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martes, 25 de enero de 2011

Asturias como ideología


Algunos periodistas sorprendidos, se preguntan que diferencias ideológicas, formales o de contenido, pueden existir entre Foro Asturias y el Partido Popular de Asturias. Deberían hacer un pequeño esfuerzo por abandonar los estereotipos habituales. Lo que está ocurriendo en Asturias es posiblemente un caso atípico, porque ninguna comunidad española está tan deteriorada gracias a los políticos, pero en el resto de España está aconteciendo algo similar sin duda alguna.

Francisco Álvarez Cascos es posiblemente uno de los personajes políticos más coherentes de este país, evidentemente si hasta el 31 de diciembre ha pertenecido al Partido Popular no va a cambiar de ideario de la noche a la mañana cuando no lo ha hecho en los últimos 34 años. Algo similar le sucede a Esperanza Aguirre que consideraba y considera que Francisco Álvarez Cascos es y era el mejor candidato para representar al PP en Asturias. ¿Ha dejado de compartir ideología Esperanza Aguirre con Mariano Rajoy por expresar libremente sus pensamientos?. Enseguida surgirán los inquisidores mediáticos y los guardianes del más de lo mismo para denunciar la discrepancia, inconcebible en un partido político. Mariano Rajoy, sin embargo ha concluido con la polémica de una forma muy sencilla, diciendo lo que ha ocurrido: “Esperanza Aguirre ha expresado en público lo que piensa en privado”, y la Presidenta de la Comunidad de Madrid ha rectificado ratificándose en sus palabras: “sigo pensando lo mismo, pero como miembro del Partido Popular acato la decisión de mi partido”. Eso es lo que ha ocurrido.

Sin embargo hay periodistas y políticos que consideran los partidos como jaulas de reglas desconectadas de la realidad, son los veneradores de siglas y símbolos, los que hacen prevalecer la doctrina de la formación política sobre los principios personales, es decir, los que someten su conciencia y voluntad a lo que se determine desde la cúpula de sus formaciones. Estos políticos representan prioritariamente de esa forma los intereses de sus partidos, antes que los de sus electores. Su servidumbre a las siglas impide que al mismo tiempo puedan representar los intereses de sus electores, de los que ratifican en las urnas su representación política, porque en realidad no eligen a quien les representa, pues se limitan a confirmar con su voto los candidatos designados por las cúpulas de los partidos. Asistimos así a una perversión de la democracia, que transforma esencialmente en demagogia el proceso de representación política.

El modelo de representación política existente en España no es democrático gracias a la intermediación materializada de los partidos políticos. En Asturias se ha visto y se está viendo en su máximo esplendor lo que ocurre, que un candidato preferido por numerosa legión de afiliados del PP (más de 7000 con acta notarial) no ha podido siquiera competir en igualdad de condiciones por la representación política de sus seguidores, porque el PP de Mariano Rajoy lo ha impedido incumpliendo los estatutos del partido, dando un solemne pucherazo y además Mariano Rajoy ha mentido a los españoles, porque en el programa de El Gato al Agua de Intereconomía ofreció para resolver el problema una solución estatutaria y posteriormente incumplió su palabra.

Quizás la diferencia entre Foro Asturias y el PP no sea tanto ideológica como formal, porque sin respeto a las reglas, sin un imperio de los estatutos para todos los militantes de un partido, desde su presidente hasta el último afiliado, todo se acaba cayendo, como denunció con certeza Francisco Álvarez Cascos. Pero al mismo tiempo, no solo estamos hablando de un caso concreto, sino de una práctica generalizada de poder autoritario y despótico, porque si no se respetan ni las reglas del propio partido, dificilmente podrán esperar los ciudadanos que los políticos respeten las reglas institucionales y las normas constitucionales.

La crisis que se está viviendo en España no es exclusivamente económica aunque sea la faceta más atendida, sino política, institucional, psicológica, social y cultural. Estamos atravesando la etapa de mayor desconfianza ciudadana en los políticos que les representan. Fundamentalmente la crisis es de la representación política, la politica ha degenerado en España, hasta el punto de que se ha convertido en una peste que lo invade todo, que todo lo contamina, todo está politizado en una ambición desmesurada de los políticos sobre la vida pública y privada de los ciudadanos. Los políticos españoles han abandonado hace mucho tiempo su condición de servidores públicos para convertirse en señores fudales que exijen vasallaje a los ciudadanos, revocando la condición soberana y ciudadana de los españoles para convertir a los habitantes de este país en súbditos.

Se equivocan, por tanto, los que consideran que Francisco Álvarez Cascos es la causa de lo que está ocurriendo en Asturias, porque realmente es la consecuencia. No hay “casquismo”, hay exigencia de responsabilidad y rigor a los políticos en la representación de los ciudadanos asturianos. Francisco Álvarez Cascos es la solución providencial a un problema existente, porque Asturias está literalmente secuestrada por los partidos políticos, y doblegada a sus intereses. En Asturias el PP y el PSOE forman un “cártel” que se reparte la tarta de la economía pública a espaldas de los ciudadanos, llevan esquilmando años a los asturianos y durante la última legislatura han alcanzado su apogeo.

Si la cúpula del PP nacional ha incumplido los estatutos de su partido para imponer por pucherazo a una candidata, haciendo caso omiso de las numerosas denuncias presentadas, bloqueando el consejo de garantías, desamparando a Francisco Álvarez Cascos en sus derechos como militante, desatendiendo la petición de sus bases, de la inmensa mayoría de los alcaldes del PP asturianos y de sus cargos representativos no ha sido de forma inocente, sino insidiosa.

