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domingo, 14 de enero de 2007

Todos con Foro de Ermua y contra el diálogo con Eta, el 3 de febrero

En Ciudadanos en la red consideramos que no son tiempos para medias tintas. Quienes participaron con buena voluntad en la manifestación-trampa de ayer cometieron un considerable error, pues contribuyeron a plebiscitar la nefasta política de Rodríguez.

Apoyamos incondicionalmente la nueva iniciativa de Foro de Ermua: todos debemos estar presentes en la manifestación que convoca para el próximo 3 de febrero en Madrid, en la que se rechazará cualquier tipo de negociación con la banda terrorista ETA.

Fuentes del Foro informaron a Servimedia de que han convocado esta marcha por entender que en las celebradas este sábado en Madrid y Bilbao no se ha hecho una lectura adecuada de la ruptura del alto el fuego por parte de la organización criminal.

La convocatoria de esta marcha se produce después de que el Foro no se sumase a la convocatoria de la capital de España, algo que justificó por el hecho de que esa manifestación estaba siendo manipulada por parte de UGT, uno de los sindicatos convocantes.

En este sentido, la entidad presidida por Mikel Buesa no juzgó suficiente para adherirse a la manifestación el que los sindicatos convocantes incluyesen en el lema la palabra "libertad", tal y cómo pedía el Foro.

Ciudadanos en la Red

El derecho a la identidad propia


La equidistancia es una utopía, sin duda. No se puede ser neutral, porque la neutralidad no existe, con la excepción de Suiza, que tampoco es neutral, pero como si lo fuera, y así le va. Pero a los demás, vedada nos queda.

Todo debe estar definido y si se puede, determinado, este es el himno glorioso de la globalización: clasificaciones para la operatividad estadística; necesitamos saber, no lo qué son las cosas, sino para qué son, por qué son, cómo son, dónde y cuándo son.

Adverbios y más adverbios, que cuando la cosa es el ser humano, estas definiciones se transforman en cadenas y condenas. Foucault, por ejemplo, nunca permitió que le definieran. Woody Allen, tampoco.

La semántica de todo este proceso, es que la libertad se resiente, con tanta clasificación, pero también la democracia, y los derechos civiles. Los ciudadanos se alienan en consumidores, contribuyentes, electores, simpatizantes, detractores, clientes. Hace falta algo más de transversalidad contra tanta globalización. Porque la transversalidad es una larga trinchera en la guerra contra los que establecen las definiciones.

Antes éramos españoles, pero ahora somos europeos, y sin embargo, catalanes, gallegos, asturianos, vascos, riojanos, andaluces, canarios, extremeños, cántabros, aragoneses, murcianos, navarros, madrileños, castellanos de León o de la Mancha, valencianos, baleares, y de las ciudades de Ceuta y Melilla.

Seguimos siendo españoles, pero más disueltos, por extraños intereses políticos, así resulta más difícil entender el concepto de España, porqué acabar con lo español, es imprescindible para poder implantar otras definiciones, cambiar de amo no es ser libre; no nos llevan a la indefinición, nos quieren re-definir.

Los ciudadanos somos ciudadanos, y el Estado nos puede considerar como le venga en gana para organizar sus instituciones, de la mejor forma que le parezca; pero no por ello dejamos de ser ciudadanos en ningún momento, aunque a los funcionarios se les olvida cada día más, que ellos son nuestros empleados y nosotros sus clientes.

Sería importante implementar nuevas fórmulas lingüísticas, porque si perdemos la identidad ciudadana estamos listos, por ahí se empieza la disolución de los derechos y las libertades. Disuelve y vencerás.

Quizás sea necesario establecer la fórmula prevalente de: el ciudadano o la ciudadana, para inmediatamente añadir: contribuyente, trabajador, empresario, jugador, artesano, profesional. Lo de dejar elíptica la ciudadanía es un grave riesgo, porque luego vienen los poderes organizadores de nuestras vidas, y se olviden de nuestra condición constitutiva de la sociedad, pero también del Estado.

