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martes, 5 de mayo de 2009

Federico Jiménez Losantos también se puede equivocar


FJL acaba de escribir en su blog que votará UPD en las próximas elecciones europeas. También entendería el Sr. Jiménez Losantos que el voto de castigo al partido único del "cambio de régimen", PSOE-PP, fuese a parar a IU si se es zurdo incorregible y a Ariza-Libertas (con marca alquilada CS) si se sitúa uno a la derecha del PP. Incluso menciona indirectamente AES como alternativa, nunca mejor dicho, todo menos votarle a Zapajoy o a Rajatero.

Se equivoca mi admirado don Federico con UPD y con Rosa Díez.

No es la primera. Se ha equivocado muchas veces, y siempre ha rectificado, porque es inteligente, pragmático y honrado. Se equivocó siendo maoísta, hasta que viajó a la China ; se equivocó con un tal rivera y un tal robles, charlatanes de tercera regional, y va camino de reconocerlo, aunque le cueste, pues su ilusión con el timo de Ciutadans tiene mucho que ver con su trayectoria personal, política y hasta sentimental.

Rectificará también, llegado el momento, con el dúo charlatanesco Gorridiez, pero su apoyo puntual a ese engaño patético va a contribuir probablemente a un resultado digno en las próximas elecciones. Siempre afirmé que los tres escaños de CS en las autonómicas eran fruto de la campaña de Libertad Digital, del apoyo de FJL, Girauta y Domínguez. Ahora también, la elección del socialista Sosa Wagner, hijo legítimo del Psoe, del régimen y de la transición, deberá mucho a la voz que muchos escuchamos y apreciamos en la madrugada.

Se equivoca, don Federico, porque UPD no es un partido democrático. Se equivoca, don Federico, porque Rosa Díez no desea regenerar la política española, sino regenerar su ego. Se equivoca, don Federico, porque UPD no es liberal, sino socialista, de ese socialismo previsible y soso, conformista, estrecho y sectario. El de toda la vida.

Es un alivio verle equivocarse de vez en cuando, don Federico. Me hubiera gustado que usted fuera un nuevo Elías o un nuevo Elíseo, y que su voz en el desierto siempre acertase contra el parecer de las masas. Pero es mejor así, sus errores nos protegen contra la tentación idolátrica. Es usted un hombre, felizmente.

Ya rectificará. Esperaremos.

Dante Pombo de Alvear

Español, a secas


Museo Histórico Municipal de Madrid. Las Cortes de Cádiz de 1812


Verán ustedes ante la penuria que vivimos y las extravagancias que nos obsequian nuestros representantes públicos, sólo queda una alternativa: definirse.

Vamos a dejarnos de definir la situación, el escenario de la vida pública, de otras diez mil formas más. No sirve de nada, todo es una cuestión de gradiente. Los políticos sólo se distinguen entre sí de forma cuantitativa en el continuo de la usurpación. Los hay que aún conservan cierto barniz, pero la inmensa mayoría están descascarillados y mates.

Y para definirse, mejor comenzar por cuestiones mínimas, bien diferenciadas. Los hombres como hombres y las mujeres, como mujeres, y los homosexuales, como homosexuales. Los jóvenes como jóvenes y los viejos, como viejos. La cuestión es que no nos definan los demás para expoliarnos, o que permanezcamos en la indefinición para facilitar la tarea de nuestra anulación. Que al fin de eso se trata la política, nos definen como electores y ahí se acabó nuestra soberanía ciudadana.

Pues eso, a ponerse las pilas, que como no brille la inteligencia de los ciudadanos en los próximos tiempos, los políticos nos acabarán asfixiando en sus oscuras pretensiones. No, no se devanen el cerebro, todos los políticos en todas las circunstancias, porque al final la cuestión se dirime en trazar una raya que distinga parásitos de contribuyentes, y distinguir quien se queda a un lado y al otro. En un lado los políticos, en otro los ciudadanos, porque no puede haber intereses comunes entre un ladrón y sus víctimas.