Las especulaciones se abren en el rango de las hipótesis y van desde las personales de rechazo a Francisco Álvarez Cascos, hasta la ocultación de lo ocurrido durante los últimos años en el PP de Asturias, pasando por la estrategia de falsa renovación cuando se mantienen a los mismos en la cúpula dirigente asturiana, hasta la evitación de que el ex general secretario levante las alfombras de la cartelización asturiana. El rechazo del PSOE, asignándole de inmediato las infamias que caracterizan su discurso a la persona de Cascos, bien desde la cúpula nacional o desde la FSA, con amenzas soterradas sobre su persona, indican que tampoco tienen ningún interés en que Cascos se presente, no solo porque con certeza les apartará del poder, sino porque posiblemente descubra muchas cosas que se han hecho mal y se han ocultado a los asturianos.

Llegados a este punto es fácil saber que es lo que distingue la política de Cascos de la de los partidos rivales en Asturias, sencillamente que sus adversarios temen ser desplazados del poder lo que les obligará a reconvertirse en ciudadanos tras prolongada estancia en el Olimpo de la política, sin merecimiento alguno vistos los resultados, pero también para evitar que, una vez Francisco Álvarez Cascos sea Presidente del Principado de Asturias, pueda descubrir las negligencias y las numerosas aberraciones políticas que se han cometido en Asturias durante los últimos años. Sin duda, los políticos que han representado a los asturianos en los últimos años, tanto desde el Gobierno como desde la oposición, deben muchas explicaciones a sus electores tras la decadencia prolongada y pertinaz que han logrado para la comunidad que han representado y para los ciudadanos que la habitan.

La ideología política de Cascos es muy sencilla, más que en diferencias espúreas de escoración, que solo sirven para engañar a los electorados, consiste en dos ideas básicas: recobrar la civilización de la política y establecer un programa ético y transparente en la gestión de los recursos públicos con un objetivo en el horizonte: sacar a Asturias del abismo social y económico en que se encuentra para que los asturianos puedan recuperar el orgullo perdido, tras haber sido sometidos a una devastación política por los partidos que les han mal representado durante las últimas décadas, y una vez recobrada la libertad y el mínimo bienestar, y un funcionamiento riguroso de las instituciones públicas, que cada asturiano y asturiana sea de la ideología que mejor le parezca, si eso les hace felices. Pero ahora no es la ideología la que nos ocupa en Asturias, sino la ética, el rigor político y el perdido respeto mutuo entre ciudadanos y políticos.

Tanto desde la izquierda como desde la derecha, todos los asturianos y asturianas queremos y anhelamos como causa común la recuperación social, económica, política y cultural de Asturias, esa es la ideología que defiende Francisco Álvarez Cascos desde mi criterio. La que defienden sus adversarios es la que nos ha conducido hasta la desastrosa situación social, política y economíca actual, sea desde la ineptitud de la izquierda en el Gobierno o de la derecha en la opisición, incluyendo sus disputas en tono menor, para entretenimiento de la ciudadanía, pero que no han evitado la catástrofe. Que disputen no es la causa de nuestros problemas que proceden más bien de aquello que han compartido en ese acuerdo implícito que se ha denominado Pacto del Duerno, algo que se concibe en rango de posibilidad cada día más probable, a la vista de los resultados y las informaciones que han aparecido en la prensa.

Enrique Suárez


lunes, 24 de enero de 2011

Asturias se hace de extrema derecha


Siguen sin entenderlo los periodistas de la Villa y Corte, desde el silogismo-estereotipo-estigma que le han colocado al asunto del regreso de Francisco Álvarez Cascos a la política, de su retorno al Principado para que Asturias sea lo que realmente es y no lo que le han impuesto, confirmándose así sus palabras, que más o menos vienen a decir que: “en Madrid desconocen por completo lo que es Asturias y además tampoco les importa demasiado”, en el adanismo que invade la política española.

Francisco Álvarez Cascos, como buen asturiano, ha dado la voz de alarma, coincidiendo con su baja del Partido Popular, pero también desconocen los aficionados al periodismo madrileños que Cascos nunca se ha desentendido de lo que ocurre en su tierra, desde que abandonó las funciones representativas de Gobierno y las organizativas de partido, como se puede comprobar en las hemerotecas desde 2004 hasta 2010, bien con artículos, entrevistas o actos públicos, Cascos no ha dejado pasar muchos meses sin dar su opinión de lo que ocurre en la política asturiana, en la sociedad asturiana, en las cosas que se hacen y no se hacen en Asturias; con sus criterios, habitualmente acertados, coincidimos la mayoría de los asturianos y asturianas, como se puede comprobar en las encuestas publicadas hasta ahora, que en mayo se ratificarán en las urnas.

Desconocen los periodistas de Estado y los comentaristas políticos de aluvión que es Asturias, porque se han quedado con la imagen materialista del 2 % del PIB, su decadencia prolongada y su proyección de parque natural, algo que decía un ingeniero de Hunosa hace veinte años en un chigre, hablando con su equipo de trabajo, ciertamente perjudicado por los vapores de la sidra y a grandes voces para que se enterara todo el mundo: “lo que yo os diga, estos tienen pensado dejar Asturias pa bosque”. Veinte años después se constata la profecía, porque Asturias es la comunidad española con más espacios naturales protegidos tras Canarias y hasta hace poco teníamos al oso Yogui y a su compañero Bobó de promotores turísticos.

