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jueves, 21 de agosto de 2008

Otro accidente en la T4

En primer lugar, manifestar nuestra condolencia a los familiares, amigos, y compañeros de las víctimas del accidente fatal ocurrido en la tarde de hoy en la T4 de Barajas. La eficacia de los servicios de emergencia de poco ha servido en esta ocasión para disminuir las dimensiones catastróficas del accidente de aviación más importante de la historia reciente de nuestro país.

En segundo lugar una terrible coincidencia, Spanair es una compañía aérea española que en estos momento se encuentra en proceso de negociación laboral, con la rescisión de más de mil contratos laborales. Esta misma mañana, los pilotos de Spanair denunciaban la precaria situación organizativa en la que se encontraba la compañía en un comunicado.

En esta ocasión, independientemente de las causas directas del accidente, que los expertos establecerán en su momento, hay un clima de conflictividad laboral en la compañía, que ha incidido probablemente en la secuencia de los hechos que han conducido al fatal desenlace.

No han fallado las alarmas, puesto que el avión regresó tras un primer intento por despegar, al parecer porque había indicadores de temperatura que se habían disparado. Una hora después, el avión despegaba y tras unos metros un motor estallaba provocando la tragedia de 153 fallecidos y 19 heridos.

Una pasajera, hermana de un superviviente exclamó antes del impacto: "el avión está mal y aún así despegaremos", algunos familiares reunidos en el IFEMA han manifestado a los medios de comunicación su crispación: "que se sepa la verdad, el avión estaba roto".

Paradójicamente ayer mismo, un avión británico procedente de Glasgow con 107 pasajeros a bordo, y una avería eléctrica en vuelo, efectuó un aterrizaje de emergencia en Asturias y hoy mismo los pasajeros han continuado su vuelo hacia el Algarve portugués en otra aeronave.

El clima enrarecido que se vive en nuestro país ha influido con elevada probabilidad en el accidente de Barajas. Mientras los políticos se acercan a rendir sus condolencias a las víctimas, interrumpiendo sus vacaciones para sacarse la foto de rigor, los familiares esperan que les devuelvan lo que queda de los suyos.

En un país en el que ocurren las cosas de forma inexplicable, como en el nuestro, en el que los políticos mienten a los ciudadanos, niegan la realidad, y miran para otro lado ante los problemas, es normal que en una compañía en crisis económica y laboral ocurran accidentes, especialmente si el personal inspector de AENA se relaja de sus obligaciones en el clima de permisividad y corruptela en el que se desarrollan las actividades mercantiles en este país.

Cuando el Estado no puede garantizar la seguridad de sus ciudadanos, pierde toda credibilidad. El deterioro de los servicios gestionados por el Estado, dirigido por políticos ineptos, comienza a rendir sus primeros resultados. Quien siembra errores, recoge accidentes.

El 11-M ha servido al menos para alertar a los ciudadanos de que la gestión del Estado de las catástrofes deja mucho que desear y requiere atención expectante sobre cada movimiento a partir de ahora.

Los medios de comunicación que apoyan al Gobierno, hablarán de fatalidad, casualidad, y mala suerte, pero sobre este Gobierno y su Presidente se yergue ya una sombra de duda, que no podrán quitarse de encima, porque la mala suerte en algunas ocasiones es la consecuencia última de una cadena de errores, omisiones y negligencias, de las que no sólo es responsable una compañía aérea en crisis, sino un Gobierno que ha llevado las instituciones del Estado y la gestión de los servicios públicos a la peor de las crisis de la democracia española.

La muerte de tanta gente nunca es por casualidad, siempre hay responsables, porque los motores no estallan en el aire, ni se concede permiso para remontar el vuelo por parte de la autoridad competente a un avión que ha tenido que regresar a los hangares para ser revisado, y ha vuelto a despegar para estrellarse al instante.