Significante y significado

Parece que en tiempos de recortes lingüísticos, de SMS y Chats, decir “pslo”, es igual que decir "pásalo". El significante se está tragando al significado, y eso es peligroso, muy peligroso, para nuestra cultura y civilización. No somos lo que somos, nos prefieren como muchedumbre, nos quieren “anómicos” (de anomia), pero no nos permiten ser anónimos.

El Estado nos va devorando poco a poco, cada día un poquito más; antes éramos al menos, nombre y dos apellidos; ahora somos números: DNI, NIF, SS, tarjetas de crédito, números de teléfono, y otras cosas como seudónimos, nicks, email, iniciales, claves de acceso.

En este proceso de relativismo global, somos nuestros referentes, las etiquetas que nos imponen, que es algo como decir que somos nuestra relación con las circunstancias, el contexto impera sobre el yo.

Y éso es muy peligroso, porque el contexto disuelve la personalidad de los individuos en elementos de una categoría superior y ajena. Marx, ya lo había advertido, los poderes nos alienan, tanto si son públicos, como privados.

La próxima batalla por la libertad, se va a desarrollar en la recuperación de las propiedades del lenguaje, en referencia a los seres humanos. La lucha por la identidad, contra la “indexización”.

Uno de los actos de protesta contra esta coyuntura es la “seudonimización” de los individuos; los ciudadanos hacemos de la heteronomia un acto de libertad. Contra tanta clasificación, nos convertimos en diversos personajes con unas características fantásticas, míticas, heroicas, o ridículas, según proceda. Esto dice mucho, por qué elegimos “lo que no somos” (tal vez, lo que deseamos ser), no un animal domesticado o un funcionarizado sujeto.

Bien está que la civilización progrese, pero no a costa de aplastar nuestra identidad como seres humanos, como personas. Por eso, la próxima batalla por la libertad será bajo el lema: que nadie te defina, o como decía Paracelso, “que no sea de otro quien pueda ser de sí mismo”, porque al final es éso, quién te define, te clasifica, te controla y te domina.

El poder se desarrolla por el significante, la libertad, por el significado. Ser o tener, ya lo había dicho Erich Fromm, pero se leyó menos de lo necesario; algunos de los políticos de este país, estoy seguro de que ni siquiera lo conocen y deberían, pero quizá sea pedir demasiado.

Sé tú mismo

Sé tú mismo, o lo que te dé la gana, pero no permitas que otro te haga ser lo que requiere de ti para su beneficio personal o de la institución que representa.

Sé libre tú, hasta sentirte libre, así seremos libres todos. La libertad, en determinados ambientes opresivos es una enfermedad muy contagiosa. Ciudadano libre, suena mucho mejor que ciudadano a secas. Y sólo con ciudadanos libres, que lo sepan y que lo sean, se puede construir el país que necesitamos.

La revolución ha dejado de estar en la masa y en la calle, instancias que se han manipulado extraordinariamente desde políticas diversas, para retornar a su auténtico origen: la persona, representación plena del ser humano en sus derechos y deberes, pero también en sus necesidades y deseos.

La próxima revolución será sin duda de personas, una revolución íntima, diversa, plural, de personas que se agreguen en un propósito compartido; no de masas y elementos organizados desde cualquier poder o contrapoder. En este juego de palabras a que les he sometido, creo que el mejor significante de ciudadano libre, es persona.

Personifiquemos el mundo de nuevo, por la libertad; la despersonificación, a la que hemos estado sometidos, es sencillamente una estrategia de los poderes políticos para delimitar nuestro comportamiento y controlar nuestros actos.

No sé ustedes, pero por mi parte, prefiero acabar en un diván, que en un laberinto políticamente socializado, como una rata de laboratorio. A mí, sólo me importan las personas, eso me permite ser ciudadano, y no al revés, la condición de ciudadano, no hace que sea persona. El yo individual, siempre antes que las circunstancias definidoras

Es una simple cuestión, la de confiar antes en mi criterio para decidir y elegir, que en ser decidido por otros. A éso, sencillamente, se le llama libertad, y la libertad nos define y determina como personas, no la ciudadanía, que es una consecuencia, y no una causa.


