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martes, 10 de agosto de 2010

Salvemos la democracia, acabando con los partidos políticos



"Que nadie se olvide que la democracia en España fue inventada por el socialismo. Ser socialista en España es ser demócrata, no ser socialista es ser un facha. Los únicos que lucharon por la libertad, contra la opresión del franquismo fueron los socialistas. Sin socialismo, la democracia no hubiera sido posible en España. Socialismo es igualdad y todo lo que no sea socialismo es desigualdad y privilegio. Gracias al socialismo, España ha progresado, hoy todos vivimos mejor que hace treinta años. Los únicos que han defendido los derechos humanos en España han sido los socialistas. Sin socialismo los trabajadores no tendrían los derechos que hoy tienen (aunque muchos ya no tengan trabajo), los pensionistas no cobrarían las pensiones que hoy cobran (aunque se hayan congelado), los niños no estarían escolarizados (aunque el fracaso escolar haya aumentado), la sanidad no sería universal (aunque lo que hizo Felipe González fue ampliarla al 5 % que no tenía acceso a ella). Las comunidades autónomas más nacionalistas no hubieran alcanzado las elevadas cotas de independencia de las que disfrutan. Ninguna opción política ha hecho tanto por este país como el socialismo, a pesar de la derecha que ha gobernado siempre contra los españoles".

No se asusten, no es el calor que me ha disuelto las meninges, sencillamente les ofrezco un anticipo de los lemas que acompañarán las próximas campañas electorales del PSOE. La cosa será así o similar, con alguna barbaridad añadida tipo planetario que nos brinden prodigios humanos como José Luis, José Blanco, Manuel Cháves, o Leire Pajín. No esperen más, porque no lo habrá. El PSOE hará un discurso positivo, aunque para ello tenga que enterrar la historia reciente de España y la de la humanidad, si es preciso.

Pero sólo con propaganda no podrán triunfar en las próximas elecciones, aunque el millón de socialistas, “zapateristas”, sindicalistas, feministas, ecologistas, revisionistas, pacifistas, y contratados a dedo por ser afines al PSOE en este país, estén preparados para acometer la campaña electoral más difícil de su historia y dispuestos a la proeza de borrar la realidad que nos legará José Luis. Cierto que en este país hay cinco o seis millones de ciudadanos que votarán por el PSOE, aunque nos haya llevado a la ruina, al igual que hay otros cinco o seis millones que lo harían por el PP en las mismas circunstancias. Pero ni los unos ni los otros, que son necesarios, resultan suficientes para triunfar en las elecciones. Hay mucha gente harta de la política y los políticos en este país que se abstendrá electivamente, y otros que tratarán de promover nuevas alternativas. Al final gobernará el PSOE o el PP, porque es difícil que surja una alternativa que cohesione a los cinco o seis millones de votantes que están hartos de ambos.

El PSOE será reo de su propia trampa, ha despotricado tanto contra los rivales que se le volverá la opinión pública en contra exigiéndoles a ellos lo mismo que han reclamado a los demás. En este país cada día hay más gente que considera que la honestidad en las filas socialistas brilla por su ausencia, que la humildad tan pregonada en otras épocas por el socialismo se ha convertido en una insoportable soberbia, y que la tendencia que han impuesto los socialistas en la política de este país se aproxima más a la tiranía que a la libertad. Ni siquiera ante la rivalidad del PP desnortado y desvaido de Mariano Rajoy podrán triunfar, porque de tanto enflaquecerse y avergonzarse en su ideología la derecha española se ha quedado anoréxica y flojita, pero muy petardos tendrían que ser para perder unas elecciones en estas circunstancias.

No se pueden tapar cinco millones de parados, una economía ruinosa que no generará empleo hasta el año 2016, un déficit galopante, una deuda estrambótica, una dilapidación de recursos públicos perversa, una carga de impuestos inusitada. Pero si en la cuestión económica el PSOE ha cometido las mayores tropelías, en la cuestión política será difícil olvidar las imposiciones a que nos han sometido los socialistas en las legislaturas de José Luis Rodríguez Zapatero, comenzando por la negociación encubierta con ETA contra la memoria de las víctimas del terrorismo (la baza de oro que se reserva José Luis para triunfar en las próximas elecciones), los presos políticos por legislaciones impuestas que en otros países democráticos jamás se hubieran permitido (violencia de género, ley de tráfico, política antidroga, inmigración, prostitución, delincuencia común), ni tampoco podremos olvidarnos los españoles de los desmanes que se han permitido contra la igualdad interterritorial en España, los despilfarros institucionales, la creación de agencias sociales desorbitada, la manipulación de la información y la propaganda a que hemos sido sometidos y el cambio cultural en este país, que recuerda a las imposiciones de la falange y el clero durante el franquismo.