Este accidente se pudo haber evitado, en varios eslabones de la cadena que condujo al siniestro. En la revisión, en el piloto, en la autorización de AENA, o en un protocolo de obligado cumplimiento que posiblemente no se ha cumplido. El Gobierno rápidamente ha descartado que sea un atentado, cuando en realidad tampoco tendría porque hacerlo hasta que se reunieran todas las pruebas, tanta celeridad recuerda el "excusatio...".

Pero este país no aprende de los errores, al contrario, sino Rodríguez Zapatero no podría ser presidente, no sólo por lo que ha hecho, sino por lo que ha dejado de hacer, y ahora todos pagaremos las consecuencias, algunos con su vida. Ahora habrá que esperar que repercusión tiene todo este aquelarre de confusión sobre el sector turístico español que ya está en recesión.

Tal vez nos digan que el accidente se debió al cambio climático, y estoy seguro de que muchos tendrían motivos para creerlo. La T4 vuelve a mostrarnos la realidad, ayer con un "accidente" y hoy con otro.



Biante de Priena

miércoles, 20 de agosto de 2008

El precio de la catalanidad

Leo en La Vanguardia que cada catalán, hasta los recién nacidos y los recién llegados, paga 42 euros al año por mantener esa ventana propagandística de la Generalitat y el nacionalismo denominada TV3, más otros 42 euros por mantener la cultura catalana a base de subvenciones a los amigos de los políticos, más todos los estudios que se hacen desde la Generalitat a 12.000 euros, diciendo que son para investigación.

La propaganda oficial es muy cara, cualquier ciudadano de Cataluña se podría acoger a una plataforma digital y recibir cincuenta canales por lo que cuesta mantener TV3 y los aparatos de propaganda, pero no puede hacerlo, porque los catalanes no son libres de decidir y elegir, sino sólo de asentir, tampoco de disentir.

No me extraña que a Montilla no le salgan las cuentas, y quiera más dinero a golpe de atraco al Estado en relación a no se qué principio diferencial que se sacará de la manga. Lo dijimos hace cierto tiempo y esta noticia confirma nuestros temores.

El nacionalismo es muy caro, si se une con el socialismo entonces resulta prohibitivo. Cada catalán paga un impuesto televisivo en Cataluña de 42 euros al año por TV3, más otros 42 euros para subvencionar las agencias nazis catalana, eso que se sepa.

Esto cuesta es sólo el aparato de propaganda oficialista, sumen sueldos y concesiones, y llegarán a la conclusión de que cada ciudadano en Cataluña se estima que paga un plus por su catalanidad, que se pregunte cada uno de los que cotizan si sus condiciones de vida y los servicios que recibe de la Generalitat lo merecen, en comparación con los demás españoles.

Una familia de cuatro miembros por 200 euros se podría acoger a una plataforma digital de televisión y aprender inglés, francés, alemán o japonés, además de ver buenas películas y programas interesantes. Se lo piensen.


Biante de Priena

La postmodernidad de Rosa Rivera y Albert Díez

Con el paso del tiempo se van descubriendo las cosas, pero también se van recubriendo de una pátina de mierda que les da cierto lustre y prestancia, en resumen, dos años perdidos definitivamente, miles de ciudadanos engañados y frustrados, una vergüenza pública, y ahora cabe recordar que todo comenzó por un grupo de intelectuales, en realidad divulgadores de la realidad, cronistas urgentes del descalabro, organizados con el propósito de hacer frente una agresión exasperante contra los ciudadanos (eso anunciaban, al menos).

Y como en aquellas ocasiones que precedieron a la presente, los cafés de Tanger se llenan de opiniones confrontadas. El mundo de Durrell, Orwell, Kafka y Joyce, y acaso Boris Vian, porque no, se unen en un guión esperpéntico y singular. UPyD y Ciutadans son tan parecidos que sería difícil distinguirlos en un "identity" cualquiera, obras mellizas, vidas paralelas. Son partidos políticos de diseño, esencia de la posmodernidad.

