desde 2.006 en Internet

sábado, 1 de mayo de 2010

Salud y Enfermedad en el siglo XXI

Galeno. Hospital Italiano de Buenos Aires

Hace 26 años que soy médico en ejercicio, durante este tiempo puedo haber atendido alrededor de unos quince mil pacientes en los diversos y numerosos problemas que me han presentado, (no solo los considerados como actos sanitarios computables). He sentido grandes satisfacciones en mi profesión, pero también algún disgusto, porque al fin y al cabo, he tratado y trato con seres humanos y esto implica que la emoción se mezcle con el asunto.

Soy de los que se resiste a que el propósito de la práctica de esta profesión se reduzca exclusivamente a gélidas cifras estadísticas que se acumulen en un resumen anual, y que éso exclusivamente, determine la calidad del oficio.

La epidemiología es una rama aséptica de la ciencia médica que se encuentra en auge; esta disciplina anónima, no menciona, ni emociona a nadie, ni a la mayoría de los profesionales sanitarios, ni tampoco a los sufridos pacientes; realmente su utilidad es limitada, pero cada día se va haciendo más importante en todo el proceso sanitario, y se lleva más porcentaje de los presupuestos, por una razón muy simple: los administradores económicos que dirigen el sistema no entienden de histología, pero si de histogramas. Además se puede hacer mecánicamente con un programa de ordenador.

He visto durante estás décadas, como ha mutado de forma lamentable la ética médica (en el sentido de ethos, que propuso Heidegger), hasta transformarse en una espectacular ingeniería somática.

El criterio de haber vivido los cambios desde dentro, me permite valorar la evolución histórica de lo que reciben los ciudadanos de sus sistemas sanitarios en la actualidad, y debo reconocer que no me gusta nada el balance de su evolución histórica en nuestro país, pero ésto puede hacerse extensivo a otras comunidades occidentales; por eso me he propuesto escribir este artículo en continuidad con otros anteriores (El mercado de la salud, o Fumar puede matar, o La felicidad de consumir, entre otros).

Los cambios que se han producido y se producen en la organización de los sistemas sanitarios no son producto de la casualidad; más bien forman parte de una sutil estrategia política que ha consistido en expulsar a los médicos y otros profesionales de la salud de los procesos de decisión logística del ámbito sanitario, arguyendo la falta de formación organizativa y económica de los discípulos de Esculapio; mientras el puesto de mando era colonizado por administradores, economistas y políticos, que en la mayor parte de las ocasiones, accedían a su puesto por la honrosa vía de la designación política.

Con el paso del tiempo, las indicaciones del dedo índice de la mano invisible de Adam Smith, han convertido el ámbito de la salud en un extraño escenario a medio camino entre el sector de servicios y el negocio comercial. Y lo más sorprendente, es que ni los discípulos de Galeno, ni los sufridos ciudadanos han hecho lo más mínimo por evitarlo. Creo que el exceso de templanza, mantenido por los actores principales de la obra sanitaria (sanitarios y pacientes), ha degenerado en imprudencia temeraria que se está volviendo paulatinamente contra los resultados obtenidos en los indicadores de calidad de vida.

Siempre he sostenido que se debe hacer una distinción esencial entre las profesiones que consideran al ser humano, bien como un elemento más del sistema de producción y consumo, y las que lo consideran como elemento fundamental y destino último de sus conocimientos. Las primeras son ciencias culturales, las segundas son humanas. Desde mi criterio, por simple lógica, las ciencias del ser humano deben ser siempre prioritarias a las que se ocupan de la cultura que se conceden los ciudadanos. El trigo antes que el burro, aunque el burro ayude a dar más trigo una vez que lo haya.

En los países occidentales, la gestión sanitaria ha abandonado la prudencia de los criterios médicos, para ser sustituida por las acciones particulares e interesadas de los políticos y administradores, que son guiadas por las mecánicas mentes de los economistas.

La salud, a pesar de lo que se diga, y de lo que se mienta, ya no es un bien primordial y un derecho inalienable de los ciudadanos, se ha convertido en un manantial inagotable de producción y consumo de servicios. Una fuente de riqueza económica para muchos privilegiados arribistas y empresarios oportunistas, un lugar de descanso para los sufridos dirigentes del sistema que viven distantes de la realidad que administran.

La instrumentalización del ser humano, fruto de la revolución industrial, ha sido auspiciada desde las políticas keynesianas del bienestar, y favorecida por los sorprendentes desarrollos de la tecnología. Ésto ha permitido una organización de los servicios inconcebible hace tan sólo pocos años, pero absolutamente vacía de contenidos y propósitos humanos. Se ha creado una estructura que no puede funcionar normalmente, por que se ha cimentado sobre la incompetencia y el dispendio.

En la salud pública se vive permanentemente en una economía de resistencia o de guerra, contra el enemigo fatal: el consumo desaforado; pero al mismo tiempo se promueve desde el cultivo electoral, la conciencia ciudadana de una disponibilidad de recursos ilimitados, lo que está conduciendo las políticas sanitarias al fracaso, y lo que es peor, a que se alejen de su prioridad fundamental, el objetivo de mejorar la calidad de vida y la cantidad de existencia de los ciudadanos, que son los que sostienen, en último término, el sistema.

EL EXCESO DE CONSUMO

En el siglo XXI, siguen ocurriendo enfermedades y siguen tratándose. Pero la medicina ha perdido el Norte, dejándose arrastrar por la poderosa marea del consumo, que nos conduce a la deriva hasta los lugares más profundos del océano del azar (en realidad del negocio); allí, donde erróneas creencias y miedos, fruto de la ignorancia irredenta y sobrepujados por la imaginación, se transforman en cantos de sirena que nos harán naufragar, como le ocurrió al Titanic, a poco que algún “iceberg patológico” o “seudopatológico” (como la insuficiencia de los recursos disponibles), se nos cruce en el camino. La reciente pandemia de la Gripe A es un modelo que volverá a repetirse.

Este no es un fenómeno aleatorio sino fruto de la cultura que nos concedemos, porque los procesos en los que interviene la decisión humana, se están resintiendo de la comodidad artificial que nos ofrece la paradoja del consumismo. Cada día que pasa se recorta un poco más nuestra singular identidad y la libertad alcanzada y acumulada por numerosas generaciones, para convertimos en piezas de un enorme engranaje, (político, mercantil y global), con restricción de elecciones posibles, y asunción de decisiones bajo control y limitación de ineptos advenedizos.

Esto es, entre otras muchas cosas, lo que nos trae la globalización. La globalización es un asunto que beneficia a los mercados, a costa de distorsionar la vida de los seres humanos. El sistema económico capitalista, tras arrasar buena parte de los recursos naturales del planeta, ha descubierto que es más productivo explotar la naturaleza humana. Por eso estamos asistiendo a la expoliación humana, como decía Ivan Illich en su libro Némesis Médica

Es un fenómeno curioso el que nos corresponde vivir, que bordea la esquizofrenia, pues prácticamente esquilmado el planeta, a los que guían el sistema que nos acoge, se les ha ocurrido convertir a sus pobladores en demandantes insaciables y permanentes de recursos, para que el sistema económico no se detenga. Si crece la demanda, como decía Keynes, “se tira” de la oferta, esto nos convierte en colectivos conformados como ganaderías humanas, obligados a continuar produciendo para poder seguir consumiendo, y mantener de esta forma al enorme y hambriento dragón global que hemos creado.

Australia o el lejano Oeste americano, se conquistaron para ofrecer pastos al ganado y así fueron poblados; en cierta forma, el desarrollo urbano consecuente con la revolución industrial ha sido una forma de hacinamiento de la gente en colectivos inhumanos en función de la producción; la revolución tecnológica que hoy nos mantiene ante el televisor, el ordenador o el móvil, es otra vuelta de tuerca que se da a la domesticación de la especie, pero en esta ocasión desde la perspectiva del consumo.

Alguien debe decirlo, para que otros lo griten después: el consumo espúreo, la demanda de cosas innecesarias, es la primera fuente de riqueza mundial, y no puede detenerse por que nos iríamos al fondo; hoy, los países ya no se consideran ricos sólo por su capacidad de producir, sino por su capacidad de consumir, lo que se conoce con el pomposo nombre de demanda interna.

Estados Unidos es la nación más rica del mundo porque es la que tiene más capacidad de consumo, pero en términos reales produce mucho más China, aunque sus ciudadanos consumen mucho menos, por lo que a la larga, China está llamada a encabezar la economía mundial, pues superada su revolución política, tiene prácticamente toda su demanda interna disponible para crecer, prácticamente sin estrenar.

CREANDO CONSUMIDORES SANITARIOS

Quiero hacer un homenaje a la genialidad del heterodoxo personaje que fue Iván Illich (1926-2002), incluyendo en este párrafo el preámbulo de su ensayo La obsesión de la salud perfecta, publicado en Le monde diplomatique en 1999.

“En los países desarrollados, la obsesión por la salud plena ha llegado a ser un factor patógeno predominante. El sistema médico, en un mundo impregnado por el ideal instrumental de la ciencia, crea sin interrupción nuevas necesidades asistenciales. Cuanto más crece la oferta sanitaria, más crecen las demandas de los pacientes en sus problemas, necesidades y enfermedades. Cada cual exige que el progreso ponga fin a los sufrimientos del cuerpo, manteniendo el máximo tiempo posible el frescor de la juventud y prolongando la vida hasta la eternidad. Ni vejez, ni dolor, ni muerte, olvidando así que en la aversión al arte de sufrir, se encuentra la negación misma de la condición humana”

Lo primero que se debe hacer para transformar un ser humano en consumidor, es un elaborado proceso de deshumanización, reduciendo su identidad y singularidad, negando su personalidad, asfixiando su individualidad, demoliendo sus características únicas, hasta convertirlo en “un elemento más”, un número fiscal o una tarjeta sanitaria, un simple eslabón de la larga cadena económica. La primera alienación es la alineación en la fila de la caja del supermercado.

Si Marx estableció que la organización de la producción en un sistema capitalista nos conducía a la alienación, y Durkheim consideró que el creciente urbanismo impersonal de las sociedades industriales nos llevaba a la anomia, hoy puede decirse que la organización del consumo que promueve la globalización nos ha convertido en auténticos seres abúlicos, programados y teledirigidos al consumo. Si la producción nos condena, el consumo nos sentencia, para que el sistema capitalista nos pueda mantener prisioneros en sus cárceles de oro, y así sigamos alimentando con nuestras vidas el dragon global.

El siguiente paso en el desarrollo eficiente del consumidor, es establecer la organización de un plan, que de forma sistemática nos conduzca directamente a soluciones proporcionadas y canalizadas por el propio sistema, lo que denominaré construcción de la oferta, pero con el requisito imprescindible de no permitir el consumo fuera del sistema, en plena libertad. Se crea un sistema de mercado, sin mercado, es decir sin competencia posible, esto vulnera todos los principios de la economía, y también de la antropología. Es un artefacto del poder.

