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jueves, 11 de noviembre de 2010

Cascos: el candidato ineludible


El largo calvario que algunos le están haciendo pasar a Francisco Álvarez Cascos para alcanzar su postulación a la Presidencia del Principado de Asturias pasará a los anales de la política española como epifenómeno de los tiempos, mientras Poncio Rajoy Pilatos se sigue lavando obsesivamente las manos sin concluir una decisión, los saduceos del Caifás de turno promueven a su Barrabás alternativo, para agravio del condenado por prejuicios, menos mal que el pueblo avezado en estas lides del discernimiento, gracias a los numerosos engaños a que ha sido sometido, en esta ocasión distingue con facilidad el oro del oropel.

No en vano, Francisco Álvarez Cascos es un estadista reconocido que ha decidido regresar a sus orígenes políticos por diversas razones, entre las que posiblemente se encuentre la proeza de mostrar a una legión de inútiles regionales como se ganan unas elecciones, algo que dejaría en inhóspito recuerdo a los eternos opositores vocacionales de su partido en Asturias, con la excepción de Gabino de Lorenzo, alcalde de Oviedo durante tres legislaturas que en esta ocasión se ha abanderado de paladín de las causas perdidas, posiblemente motivado por la indecisión de Génova al respecto de la nominación del general secretario, más que por el aplauso de sus acólitos comensales de camarilla.

Como he referido en ocasiones anteriores, la nominación de Francisco Álvarez Cascos como candidato del PP a la Presidencia del Principado de Asturias tiene diversos niveles de conflictividad, como cualquier hazaña heroica que se precie. Cascos se ha convertido en espejo para los que quisieran que tan solo fuera un espejismo, algo que se deduce de las reacciones histéricas de sus detractores ante su silencio y ausencia, acostumbrados a repartirse el poder en comandita. No en vano con todos ellos ha tenido conflictos personales, resumidos en un conflicto común con la incompetencia, pero lo más fascinante es que si bien produce pavor entre los compañeros de su partido que le recriminan sin descanso, entre los futuros rivales del PSOE produce verdadero pánico y en la dirección nacional del PP, verdadera incertidumbre, sencillamente porque Cascos no se calla y ahora toca callarse y mirar a otro lado, mientras el PSOE de Zapatero va destruyendo España un poco más cada día.

¿Qué planes tendrá Cascos para Asturias?. ¿Qué grado de participación tendrá en la política española?. ¿Realmente como encaja su carácter indómito en los enésimos planes del estratega Arriola –marido de Celia Villalobos, la que no se ha enterado de que Cascos quiera regresar a Asturias porque no lo ha dicho explícitamente- para triunfar en las elecciones?.

Verán ustedes todo tiene una explicación sencilla y es tremendamente fácil la previsión, tan simple que parece mentira que gente con largos años de dedicación en exclusiva a la política no se haya dado cuenta de qué es lo que va a hacer Cascos, pues lo que ha hecho siempre: trabajar.

Nada es verdad, ni mentira

Si España está destrozada, Asturias aún lo está más, la situación es tan precaria, que hasta el propio presidente Areces ha salido corriendo dejándole el legado ruinoso a Javier Fernández, para que se curta contracorriente, además contra Cascos de candidato, nada menos; los socialistas están francamente apabullados y la fiesta aún no ha comenzado, tanto que se han traido a José Blanco para que haga chistes, con esa peculiar ironía adusta que le caracteriza que provoca más irritación, por su babosidad, que gracia alguna.

Pero quizás lo más fascinante del episodio es que todos los que ganan elecciones en el PP apoyan a Cascos, con escasas excepciones, mientras que todos los que las pierden están en su contra o lo miran con indiferencia. Es decir, los que han visto colmadas sus ambiciones le aplauden y los aspirantes eternos al reconocimiento público de los electores le denostan, con la excepción de algún despistado que siempre sabe colocarse con los triunfadores a última hora.

Que Aznar discretamente, Esperanza Aguirre, Nuñez Feijoo, Juan Vicente Herrera, Mayor Oreja, Basagoiti o Pedro Sanz sean sus principales adalides, todos ellos triunfadores, es una garantía de futuro, porque todos ellos son de la escuela del esfuerzo y la lucha sin cuartel, hay algo que llama poderosamente la atención en esta historia. Cascos no ha tenido nunca conflictos con la gente que hace bien su trabajo y triunfa en las elecciones y siempre lo ha tenido con aquellos que se han habituado de forma conformista a la derrota, hay un PP sin complejos al que Cascos pertenece y otro que no acaba de encontrar su lugar en la historia, ni alcanzando con facilidad la confianza de los ciudadanos por falta de un mensaje claro, ni sabiendo enfrentarse al PSOE con contundencia, a pesar de haber dejado España destrozada en todos los ámbitos, con los gobiernos más desastrosos de la democracia.

Quizás esa sea la razón principal de la demora en la nominación de Cascos como candidato a la Presidencia de Asturias, realmente hay dos secciones bien diferenciadas en el PP, una que respeta hasta la extenuación para sus electores a los rivales del PSOE como si realmente no fueran unos gobernantes pésimos, que se soportan en el enmascaramiento propagandístico de los hechos, un PP hipnotizado por el poder del PSOE que trata de derrotarlo en su campo, y hay otro PP que pasa soberanamente del PSOE de Rodríguez Zapatero y desprecia su desmesura y extravagancia.