Rosa Díez y Albert Rivera son dos portavoces engrasados, Gorriarán y De Carreras (Robles y Domingo) son muñidores solemnes, Ovejero y Savater dos referentes antropológicos, Ázua y Pombo dos vates de la palabra, Espada y Marco dos posibilstas, Boadellla y Boadella dos ilusionistas del performance o tal vez uno, al menos sinceros, y que contienen toda la fuerza de aquel club de la lucha de cuyo nombre no quiero acordarme.

Pero no se resume la historia de esta "boutade" política en sus caras más conocidas y reconocidas, por eso quiero brindar homenaje a todos los desconocidos de buena voluntad que han participado en estas "join ventures" políticas con toda la mar detrás. Hay tanto anónimo o seudónimo notables, que para no nombrarlos a todos no mencionaré a ninguno. Y también, como comparsa de las obras, cuantos soldados desconocidos han entregado su tiempo y esfuerzo para tratar de levantar pirámides faraónicas en el desierto de la política española, y mostrarnos que no todas las cosas fueron así siempre, y que todavía perdura civilización entre tanta barbarie.

En fin, creo que es hora de reunir a todas las voces amordazadas, a todos los que participaron en la construcción de una alternativa política para este país y descubrieron que la razón se contrapone siempre a los intereses del poder, porque el poder es autopoiético, nada más.

La batalla continúa, los dirigentes políticos de UPyD y Ciutadans desprecian la democracia, aborrecen al ser humano, no respetan ni siquiera a los suyos, y están convencidos de que todos los que tienen su misma perspectiva son buenos y promocionables, y todos los que discrepan son discípulos de Ciudadano Ubú, zanahorios y cibercabras. Pobreza y estupidez caracterizan su parca obra, ceguera y sordera no pueden disculparles, porque fallan los jinetes y no las monturas.

¿Líderes?. Bazofia política incapaz de dar sentido a una realidad diferente, más de lo mismo, repartidores de putrefacción y miseria envuelta en oropeles de cambio. Porque al final se han visto claras las cosas: "no hay nada nuevo bajo el sol", son los mismos perros con collares más discretos, pero cánidos de la política atados al poder que ladran a la libertad de los caballos cuando la divisan desde su anclaje, que no es siempre, por supuesto.

Algún contertulio me acusó en cierta ocasión de ser extremadamente purista, racional y severo, para no reconocer que no estaba en el error; comprendo a las huestes del posibilismo, todos estos insectos que se reunen al calor de una propuesta contra el poder, pero son incapaces de asumir cualquier acción reactiva ante la opresión y el privilegio porque la secta liberticida, sus prebendas, son más importantes para ellos que el ser humano individual e independiente.

Dos años de lucha y la cosa continúa, pero cada día representamos mejor nuestros papeles, ellos tratando de doblegar la libertad y nosotros restregándosela por el morro. Sin embargo, lo más importante es la conciencia, saber que ellos forman parte del pasado y nosotros somos el futuro, porque miro la sonrisa de mis hijos y de los hijos de otros, de los inmigrantes, de la buena gente y entonces sé que ellos, los políticos que tratan de representarnos sin conseguirlo están muertos, y lo peor es que no lo saben, y los más muertos son los crustáceos que siguen tratando de revivir una política inasumible por los ciudadanos del siglo XXI, sea teñida de naranja o magenta, o desteñida de humanidad, que es lo mismo.

Brindo por el futuro, porque el desenmascaramiento de la política comenzó aquel día que Albert Rivera salió desnudo en un cartel y entonces nos dimos cuenta muchos que esa era la clave para destripar al monstruo, la de dejar en pelotas a tanto sinverguenza disfrazado de samaritano, la de mostrar sus pudendas partes, sus ocultos vicios. El medio es el mensaje, y también la virtud.

Ciutadans y UPyD han servido al final para algo, para descubrirnos que el poder no es invencible, que la libertad es maravillosa, y que la razón está de nuestra parte, porque el poder es de los ciudadanos y no de los políticos.

Su final será nuestro comienzo y cada día está más próximo . Ellos lo saben, y nosotros, también. Se creen reales pero son fantasmas, como Bruce Willis en "El sexto sentido", UPyD y Ciutadans son la última estafa política a los ciudadanos de este país, y si alguien tiene dudas que se pregunte: ¿para qué han servido realmente?. Nos sobra lo inútil.