Este recorte de libertades que se vive en muchos países europeos con los sistemas de salud pública, si bien inicialmente sirvión para conferir un avance social importante, no es para nada el mejor de los sistemas posibles para los ciudadanos, pero sí lo es para los dirigentes políticos y administradores que se encargan de la sanidad pública. Hay que estar atentos para saber quien se está beneficiando realmente de que las cosas sean así y quien está siendo poco menos que estafado.

Así el sistema nos ofrece las soluciones únicas a nuestros problemas, pero como es el único proveedor de recursos, funciona como un monopolio y por lo tanto, también puede ocasionar nuevos problemas, para que se demanden nuevas soluciones que requieran más recursos que terminen siendo administrados de la misma forma. Es decir, más de lo mismo. Esto solo contribuye a que algunos protagonistas de la historia de la política sanitaria, se hagan cada vez más imprescindibles, en una cadena sin fin que se retroalimenta a sí misma.

La cuestión es que los sistemas cerrados se cargan de entropía hasta que estallan en nuestras narices. Se ha superado la creencia hasta en la religión, pero en la administración sanitaria sigue siendo hegemónica en pleno siglo XXI. En la actualidad, los sistemas sanitarios occidentales están creando necesidades que no se corresponden con demandas racionales (o incluso irracionales) de los ciudadanos, sino con la propia locura megalómana de los organizadores.

Esto supone la creación de un sistema perverso, proceso al que denomino alimentar al dragón, que nos terminará devorando si algún día dejamos de proporcionarle lo que necesita, y eso es precisamente lo que está ocurriendo en el ámbito sanitario, pero también en la hacienda pública, los medios de comunicación, o la política. Cuanto más crece el Estado, más se resiente la Sociedad.

Los occidentales nos estamos complicando demasiado la vida, por pura soberbia de riqueza reciente; estamos creando nuevas necesidades a la medida de nuestros miedos y caprichos, fuera de toda racionalidad, y al mismo tiempo nos proveemos de instituciones y gestores que las pueden atender; pero una vez superado el problema, estos elementos burocráticos, en vez de facilitarnos la vida, nos la acaban distorsionando por completo.

Hay muchas organizaciones creadas para la paz, que a lo que se dedican es a administrar distintas formas de impedir que la guerra se extinga, por que si así ocurriera dejarían de existir. Las organizaciones pueden ser muy perversas, como indicó Max Weber, cuando hablaba de la burocracia.

El tercer paso en la construcción del consumidor perfecto, pasa por un proceso mágico, fundamentado en la creación de las “necesidades innecesarias”, lo que se puede denominar como invención de la demanda. Es decir, por dar un ejemplo, cuando un ciudadano con unas simples anginas, solicita un análisis de sangre porque ha leído en internet que en algunos casos este proceso es origen de graves patologías como la meningitis o la artritis reumatoide; o como en el caso de la mala fortuna “en el análisis presenta una hiperuricemia (cifra elevada de ácido úrico que en sí misma no aporta prácticamente nada), y se le trata con alopurinol de forma preventiva, al que por esas cosas del azar tiene una hipersensibilidad desconocida, y se acaba muriendo por un shock anafiláctico”. (Este caso, ha sido publicado en el British Medical Journal, número 331, del año 2005, y ha sido escrito por Gutiérrez-Macías, A. Y cols), se utiliza desde entonces como criterio indispensable realizar pruebas de alergia a todos los que presenten hiperuricemia, aunque se les vaya a dar o no, alopurinol.

El ciudadano está en su pleno derecho al exigir la realización de las pruebas que le parezca conveniente, y el médico que le atiende, en el suyo de negárselas o concedérselas, pero hastiado como le tienen los incompetentes gestores que le organizan la vida profesional, desposeyéndolo de su valor, menoscabando su consideración pública, abaratando su precio relativo, y sometiéndole a su domesticación obligatoria, decide acceder a la propuesta del ciudadano, entre otras razones porque no quiere complicarse la vida. Esta forma de proceder, que en realidad es una medicina defensiva, ha multiplicado por varias cifras el coste sanitario real, convirtiendo a los sufridos pacientes, en coleccionistas de pruebas diagnósticas y muchos miedos añadidos a los de su proceso patológico, porque piensan que si tanto les están mirando es que algo malo o complicado se está buscando, la mayor parte de las veces innecesarias, que para lo único que sirven es para tener argumentos objetivos en caso de que las cosas no vayan como se esperan. La escasa confianza en la política se ha trasladado a todas las áreas de gestión que contamina, porque esas áreas de gestión se están guíando por criterios políticos, antes que por los inherentes a su área de evaluación del ser humano.

Así es normal, que el galeno de turno o de guardia, acceda habitualmente a cualquier sugerencia del paciente, antes que perder el tiempo en convencer a alguien que piensa que tiene razón, sin tenerla, y defender un sistema organizativo en el que ha dejado de creer hace tiempo. Advertencia para los que se incorporen a la profesión, esto cada día será más frecuente y va a generar mucho malestar innecesario, que es otra forma de hacer yatrogenia.

Al mismo tiempo, la política está perdiendo poder en relación con la economía, lo que se observa en que cada día contamos mucho menos como ciudadanos, que como consumidores. Desde las cabezas pensantes que dirigen los sistemas sanitarios, se establecen innumerables directrices sin sentido que a lo único que conducen es a incrementar el caos y a deteriorar el proceso asistencial, esto son pruebas de ineficiencia e ineficacia, de la que nunca hay responsables, ni políticos, ni legales, ni sociales, ni económicos.

La instrumentalización materialista de la vida humana nos termina convirtiendo en consumidores y nada más. Nos dan las cosas tan hechas, tan bien acabadas, tan “perfectas” que cada día resulta más difícil pensar por nosotros mismos. Es más fácil ver que imaginar; sentarse pasivamente ante el televisor, que abrir un libro; cada día nos vamos haciendo más “cabezas” de ganado y vamos perdiendo nuestros propios criterios, vivimos intoxicados de información que no podemos ni sabemos digerir, porque un criterio suficiente para entender determinadas cosas es imprescindible y la ignorancia es muy atrevida.

No se puede continuar sin hacer nada, dejar que las cosas sigan su curso, y convertirnos en inertes consumidores sin historia, aborregados y adocenados. Es necesario hacer un alto en el camino para plantearse los auténticos motivos de nuestro viaje por la vida, y la respuesta que queremos del sistema sanitario que nos concedemos como ciudadanos si las cosas no van bien y la enfermedad nos visita.

Hay mucha gente que manifiesta su incredulidad en el destino, pero sin embargo, se deja llevar por la historia y las circunstancias hasta lugares y momentos que nunca había pensado visitar, ni por supuesto conocer; cuando les sorprende la enfermedad se dan cuenta de que debían haber hecho algo previamente, haberse ocupado de saber algo más sobre los servicios de los que disponen, adoptar una posición más activa en su organización, pero lamentablemente no lo han hecho, y reciben de forma pasiva lo que se corresponda. Cuando se habla de la salud, esto se convierte en paradigma.

El sistema nos ha convertido en consumidores de enfermedades imaginarias como han referido Gérvas, J y Pérez-Fernández, M., en su libro “Reivindicación de una medicina clínica (-que no “cínica”-) cercana, científica y humana”, (Ver editorial) pero también de recursos preventivos innecesarios, de remedios con tintes de milagro, de ordenaciones vitales estúpidamente salutíferas, de alimentos supernutritivos para superar lo insuperable, de hábitos estupendos y maravillosos para soñar con lo imposible, de pócimas que huelen a fuente de la eterna juventud; pero también se nos proporcionan manuales dogmáticos para lograr una vida feliz, libros de autoayuda que nos convierten en seres maravillosos, y cursos de bricolage mental positivo, así como terapias magníficas que resuelven todos nuestros problemas.

Magia y Mitología se dan la mano en nuestra ayuda por la vía del milagro; la civilización se fundamenta en los descubrimientos, y el más importante para la humanidad, sin duda alguna, ha sido el comercio. La compra-venta, el negocio, el mercado, la oferta y la demanda, son los inventos que rigen actualmente la mayor parte de nuestras vidas. Nos venden creencias mitológicas y rituales mágicos, al igual que se hizo en los comienzos de la civilización, pero seguimos adquiriéndolos por inercia dependiente, sin siquiera pensar por nosotros mismos si nos benefician o nos perjudican.

Nos están ofreciendo extractos de la “piedra filosofal”, el elixir de Fierabrás, y el mismo Santo Grial, y una entrada de regreso al paraíso, junto con una edición popular de El código da Vinci, todo en el mismo paquete, bien envuelto en el papel más brillante del último avance científico, y por el módico precio de dejarnos la vida para conseguirlo, a no ser que puestos a acometer empresas gloriosas nos demos de bruces con el mismo Eldorado.

Hay demasiados charlatanes en el negocio sanitario, parásitos del espacio virtual que se genera en cada acto médico, que consiste en una preciosa y precisa relación única e irrepetible entre paciente y galeno, basada en la confianza entre un ser que sufre y otro que, que por sus conocimientos, pero también por su talante y talento, puede hacer algo por él. Algo tan simple se ha convertido en un laberinto imposible.

Estos elementos configuran la nueva mitología del consumo sanitario, que no es más que la transformación por cuatro aprovechados de lo innecesario en lo imprescindible, convirtiendo los dioses del Olimpo en nuevos productos farmacéuticos o técnicas higiénicas extraordinarias. Explotan nuestros miedos, porque son poderosos y el poder siempre ha extraído rentas de amedrentar a la gente.

La mayor parte de los problemas sanitarios que hoy presenta un ciudadano occidental son artefactados por una praxis inadecuada, que proviene de una organización administrativa nefasta. Gérvas y sus colaboradores lo han dicho en su reciente artículo de abril de 2006 El auge de las enfermedades imaginarias:
“Cuando la medicina reemplaza a la religión, los pecados se transforman en factores de riesgo y en enfermedades imaginarias, y los horrores de la Inquisición son provocados por los procesos diagnósticos y terapéuticos consecuentes”


RECOMENDACIONES A LOS FUTUROS COLEGAS

Las enfermedades no brotan como las flores en primavera, o al menos ,si surgen de forma espontánea, son bautizadas de forma inmediata por los médicos, para ser posteriormente acogidas en las clasificaciones dogmáticas de nuestra nueva religión. Quiero advertir a los estudiantes de medicina, (supongo que alguno leerá este artículo), que realmente están siendo imbuidos de su superioridad con las exigencias histriónicas que se están imponiendo para acceder al ejercicio de esta honorable profesión, pero que corren graves peligros cuando les toque ejercerla.

En las facultades de medicina les están convirtiendo en ingenieros somáticos, porque se está reduciendo el ser humano a cuerpo y nada más que cuerpo, tras la reducción dual (y didáctica), que hizo Descartes en mente y cuerpo, se convirtió a los seres humanos en auténticos hombres máquina (“descerebrados”), como nos hizo saber el colega La Mettrie, por aquella época próxima a la Revolución Francesa. Pero cuando a un ser humano se le despoja de su mente, ya no se hace medicina, sino veterinaria, porque los seres humanos somos algo más que soma.

