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jueves, 16 de abril de 2009

Sí hay razones de fondo en el debate sobre el Reglamento Congresual de UPyD

Algunas consideraciones sobre el debate del Consejo Político de UPyD del día 28 de marzo

Apenas ha transcurrido una semana y todavía retumban los ecos del último Consejo Político. Es evidente, que la enmienda a la totalidad presentada por el Consejero Javier Carroquino, representa una concepción del partido diferente a la del Reglamento que se ha presentado avalado por el Consejo de Dirección.

Pero el debate, tal como lo ha expuesto Carlos M. Gorriarán en su Blog (“Del debate de día 28”), no tiene salida ni sentido, porque lo zanja desde una posición dogmática y hegemónica (Roma locuta, causa finita); aunque tiene una virtud, que no es otra que permitirnos a los demás referirnos públicamente al problema en cuestión con la misma franqueza y libertad como él lo ha querido plasmar. Es de agradecer que en el seno del partido podamos airear nuestras diferencias, cuando se dan, sin cortapisas de ningún tipo.

De hecho, el debate quedó listo para sentencia en el propio Consejo Político, no tanto porque existiera interés en mantener una discusión teórica, sino porque los términos airados en que el propio Carlos M. Gorriarán, y la misma Rosa Díez, afrontaron las réplicas no eran sinónimos de interés por aclarar nada, sino de afirmar un principio de autoridad. La vehemencia con que se exhibieron los dos máximos responsables del partido, no tenía como objetivo alcanzar algún espacio de encuentro, sino de romper todos los puentes con quienes podían presentar una manera distinta de entender la construcción del partido. Cuando Rosa vino a decir que “si esa visión del partido (la que presentaba la enmienda) triunfara, yo no militaría en ese partido”; senso contrario, podría entenderse que los derrotados en la enmienda estarían mejor fuera del mismo. A partir de ese momento ya no cabe discusión, ni se desea entendimiento posible. Lo que se escenificaba era un linchamiento sobre el enmendante –y sobre los que se dispusieran a sostener su propuesta- y una exigencia de plebiscito para dar por zanjada definitivamente la cuestión. Lo alarmante ya no era la discrepancia en sí, sino la forma autoritaria de abortarla.

El apoyo a la enmienda a la totalidad –por parte de quienes lo hicimos- no era tanto el estar de acuerdo, punto por punto, con todo el articulado de la enmienda, como con el espíritu que traslucía de la misma, más acorde, a nuestro parecer, con el proyecto originario del Manifiesto fundacional que con el Reglamento que se discutía. El debate sobre listas abiertas o cerradas no puede dirimirse en términos de todas abiertas o todas cerradas, sino en función de la racionalidad capaz de conjugar la eficacia organizativa con la mayor participación de los afiliados a la hora de conformar los órganos de dirección del partido.

En este sentido no tendría que ser difícil ponerse de acuerdo, si imperara la voluntad política de entendimiento, en convenir en el caso del Consejo de Dirección (sin duda el aspecto más controvertido) que el/la Portavoz, como máximo representante del partido, gozara de la facultad de elegir discrecionalmente un tercio, al menos, de los miembros del Consejo de Dirección, y el resto fueran elegidos en lista abierta. Otra cosa (elegirlo todo en lista cerrada) sería volver al punto de partida, donde UPyD nació como un partido carismático –no podía ser de otra manera- y así lo aceptamos todos de buen grado hasta que, en dos años, se celebrara el Congreso. Trasponer este mismo esquema, sin solución de continuidad, al momento actual legitimándolo en un Congreso con mayorías y minorías claras, no resolvería el problema de alcanzar un espacio que fuera compartido por todos los que creemos en el proyecto que nos dimos en el acto fundacional.

A fuer de ser realistas, este diseño sólo puede abocar a la creación de un macroaparato, incontrolable por los afiliados y proclive a caer en un modelo bipolar escindido, no de dirigentes y dirigidos, sino de dominantes y dominados. Si hay algo consustancial a la democracia es el control del poder y, naturalmente, la igualdad en las relaciones de poder. Algo difícil de hacerse realidad con la aplicación del Reglamento que aprobamos el pasado día 28 de marzo.