Erasmo de Salinas

martes, 19 de agosto de 2008

Manifiesto por la destitución de Rodríguez Zapatero

La situación política y económica que se está viviendo en España es catastrófica, pero desde el Gobierno español trata de ocultarse, en un acto de oscurantismo sin precedentes. Ante la crisis económica, nuestro Presidente del Gobierno ha decidido no reconocerla, lo que expresa la inmadurez, impertinencia y petulancia de sus criterios políticos.

Si no se toman medidas excepcionales con carácter urgente, la economía española va a ser una de las más perjudicadas del mundo occidental, según nos indican medios de comunicación financieros e internacionales, como Liberation, The Financial Times, The Economist, o The New York Times.

La situación de crisis económica que fue expuesta por numerosos analistas y por rivales políticos del PSOE a finales del año pasado, ha sido omitida y ocultada expresamente por el Presidente Rodríguez Zapatero y todo su partido , con el único objetivo de triunfar en las elecciones generales mintiendo a los ciudadanos con intención y conocimiento de la situación.

Rodríguez Zapatero a fecha actual, con la inflación más elevada y con las mayores tasas de desempleo de las comunidades más avanzadas de Europa, con un crecimiento del PIB del 0,1 % en el último semestre, con advertencias del Banco Central Europeo sobre la necesaria corrección de nuestra política económica, se permite establecer decisiones políticas sobre le economía de nuestro país, demostradamente insuficientes y equivocadas. En vez de transferir a los ciudadanos la necesidad de "apretarse el cinturón", ha elegido el camino de mantener e incrementar el gasto del Estado.

La crisis económica conducirá a la crisis social, porque los ciudadanos de este país deberán realizar un esfuerzo fiscal inusitado para afrontar las veleidades económicas de un Gobierno que ha despilfarrado ingentes recursos en políticas arbitrarias. Los ciudadanos pagarán los errores del PSOE, limitando aún más su nivel de supervivencia, y empobreciéndose gracias a la imprevisión y errores de los políticos que guían la economía de este país.

El Estado providencia ha fracasado, el superavit fiscal se ha esfumado en tres meses, incluso se ha denunciado por parte de algún político que hay una fuerte tentación de proveerse de fondos en la "caja de la seguridad social", poniendo en peligro la subsistencia de las clases pasivas de este país de ahora y del futuro. El Estado de Bienestar alcanzado por los españoles a lo largo de los últimos treinta años está en peligro, gracias a los errores de un Gobierno incompetente, y un Presidente inconsecuente.

En estas circunstancias especiales, es necesario que los ciudadanos no nos quedemos de brazos cruzados viendo como el Estado español entra en quiebra, para acabar comprobando su incapacidad en la financiación de los servicios públicos que gestiona y administra.

La democracia no concede poderes ilimitados a nuestros políticos, sino poderes restringidos por nuestra Constitución y el más mínimo rigor y sentido común, que si son transgredidos, convierten a un Gobierno y a su Presidente en ilegítimos por muy democrática que haya sido su elección.

Es hora de ejercer democráticamente nuestros derechos, porque la democracia no sólo permite elegir a nuestros representantes, sino que nos obliga a revocarlos si no cumplen con lo acordado o descubrimos que nos han mentido como es el caso, en un acto de ciudadanía responsable.

Es hora de afrontar la realidad. Es hora de solicitar públicamente la destitución del Presidente español y de su Gobierno, y la convocatoria de nuevas elecciones generales.


Redacción de Ciudadanos en la Red

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lunes, 18 de agosto de 2008

Chatarreros de la política

No hay un partido político de izquierdas en este país, todas las opciones han mudado al progresismo, como denunciara Julio Anguita hace unos cuantos años. La izquierda española se ha incrustado en el capitalismo, los sindicatos se han apoltronado, los movimientos reivindicativos han sido desactivados por el Gobierno. La izquierda ha cambiado los intereses de los trabajadores por los acuerdos con los nacionalismos, todo lo más que se puede esperar de la izquierda en España es una posición no nacionalista, que es exactamente una alternativa consentidora del nacionalismo como un mal menor.

