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sábado, 17 de marzo de 2007

La construcción de la perversión política

Este artículo fue publicado por primera vez en este blog, hace cinco años, el 17 de marzo de 2007, en él se puede observar con claridad lo que ha ocurrido en España, es un ensayo sociológico que nos descubre que la responsabilidad sobre lo acontecido no ha estado exclusivamente en la maldad o ineptitud de los políticos, sino también en la indiferencia de los ciudadanos españoles ante esa maldad e ineptitud

"Nadie se hizo perverso súbitamente" Juvenal

En tiempos de globalización, el análisis exhaustivo es imprescindible. Los cambios que han experimentado, durante las últimas décadas, las sociedades reconocidas como más avanzadas, han sido extraordinariamente positivos, pero han arrastrado algunas cuestiones que se deberían erradicar por acuerdo de todos.

La democracia no se renueva espontáneamente, la libertad no se mantiene por sí misma, los derechos humanos no se sostienen por estar escritos; la justicia, la igualdad, la solidaridad, no se producen si no se siembran. La ausencia de atención a todas estas cuestiones conduce a una colección de distorsiones que pasamos a describir.


La sociedad realiza intercambios con sus representaciones, pero es incapaz de regularlas de forma racional, ocurriendo singulares mecanismos de refuerzo a posiciones que precisamente la perjudican. El conductismo debería analizarse con más detalle en el ámbito de la política


PERVERSIONES POLITICAS

En los momentos de amenaza, conflicto o peligro, la sociedad y sus representantes políticos, al igual que ocurre con los militares, establecen un proceso de convergencia de intereses comunes, que conduce a un estado de cohesión de sus propuestas. No hay diferencia entre las propuestas políticas y los deseos de la sociedad.

Sin embargo, en tiempos de paz y tranquilidad, la sociedad cuestiona sus representantes, promoviendo cambios que conciernen a las leyes y a la forma de gobernar. Sociedad y política solo alcanzan un auténtico proceso simbiótico en tiempos de guerra.

Al igual ocurre con otras semióticas; las expresiones simbólicas como la bandera, el himno, las instituciones, o los valores nacionales, cobran especial sentido para la sociedad en tiempos difíciles, y sin embargo, son desdeñadas, cuestionadas, o desposeídas en tiempo de paz.

Los políticos están condicionados por la sociedad que representan para recibir amor cuando hay problemas y críticas cuando no los hay. Numerosos conflictos son creados entre los políticos, que antes de resolver los problemas que ocurren en la sociedad que los elige, disfrutan de la conflictividad que generan al no resolverlos, lo que les termina justificando su presencia hasta hacerlos imprescindibles. Es como si al único fabricante de ataúdes de una comunidad se le permitiera decidir sobre la necesidad de implantar la pena de muerte en su ámbito.

Pero este problema no afecta solo al ámbito de la política; en menor escala ocurre en todas las instituciones y estamentos del Estado: justicia, militares, religiosas, orden público, educación, sanidad, obras públicas, o medio ambiente, entre otras.

En cada decisión política, ocurra en el ámbito que ocurra, siempre se producen dos consecuencias; la primera es la que concierne propio asunto que la suscita, y la segunda, la que incide en la carrera personal del personaje político que ha de tomar las decisiones. Es imposible separar una de la otra, por lo que siempre habrá que pensar que influencia incidió más en su decisión, si el asunto común o el privado.

PERVERSIONES EN LOS MEDIOS DE COMINICACION

Con los medios de comunicación ocurre lo mismo de una forma aún más flagrante, habitualmente subvencionados por la política en forma de publicidad o subvenciones, se ven obligados a no dejar de emitir información política de forma regular, si quieren subsistir.

Los medios de comunicación viven de la información que comunican, por lo que además de su utilidad como instrumentos de divulgación de las cosas que ocurren, también fomentan que ocurran cosas, por que así tendrán mayor información que transmitir.

Es una pescadilla que se muerde la cola, y que tiene mucho que ver con la sociología del rumor, que va cobrando más importancia a medida que se aleja de la realidad y se aproxima a los temores compartidos de los receptores.

