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jueves, 7 de mayo de 2009

Recuerdos del ayer: Ciudadanos y UPyD

Dedicado a los militantes de Ciudadanos y de UPyD, que no saben lo que está ocurriendo (artículo publicado el 30/03/2008 en nuestro blog). Hoy podemos decir que Ciudadanos y UPyD son prácticamente idénticos, sólo hay una diferencia de tiempo en su consunción; como ha dicho Albert Boadella con acierto: "UPyD es la continuación de Ciudadanos a escala nacional". Más de lo mismo para lo mismo, el engaño, la usurpación, y el abuso de poder.

Decíamos ayer:

Quizá sea el momento de recordar, una vez más, todo lo ocurrido; una vez más, una vez menos. Pero antes les hablaré del silencio, es necesario hacerlo. ¿Han leído ustedes a Kafka?, si no lo han hecho, deberían hacerlo.

Comprendí el auténtico significado del silencio cuando descubrí al escritor checo hace muchos años, inicié su rastro por “El Proceso”, luego vinieron “La condena”, “La metamorfosis”, “América”, “El Castillo” y algunas cartas a Milena y a su padre. Alguien a quien admiro, y que ya no está entre nosotros, me habló de Franz Kafka, cuando aún no había terminado de leer a Julio Verne y a Emilio Salgari. El otro día, mi hija que tiene diecinueve años, y lee mucho menos de lo que yo leía a su edad, pero habla mucho más por el móvil y el msn, estaba hojeando la metamorfosis, no dije nada, me callé y pasé de largo.

A ese silencio me refiero, queridos lectores, callarse con intención, no expresar lo que se siente o lo que se teme, no decir lo que se piensa o se sabe; más allá de la opinión, más acá del juicio, en ese escenario preparatorio de las reflexiones importantes. No dije nada, porque me importaba mucho más lo que podría decirme ella, y no quería interferir en su entrada en el mundo imaginario y real, en su pérdida de la virginidad intelectual, porque Franz Kafka escribe para llevarnos a la madurez, para despertar del sueño de la ingenuidad, y lo hace más contra nuestra capacidad de creer que contra lo que creemos, describiendo lo que puede ocurrir y al final, ocurre.

Alguien dijo que cuando se hacen prolongados preámbulos, es porque no se quiere decir algo o porque se quiere decir mucho, y tal vez sea por lo que he alargado la introducción kafkiana, porque realmente de lo que quiero escribir es de Ciutadans y UPyD, una vez más.

El holandés errante*

Quien por primera vez acuda a este blog pensará que los que aquí escribimos somos auténticos radicales, que luchamos desaforadamente contra el nacionalismo, especialmente el catalán, y que somos extremistas en nuestros deseos de regeneración democrática para este país que nos acoge y que se sigue llamando España, y posiblemente no se equivocará, pero también he de decirle que no éramos así.

Hace año y medio, los que aquí nos encontramos decidimos participar en un nuevo proyecto político que surgía en Cataluña, a la sombra de algunos intelectuales y de nuestro maestro, Albert Boadella. Ni siquiera nos conocíamos. Quien tenga interés en saber los motivos que nos han traído hasta lo que actualmente somos puede consultar la historia del blog, en el epígrafe Ciutadans, y ahí verá la otra parte de la historia que no se contará nunca en la página oficial del partido.

Este blog, que hoy cumple precisamente 500 días y noches, surgió cuando vimos que nada había que hacer con el barco pilotado por “El Holandés Errante”, aún perseveramos durante meses, hasta que decidimos irnos del partido tras el Congreso que se celebró en Hospitalet, en el que los delegados asistentes, tras votar contra la gestión del presidente Albert Rivera, del comité ejecutivo y, del consejo general, decidieron cambiar el ideario del partido – que había sido uno de los mayores elementos de conjunción – por un engendro elaborado por el profesor De Carreras, y ratificar al artífice del estropicio, Albert Rivera, como presidente.