La izquierda política ha sido deslegitimada por la historia, por la caída del socialismo real en la Unión Soviética y los países del antiguo telón de acero. Pero también por las urnas, porque IU no es de izquierdas, y el PSOE ha dejado de serlo para convertirse en administrador del capitalismo de Estado. La izquierda se ha vendido al gran capital, abandonando los motivos originales de su demanda.

UPyD y Ciutadans son partidos de izquierda, disfrazados de transversalidad, con la única intención de restar votos a la derecha. Rosa Díez y Albert Rivera están condenados a entenderse y si no lo hacen públicamente, lo hacen en privado lo que se puede comprobar con el "pacto de omertá" que UPyD Cataluña le ofrece permanente a Ciutadans, para no menoscabar su andadura en la autonomía del virrey Montilla. En realidad, hay un acuerdo más amplio, que remeda la coalición del olivo italiana en esta región española que lidera el PSC. El PSC, apoyado por todos los partidos con la intención de matizar, que no de frenar, la opresión del nacionalismo.

En el País Vasco, origen de Basta Ya que fue el embrión de UPyD, tampoco se ha hecho nada más que las consabidas denuncias contra ETA y el mal del nacionalismo. En realidad, no se quiere molestar al PSE, criticarlo sí, pero no interrumpir su labor. Son partidos apéndices del socialismo autonómico nacionalista, no moverán un dedo jamás, por defender la estructura nacional de nuestro país, España, pero si aparentarán que lo hacen, con manifiestos y verbenas conciliatorias.

De la izquierda inexistente y la derecha sin rumbo

Los supuestos representantes de la izquierda española, no son de izquierdas, son progresistas, esa entelequia de modernidad y desarrollo colectivo que busca sustituir a la lucha de los menos privilegiados, de los oprimidos y de los aplastados por una sociedad capitalista cada día más siniestra, porque el gran capital también se ha escorado hacia las veleidades de quien tiene el poder político y la gestión pública de recursos. En España, el capitalismo es paleto, subsidiado, incapaz de generar riqueza, usurpador, advenedizo, y rentista.

Quizás todos estos movimientos expliquen la deriva sin rumbo de impulsos erráticos del Partido Popular, que dice cada día más tonterías, como que por la gobernabilidad es necesario negociar con los nacionalistas, sin reconocer que el origen primigenio de los problemas políticos que tenemos en este país es una consecuencia de las excesivas concesiones que se han hecho a los que defienden modelos secesionistas.

Demuestran Partido Popular y PSOE no estar a la altura de la defensa de nuestra Constitución caiga quien caiga, no ser capaces de establecer un acuerdo de Estado para independizar a la justicia de la política porque más de uno con un sistema judicial no politizado, con una fiscalía general al servicio del Estado y no del Gobierno, podrían acabar en los tribunales, y posteriormente en la cárcel o el exilio.

España se desmorona, pero en vez de buscar soluciones, el único interés que tienen los políticos españoles es que entidad comercial les pagará más por los cascotes de las ruinas.

En realidad nuestros representantes no son políticos, son chatarreros de la política, una brigada de demolición de las instituciones del Estado muy bien organizada que destroza lo que ocupa, para rentabilizar el solar patrio en la venta por parcelas y la reconstrucción tras la destrucción que han hecho. Tenía razón El Roto en aquella viñeta en la que decía algo así como que los políticos siempre se beneficiaban, primero destruían y cobraban y luego reconstruían y cobraban, ellos, sus beneficiarios y sus testaferros. Y es que la política española sigue el modelo del cáncer o de los virus, extrae recursos del huesped donde asienta sin importarle si lo destruye, al fin y al cabo, la política española es una mezcla extraña de desmesura, impostura y caradura, una auténtica locura sin tratamiento.


Biante de Priena

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