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viernes, 22 de agosto de 2008

Yo desconfío


"Compressor Surge", la hipótesis más plausible

Gracias al ingeniero aeronáutico experto en motores Victor Fernández y Libertad Digital, tenemos una hipótesis sobre la mesa de lo que ocurrió en el fatal accidente de Barajas. Aquí pueden leerla

El comandante detectó la situación y se negó a despegar en un primer momento.

¿Quién es el responsable de haberle hecho despegar?.

Que aparezca ya, de forma inmediata. Los españoles queremos saber la verdad, pero ya Zapatero, pero ya, para saber hasta donde llegan los tentáculos del poder, que luego se ocultan las pruebas y se maquillan; el tiempo no se necesita para saber como fueron las cosas sino para presentarlo públicamente, y exculpar a muchos responsables, para construir la "verdad oficial".

Transparencia informativa para recobrar la confianza, es nuestro derecho, que no nos lo conculquen.

Añado: ¿Sólo para sus ojos? de Luis del Pino

La regla de Erasmo

El mundo de Zapatero se va a la mierda

¡Coño!, ya era hora, había llegado a pensar que habíamos comenzado la involución humana, pero no, al fin las cosas están en su sitio, y podemos respirar tranquilos.

Excluyendo a los imbéciles que detentan el poder, los imbéciles de la oposición oficial, y los imbéciles que apoyan a ambos porque algo esperan, o algo temen, el resto de los españoles somos normales, y lo ofrezco como diagnóstico porque puedo y sé.

Ante hechos inesperados como el ocurrido en la T4, además de la tristeza, rabia, y compasión (vamos a restringir el término solidaridad a cuestiones laborales, que está el país sindicalizado) que nos provoca, también es ocasión para comprobar el estado moral de este país en sus ciudadanos.

Y apunten para el futuro un nuevo criterio psicosocial al que denominaré la Regla de Erasmo, y que paso a definirles:

"Cuanto más próximo y dependiente es un sector profesional a la política (o al poder), menos científicos, rigurosos y humanos resultan sus criterios y resultados, o más desajustados, falsos, desviados o maquillados, como se prefiera".

En este caso decir que cierto sector de los periodistas de este país me está decepcionando, aunque en realidad sé que quienes deberían ser expulsados a la calle son los productores y realizadores políticos de los programas de televisión, o los redactores de los medios del fondo de reptiles o pesebre gubernamental u opositor.

Si yo fuera familiar de alguno de los fallecidos en el accidente de la T4 no dejaría pasar ni una, denunciaría a todo aquel que está tratando de sacar rentabilidad informativa de su dolor, igual que los estafadores esos que andan diciendo que son de una ONG de ayuda a las víctimas para estafar a la gente de buena voluntad.

Con los profesionales de la justicia tengo el alma dividida, hay acciones como la del juez que prohíbe la divulgación del dolor, que me parecen fenomenales, pero luego llegará "la gran justicia", ese océano de incomprensiones y arrebato legalista que vivimos con el 11-M y que realmente deja mucho que desear.

Un aplauso y un abrazo para todos los profesionales de las emergencias de Madrid, que en pleno agosto han mostrado su capacidad de intervención inmediata ante una catástrofe de extraordinarias dimensiones.

Un aplauso y un abrazo para los profesionales de la aviación española, en dos semanas volaré a Canarias para demostrar mi confianza en su trabajo.

Un aplauso y un abrazo para todos los forenses, y equipos funerarios que han hecho lo menos dolorosa posible la experiencia para los afectados, extensivo a todos los que les han atendido poniendo en primer lugar su dolor y no que eran funcionarios del ejército de defensa del Estado que les paga el sueldo. Lo humano surge con fuerza en estas circunstancias.

Sin embargo resulta estridente la estupidez de un Gobierno sobrepasado por la tragedia, incapaz de ofrecer seguridad en el sistema a los ciudadanos, que se permite declarar por voz de sus portavoces, que se hará lo que se debe de hacer. Es patético, ver a unos políticos decirnos que se va a investigar el caso exhaustivamente de forma independiente con una comisión de investigación internacional, porque saben que no se confía en ellos.

Con cada suceso extraordinario que ocurre en este país, los políticos que administran el Estado, que gestionan los servicios públicos, son inmediatamente cuestionados, y los ciudadanos ejercen su juicios sumarísimo sobre cada una de sus palabras.

El clima en que se vive en España es desquiciado, y los políticos que han contribuido al mismo, son los primeros que reciben los focos de la sospecha, de la duda, de la incredulidad.