Protágoras, en el siglo IV antes de Cristo, descubridor del relativismo con su homo mensura, ya nos había desposeído de nuestra vertiente espiritual, alejándonos de la mitología para instalarnos en el logos, lo que nos convirtió en seres antropocéntricos.

Posteriormente pasaron casi dos milenios, hasta la llegada de Galileo, que nos desplazó de ser el centro del universo, y otros trescientos años más, con Darwin, para colocarnos en el lugar que nos corresponde en evolución biológica. Con el psicoanálisis surgió el mundo del inconsciente y el valor de las emociones. Con Durkeheim y Weber ocupamos el lugar que nos corresponde en la sociedad. Y con Malinowski, Mead y otros, el que nos singulariza en la cultura. La religión en aquellos tiempos, al igual que la medicina en los actuales, recomendaba conservadora prudencia.

Pues bien, fiel al juramento que estableció el fundador reconocido de nuestra ciencia y arte, quiero transmitirles a los neófitos algo que considero muy importante, tan importante que la Organización Mundial de la Salud (OMS), lo estableció como definición de Salud en el preámbulo de su manifiesto fundacional, superando el anterior concepto basado en la ausencia de enfermedad; esto ocurrió en el año 1947 y todavía no se ha cambiado:

“La salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no sólo la ausencia de enfermedad o dolencia”

Atentos, alumnos de medicina, futuros galenos FISICO / SOMATICO / ORGANICO / BIOLOGICO, pero también MENTAL / PSICOLOGICO / RACIONAL-EMOCIONAL / AUTO-RELACIONAL, y por supuesto, SOCIAL / POLITICO / INSTITUCIONAL / HETERO-RELACIONAL y se podría añadir ANTROPOLOGICO / CULTURAL / HISTORICO, para comprender que la lluvia no significa lo mismo en Canadá que en el Sáhara, y que las cosas SI cambian con la latitud y el paso del tiempo, y la forma particular de vivir en cada circunstancia. Cada ser humano es único y todos los seres humanos somos diferentes.

¿Donde está aquí lo ECONOMICO?. En ningún sitio. Queridos futuros colegas, no permitáis que os sigan engañando con el reduccionismo somático, ni a los psicólogos con el psicológico, ni a los sociólogos con el sociológico; porque cuando os aproximéis a un paciente-cliente-consumidor, que del principio al final, es tan sólo un SER HUMANO, como vosotros, de poco os va a servir, a él y a vosotros, haberos olvidado de la complejidad biopsicosocial y cultural que nos caracteriza como especie.

La medicina es una profesión que sólo se puede ejercer desde la libertad plena, porque bastantes dificultades presenta esto de luchar en el extraño territorio entre la vida, la enfermedad y la muerte, para que vengan unos avezados advenedizos dispuestos a determinar según sus cálculos de despacho, qué es lo que tenemos que hacer, cómo tenemos que hacerlo y por qué debemos hacerlo de esa forma, para que ellos continúen acomodados en sus poltronas y nosotros en la frontera de la heroicidad y además cobrando la mitad para que su gloria permanezca y nuestro prestigio se denigre.

El feudalismo se acabó en el Renacimiento, deberían haberse enterado ya, pero deben estar demasiado ocupados contemplando su obra. Es hora de rebelarse ante la estupidez de los que organizan el desaguisado, porque de ello depende la salud de todos, incluida la nuestra y la de nuestros hijos.

Considero que hay honrosas y escasas excepciones en los administradores, funcionarios, políticos y economistas que rigen el cotarro, pero viendo las cosas que están ocurriendo, (no sólo en España) y las que se prevé que ocurran en un futuro próximo, es para ponerse a temblar. Por eso deduzco, que deben ser muy escasas las excepciones, pero seguro que las hay, no lo dudo, aunque estoy perdiendo la fe en que las cosas puedan funcionar bien en un futuro inmediato, y no precisamente por la falta de recursos económicos que tanto preocupa a los dirigentes sanitarios, sino por ausencia de inteligencia social, lo que resulta especialmente preocupante en el siglo XXI, cuando se dispone de más recursos que nunca (económicos, sociales, políticos y culturales), que son administrados de forma cicatera y esperpéntica por una legión de mediocres intrusos que han medrado a costa de retrasar la evolución natural de las ciencias de la salud.

Creo que los médicos actuales llevamos muchos años subyugados por una prudencia que limita con la cobardía, y esperamos que los problemas que se presentan en nuestra profesión se resuelvan por intervención directa de los ciudadanos, que en esta caso, como en otros muchos, han sido persuadidos de lo afortunados que han sido por vivir en este tiempo, y aunque quisieran no podrían ofrecer soluciones dada la complejidad de la cuestión, aunque si podrían elegir entre alternativas que se les propusieran, y además, así podrían ejercer su derecho a decidir sobre su salud y su vida.

Se ha comprobado en muchos países que han abandonado la pobreza recientemente, que la esperanza y calidad de vida de su población, se debe más a la mejora de la higiene y las condiciones alimenticias, que a los avances médicos, de los que no disponían. Se puede decir que el progreso económico, trae más vida, pero de peor calidad, porque se orienta al consumo en vez de a la necesidad.

Los médicos, entre otros muchos profesionales que se ocupan de la salud, estamos tan acostumbrados a ser juzgados y prejuzgados, que se nos ha olvidado que nuestro papel en la sociedad es precisamente el de procurar diagnóstico y tratamiento a las enfermedades que presentan los pacientes. La patología que presenta hoy la ciudadanía es fruto de la incoherencia y la incongruencia en que se debate la organización de su asistencia sanitaria, lo que perjudica la mejora de su salud de forma considerable; la virulencia del agente parásito de la familia de lo político contamina su existencia y está agotando las defensas naturales, no cabe utilizar medidas conservadoras, bajo peligro de epidemia.

Hagamos lo que sabemos hacer, erradiquemos el agente patógeno y devolvamos la salud al sistema sanitario y a sus usuarios. Los profesionales sanitarios somos la última línea defensiva del organismo social que se ocupa de la salud, y estamos sucumbiendo agotados por la agresión parasitaria. Debemos decidir la solución, por qué somos médicos, ¿o es que ya no lo somos y sólo somos funcionarios del Estado?.

Enrique Suárez Retuerta


BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA
(en los que algunos pueden leerse en internet pinchando los enlaces, en los que no consta la cita bibliográfica completa)

ACKERKNECHT, J.E.; Therapeutics: From the Primitives to the Twentieth Century, Nueva York, Hafner, 1973

BERNAL VILLEGAS, J.; Retos de la manipulación genética a los países del tercer mundo.

D´ARCY, P.F y GRIFFIN, J.P.; Iatrogenic Disease, Nueva York, Oxford University Press, 1972.

DAVID, M.; Spain, The Complications of Modern Medical Practices, Nueva York, Grune and Stratton, 1963

DUBOS, R.; El espejismo de la salud. Utopía, progreso y cambio social. CFE, México, 1975

FLORES GONZALEZ, L. Y cols. ; La noción de salud desde una perspectiva filosófica

GÉRVAS, J.; Moderación en la actividad médica preventiva y curativa. Cuatro ejemplos de necesidad de prevención cuaternaria en España.

ILLICH, I; L´obsessión de la santé parfaite.

ILLICH, I; Némesis médica

MARQUEZ, S y MENEU, R; La medicalización de la vida y sus protagonistas.

MEADOR, C.; The Art and Science of Nondisease, New England Journal of Medicine, 272, 1965, pp. 92-5.

MOSER, R.H.; The Disease of Medical Progress: A Study of Iatrogenic Disease, 3a. ed., Springfield, Ill., Thomas, 1969

PALOMO, L y cols.; La salud pública frente a los efectos secundarios del progreso. Recapitulación del informe SESPAS 2006.

SESPAS, INFORME 2006 Los desajustes en la salud en un mundo desarrollado

viernes, 30 de abril de 2010

Elogio de la Democracia de los Seres Humanos Libres


La situación actual de la democracia en nuestro país es esperpéntica, degenerada, agreste, confusa, disgregadora, patética. El sistema democrático español en su extraña decadencia anticipa una debacle de los partidos políticos vigentes. Ni con el PSOE, ni con el PP, ni con el resto de partidos representados en el Parlamento español hay posible salida a nuestros problemas. Debemos aceptarlo y asumirlo antes de que sea demasiado tarde.

Desde el PSOE se trata de usurpar la voluntad popular con algaradas de muchedumbres subvencionadas, promovidas por todos los que viven del pesebre gubernamental (sindicatos, colectivos, organizaciones, instituciones, contratados políticos), que invocan la sinrazón y enarbolan la bandera de la vendetta histórica, mientras la ineptitud y corrupción gubernamental campa alegremente hacia la tiranía de sus mendacidades.

En el PP no saben lo que está ocurriendo, ocupados en demostrar que ellos han robado menos que el PSOE a las arcas públicas –algo posiblemente cierto- y han perdido toda la credibilidad para enfrentarse al peor gobierno de la democracia postfranquista. Los nacionalistas aprovechan el río revuelto para obtener por confiscación política, derechos que no les corresponden e inhibirse, al mismo tiempo, de obligaciones insoslayables con el pueblo español soberano. No hay ningún partido político recomendable hoy en España, ni uno sólo. Todos son malos o peores.

Estamos viviendo una auténtica transición entre una detentación de la democracia que no acaba de morir y una regeneración de la democracia que no acaba de nacer. El embarazo no acaba de transformarse en parto.

Posiblemente nos dirijamos hacia un nuevo contrato social, entre ciudadanos unidos en el objetivo común de exigir el máximo respeto a los políticos por la sociedad y las cosas públicas. Somos una nación que mostrará, tarde o temprano, su soberanía, de forma discreta o violenta, y que acabará sometiendo a los políticos al imperio de la ley, porque realmente se han desmadrado y han entrado en un delirio de poder inadmisible.

Pero para que eso pueda ocurrir, una mayoría de españoles debemos tomar conciencia de la situación extravagante a la que estamos asistiendo, en ese declive de autoridad y credibilidad que nos ofrecen los representantes públicos, que son incapaces de resolver sin nuestra ayuda, control y dominio, los extraordinarios problemas que han creado sin posible solución. En una democracia como la española, el poder puede estar en manos de los políticos, pero la soberanía, el dominio, el ámbito limitado del poder, sigue perteneciendo al pueblo configurado en nación, es decir, a todos y cada uno de los españoles en su reunión y conjunto.

El pueblo español es dueño de su destino y su voluntad no pertenece a los detentadores que pretenden convertirlo en súbdito desde las élites del poder, ni a los usurpadores que pretenden convertirlo en masa amorfa desde la usurpación de los espacios públicos. El pueblo español es una entidad política soberana, que se pretende atenazar desde la propaganda, el adoctrinamiento, la coacción y la coerción. En estos momentos se está produciendo una auténtica campaña de acoso político contra los españoles, desde la política y sus sicarios a sueldo, que tratan de provocar una reacción violenta de la sociedad para luego criminalizarla y seguir usurpando las esquilmadas arcas públicas en plena impunidad.