Son dos caras del PP, dos formas de afrontar la realidad, una organizada desde la rivalidad con el PSOE por el poder en el ámbito parlamentario, acostumbrada a la derrota y desgastada, y otra organizada desde la libertad, el contacto con la gente de la calle y acostumbrada al triunfo, sin complejos y orientada al gobierno y no a la oposición, en la que Cascos se encuentra.

Ciertamente el PP tendría que resolver esa incongruencia entre sus dos facciones definidas por sus experiencias diferentes, absolutamente consecuentes, antes de las próximas elecciones autonómicas y municipales, para poder obtener una victoria. Quizás ahí esté la clave del asunto, los que pierden las elecciones en el PP se desgastan en la oposición al gobierno y su percepción de la realidad está contaminada por vientos de derrota y desánimo, mientras que los que gobiernan en autonomías están acostumbrados a ver el PSOE como oposición, como un enemigo batido y no a batir, que siempre sale victorioso.

Cascos podría jugar ese papel de equilibrador entre ambas facciones del PP, por sus conocimientos de triunfo y de derrota, podría explicar a sus compañeros que en política unas veces se gana y otras se pierde, pero lo importante es esforzarse no en rebatir a los rivales, sino en triunfar en las elecciones. A los rivales no hay que prestarles atención hasta que no se gobierna, porque uno se acostumbra a exponer sus argumentos desde la derrota continuada, que es lo que le ocurre a Mariano Rajoy y no le ocurre a Esperanza Aguirre.

Son dos concepciones de la política diferentes, pero condicionadas por las circunstancias, más que por las características personales, muy pocos tienen la capacidad de Cascos, eso es cierto, para comenzar desde abajo del todo y resistir todas las zancadillas sin inmutarse y seguir adelante contra toda resistencia, en silencio franciscano. Es hora de reconocerlo por quienes tienen que concederle la nominación, pero también es hora de que Cascos asuma que no es lo mismo bregar contracorriente cada día como tienen que hacer los parlamentarios del equipo de Rajoy, que con el viento a favor y desde el Gobierno como por ejemplo le ocurre a Esperanza Aguirre.

Sea por la reconciliación fundamentada en la razón entre ambas perspectivas, que nadie se olvide que el adversario a batir es el PSOE, por el bien de España, y no la lucha por el poder contra los compañeros dentro del PP. La razón no es de nadie más que del que demuestra que la tiene. Con un PP dividido no se ganan unas elecciones, ni contra el PSOE de Rodríguez Zapatero. Si el PP defrauda a los españoles en esta ocasión, creo que perderá una oportunidad histórica y Cascos es necesario para que una buena proporción de españoles y una mayoría de los asturianos, no se sientan defraudados.

Recordemos a Don Ramón del Campoamor, poeta asturiano y padre no reconocido del relativismo, cuando decía: "en este mundo traidor, nada es verdad ni mentira, todo es segun el color, del cristal con que se mira".

Biante de Priena

¿Cómo se fabrica un zurupeto poderoso, por ejemplo ZP?


La tarea es fácil. Se coge a algún voluntario iluminado que se deje y a partir de ahí se construye una leyenda a la medida de los deseos de los electores, según lo que indiquen las encuestas del momento. El proceso es parecido a la venta de un coche, un electrodoméstico o un detergente, pero en este caso con un ser humano, por eso es importante asignarle características notorias o sorprendentes, un abuelo inmolado por el franquismo, una mujer a la que no le agrade la política, o unas hijas adolescentes que van a su bola.

Al lider magnífico, se le confieren cualidades normales, muy normales, tiene que ser alguien que parezca un ciudadano más que pasaba por allí, que ocupó el poder de casualidad porque jamás fue ambicioso, ni envidioso, ni soberbio, ni vanidoso, es necesario que no haya destacado en nada con anterioridad, un portento de virtudes mayoritarias el peregrino; luego se le añaden unos cuantos discursos bonitos, en plan de “el día que yo llegue al Gobierno voy a convertir en pobres a los ricos y en ricos a los pobres”, “todo el mundo va a tener trabajo, vivienda y un sueldo por hacer nada” y por fin "se hará justicia universal, retirando del poder a todos los infames que no sean de mi partido o alíados."

Los mitologemas se van haciendo a la medida de los gustos de los electores y son distribuidos mediante propaganda y la compra de determinados medios de comunicación con promesas de concederles en el futuro, una vez alcanzado el Gobierno, todo lo que quieran. Al mismo tiempo se hace una televisión a la carta de los instintos más bajos, donde se pueda despellejar previo acuerdo millonario, a todo aquel o aquella que pase por las cámaras. Así se crea una supuesta modernidad, donde lo anormal es normal y lo normal anormal, eso atrae mucho la atención del público, y permite mantenerlo entretenido contemplando "el gran hijo puta" que es la versión del "gran hermano" desmesurada.