¿Y cómo nos definimos?. Sencillo, por lo que somos realmente, no por lo que nos hacen ser para convertirnos en los espectadores que pagan su juego, para pagar la fiesta y perder siempre.

La política en España es un negocio profesionalizado, especializado en la usurpación mantenida y la detentación. Y déjense de tonterías, de que si no se cumple con las reglas impuestas la democracia está en peligro, porque los primeros que han abandonado la democracia son los políticos para transformar los partidos en empresas rentables, que reparten beneficios entre los que asienten y persiguen a los que discrepan.

Tampoco es cuestión de libertad, porque la libertad es poder elegir, y no se puede elegir libremente entre lo malo y lo peor, además no es justo que unos cuantos inanes dispongan de todos los recursos para dilapidarlos a su antojo, y los demás quedemos relegados a lo que decidan concedernos. Hay que invertir el proceso.

Representar a los ciudadanos exige algo más que un partido político, antidemocrático, opresor e injusto, decida que uno de sus miembros, que ha lamido el culo de los dirigentes hasta el desgaste de su lengua, sea considerado como un buen representante por asentir siempre a las veleidades del grupo directivo, liderado por una máscara.

Si los políticos han convertido la política en una mezquindad es su problema, el nuestro, el de los ciudadanos, es que su estupidez no arruine nuestra existencia. Para eso los españoles tenemos que ponernos de acuerdo en varias cosas, la primera en lo que somos, la segunda en lo que queremos, la tercera en como lo conseguimos.

En cuanto a lo que somos, el factor común nos viene dado gracias a nuestra historia, y se actualiza en nuestra Constitución: somos españoles, a secas. Y sólo por eso tenemos libertad, igualdad, derechos, obligaciones, y la voluntad de aceptar exclusivamente un marco de juego democrático y justo. Todo lo demás es engaño.

La segunda está bien clara, que se vayan los políticos a la mierda, porque además de nefastos para nuestro presente, son un peligro indefinido para nuestro futuro.

Y la tercera se debe organizar, pero para comenzar vamos a ponernos en marcha, que el movimiento se demuestra andando, si lo único que nos queda de la democracia es el derecho al voto, utilicémoslo con inteligencia. No para cambiar las cosas, sino para cambiar el sistema, es decir, la realidad en que vivimos.

Dos objetivos para las próximas Elecciones Europeas

1) Que Ciudadanos y UPyD, como representantes últimos en llegar al reparto y por lo tanto también los últimos en defraudarnos, no obtengan ningún voto en las próximas elecciones europeas.

2) Que entre todos los votos a partidos no alcancen 1/3 de la representación de los españoles.


Por qué en el fondo, estas Elecciones Europeas son un referéndum, si votamos a partidos, estamos votando a un sistema corrupto, fundamentado en el engaño y la mezquindad, y ratificando que con nuestro voto que la ausencia de democracia en los partidos, la opresión de todos los partidos sobre los ciudadanos, y los privilegios que obtienen de representarnos, son legítimos.

Nuestro voto, españoles, legitima el sistema político en el que vivimos, y entrega nuestra soberanía a unos desaprensivos para que se financien su existencia, aplastando nuestras necesidades. Si conseguimos los objetivos propuestos, se abrirá un nuevo periodo en el que la libertad podrá regresar a la democracia, limitando el poder de los partidos políticos que nos han estafado.

Así que para no entrar en disquisiciones, si son mejores los galgos que los podencos, decidimos que el voto lo que dirime es si abolimos el canódromo o lo dejamos abierto, para seguir asistiendo al espectáculo de ver como pasan los años y cada vez vamos estando peor. Al final que más da que sean galgos o podencos, todos tratan de capturar a la liebre que somos los ciudadanos españoles, todos iguales en nuestra condición, ante su insidia.


Biante de Priena

lunes, 4 de mayo de 2009

La verdad de la política declara la guerra a los políticos españoles

OBJETIVOS ELECCIONES EUROPEAS

- UPyD y Ciudadanos, sin representación europea
- 2/3 de españoles sin apoyar a ningún partido


Comienza la cuenta atrás, poco más de un mes para los próximos comicios europeos, y los ciudadanos también estamos en campaña, una singular llamada de atención a otros ciudadanos sobre la toxicidad de los productos políticos que están a punto de consumir.