Enrique Suárez Retuerta

sábado, 13 de enero de 2007

Manifiéstate con un click

Decenas de millones de españoles, se han quedado en casa, y no han acudido a las manifestaciones fragmentarias celebradas esta tarde. Esto no quiere decir que no estén contra ETA, que lo están, ni contra el PSOE de Rodríguez Zapatero, que algunos lo estarán; ni que apoyen al PP, que algunos lo apoyarán, o que se solidaricen con todas las asociaciones de víctimas del terrorismo, que seguro que lo hacemos.

Quiere decir sencillamente, que esto no tiene nada que ver con las grandes convocatorias a la presencia pública de la ciudadanía en las calles, como la muerte de Miguel Angel Blanco, cuando millones de personas tomaron las ciudades y los pueblos. Ni con el atentado del 11-M, cuando ocurrió algo parecido.

Entonces, todos los españoles estaban representados en la calle, hombro con hombro, para empujar por el país hacia delante, contra el terrorismo o contra lo que fuera necesario. Pero a alguien le interesa de nuevo otra división de la opinión pública, una vez más, hay reincidencia y propensión.

Ahora es diferente, unos salen y otros no, unos vienen y otros van, y la mayoría se queda en casa a ver el partido por la televisión. El PP sale contra el PSOE, el PSOE contra el PP. Se está deslegitimando el honor de la calle, donde se han escrito magníficas páginas de la historia de nuestro país. Se devalúa la expresión masiva de la opinión pública.

Tal vez sea porque existe internet y ahora se matizan las opiniones, nada de muchedumbre y un lema, cada español quiere expresar “exactamente” lo que piensa. Eso de ponerse tras la pancarta de otros se ha acabado, cada uno con la suya, si acaso.

Las grandes manifestaciones, a partir de hoy, van a formar parte de la nostalgia, ya no tienen nada que ver con la espontaneidad, todo está terriblemente organizado, buocratizado, institucionalizado. Solo hay que ver los informes que los convocantes han de enviar a las fuerzas de seguridad, todo previsto y establecido.

Pero la opinión pública tiene derecho a expresarse, claro que sí, sería un buen momento para que los ciudadanos españoles le dijeran lo que piensan al presidente Rodríguez Zapatero, aunque no sirva de nada, tampoco creo que sirva de mucho salir a la calle.

Para los interesados en manifestar su opinión al presidente Rodríguez Zapatero, aquí les dejo el correo electrónico de La Moncloa. Digan lo que quieran y como quieran, por ahora, seguimos siendo libres, se ponga o no se ponga en las pancartas.

UN CLICK POR ESPAÑA.


Biante de Priena

Ciudadanos en la Red, te propone la siguiente campaña:

UN CLICK POR ESPAÑA


Manifiéstate con un click (pulsando el lema): envía por e-mail a la Moncloa, tu opinión sobre el terrorismo de ETA y la política antiterrorista que se está haciendo. Colabora, difundiendo esta campaña = Pásalo.
Y si te apetece, copia el mensaje que envías en
así nos enteramos todos de lo que llega a la Moncloa. Gracias.

Señor Zapatero, llame a Aznar, y a Guerra



Llamé a Aznar, y si no está, insista un par de veces. Si no le localiza, inténtelo con Alfonso Guerra, es socialista; porque el tahur del Mississipi está ausente, lástima. Quiero recordarle que lo del mariscal Gila era broma, los enemigos no cogen el teléfono, responden con balas y bombas en los aeropuertos. Está la cosa complicada. Alguien tendrá que hacer algo.

La cohesión de fuerzas no se busca lanzando el lema y cambiándolo, se hace por consenso antes de abrir la boca, viene en el libro gordo de Petete. Las víctimas se han enfadado, con razón. El PNV hace un esfuerzo, que casi apoya hasta Batasuna, por un pelo no se cuelan en la manifestación a pedir la paz con ETA, y no contra ETA. Cómo están las cosas.