Cuanto más partidista es un medio de comunicación, más necesidad tiene de sobrevivir a costa de beneficiar a su mecenas, y menos de una forma independiente; por lo que cada día se va haciendo menos importante la defensa de la verdad y más importante la propaganda.

Lamentablemente, España es un ejemplo interesante del pesebrismo de los medios de comunicación sesgados políticamente, con periódicos de derechas e izquierdas, pero no independientes. También ocurre lo mismo con emisoras de radio y cadenas de televisión.

La magnificación de una noticia o su olvido absoluto no depende nunca del azar, sino del interés de alguien que desea implantar sus posiciones en la sociedad.

PERVERSIONES EN LA SOCIEDAD

Los ciudadanos también somos responsables de que las cosas permanezcan igual, pues con quejarnos de lo que ocurre no es suficiente; así aceptamos como bueno lo que hay, sea lo que sea, con tal de no hacer la reflexión y el esfuerzo de intentar cambiar las cosas. “Todo vale” en principio, aunque luego se comprueba que esta actitud es errónea, por que permite que se transforme en el “vale todo”.

Nuestra sociedad no es una organización bien estructurada, más bien es una acumulación de gente. La sociedad no puede organizarse por si misma, mientras la política se ocupe de dirigir sus pasos.

La sociedad debe emanciparse de la política, hemos entrado en una dinámica extravagante, en la que resulta extraordinario observar como la sociedad depende de las decisiones de los políticos, y no la política de las decisiones de los ciudadanos.

PROXIMOS ESCENARIOS

Critica de la democracia occidental: el caso español

Tras la alianza puntual de la segunda guerra mundial para derrotar al común enemigo fascista, el mundo occidental recupera su dicotomía en dos facciones opuestas y complementarias, que fueron determinados con acierto como bloques: la OTAN y el Pacto de Varsovia.

En los años sesenta se construye el muro de Berlín en Alemania, que representa el acmé de la segregación en bandos a ambos lados de la frontera (el telón de acero en Europa), pero también de la escalada armamentística de la “guerra fría” y la disminución de intercambios entre el bloque comunista y el capitalista.

Años de maniqueísmo, que permiten a los poderes fácticos de ambas agrupaciones utilizar los recursos económicos y sociales en la construcción de sus respectivas fortalezas políticas. La sociedad evoluciona en este ambiente como buenamente puede. Pero es en Occidente, por su diferente valoración de la libertad, donde mejor se aprecia la reacción social de grupos minoritarios que están llamados a defender otros valores alternativos a los oficiales.

Es la época de la oposición permanente, de la crítica sistemática de lo existente, del “antismo”, de la negación permanente de lo que hay. Brotan movimientos antinucleares, antibelicistas, anticapitalistas, antiautoritarios, antiracistas, antireligiosos, anticivilización, antimercado, etc.

Durante este tiempo era más importante decir que se estaba en contra de algo, que definirse directamente, pudiendo aceptarse que la gente se hace por lo que no es, más que por lo que realmente es. Un ecologista no defiende la naturaleza, está contra la civilización. Un pacifista no defiende la paz, está contra la guerra. Un comunista no defiende el socialismo, está contra el capitalismo.

Cuando el líder socialista, Felipe González, gana las primeras elecciones en España en 1982, se sabe que sus seguidores y compañeros de partido están más por la labor de destruir lo que se encuentran que por crear algo nuevo. El pueblo aplaude la intervención en Rumasa, por ejemplo, más tarde la persecución de Mario Conde, se anticipa el reparto de las fincas de la Duquesa de Alba en Andalucía.

Desaparecen los iconos del franquismo y reaparecen otros. La administración se socializa, y se aprovecha la politización del sistema funcionarial para colocar a los partidarios en los puestos de gestión y gobierno de las instituciones, pero no solo en los nivele superiores del escalafón, el nepotismo alcanza al personal de limpieza o a los proveedores. Se crea una mafia política, económica y social.