Asturias se ha convertido en el mejor ejemplo de las políticas planificadas del socialismo en España, el único lugar de Europa en el que la tasa de pensionistas por trabajador es de 3 a 2. En el Principado de Asturias existe la tasa más elevada de trabajadores públicos por trabajadores del sector privado de España. Se vive en una economía prácticamente estatalizada con una tasa de dependencia del Estado más propia de las economías de los antiguos países del telón de acero.

Las intervenciones políticas desde los gobiernos socialistas-comunistas y las oposiciones anuentes del PP han recorrido todo el espectro del marxismo a lo largo de estos años: hemos tenido sovietización, maoísmo, castrismo y hasta socialdemocracia, todos los experimentos fracasados de la economía planificada han tenido como laboratorio Asturias, convirtiendo esta tierra en la Albania española que no quiere transformarse en la Corea del Norte del país. En Asturias toda la economía está intervenida, tanto desde su condición empresarial como laboral, de lo que se deriva que Asturias esté hundida demográfica, industrial y económicamente. Los jóvenes asturianos vuelven a emigrar como lo hicieron sus abuelos, esto es lo que ocurre.

Y en Madrid, siguen sin enterarse de lo acontecido que no es otra cosa que los asturianos y asturianas estamos hartos de experimentos políticos, si llevamos soportando 30 años gobiernos social-comunistas incapaces, no vamos a sustituirlos ahora por los que han mostrado ser unos absolutos ineptos para hacer política de oposición durante la última década, es decir, los representantes del PP que Mariano Rajoy ha impuesto por la vía del pucherazo. Queremos valores políticos seguros, en los que podamos depositar nuestra confianza, gente de palabra, con criterio y conocimientos que gobierne este país devastado por la política y por eso elegimos a Francisco Álvarez Cascos.

Algo que los ineptos empecinados traducirán inmediatamente, con su razonamiento de primaria, como que Asturias se ha hecho de extrema derecha porque apoya a Cascos, pobres intérpretes que no entienden nada. Asturias está recobrando su identidad abolida por la política, que se ha hecho tan invisible como las mujeres musulmanas bajo un burka; pero es normal, estos aprendices de plumillas desconocen la historia de España y no saben que desde las montañas de Asturias siempre han llegado vientos de libertad a la nación cuando los fanáticos o los ineptos se han apropiado del poder. Alfa y Omega son los símbolos de nuestra bandera.

Que lean a Quevedo, el del siglo de oro, no el de “El Cospidencial”, cuando decía aquello de: "es un necio quien confunde valor y precio", porque eso explica mejor que nada lo que está ocurriendo; Asturias está devaluada, tiene mucho más valor para los asturianos y los españoles de lo que están dispuestos a concederle los políticos y es hora de que los asturianos se lo recordemos recobrando nuestro orgullo con Francisco Álvarez Cascos como próximo Presidente del Principado de Asturias.

Nadie puede acusarnos de nada, siempre hemos estado a las duras y a las maduras, y no pocas veces hemos sido pioneros en nuestro enfrentamiento con el poder autoritario; tenemos a orgullo haber sido siempre la comunidad más solidaria de España, pero Asturias ahora necesita vivir esta etapa permaneciendo solitaria (sola en mitad de la Tierra), que nos disculpen nuestros compatriotas por ocuparnos exclusivamente de nuestros problemas y ser una estridencia en la gloria que se reparten en el partido de Mariano Rajoy y la debacle que digieren los seguidores de Zapatero, pero esto es asunto nuestro exclusivamente, de los asturianos y las asturianas. Desde nuestra humilde condición comunicamos a los demás españoles que este partido lo vamos a jugar en casa fuera de liga, lo vamos a ganar y luego regresamos, porque son asuntos propios.

Que nadie se crea lo que cuentan de Asturias y de los asturianos los que nos desconocen por completo. Si no nos conocéis, visitadnos, venid a esta tierra amable y abrupta, juzgadnos por vosotros mismos, tal vez comprendáis porque cuando nos quitan lo nuestro y nos tratan de forma injusta, nos acabamos levantando contra los opresores, hoy, igual que hace más de mil años, a eso se le llama coherencia y no locura…los que están locos son los romanos, como le decía Asterix a Obelix.

Pensar que todo lo que ha ocurrido ha sido por un complejo personal de Mariano Rajoy, que sabiendo que tiene menos carisma personal que un busto de Akenatón, necesitaba vender partido y siglas en vez de persona para su mayor gloria, por lo que Francisco Álvarez Cascos no podía entrar en liza, precisamente por qué otra cosa no tendrá, pero carisma le sobra y no fuera a ocurrir que la gente se atreviera a comparar. Siguen equivocados los del PP, las elecciones se ganan a pico y pala, en Asturias y en España, que le pregunten a Esperanza Aguirre como se ganan las elecciones en el Principado de Asturias y en Madrid, que ella si lo conoce bien.

Enrique Suárez

domingo, 23 de enero de 2011

Los sucesores de Franco


“Cuando el gobierno viola los derechos del pueblo, la insurrección es para el pueblo el más sagrado e indispensable de los deberes”.
Maximilien Robespierre


Han tenido que transcurrir 33 años para que en este país nos hayamos dado cuenta de la gran verdad que Franco nos ofreció en su testamento cuando dijo que lo dejaba todo “atado y bien atado”; cuarenta años de poder absoluto y autoritario le permitieron conocer perfectamente el pueblo sobre el que ejerció su dictadura. Los partidos políticos españoles son los herederos legales del “franquismo”, que impiden y seguirán impidiendo, el desarrollo de una auténtica democracia (de ahí su absoluta ilegitimidad) como la que viven en otros países avanzados.