Si algo aborrezco de Europa, son los políticos, verán ustedes no es que conozca en plenitud las andanzas de los representantes públicos por el viejo continente, porque solamente conozco algunas opciones, y acciones, fundamentalmente las que tienen su repercusión en nuestro país. Se que nuestros representantes en Europa ganan aún más dinero que nuestros representantes en España y tienen a su disposición aún más para colocar a gente de su cuerda. Que la corrupción existe igual que aquí en Bruselas y Estrasburgo y que como dijo Bergman en una de sus películas estamos incubando el huevo de la serpiente que algún día nos devorará, refiriéndose a los nazis.

Por eso y por otras cosas, algunos ciudadanos, españoles sin complejos, hemos tomado una decisión convergente para promocionar en internet -que todavía sigue siendo un espacio de libertad y democracia directa-, un par de ideas.

La primera en la frente

Algo sencillo para empezar y poner en la mesa nuestra posible fuerza, la de los blogueros españoles; pues bien como no estamos convencidos de la bondad genuina de ninguna formación política de las que se ofertan, hemos decidido que Ciudadanos –abducido por Libertas- y UPyD –abducido por su sectario comité central- no obtengan ni un solo eurodiputado en las próximas elecciones europeas. La elección de estos partidos ha sido simple, porque son los últimos que nos han defraudado, pues prometiendo un saneamiento de la ciénaga política que nos representa, se han dejado ir hasta convertirse en un más de lo mismo que los demás partidos mayoritarios.

Consideramos que tan democrático es hacer campaña a favor como en contra de los partidos políticos, esencialmente si estamos convencidos –y lo estamos- de que defenderán los intereses de la clase política antes que los intereses de los ciudadanos. Para esta campaña contamos con la inestimable ayuda del blog La verdad de la Política, que como en otra época hizo Ciudadano Ubú con el partido de Rivera, se está encargando de desenmascarar –y lo hace de forma eficaz- las truculentas historias del partido de Rosa Díez. Otros blogueros españoles, han manifestado en el blog de La verdad de la Política su participación en la campaña.

¿Y qué obtenemos con esto?, pues posiblemente nada, o mucho, evitar que alguien que no representa lo que dice, que abjura de la libertad, de la democracia y de la justicia en privado, pero hace de ellas ostentación en público, sea promocionado al lugar de representación que no le corresponde, vamos, que no se rían de nosotros.

La segunda en los morros

Pero no nos conformamos exclusivamente con denunciar a los chipirones de la usurpación y dejar tan tranquilos a los calamares gigantes, por eso nos hemos planteado otra propuesta, coincidente con la postulada por el señor Antonio García Trevijano en su blog, y que es la de procurar que sumando los votos nulos, en blanco, y abstenciones, es decir, todas las posibilidades democráticas de oponerse a la política en España, consigamos alcanzar los 2/3 de no representados por ningún partido político.

Sencillamente con esta acción de sanción a la desmesura, a la hibrys política, haremos que Némesis ponga de nuevo las cosas en su sitio, y que los políticos dejen de tomar el pelo a los ciudadanos.

Así que los Ciudadanos en la Red estamos en campaña y como somos unos románticos y pensamos que izando la bandera de la libertad otros irán llegando a la trinchera, pues como dice esveritas, esta es nuestra Declaración de Guerra a los políticos españoles, con cada ciudadano que se convenza que su voto no sirve para nada, habremos ganado un apoyo a la libertad, que es el primer escalón para recuperar la democracia y la justicia, y el camino más directo que conduce a la regeneración democrática de nuestra nación, España.

Ciudadanos, juntos podemos..., y separados, también. Recuerda, primero en la frente, después en los morros.