Las masas siempre han aprobado el ir contra lo que hay. El acertado lema del PSOE es por el cambio, tras varias décadas de inmutabilidad. Brotan por todas partes expresiones culturales nuevas: la movida, el reconocimiento de los perseguidos, las legislaciones más igualitarias y por supuesto la entrada en Europa en 1986, que define el comienzo de una nueva etapa. Ya no importa tanto ser antifranquista, sino lo que realmente hay que ser es europeo en plenitud de hechos y derechos.

España se alinea con el resto de países de su órbita política y económica. Acompasa su marcha a la de los otros, con sus peculiaridades. Se producen las grandes luchas políticas entre los partidos de izquierdas y derechas, hasta que su confrontación termina aburriendo a la ciudadanía. A la gente le importa más el paro o el terrorismo que las elecciones, lo que quiere decir que nuestro país ha superado la etapa infantil en política, comenzando la juvenil.

Nuestro país se parece cada día más a cualquier otro de Europa. Surgen las inversiones extranjeras y la cultura del pelotazo, y los grandes negocios de la corrupción. Con Aznar, la ciudadanía descubre que los políticos son un mal necesario, más que aquellos anhelados salvadores que se esperaban durante el franquismo.

Con la internacionalización de España, nuestro país alcanza la madurez política, y se descuenta de una vez por todas la deuda de la nación con los ciudadanos de izquierdas perseguidos durante el franquismo. Aquí concluye la etapa anti, en los últimos años del pasado siglo.

La indiferencia, como tránsito hacia la nada

Ahora los políticos importan menos que la subida del petróleo o los combates del Barça y el Madrid. España, recupera su pulso tranquilo después de la taquicardia que padecida tras la muerte del dictador.

Los políticos sin embargo siguen peleándose por que consideran que la lucha está en su sueldo, sin haberse adaptado a las circunstancias actuales. Así tenemos un ambiente trasnochado en el Parlamento, por que estos señores no se dan cuenta de que las cosas ya han cambiado, y los únicos que no cambian son ellos.

En el pensamiento filosófico o la ciencia ocurre lo mismo, se está viviendo el periodo adaptativo tras la revolución tecnologíca, mediática y comunicativa, a la que hemos asistido en las tres últimas décadas. Es un periodo de reflexión discreta, de digestión histórica, de metabolismo de lo adquirido. Pero también de preparación del futuro.

Cuando hoy se pregunta a los más jóvenes sobre la política y los políticos, o no saben nada o dicen que no les importa. Esto es un grave problema, porque nuestros jóvenes se están acostumbrando a vivir en su propio mundo tribal de piercing, movil y msn, sin percatarse que ese letargo les conduce poco a poco a la incapacitación civil para asumir responsabilidades propias o sociales.

La indiferencia, es el peor enemigo de la libertad, no hay nadie más atrapado que aquel que no se pregunta nada. La indiferencia, es el caldo de cultivo para que los mismos aprovechados de siempre se beneficien de la baja resistencia a sus propósitos de culminar su obra personal. La indiferencia de los ciudadanos hacia la política y los políticos, es el preámbulo de la dictadura política de los arribistas y la próxima asfixia económica de los más poderosos.

Cada día que pasa nos cuesta más vivir de la misma forma, o peor; parece que no somos capaces de zafarnos socialmente de la servidumbre y la dependencia. Esclavos en Grecia y Roma, siervos en la Edad media, y adictos al consumo de lo que nos ofrecen en el siglo XXI.

Hoy nadie quiere cambiar, pero sin embargo todo el mundo se queja de que nada cambie; nos da miedo perder lo conseguido, y nos da miedo conseguir lo que necesitamos. Nos han llevado entre todos los políticos al río revuelto de sus intereses, y ahora se disponen a divertirse con la pesca.

La libertad es elección, pero no se puede elegir entre blanco y blanco, no hay elección en el más de lo mismo. Solo queda aceptar lo que hay, o dedicarse a la miseria de criticar lo que existe para soportar el paso del tiempo, la impotencia absoluta de los individuos considerados libres, y el naufragio social en el océano que separa la duda de la nada.

