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domingo, 23 de septiembre de 2012

Esperando la chispa que haga estallar todo


Hola compatriota, ¿qué tal te va?, me gustaría que te fuera bien, pero estoy seguro de que te va mal, a todos nos va mal, menos a los que viven inmunes a los problemas comunes de los ciudadanos, es decir, los políticos. Sé que estarás harto, como tantos y tantos, que cada día esperamos ver una idea genial entre tanto elenco que vive de representarnos, pero ni una sola, más de lo mismo, superando incluso lo anterior, que ya tiene bemoles.

Me estoy quedando sin esperanza, supongo que a ti te estará ocurriendo algo similar, porque veo que entre todos los que están no pueden resolver nuestros problemas, ni los del Gobierno, ni los de la oposición; lo único que hacen es echarse la culpa unos a otros, y así parece que se ganan el sueldo, pero en realidad nos estafan ininterrumpidamente. La política española es el único lugar del planeta donde la gente puede vivir sin rendir cuentas ni a Dios, ni al diablo de sus andanzas, tampoco a la justicia, por supuesto, porque si eres político terminas eximido de responsabilidad mientras que por el mismo delito purgarías lo indecible si te aconteciera fuera de la política.  Esto de que las leyes se cumplan para unos y no para otros, clama al cielo, y también a esta justicia de apoltronados que viven, con escasas y honrosas excepciones, de la posición que les ha concedido el destino y algún amigo de un partido político. Hay mucha corrupción en la política española, demasiada, no creo que tenga recuperación posible.

Cuando leo cada día noticias en la prensa o las contemplo en los medios me doy cuenta de que en España vivimos entre la intoxicación y la censura permanente, nos cuentan todo lo que no nos importa y se callan todo lo que nos interesa, no creo que sea una confabulación, sino una consecuencia, porque los medios se han acostumbrado tanto a depender de la política que no sabrían vivir sin los comunicados que les brindan los partidos para intoxicación del personal, que ellos publican sin mirar siquiera las faltas de ortografía que contienen. El periodismo de calidad ha muerto en España hace muchos años, quedan escribidores a sueldo, que se contratan al mejor postor.

Pero quizás lo que más me duele, posiblemente a ti también, es ver como menos de medio millón de vividores se han montado una tiranía despótica en este país en nombre de la democracia y a pesar de su demagogia. En realidad la proporción de sinvergüenzas no es demasiado grande, 1 por cada 100 españoles, más o menos, pero lo triste es que para que ese 1 % que vive de nuestro malestar, pueda seguir manteniendo su bienestar injusto, todos tenemos que pasarlo más o menos mal, pagar más impuestos, tener menos sueldos y pagar más por todos los productos de consumo que aún podemos consumir. La supervivencia se está poniendo difícil para muchos millones de españoles.

Los problemas que tenemos en España no se van a resolver, hemos cruzado hace tiempo la línea de no retorno, ya se encargaron Zapatero y su gente de hipotecarnos el destino, para que Rajoy nos hipotecara la existencia en el presente. Una política como la de tierra quemada que hizo el PSOE para destruir España y todo nexo entre los españoles, con el único objetivo de imponernos el socialismo como única opción posible y a sus miembros como los únicos gobernantes, no se resuelve con cortafuegos ordinarios como los que trata de imponer Rajoy a instancias europeas, sino con una auténtica purga que no va a existir. 

¿Cuándo nos daremos cuenta de que el PSOE y el PP, y posiblemente los nacionalistas han firmado a espaldas del pueblo español un pacto de no agresión para mantenerse en el poder a cualquier precio, incluso el de nuestra miseria? Queridos compatriotas, desconfiad de todos aquellos que ofrezcan soluciones sin cambiar apenas la estructura que nos ha traído los problemas, todos los tratamientos políticos de nuestra enfermedad agónica son sintomáticos o paliativos, no hay tratamiento curativo cuando dejas que el cáncer siga avanzando sin extirpar el mal o detenerlo. No hay solución, no puede haberla. ¿Cómo se va a solucionar un escape de gas inmenso abriendo las ventanas  o pidiendo tiempo?, como no se cierre la fuente del escape,  se acabará acumulando en algún momento y todo terminará estallando. 