Señor presidente, no le pida lealtad a Rajoy, recuerde el 11-M. ¿No sabe resolver lo que usted mismo ha creado?. Una vez más ha equivocado la dirección de los cañones, el enemigo es ETA, no el PP.

Las “manifas” de hoy van a ser duras, ya verá. Mucho recuerdo de “víctimas y fachas, se han quedado en casa”, y cosas por el estilo. Otra vez las dos Españas, la que brama y la que clama. Esto es obra suya, señor presidente. La foto y el pie de página, recuerdo para la historia.

Salga en la tele, diga algo que no comience por “lamento”. Haga un esfuerzo, hombre de Estado. ¿Atrapado, sin salida?. Eso le ocurrió a Adolfo Suárez, tantas veces, y lo resolvió con mayor o menor fortuna.

Cuánto recuerda usted al mariscal Petain y el régimen de Vichí, tratando de salvar la esperanza. El problema es que no nos ha invadido nadie, y los Estados Unidos no nos amenazan. Despierte de su sueño de liberador socialista de la opresión de la derecha y el fascismo.

Señor Zapatero, me preocupa, presenta usted sintomatología compatible con el Síndrome de Estocolmo y está gobernando España, con Eguiguren y de la Vega, ¿o ellos con usted?. Rubalcaba está muy nervioso, demasiado.

Ante esta situación, queridos compatriotas, lo mejor es esperar, quedarse en casa, con el PP y las víctimas, y ver que ocurre en los próximos días. Hay demasiadas anomalías en el escenario para que se pueda representar otra función que la del silencio.

Reconozco haberme equivocado con usted, señor Zapatero. Usted no quiere la paz, lo que quiere es salir corriendo y no encuentra la puerta; se ha dado cuenta de que gobernar un país no se hace con las ambiciones de los que enviaron el “pásalo”, sino con coraje, honestidad, serenidad, y talento; no es suficiente con el talante, aunque ayuda mucho, sobretodo para llegar, pero no para mantenerse.

Se hace con todas esas cosas de las que usted carece, así que no siga haciéndole daño al país, que ya está bastante tocado; llame a Aznar o a Alfonso Guerra, o mejor, a los dos. Cene con ellos hoy mismo. Así, pasará a la historia, se lo aseguro.


Erasmo de Salinas

¿Perversión del lenguaje, negación de la realidad o traición política?

Muy útil y esclarecedor, el reciente artículo de Almudena Martínez Fornés en ABC sobre los lapsus de Rodríguez y de su cuadrilla. En realidad, no son lapsus stricto sensu, sino algo así como deslices lexicales reincidentes.
Por otra parte, las teorías de moda en los años 60 y 70, producto del freudismo revisado por Lacan, idiotizadas por la cultura pop y emblematizadas por los filmes de Buñuel o de Woody Allen, difícilmente resisten al paso del tiempo y a las aportaciones de las neurociencias en materia de investigación sobre los mecanismos del lenguaje.

Dejemos pues en los cajones de la historia reciente las dudosas interpretaciones sobre el inconsciente del monclovita y observemos algunas ocurrencias:

“Accidente”, por ejemplo, en lugar de asesinato terrorista, es una palabra que Rodríguez ha utilizado en por lo menos cuatro ocasiones últimamente, tres de ellas para referirse a atentados de Eta, y una sobre el Ira.

Su escasa preparación intelectual y su pésimo dominio del castellano determinan una especie de transparencia paradójica, lo que algunos analistas y políticos definen como la ambigüedad del presidente. No es tal; el discurso de Rodríguez es todo menos ambiguo: más bien, redundante, circular y obsesivo.

Sobre Otegi y de Juana (1), dijo exactamente lo que quería decir y lo que piensa conscientemente. Con la semitorpeza de quien no se expresa haciendo uso de los filtros retóricos que atenúen los intempestivos efectos de declaraciones potencialmente conflictivas, expresa de forma simplista, como no puede ser de otra manera en su caso, su aspiración a abrir un proceso irlandés. En su microvisión, los etarras son interlocutores políticos, su terrorismo se sustenta en principios no rechazables en su totalidad y, por lo tanto, no hay solución posible a un conflicto histórico sin un proceso de negociación.