Hemos cruzado la delgada línea roja que distingue a los que se anunciaron como servidores públicos y se han convertido en auténticas organizaciones mafiosas que se sirven de lo público. Llegados a este punto solo cabe plantar cara a tanto indigente moral, y hacerlo rápidamente, antes de que acaben con los cimientos sobre los que debemos sustentar nuestro futuro y el de nuestros hijos.

¿Cómo hacerlo?. Sólo hay una manera, uniéndonos en el objetivo común de erradicar del poder político a todos aquellos que han demostrado su absoluta inutilidad, para apartarlos de la cosa pública por las buenas o por las malas, y debemos ser inteligentes, porque sólo tendremos una oportunidad y tendremos que saber aprovecharla. Que se vayan olvidando todos los que están en el poder o la oposición de volver a representar, porque todos y cada uno de ellos han demostrado que no se merecen nuestra confianza.

La democracia sólo puede ser posible en la elección de seres humanos libres –no miembros de partidos políticos que conculcan nuestra voluntad y rinden cuentas a sus jefes, antes que a sus electores- que puedan representarnos realmente, aunque deberíamos ir pensando en que a partir de ahora cada uno tendrá que representarse a sí mismo, y pobres de los que decidan unirse en una secta o facción para medrar a costa de los demás, porque recibirán la ira irrefrenable de un pueblo soberano que nunca más permitirá que unos inmorales les vuelvan a tomar el pelo.

Ha llegado la hora de la responsabilidad ciudadana, bienvenida sea.

Biante de Priena

miércoles, 28 de abril de 2010

Lingüística para Nacionalistas (VIII)

LINGÜÍSTICA PARA NACIONALISTAS (VIII):

De la normalización lingüística radical, porinmersión lingüística precoz, total y obligatoria”, y de la entropía lingüística en Cataluña (*)

0. Como anunciábamos en Lingüística para Nacionalistas VII (Cabezas, 2010), a principios de los años 90, los nacionalistas en el poder (CIU), pero con el apoyo de todo el arco parlamentario nacionalista, abandonaron la “política lingüística flexible, racional y razonable”, lo “psicolingüísticamente correcto” y las “tesis de Rosa Sensat”. Y adoptaron una “política lingüística radical”, que se fundamenta en “lo políticamente correcto” (según la óptica y los intereses nacionalistas) y en las “tesis de Omnium Cultural”.

· Este cambio de modelo y la entropía lingüística subsiguiente empezaron con el Decreto 75/1992, de 9 de marzo (y con otros tres del mismo año, que lo desarrollaron) y continuaron con tres textos legales, de rango superior y de la máxima importancia: la Ley de Política Lingüística de 1998, el Estatuto de Cataluña de 2006 y la Ley de Educación Catalana (LEC) de 2009.

1. Decretos de inmersión lingüística

· Con los “decretos de 1992, se abandona el modelo de “conjunción lingüística” o “bilingüismo integral escolar”, objetivo de la política lingüística flexible, racional y razonable, y se impone una política radical por inmersión lingüística precoz, total y obligatoria en catalán. Con estos decretos se dispone que todas las enseñanzas del ciclo obligatorio (educación infantil, primaria y secundaria obligatoria) deben realizarse exclusivamente en catalán, con la consiguiente eliminación de toda la enseñanza en castellano, que era ya muy minoritaria, impartida hasta esa fecha. Así lo estipula el Art. 3.1. del Decreto 75/1992, de 9 de marzo, que es recogido de verbo ad verbum por los otros decretos de 1992. Ahora bien, en el Art. 3.3., se reconoce que “en cualquier caso, se respetarán los derechos lingüísticos individuales del alumno, de acuerdo con la legislación vigente”. En realidad, estos derechos no fueron respetados y estos decretos provocaron, en el curso 1993-94, multitud de protestas, encabezadas por el líder del PP en Cataluña, Alejo Vidal-Quadras, y muchos padres (unos 500) decidieron no escolarizar a sus hijos hasta que no se les proporcionase una enseñanza en castellano. Ahora bien, el cansancio y la soledad de los “protestantes” así como la coyuntura política general (en 1996, J. M. Aznar, que no obtuvo la mayoría, pactó con CiU para poder gobernar) hicieron que se desactivara la protesta por decapitación política de Vidal-Quadras y que la Generalitat tuviera las manos libres para consolidar el modelo de inmersión lingüística (Cabezas, 2008c). En efecto, después de 1996, la escasa presencia de la enseñanza bilingüe (castellano/catalán) o en castellano desapareció por completo de las escuelas catalanas y el catalán fue implantado como única lengua vehicular en la enseñanza, con independencia de la lengua habitual de los alumnos (Cervantina Digital, 2000).

2. Ley de Política Lingüística de 1998

· Ahora bien, la consolidación de la política lingüística radical llegó de la mano de la Ley de Política Lingüística (1998), con la que el modelo de inmersión lingüística precoz, total y obligatoria” de los decretos de 1992 alcanzó rango de ley. Esta nueva ley sigue la estructura de la Ley de Normalización Lingüística de 1983; y retoma y/o actualiza y/o completa sus contenidos para continuar profundizando y consolidando el proceso de “normalización” en todos los ámbitos; entre ellos, en la enseñanza. A ésta está dedicado el Capítulo III. La enseñanza (del Art. 20 al 24). Además, en el Capítulo Preliminar, ante las críticas, desde distintos puntos de vistas, de que había sido objeto la noción de “lengua propia”, aplicado sólo a la lengua catalana, se crean y se formulan los “conceptos jurídicos” de “lengua propia”, sólo aplicable al catalán (cf. Art. 2), y de ”lenguas oficiales”, aplicable al catalán y al castellano (cf. Art. 3.), aunque el primer término de esta dicotomía no tenga ningún fundamento real ni científico (Cabezas, 2008a; y Mosterín, 2008).

· La Ley de Política Lingüística, después de recordar, como la Ley de Normalización Lingüística y los Decretos de 1992, que el catalán es la lengua propia de Cataluña, afirma que lo es también de la enseñanza, en todos sus niveles y modalidades (Art. 20.1.). Y por eso, se precisa, debe ser el “vehículo de expresión normal” en todas las actividades —tanto docentes como administrativas, tanto internas como externas— de los centros escolares (Art. 20.2). Además, como estipulaban los Decretos de 1992, se reitera que “el catalán debe utilizarse normalmente como lengua vehicular y de aprendizaje en la enseñanza no universitaria” (Art. 21.1.). Pero, acto seguido, se reconoce, como en la Ley de Normalización Lingüística, que “los niños tienen derecho a recibir la primera enseñanza en su lengua habitual, ya sea ésta el catalán o el castellano”. Este derecho, se puntualiza, debe ser garantizado por la Administración y su cumplimiento puede ser exigido por padres y tutores (Art. 21.2.). Además, y sin que los alumnos sean separados en centros o grupos por razón de lengua habitual, tanto la enseñanza del catalán como del castellano deben tener una presencia adecuada en los planes de estudio para que, al final de la escolaridad obligatoria, todos los alumnos, sea cual sea su lengua habitual al principio de la misma, puedan utilizar normal y correctamente las dos lenguas (Art. 21. 3.). Esta es la condición sine qua non para poder expedir el título de Graduado en Educación Secundaria (Art. 21.6.).

· Con este modelo de “inmersión precoz, total y obligatoria”, el castellano es privado del estatus de “lengua vehicular” y es considerado únicamente como una asignatura más, como si fuera una lengua extranjera o incluso peor, ya que tiene una dedicación horaria menor. Por otro lado, llama la atención la gestión y la aplicación práctica del derecho de los alumnos a recibir la primera enseñanza en la lengua habitual (materna), cuando ésta es el castellano, como prevé el Art. 21.2. Hasta el curso 1997-98, los impresos de preinscripción incluían una casilla para conocer la “lengua de uso habitual” del alumno. Sin embargo, a partir del curso 98-99, dicha casilla fue eliminada. Así, los padres no pudieron seguir expresando sus opciones personales y la Administración catalana se privó de la información sobre este aspecto de la biografía lingüística de los alumnos. Por eso, según estadísticas oficiales del Departament d’Ensenyament de la Genralitat, en el curso 1999-2000, sólo a 10 alumnos se les impartía la primera enseñanza en castellano, cuando más de la mitad de los alumnos lo tienen como lengua materna. En realidad, hablar de impartir la primera enseñanza en castellano es un eufemismo. Se trata de una “atención individualizada”, que se desarrolla, durante unos minutos, en un rincón de la clase, mientras que los otros alumnos continúan realizando sus actividades en catalán o incluso durante el recreo escolar, y que consiste en explicar en castellano aquello que el alumno no ha comprendido en catalán. Esta imposibilidad de poder estudiar en castellano provocó manifestaciones, protestas, un debate mediático,... denuncias ante el Defensor del Pueblo y demandas ante el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC), de las que hablaremos más adelante.

3. Estatuto de Autonomía de 2006

· El nuevo Estatuto de Autonomía de Cataluña de 2006 ofrece un balance acumulativo o síntesis de todo lo conseguido, en el campo de la normalización lingüística, hasta 2006. Pero, al mismo tiempo, como no podía ser de otra manera, se han añadido aspectos nuevos, dando así un paso más, desde el punto de vista legislativo, para preparar futuros desarrollos legales y fundamentar nuevas exigencias o imposiciones lingüísticas. En el balance acumulativo que ofrece el nuevo Estatuto, se vuelve a repetir, sin fundamento alguno, que “la lengua propia de Cataluña es el catalán” y, como tal, se deduce que es “la lengua normalmente utilizada como vehicular y de aprendizaje en la enseñanza” (Art. 6.1.). Además, se reitera que “el catalán es la lengua oficial de Cataluña”, como el castellano, que “es la lengua oficial del Estado español”. Ahora bien, y esto es una novedad muy importante, “los ciudadanos de Cataluña [tienen no sólo] el derecho [sino también] el deber de conocerlas”. Por eso, los poderes públicos de Cataluña deben tomar las medidas pertinentes para que todos los ciudadanos puedan ejercer estos derechos y cumplir con estas obligaciones (Art. 6.2.). En el Capítulo-III, centrado en los derechos y deberes lingüísticos en los distintos ámbitos, el Art. 35 está dedicado a los derechos lingüísticos en el ámbito de la enseñanza. Entre estos derechos está el derecho a recibir la enseñanza en catalán, pero no en castellano. Además, los alumnos tienen el derecho y el deber de conocer con suficiencia oral y escrita el catalán y el castellano, sea cual sea su lengua habitual al incorporarse a la enseñanza. Y por último, tienen derecho a no ser separados en centros o grupos por razón de su lengua habitual. Por eso, se precisa, el catalán debe ser utilizado como lengua vehicular y de aprendizaje. Además, tanto el catalán como el castellano deben tener una presencia adecuada en los planes de estudio; y se debe proporcionar a los alumnos “un apoyo lingüístico especial (es la “atención individualizada” de la que hemos hablado supra), si tienen problemas para seguir con normalidad la enseñanza en catalán.