Son demasiados errores para perdonárselos a nadie, ni siquiera a José Luis “el bondadoso” que tanto mal ha hecho a la sociedad española con sus gilipolleces, pero sin duda la mayor barbaridad de la égida socialista ha sido la de atribuirse lo que no le corresponde, el maquillar la historia a su conveniencia, el adanismo insufrible, el neoprogresismo milenarista, el abuso de poder, la perversión continuada en sus gestiones políticas, y ese descaro con que pretenden tomarnos el pelo a los españoles que no vamos a votarles.

El socialismo nunca ha sido democrático, no da la talla, por su extrema ambición en conquistar el poder para cambiar la realidad en su interés y en el de los que lo apoyan electoralmente. Practica el sectarismo más infame de toda oclocracia que se precie, conformada por una muchedumbre amorfa que apoya una tiranía gubernamental para explotación permanente de los no socialistas. El socialismo nunca ha buscado el bienestar de los pueblos que gobierna, prueba de ello son los ejemplos de los países del este europeo oprimidos en su día por la Unión Soviética o las dictaduras china, cubana, o venezolana. El socialismo persigue exclusivamente el bienestar de los socialistas y el malestar de todos los demás para conseguirlo, aunque sea ejerciendo la opresión, la asfixia de las libertades civiles, o la convulsión de la Constitución y el Estado de Derecho. El socialismo es una forma discreta de dictadura que no respeta más marco de juego político que el que impone, contra la razón y el sentido común, cuando alcanza el poder.

Les pondré un ejemplo para concluir, el socialismo actúa como un restaurante en el que los que le caen bien al dueño comen magníficamente mientras que los que le caen mal reciben alimentos podridos y al final, todos pagan lo mismo por su comida. A esta acción la denominan redistribución de la riqueza. Así funciona el Estado socialista, todo para los nuestros y nada para los demás, y tienen la desfachatez de denominar “democracia” al invento, y que a nadie se le ocurra llevarles la contraria porque inmediatamente será considerado un facha por todos ellos, aunque tengan bien seguro que a los que no dicen nada, les consideran idiotas. Así que ustedes eligen mientras sigan siendo libres, en este país para los socialistas solo se puede ser socialista, o en su defecto facha o idiota. Sólo por ello se merecen una muy larga temporada en la oposición, aunque la alternativa tenga que ser la de soportar a Mariano Rajoy diciendo que la verdad siempre acaba resplandeciendo y chorradas semejantes.

La verdad de los españoles no puede ser representada ni por Zapatero, ni por Rajoy, pero para nuestra desgracia tampoco por ninguna formación política de las existentes en la actualidad. La única opción posible para salir de este delirio maniqueo sería votar a una formación política que propusiera como único objetivo un gobierno de transición hasta la convocatoria de un referendum constitucional en el que todos los artículos se votaran uno por uno por los españoles, en el que cada español pudiera sugerir los artículos que bien le parecieran, la fórmula para conseguirlo sería sencilla, se votaría primero en los municipios o barrios, para ir acumulándose las opciones más votadas hasta llegar a un referendum nacional en el que se ofrecieran las tres alternativas por artículo preferidas por los españoles. El único obstáculo para conseguirlo es que se necesitarían miles de personas organizadas para lograrlo, es decir, una sociedad civil dispuesta a zaherirse del yugo político para implantar la forma de convivencia que desea.