Es imprescindible saber aprovechar las oportunidades, por ejemplo un atentado terrorista como el del 11-M, para culpar al Gobierno que se pretende desplazar del poder, aunque sea apoyándose implícitamente en las intenciones de los terroristas y los descerebrados. La criminilazación de todos aquellos que no piensen según se establezca en la doctrina oficial del pensamiento políticamente correcto y el buen talante, es imprescindible. Así como el paulatino vaciamiento del lenguaje para darle contenidos adecuados a la nueva incultura que se pretende implantar, los "concetos" cambian con el tiempo, como nos ha permitido conocer ese ilustrado incontrovertible que es el actual ministro de Fomento.

Si la gente está a favor de la paz, pues lo primero es acusar al rival político de comenzar la guerra, convirtiendo en víctimas a todos los posibles damnificados, que puedan surgir, es importante señalar a los adversarios permanentemente construyéndoles una aureola de depravación y tiranía, una especie de monstruos infernales al borde permanente de la psicopatía. No importa si después resulta necesario participar en otras guerras cuando se gobierne, con denominarlas misiones de paz es suficiente, no es lo mismo matar un irakí que un afgano, como todo el mundo no descerebrado o de la derecha tiene que saber.

Al mismo tiempo es importante crear algún sueño para mantener entretenida a la población, por ejemplo una Alianza de Civilizaciones o un cambio climático que se precie, con la tierra del viento y esas cosas, economías sostenibles, brotes verdes, paz y amor y todo lo que se tercie para hipnotizar a la opinión pública. Como la mitad del electorado es femenino siempre queda bien hacer pensar a las mujeres que por fin alcanzarán la igualdad con los hombres, aunque sigan cobrando menos por hacer lo mismo y las diferencias se incrementen cada día, pero eso no importa demasiado, lo fundamental es la claridad del mensaje: todos los hombres son potenciales criminales y todas las mujeres potenciales víctimas.

Se hace lo mismo con todos los que consideran que ser españoles no les permite robar como a ellos les gustaría y entonces se dice algo así como España es un concepto discutido y discutible, con lo que se aseguran las alianzas necesarias con los nacionalista para perpetuarse en el poder. Es muy importante hacer un cordón sanitario con la oposición y todos aquellos que protesten, para considerarlos como extraños a la realidad, al mismo tiempo que la realidad se va haciendo cada día más extraña, casualmente.

Los jóvenes que si aún no votan, votarán, deben tener la idea de que el líder es el único que puede favorecerles, eso se puede hacer de diversas formas creando una generación nini subvencionada desde el Estado, una cultura del botellón, fumigando la desautorización de cualquier figura de poder que no sea el Estado, por ejemplo los padres o los profesores, sembrando la ignorancia por doquier, y concediéndoles condones gratis, píldoras del día despúes o aborto a partir de los 16 años. No importa si durante el tiempo de campaña los jóvenes en el paro llegan a superar el 50 % y mantienen una dependencia inevitable de los padres criminalizados o los abuelos amenazados para poder subsistir.

Mujeres contra hombres, hijos contra padres, padres contra hijos, nacionalistas contra españoles, todos contra todos, hay que crear crispación, una auténtica revolución social en la que nadie esté contento consigo mismo, ni con nadie que le rodee, al mismo tiempo que se habla de la bondad, el amor y la solidaridad fraterna. Eso agudiza la atención y somete más fácilmente a los ciudadanos a la figura que representa el poder desde el Estado Providencia, porque de él dependerá todo el futuro. Para crear aún más confusión se abre la puerta a los inmigrantes con la intención de crear una economía sumergida considerable, para realizar los trabajos peor pagados y más penosos sin derechos sociales, lo que abarata el precio del producto y baja los humos a los trabajadores, cada día más escasos, porque evidentemente aplicando la estupidez económica de dilapidar los ingresos públicos en las pijadas que se le ocurra a su magnanimidad y acólitos, no hay fortuna que lo resista, pero también es positivo al propósito de apoderamiento del poderoso, cada día más inflado de autoridad, al tiempo que los ciudadanos que gobierna se van quedando más desposeidos y despojados. Cuanto peor lo pasen los ciudadanos, más fácil será que respondan a las donaciones del poder como los animales que se mantienen hambrientos responden al amo que les da de comer.

Si el gobernante sin puta idea de gobernar tiene la fortuna de vivir en una crisis económica y poder conceder a los millones de parados una miseria de ayudas para taparles la boca con el dinero de todos, entonces ya no tiene nada de que preocuparse. Sólo hay que advertir sin interrupción de que si él y su partido deja nde gobernar, los desafortunados que no trabajan, los pensionistas y todos los que no tienen donde caerse muertos dejarán de recibir lo que él les concede (que es justo para la mala subsistencia, lo de todos repartido como a él le dé la gana) para asegurarse su voto, mientras se atribuye al rival político que pueda desplazarlo del poder “agendas sociales criminales” que pretenden disolver los sindicatos, quitar los pensiones, dejar de pagar el paro a los que tienen derecho a cobrarlo y las ayudas a los que tienen derecho a recibirla, y quitarle a la gente el pan que se lleva a la boca y la cama donde duerme.