Lamento no escuchar lo que me gustaría a nuestro Presidente del Gobierno o al portavoz correspondiente, que sería algo así como que el Estado español está en condiciones de garantizar la seguridad de sus ciudadanos, y que el terrible accidente que hemos vivido demuestra que hay algo que no se ha hecho bien o una tremenda fatalidad, y que llegaremos a saber todo lo que ha ocurrido sin la menor duda. Apoyo absoluto a las víctimas a lo largo de todo el proceso, y garantía de que se juzgará a los responsables, en caso de que los hubiera, con la presencia del Estado como acusador de oficio.

Pero no, en vez de eso, un político como Zapatero visita a los heridos públicamente y a los muertos en privado, para que las cámaras le saquen ante los que se han salvado y omitan los abucheos de quienes le recibieron en IFEMA. Verá usted, señor Zapatero, hay cosas con las que no se hace política, ¡coño!, váyase de una vez, que es usted el mayor problema de los españoles, usted y su mundo de frikis que es incapaz de dar la talla ante la tragedia, imagínense ustedes lo que ocurrirá cuando nadie les vea, ni les juzgue.

La Regla de Erasmo se resume sencillamente en que todo lo que toca la política española deja de ser humano, por sí alguno no lo había pillado y yo me quedo con lo humano, siempre y en cualquier circunstancia. Una relación personal antes que cualquiera institucional con sistemas expertos, protocolos eficientes y multidisciplinares, y otras mariconadas.

Cuando ocurra lo que me duele quiero otro ser humano mirándome a los ojos, no un "sistema perfecto" o algún imbécil imitándolo, diciéndome tonterías y creyéndose que soy un ignorante o un idiota.


Erasmo de Salinas

jueves, 21 de agosto de 2008

Otro accidente en la T4

En primer lugar, manifestar nuestra condolencia a los familiares, amigos, y compañeros de las víctimas del accidente fatal ocurrido en la tarde de hoy en la T4 de Barajas. La eficacia de los servicios de emergencia de poco ha servido en esta ocasión para disminuir las dimensiones catastróficas del accidente de aviación más importante de la historia reciente de nuestro país.

En segundo lugar una terrible coincidencia, Spanair es una compañía aérea española que en estos momento se encuentra en proceso de negociación laboral, con la rescisión de más de mil contratos laborales. Esta misma mañana, los pilotos de Spanair denunciaban la precaria situación organizativa en la que se encontraba la compañía en un comunicado.

En esta ocasión, independientemente de las causas directas del accidente, que los expertos establecerán en su momento, hay un clima de conflictividad laboral en la compañía, que ha incidido probablemente en la secuencia de los hechos que han conducido al fatal desenlace.

No han fallado las alarmas, puesto que el avión regresó tras un primer intento por despegar, al parecer porque había indicadores de temperatura que se habían disparado. Una hora después, el avión despegaba y tras unos metros un motor estallaba provocando la tragedia de 153 fallecidos y 19 heridos.

Una pasajera, hermana de un superviviente exclamó antes del impacto: "el avión está mal y aún así despegaremos", algunos familiares reunidos en el IFEMA han manifestado a los medios de comunicación su crispación: "que se sepa la verdad, el avión estaba roto".

Paradójicamente ayer mismo, un avión británico procedente de Glasgow con 107 pasajeros a bordo, y una avería eléctrica en vuelo, efectuó un aterrizaje de emergencia en Asturias y hoy mismo los pasajeros han continuado su vuelo hacia el Algarve portugués en otra aeronave.

El clima enrarecido que se vive en nuestro país ha influido con elevada probabilidad en el accidente de Barajas. Mientras los políticos se acercan a rendir sus condolencias a las víctimas, interrumpiendo sus vacaciones para sacarse la foto de rigor, los familiares esperan que les devuelvan lo que queda de los suyos.

En un país en el que ocurren las cosas de forma inexplicable, como en el nuestro, en el que los políticos mienten a los ciudadanos, niegan la realidad, y miran para otro lado ante los problemas, es normal que en una compañía en crisis económica y laboral ocurran accidentes, especialmente si el personal inspector de AENA se relaja de sus obligaciones en el clima de permisividad y corruptela en el que se desarrollan las actividades mercantiles en este país.

Cuando el Estado no puede garantizar la seguridad de sus ciudadanos, pierde toda credibilidad. El deterioro de los servicios gestionados por el Estado, dirigido por políticos ineptos, comienza a rendir sus primeros resultados. Quien siembra errores, recoge accidentes.

El 11-M ha servido al menos para alertar a los ciudadanos de que la gestión del Estado de las catástrofes deja mucho que desear y requiere atención expectante sobre cada movimiento a partir de ahora.