· Ante estas previsiones estatutarias, uno se pregunta cómo se conjugan los preceptos precedentes con el derecho a no ser discriminado por razones lingüísticas (Art. 32); está claro que los alumnos castellanohablantes lo son. Y por otro lado, uno no llega a comprender por qué, en todos los ámbitos, existe el “derecho de opción lingüística” (elección libre de una u otra lengua), pero no en el ámbito de la enseñanza (Art. 33). Finalmente, uno no llega a comprender cómo, en la enseñanza universitaria, el profesorado y el alumnado tienen derecho a expresarse en la lengua oficial que elijan y esto no es posible en la enseñanza no universitaria (Art. 35.5.). Además, según el Art. 131.3 del Estatuto de 2006, corresponde a la Generalitat la “competencia compartida” en la programación de la enseñanza (cf. punto a.), así como en el establecimiento de los correspondientes planes de estudio, incluida la ordenación curricular (cf. punto c.). Este precepto estatutario y el Art. 6.2. de la LOE de 2006 (Ley Orgánica de Educación) habilitan al Gobierno Central para que establezca las enseñanzas mínimas de la educación primaria, competencia que ejerció por medio del Real Decreto 1513/2006, de 7 de diciembre. En base a este decreto, se debía incrementar el horario de lengua castellana en una hora semanal. Contra esto se ha opuesto reiteradamente la Generalitat, provocando la enconada polémica denominada de la “tercera hora” (cf. infra), por entender que la Genralitat tiene las competencias exclusivas en materia de enseñanza, actitud que está en contradicción con lo establecido estatutariamente en el Art. 131.3. y en el citado Art. 6.2. de la LOE. Por eso, podemos y debemos preguntarnos cómo conseguir un nivel de competencia adecuado en castellano al final de la enseñanza obligatoria, como preconizan los textos legales, con una dedicación horaria inferior a la de la lengua extranjera y sin que el castellano sea también lengua vehicular de la enseñanza en Cataluña.

4. Ley de Educación de Cataluña (LEC) de 2009

· En 2009, como correlato o broche final, por el momento, de este rosario de textos legislativos, coronado por el nuevo Estatuto de 2006, se aprobó la Ley 12/2009, de 10 de julio, de Educación de Cataluña (LEC), que desarrolla las previsiones estatutarias y que ofrece una nueva síntesis acumulativa en relación con las cuestiones lingüísticas en el ámbito educativo. A esto está dedicado el Título-II. Del régimen lingüístico del sistema educativo de Cataluña (del Art. 9 al 18).

· En el Art. 9.2. de la LEC se estipula que corresponde al Gobierno de la Generalitat determinar el “currículo de la enseñanza de las lenguas” (objetivos, contenidos, criterios de evaluación y regulación del marco horario). Esta previsión contradice lo dispuesto, tres años antes, en el Real Decreto 1513/2006, de 7 de diciembre, que fija las enseñanzas mínimas de la Enseñanza Primaria, que han sido determinadas por el MEC en virtud de lo establecido en el Art. 6.2. de la Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación (LOE). La Generalitat siempre se ha negado a acatar y cumplir las enseñanzas mínimas relativas al castellano, desencadenando la polémica de la llamada “tercera hora de castellano”. Esta disputa se ha traducido en demandas judiciales y en sentencias condenatorias para la Generalitat (cf. infra).

· El Art. 10, dedicado al derecho y al deber de conocer las dos lenguas oficiales, precisa que, al final de la enseñanza obligatoria (16 años), los alumnos deben tener “el pleno dominio” de las lenguas oficiales -catalán y castellano- (Art. 10.1.). Ahora bien, si se trata de la FP o de las enseñanzas de régimen especial, basta con la adquisición de la “competencia lingüística instrumental” (Art.10.3.). Ante estos ambiciosos objetivos, uno se pregunta cómo se puede conseguir un “dominio pleno” o una “competencia instrumental” en castellano, si éste ha sido eliminado como lengua de enseñanza-aprendizaje y, además, su horario ha sido reducido a la más mínima expresión (2h. semanales). Esta discriminación de la lengua castellana se puede detectar también en el Art. 10.4, que estipula que, de acuerdo con el Art. 6.2. del Estatuto, el Gobierno de la Generalitat debe garantizar sólo una oferta suficiente de enseñanza del catalán para facilitar el ejercicio del derecho y el cumplimiento del deber de conocer el catalán. ¿Y qué pasa con el derecho y el deber de conocer el castellano? En efecto, en el precitado Art. 6.2. del Estatuto se habla precisamente del catalán y del castellano y del derecho y el deber de conocer las dos.

· El Art. 11. (referido al catalán, lengua vehicular y de aprendizaje) recoge y sintetiza lo previsto en los textos anteriores: el catalán, como lengua propia de Cataluña, es la lengua vehicular del sistema educativo (Art. 11.1); por lo tanto, todo (actividades, material didáctico, libros, evaluaciones,...) debe ser normalmente en catalán (Art. 11.2); además, los alumnos no pueden ser separados en centros o grupos diferentes en función de la lengua habitual; y finalmente, para los alumnos cuya lengua habitual sea el castellano e inicien la primera enseñanza, los padres o tutores pueden solicitar que sus hijos reciban una “atención individualizada en esa lengua” (cf. supra). Como en el Estatuto de 2006, aquí se ha dejado de hablar, como lo hacía la Ley de Normalización Lingüística (1983) y la Ley de Política Lingüística (1998), de que “los niños tienen derecho a recibir la primera enseñanza en su lengua habitual, ya sea ésta el catalán o el castellano”. Aquí detectamos nuevamente una nueva discriminación, no sólo de la lengua castellana sino también de los alumnos castellanohablantes.

· En el Art. 12. se regula la enseñanza-aprendizaje de las lenguas extranjeras. Ahora bien, en el punto tres del citado artículo, se permite, previa autorización del Departament d’Ensenyament, que el “proyecto lingüístico” de los centros escolares prevean impartir contenidos curriculares o llevar a cabo otras actividades educativas, en alguna de las lenguas extranjeras enseñadas en la escuela. Creemos ver, en este artículo, una nueva discriminación del castellano. Se permite que las lenguas extranjeras sean lenguas vehiculares, como el catalán, y se niega esta función al castellano. Podemos preguntarnos el porqué de una enseñanza en lengua extranjera y no en castellano. ¿Acaso se pretende con ello facilitar su aprendizaje? En ese caso, podemos preguntarnos si el aprendizaje del castellano ya ha concluido cuando los niños llegan a la escuela y/o si se puede conseguir una competencia comunicativa satisfactoria con un horario inferior al de la lengua extranjera y sin tener la función de lengua vehicular. Esto sería un nuevo milagro de Pentecostés.

· En el Art. 13, se aborda la cuestión de la formación lingüística inicial y continua del profesorado. Los profesores deben poseer la titulación requerida (diplomatura o licenciatura) y, además acreditar el dominio de las dos lengua oficiales, aunque en todas sus actividades deben utilizar normalmente el catalán (Art.13.1). Por lo que respecta a la formación continua, el Departament d’Ensenyament debe tomar las medidas pertinentes para actualizar las competencias lingüísticas del profesorado y proporcionar las herramientas didácticas que faciliten la enseñanza del catalán y en catalán (Art. 13.2.). Aquí detectamos una nueva discriminación de los profesores de lengua castellana, para los cuales no se prevé ni reciclaje ni herramientas para la enseñanza del castellano; están, por lo tanto, dejados de la mano de Dios.

· Lo mismo puede decirse del “proyecto lingüístico” (Art. 14), que cada centro escolar debe elaborar, haciendo uso de la autonomía de los centros (Art. 2.2.c.), para abordar los aspectos relativos a la enseñanza y al uso de las lenguas y así adecuar el proceso de enseñanza a la realidad sociolingüística de cada centro. Entre los distintos aspectos que hay que abordar en el mismo deben figurar siempre el “tratamiento del catalán como lengua vehicular y de aprendizaje”, “las distintas opciones respecto a las lenguas extranjeras” (enseñanza de y en lengua extrajera), el “proceso de enseñanza y de aprendizaje del castellano” y la “continuidad y coherencia educativas” en el uso del catalán en los servicios escolares y en las actividades organizadas por las asociaciones de madres y padres de alumnos (AMPAS) (Art. 14.2.). Según lo expuesto en este párrafo, la discriminación del castellano es evidente, de nuevo, y la autonomía de los centros, en la preparación del proyecto docente, brilla por su ausencia. ¿Acaso el contenido de los proyectos lingüísticos no es idéntico, si tenemos en cuenta las especificaciones del Art. 14 de la LEC? ¿Acaso no se utiliza en todos los centros la inmersión precoz, total y obligatoria, como propone la LEC? ¿Acaso no se ha planificado la conquista de nuevos espacios lingüísticos para el catalán (el pasillo, el patio, la calle, ...)?

· En el Art. 15. de la LEC, se utiliza, por primera vez, en la literatura oficial y legal, la expresión “programas de inmersión lingüística”, aunque la implantación real de los mismos en el sistema educativo de Cataluña se inició en 1992, con los llamados “decretos de inmersión lingüística” (cf. supra). Estos programas deben asegurar el uso intensivo del catalán como lengua vehicular de enseñanza y de aprendizaje. Por ello, los centros escolares deben adaptar los horarios a las características de los precitados programas. En este artículo, la discriminación hacia el castellano es también evidente. Se habla de “programas” o de “estrategias de inmersión lingüística, sin duda pensando en el abanico de posibilidades que se dieron en Canadá, país donde se creó y se utilizó, con éxito, esta fórmula de aprendizaje del francés por los anglófonos de Québec (ELA, 1991). Ahora bien, en Cataluña, sólo se utiliza un único programa: la “inmersión precoz, total” y, además, “obligatoria”, pero sólo en catalán. Esta elección discriminatoria confirmó y ratificó el triunfo de los criterios e intereses políticos, defendidos desde su constitución, en 1961, por Omnium Cultural, sobre los criterios pedagógicos y psicolingüísticos, que han primado en Rosa Sensat, desde 1965.

· Según el Art. 16., el catalán, como “lengua propia de Cataluña” (?), lo es también de la Administración educativa. Por eso, la administración educativa y los centros deben utilizar normalmente el catalán, tanto en sus comunicaciones internas como externas, ya sean orales o escritas. Sin embargo, las “lenguas no oficiales” podrán también ser utilizadas en las comunicaciones de acogida de los recién llegados. En este artículo detectamos una nueva discriminación hacia el castellano, lengua oficial también en Cataluña. En efecto, por un lado, se impone el catalán como única lengua de la Administración y de los centros; y por el otro, se pueden utilizar también las “lenguas no oficiales” (i.e. las lenguas extranjeras). Sin embargo, no se dice nada sobre el uso del castellano en los mismos contextos y para las mismas funciones.