Por lo demás, tampoco puede ser tan difícil de entender que el cargo de Portavoz fuera elegido independientemente del resto del Consejo de Dirección –y está muy bien que lo sea por todos los afiliados- pero esa separación tiene, entre nosotros, una lógica aplastante, porque en un partido donde la figura y el liderazgo de Rosa no lo discute nadie, tratar de montar una lista para enfrentarse a la del actual Portavoz es absurdo, tan absurdo como que ésta nombre a su gusto a la totalidad de los miembros del Consejo (sin posibilidad de revocación), una vez transcurrido el período precongresual y fundacional de dos años.

El intento de conformar el principal órgano de dirección del partido en elección de listas cerradas no tiene otro sentido que mantener el mismo modelo de autoridad vertical que rige en el presente, y denotar, a su vez, una desconfianza absoluta hacia el conjunto de los afiliados. No nos engañemos, lo que hemos defendido todos desde el principio, empezando por la Dirección, han sido las listas abiertas, y no sólo para mejorar nuestra democracia a nivel del Estado, sino a nivel de los partidos, como una forma inevitable de revitalizarlos, otorgando a los afiliados una vía de participación que, en España, brilla por su ausencia y ha hecho de los partidos estructuras oligárquicas ajenas a los ciudadanos. No es serio que vengamos ahora con que lo de las listas abiertas está bien para el conjunto de la sociedad, pero no para las formaciones políticas, dado que serían incompatibles con la eficacia y la coherencia que tiene que exigirse a los equipos de trabajo en el interior de un partido.

Si para defender esta postura tenemos que buscar soportes teóricos en los clásicos de la sociología política (Michels, Duverger, Sartori,etc.), vamos a encontrar tantos puntos a favor como en contra, por lo que será mejor que tomemos como referencia nuestras propias experiencias políticas y saquemos conclusiones. Y, la más importante de todas ellas, es que quienes hemos llegado a UPyD desde otros partidos no queremos reproducir los mismos clichés y los mismos aparatos que hemos conocido en los partidos que son hegemónicos en España, que pueden servir para ganar elecciones, imponer orden entre los militantes y promocionar políticamente a los más fieles (y no necesariamente los más leales); pero estos partidos son responsables en primera instancia de habernos instalado en una partitocracia sin paliativos, y de haber conducido a nuestro país a una crisis política de tal envergadura que ha hecho necesario el alumbramiento de una fuerza política como UPyD.

Los que pretendemos fórmulas partidarias que -a nosotros, claro está- nos parecen más democráticas, no proponemos una democracia asamblearia (por cierto, querer endosarnos a algunos esta intención sí que es una verdadera falacia), sino la misma democracia representativa que queremos para el conjunto de la sociedad, que no tiene que ser idéntica, pero sí equivalente. Quienes vemos así las cosas nos resulta paradójico que en un partido donde no se dan discusiones políticas sobre el programa y la acción política –que, a fin de cuentas, es lo importante- porque hay una unanimidad total, tengamos, sin embargo, tantas dificultades para ponernos de acuerdo sobre el modelo de partido, y lo descubramos ahora y no cuando echamos a andar. Sería difícil, para cualquiera, entender una fractura basada en cuestiones meramente organizativas, sin que haya diferencias ideológicas de cierto calado.

Una última cosa. Nos negamos a admitir que nos hemos dejado, a lo largo de casi dos años, nuestras energías, nuestra entrega incondicional, nuestra ilusión, el esfuerzo con el que también hemos contribuido a conseguir representación parlamentaria, para tener que llegar a la conclusión que esto podría ser más de lo mismo. Nos negamos.
La transversalidad, que está funcionando ideológicamente, no tiene porqué no funcionar a la hora de ponernos de acuerdo en articular las estructuras organizativas; lo inverso haría pensar que su significado sólo tiene sentido como ingenio de propaganda de cara a la galería. Sólo es cuestión de voluntad política, la misma que se necesita para lograr los pactos que nosotros exigimos a otros partidos en cuestiones que nos parecen capitales, y ésta –el acuerdo de convivencia política en el interior del partido- también es una cuestión capital. Lo contrario parecería un suicidio político programado.