Los jóvenes, en esta ocasión, más que dueños de su destino, van a ser esclavos de su impotencia, inermes de valores, dependientes económicos, apáticos en la política y absolutamente conformistas, porque el precio de su libertad les resulta demasiado alto, mejor continuar en la estela de los viejos, aunque sea sometidos.

Y si la juventud acepta lo que hay, hemos alcanzado por fin, la zona cero de la democracia y la libertad, a partir de ahora, la política se convierte en un solar, preparado para el negocio de cualquier oscuro constructor.


Biante de Priena

Ciutadans y las iniciativas parlamentarias

Cada cierto tiempo toca, más o menos todos los meses, como la menstruación. Ocurre que determinados medios o personajes, se acuerdan de nuestro partido político Ciutadans, y nos convierten en un partido fantasma a la medida de sus intenciones.
En el pasado han sido varias las campañas mediáticas organizadas desde periódicos y panfletos, a izquierda y derecha del espectro político. Se han hecho críticas tendenciosas en el singular periódico de Enric Sopena, o El Periódico de su mujer, pero también en otros como El Mundo, El País, ABC, La Vanguardia o Libertad Digital, aunque éste último, habitualmente, ha sido favorable a nuestra formación y en el escriben algunos compañeros, al igual que en e-noticies.

En esta ocasión, son otros los medios de comunicación que no han hilado fino, haremos mención de algunos comunicados en los que se proclama que Ciutadans no da la talla, ni el callo. Y que nuestros tres parlamentarios están de vacaciones en “el parlament”

Diario Crítico dice el 16 de marzo, en su titular:

Ciutadans pasan desapercibidos en la política catalana.

Añadiendo a continuación: Ciutadans ha sido el único partido político que no ha presentado ninguna iniciativa parlamentaria. Como además en el gobierno ningunean al nuevo partido, sus filípicas no consiguen atraer la atención del respetable, y eso en un partido político que nace es poco recomendable.

El Semanal digital del 17 de Marzo, en su titular:

Rivera todavía no se ha estrenado con ninguna iniciativa parlamentaria

En el artículo que suscribe Eloisa Sánchez Bolinaga, se dice lo siguiente:

Por eso, la decepción es aún mayor cuando, pasados los cien días de gracia, Elsemanaldigital.com ha comprobado que la presencia de Rivera en la Cámara autonómica ha sido prácticamente clandestina. La labor de los parlamentarios de Ciutadans no ha servido para nada, sencillamente, porque no se conoce hasta ahora.

En la actualidad, el Parlamento de Cataluña está tramitando diecisiete proyectos de ley del remozado gobierno tripartito y diez de la oposición, cinco de CiU y cinco del PPC. Ciutadans, encuadrados en el grupo mixto, todavía debe estrenarse. ¿A qué esperan? Tal vez es que Rivera, Antonio Robles y Pepe Domingo aún no han tomado conciencia de su nueva y privilegiada situación. O, a lo peor, ése es precisamente el problema.


Sencillamente debemos considerar lo siguiente, en relación a esta exigencia mediática, que Ciutadans no puede presentar iniciativas parlamentarias porque no cuenta ni con grupo propio, ni tiene los cinco parlamentarios necesarios para hacerlo

Artículo 100 del Reglament del Parlament:

Article 100

Subjectes

La iniciativa legislativa correspon:

a) Al Govern, que l'exerceix mitjançant la presentació d'un projecte de llei.

b) Als grups parlamentaris i als membres del Parlament, que l'exerceixen mitjançant la presentació d'una proposició de llei. Les proposicions de llei poden ésser presentades per un grup parlamentari amb la signatura del portaveu o la portaveu, o per un diputat o diputada amb la signatura de quatre membres més del Parlament.

Algunos comentaristas políticos, deberían informarse mejor, evidentemente si no podemos plantear iniciativas, pues no podemos. Pero de ahí a decir que Ciutadans no está diciendo nada, eso es absolutamente falso. Y si no compruébense las intervenciones de nuestros parlamentarios consultando en la web correspondiente del Parlament.