Es hora de que los españoles que no lo sepan, descubran que durante las tres últimas décadas no hemos sido ciudadanos libres y soberanos, porque la soberanía de los españoles ha sido secuestrada y usurpada por el PSOE, el PP, nacionalistas y otros. Sin soberanía propia es imposible alcanzar la condición de ciudadanía, fundamentalmente porque no hay libertad para que eso pueda ocurrir. La demostración de que el pueblo español de “no-ciudadanos" no tiene soberanía la podemos observar cada día en la televisión cuando constatamos que en España vivimos en un régimen estamental con dos clases bien diferenciadas y homogéneas: los políticos, con todos los privilegios, y los mal denominados “ciudadanos”, con todas las desposesiones.

Pero quizás lo más destacado de lo acontecido sea la contumacia de los poderosos en continuar imponiendo “sus reglas despóticas” ante la ignorancia de sus súbditos, eso sí, maquilladas democráticamente. Para que siga existiendo un abismo que separe el ejercicio del poder y su sufrimiento estoico por los ciudadanos, incapaces de modificar su opresión, una estafa tan descomunal tiene que estar bien urdida y compartida por todos los estafadores, al menos en su ocultación a los estafados.

Los políticos españoles recuerdan cada día más a la nobleza y el clero de los regímenes absolutos previos a la revolución española de 1812 que a las organizaciones democráticas que existen en Estados Unidos, Francia, Reino Unido o Alemania. La nobleza es el PP y el clero el PSOE, luego tenemos los nacionalistas que todavía están más atrasados y representan poderes feudales, el resto de los españoles somos sus súbditos: siervos, vasallos, y esclavos.

Resulta fascinante comprobar como en este país los políticos de todos los partidos se han puesto de acuerdo para estafar a los españoles diciéndonos que vivimos en una democracia, creando un auténtico “cártel político” amparado por los medios de comunicación, posiblemente los más dependientes del poder de todo Occidente; por otra parte, la intelectualidad española, de la que los periodistas forman parte, ha ratificado como legión de edecanes el oprobio con enormes aplausos, en solícita disposición a la recepción de privilegios, subvenciones y prebendas institucionalesl. En España tenemos conformada una casta de poderosos que recuerda en su privilegio a los brahamanes de la India, mientras que los españoles de a pie recordamos a los apestados parias. ¿Podemos seguir así por mucho tiempo?

Mientras que en otros países los ciudadanos se ocupan de sus cosas y confían en el funcionamiento de sus instituciones y en el rigor con que se administran las cosas públicas, en España estamos condenados a soportar la histeria de los ineptos que se ocupan de mandar, igual que mandaba Franco, porque gobernar es otra cosa y exige respeto por los gobernados, algo que nunca han tenido los políticos españoles por sus electores. Ese es el singular retraso civilizatorio de España que explica, mejor que otros, todos nuestros males: la incivilizada representación política que tenemos en España.

Vientos de cambio

Sin embargo, las cosas están cambiando deprisa porque en las encuestas del CIS cada día crece más el número de españoles que consideran que tras el paro y la crisis económica, los políticos son el problema más grave que tenemos en este país. Si esa encuesta se hiciera entre los españoles más independientes, cultos, libres, con criterio propio, o entre ciudadanos de otros países democráticos residentes en nuestro país, sin duda situarían la forma de hacer política en España como la principal causa de nuestros problemas, muy por encima de la crisis económica y el paro; pero también con una simple reflexión todo el mundo puede comprenderlo: de las tres variables expuestas, solo hay una que tiene posibilidad de explica a las otras dos, por lo tanto es la que tiene con seguridad más peso en las causas. El paro y la crisis económica no pueden producir una clase política infame, pero una clase política infame si puede producir la crisis económica y el paro. Reflexionen un instante.

Los avances en las nuevas tecnologías, nos ofrecen hoy información suficiente para comprobar que la democracia en España es una auténtica estafa pública, las posibilidades de comunicación permiten propagar la noticia entre más número de españoles. Los partidos políticos, como hicieron todos los detentadores de poder de todas las épocas, se resisten a abandonar el poder, prueba de ello es que nunca han tratado de representar los deseos y la voluntad de los ciudadanos y así nos va, sino precisamente lo contrario: aprovecharse de la ignorancia política y la providencial inocencia de los españoles. Al igual que los estafadores se aprovechan de los pardillos.

Los privilegios insoportables

En España nos dirigimos hacia una auténtica Revolución Política que puede ser pacífica o no, dependiendo de lo que hagan los políticos y lo que hagamos los ciudadanos. Hasta que los ciudadanos no sometamos a los políticos al control civil directo, no intermediado, en España no viviremos en una democracia.

Todos los errores de los políticos que quedan impunes son consecuencia de la opresión política que soportamos estoicamente. En una democracia no se puede permitir un régimen estamental, en el que haya castas que disfruten de privilegios, mientras la inmensa mayoría soportemos los perjuicios a que nos someten. Ese régimen no es democrático, porque no hay democracia alguna cuando estamos obligados a soportar a una legión de ineptos en el gobierno para que más adelante sean sustituidos por otra legión de ineptos que hagan lo mismo, es decir, vivir magníficamente a nuestra costa, en plena impunidad sobre sus resultados, salvo la sanción de abandonar el poder (siempre bien amparada en su salida por las empresas a las que han ofrecido sus servicios cuando estaban dentro).