Hay otra alternativa más pintoresca que consiste en un gran sorteo introduciendo en un bombo los números de DNI de todos los españoles mayores de 18 años para elegir a todos los cargos políticos representativos en España. Al menos así conseguiríamos una auténtica democracia, porque ellos sí serían los auténticos representantes del pueblo español, y con toda seguridad, tras unos primeros meses de caos y acostumbramiento, se lograría que en este país desapareciera la corrupción, el nepotismo y el abuso de poder a que nos someten los partidos políticos. Para los que lo desconozcan, la democracia no fue inventada por los socialistas (aunque lo parezca escuchando sus discursos) , la democracia proviene de la Grecia Clásica, y las elecciones comenzaron siendo por sorteo, porque los ciudadanos griegos ya no se fiaban de los políticos que querían representarlos.

Biante de Priena

domingo, 8 de agosto de 2010

La bandera de la necedad ondea en La Moncloa


Estoy harto del relativismo, sin otro mérito que su afán destructivo, se ha convertido en la mayor dictadura dogmática del pensamiento desde que Agustín de Hipona consideró que las verdades sólo podían ser reveladas por inspiración divina.

¿Pero qué modernidad aporta el relativismo?. Ninguna, salvo la exaltación de la ignorancia como bien intelectual supremo. La ausencia de conocimiento es ignorancia, no creatividad, no rebeldía, no innovación. Desanclar el pensamiento de los dogmas del pasado nos conduce al anclaje en los dogmas del futuro, que como todavía no han sido descubiertos, permiten que todos los charlatanes hagan su agosto vendiéndonos el mejo porvenir de los posibles, mientras se ciscan en todo el esfuerzo realizado por las generaciones anteriores.

Que tremenda osadía la de los falsos discípulos socráticos, esos políticos que no saben nada y actúan desde la presunción de que lo saben todo, porque el poder que les ha tocado en la tómbola de las urnas, gracias a la irresponsabilidad de los votantes absortos ante la intoxicación a que les someten, les ha concedido autoridad inmerecida, permitiéndoles convertir la democracia en la tiranía de sus delirios y la pesadilla de los gobernados.

Los nuevos sofistas ocupan los parlamentos con descaro e impunidad. Auténticos indigentes intelectuales convierten en delincuencia la representación pública con el desparpajo propio de la purria más chabacana. ¿Pero qué podemos esperar de esta legión de ineptos “autorizados” exclusivamente por un puñado de votos?. ¿Si desconocen mucho más de lo que saben como van a resolver nuestros problemas?.

Denle ustedes poder a un inepto y destruirá el paraíso si es necesario para pasar a la historia. Ahí tienen a José Luis prometiendo pleno empleo y logrando la cifra más elevada de desempleo de la historia de España, el artífice de la Alianza de Civilizaciones que es incapaz de organizar la convivencia armónica de las autonomías del país que gobierna, un patán que ha elevado la deuda y el déficit españoles a niveles de la dictadura franquista. Y que decirles de Mariano Rajoy, nada, que se puede decir de un fantasma que se conoce mejor por sus ausencias que por sus presencias. ¿Pero de verdad alguien que no cobre del pesebre se piensa que esta camada de impresentables puede resolver los problemas de los españoles como comunidad cultural, histórica, política y económica?.

España es tierra de creyentes, siempre lo ha sido, con Felipe II íbamos a cristianizar el mundo y con Zapatero vamos a socializar la realidad, el problema es que los ciudadanos de este país siempre acabamos pagando los desmadres de los aventureros privilegiados que nos representan políticamente.

El relativismo es el mayor timo intelectual de la historia del pensamiento occidental, es la estrategia del parasitismo, la coartada de los vagos para aprovecharse del esfuerzo de los trabajadores, el engaño de los ineptos para someter a los capaces, el juego de las víctimas para aplastar a los mejor dotados. El socialismo ha derivado en relativismo porque tras la caída del Muro de Berlín se descubrió la auténtica realidad de sus logros: miseria, ignorancia, opresión, burocracia y tiranía, el socialismo real era una táctica para dotar de riqueza a quien no la producía, es decir, a las élites de la nomenclatura, mientras el pueblo cada día vivía con más necesidades, prácticamente en la esclavitud, y la exclusión de libertad.