Luego surgió UPyD, el partido de Rosa Díez, y algunos nos ilusionamos con su proyecto, parecido, pero en esta ocasión de ámbito nacional y con una defensa radical de la igualdad y la libertad para todos los españoles, la unidad de España y la preeminencia de la Constitución, y a pesar de las boutades de algunos de los fundadores, decidimos echar una mano, no todos, porque algunos nos advirtieron de que UPyD era más de lo mismo, y en el blog ha quedado archivada su posición.

El problema de UPyD sigue siendo Cataluña, no podía ser de otra forma, porque realmente resulta sospechoso que en los lugares donde el nacionalismo arrasa los principios constitucionales la campaña haya sido de mínima intensidad, lo que se puede observar en los resultados, y en las acciones heroicas de algunos luchadores individuales. Precisamente en estos lugares el PSX (PSOE más nacionalista, menos español) ha obtenido sus mejores resultados.

La inefable hibridación entre Ciutadans y UPyD

La dirección nacional de UPyD sabe perfectamente lo que ha ocurrido en Cataluña, no solo en lo que se refiere a los desastrosos resultados electorales obtenidos, sino a las tentativas de asedio y asalto de Ciutadans a UPyD-Cataluña. La dirección nacional de UPyD sabe lo que ha ocurrido y está tardando demasiado en tomar decisiones, esperando a Godot, posiblemente.

Las declaraciones que ha hecho al diario El País hace apenas un mes, el coordinador de UPyD Cataluña, son un ejemplo del sí pero no o del no pero sí, de la ambivalencia en que se está moviendo UPyD en Cataluña en relación al partido “similar” que es Ciutadans.

Una vez más habrá que decirlo, si UPyD Cataluña se funde con Ciutadans en un híbrido político, en ese mismo instante toda España se va a enterar de lo que se puede esperar de UPyD; y no lo digo como advertencia, sino como deducción consecuente, porque si lo hacen sabiendo todo lo que ha ocurrido en Ciutadans, es que este partido no tiene intención alguna de cambiar las cosas, sino de alcanzar el poder para llevar adelante las intenciones de sus dirigentes.

No se puede pactar con un partido que no ha respetado a sus militantes, en el que se ha manipulado en numerosas ocasiones la democracia a interés de los dirigentes, se han vulnerado los estatutos, se han cometido irregularidades políticas en la máxima amplitud del espectro político, y todo con la única intención de rentabilizar las posiciones personales de los dirigentes, mantener un partido “no nacionalista” en Cataluña, y seguir mareando la perdiz.

Rosa Díez y Gorriarán lo saben, no habrá desconocimiento en su decisión, en este caso no habrá casualidad, sino causalidad, y lamentablemente no hay excepciones que refuten la regla. Si pactan con Ciutadans, UPyD habrá comenzado el largo camino hacia su final; será el justo precio que pagarán por embarcarse en la nave de las velas negras, con su cautiva tripulación "no nacionalista": habrán comenzado un maravilloso viaje por la eternidad de la inexistencia política.


Erasmo de Salinas

Los trepas y la tropa

Hoy he leído algo que me ha dejado perplejo, he de reconocerlo públicamente, y no por lo que se dice, sino por lo que entraña. Albert Boadella, en una conferencia pronunciada en el Foro de la Nueva Sociedad, el pasado 26 de abril, acompañado de la Presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, se posicionó claramente sobre su voto en las próximas Elecciones Europeas: "Yo voto a Doña Rosa Díez, que es la continuación de Ciudadanos, pero en el conjunto de España"

Y no le falta razón al maestro en su afirmación y como estamos en un país libre prescindo de comentar su decisión electoral y me quedo con los motivos. ¿Realmente es UPyD la continuación de Ciudadanos en el conjunto de España?. Pues creo que sí. El partido de Albert Rivera y el partido de Rosa Díez se parecen como dos gotas de agua, con una diferencia de ámbito de expansión, y de énfasis en el liderazgo, pero ideológicamente son similares, ambos son personalistas, organizados jerárquicamente de forma vertical, con muy poco aprecio por la democracia y la libertad, y con una militancia harta de los devaneos de sus líderes divinizados.