Ciudadanos en la Red

miércoles, 14 de marzo de 2007

Políticos en Campaña Electoral
(click para agrandar)
Janario

TEXTO: Vótenme / Porque yo sólo robaré 100 mil euros mensuales / Porque conmigo sólo habrá 10 millones de parados más / Porque durante mi mandato la delincuencia sólo aumentará un 20 % / Vótenme / Porque yo sólo robaré 90 mil euros mensuales / Porque conmigo sólo habrá 9 millones de parados más / Porque durante mi mandato la delincuencia sólo aumentará un 19 % / ¿Y usted, a cuál de los 2 políticos piensa votar? / Yo lo tengo muy claro: al primero! ... / ...Porque me parece mucho más honesto / Janario.

martes, 13 de marzo de 2007

La nación española explicada para torpes

Cuando se habla de la nación española, siempre se alude a la conquista de Granada en 1492 por los Reyes Católicos, aunque realmente habría que incluir alguna otra cuestión, pero para el tema que nos ocupa no resulta imprescindible. Aunque pocos saben que el concepto de España es posterior y el de nación mucho más. Los Reyes Católicos unificaron sus reinos, no España, porque nadie hablaba de España por entonces.

El problema de la nación española como cuestión política que determina conflicto, proviene de una época más reciente, las Cortes de Cádiz y la promulgación de la primera Constitución Española en 1812, por haber sido aprobada el día de San José, recibió el nombre popular de “La Pepa”, no se confunda con el PP.

La nación española como concepto político, surge en ese contexto gracias a Francia, tanto de forma negativa, porque había invadido España, como de forma positiva, porque gracias a la Revolución Francesa de 1789 se establecieron los derechos ciudadanos y el fin del absolutismo monárquico, conocido como Antiguo Régimen.

La nación, como unión del pueblo español, frente al poder absoluto del Rey, proviene de la iniciativa liberal. Pero al mismo tiempo, y de forma concomitante, la Constitución de 1812, aunque sea de forma implícita, transforma al pueblo español en una nación de ciudadanos con derechos y deberes, aunque esto sea un producto del jacobinismo, que convierte la libertad en derechos, para quedarse el Estado con lo que falte y sobre. Los jacobinos, antecesores de los socialistas, nunca quisieron hacer soberano al Pueblo, sino al Estado, que no es lo mismo.

Los ciudadanos españoles son tributarios de una soberanía nacional, que se contrapone por la iniciativa de Flórez Estrada, a la soberanía del Rey Fernando VII, superando así las condiciones de partida establecidas por el Antiguo Régimen.

Al contrario que en otras naciones europeas como Francia, Reino Unido, Alemania o Italia, la nación no brota de la ciudadanía, o mejor dicho, brota al mismo tiempo que la ciudadanía. La nación española es la superación del poder absoluto del monarca que desde entonces debe someterse a la Constitución.

Hasta el triunfo del pronunciamiento del General Riego, que permitió la ratificación de la Constitución y su asunción inicial por los absolutistas, pasaron varios años, hasta llegar a la época conocida como el trienio liberal, que dejó las cosas más claras.

Sin embargo el siglo XIX se caracteriza por numerosos conflictos internos, que van desde pronunciamientos militares, hasta las distintas guerras carlistas porque el hermano del Rey, Carlos María Isidro, no acepta la revisión de la Ley Sálica que Fernando VII realiza, para dejar como heredera a su hija Isabel II. Aquí se originan muchos de los problemas que posteriormente derivaron en posiciones nacionalistas.


Y de aquellos polvos...

El artículo 1.2 de la Constitución Española de 1978, dice lo siguiente

2. La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado.

Quiere decir que la soberanía nacional reside en el pueblo español, pero no dice que pertenezca al pueblo español, ni que proceda del pueblo español, más bien se encuentra en el pueblo español, y el pueblo español, aunque sea la suma de vascos, catalanes, gallegos, etc, es la suma de todos los españoles, y no admite fraccionamientos, al igual que tampoco los admite la soberanía nacional, porque es un todo en coherencia con el todo, que la acoge, el pueblo español en su conjunto.