Hasta que los ciudadanos españoles no descubran la enorme farsa democrática que se representa en España, seguiremos sufriendo la opresión y privilegios insoportables por parte de los políticos. Nuestro sistema democrático es simplemente aparente, irreal, una ilusión.

Cuando los ciudadanos acuden a las urnas a depositar su voto entregan un cheque en blanco a los políticos en los que confían, que les concede patente de irresponsabilidad para hacer lo que les venga en gana, habitualmente en contra de los mismos ciudadanos que han confiado en ellos desde las distintas formaciones políticas. Vean ustedes lo que ha ocurrido con el PSOE y el precio que pagan sus electores por lo ocurrido, que quedará absolutamente impune con abandonar el poder para que gobierne el PP. Nada cambiará, dentro de unos años volveremos a estar igual con el PP y todo se redimirá con que el PSOE vuelva al Gobierno.

Nuestro sistema democrático es fraudulento, está organizado para concentrar el poder en dos partidos políticos que obtienen el 90 % de la representación, generándose una entidad de dominio prácticamente absoluto a lo largo del tiempo, que se sucede en el tiempo de forma alternante. En España, tras treinta años de democracia, tan solo tres partidos políticos han gobernado este país: la UCD, el PSOE y el PP. Si se analiza en detalle lo ocurrido llegaremos a la conclusión de que en realidad vivimos en un régimen absolutista, maniqueo y dogmático, que se reproduce y sucede a sí mismo, lo que ha conducido al deterioro y empobrecimiento paulatino de la escasa calidad democrática en nuestras instituciones.

No somos pocos los españoles que nos preguntamos cómo hemos llegado a tener entre los representantes públicos que nos hemos concedido un elenco de personajes que tendrían numerosas dificultades para buscarse la vida fuera de la política. Sin embargo, el proceso de selección negativa de los representantes del pueblo es fácil de explicar si se comprende que proceso han seguido para su elección: la designación por las cúpulas de los partidos, no la elección directa por el pueblo. Esto es una estafa democrática, porque los políticos designados son responsables ante las cúpulas de sus partidos y no ante el pueblo.

Los representantes políticos a los que mostramos nuestra confianza en las urnas electorales no han sido elegidos por los ciudadanos, sino designados por las cúpulas de los partidos políticos, a espaldas de los ciudadanos; ni siquiera por los afiliados a los partidos políticos que lo único que hacen es ratificar todo lo que les presentan desde las cúpulas y esperar que alguien se acuerde de ellos para incluirlos en alguna lista electoral en un buen puesto, para renovar la casta.

La rebelión ha comenzado

Las cúpulas de los partidos establecen una barrera para que los afiliados no puedan decidir, se ha comprobado en el intento fallido de imposición de candidato por el PSOE en la comunidad de Madrid, o el rechazo logrado del ex ministro Asunción en Valencia. También en el caso de Francisco Álvarez Cascos se ha observado un auténtico pucherazo de la cúpula del PP, además de haberse comprobado que Mariano Rajoy ha mentido a los españoles, pues ofreció en su día una solución estatutaria para la candidatura de Asturias y ha impuesto una alternativa antiestatutaria. ¿Quién va a atreverse en el PP a recordárselo?, creo que nadie.

Francisco Álvarez Cascos ha dado el primer paso desde el poder para el cambio que se avecina, cuando nos ha hablado de la “civilidad política”, imprescindible condición para que este país recupere sentido y razón. Desde su antiguo partido los cantos de sirena le piden que regrese, que se rinda, que se someta, aceptando la ignominia como prueba de pertenecer a la casta, al mismo tiempo que desde el partido rival le acusan de representar a la extrema derecha (palabra amuleto de la izquierda para conjurar todos los males), en realidad, ambas formaciones reconocen con ello la capacidad del asturiano para destrozar todo el montaje que tienen tan bien organizado y que les permite seguir viviendo en el privilegio.

Foro Asturias puede ser el primer partido político de ciudadanos que abjure de la estafa política a que se está sometiendo a los españoles y Francisco Álvarez Cascos su líder. Realmente en el PP y el PSOE están aturdidos, pero tratarán de todas las formas de continuar con la estafa a los españoles, porque de eso precisamente depende su supervivencia en la escena política. Sólo con la conciencia plena de los auténticos ciudadanos de este país podrá salir adelante el proyecto, apoyado por todos los españoles hartos de la estafa política a que están siendo sometidos. No es un problema de Asturias lo que está ocurriendo, sino un problema de España que se está viendo claramente en Asturias.

Los partidos políticos españoles usurpan la voluntad del pueblo al evitar la posibilidad de que los ciudadanos puedan elegir libremente a sus representantes políticos, con una instrumentalización del proceso electoral al servicio de la concentración de poder en las cúpulas de los partidos políticos, eludiendo los deseos de los ciudadanos que ya no eligen ni siquiera candidatos, sino simplemente marcas representadas por unas siglas. Las cúpulas de los partidos seleccionan y ordenan su oferta de representantes del pueblo por criterios que nada tienen que ver con la democracia, sino con la usurpación y la detentación. Los partidos políticos han ido eludiendo todo proceso libre de competición interna en su seno para imponer aquellos candidatos que resultan más adecuados, cómodos y serviles a los intereses de poder. Pero también han formado un “cártel” que evita cualquier competencia externa, una organización que se sirve de las instituciones públicas para delinquir políticamente.