(*) Este artículo se remitío hace días al responsable de la web del partido en Andalucía, sin que hasta la fecha (16/04/2009) se haya publicado






Gerardo Hernández Les
Miembro del Consejo Político de UPyD

Madrid, 4 de abril de 2009

Ciutadans y las Elecciones Europeas

miércoles, 15 de abril de 2009

El anillo de Don Biancone

Haber cerrado el 11-M por decreto gubernamental es posiblemente algo tan ominoso como la Ley de Punto Final de la comisión Sábato con los gobiernos dictatoriales argentinos. Pasarán años, pero el proceso volverá a abrirse, y entonces, posiblemente conozcamos todo lo que se hizo en su día para que no siguiera adelante, por parte del gobierno socialista de Rodríguez Zapatero. A este tema, como dijimos en su día, nunca daremos conclusión en este blog: yo recuerdo, ahora y siempre. No se pueden tapar las negligencias políticas con equivocaciones jurídicas en ningún caso.

Otra de las grandes estafas políticas es sin duda la del “naciotráfico”, práctica que consiste en utilizar la mitología correspondiente del GPS ad hoc, para cobrar un peaje en relación a un supuesto derecho hereditario por asentar en un territorio, hablar una lengua, o asesinar a inocentes. Algo así como lo que hacía el Antiguo Régimen aristocrático hace un par de siglos, pero mezclado con las enseñanzas del franquismo de rentabilizar la patria; siempre hay que prevenirse contra toda patria rentable para unos y perjudicial para otros, porque su existencia real es simplemente contable.

¿Cuantos españoles viven hoy como funcionarios top, no habiendo logrado en su vida ni una diplomatura universitaria, ni un trabajo bien hecho en ningún sitio?.

A esto, los socialistas lo denominan igualdad, cuando es el principio máximo de la injusticia sectaria. La lista de las europeas del PSOE más que fundamentarse en el mérito, lo hace en el linaje, (la ex mujer de, la nieta de, etc).

Nunca en este país hubo un gobierno con tan bajo nivel curricular. Es triste ver a funcionarios de carrera, que se han currado su puesto durante décadas, esperar a que un político mendaz, ignaro en la materia autorice la realización de una obra o un proyecto, después de comprobar que sirve a los intereses del partido, que no lo de los ciudadanos

Se puede decir, al igual que en el franquismo se utilizaba el clero o la milicia para alcanzar puestos notables sin formación mínima, que hoy los partidos o los sindicatos de clase conceden titulaciones con derecho a trabajo, y se han montado un negocio paralelo extraordinariamente rentable con el miedo de la gente al desempleo y la pobreza.

Así que la democracia en manos de Zapatero se ha convertido, al igual que el poder en la época feudal, en un instrumento de privilegio a los propios: Montilla, Blanco, Corbacho, después de haberse pasado la vida en la política, cobrando como generales, no han sido capaces de obtener ni un título universitario que hoy tienen chavales de 21 años, y hay que aceptarlos como lo mejor porque lo diga la banda de la ceja, y al mismo tiempo repudiar a los ajenos porque no tienen carnet. Estas excepciones sectarias son las que convierten una democracia en una dictadura, un partido político en una organización mafiosa. ¿Qué justicia van a procurar los que actúan desde la arbitrariedad y el nepotismo?. El anillo de Don Biancone es la piedra angular del régimen.

El nuevo gobierno de Zapatero tiene un característica diferencial con todos los anteriores de la democracia: es el menos cualificado, y en consecuencia, el más sectario y fósil. Blinda aún más al líder entre los más fieles, los que no se atreven a discrepar, los que le veneran, los más manipuladores y arteros de sus seguidores. Es un órdago chavista, que muestra la inmensa distancia material -el dique de la miseria- que separa al Presidente Zapatero de sus electores, de los ciudadanos de este país.