· Una nueva discriminación la detectamos en los Arts. 18 y 40.2. Estos artículos preconizan que las administraciones educativas y los centros escolares deben impulsar acuerdos de colaboración para potenciar las acciones educativas con el entorno, con el fin de conseguir la coherencia y la continuidad en la enseñanza y el uso del catalán. Estas acciones, se puntualiza, deben potenciar el uso del catalán para garantizar que todos los alumnos tengan las mismas oportunidades de conocer y usar las dos lenguas oficiales. Con estos dos artículos se discrimina, de nuevo, el castellano y se piensa sólo en potenciar el uso del catalán. Además, son contradictorios o incoherentes ya que se quiere potenciar el catalán con los citados acuerdos de colaboración y, luego, se afirma que esto va a permitir garantizar el conocimiento y uso de las dos lenguas oficiales.

· Como hemos constatado supra en relación con la enseñanza de y en lengua extranjera en la enseñanza obligatoria, una última discriminación (y no hemos pretendido ser exhaustivos) la encontramos en el Art. 61.7., en el que se afirma que el Departament d’Ensenyament de la Generalitat debe adoptar las medidas necesarias para que, durante el bachillerato, “se impartan en lengua extranjera materias no lingüísticas”. De nuevo, se permite que una lengua extranjera sea vehículo de enseñanza, como el catalán, pero esto no es posible con el castellano.

5. Consideraciones finales

· Para materializar los preceptos de los textos legales precitados, que se escalonan entre 1992 (Decretos de Inmersión) y 2009 (LEC) y que preconizan una “inmersión precoz, total y obligatoria”, los responsables de la política educativa y lingüística de Cataluña importaron, como hemos indicado supra, sin la preventiva y salutífera cuarentena, uno de los programas canadienses de inmersión (ELA, 1991; Germain, 1993): la “inmersión precoz y total”. Ahora bien, los responsables políticos y sus cooperadores necesarios, los asesores técnicos, no se han dado cuenta o, más bien, no han querido ver que las condiciones de Quebec y de Cataluña son totalmente diferentes e incluso, podríamos decir, antagónicas. Por eso, podemos aseverar que, en Cataluña, se han desvirtuado dichos programas y se han utilizado con fines políticos y no pedagógicos, ni altruistas. Para darse cuenta de ello, basta con oponer sistemáticamente los programas canadienses y el programa catalán desde distintos puntos de vista (Cabezas, 2008c).

· Para completar lo dicho hasta ahora, debemos añadir algunas consideraciones más, que ponen en entredicho e invalidan, aún más, el programa de inmersión precoz, total y obligatoria aplicado en Cataluña. En efecto, los defensores a ultranza del programa catalán de inmersión lingüística han olvidado o han despreciado algunos de los principios básicos de la educación bilingüe, recogidos, desde hace mucho tiempo y todavía válidos, en las recomendaciones de la UNESCO (1953).

· Según uno de estos principios, en la primera etapa de la enseñanza, lo más normal y lo más eficaz es que en la escuela se utilice como lengua vehicular la lengua materna del niño. Si se utilizara otra, la comunicación, en un primer momento, no sería posible. Y aunque el profesor utilice medios no verbales de comunicación y aunque los niños desarrollen enseguida ciertas habilidades lingüísticas, la comunicación nunca será tan fácil, tan cómoda y tan eficaz como con la lengua materna. En efecto, como argumenta el psicolingüista catalán M. Siguán (1985), con la inmersión precoz, total y obligatoria, “el mundo de las palabras y significados escolares queda así cortado del mundo de las experiencias previas y externas a la escuela. Por eso es preferible y deseable el uso de la lengua materna en la educación, especialmente en sus primeras etapas”.

· Por otro lado, según otro principio, el aprendizaje de una lengua distinta de la materna, y sobre todo si se quiere que sea precoz, debe iniciarse de forma progresiva. Por eso, sigue aseverando M. Siguán, “la inmersión brusca (que es la utilizada en Cataluña) sólo debe utilizarse cuando no exista otra posibilidad o cuando [...] los padres, [...], estén dispuestos a correr con los riesgos pedagógicos que comporta”.

· Finalmente, debemos poner el dedo en la llaga de la contradicción existente entre la inmersión lingüística catalana actual (precoz, total y obligatoria) y uno de los planteamientos y una de las reivindicaciones tradicionales de la pedagogía catalana en relación con la enseñanza del catalán y del castellano en Cataluña, defendidos por Rosa Sensat desde 1965 (cf. 2.1. supra). Este planteamiento y esta reivindicación se fundamentan en las teorías sobre adquisición del lenguaje y en las recomendaciones de la UNESCO, según las cuales, en la primera infancia, es conveniente y necesario utilizar la lengua materna como lengua vehicular de los primeros aprendizajes. Ahora bien, como lo subraya J.C. Herreras (2006), “lo que ayer podía ser válido para los catalanohablantes y su lengua, el catalán, hoy no lo es para los castellanohablantes y el castellano, no por razones de interés psicopedagógico sino por razones de orden sociopolítico”. Esta misma actitud quedó reflejada, algunos años antes, en un titular de portada del ABC (12.09.1993), que sintetiza lo que iba a pasar y lo que estaba en juego con los decretos de inmersión de 1992: "Igual que Franco pero al revés. Persecución del castellano en Cataluña".

· Esta normalización precoz, total y obligatoria está preñada tanto de violaciones de los derechos lingüísticos de los alumnos castellanohablantes y de los padres de los mismos, como de discriminaciones hacia la lengua castellana. Además, implica un desprecio absoluto tanto de las aportaciones de las Ciencias de la Educación como de las recomendaciones de la UNESCO. Ahora bien, este estado de cosas ha provocado que la parte más informada, más ilustrada y más consciente de la sociedad civil catalana, y no los partidos políticos tradicionales y al uso, se levante y se oponga a los desmanes de la precitada normalización radical y a la entropía provocada por la misma.

· En efecto, desde los decretos de inmersión de 1992, en la sociedad catalana han ido surgiendo numerosas asociaciones (Acción Cultural Miguel de Cervantes, en 1983; Asociación por la Tolerancia, en 1992; Convivencia Cívica Catalana, en 1998; Profesores por el Bilingüismo, Foro Babel, Coordinadora de Afectados en Defensa del Castellano, etc., muchas de ellas federadas con otras de distintas CC.AA. en FACIDE –Federación de Asociaciones por el Derecho al Idioma Común Español–), cuyas preocupaciones y ocupaciones están centradas en la defensa de los derechos lingüísticos de los ciudadanos castellanohablantes de Cataluña. Con el mismo objetivo y con las mismas preocupaciones, también han visto el día dos nuevos partidos políticos, que han salido rana: uno, en 2006, con implantación regional en Cataluña, C’s (Ciudadanos-Partido de la Ciudadanía), que obtuvo más de 90.000 votos y tres diputados para el Parlamento de Cataluña; el otro, en 2007, con implantación nacional, UPyD (Unión Progreso y Democracia), y con representación, en la actualidad, tanto en el Parlamento Español, como en el Parlamento Vasco y el Parlamento Europeo.

· Estas asociaciones han desarrollado una intensa labor en la defensa de los derechos lingüísticos y en pro del bilingüismo, mediante estudios, análisis, ensayos, libros, manifiestos, conferencias, debates, etc.; mediante frecuentes manifestaciones y concentraciones de protesta y reivindicativas; así como con iniciativas legislativas y judiciales. Todo esto siempre ha tenido y tiene un amplio eco en los medios de comunicación del resto de España (pero no siempre en los de Cataluña), que se han implicado también en la defensa de los mismos valores y derechos. Incluso, en algún periódico digital (es el caso de lavozlibre), hay una sección fija y específica (“Conflicto”), que recoge cotidiana y puntualmente noticias, reflexiones y comentarios sobre la problemática lingüística.

· Entre la labor parlamentaria, se debe citar la iniciativa de la denominada “enmienda seis punto uno” (6.1), con la que se intentó defender la igualdad de estatus para las lenguas castellana y catalana. Esta enmienda fue apoyada por las asociaciones precitadas así como por miles de firmas. Con ella, se solicitó a las Cortes Generales, antes de la aprobación del nuevo Estatuto de Autonomía de Cataluña de 2006, la sustitución del Art. 6.1. por el texto alternativo de la “enmienda seis punto uno”. Ésta, que fue rechazada por las Cortes, rezaba así: «Las lenguas propias de los catalanes son el catalán y el castellano. Como tales, ambas son las lenguas de uso normal de las administraciones públicas y de los medios de comunicación públicos en Cataluña, y son también las lenguas normalmente empleadas como vehiculares y de aprendizaje en la educación». Y se mantuvo la redacción original que estipula, falsa y arbitrariamente, que “La lengua propia de Cataluña es el catalán. Como tal, el catalán es la lengua de uso normal y preferente de las administraciones públicas y de los medios de comunicación públicos de Cataluña, y es también la lengua normalmente utilizada como vehicular y de aprendizaje en la enseñanza".

· Por otro lado, debemos hacer referencia a la “iniciativa legislativa popular” (ILP), que fue presentada y defendida por la asociación Convivencia Cívica Catalana, en diciembre de 2007, con el apoyo de más de 50.000 firmas. Con ella se pretendió que fueran derogados el Art. 2. y el Capítulo-III de la Ley de Política Lingüística, que discriminaban tanto a los alumnos hispanohablantes como la lengua castellana. Y, como contrapartida, se exigía, al mismo tiempo, la primera enseñanza en la lengua materna del alumno y el bilingüismo escolar. Esta ILP fue desestimada también por la mayoría nacionalista del Parlamento de Cataluña.

· Además, las asociaciones precitadas no se han arredrado ante las discriminaciones lingüísticas o la política de hechos consumados de la Generalitat, ni ante los oídos sordos de las Cortes Generales y del Parlamento de Cataluña hacia sus demandas, y han hecho uso de otros medios para hacer valer los derechos lingüísticos de los ciudadanos de Cataluña. Han utilizado también la vía judicial interponiendo varios recursos contencioso-administrativos ante el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC). Uno de ellos contra la decisión unilateral, por parte de la Generalitat, de suprimir, en los impresos de preinscripción, la casilla que permitía conocer la “lengua habitual” de cada alumno y organizar, en consecuencia, la primera enseñanza en dicha lengua. El otro, contra el incumplimiento, por parte del Departament d’Ensenyament de la Generalitat, del Decreto del Ministerio de Educación y Ciencia (MEC) sobre enseñanzas mínimas en la educación primaria, en el que se precisa la dedicación horaria de la lengua castellana (tres horas semanales en vez de dos). En los dos casos, el TSJC dictó sentencias favorables a las pretensiones de Convivencia Cívica Catalana y de la Asociación por la Tolerancia; sentencias que obligaban a la Generalitat tanto a restablecer la casilla relativa a la “lengua habitual” del alumno, como a tomar las medidas pertinentes para poder impartir una tercera hora de castellano en la enseñanza primaria. Sin embargo, y a pesar de estas sentencias condenatorias, la Generalitat siempre ha dilatado el cumplimiento de las mismas, recurriéndolas ante el Tribunal Supremo. Y cuando éste ha confirmado las sentencias condenatorias del TSJC y se han convertido en firmes, la Generalitat ha hecho caso omiso de todas las sentencias contrarias a su política lingüística, saltándose a la torera uno de los principios y pilares básicos de todo estado de derecho (el acatamiento de la legalidad vigente y de las sentencias judiciales firmes).