Si en Ciudadanos Antonio Robles fue el secretario general que trató de imponer a toda la gente de su cuerda, incluso algún marxista en los puestos de mando, con tanta estupidez como dureza, en UPyD, Carlos Martínez Gorriarán ha convertido el partido en una estructura orgánica que remeda la burocracia soviética, haciendo un brindis a la ignominia que supone apartar de los puestos de dirección a los más capacitados, porque no son de su cuerda.

En ambos se han cometido errores de patio de escuela, gracias a la escasa preparación para el liderazgo de los mandantes, que tienen que suplir con férrea disciplina y blindaje militar. Un partido que se regodea en su laicismo fanático proponiendo la reprobación del Papa, en compañía de gente de ERC e IU, antes de unas elecciones europeas, cuando intenta recoger buena parte de sus votos entre el electorado cristiano del Partido Popular, no tiene demasiado futuro.

Al igual que ocurrió en Ciudadanos, cuando el máximo urdidor de su quiebra, Fraçesc de Carreras, propuso en un programa de televisión un referéndum de autodeterminación para Cataluña, ante una militancia posicionada en la lucha contra el nacionalismo catalán.

Errores de estas dimensiones concluyen con la posible confianza que un elector medianamente informado puede asumir, pero como las decisiones dentro de estos partidos muestrario –de todo ofrecen en las valijas, todo lo que se pueda consumir por los electores- se toman por los gerifaltes de la dirección y son aplaudidas por la trouppe palmera de trepas que les acompaña, no hay alternativa posible. Sin posibilidad de crítica, todo se termina convirtiendo en lo mismo, sin contraste alguno.

La clasificación de los partidos muestrario, condenados a asfixiar la libertad de expresión de sus seguidores y cualquier posibilidad de pluralidad discursiva, porque podría poner en peligro la apropiación indebida y autoritaria de la dirección del partido, es sencilla, se resume en dos categorías de participantes: los trepas y la tropa, o cómo dijo en cierta ocasión uno de nuestros compañeros, la élite y la chusma.

Los trepas tienen todos los derechos, disfrutan de todas las ventajas, no son cuestionados aunque digan chorradas, y ejercen el poder que les proporciona el núcleo sectario que han formado contra todos los demás, agrupados en la tropa, que tiene todas las obligaciones, pueden ser cuestionados en cualquier momento, incluso despreciados, y las únicas actividades que pueden desarrollar en el partido son las que requieren más esfuerzo y menor compensación: pegar carteles, sellos, repartir propaganda, montar tenderetes, buzonear con frío o calor y aplaudir en los mítines que ofrecen los trepas, siempre bien colocados, dispuestos a lamer el culo a los dirigentes máximos si es necesario o a llevar a la familia de procesión a los actos públicos. Los trepas son conocidos y respetados por todos, aunque sean irrespetables.

Los auténticos idealistas de los partidos muestrario están en la tropa, por supuesto, porque son los que sólo obtienen desventajas por su presencia en la formación política, los trepas, sin embargo, son los que administran el dinero y el poder, tomando decisiones, que habitualmente nunca están en contra de sus intereses personales, y en muchas ocasiones exclusivamente para fortalecer su posición dentro del partido. Habitualmente los miembros de la tropa no tienen ni nombre, son militantes, afiliados, "buenos chicos".

Que en el siglo XXI tengamos que asistir en este país a las manipulaciones y orquestaciones de la melodía del futuro que imponen los trepas, en plena desigualdad, ausencia de libertad, y respeto por las personas y la justicia, clama al cielo y al infierno. Pero los trepas son así, se lo creen, y encima se piensan que se merecen la posición que han obtenido con trampas y engaños, pisando a los demás, y obteniendo ventaja de la ingenuidad de sus compañeros, y todavía se permiten tildarse de demócratas, de izquierdas, o liberales. Que asco y vergüenza me provocan.

Algunos personajes logran zaherirse por sus características personales, por su propia trayectoria , por la defensa valiente que han hecho de sus ideas con peligro para su existencia cómoda, que no son ni trepas, ni tropa, por qué se sitúan fuera del horno de la discusión interna y el debate militante.