Erasmo de Salinas

La democracia española no es apta para el consumo

"Los problemas de la democracia, se resuelven con más democracia". Lord Acton

Un país repleto de políticos mediocres, atormentados por su propia ineptitud, con una democracia de consumo como la que disfrutamos, sostenida sobre la negación persistente de criterios de valor y mérito, de esfuerzo y competencia, de trabajo y producción, que considera a los seres humanos iguales, hagan lo que hagan, sin diferenciar los que hacen más de los que hacen menos, los que aciertan de los que fracasan, sólo puede tener como líderes a unos mediocres, porque una sociedad en la que prevalece más el error de muchos que el acierto de uno, está condenada al declive y el desasosiego. Queridos lectores, estamos al comienzo de una era de decadencia en este país, pero aún vendrán tiempos peores, si no hacemos nada por evitarlo.

La democracia es el gobierno del pueblo para el pueblo, pero el pueblo no es una colección de manifiestos negados, que elevan a otros negados, porque les ofrecen el paraíso por su voto y les da igual que lo cumplan o no. El pueblo tiene los remedios, pero no sabe utilizarlos, porque ha sido adoctrinado para que no elija, sólo para que asienta o disienta, y si disiente, no sepa aún cómo expresarlo públicamente y menos en las urnas.

Estos políticos dicharacheros que sufrimos han elevado la abstención, o el voto nulo, a pecado civil, cuando en realidad es la mejor forma de expresar que no somos sus siervos, porque una sociedad castrada políticamente es el preludio ineludible de tiempos difíciles.

Que dolor llamar política a esta representación de la estupidez que nos hemos procurado, este suicidio del bienestar, este homicidio de la tranquilidad y la seguridad, acumulados durante generaciones, esta transgresión del clima de equilibrio que necesitamos para no acabar colapsándonos. ¿Pero a quién hemos entregado el poder de dirigir nuestra sociedad?. Los políticos españoles, más que los de otros lugares del mundo civilizado, son por su baja formación y su elevada soberbia, los verdugos de nuestro presente, y los enterradores de nuestro futuro.

¿Quién dijo que la democracia procuraba el gobierno de los mejores?. No en estos tiempos, en los que gobernar se ha convertido en un negocio de repartir prebendas entre los afines, alzarse sobre la ignorancia de los creyentes, y negar el pan y la sal a los que discrepan.

Los escasos aciertos de los políticos son engrandecidos por los medios, mientras los numerosos errores son ocultados, con igual desprecio por la certeza. La política ha dejado de ser el arte de lo posible, para transformarse en la imposibilidad del arte, en la gestión bufa y acomplejada de la sociedad, fundamentada en el despilfarro y la arbitrariedad, en la corrupción y en la insidia.

De ahí deviene la desconfianza de los ciudadanos, que todavía conservan la facultad de pensarse y pensar el mundo en el que viven. ¿A dónde pueden llevarnos estas calamidades humanas?. ¿Qué se puede esperar de los que callan por qué no saben que decir?. El discurso disfémico de la oligarquía, lo invade todo. Nos muestran un futuro paradisíaco con esmero e insistencia, mientras desvían arteramente los privilegios que no les corresponden hacia sus predios, dejándonos a todos en medio del infierno. Ciudadanos, sean responsables, dense valor a sí mismos, y dejen de servir con su voto a esta enorme estafa pública y piramidal.

Hemos regresado a la Edad Media, a una era estamental, a los tiempos oscuros en los que aquellos religiosos cristianos determinaban lo que se podía hacer y no hacer, mientras los poderosos ejercían, sin recato alguno, el ejercicio de su poder de forma desenfrenada y absolutista. Pero hoy no hay diferencia, el poder político y religiosos se ha reunido en un mensaje de frivolidad.

La democracia es hoy un envoltorio de la cochambre, porque los que no pueden competir o cooperar con los demás, por la escasez y carencia de sus propios recursos personales, tratan por todos los medios de devaluar a los que si disponen de recursos, para rebajarlos a su altura, haciendo trampas. Hoy la igualdad de condiciones, no es preliminar, sino sobrevenida, sustituyendo los criterios de la razón por la más pura demagogia, reverberada por la propaganda y relativa a la fortuna, o el carnet.