En ese momento la obra está consumada, con una tiranía en el gobierno que inexplicablemente ha surgido de una supuesta democracia y un pueblo aborregado y adoctrinado en la dependencia y la estupidez, que es el más proclive a aceptar que su dioz Zp es el único verdadero y las verdades de Pepiño, su profeta “concetista”, las únicas creencias imprescindibles para la vida, mientras Rubalcaba va acumulando mierda de todos los españoles que puedan hacer frente a la dictadura impuesta, para soltarla cuando lleguen las elecciones.

Así se construye un zurupeto (zp) poderoso, , y se destruye un país al mismo tiempo, dejando a sus ciudadanos en la ruina y la miseria. Ante próximos comicios consultar manual de instrucciones y la garantía del producto. Este país cada día tiene más estafadores profesionales instalados en las instituciones, hay que prevenir para no lamentarse después.

Biante de Priena

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Brotes verdes en la luna


Es necesario romper la monotonía tediosa de la política española y hacerlo cuanto antes, el Parlamento se ha convertido en una alegoría de La Noria o Sálvame de Luxe, pero eso no significa que la política se haya aproximado a los ciudadanos, sino más bien que los usurpadores se han adueñado del poder y como ya están más vistos que el Nodo durante el franquismo, ahora se dedican a brindarnos un espectáculo digno de augustos teloneros de Gabi, Fofó y Miliki.

Digo usurpadores, digo bien, porque los prohombres (y las promujeres, supongo) elegidos/as en las urnas, no pueden recibir sus buenos sueldos en estos páramos del paro, mientras actúan con intrusismo, y desplazan a honestos profesionaleas del circo de su trabajo, tratando de superarlos con descaro. Así no se resuelve el paro, amigos míos, más bien al contrario, con tanta impostura política a este paso dejarán sin trabajo a todos los que se dedican al noble arte circense.

En fin, es necesario dejar de reirnos de las solemnes tonterías que nos ofrecen los políticos convencionales, porque a este paso nos vamos a terminar jubilando a los cien años, si llegamos. Así que va siendo hora de hacer propuestas racionales, sobrias, rigurosas y necesarias.

La mayoría de los españoles consideramos que la partitocracia española ha muerto de éxito (conduciéndonos al más estrepetitoso de los fracasos como sociedad), tanta tensión y crispación no pueden ser buenas, cuando además no resultan gratuitas, sino que promueven onerosas subidas de impuestos, congelaciones de pensiones, incremento de la deuda hasta cifras de rango astronómico, al tiempo que se reducen los salarios de funcionarios y consecuentemente, de todos los demás. No se puede soportar tanta inmundicia cuando en este país hay un 21 % de paro, lo que equivale, sin maquillajes, a prácticamente cinco millones de parados, mientras tenemos las mismas posibilidades de recuperación que las de que aparezcan brotes verdes en la luna.

La partitocracia ha comenzado su ocaso ineludible y nada, ni nadie, podrá detenerlo. No se puede admitir en una democracia del siglo XXI que unos aficionados a lo ajeno se gasten nuestro dinero con la alegría de afortunados millonarios de la lotería, sin rendir cuentas a nadie, más que a sí mismos;, mientras los españoles, cada día, vamos teniendo menos libertad, derechos, servicios y bienestar proporcionado por el Estado y todos ellos más privilegios.

Los partidos políticos españoles son estructuras arcaicas del siglo XIX que tenían sentido cuando existía el sufragio censitario y el analfabetismo de los ciudadanos alcanzaba el 80 %, pero absolutamente impropias de una sociedad comunicada de forma inmediata, con ciudadanos que saben leer y escribir en su inmensa mayoría, y que comprueban cada día absortos la tomadura de pelo a que les someten sus representantes públicos.

Necesitamos superar la decadencia y la improvisación, las falsas tensiones, las distancias artificiales entre los deseos comunes de los españolesy la interpretación partidista de las necesidades de los ciudadanos, exclusivamente para promover la propaganda orientada a las cofradías electorales correspondientes de estos degenerados arribistas, con menos vergüenza que desconocimientos.

Ante tanta desazón partidaria acabaremos como Salomón, partiendo España por la mitad como si fuera la India descolonizada, una España progresista y nacionalista periférica y una España tradicional, y cada uno que se vaya a vivir donde le plazca, al menos sería una solución para dejarnos de hacer el pingüino y así todos felices, que no acabo yo de entender porque la gente tiene que vivir a disgusto en un país libre. Así que nada de Estatutos, una línea que parta de Santander llegando hasta Cádiz, pasando por Madrid, y cada uno que se inscriba donde le parezca. Las Canarias y Baleares se pueden dejar para los no adscritos con estatuto de Estado Libre Asociado. Vale más dos países felices que una nación atormentada, la emulación de Chipre es nuestro destino.