Los gobiernos de José Luis se han construido sobre la propaganda no sobre los hechos de la realidad, por eso siguen ofreciendo lo que no pueden proporcionar, engañando a la gente en un huída hacia delante, tratando de sobrevivir al caos que han organizado por su ineptitud. Mientras la oposición está de vacaciones permanentes, sin capacidad para denunciar lo que ocurre, con el sambenito de la derecha de escapulario, y sin criterio para exigir la restitución de lo que han dilapidado los inventores de nuevas realidades, como los nacionalistas catalanes, al 4 % de comisión (y todavía hay gente que piensa en la legitimidad del robo institucionalizado como un hecho diferencial) .

La bandera de la necedad ondea en La Moncloa y en todas las instituciones de este país, porque el triunfo de los necios en España es el símbolo más característico de nuestro tiempo.

Biante de Priena

sábado, 7 de agosto de 2010

La principal diferencia entre los gobiernos del PP y los del PSOE es la corrupción


En 1996, España ocupaba el puesto 32 del ranking internacional de corrupción, cuando Aznar dejó el gobierno en 2004, estábamos en el puesto 22, en 2009, tras el paso de Zapatero, hemos vuelto a ocupar el puesto 32. De lo que se deduce que con Zapatero hemos retrocedido en corrupción todo lo que habíamos avanzado con Aznar. Esa es la principal diferencia entre los gobiernos del PP y del PSOE.

Posiblemente la opinión pública en España sea la más intoxicada de Occidente, por dos razones: la primera es la facilidad que los españoles tenemos para creernos lo que nos cuentan desde las atalayas mediáticas subvencionadas por los distintos gobiernos, la segunda, que los políticos saben desde hace décadas que la mejor forma de seguir haciendo lo que les da la gana, sin rendir cuentas a nadie, es señalar la luna mientras se apropian de los beneficios del sol.

No es la primera vez que en este blog denunciamos la corrupción existente en España, pero sí es la primera vez que denunciamos que la corrupción se ha incrementado en nuestro país mucho más que en otros del entorno europeo desde que gobierna (por decir algo) José Luis Rodríguez Zapatero.

La corrupción se incrementa en los distintos países mucho más deprisa y progresivamente con gobiernos socialistas, que con gobiernos conservadores y liberales (con la excepción de Italia), contra la imagen que se transmite habitualmente desde los medios de comunicación.

A continuación les dejo la relación de países con los que compartimos evolución en la Unión Europea desde hace décadas, entre los que España destaca de forma importante. Para la evaluación de la corrupción se han seguido los Indicadores de Corrupción de Transparency International entre 2004 y 2009

Francia en 2004 ocupaba el puesto 22, mientras que en 2009 ocupa el puesto 24 en la escala de corrupción. Ha descendido 2 puestos con Sarkozy.

Reino Unido en 2004 ocupaba el puesto undécimo, mientras que en 2009 ocupa el puesto 17. Ha descendido seis puestos con el gobierno laborista de Brown.

Alemania que en 2004 con un gobierno socialdemócrata estaba en el puesto número 15, hoy con la alianza entre conservadores y liberales ha pasado al puesto 14, mejorando uno.

En la Italia del denostado Berlusconi no se cumple la regla pues en 2004 ocupaba el puesto 42 y en el 2009 el 63. Los italianos juegan su propia liga y están, por lo que se ve, fuera de concurso.

En Portugal gobernado por el socialista Sócrates se ha pasado del puesto 27 al 35, descendiendo 8 puestos en cinco años.

La abatida Grecia ha pasado del puesto 49 en 2004 al 71 en 2009.

Pero es en España, donde la corrupción se ha incrementado más deprisa que en otro países desde la llegada de Rodríguez Zapatero al gobierno, pasando del puesto 22 al puesto 32, descendiendo en diez puestos en la escala de corrupción internacional.

No es este caso el único en el que se observa la manipulación de los medios de comunicación, para que ustedes comprueben como nos mienten sólo tienen que contemplar como Venezuela que en 2004 ocupaba el puesto 120 de corrupción mundial, tras el paso de Hugo Chávez se encuentra en el 162 de 180, mientras que la Colombia de Uribe ha pasado del puesto 60 al 76, con las FARC patrocinadas por su vecino y la lucha contra el poderoso narcotráfico. Mientras que el Brazil de Lula ha pasado del puesto 59 al 75. Argentina pasa del 108 al 106.