Hoy los privilegios no se reparten según esfuerzo o mérito, ni siquiera según necesidad, sino según oprobioso criterio. Eso es lo que nos pueden ofrecer hoy los políticos españoles, un conflicto permanente, porque sin conflicto no serían necesarios y llegarían a desaparecer, y lo peor es que lo saben, y hacen lo posible por qué no se descubra.

¿Cómo elevarse socialmente prometiendo lo que necesitamos?

Las promesas de cambio social siempre se fundamentan en la injusticia, porque si los que se esfuerzan por cambiar su situación personal, reciben lo mismo que los que no pegan palo al agua, los que se consideran víctimas del destino, o simplemente desafortunados, con el paso del tiempo, los primeros, dejarán de luchar por sus objetivos personales y el mundo se verá abocado a la situación en la que estamos, en la que los estafadores, vagos, e ineptos son los que dirigen los pasos de nuestra sociedad de forma errabunda por la historia, aprovechándose de los que realmente tienen algo que aportar, obteniendo plusvalías de la inequidad de ocupar los lugares de poder político que en justicia no les corresponden, porque no han demostrado nada para recibir ese privilegio.

Los españoles estamos condenados a fracasar como sociedad en todo lo que iniciemos, porque un techo de cristal formado por un entramado de parásitos nos impedirá crecer y cualquier propuesta inteligente será anulada por una manifestación de palurdos subvencionados. La democracia que vivimos acepta como verdad que cien ciegos ven más que alguien que no haya perdido la vista, porque no se fundamenta en la visión, sino en la mirada, aunque sea ciega.

La democracia sin justicia, ni libertad, se queda en simple pantomima, en representación teatral y obscena de la vida, porque un gobierno que niega la libertad y controla la justicia en su beneficio, es una auténtica desgracia para los ciudadanos, un agujero negro para las expectativas más nobles, eso es lo que tenemos en España.

Por eso queridos compatriotas, piénsenselo mucho antes de acudir a votar en las próximas elecciones europeas, y no teman por su condición democrática de ciudadanos, ni escuchen los cantos de sirena de que la abstención puede poner en peligro el futuro. A estas alturas de la historia, la abstención lo único que pone en peligro es la poltrona de los que se benefician de los demás, de los que se han enchulado de nuestra sociedad para vivir sin dar palo al agua y además terminar echándonos las culpas de lo que ocurre si los hechos nos procuran algún perjuicio, o no redundan suficientemente en su beneficio.

Háganme caso, siéntanse libres no acudiendo a votar, y auténticos demócratas por no asumir como democrático lo que realmente no lo es, que no les den gato por conejo, recobren el poder que les corresponde por su soberanía, y que una legión de mangantes les han arrebatado, prometiéndoles lo imposible, y logrando lo contrario.

O lo hacemos ahora, o nuestros hijos lo pasarán muy mal, y nuestros nietos, aún peor. Es hora de detener la crisis, política y económica que vivimos en España, y es hora de hacerlo definitivamente, no alimentemos con nuestros votos, ni con el dinero que estos les proporcionan a los políticos y a sus partidos. Con cada abstención nos ahorramos más de dos euros de despilfarro.

Si incubamos a la bestia con nuestra inconsciencia democrática, algún día nos acabará devorando. Cuando la soberanía de los ciudadanos se puede ejercer, estamos hablando de libertad, cuando el poder condiciona a los ciudadanos, limitando su soberanía, con el fin de autoperpetuarse y sólo ofrece que se pueda elegir más de lo mismo, estamos hablando de demagogia.

Ustedes eligen, porque todavía son libres. Elijan lo que quieran, pero de forma responsable, no se hagan daño, y procuren no hacer daño a los demás con su elección. Si me aceptan la sugerencia, cuando la oferta política no se puede distinguir como es el caso, no elegir a ningún político, también es elegir en libertad. ¿De verdad desean ustedes sostener con sus votos esta democracia?, una democracia sin libertad, una representación política convertida en un negocio de charlatanes, una justicia maltratada por el sectarismo, y su inteligencia despreciada por unos aprovechados.



Biante de Priena

UPyD: peligro indefinido

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