También se puede sugerir otra alternativa que es la creación de un antipartido político, es decir, un partido que supere los enfrentamientos partidarios y se ocupe de la defensa de los intereses generales y comunes de los españoles. Verán ustedes, lo de resolver el paro o la crisis económica creo que nos interesa a todos por igual, menos a los representantes de los partidos políticos. Que en nuestro país el idioma oficial del Estado sea el español es algo que conviene a todos los españoles e hispanoamericanos, aunque saque de quicio a los nacionalistas. Que no haya corrupción económica, que la justicia sea independiente, que los ciudadanos tengan derecho a no sufrir a sus representantes públicos y reciban unos mínimos de bienestar, al tiempo que los políticos cobren su sueldo por trabajar por mejorar la sociedad y no por destrozarla, son cosas que pueden recibir la confianza de una inmensa mayoría de españoles y españolas. Verán ustedes, cuando salimos de la estupidez del espectáculo que nos brindan nuestros inanes representantes públicos, descubrimos que hay muchísimas cosas que nos interesan prácticamente a casi todos los españoles, pero que no pueden promoverse porque a los partidos políticos les interesa vendernos que su oferta es mejor que la de su adversario, porque si lo consiguen, podrán acceder al poder y repartirse más tajada pública que sus rivales, esa es en realidad la única ambición que les mueve.

Pues ya saben ustedes, tenemos dos alternativas, una dividir el país dejando una parte para la defensa de lo social antes que la libertad, los derechos sindicales primero, la política de Estado Providencia y la improvisación multicultural sin fin, con todos los idiomas que les plazca, y la otra con los valores tradicionales, las privatizaciones, el español como único idioma, el respeto a las costumbres, la historia, y la libertad, la tradición cristiana y el orden primero. Siempre con la posibilidad de que el que no esté a su gusto tras una primera decisión, pueda solicitar su cambio de nacionalidad al otro lado. Así veremos en realidad si tenían razón el PSOE y los nacionalistas o la tenía el PP españolazo. Los parados y la deuda los podríamos repartir a medias.

La otra alternativa es crear una antipartido político, es decir, un partido de los intereses comunes de los españoles, que defienda lo que han dejado de defender los demás, es decir la razón, la libertad y la igualdad de los españoles en un marco de bienestar compartido, con la aspiración general de mejorar nuestras circunstancias y no de que se deteriores sin fin gracias a nuestros eximios representantes. Eso es lo que precisamente pretendemos hacer en Movimiento Democrático de España, porque sólo creando una opción que se enfrente a tanta estupidez podremos los españoles y las españolas salir adelante, aunque será complicado de cualquier forma.

Al que quiera asociarse a esta formación incipiente, antes de que en la luna salgan los prometidos brotes verdes que hayan plantado los que se están poniendo morados, lo puede hacer aquí. y en su defecto, vayamos cogiendo el serrucho a ver por donde partimos la patria, porque aquí ya no hay quien viva.

Enrique Suárez
Movimiento Democrático de España

martes, 9 de noviembre de 2010

¡Viva las cadenas… de televisión!


Algunos piensan todavía que en España se vive en libertad porque pueden cambiar de canal cuando les apetece con el mando a distancia de la televisión, de la misma forma podrían pensar que también son libres los pájaros enjaulados para moverse de un palito a otro de su encierro y los presos para mirar los barrotes de su celda, porque pueden elegir no hacerlo. Podrán decir ustedes que exagero, pero no creo que hoy vivamos con más libertad que en el franquismo o con la que vivían los ciudadanos de los países del antiguo imperio soviético o el régimen nazi.

Los españoles hemos tenido históricamente grandes problemas para comprender la libertad y también para ejercerla de forma responsable, no en vano, en este país han ocurrido cosas insólitas relacionadas con la libertad. Poco después de que unos españoles concedieran en 1811 el término liberal al mundo, en una España libre reducida a Cádiz, unos ciudadanos retiraron los caballos de la carroza que transportaba al rey felón, Fernando VII, para convertirse en recua de mulas humanas al grito de “viva las cadenas” cuando llegaba a Madrid. Estas cosas no pasan en otros países en la que sus ciudadanos tienen otro concepto de la dignidad humana. Aquí siempre ha habido mucho siervo en busca de amo, porque ha habido muchos amos y muchos siervos. Pensar por uno mismo es un esfuerzo que no todos pueden permitirse, vale más que piensen otros, que inventen otros y luego criticarlos, porque no se está de acuerdo.

La libertad, al contrario de lo que la mayoría de demócratas convencidos, esos que acudan a las urnas gritando como sus antepasados lo de “viva las cadenas”, pueda llegar a pensar, no consiste exclusivamente en hacer lo que nos dé la gana, quien hace aquello que bien le parece sin detenerse a reflexionar sobre las consecuencias de sus hechos, como por ejemplo los políticos españoles, más bien es un inconsciente, un irresponsable y un imbécil. Verán ustedes, la libertad no es exactamente hacer lo que nos dé la gana, porque más bien es que no nos hagan lo que no hayamos aceptado explícitamente con nuestra voluntad, bien de forma verbal o mediante un contrato explícito (contrato implícito de funestas consecuencias es acudir a votar en unas elecciones sin posibilidad de reclamación).