Son esos áulicos personajes que con su llamada arrastran a muchos miembros de la tropa a incorporarse al partido, sin advertirles de la existencia de los trepas. En mi caso, debo a la veneración que siento por Boadella el haberme incorporado a Ciudadanos en su día, de lo que no me arrepiento, fundamentalmente por que a mí me gusta vivir entre la tropa, cuanto más lejos de los trepas mejor, eso me permite poder expresar en libertad lo que me parece. Sé que otros también se incorporaron a Ciudadanos por Boadella, y la confianza que despierta.

Quizás Boadella no lo sepa, no sepa que una buena parte de lo que nos ocurrió en el partido, fue gracias a su llamada, posiblemente nunca ha sido consciente del poder de sus palabras para los que no teniendo ninguna duda de la honestidad y necesidad de su llamada, acudimos a su solicitud, para entregar lo mejor de nosotros mismos y ser arrastrados por el fango.

La primera vez, en Ciudadanos, sirvió de escarmiento, cuando muchos de sus seguidores comprobamos que se incorporaba a UPyD, sentimos cierta incertidumbre, por qué no teníamos claro que era lo que se proponía el partido de Rosa Díez, más allá de obtener representación electoral.

Ahora ya lo tenemos claro, por eso, respetando el criterio libre de Albert Boadella, de votar a quien bien le parezca, somos numerosos los que no vamos a imitar su conducta, fundamentalmente por qué votar a UPyD es apoyar a los trepas, y nosotros seguimos siendo tropa, pero a estas alturas con una gran experiencia en que no nos tomen el pelo.

Cuando se aclare Albert Boadella con lo que es UPyD, una continuación de Ciudadanos -al que tantos reproches impone-, posiblemente volveremos a encontrarnos. Como ayer mismo nos recordaba nuestro amigo Dante Pombo de Alvear, cuando decía que su admirado Federico puede equivocarse, hoy me toca decir a mí, que Albert Boadella también puede equivocarse, y cuando dos mentes preclaras y honestas como las suyas, se equivocan al mismo tiempo, es que muy bien está representando su comedia Rosa Díez, una gran actriz.


Biante de Priena

miércoles, 6 de mayo de 2009

El padrecito Martínez

Todos los que hemos disfrutado en alguna ocasión de la literatura rusa, del místico conde Tolstoi, o del amargado Dostoievsky, recordamos, sin esfuerzo, la denominación que el pueblo más sufrido del planeta dedicaba a sus señores feudales, los boyardos, la antigua nobleza a la que Pedro el Grande “organizó” en la Tabla de Rangos de la Rusia Imperial, donde el ideólogo de la Revolución Rusa de 1917, el padrecito Lenin, ocupaba un meritorio sexto rango como administrador educativo

Luego llegó el padrecito Stalin y convirtió la Tabla de Rangos de Pedro El Grande en una jerarquía burocrática “ad hoc” al servicio de la revolución bolchevique. Las dachas, la nomenclatura, las purgas, el archipiélago gulag, las deportaciones, y otras barbaridades,son algunas de sus grandes aportaciones de su legado.

Hasta 1989, con la caída del Muro de Berlín, un Este de Europa de acero y una Rusia de hielo compitieron con la cultura más occidental y capitalista por la preeminencia de sus ideas en la ciencia, la política, la organización social, o la tecnología, pero el socialismo real se vino abajo, ayudado por un señor llamado Gorbachov, que a base de perestroikas y glastnost, fue abriendo la vieja Rusia al mundo y abandonando el imperio que se había formado a la sombra del marxismo y la desigualdad.

El testigo fue recogido por China, que viendo las barbas de su vecino cortar, puso las suyas a remojar y en menos que se abre una flor de loto forjaron un capitalismo de Estado, que permitiera que la gente viviera mejor y que los líderes comunistas siguieran en el poder. Desde entonces, sólo un par de parques jurásicos como Cuba y Corea del Norte presumen de comunismo, aunque algunas “democracias” latinoamericanas quieren progresar hacia atrás, por aquello de haber perdido el tren de la historia, aprovechando la enorme miseria social que atesoran, terreno propicio para que de discursos buenistas broten nuevas esperanzas.

