pública. De todos los crímenes que un político en el gobierno puede cometer, el más grave es mentir a los ciudadanos que le han votado. Debemos exigirles responsabilidades, políticas, civiles y penales, si queremos que algún día la calidad de nuestra democracia abandone la demagogia.

Es obligación de todo ciudadano, constatar que las razones por las que vota a una determinada opción política con ciertas y no falsas (ni promesas, ni creencias, ni mitologías), y es obligación de todos los ciudadanos, mostrar públicamente, todas las falsedades a que somos sometidos desde la política. El día que un político salga en la televisión, como en los Estados Unidos, Francia, Alemania o Reino Unido, diciendo que no ha dicho la verdad y presente su dimisión por ello, sabremos que vivimos en una democracia, mientras tanto seguiremos viviendo en un régimen bananero, y nos seguirán tomando el pelo desde el poder.

Enrique Suárez

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