· Debemos precisar también que tanto las asociaciones precitadas como ciudadanos individuales se han dirigido al Defensor del Pueblo para pedir amparo ante la progresiva minoración de las libertades y de los derechos lingüísticos. Por eso, en 2005, el titular de esta institución, Enrique Múgica, se dirigió a la Ministra de Educación, María Jesús San Segundo, para sugerirle que “valore la posibilidad [de que, en el marco de la futura Ley Orgánica del Derecho a la Educación –LODE–]se garantice, desde la óptica y la competencia del legislador estatal, la plena efectividad de los derechos lingüísticos que corresponden a los destinatarios del derecho a la educación”. Por otro lado, en el año 2009, las asociaciones precitadas se dirigieron nuevamente al Defensor del Pueblo para que recurriese la Ley de Educación de Cataluña (LEC) de 2009 ante el Tribunal Constitucional. Sin embargo, Enrique Múgica se ha abstenido de recurrir la LEC hasta que el Tribunal Constitucional no se pronuncie sobre el nuevo Estatuto de Cataluña, contra el que hay hasta cinco recursos de inconstitucionalidad desde hace más de tres años. Por eso, a finales de septiembre de 2009, la Asociación por la Tolerancia se dirigió al Partido Popular (PP) para que presentara un recurso de inconstitucionalidad contra diversos artículos de la LEC, que blindaban la “inmersión lingüística” y que bloqueaban la aplicación de la tercera hora de castellano, recurso que el PP presentó a mediados de octubre de 2009 y que está también pendiente de resolución del Tribunal Constitucional.

· Este recurso contra la LEC es coherente y lógico con otro de 2006, también presentado por el PP ante el Tribunal Constitucional, contra más de un tercio del nuevo Estatuto de Autonomía de Cataluña de 2006 (El País, 13.11.2009). En efecto, sobre el Estatuto de 2006 pende la espada de Damocles constitucional. Entre los artículos recurridos, está el Art. 6. referido a “la lengua propia y a las lenguas oficiales”, que fue desarrollado minuciosamente por la LEC de 2009, sin estar aún resuelto el recurso de inconstitucionalidad. Ante una más que probable sentencia del Tribunal Constitucional declarando inconstitucionales muchos de los artículos del Estatuto de 2006, los partidos políticos nacionalistas de todo cuño (de derechas, de izquierdas, en el poder o en la oposición), como es habitual en ellos, ya han anunciado que no acatarán la decisión del Tribunal Constitucional y han amenazado con llamar a los catalanes a rebelarse contra una sentencia que recorte el Estatuto de 2006. Si el Tribunal Constitucional no lo impide, la entropía lingüística, provocada por la inmersión lingüística precoz, total y obligatoria en Cataluña, será legalizada por una ley orgánica, se consolidará y sólo podrá agravar la situación y desencadenar un enfrentamiento lingüístico, acabando con el oasis sociolingüístico de la época de la Transición (1975-1992) y con la paz sociolingüística (cf. Lingüística para Nacionalistas – VII); algo que algunos temen y han vaticinado (R. Obiols, candidato a la presidencia de la Generalitat en 1984, citado por González Ollé, 1995, 151-152; Vidal-Quadras, 1996; Cabezas, 2008b).

© Manuel I. Cabezas González

Profesor de Lingüística y de Lingüística Aplicada

Universidad Autónoma de Barcelona

manuelignacio.cabezas@gmail.com

26 de abril de 2010

(*) Esta octava entrega es la parte final resumida de un largo ensayo, titulado “Del oasis sociolingüístico español a la entropía lingüística de las CC. AA. con dos lenguas oficiales (el caso catalán)”, que será publicado en las actas del coloquio internacional sobre “L’Europe des 27 et ses langues”, que tuvo lugar en París del 3 al 5 de diciembre de 2009.

Algunas fuentes para verificar lo expuesto e ir más lejos:

______________________________________________________________________

· Cabezas González, M. I. (2008a), “Lingüística para Nacionalistas (I): De la génesis y del desarrollo del lenguaje”, in web Ciudadanos en la Red o en http://quiennosdefiende.blogspot.com.

· Cabezas González, M. I. (2008b), “Lingüística para Nacionalistas (II): De las lenguas naturales y de sus funciones”, in web Ciudadanos en la Red o http://quiennosdefiende.blogspot.com.

· Cabezas González, M. I. (2008c), “Lingüística para Nacionalistas (III): De la ‘normalización’ y de la ‘inmersión’ lingüísticas”, in web Ciudadanos en la Red o http://quiennosdefiende.blogspot.com.

· Cabezas González, M. I. (2008d), “Lingüística para Nacionalistas (IV): De las consecuencias de la inmersión precoz y total”, in web Ciudadanos en la Red, o http://quiennosdefiende.blogspot.com.

· Cabezas González, M. I. (2010), “Lingüística para Nacionalistas (VII): Del oasis sociolingüístico español y de las políticas de normalización lingüística flexibles, racionales yt razonables en Cataluña”, in web Ciudadanos en la Red o en http://quiennosdefiende.blogspot.com.

· Cervantina Digital (2000), La discriminación y represión de la Comunidad castellanohablante de Cataluña, Barcelona, Documento de Acción Cultural Miguel de Cervantes.

· Díez, M. y alii (1977), Las lenguas de España, Madrid, Servicio de Publicaciones del MEC, Col. Breviarios de Educación.

· Entwistle, W. J. (1982), Las lenguas de España: Castellano, Catalán, Vasco y Gallego-Portugués, Madrid, E. Istmo.

· Études de Linguistique Appliquée (ELA), 82 (1991). Número monográfico sobre « L’immersion au Canada », coordinado por Pierre Calvé.

· García Martín, J. M. (2003), “Hacia la constitución de la norma del español entre los siglos XVI y XVIII: interacción entre norma y lengua oficial”, in J.C. Herreras (Dir.), Norme linguistique et société, Valenciennes, Cresle, PU Valenciennes, pp. 9-40.

· Germain, Cl. (1993), Évolution de l’enseignement des langues : 5000 ans d’histoire, Paris, Clé International, pp. 313-327.

· González Ollé, F. (1994), “Tradicionalistas y progresistas ante la diversidad idiomática de España”, in de Abreu M.F y alii, Lenguas de España, Lenguas de Europa, Madrid, Fundación Canovas del Castillo, Col. Veintiuno, pp. 129-160.

· González Ollé, F. (1995), “El largo camino hacia la oficialidad del español”, in Manuel Seco y Gregorio Salvador (Coords.), La lengua española, hoy, Madrid, Fundación Juan March.

· Herreras, J. C. (2006), Lenguas y normalización en España, Madrid, Gredos.

· Lerena, C. (1976), Escuela, ideología y clases sociales en España, Barcelona, Ariel.

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· Meliá, J. (1970), Informe sobre la lengua catalana, Madrid, Magisterio Español.

· Menéndez Pidal, R. (1960), Enciclopedia Lingüística Hispánica, Madrid, T.-1, Consejo Superior de Investigaciones Científicas.

· Mestre Ferre, O. (1981), “I. Cataluña. Situación actual del bilingüismo en la enseñanza en Cataluña”, in Revista de Educación, 268, pp. 203-252.

· Milhou, A. (1989) « L’impérialisme linguistique castillan; mythe et réalité », in Cahiers du CRIAR, 9.

· Mosterín, J. (2008), “Error categorial”, in La cultura de la libertad, Madrid, Espasa Calpe, Col. Gran Austral, pp. 137-140.

· Muset, M. y Arenas, J. (1982), “Informe sobre la situación de la enseñanza en catalán y del catalán en Cataluña”, in Miquel Siguán (Coord.), Lenguas y educación en el ámbito del Estado español, Barcelona, Ediciones de la Universidad de Barcelona, Serie Seminario – 15, pp.133-154.

· Pericay, X. (2007), “Cataluña. La lengua del poder”, in Xavier Pericay, (Coord.), ¿Libertad o coacción? Políticas lingüísticas y nacionalismos en España, Madrid, Faes, pp. 43-59.

· Pericay, X. (2007), “Introducción”, in Xavier Pericay, (Coord.), ¿Libertad o coacción? Políticas lingüísticas y nacionalismos en España, Madrid, Faes, pp. 9-24.

· Rosa Sensat (1972), El Bilingüisme escolar a Catalunya, Barcelona, Fundació Artur Martorell.

· Siguán, M. (1982), “Presentación del Seminario: El ICE de la Universidad de Barcelona y la política lingüística”, in Miquel Siguán (coord.), Lenguas y educación en el ámbito del Estado español, Barcelona, Ediciones de la Universidad de Barcelona, Serie Seminario – 15, pp. 5-18.

· Siguán, M. (1985), “Enseñanza en dos lenguas y resultados escolares. Una interpretación sociocultural”, in Miquel Siguán (Coord..), Enseñanza en dos lenguas y resultados escolares, Barcelona, UB Barcelona, Serie seminario sobre “educación y Lenguas”, pp. 211-235.

· Strubell i Trueta, M. (1981), “La normalización lingüística en el sistema escolar de Cataluña y el entorno social”, in Revista de Educación, nº 268, pp. 31-48.

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· Valdeón, J. (1981), “Los Reyes Católicos. La unidad dinástica de Castilla y Aragón”, in La Baja Edad Media. Crisis y renovación en los siglos XIV y XV, Col. Hostoria-16, Historia de España nº 5, 109-127..

· Vidal-Quadras, A. (1996), Multilingüismo y política (El caso catalán), Barcelona, Quaderns de la Fundació Concordia, nº 4.

· Villar, P. (1979), Historia de España, Barcelona, Editorial Crítica.

El tiempo perdido


No me resigno a seguir soportando las estupideces del fantasma de La Moncloa, que tras prometer pleno empleo para triunfar en las elecciones, tras negar la existencia de la apabullante crisis económica que estamos viviendo, también para salir victorioso de las elecciones, ahora nos venga diciendo que para mayo todo comenzará a resolverse, si no será para junio, si no para octubre o diciembre, de este año o del que viene. Está mintiendo y lo sabe, porque en España no se producirán los primeros puestos de trabajo que reducirán el paro desde más de los 5 millones que alcanzaremos por lo menos hasta el 2014-2016. Ni con su gobierno, ni con otro gobierno, han esperado demasiado tiempo para afrontar la crisis, la han afrontado mal y la seguirán afrontando mal, por qué realmente no saben como afrontarla y no quieren seguir perdiendo apoyo electoral.