Sólo cabe recordar que en el año 1996, con el gobierno de Aznar España ocupaba el puesto número 32, el mismo que ahora, pero cuando dejó el gobierno, España estaba en el puesto número 22, es decir, con Aznar recuperamos lo que hemos perdido con Zapatero.

Hasta que desde el Gobierno no se den explicaciones sobre este pequeño desastre podremos seguir diciendo que los socialistas son unos corruptos.

Ahora que sigan hablando en El País, El Periódico y Público de los trajes de Camps mientras se les olvida la deriva que la corrupción ha tomado en nuestro país bajo los gobiernos de Rodríguez Zapatero, y ustedes sigan creyéndose lo que les cuentan, a ver si llegamos a los doscientos años de honradez.

Biante de Priena

sábado, 31 de julio de 2010

Al idiota de la Alianza de Civilizaciones


Querido idiota:

Sabes que me dirijo a ti, sí, a ti, precisamente a ti, que tratas de convencer a los españoles de dos cosas: una, quizás la más importante, que en su conjunto los españoles somos más idiotas que tú (que ya es decir), porque debemos cuestionarnos la identidad que nos define, para ser homologables a la discusión bizantina que requiere tu estrategia electoral para perpetuarte en La Moncloa; la otra, no de menor importancia, que es cierto que tienes interés en aproximar culturas desde un criterio antropológico que has adquirido en dos tardes, como todo lo que sabes de Economía, gracias a Jordi Sevilla “el arrepentido”.

Verás José Luis, tu imprudencia ha pasado de la temeridad a la violencia reiterada contra la razón, eres un pequeño fantoche, inane, fútil, viscoso, que pretende en su inimaginable soberbia dar lecciones al mundo sin tener ni puta idea, un adanista producto de los tiempos, de la sociedad de masas más cutre, que pretende transformar en oclocracia y tiranía oligárquica y sectaria, la maltrecha democracia española tras su paso por la Presidencia del Gobierno.

Fíjate como será la cosa, que ni en vacaciones me puedo olvidar de ti y tus gilipolleces, cuanto más pienso en tus chuminadas más asco me da toda tu perorata de charlatán de feria trasnochado, tu soporte en la propaganda que pago con mis impuestos, y tu baja calidad humana, porque en realidad eres un auténtico miserable, José Luis, quiero que lo sepas.

Te has empeñado en convencernos de que tu espíritu pacifista nos hizo abandonar Irak, cuando en realidad lo que pretendías era acceder al gobierno aprovechando el pánico en el que se encontraba sumido el electorado que te votó (que no el pueblo al que dices representar) ante los atentados del 11-M de 2004. Hay que ser sinvergüenza para infundir el miedo a nuevos atentados con el objetivo de triunfar en unas elecciones.

Mala conciencia debe desvelarte por las noches, la que permite que continuemos en la guerra de Afganistán, tratando de imponer una democracia a gente que todavía tiene trabajo para entender lo que es tal cosa, cuando los muertos de esta guerra pesan sobre tu cabeza (más de un centenar) y los de la de Irak, sobre la de Aznar (ninguno), y todavía la gente que te vota piensa que tu eres un antibelicista y tu antecesor un belicoso.

La Alianza de Civilizaciones es un puñetero eufemismo que pagamos los españoles para que tu juegues a líder internacional, para establecer una coartada que te permita seguir asesinando musulmanes con patente de profeta de la paz, puro colonialismo al servicio de los intereses de otros países, porque ni siquiera sabes qué sentido puede tener lo que estás haciendo, te falta más de lo que posees para comprender las relaciones entre Occidente y Oriente. Sólo la cascarria que te apoya electoralmente puede convencerse de que si a Moratinos le imponen un turbante en Afganistán es que todo va bien.

Esa magnífica incongruencia de tu política exterior nos conduce a situaciones esperpénticas dignas de inmortalidad, como la de que la legión feminista a la que patrocinas se oponga a que las mujeres musulmanas puedan liberarse del burka en nuestro país, diciendo que es por su bien, evidentemente, que otra cosa iban a decir si entre ellas, los lobbys homosexuales, los altermundistas y la fraternidad de la modernidad “progre” nos han impuesto a los españoles el burka del pensamiento políticamente correcto (que es únicamente el suyo) para seguir viviendo del pesebre y tu lo aplaudes hasta con las cejas, porque son votos para tu causa.