Este contexto de resolución no es propio de Rodríguez. Lo pude escuchar, haciendo uso de una paciencia confuciana, durante una conversación que tuve en 1999 con dos responsables del PSE, en la pista de hielo de Vitoria. Con una crítica demoledora de la línea todavía oficial de entonces, encarnada por Nicolás Redondo y Rosa Díez, su discurso, aunque más elaborado y con matizaciones instrumentales, era exactamente ése: para salir del laberinto vasco, es necesario negociar, y no precisamente el cómo y cuándo de la entrega de las armas.

La dicotomía paz / violencia, utilizada sistemáticamente desde hace casi tres años por el gobierno, es la adaptación de la pacificación irlandesa. Sólo en estos días y tímidamente han vuelto a emplear la palabra terrorismo, arrastrados por las circunstancias y el desconcierto.

Se impone pues en el discurso oficial del gobierno, y no de forma inconsciente, la mistificación nacionalista y romántica acerca de una “guerra” de ocupación , un conflicto territorial entre España y naciones periféricas objetiva e históricamente oprimidas.
La batalla de las palabras la están ganando pues quienes, desde el principio y con una extraordinaria coherencia, se oponen a la unidad de España en nombre de una ficción identitaria que exige un sometimiento total a sus presupuestos. CIU, ERC, la extinta Terra Lliure, PNV, EA, BNG, ETA, aunque no coincidan en los métodos, comparten estos conceptos y estas palabras. Una fracción del PSE, del PSC y del PSG también, desde hace años.

En cuanto a las concesiones, no se trata de saber hasta dónde puede ir el gobierno, sino qué es lo que Eta y su entorno, en el que incluyo (en conceptos y objetivos políticos, no en métodos) a todos los partidos y fracciones anteriormente señalados, están dispuestos a ceder para alcanzar su propósito.

Quien impone su discurso impone sus conceptos. Quien impone sus conceptos ejerce el dominio en la negociación. Con el agravante, en este caso, de que los cuadros de Eta, por tradición y transmisión, son estratégicamente más competentes que sus actuales interlocutores del gobierno.

Frente a este proceso a plazos de entrega de las armas (las del estado de derecho a la reivindición nacionalista) al que asistimos, surgen disidentes individuales y colectivos.
La resistencia, por ahora, está encarnada en materia política por el PP, lo que no es poco, pues representa grosso modo a la mitad de los españoles, y probablemente a una mayoría en una cuestión como ésta. Pero la torpeza y las contradicciones del partido liberal-conservador, el aparato mediático al servicio del gobierno y la instrumentalización de órganos vitales del estado (justicia, policía) al servicio del objetivo negociador están sembrando confusión en la opinión pública y dificultan la percepción de lo que está ocurriendo.
Afortunadamente, iniciativas ciudadanas como Foro Ermua, Basta Ya y las asociaciones de víctimas más representativas crean una tensión positiva en la sociedad e instalan la duda entre la gente, gracias a la legitimidad moral que encarnan ante la inmensa mayoría.

En cuanto al partido Ciudadanos, nacido como alternativa a la arbitrariedad nacionalista y al bloqueo de la contienda política en términos tradicionales, forzó una puerta en las elecciones catalanas. Su participación, hoy, a la manifestación-trampa organizada por los portadores del proyecto negociador, tendrá consecuencias negativas en ese impulso y desactiva, esperemos que momentáneamente, su vocación y finalidad como herramienta de renovación democrática.

Pero no perdamos la esperanza: La mezcla explosiva de coherencia programática y de irracionalidad que caracteriza a Eta puede terminar devolviendo a la realidad y al pacto constitucional a quienes, por conformismo, ingenuidad o impericia, acompañan accidentalmente a los traidores.

Mientras tanto, sigamos en la brecha.

(1) «Otegi, un discurso a favor de la esperanza de la paz»; De Juana «es uno de los que están en el proceso»

Dante Pombo de Alvear, Reflexiones liberales

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