Enrique Suárez

jueves, 20 de septiembre de 2012

Abusar de la libertad de expresión

Intranquilo y desasosegado,  me han dejado las palabras del Secretario General de la ONU, Ban Ki- Moon, cuando ha declarado, hoy mismo, en relación a las provocaciones a los creyentes musulmanes de la revista satírica francesa Charlie Hebdo, que no se abuse de la libertad de expresión, ya que es un derecho que no debería servir "para provocar y humillar los valores y las creencias" de otros pueblos. Creo que el principal dirigente de la ONU debería volver a leerse la Declaración Universal de los Derechos Humanos, en particular, los artículos 18 y 19 que dicen textualmente
Artículo 18 “Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad de cambiar de religión o de creencia, así como la libertad de manifestar su religión o su creencia, individual y colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia”
Artículo 19 “Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión”
Definitivamente, las palabras del Secretario General de la ONU, parecen las  pronunciadas por cualquier dirigente de la Alianza de Civilizaciones creada por Rodríguez Zapatero, que las de la cabeza visible del principal órgano rector de la convivencia y relación entre todos los países del planeta, fundamentalmente, por anteponer su criterio personal, a la propia Declaración Universal de los Derechos Humanos.

El señor Ban Ki-moon desconoce que no hay vulneración en la Declaración Universal de los Derechos Humanos por parte de los provocadores, y al mismo tiempo, defensores de la libertad de expresión, de la revista satírica francesa Charlie Hebdo; mientras que disculpa o exonera gratuitamente las agresiones continuadas de los musulmanes exaltados, en nombre de su creencia, contra la vida y la libertad de expresión de personas ajenas a estas provocaciones, con actos que van desde la agresión a legaciones norteamericanas y europeas, hasta atentados con miles de muertos occidentales en sus propios países, o fuera de ellos, por organizaciones relacionadas con el brazo armado terrorista de los musulmanes exaltados, que se agrupa en las distintas formas de Al Qaeda. 

Cada día entiendo menos el concepto de justicia universal que erradica la libertad de expresión en revistas satíricas cuyas armas de destrucción masiva son viñetas, chistes y mofas, pero no dice nada de la libertad de expresión de aquellos que responden a las mismas con violencia y crímenes contra la humanidad. Además, me parece extraordinariamente peligroso el precedente establecido por el Secretario General de la ONU, que desde mi criterio, encuentra atisbos de justificación en la reacción violenta de los exaltados talibanes, ante cualquier provocación que puedan recibir por parte de aquellos que se expresan libremente, posiblemente con el objetivo de provocar su ira, para mostrar a sus lectores, y a todos los occidentales, la amenaza que supone para el mundo en general y para los países democráticos en particular, un colectivo religioso que antepone sus creencias religiosas a cualquier otra condición, incluidas la vida y la libertad de los demás.

El Secretario General de la ONU debería ser coherente con la elevada distinción que ostenta y hacer una declaración vehemente contra lo que acontece en Siria, Irak, Afganistán, Líbano, Yemen, Palestina, el norte de África, Pakistán, donde miles de personas han perdido la vida en los últimos años gracias al fanatismo descerebrado de los seguidores exaltados del islamismo, y no pedir a quienes defienden la libertad de expresión que se callen.

El principal derecho de los seres humanos es el de conservar su vida y en segundo lugar, su libertad, antes que el ejercicio de cualquier creencia religiosa o política. No hay banalidad en las palabras del Secretario General de la ONU, sino una profunda contumacia, cuando pretende anteponer el derecho a creer de unos, a la libertad de expresión de otros.

Hace 2500 años, tras haber exclamado Tales a las puertas del mercado de Mileto aquella frase enigmática: "todo está lleno de dioses", los racionalistas griegos lograron que la civilización occidental pasara por primera vez del mundo del mythos al mundo del logos, es decir, del mundo de las creencias al mundo de la razón; no obstante, se tardaron casi 2450 años para que en esa parte del mundo que conocemos como Occidente prevalecieran los derechos humanos sobre los derechos divinos, algo que no ocurre en otras civilizaciones o culturas, como por ejemplo el islamismo y otros totalitarismo, que siguen anteponiendo sus creencias a la vida, la libertad y la razón.