Esta democracia tutelada por los partidos políticos es un vestigio del franquismo que los españoles hemos asumido, un sistema de oprobio que permite a los políticos administrar el dinero público, repartiendo los privilegios para los elegidos y la opresión para los electores, con el mismo criterio que cualquier tiranía que se precie. Nada de todo esto podría ocurrir si el tercer poder, la Justicia, fuera independiente del poder político, o el cuarto poder, los Medios de Comunicación, rompiera la baraja. Pero nada de eso ocurrirá en España todo el poder se concentra alrededor de los ejecutivos que administran los fondos públicos, que reparten en una auténtica ejecución fraudulenta y antidemocrática.

El binomio “Gobierno-Oposición política” es sinónimo de poder autoritario que genera una casta con privilegios y valores compartidos que se distingue de los demás ciudadanos, conformados en una casta de desposeídos, obligada a soportar y pagar todos los desmanes de la casta poderosa, sin posibilidad alguna de elegir alternativa en libertad a la opresión que sufre, ejercida por los que detentan el poder.

En España no hay democracia, sencillamente los sucesores de Franco se han cambiado el nombre, hoy se denominan “Gobierno-Oposición Política”, o si ustedes lo prefieren: “PP-PSOE-nacionalistas-otros”, un nombre un poco más largo y complicado. Hemos cambiado de amo como en toda behetría que se precie, ayer teníamos uno que se llamaba Francisco Franco y hoy tenemos otro que se llama Partidos Políticos, ayer vivíamos en el franquismo y hoy vivimos en “el partidismo bicéfalo imperfecto”, pero seguimos viviendo en una dictadura que ha cambiado de formas, pero no de contenidos ni privilegios.

La democracia en España, para los siervos mal denominados “ciudadanos”, consiste en acudir a las urnas a votar cada cuatro años por lo que les digan los sucesores de Franco, como si durante el franquismo se hubiera hecho un proceso de ratificación periódico del dictador y por eso se le denominara democracia. Cada proceso electoral es un referéndum franquista de aquiescencia al poder, y todo lo demás, una magnífica parafernalia para seguir estafándonos y jodiéndonos la vida.

Posiblemente ha llegado la hora de que los españoles nos preguntemos: ¿Qué es el tercer Estado?, como hizo Emmanuel Sieyes en 1789.

Enrique Suárez

sábado, 22 de enero de 2011

Carta a Francisco Álvarez Cascos, sin acuse de recibo


Querido futuro Presidente del Principado de Asturias:

No hace falta que respondas a esta carta, entre personas de palabra que respetan las reglas no es necesario requerir certificación externa a una comunicación, los dos somos paisanos en el sentido que en Asturias tiene el concepto, con eso es suficiente, confiamos mutuamente: nuestra palabra es anticipo de los hechos y su máximo soporte. Sé que leerás lo que escribo, pero en esta ocasión quiero que me ofrezcas tu respuesta con hechos, no con palabras, porque anhelo, al igual que muchos de los que clamamos por tu liderazgo en Asturias, que ayudes a nuestro pueblo a recobrar el orgullo arrebatado por los políticos que nos han mal representado en las últimas décadas.

Sé que tú también sabes que los asturianos estaremos a la altura del papel que la hazaña requiere en este momento histórico, por eso estamos contigo, en una creciente marea que llega a todas partes del Principado. Somos un pueblo que los políticos han esquilmado pero que todavía no ha aprendido a rendirse; desde hace más de mil años rehusamos que nos doblegue la imposición de los que detentan el poder, sean de cualquier condición, nuestra historia lo ha mostrado a lo largo de los siglos, aunque traten de ocultarla con montañas de olvido, está escrita en la memoria compartida de esta noble pueblo.

Asturias ha sido tan mancillada y herida por los usurpadores de la democracia, como tú dignidad, los asturianos no vamos a permitir que sigan jugando con nuestro destino desde cualquier representación bufa del poder, tu eres nuestro “princeps inter pares”, te necesitamos y acudirás a nuestra llamada, porque eres asturiano y te duele Asturias, tanto como a todos nosotros.

Volver a la política es difícil, irse de ella prácticamente imposible; mantenerse en situación de disponible era lo natural cuando había principios y nobleza en la organización del poder, un signo de lealtad a las personas y las jerarquías establecidas de forma democrática dentro de los partidos, hoy, sin embargo, no es nada. Siempre hablas de lealtad, todavía no crees que también hayan acabado con ella los que ayer mismo eran tus compañeros. Pero yo te hablaré de fidelidad, Francisco, porque cuando la lealtad no sirve hay que regresar a las creencias, recobrar los valores, los principios más humanos, las reglas implícitas de las relaciones sobre las que se construye la convivencia de las personas y de los pueblos, antes de que también nos la arrebaten. Somos lo que creemos y creemos en nosotros mismos.

Ser fieles a nosotros mismos nos proporciona identidad, que es la primera condición para ser fieles a los demás, virtud primordial de la política. Quien no tiene identidad propia difícilmente puede librarse de las circunstancias y alcanzar la condición de persona. Sin ser persona, sin considerarse diferente, es muy difícil alcanzar la condición que nos permite ser iguales en la vida pública, es decir, ciudadanos.