Un derecho, al contrario de lo que aducen los jacobinos serviles, no proporciona libertad, sino más bien todo lo contrario, es una regulación restrictiva de la libertad, todos los derechos reducen la libertad, por eso si se aplican de una forma injusta, saltándose las leyes, no respetando la Constitución, como ocurre habitualmente en España, producen más perjuicios que beneficios. Los derechos no son más que formas de regulación de la libertad de los ciudadanos por las representaciones del poder, aunque la inmensa mayoría de los ciudadanos piense que son una forma de limitar o corregir los abusos del poder, no ocurre realmente así, sencillamente porque los derechos no han sido hechos por los ciudadanos, sino por los representantes del poder, que han decidido representarse a sí mismos como una clase privilegiada, contra los ciudadanos, que son el objetivo de desposesión y despojo. El que decide, determina, para eso sirve el poder en realidad y no para procurar bienestar a los ciudadanos.

Así la inmensa mayoría de las leyes que tenemos en España sirven para controlar a los ciudadanos desde el Estado y no para controlar al Estado desde los ciudadanos, desde la sociedad civil. En una democracia, los políticos no responden más que ante las urnas, difícilmente lo hacen ante las leyes a las que debemos responder los ciudadanos. Si algún ciudadano de a pie hubiera hecho la millonésima parte del daño que ha causado el Presidente Rodríguez Zapatero a este país, estaría en la cárcel para toda su vida. Imagínense ustedes si se hubieran creado un patrimonio como José Bono de la noche a la mañana tendrían a los inspectores de hacienda durmiendo en su cama, pero al Presidente del Congreso de los Diputados nadie le puede decir nada, es más, el Fiscal General del Estado le hace la ola de abogado defensor. Y de la misma forma pueden ustedes fijarse en los dirigentes del PP con la trama Gürtell, los del PSOE con los casos Mercasevilla o Pretoria, o los nacionalistas catalanes del caso Palau.

Si tienen alguna duda con mis argumentos, sólo tienen que recordar que le ocurrió a Felipe González o a los adalides de sus Gobiernos con los casos Filesa, Matesa, y time Export. Por mucho menos de las barbaridades que cometen los políticos cada mes, hay muchos ciudadanos de a pié en la cárcel, pero políticos muy poquitos, los que se han pasado demasiado o los que realmente tenían muchos enemigos entre sus amigos, porque lo que es plena laxitud y consentimiento para los políticos se convierte en represión para los ciudadanos. ¿Se aplica en este país la Ley de Partidos?, en ninguno exactamente, ni siquiera en los herederos de batasuna. ¿Para qué sirven las leyes con una magistratura coartada y dominada por el poder político, absolutamente dependiente de las decisiones del poder como en cualquier tiranía del norte de África?

Mientras no se logre que en este país se apliquen las mismas leyes a los políticos que a los ciudadanos no tendremos ninguna posibilidad de abandonar la opresión a la que nos someten nuestros representantes públicos desde la tiranía. Ahora explican ustedes a sus amigos, que cuando alguien acude a votar por un partido político ratifica su servidumbre al poder y renuncia a su libertad, ya verá que cara más democrática les pone, procuren hacerlo cuando no salga en la tele Belén Esteban o estén echando un partido de fútbol. Hay algunos que consideran el regreso al feudalismo de la Edad Media como progreso, porque ahora pueden ver la televisión.

Biante de Priena

lunes, 8 de noviembre de 2010

Cascos regresa a casa

Tengo que confesar que me estoy haciendo “casquista” o cosaco, no sé. Hasta fechas recientes mi atención no había recaído en este personaje de la política española, pues a lo largo de los cinco años de vida de este blog creo que le hemos recordado tan solo un par de veces, una para indicar que fue el primero en darse cuenta en el PP de lo que iba a ocurrir tras el 11-M con el aparato de agitprop del PSOE, Rubalcaba y el pásalo, y otra, para comparar su gestión como ministro de Fomento con Magdalena Álvarez y José Blanco (por favor no se rían).

Pero me estoy aficionando al personaje y eso que hace muchos años que abandoné toda iconoclasia con la política, para dedicarme a su expurgación sin fin. Pero que le voy a hacer, Cascos cada día me da más buenas vibraciones, posiblemente porque es asturiano y liberal, algo que compartimos, pero también porque es trabajador y cree en sí mismo, algo realmente extraño en un político al uso. Pero por supuesto, lo que más me invita a su ponderación es la ralea de sus adversarios, da igual que sean del PSOE, que de su propio partido.

En varias ocasiones tuve oportunidad de conocer personalmente a Paco Cascos, pues compartimos algún amigo y acontecimientos sociales hay en el Principado en los que pudimos coincidir hace tiempo, pero no tuve interés alguno en hacerlo, por aquellos tiempos yo estaba en el CDS, en compañía de muchos que se fueron al PP, otros al PSOE, yo me quedé sin irme a ningún sitio. Luego él se fue a Madrid, aunque regresaba por Asturias con frecuencia, también pude encontrarme con él, pero tampoco lo hice. Sin embargo si hay cosas que me llaman la atención de su imagen pública, quizás la más importante sea su lealtad imperturbable al PP, creo que fue Rosa Domínguez de Posada la que me dijo en una ocasión en esa página de picopaleadores que hay en el Facebook que “Cascos era el PP”, esas palabras me hicieron reflexionar, hoy tengo que darle la razón parcialmente, porque Cascos es la representación del PP que nos imaginamos algunos, no el PP realmente existente, como diría Gustavo Bueno, y ahí está el principal motivo de su prolongado veto como candidato a la Presidencia del Principado de Asturias por parte de la dirección regional de su partido y el cocinado a fuego lento de la dirección nacional de la decisión de proponerlo.