La táctica de Ban Ki-moon de no provocar a los salvajes que anteponen su creencia a la libertad y los derechos de los demás, le hubiera permitido justificar los crímenes del nazismo o de los progrom soviéticos, o la imposición de cualquier dictadura, porque los fundamentalistas totalitarios que practicaban esas creencias consideraran que sus víctimas les habían provocado, los actos terroristas de ETA o el IRA en nombre de su fe, y por supuesto, los de Al Qaeda, porque los demás no estuvieran de acuerdo con ellos.

Cuando Sigmund Freud, en su exilio londinense, fue informado de que los nazis estaban quemando públicamente sus libros en Berlín, exclamó: “nadie podrá negar que culturalmente hemos avanzado, hoy queman mis libros, ayer me hubieran quemado a mí”; si se hubiera quedado en Alemania posiblemente así hubiera ocurrido. 

Le ruego al señor Ban Ki-moon que aparte sus valiosos criterios sobre la libertad de expresión de las conciencias de los habitantes del planeta, y se someta al acta universal de Derechos Humanos que está obligado a defender y expandir, más allá de cualquier creencia política o religiosa, porque de no hacerlo estará dotando de alas a los bichos ponzoñosos, mientras que al mismo tiempo amenaza a sus víctimas, tratando de ejercer coacción, coerción y represión sobre aquellos, que al fin y al cabo, sostienen la ONU con sus impuestos.

Alá puede ser todo lo grande que quieran y les parezca a los creyentes de la doctrina musulmana, pero no es más grande que la libertad de los seres humanos que les permite creer o no hacerlo, como así recoge la Declaración de los Derechos Humanos; si los musulmanes deciden renunciar a ella por propia voluntad, nada hay que objetar, lo hacen porque son libres de hacerlo; pero que no traten de imponer a los demás sus dogmas, porque no se van a encontrar con las viñetas de Charlie Hebdo haciéndoles frente, sino con todos los seres humanos que amamos la vida, la libertad y la justicia, más que la obra de Alá, por muy grande que sea.

Charlie Hebdo, es uno de los nuestros, si no les gusta a los talibanes lo que manifiesta, ahí tienen los tribunales humanos, franceses e internacionales, para presentar todas las querellas que bien les parezca, pero El Corán, la sharia y las fatwas que se las apliquen a sí mismos, si les apetece, es su libertad y voluntad, pero no a los demás; estaría bueno que en pleno siglo XXI tuviéramos que aceptar regresar a etapas del pasado, que tantas vidas y guerras nos ha costado superar a los occidentales, para que aquellos que todavía no las han superado se salieran con la suya. Regresar al pasado, como algunos pretenden, entre ellos el Secretario General de la ONU, no es evolución sino involución.

Mis únicos dioses son los que provienen de la razón, la libertad y los derechos del ser humano, de todos los seres humanos que respeten la libertad y los derechos humanos de los demás, porque aquellos que no los respeten son mis enemigos al tratar de imponer sus dogmas, asfixiando la libertad y exigiendo que otros renuncien a su identidad cultural y propia para imponer la sagrada voluntad de la suya; me importa un bledo que sea en nombre de Alá, de Dios, de la justicia social, de los hechos diferenciales, de las herencias recibidas o de los inolvidables lamentos de Rita la cantaora. 

Enrique Suárez

lunes, 17 de septiembre de 2012

Un PP sin Esperanza

"Habría amado la libertad, creo yo, en cualquier época, pero en los tiempos en que estamos me siento inclinado a adorarla" Alexis de Tocqueville


Se ha ido, sí, hacía tiempo que quería irse, pero no lo hacía y ahora lo ha hecho. Mientras medio país se pregunta el porqué y el otro medio sueña con que le ha tocado la lotería, Esperanza Aguirre (¡a sus pies!, señora), demasiada nobleza para esta purria, le hace un jirón al PP en el corazón de los despropósitos, uno más. Ahora, el PP es posesión exclusiva de Mariano Rajoy y los jóvenes castores: la banda del patio. Quedan recuerdos, el dominó de Fraga, la memoria de Aznar, el otro lado de Álvarez Cascos, pero ahora el partido de la gaviota, se ha estandarizado a menores, es decir, apunta su reducción a cenizas en no mucho tiempo. No lo levanta ni un rescate gratis total de Merkel.