Cualquier soberanía comienza por el reconocimiento de uno mismo, y de otros iguales que nosotros alrededor. Sólo siendo soberanos, en este caso españoles, se puede alcanzar la condición de ciudadanos, miembros de un Estado. ¿Qué es hoy la representación política? ¡Porca miseria! Las últimas encuestas del CIS nos muestran que los españoles nunca habían denostado tanto la política como hoy en día, tampoco habían manifestado hasta hoy, en esta democracia que recuerda a una demagogia, su desafecto por lo acontecido en su vida pública y privada gracias a los representantes políticos que les ha concedido el destino, desde esa nueva aristocracia que aspira a devolvernos al antiguo régimen, no al de Franco, sino al de Fernando VII.

No podemos seguir así Francisco, hay que someter la política a la voluntad del pueblo antes de que sea demasiado tarde y los políticos nos acaben convirtiendo en sus siervos o en sus esclavos. Es hora de iniciar la revolución de conciencias en el pueblo español, que no será social, sino individual, en el interior de cada uno de nosotros, y que más tarde se agregará en una conciencia colectiva. Porque sólo teniendo clara conciencia de lo que ha ocurrido y está ocurriendo en la relación entre el poder y los ciudadanos, podremos alcanzar la motivación suprema que requiere afrontar con voluntad e inteligencia el regreso a la democracia, abandonando definitivamente el despotismo político en el que estamos viviendo. El pueblo debe recobrar su condición soberana en las urnas, para volver a ser soberano y no siervo de aquellos que son designados por las cúpulas de los partidos y no elegidos por el pueblo.

Asturias, nuestra querida Asturias, siempre ha sido la primera entre las comunidades españolas en sufrir los síntomas de las enfermedades políticas que han asolado España, tanto las pasadas como las recientes, pero también la primera en encontrar los remedios para salir de la opresión, de los repartos injustos de privilegios entre los poderosos, de la injusticia, de la molicie. En Asturias, hay una cultura ancestral, una historia de rebeliones contra el poder que define nuestro pueblo, una condición cultural arquetípica que precede al Estado.

Aunque hoy ya no se recuerde, fueron algunos asturianos los que más se empeñaron en que España fuera una nación, en convertir al pueblo español en soberano y lo consiguieron a comienzos del siglo XIX, en circunstancias aún más difíciles que las que hoy nos acompañan, con un ejército francés que había invadido nuestra patria, con una oposición de todos los poderes absolutos internos, apenas con sus propios recursos, escasos y precarios.

Una vez más, la historia nos exige a los asturianos que rompamos el infausto destino que nos ofrecen los detentadores. Lo haremos contigo, porque sabemos que nos jugamos todo en la partida, lo que hemos sido, lo que somos y lo que seremos, porque ahora tenemos conciencia de lo que ocurre y una apasionada voluntad para cambiarlo que nos inunda de coraje.

Francisco Álvarez Cascos, cuenta conmigo para esta epopeya que se avecina, aquí está mi compromiso con Asturias y contigo. Somos muchos los que sabemos que solo contigo podremos lograrlo, pero seremos muchos más; sabes, porque lo sientes en lo más profundo de tu interior, que esta tierra maltratada es noble, sus habitantes leales, orgullosos y valientes.

Sabemos que solo con lealtad podremos lograrlo, seamos fieles a nosotros mismos, contigo entre nosotros y nada podrá detenernos. Porque en Asturias nunca hemos tenido amos, ni vamos a tenerlos. Cuenta con nosotros, tus paisanos y paisanas. ¡Hasta el final!

Enrique Suárez

viernes, 21 de enero de 2011

El genocidio político de la población asturiana

"El ruiseñor se niega anidar en la jaula, para que la esclavitud no sea el destino de su cría" Khalil Gibran

Algunas buenas gentes del territorio patrio español,se preguntan que ha ocurrido en el Principado de Asturias para que se haya producido, por primera vez en la historia de una formación política, una diáspora de militantes de un partido que apunta hacia el mayor éxito de su historia. Esto no es lo acostumbrado, cuando las encuestas ofrecen buenos resultados los militantes de los partidos se quedan más quietos que estatuas esperando alguna suculenta concejalía o similar. Nadie ha valorado el coraje de los asturianos que han abandonado el PP cuando sube la marea del poder y sacrificado su porvenir personal al calor de unas siglas, por una aventura de inciertas magnitudes, tras la espalda de un paisano que ha sido traicionado y rechazado por muchos de los que él fue guía. A los periodistas de la Villa y Corte se les ha olvidado un pequeño detalle: estamos hablando de Asturias.

Muchos de los columnistas avezados que bien podrían darse de alta en la ONCE, piensan que Francisco Álvarez Cascos es el inductor de todo lo que está ocurriendo. Cuando deberían, si su inteligencia se lo permitiese, hacer una reflexión muy sencilla. ¿Qué puede ofrecer Cascos a los asturianos que no pudiera haberles concedido mejor un partido que las encuestas dicen que triunfará en toda España, menos en Asturias?. Y entonces, haciendo una inferencia de tercer grado (algo insólito en el periodismo de este país desde los comienzos de la transición), se darían cuenta de que el candidato ineludible les transmite algo más que todos los que están a verlas venir: confianza.