Los medios de comunicación que apoyan al Gobierno, hablarán de fatalidad, casualidad, y mala suerte, pero sobre este Gobierno y su Presidente se yergue ya una sombra de duda, que no podrán quitarse de encima, porque la mala suerte en algunas ocasiones es la consecuencia última de una cadena de errores, omisiones y negligencias, de las que no sólo es responsable una compañía aérea en crisis, sino un Gobierno que ha llevado las instituciones del Estado y la gestión de los servicios públicos a la peor de las crisis de la democracia española.

La muerte de tanta gente nunca es por casualidad, siempre hay responsables, porque los motores no estallan en el aire, ni se concede permiso para remontar el vuelo por parte de la autoridad competente a un avión que ha tenido que regresar a los hangares para ser revisado, y ha vuelto a despegar para estrellarse al instante.

Este accidente se pudo haber evitado, en varios eslabones de la cadena que condujo al siniestro. En la revisión, en el piloto, en la autorización de AENA, o en un protocolo de obligado cumplimiento que posiblemente no se ha cumplido. El Gobierno rápidamente ha descartado que sea un atentado, cuando en realidad tampoco tendría porque hacerlo hasta que se reunieran todas las pruebas, tanta celeridad recuerda el "excusatio...".

Pero este país no aprende de los errores, al contrario, sino Rodríguez Zapatero no podría ser presidente, no sólo por lo que ha hecho, sino por lo que ha dejado de hacer, y ahora todos pagaremos las consecuencias, algunos con su vida. Ahora habrá que esperar que repercusión tiene todo este aquelarre de confusión sobre el sector turístico español que ya está en recesión.

Tal vez nos digan que el accidente se debió al cambio climático, y estoy seguro de que muchos tendrían motivos para creerlo. La T4 vuelve a mostrarnos la realidad, ayer con un "accidente" y hoy con otro.



Biante de Priena

miércoles, 20 de agosto de 2008

El precio de la catalanidad

Leo en La Vanguardia que cada catalán, hasta los recién nacidos y los recién llegados, paga 42 euros al año por mantener esa ventana propagandística de la Generalitat y el nacionalismo denominada TV3, más otros 42 euros por mantener la cultura catalana a base de subvenciones a los amigos de los políticos, más todos los estudios que se hacen desde la Generalitat a 12.000 euros, diciendo que son para investigación.

La propaganda oficial es muy cara, cualquier ciudadano de Cataluña se podría acoger a una plataforma digital y recibir cincuenta canales por lo que cuesta mantener TV3 y los aparatos de propaganda, pero no puede hacerlo, porque los catalanes no son libres de decidir y elegir, sino sólo de asentir, tampoco de disentir.

No me extraña que a Montilla no le salgan las cuentas, y quiera más dinero a golpe de atraco al Estado en relación a no se qué principio diferencial que se sacará de la manga. Lo dijimos hace cierto tiempo y esta noticia confirma nuestros temores.

El nacionalismo es muy caro, si se une con el socialismo entonces resulta prohibitivo. Cada catalán paga un impuesto televisivo en Cataluña de 42 euros al año por TV3, más otros 42 euros para subvencionar las agencias nazis catalana, eso que se sepa.

Esto cuesta es sólo el aparato de propaganda oficialista, sumen sueldos y concesiones, y llegarán a la conclusión de que cada ciudadano en Cataluña se estima que paga un plus por su catalanidad, que se pregunte cada uno de los que cotizan si sus condiciones de vida y los servicios que recibe de la Generalitat lo merecen, en comparación con los demás españoles.

Una familia de cuatro miembros por 200 euros se podría acoger a una plataforma digital de televisión y aprender inglés, francés, alemán o japonés, además de ver buenas películas y programas interesantes. Se lo piensen.


Biante de Priena

La postmodernidad de Rosa Rivera y Albert Díez

Con el paso del tiempo se van descubriendo las cosas, pero también se van recubriendo de una pátina de mierda que les da cierto lustre y prestancia, en resumen, dos años perdidos definitivamente, miles de ciudadanos engañados y frustrados, una vergüenza pública, y ahora cabe recordar que todo comenzó por un grupo de intelectuales, en realidad divulgadores de la realidad, cronistas urgentes del descalabro, organizados con el propósito de hacer frente una agresión exasperante contra los ciudadanos (eso anunciaban, al menos).

Y como en aquellas ocasiones que precedieron a la presente, los cafés de Tanger se llenan de opiniones confrontadas. El mundo de Durrell, Orwell, Kafka y Joyce, y acaso Boris Vian, porque no, se unen en un guión esperpéntico y singular. UPyD y Ciutadans son tan parecidos que sería difícil distinguirlos en un "identity" cualquiera, obras mellizas, vidas paralelas. Son partidos políticos de diseño, esencia de la posmodernidad.