Pero lo que más me fascina, de todos tus despropósitos es lo de la Alianza de las Civilizaciones (que no Culturas), porque gracias a tu estupidez y las de los que te acompañan en la profanación de las arcas del Estado, yo, como español, heredero de tradición cristiana de frontera aunque sea agnóstico, tengo que quedarme callado discretamente, suspendiendo todo juicio, en el bando de los conniventes, ante todas las barbaridades que nos brindan tus socios de la media luna, sea en Afganistán, Somalia, Kirguizstan, Palestina, Turquía o Chechenia.

El mundo nos mira José Luis, pero estos no son como los de los sindicatos que amordazas con dinero, los de la chilaba vienen para quedarse con Al Andalus, como a lo largo de la historia de esa España que tu tratas que se desconozca que ya lo anunció Osama Ben Laden en su día. Las comunidades teocráticas del Islam (que son una intensa minoría dentro de las numerosas comunidades de ciudadanos musulmanes y árabes) sólo tienen como pretensión acabar con todo lo que no sea Islam, como tu tienes la pretensión de acabar con todo lo que no sea tu versión de la realidad, como los catalanistas quieren acabar con todo lo español en Cataluña, o los vasquistas en Euskadi; quien iba a decirnos que íbamos a tener un Presidente del Gobierno de España que compartiera métodos y estrategias con los mismos talibanes.

Verás, José Luis, para respetar una cultura diferente lo más importante es el extrañamiento, un concepto antropológico que por supuesto desconoces, y que posiblemente ninguno de tus cientos de asesores sepa siquiera de que va. Sólo desde la conciencia de alteridad se puede llegar a comprender lo diferente, no desde la simulación de homogeneidad como la que ejerces sin piedad alguna, que es una nueva forma de colonialismo camuflada con créditos e inversiones en la población clave que pagamos tus compatriotas. Realmente José Luis, lo que estás haciendo es lo mismo que hicieron tus denostados yanquis con las tribus indias de Norteamérica, lo mismo que hizo Pizarro con los incas, o algunos lugartenientes de Hernán Cortés con los aztecas.

Eres igual que Felipe II, empeñado hace quinientos años en expandir el cristianismo por el mundo a costa de sus compatriotas, aunque fuera vaciando las arcas del Estado, solo que en esta ocasión tú lo que quieres imponer es la nueva moral socialista, de la que eres el máximo profeta, a todo el planeta, no me extraña que Obama te invite sólo a rezar, porque mira que hay que ser idiota para irte a Estados Unidos a darle lecciones a los norteamericanos sobre tu Alianza de las Civilizaciones, cuando ellos han tenido el coraje de elegir a Barack Obama, nieto directo de musulmanes para que guíe su destino.

José Luis, eres el mayor impostor de la historia de Occidente, nadie se había atrevido a hacer tantas estupideces juntas y venderlas como un triunfo de un pensamiento nuevo, hay que ser farsante para tener tal osadía; ¿pero qué tiene de nuevo abusar del poder para hacer las mayores barbaridades?. ¿Pero acaso es progreso regresar al Antiguo Régimen en que los sátrapas que te acompañan en esta Nueva Persia que te has inventado puedan hacer lo que les plazca sin respetar siquiera el Código de Hammurabi?. La cobardía del converso es la que dirige tus pasos, porque como bien sugirió Dante Alighieri en “La Divina Comedia” los primeros que deben ser condenados al infierno son los que ante la injusticia, la opresión, y el aplastamiento de los derechos humanos se quedan impasibles.

José Luis, ilustre papanatas, tú y tu Alianza de Civilizaciones es la coartada que ha permitido y permite a los talibanes hacerle a la chica de la foto esta barbaridad, tú que tiendes puentes de comprensión con estos salvajes, en compañía de las feministas que se callan en tu gobierno ante estos crímenes, sois responsables directos de que esto pueda seguir ocurriendo, simplemente con el objetivo de no perder las próximas elecciones. Hay que ser miserables y desalmados para quedarse callados y calladas ante tanta vesania, por un puñado de votos.

Biante de Priena

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