Si nos fijamos en el segundo párrafo del artículo, dice que los poderes del Estado emanan del pueblo español, pero no dice que la soberanía emane del pueblo español en ningún sitio; evidentemente, los poderes del Estado permiten cambiar la condición de soberanía, pero para ello debería de votarse una nueva Constitución, con la actual, resulta imposible aceptar algo diferente a lo que hay.

La soberanía nacional en nuestro país, es la representación de la soberanía popular, pero no exactamente la soberanía popular. Y no es lo mismo representar que ser lo mismo o equivalente, para nada. El único caso en que podría establecerse un paralelismo con el concepto de nación sería con los Estados Unidos, pero al ser una república federal resultaría harto complicado. Pero las naciones europeas no tienen un concepto parecido en lo que se refiere a nuestra organización política.

España en las Cortes de Cádiz se hace nación, el pueblo español decide hacerse nación, esta es la principal diferencia con otros países. Este aspecto se conserva en la Constitución de 1978 y en todas las anteriores.

El pueblo se hace nación, se constituye en nación, se determina en nación, contra el invasor francés, contra el Rey absolutista, contra su fragmentación territorial y política, y contra todo lo que sea.

Pero al mismo tiempo, se hace Estado, no se hace Estado para hacerse Nación, sino que se hace las dos cosas al mismo tiempo de forma concurrente y separada, por eso en el caso español la soberanía nacional no puede ser considerada como soberanía popular, no deriva del Estado, por mucho que algunos constitucionalistas traten de reinventar las propiedades del lenguaje

Dos cosas que surgen al mismo tiempo de ninguna forma pueden ser una causa de la otra, por simple y evidente lógica racional. Tal vez repitiendo ahora el artículo 1.2 de nuestra Constitución vigente se puedan entender mejor las cosas. La soberanía nacional reside en el pueblo español, el pueblo español establece los poderes del Estado.

Esta es la auténtica realidad, y no se ha cambiado desde hace casi 200 años, y esa es la cuestión que nunca han querido comprender los nacionalistas.

La defensa de la nación española, es el instrumento que los españoles tenemos, como pueblo convertido en ciudadanos, para defender tanto nuestra cohesión intrínseca, como nuestros derechos y deberes civiles puesto que los derechos civiles brotan precisamente de la constitución del pueblo español como nación, y no exclusivamente de nuestra conversión en ciudadanos que nos hemos dotado de una Constitución, lo que hubiera derivado en un concepto diferente, el de soberanía popular.

Antes de que me salten al cuello los nacionalistas, diré, que evidentemente los "ciudadanos españoles" (no los catalanes, vascos, gallegos, madrileños, etc por separado), podremos dejar de ser nación cuando nos venga en gana, pero como la Constitución de 1978 está vigente, por ahora seguimos siendo nación española, y para ser otra cosa debería establecerse una nueva Constitución, no es suficiente con los nuevos Estatutos.

Todas estas cosas no han ocurrido por casualidad, eso es lo que quieren hacernos ver los nacionalistas y los condescendientes, como el PSOE o IU, poco interesados desde hace prácticamente dos siglos en esta cuestión de la nación como fuente de derecho, y más orientados al pragmatismo político que se establece desde el Estado, que resulta más cómodo a los partidos políticos de izquierdas y a los nacionalistas, para sus intereses y propósitos políticos, aunque posiblemente no ocurra lo mismo con sus votantes

Los españoles somos ciudadanos por ser soberanos, por ser españoles, no somos españoles por ser ciudadanos. Es la soberanía la que nos hace ser lo que somos, la que delimita nuestra condición política, no la ciudadanía. Mañana seguramente seremos ciudadanos europeos, pero el pueblo español siempre será el único soberano de España.


Dedicado a DENAES (Asociación para la defensa de la nación española)



Biante de Priena

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