Verán ustedes, la cuestión que nos ocupa es importante, muy importante: ¿el Presidente del Gobierno de España ha mentido de forma reiterada a los españoles, con un discurso delincuente que roza la estafa pública y vamos a tener que esperar dos años más para poder echarlo del poder?. ¿Vamos a tener que soportar durante dos largos años a todos los imbéciles del país insultando nuestra inteligencia, con la defensa de Garzón, de Bono, del Estatut, de la democracia cubana, de los brotes verdes y la promoción de Evo Morales al Premio Nóbel de Medicina?.

Si tuvieran vergüenza, algo de lo que carecen, todos los que conforman la cofradía de la ceja se quedarían callados y asumirían discretamente el fracaso de todo –absolutamente todo lo que han hecho los Gobiernos de José Luis-, pero no lo harán, están provocando la ira del pueblo español, que el día que se manifieste va a ocasionar mucha violencia algo que buscan los agitadores y propagandistas para luego hacerse las víctimas, porque en eso radica su negocio. Amenazan, insultan, difaman, mienten, estafan y seguimos pagándoles elevados sueldos que no cobrarían en su vida por sus méritos personales, de no estar en la política.

Los jóvenes en España, que soportan casi un 50 % de paro, 1 de cada 2 jóvenes españoles en edad de trabajar y que quiere trabajar no puede hacerlo, están pagando el mayor peaje de la historia, por qué antes de que puedan alcanzar una vida independiente, pasará al menos una década. Sus padres, si siguen teniendo trabajo, van a tener que trabajar hasta los 67 años y pagar todas las subidas de impuestos que se le ocurran a Elena Salgado. Y los más viejos, verán peligrar su bienestar, porque tendrán que compartir su pensión con sus nietos e hijos.

¿Pero cómo se puede ser tan inútiles y salir todavía en los medios de comunicación estafando a la opinión pública sin recato alguno?.

Se lo explicaré, ahora es cuando más están robando, esperan aprovechar estos dos años para obtener recursos suficientes para vivir el resto de su vida sin trabajar, y luego dirán que ellos lo intentaron pero que no fue posible hacer nada: el paciente que han maltratado y no han sabido atender se morirá de muerte natural, y lo peor es que se quedarán tan tranquilos.

Pues me temo que no va a ser así, porque servidor, como español de a pie –y espero que otros me acompañen- no va a descansar hasta que devuelvan todo lo que han robado, todo lo que han malgastado, todo lo que han invertido en los pesebres electorales, todo lo que han donado a sindicatos, partidos políticos y colectivos. Hasta el último euro. Ni plan E, ni hostias, todo lo que han hecho los gobiernos de José Luis exclusivamente tenía por finalidad forrar a los parásitos que le rodean, que le apoyan, que le aplauden, a costa de que la próxima generación de españoles se vea en la obligación de emigrar si no quiere pudrirse.

Yo tengo hijos y por mis hijos no sé si mato como Belén Esteban, pero lo que sí sé es que no me quedo de brazos cruzados, bastante ha sido con que me hayan hecho perder seis años de mi vida, para que ahora dejen el país como un solar en ruinas, y que la generación de nuestros hijos viva en la miseria, porque si ellos viven en la miseria, nosotros también tendremos que hacerlo.

Bastante penoso es que en la vida perdamos tiempo de bienestar por nuestros propios errores, para que encima estemos obligados a que nuestra vida sea una mierda gracias a los que detentan el poder, sin reunir condiciones siquiera para abrir la puerta del ministerio que ocupan, y que sólo persiguen mejorar su existencia a costa de nuestro malestar. ¿Es cierto que esa indigente intelectual que es Leire Pajín cobra casi 20.000 euros al mes, es decir 240.000 euros al año?. Pues vayan enterándose, para que la compañera Leire cobre esa burrada, tres chavales de su edad, posiblemente alguno hijo del lector o lectora que descubra estas palabras, estarán en el paro los próximos diez años, gracias a la genialidad de su propaganda y su habilidad en la estafa pública.

Así que se acabó el cuento, van a devolver hasta el último euro, y si se lo han gastado a la cárcel, que acompañen a los terroristas de ETA que es con quien tienen que pasar el resto de sus vidas todos los que han tenido algo que ver en el desastre, y que han hecho auténtico terrorismo político desde el Gobierno. Hagamos cárceles, muchas cárceles, con un nuevo plan Z, porque vamos a tener para llenarlas durante años. La mafia roja ha convertido España en su negocio.

Biante de Priena

martes, 27 de abril de 2010

Un liberal en Downing Street


Nicholas William Peter Clegg (nacido el 7 de enero de 1967), conocido públicamente como Nick Clegg, es parlamentario británico de Sheffield Hallam, desde el 18 de diciembre de 2007, y el actual líder de los Liberal demócratas del Reino Unido, ha sido elegido por su partido como candidato a primer ministro británico.

El partido de los Liberal Demócratas es la tercera fuerza política del Reino Unido, con 63 miembros en la Cámara de los Comunes. Fue fundado en 1988 como la fusión del Partido Social Demócrata y el Partido Liberal, que ya tenían una alianza electoral desde 1983. Entre 1999 a 2003 gobernaron en Gales y Escocia en coalición con el Partido Laborista

Este partido tiene una ideología liberal y democrática, con una clara finalidad social, no es social-liberal como algunos se empeñan en demostrar, incluso incluyendo entre sus precursores a Tony Blair o José Luis Rodríguez Zapatero (¿?), extraña barbaridad porque el líder socialista español es precisamente lo contrario de un liberal, y más bien representa los intereses del sectarismo más rancio de la izquierda, pero la propaganda pagada por todos los españoles se encarga de intoxicar y embadurnar el espacio público, desde hace seis largos años.

El social liberalismo es un invento de los socialistas camuflados de socialdemócratas que tratan de aferrarse al poder como sea, por ejemplo, la líder de UPyD, Rosa Díez y algunos de los que la acompañan, como Antonio Robles, se han calificado a sí mismos de social liberales –cuando en realidad son socialistas-, al igual que Albert Rivera, el líder de Ciutadans, tras el cambio de ideario que le impuso Francesc de Carreras.


Un poco de historia

La reunión de dos partidos, los socialdemócratas escindidos tras el radicalismo de izquierdas establecido en las últimas etapas de Blair y la era de Brown, y los liberales, descendientes de los tradicionales whigs, permitió la formación en 1988 del partido de los Liberal Demócratas, con un claro objetivo transversal.

El Partido Social Demócrata (SDP) (en inglés: Social Democratic Party) fue un partido político del Reino Unido de ámbito nacional, activo entre 1981 y 1988. Fue fundado por cuadros de alto nivel del Partido Laborista del ala moderada: Roy Jenkins, David Owen, Bill Rodgers y Shirley Williams. En el momento de la creación del SDP, Owen y Rodgers eran miembros de la Cámara de los Comunes; Jenkins había dejado el parlamento en 1977 para servir como Presidente de la Comisión Europea, mientras que Williams había perdido su escaño en las elecciones generales de 1979. Los cuatro abandonaron el Partido Laborista en el convencimiento de que se había convertido en demasiado izquierdista, y se habían infiltrado facciones troskistas cuyas opiniones y comportamientos se encontraban en contradicción con el grupo laborista en el parlamento y el electorado de la formación.

En las elecciones generales de 1983 y 1987, el SDP se unió al Partido Liberal, formando la coalición electoral SDP-Liberal Alliance. El partido se fusionó después con los Liberales Demócratas en 1988 para formar el Partido Liberal Demócrata, aunque una minoría permaneció en el SDP.

El Partido Liberal del Reino Unido es un partido politico actualmente desaparecido que existió durante los siglos XIX y XX. Desde su nacimiento fue uno de los principales partidos de Gran Bretaña, junto con el conservador. Su apogeo se dio entre los años sesenta del siglo XIX, tras ser fundado por Lord Palmerston, hasta los años veinte del siglo pasado, cuando sufrieron varios reveses electorales que los situaron por debajo de los otros dos grandes partidos. A partir de entonces fue la tercera fuerza electoral, con un porcentaje de votos muy variable. En 1988 el partido se fusionó con el Partido Social Demócrata para originar el Partido Liberal Demócrata.

Ideología

El estado no debe intervenir en la vida privada de las personas, ni comportarse como una nodriza (nanny state) que provea de recursos sin límite, ni contraprestaciones a los ciudadanos. Su consideración de la libertad es positiva, siguiendo las enseñanzas de John Stuart Mill e Isaiah Berlin, no se trata tanto de o que la gente pueda hacer lo que quiera, sino de facilitar que la gente pueda hacer lo que quiera, esa es la función del Estado, corregir las desigualdades de origen y promover que los que más se esfuercen, trabajen y luchen puedan conseguir las mejores posiciones en la sociedad, que son las que les corresponden en justicia.

Se han posicionado contra la guerra de Irak y son partidarios de la progresiva implantación de energías alternativas. Un elemento importante de la política de los liberal demócratas británicos es la responsabilidad, cada ciudadano debe ser responsable de sí mismo y no debe esperar que el Estado resuelva sus problemas, salvo en casos excepcionales. Abogan por la plena separación de poderes, con el imperio de la ley sobre todos ellos. Promueven el Estado de Bienestar responsable, la descentralización política y económica, y la fiscalización progresiva. También pretenden establecer un sistema electoral proporcional, y la transformación de la Cámara de los Lores en asamblea electiva, al mismo tiempo que propugnan un recorte de los gastos del Estado y el control estricto del gasto de los políticos.

Su propuesta estrella es el descenso de los impuestos y el establecimiento de un nuevo contrato social entre los ciudadanos y los políticos, con una relación más próxima y directa, entre representados y representantes. Consideran que la democracia en el Reino Unido necesita vivificarse y abandonar la fosilización bipartidista –65 años de alternancia entre laboristas y conservadores son demasiados-. Su propuesta se encuentra actualmente en segundo lugar en las encuestas, por detrás de los conservadores y por delante de los laboristas. Harry Potter les está echando una mano con la magia, mientras su autora, J.K. Rowling, lo hace con los laboristas.

En España, el Movimiento Democrático, está tratando de llevar a la práctica una alternativa similar de transversalidad, compartiendo muchos de los objetivos de los Liberal Demócratas británicos, pero implementando alternativas referidas a la peculiar situación política que estamos viviendo ahora mismo, con un Gobierno socialista orientado al delirio, una oposición conservadora ausente, unos grupos nacionalistas minoritarios que tratan de imponer su ley sobre la ley común, y un poder judicial que ha dejado de ser una garantía de legalidad, para transformarse en una ceremonia de la confusión, azuzada desde los partidos políticos.

Desde Ciudadanos en la Red deseamos el triunfo a Nick Clegg, alguien muy próximo a España, ya que su mujer es una abogada vallisoletana con la que el líder de los liberales británicos tiene tres hijos. Desde hace varios años se le suele ver por Olmedo, Asturias y Galicia, donde suele acudir de vacaciones.

La mayoría de los datos concretos de este artículo han sido obtenidos de la wikipedia

Biante de Priena

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