Se ha ido Esperanza, se ha llevado la caja de las esencias con ella, de ese partido socialista de derechas que hoy es el PP de Mariano Rajoy y Cospedal. La decisión compartida de los que no deciden por si mismos, la doctrina de la sinsustancia, el pragmatismo hipócrita y la rendición postrera a la izquierda de los carritos y los piquetes, es lo que le espera a ese partido que ha sido parasitado por los usurpadores, que ni defiende España ni a los españoles, que lo único que hace es funcionar al dictado de nuestros acreedores, que espera la estocada final en cualquier tarde gris inmediata, que agoniza, pensando que vive. Cáncer, de verdad, es el que tiene este partido y no el de Esperanza Aguirre, que está curada hasta de espantos. Madrid te va a echar de menos.

Pues nuestra Espe, la liberal, la del pico y pala, la que no se arredra ante las soflamas de los salvadores de la humanidad que comienzan por acrecentar sus cuentas personales a costa de lo público que tanto defienden para seguir trincando, ha pronunciado una enigmática frase recordando a Julio Cesar, “esto es ya cruzar el Rubicón”, leyendo la proclama textual del emperador romano, a alguno se le deben estar relajando los esfínteres: "Esto no es más que la indicación de los dioses de que vayamos a vengar las afrentas que nos están haciendo Pompeyo y el Senado. Los dioses quieren que nos dirijamos a Roma y venzamos al enemigo. ¡Vayamos, pues! La suerte está echada". Tela Mariano, llama al barbero y que sea de confianza.

¡Ave Esperanza, los que no quieren morir te saludan!; sólo quiero añadir una cosa más:
fecha, hora y lugar. Avisa para hacer los preparativos, que me parece que este año los idus de marzo se van a adelantar.

Enrique Suárez

viernes, 14 de septiembre de 2012

Carta al señor Mas (o menos): la secesión no oculta la recesión


Señor, más o menos:

¡Mira que han trincado en Cataluña!, se veía venir el despropósito desde hace tiempo, desde los 160.000 euros que cobraba Montilla (el sueldo de presidente autonómico más elevado de España), al que se añadían los más de 150.000 euros de su señora con los 27 puestos de trabajo que llegó a reunir. Con las embajadas y el ómnium cultural, con la segregación de los españoles en la educación, para que luego toda esta casta que ha gobernado Cataluña enviara a sus hijos a colegios extranjeros en los que se impartía una hora de catalán. Yo lo intuí desde que Carod Rovira comía en restaurantes de 200 euros todos los días a costa del erario público.

La noción de Cataluña como nación, ha sido una de las grandes vacas nacionales, un gran pesebre, que ha permitido crear esa nueva casta feudal en Cataluña –la única comunidad donde históricamente el feudalismo no era desconocido, de todas las españolas- que se une a las tradicionales de las familias o famiglias con nombres significativos.

Cataluña siempre ha sido la comunidad más maltratada por sus políticos de España, a lo largo de la historia, en la que más se ha despilfarrado y consecuentemente en la que se ha consolidado la mayor deuda, es decir, el mayor empobrecimiento. Si ha habido un hecho diferencial de Cataluña con España ha sido en la institucionalización del robo público en nombre de la diferencia –algo que comparten con Andalucía o Valencia, por cierto, por otros motivos-, lo del 3 % marcó una época, entre lo de Banca Catalana –Pujol fue un avanzado ladrón público, además de racista- y los casos Pretoria, Palau, etc. En Cataluña, se robaba lo mismo, pero siempre con el agravante moral de que, supuestamente, se hacía en nombre de la creación de una nueva nación.

Pero sé que usted no desconoce estos datos, podría seguir dándole muchos más, históricos, culturales, sociales, económicos, políticos, idiomáticos, técnicos, triviales y anecdóticos para demostrar que su presumido soberanismo y todas sus consecuencias, en realidad era un enorme burka para permitir que una casta (la élite) y una costra (la chusma) de aspirantes a nazis hayan vivido a costa de joder a España y los españoles desde hace treinta años, pero lo haré en otras ocasiones, aprovechando la coyuntura de ver como algunos de los grandes héroes de la nación catalana, van a la cárcel como Al Capone, por delitos fiscales, puesto que era más fácil demostrarlos que los otros.