Pero en Europa, este continente del que hoy, la mayoría de los países del telón de acero forman parte, no estábamos preparados para asistir a un renacimiento del estalinismo en su máximo esplendor, de la mano del padrecito Martínez, el número dos del partido de Rosa Díez, Don Carlos Martínez Gorriarán.

Era lo que nos faltaba en este país, un partido con una organización estalinista, que incumple la Ley de Partidos y la Constitución Española de 1978, en el que sus militantes más díscolos son tratados como escoria. Alguno de ustedes dirá que estoy exagerando, pero les daré algún dato, que les acabará sorprendiendo.

El partido de Rosa Díez, UPyD, se fundó hace poco más de dos años, y ha presentado la mayor letalidad de fundadores en toda la historia democrática de España, prácticamente el 40 % de los que acudieron ilusionados a la formación del partido, padres y madres fundadores del engendro o lo han abandonado o ya no forman parte del Consejo Político, y todos los que discrepaban con los usos y abusos del poder por parte del padrecito Martínez, han sido relegados, expedientados, o expulsados.

Los problemas de UPyD se han ido extendiendo por España con una velocidad inusitada, y con la excepción de algunas comunidades autónomas en las que la voz del amo reverbera en las paredes de las sedes, y adoran cada semana las bufandas magentas de Doña Rosa, en todas las demás hay ruidos de sables y una ira contenida que el día menos pensado les va a explotar en los morros. En Cataluña ha sido imposible durante este tiempo formar algo democrático, en Valencia los expulsados son casi tanto como los no expulsado, en Murcia, los mejores se han ido, en Andalucía, Oriental y Occidental, llevan con alegría las felonías acumuladas, en Galicia, están exactamente divididos, esperando el futuro mientras algunos buenos compañeros se van por sí mismos o expulsados, en Castilla-León se han dado de baja algunos de los mejores, en el País Vasco, hay alguno que está dispuesto a jurar que Gorriarán es un fascista, cuando menos, en Madrid, se urde y conspira sin interrupción, y en Aragón, el consejo de dirección ha destituido a toda la coordinadora de un plumazo.

Y en UPyD dicen que tendrán un Congreso en octubre, que está por ver si no se aplaza sine die, pero que ha sido preparado durante dos años, haciendo selección de personal y dejando solo a los que asienten y no discrepan, en uno de los mayores atentados a la democracia que se ha cometido en este país dentro de un partido político, y mira que no se caracteriza ninguno por su amor al demos, pero aquí se han pasado tres pueblos. Organizando de antemano el Congreso, con reglamentos encorsetados, que abjuran de la libertad, y que limitan las decisiones de la primera asamblea legal del partido.

En UPyD se han cometido muchas fechorías, pero quizás las más importantes han sido la discriminación de personas porque el padrecito ha considerado que no daban buena imagen al partido, también algún caso de xenofobia se ha contado por los blogs, y por supuesto firmas de la misma persona que no se parecen en nada, problemas de cuentas del partido que se acumulan en cuentas nominales, de personas que nada tienen que ver con la tesorería legal del partido, destituciones, expulsiones, condenas al ostracismo, por no aplaudir y seguir las consignas del Comité Central del partido (perdón, del Consejo de Dirección) y muchas otras cosas de las que nos iremos enterando.

Y ahora viene Federico Jiménez Losantos, con una amnesia baturra del tamaño de la basílica del Pilar y recomienda votar a UPyD. O en su ceguera, no descarta el voto a Libertas-despojos de Ciudadanos, y dice que como un mal menor, para no votar a la entente cordiale del PPSOE. Al señor Losantos le conviene leer los 200 comentarios que le han dejado en su blog, de los lectores que no tragan desdenes como criterio. Verá usted, señor Losantos, el problema de UPyD no es que la dicharachera Rosa siga vendiendo milagros en el puerta a puerta, otros lo hacen, el problema de UPyD es que tiene como guía y organizador interno de su partido a un auténtico estalinista, el padrecito Martínez, heredero putativo de Don José, hasta se le parece un poco, sólo le falta el bigote. Este señor es un enemigo solemne de la libertad.