Que un político que ha sido ministro y ocupado la vicepresidencia del Gobierno nacional, así como la Secretaría General del PP cuando su partido obtuvo los mejores resultados electorales de su historia, tenga tantas dificultades para ser nominado candidato de la autonomía que le vio nacer como político, entraña sin duda, algún sinuoso enigma, porque en la política española, tan tediosa en su devenir, todo lo que no tiene explicación, oculta alguna intención o reserva.

Las razones para la candidatura de Cascos a la Presidencia de Asturias son obvias, la primera es que él ha sugerido que estaría dispuesto a asumir la responsabilidad, la segunda es que su recuerdo es muy bueno entre los asturianos, pues hasta en las cuencas mineras triunfó el PP cuando él se encargaba de organizar las cosas, mantiene buenos contactos con algunos socialistas históricos que lo ponderan, se reconoce que hizo muchas cosas por Asturias y prueba de ello es que todas las encuestas aparecidas hasta ahora le dan como favorito con mayoría absoluta, mientras que cualquier otra alternativa propuesta por el PP resultaría derrotada. En fin, a pesar de todo, la dirección nacional del partido todavía no ve razones suficientes para concederle la oportunidad, fundamentalmente porque la dirección regional se opone a ello, al tiempo que la mayoría de las bases del PP promueven su presencia por aclamación, demandando que la democracia dirima el desencuentro en un cónclave regional.

Las razones que se empecinan en su rechazo también son obvias, la fundamental, la furibunda resistencia de los dirigentes regionales del PP, con Gabino de Lorenzo, alcalde de Oviedo y líder de la cofradía del silencio a la cabeza, por no haber aceptado sus sugerencias para la lista de acompañantes impuestos que le propuso; con la candidata eterna a la alcaldía de Gijón, Pilar Pardo, por muchas cosas, entre otras el haber sugerido que el Gobierno del PP tenía responsabilidades política en el 11-M, algo que motivó un exabrupto de Cascos y el traslado de su ficha como afiliado para Gijón, el dirigente de Avilés, Joaquín Arístegui, al que Cascos definió de forma singular, y con el presidente del PP en Asturias, Ovidio Sánchez, por haberse convertido en el candidato eterno a la Presidencia del Principado, tantas veces derrotado como Areces resultó triunfador.

Pero las auténticas razones provienen de un artículo publicado en La Nueva España en mayo de 2007 en el que Francisco Álvarez Cascos ponía de chupa de dómine a la dirección regional de su partido, les dejo unos párrafos y el enlace al artículo completo:

“Luego fueron sucediéndose un sinfín de acontecimientos imparables en los que tampoco tuve nada que ver, salvo mi carencia de facultades sobrenaturales para impedirlos, entre los que cabe recordar la renuncia forzada del señor García Cañal a la secretaría general; el incidente bochornoso de la convención de cumplimiento de programas electorales de Cangas de Onís, donde el partido y su presidente fueron menospreciados en su ejemplar trabajo de seguimiento; o el escándalo de las adjudicaciones de las obras de los fondos mineros, en concursos de muchos millones de euros amañados, con bajas pre-acordadas inferiores todas al 1%, con comisión parlamentaria de investigación y moción de censura incluidas, pero con una fiscalía a la que entonces como ahora no le interesaba la corrupción que no salpica al PP.

En cuanto a las omisiones, el señor García Cañal tiene razón cuando dice que «cometimos un error todos, y el pueblo asturiano nos lo hizo pagar». Pero podría haber completado su frase de esta manera «Éel pueblo asturiano nos lo hizo pagar en 1999, pero nos premió con una mayoría absoluta en 2000». Claro que la verdad completa le obligaba a reconocer que la candidatura que obtuvo la victoria más amplia del PP en Asturias, con una mayoría absoluta de 3 senadores y 5 diputados en aquellas elecciones generales, estaba encabezada por una persona «que no tiene horario», según él.

No creo que las victorias electorales, y mucho menos las mayorías absolutas, sean regalos casuales o favores gratuitos del electorado. En política, como en la empresa, los buenos resultados son el fruto del trabajo exigente y bien hecho. El problema del señor García Cañal y de sus mentores es que lleva veinte años en cargos políticos retribuidos sin que nadie le pida cuentas por cada resultado electoral. Y, por eso, su máxima aspiración, más que ganar elecciones, es sobrevivir sin mayor esfuerzo unos cuantos años más. De ahí que no tenga rubor en confesar al entrevistador que ahora, sin la cercanía de los que preferíamos luchar hasta la extenuación por las victorias electorales, él y sus cofrades viven más tranquilos, pase lo que pase con los resultados.”
En resumen, que los Señores de la Derrota (con excepción de Gabino de Lorenzo) se han empeñado en boicotear el acceso de Cascos a la candidatura autonómica de Asturias, porque no tienen ninguna intención de abandonar sus respectivos puestos en la Arcadia feliz que se han montado a la sombra del PSOE, y con la presencia de Cascos, posiblemente tendrían que demostrar de forma renovada sus méritos para seguir en ellos, con el general secretario de tribunal, algo que posiblemente les haya producido insomnio. Otros cuatro años de vida contemplativa están en el alero si Cascos aterriza por Asturias, así que su objetivo es impedirlo de cualquier forma.