Pero no concluye ahí el negocio, porque las instituciones con este gobierno se deteriorarán aún más de lo que están. Y que me dicen del negocio del género, o del cambio climático, o la educación para el adoctrinamiento: el socialismo quiere un modelo de sociedad a la medida de los intereses de sus dirigentes para permanecer en el poder, y harán todo lo posible para que la sociedad no alcance el dintel crítico que le permite rechazarlo. El método es fácil, lo hacen subvencionando cadenas de televisión, periódicos, comandos de acción en internet, todo ello con dinero público. Los conservadores quieren los mismo, no piensen ustedes otra cosa diferente, ambos son iguales, idénticos, porque los políticos españoles son una categoría homogénea, un taxon de aprovechados que forman especie para la depredación de lo público.

Un día habrá que preguntarse por qué la política permite alcanzar el poder a los peores, tal vez ese día nos demos cuenta de que lo que queda es la lucha contra esta camorra organizada para delinquir, aprovechándose de sus oportunidades representativas. Pero la gente está harta, cualquier día de estos se le hinchan las venas del cuello a un padre o una madre con varios hijos, sin carnet y sin subsidio, y cometerá una locura contra una institución del Estado, una entidad financiera, o un político y los medios de comunicación echarán el grito al cielo y la culpa quedará huérfana..

Entonces recordaré este artículo y hablaré de defensa personal, y haré una pregunta en voz alta: si los políticos se han organizado para poder atentar contra las condiciones de vida de los ciudadanos inermes, cada día, ¿por qué los ciudadanos no iban a hacerlo contra los políticos, especialmente esos a los que se les llena la boca con la palabra igualdad mientras elevan sus condiciones de vida a lo que nunca habían imaginado, y al tiempo contemplan como los que les han votado se pudren?.

La obediencia civil es lo que está en juego ante el arrebato de tiranía política que le ha dado al inquilino de La Moncloa. A mí no me representa un Estado de satrapía y esquilmación. Antes turco jenízaro preeuropeo que "zapatólatra" connivente. Estamos en el Titanic y los políticos se están arrimando a las barcas de salvamento, de forma discreta, eso si.


Biante de Priena

martes, 14 de abril de 2009

Zapatero:"Debemos estimular a los creadores, es la mejor manera de mostrarnos al mundo"


Debemos estimular a los creadores

Cerrando UPyD a la democracia participativa

Los políticos pierden credibilidad cuando cometen incoherencias. Un caso singular es el de Rosa Díez y las listas abiertas dentro de su partido.

En el vídeo grabado en Oviedo el 21 del 11 de 2007, se puede apreciar como Rosa Díez dice: "yo soy defensora de las listas abiertas", -a pesar del corte (1:10)-, lo que se confirma en otros medios como La Nueva España y el blog de José Sobrado.

Sin embargo, a pesar de las manipulaciones en la prensa, no hay tal cosa en el reglamento que se propone para elegir la dirección de UPyD, la ejecutiva del partido, que será seleccionada con una lista cerrada y bloqueada por designación directa de Rosa Díez o quien corresponda, y que sólo podrá ser ratificada por los militantes (y no rectificada).

En el caso del Consejo de Dirección, el órgano de máxima autoridad y representación del partido, será por LISTAS CERRADAS de 21 miembros que podrán ser presentadas por cualquier afiliado.

¿Quién se atreverá a votar contra la lista monolítica de Rosa Díez?. Así que lo que diga Rosa Díez será el partido, y no lo que diga el partido será Rosa Díez. ¿Lo pillan?.

Si la ejecutiva del partido, que es el máximo órgano de poder (algo parecido a un comité central) tiene el control absoluto del poder, y nadie puede rectificarlo entre congresos -algo similar a lo que ocurre en el seno del PSOE- aquí tenemos una fórmula de elección de listas abiertas para lo consultivo y de listas cerradas para el ejecutivo. Todos pueden opinar, pero sólo los elegidos para la gloria por el líder o la lideresa, pueden decidir.

¿Qué tiene que ver esto con la democracia participativa y la regeneración democrática que ha pregonado Rosa Díez por toda España?.

Así no se va a ninguna parte. Un caso más de la misma degeneración democrática de siempre. Malos tiempos para la lírica.

Erasmo de Salinas

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