Erasmo de Salinas

martes, 5 de mayo de 2009

Federico Jiménez Losantos también se puede equivocar


FJL acaba de escribir en su blog que votará UPD en las próximas elecciones europeas. También entendería el Sr. Jiménez Losantos que el voto de castigo al partido único del "cambio de régimen", PSOE-PP, fuese a parar a IU si se es zurdo incorregible y a Ariza-Libertas (con marca alquilada CS) si se sitúa uno a la derecha del PP. Incluso menciona indirectamente AES como alternativa, nunca mejor dicho, todo menos votarle a Zapajoy o a Rajatero.

Se equivoca mi admirado don Federico con UPD y con Rosa Díez.

No es la primera. Se ha equivocado muchas veces, y siempre ha rectificado, porque es inteligente, pragmático y honrado. Se equivocó siendo maoísta, hasta que viajó a la China ; se equivocó con un tal rivera y un tal robles, charlatanes de tercera regional, y va camino de reconocerlo, aunque le cueste, pues su ilusión con el timo de Ciutadans tiene mucho que ver con su trayectoria personal, política y hasta sentimental.

Rectificará también, llegado el momento, con el dúo charlatanesco Gorridiez, pero su apoyo puntual a ese engaño patético va a contribuir probablemente a un resultado digno en las próximas elecciones. Siempre afirmé que los tres escaños de CS en las autonómicas eran fruto de la campaña de Libertad Digital, del apoyo de FJL, Girauta y Domínguez. Ahora también, la elección del socialista Sosa Wagner, hijo legítimo del Psoe, del régimen y de la transición, deberá mucho a la voz que muchos escuchamos y apreciamos en la madrugada.

Se equivoca, don Federico, porque UPD no es un partido democrático. Se equivoca, don Federico, porque Rosa Díez no desea regenerar la política española, sino regenerar su ego. Se equivoca, don Federico, porque UPD no es liberal, sino socialista, de ese socialismo previsible y soso, conformista, estrecho y sectario. El de toda la vida.

Es un alivio verle equivocarse de vez en cuando, don Federico. Me hubiera gustado que usted fuera un nuevo Elías o un nuevo Elíseo, y que su voz en el desierto siempre acertase contra el parecer de las masas. Pero es mejor así, sus errores nos protegen contra la tentación idolátrica. Es usted un hombre, felizmente.

Ya rectificará. Esperaremos.

Dante Pombo de Alvear

Español, a secas


Museo Histórico Municipal de Madrid. Las Cortes de Cádiz de 1812


Verán ustedes ante la penuria que vivimos y las extravagancias que nos obsequian nuestros representantes públicos, sólo queda una alternativa: definirse.

Vamos a dejarnos de definir la situación, el escenario de la vida pública, de otras diez mil formas más. No sirve de nada, todo es una cuestión de gradiente. Los políticos sólo se distinguen entre sí de forma cuantitativa en el continuo de la usurpación. Los hay que aún conservan cierto barniz, pero la inmensa mayoría están descascarillados y mates.

Y para definirse, mejor comenzar por cuestiones mínimas, bien diferenciadas. Los hombres como hombres y las mujeres, como mujeres, y los homosexuales, como homosexuales. Los jóvenes como jóvenes y los viejos, como viejos. La cuestión es que no nos definan los demás para expoliarnos, o que permanezcamos en la indefinición para facilitar la tarea de nuestra anulación. Que al fin de eso se trata la política, nos definen como electores y ahí se acabó nuestra soberanía ciudadana.

Pues eso, a ponerse las pilas, que como no brille la inteligencia de los ciudadanos en los próximos tiempos, los políticos nos acabarán asfixiando en sus oscuras pretensiones. No, no se devanen el cerebro, todos los políticos en todas las circunstancias, porque al final la cuestión se dirime en trazar una raya que distinga parásitos de contribuyentes, y distinguir quien se queda a un lado y al otro. En un lado los políticos, en otro los ciudadanos, porque no puede haber intereses comunes entre un ladrón y sus víctimas.