Pero también Cascos tiene viejas heridas sin restañar en la dirección nacional del PP, por reconvenirle al propio Mariano Rajoy en su día su comportamiento sin autocrítica y connivente con el peor enemigo del PP, que son las cofradías y sacristías. En el Congreso de Valencia, Cascos propuso reubicar la definición del partido en los principios liberales y del humanismo cristiano, algo que fue rechazado. Posteriormente, también tuvo su recuerdo para la Secretaria General del PP, Maria Dolores de Cospedal, de la que dijo: «Parece que quiere quitarle el puesto a Pepiño Blanco y se dedica a criticar al PP en vez de hacerlo al PSOE», añadiendo posteriormente «En estos momentos, en el Partido Popular no se están haciendo las cosas bien».

Este es un breve recorrido por las enemistades peligrosas que se ha grajeado Paco Cascos a lo largo de los últimos años por exponer lo que pensaba y no callarse, lo que dice mucho a favor de su carácter y honestidad. Si añadimos que desde el PSOE y PRISA han tratado de implicarle hasta en la crucifixión de Jesucristo sin demasiado éxito y que ha sido considerado como la persona menos grata para el PSOE de todo el PP, creo que ya tenemos una breve descripción de sus virtudes y defectos.

Verán ustedes, lo digo como lo pienso, tras haber explorado la historia política de Francisco Álvarez Cascos he comprobado que todos los conflictos que han existido en su vida han sido contra el poder mal administrado y gestionado, lo que resulta evidente vistos los fracasos continuados de su partido. Cascos no lleva con paciencia ni prudencia esa complacencia en la derrota que caracteriza a otros dirigentes del PP en su resignación política, algo que posiblemente sea compartido por la inmensa mayoría de los electores habituales del PP, no solo en Asturias, sino en toda España.

A la vista de lo acontecido, Cascos es un problema para el PP que espera ver como el cadáver de su enemigo político, el PSOE de Rodríguez Zapatero, pasará delante de su puerta, aunque sea al precio de tener que soportar el legado de quiebra y tierra quemada que van a heredar, y una situación política y económica en España de cariz espantoso, sin paliativos. Sin embargo, a medida que va pasando el tiempo, los españoles asisten absortos al tercer acto de la obra que se ha organizado con la candidatura a las autonómicas de Asturias, realmente con un valor más simbólico que real en la configuración de una victoria nacional. Además, el PP tiene sus dudas en si es mejor gobernar Asturias, la región de España que ha presentado mayor retroceso en los últimos treinta años, con una población de pensionistas en proporción de 3 a 2 con la de trabajadores y un porvenir más negro que la minería del carbón, de hecho su bajo perfil durante estos años, ha sido una concesión a que el PSOE siguiera gobernando, porque en esa política de cálculos, lo de gobernar Asturias tiene más inconvenientes que ventajas desde una perspectiva nacional.

Precisamente creo que esa es la razón patriótica que ha empujado a Cascos a postularse para Presidente del Principado, la de cambiar la realidad miserable de una autonomía dilapidada tanto por sus gobernantes como por sus opositores, algo que no es ajeno a la inmensa mayoría de los asturianos que festejan su presencia, concediéndole una mayoría absoluta en las encuestas, porque confían en su capacidad, inteligencia y esfuerzo para truncar el destino decadente que les espera en manos de políticos conformistas y cortoplacistas, apesebrados en su complacencia.

Así que veremos lo que ocurre, porque nadie está dispuesto a concederle o regalarle nada a Cascos ni en su propio partido, ni en el de sus adversarios, con la excepción de los asturianos que ven en su idiosincrasia personal los requisitos imprescindibles para sacar a su patria querida del marasmo eterno, que ya se comienza a escuchar por los chigres aquello de: “con Cascos ye difícil que salgamos adelante, sin Cascos, prácticamente imposible”. Y Paco, que es pescador de salmones, sabe guardar silencio, tener paciencia y esperar, cuando ya ha picado la pieza, largando sedal sin abandonar ni un instante la caña, manteniendo la tensión suficiente para que sus detractores asalmonados se vayan agotando sin poder librarse de sus comedidas intervenciones, confundiéndose al mismo tiempo con el carácter de esta tierra y sus paisanos que todavía no hemos aprendido a rendirnos.

Y es que en Asturias, aunque en los últimos años se haya votado con la cabeza de las jubilaciones anticipadas y el reparto de los fondos mineros antes que con el corazón de impedir nuestro declive, ahora, viendo el porvenir que les espera a nuestros hijos y a nuestra tierra como siga el más de lo mismo, solo admitiremos que mande quien valga para ello, y Cascos vale, porque sabe pescar salmones, que eso no se aprende fácilmente. Y en esta alegoría de la pesca, ya no sabremos quién era el pescador y quien el pescado, lo que estamos seguros es que el rey del rio siempre regresa a casa para que la vida continúe.

¡Cascos, que tamos esperándote, ya tas tardando!

Enrique Suárez

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