No solo confianza, también esperanza, respeto, rigor, inteligencia, POLÍTICA con mayúsculas y fundamentalmente, algo que les resulta extraordinariamente grato: recuperar el orgullo de ser asturianos y por lo tanto que no les considere idiotas, como han venido haciendo los representantes políticos que han gobernado (y hecho oposición) en Asturias durante los últimos treinta años y que están dispuestos a seguir haciéndolo, si nadie lo impide, por otros treinta años más, posiblemente hasta que esta comunidad comience a extinguirse. Los nazis exterminaron a los judíos en los campos de concentración, los estalinistas lo hicieron en las deportaciones a Siberia, y los políticos asturianos, lo están haciendo con esa discreción cotidiana que caracteriza a los más taimados humanicidas. ¡Que barbaridad, un genocidio!, hombre un genocidio tal vez no, pero “un asturianicidio” si lo es. Les dejo unos datos que explican porque Cascos será el próximo Presidente del Principado de Asturias:

Algunas referencias demográficas

La natalidad más baja de Europa en 2007. La más baja de España a lo largo de los últimos 30 años.
1) La natalidad en Asturias tuvo el honor de ser la más baja de Europa en el año 2007, así como la más baja de España en los datos oficiales ofrecidos en los años 2009 y 2010. Esta situación se ha mantenido durante los últimos 30 años, sin que nadie desde la política haya hecho absolutamente nada, ni desde el PP, ni desde el PSOE, ni desde IU, ni siquiera una explicación a los ciudadanos.

La mortalidad más elevada de España a lo largo de los últimos 30 años

2) La mortalidad en Asturias resultó la más elevada de España en el año 2005, algo que se mantiene también en 2010. Pero lo que sorprende es que teniendo los asturianos los profesionales sanitarios del sector público más cualificado y valorados de España, ocurran estas cosas. Esta situación se viene manteniendo también desde hace 30 años y los políticos a chufas. ¿A qué se debe?, pues sencillamente a una situación extravagante creada desde el Estado que ha convertido en subsidiada y dependiente a la mayor proporción de habitantes de España.

La mayor emigración joven de España. Descapitalización humana.

2) La emigración de los jóvenes asturianos es algo que algún día conoceremos por los datos de Wikileaks porque es uno de los tesoros mejor guardados por los socialistas que gobiernan. Sin embargo aquí les dejo un estudio realizado entre 1996-2006 por Florentino Felgueroso, para que se hagan una idea, en el que se denuncia la descapitalización laboral cualificada a que está siendo sometida Asturias por sus políticos. Una media estimada de 15.000 vienen emigrando cada año en la década de 2000 a 2009. Lo que supone 150.000 jóvenes que se han tenido que ir de Asturias, la inmensa mayoría para no regresar. No es de extrañar que Asturias sea la comunidad europea en la que hay más pensionistas por cada trabajador activo (en una proporción de 3 pensionistas, por cada 2 trabajadores). Tampoco es cierta la mitología de que en Asturias emigran solo licenciados que ha urdido desde la propaganda el PSOE, en Asturias emigra un 25 % de población con título universitario, el 75 % no tiene formación universitaria, luego es una emigración por necesidad y no por búsqueda de mejores oportunidades.

La tasa más baja de inmigración del páis, junto con Extremadura

3) Al mismo tiempo, durante estos años de fuerte migración en España, Asturias se ha caracterizado por ser una de las comunidades menos visitadas por los inmigrantes, que se mueven fundamentalmente por las oportunidades laborales existentes, en el año 2009 la tasa de inmigración de Asturias era de 3,8 % sobre la población total asturiana, la más baja del país, cuando la media española era de 12 % sobre la población total de España

La mayor despoblación municipal de España. Descenso general de la población continuado. Mayor envejecimiento poblacional de España.

5) Asturias tiene el honor de contar con seis de los diez municipios que más población perdieron en España: Mieres, Cangas de Narcea, Aller, San Martín del Rey Aurelio, Tineo y Valdés. La población en Asturias viene disminuyendo desde hace más de 30 años, sin que desde la política se haya hecho absolutamente nada para evitarlo.

Tasa más elevada de suicidios consumados de España

6) Por último, Asturias encabezó en 2010 la tasa de suicidios consumados española, observándose una disminución de la edad de los que deciden quitarse la vida, algo que se viene produciendo a lo largo de la última década. Gracias a la penosa gestión política que se viene realizando en Asturias durante los últimos 30 años, tanto por los que han gobernado (PSOE + IU + Sergio Marqués), más los que han hecho confortable oposición (PP)

Estas son las cosas que han ocurrido en la población asturiana a lo largo de los últimos diez años, ¿cómo no vamos a estar anhelando que Francisco Álvarez Cascos sea el próximo Presidente de Asturias?. No solo eso, estamos deseando que venga, para llevar a los tribunales a los políticos del PSOE, PP e IU que han consentido esta extravagante situación social en Asturias, a los que habrá que exigirles responsabilidades criminales, tanto civiles como penales, por su extraordinaria negligencia e incompetencia.

Esta realidad demográfica, que asusta, a la que hay que añadir la socio-económica (que presentaremos en los próximos días) es el principal motivo para el clamor en Asturias por la presencia de Francisco Álvarez Cascos como próximo Presidente del Principado. ¿No les parece a los periodistas de Madrid que tenemos suficientes razónes?. Tanto el PP como el PSOE, a nivel nacional, son responsables de lo acontecido en Asturias, por no haber propuesto desde el Estado ninguna medida que lo haya impedido, también habrá que demandarles responsabilidades, y no solo en las urnas. ¿Cómo se puede haber permitido desde la política, tanto desde la asturiana como desde la del Estado una situación social tan absolutamente catastrófica sin haber hecho nada por resolverla?. ¿Hasta que punto deteriora esta situación la convivencia y la calidad de vida de los asturianos y las asturianas?. Pero como dice Francisco Álvarez Cascos: ¡a quien le importa!, a nadie. Mientras haya duerno y llabaza .

Enrique Suárez

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