¿Y cómo nos definimos?. Sencillo, por lo que somos realmente, no por lo que nos hacen ser para convertirnos en los espectadores que pagan su juego, para pagar la fiesta y perder siempre.

La política en España es un negocio profesionalizado, especializado en la usurpación mantenida y la detentación. Y déjense de tonterías, de que si no se cumple con las reglas impuestas la democracia está en peligro, porque los primeros que han abandonado la democracia son los políticos para transformar los partidos en empresas rentables, que reparten beneficios entre los que asienten y persiguen a los que discrepan.

Tampoco es cuestión de libertad, porque la libertad es poder elegir, y no se puede elegir libremente entre lo malo y lo peor, además no es justo que unos cuantos inanes dispongan de todos los recursos para dilapidarlos a su antojo, y los demás quedemos relegados a lo que decidan concedernos. Hay que invertir el proceso.

Representar a los ciudadanos exige algo más que un partido político, antidemocrático, opresor e injusto, decida que uno de sus miembros, que ha lamido el culo de los dirigentes hasta el desgaste de su lengua, sea considerado como un buen representante por asentir siempre a las veleidades del grupo directivo, liderado por una máscara.

Si los políticos han convertido la política en una mezquindad es su problema, el nuestro, el de los ciudadanos, es que su estupidez no arruine nuestra existencia. Para eso los españoles tenemos que ponernos de acuerdo en varias cosas, la primera en lo que somos, la segunda en lo que queremos, la tercera en como lo conseguimos.

En cuanto a lo que somos, el factor común nos viene dado gracias a nuestra historia, y se actualiza en nuestra Constitución: somos españoles, a secas. Y sólo por eso tenemos libertad, igualdad, derechos, obligaciones, y la voluntad de aceptar exclusivamente un marco de juego democrático y justo. Todo lo demás es engaño.

La segunda está bien clara, que se vayan los políticos a la mierda, porque además de nefastos para nuestro presente, son un peligro indefinido para nuestro futuro.

Y la tercera se debe organizar, pero para comenzar vamos a ponernos en marcha, que el movimiento se demuestra andando, si lo único que nos queda de la democracia es el derecho al voto, utilicémoslo con inteligencia. No para cambiar las cosas, sino para cambiar el sistema, es decir, la realidad en que vivimos.

Dos objetivos para las próximas Elecciones Europeas

1) Que Ciudadanos y UPyD, como representantes últimos en llegar al reparto y por lo tanto también los últimos en defraudarnos, no obtengan ningún voto en las próximas elecciones europeas.

2) Que entre todos los votos a partidos no alcancen 1/3 de la representación de los españoles.


Por qué en el fondo, estas Elecciones Europeas son un referéndum, si votamos a partidos, estamos votando a un sistema corrupto, fundamentado en el engaño y la mezquindad, y ratificando que con nuestro voto que la ausencia de democracia en los partidos, la opresión de todos los partidos sobre los ciudadanos, y los privilegios que obtienen de representarnos, son legítimos.

Nuestro voto, españoles, legitima el sistema político en el que vivimos, y entrega nuestra soberanía a unos desaprensivos para que se financien su existencia, aplastando nuestras necesidades. Si conseguimos los objetivos propuestos, se abrirá un nuevo periodo en el que la libertad podrá regresar a la democracia, limitando el poder de los partidos políticos que nos han estafado.

Así que para no entrar en disquisiciones, si son mejores los galgos que los podencos, decidimos que el voto lo que dirime es si abolimos el canódromo o lo dejamos abierto, para seguir asistiendo al espectáculo de ver como pasan los años y cada vez vamos estando peor. Al final que más da que sean galgos o podencos, todos tratan de capturar a la liebre que somos los ciudadanos españoles, todos iguales en nuestra condición, ante su insidia.


Biante de Priena

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