Mi carta es para animarle a que siga insistiendo usted por la senda de la independencia, para ello le voy a ofrecer “amablemente” algunas ideas, para que usted comprenda de una vez que los españoles estamos convencidos de que es lo mejor para todos.

En primer lugar, verá usted, salvo que quiera hacer una nación de chiste, le recomendaría que no alargaran tanto las protestas numerosísimas para lograr que Catalunya sea una nación, es el momento de organizar grandes manifestaciones todos los días, de ocupar la plaza de Cataluña con esteladas y de interrumpir la normalidad tradicional en Cataluña con actos continuados e ininterrumpidos que muestren al mundo los hechos diferenciales. Verá usted señor Más (o menos), una nación no se hace coleccionando tapas de yogur o fascículos, por mucho que las principales editoriales de libros en español se asienten en Cataluña, y eso me permite pasar al siguiente punto.

Es necesario prohibir todo lo español en Cataluña, creando algo parecido a una Santa Inquisición Catalana, que vigile y persiga lo español en Cataluña, como Hitler o Stalin hicieron con los judíos, al fin y al cabo, quien puede demostrar que los españoles residentes en Cataluña no son sefarditas de origen hebreo. Para ello sería importante, como le dije, que todas las editoriales que publican libros, periódicos, y revistas en español, dejaran de hacerlo, eso crearía una gran confusión en España, al cerrarnos el gran manantial cultural en español que proviene de Cataluña.

En siguiente lugar, y no menos importante (ni mas), sería interesante realizar algún acto de relevancia mundial, para lo que le recomiendo alguna de estas dos cosas: crear un híbrido entre gorila y humano, a ver si hay suerte y sale albino, o en su defecto, ordenar que el origen de la humanidad sea catalán, con esos especímenes que está descubriendo la cultura catalana entre el lago de Bañolas y Tarrasa, que seguramente ya hablaban en catalán.

Por último y creo que lo más importante de todo, es hora de que todos los españoles se enteren de la necesidad irrefrenable de los catalanes para ser independientes, por eso le recomiendo que a partir de ahora, en todos los productos de Cataluña que se venden en España se aprecie de forma visible, con una estelada pequeñita, por ejemplo, que Cataluña no quiere saber nada con España, lo pueden poner ustedes en todos los productos alimenticios, de limpieza, mecánicos, electrodomésticos, textiles, de consumo. Es ignominioso para los catalanes tener que soportar el burka hispano, sin poder expresar en todos sus productos, sus auténticas aspiraciones independentistas. Por cierto, de cara a la exportación europea deberían hacer ustedes lo mismo, que la gente comprenda de una vez que todo lo producido en Cataluña nada tiene que ver con lo producido en el resto de España, no vaya a ser que confundan la butifarra con los embutidos ibéricos y el vino de Rioja o de Ribera de Duero con uno del Alto Penedés.

Es ocasión de que los españoles comprendan que Cataluña nada tiene que ver con España cuando acudan al supermercado, al banco, o cualquier librería. Por eso le recomiendo también, que a partir de ahora, nada de utilizar el español en las instrucciones e información de los productos que surgen en Cataluña: que se rotulen exclusivamente en catalán e inglés, que es una lengua franca, no como el español que es una lengua de charnegos y salvajes.

Es hora de echarle cullons, señor Mas (o menos)y liberarse del lastre español que tiene atenazada a Cataluña llenándola de dinero y capital humano desde hace cien años. Ahora que vienen las vacas flacas, lo catalán para los catalanes, fuera españoles de Cataluña que ya está bien.

Sin más (ni menos), por el momento, se despide de usted un español, espero que pronto sea para siempre, que tenga usted un buen día, no sin antes expresarle mi mayor admiración por su proyecto personal de transferir fondos a Lietchenstein aunque sea en nombre de su padre.

¡Visca Catalunya LLiure de mafiosos (“españoles que nos roban”, seguro, jajajaja) desde hace treinta años

Enrique Suárez

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