Rosa Díez y Albert Rivera son dos portavoces engrasados, Gorriarán y De Carreras (Robles y Domingo) son muñidores solemnes, Ovejero y Savater dos referentes antropológicos, Ázua y Pombo dos vates de la palabra, Espada y Marco dos posibilstas, Boadellla y Boadella dos ilusionistas del performance o tal vez uno, al menos sinceros, y que contienen toda la fuerza de aquel club de la lucha de cuyo nombre no quiero acordarme.

Pero no se resume la historia de esta "boutade" política en sus caras más conocidas y reconocidas, por eso quiero brindar homenaje a todos los desconocidos de buena voluntad que han participado en estas "join ventures" políticas con toda la mar detrás. Hay tanto anónimo o seudónimo notables, que para no nombrarlos a todos no mencionaré a ninguno. Y también, como comparsa de las obras, cuantos soldados desconocidos han entregado su tiempo y esfuerzo para tratar de levantar pirámides faraónicas en el desierto de la política española, y mostrarnos que no todas las cosas fueron así siempre, y que todavía perdura civilización entre tanta barbarie.

En fin, creo que es hora de reunir a todas las voces amordazadas, a todos los que participaron en la construcción de una alternativa política para este país y descubrieron que la razón se contrapone siempre a los intereses del poder, porque el poder es autopoiético, nada más.

La batalla continúa, los dirigentes políticos de UPyD y Ciutadans desprecian la democracia, aborrecen al ser humano, no respetan ni siquiera a los suyos, y están convencidos de que todos los que tienen su misma perspectiva son buenos y promocionables, y todos los que discrepan son discípulos de Ciudadano Ubú, zanahorios y cibercabras. Pobreza y estupidez caracterizan su parca obra, ceguera y sordera no pueden disculparles, porque fallan los jinetes y no las monturas.

¿Líderes?. Bazofia política incapaz de dar sentido a una realidad diferente, más de lo mismo, repartidores de putrefacción y miseria envuelta en oropeles de cambio. Porque al final se han visto claras las cosas: "no hay nada nuevo bajo el sol", son los mismos perros con collares más discretos, pero cánidos de la política atados al poder que ladran a la libertad de los caballos cuando la divisan desde su anclaje, que no es siempre, por supuesto.

Algún contertulio me acusó en cierta ocasión de ser extremadamente purista, racional y severo, para no reconocer que no estaba en el error; comprendo a las huestes del posibilismo, todos estos insectos que se reunen al calor de una propuesta contra el poder, pero son incapaces de asumir cualquier acción reactiva ante la opresión y el privilegio porque la secta liberticida, sus prebendas, son más importantes para ellos que el ser humano individual e independiente.

Dos años de lucha y la cosa continúa, pero cada día representamos mejor nuestros papeles, ellos tratando de doblegar la libertad y nosotros restregándosela por el morro. Sin embargo, lo más importante es la conciencia, saber que ellos forman parte del pasado y nosotros somos el futuro, porque miro la sonrisa de mis hijos y de los hijos de otros, de los inmigrantes, de la buena gente y entonces sé que ellos, los políticos que tratan de representarnos sin conseguirlo están muertos, y lo peor es que no lo saben, y los más muertos son los crustáceos que siguen tratando de revivir una política inasumible por los ciudadanos del siglo XXI, sea teñida de naranja o magenta, o desteñida de humanidad, que es lo mismo.

Brindo por el futuro, porque el desenmascaramiento de la política comenzó aquel día que Albert Rivera salió desnudo en un cartel y entonces nos dimos cuenta muchos que esa era la clave para destripar al monstruo, la de dejar en pelotas a tanto sinverguenza disfrazado de samaritano, la de mostrar sus pudendas partes, sus ocultos vicios. El medio es el mensaje, y también la virtud.

Ciutadans y UPyD han servido al final para algo, para descubrirnos que el poder no es invencible, que la libertad es maravillosa, y que la razón está de nuestra parte, porque el poder es de los ciudadanos y no de los políticos.

Su final será nuestro comienzo y cada día está más próximo . Ellos lo saben, y nosotros, también. Se creen reales pero son fantasmas, como Bruce Willis en "El sexto sentido", UPyD y Ciutadans son la última estafa política a los ciudadanos de este país, y si alguien tiene dudas que se pregunte: ¿para qué han servido realmente?. Nos sobra lo inútil.


Erasmo de Salinas

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