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miércoles, 6 de febrero de 2008
Cuaresma: tiempo de reflexión, corrección y renovación
Puede parecer insólito, hoy Miércoles de Ceniza, evocar la Cuaresma en este blog, lanzado con frenesí, desde hace varias semanas, contra el muro del 9-M; y en esta España paganizada y ruidosa, irreflexiva y superficial, lanzada con insensatez, desde hace cuatro o treinta años, según los puntos de vista, hacia el abismo y la descomposición.
Antes de ofrecer mi particular alegoría laica de este período litúrgico, no sobra una breve aclaración acerca de lo que significa la Cuaresma, pensando especialmente en los lectores menores de cuarenta años, pues muchos entre ellos han nacido y crecido en un país sin referencias religiosas, ni siquiera a modo de evocación antropológica y cultural:
Hoy es quadragesima, o cuadragésimo día antes de la pascua. La ceniza en nuestra frente nos llama a arrepentirnos y a creer en el Evangelio, siendo conscientes de que somos polvo y a polvo hemos de volver. Esa ceniza representa la destrucción de los errores anteriores al ser éstos quemados, abriendo así un nuevo ciclo, a través de la penitencia y la reflexión, mediante las cuales aspiran los fieles a la corrección, a la mejora, a la renovación.
Las coincidencias de agendas cristianas y gentiles ubican las elecciones generales en este tiempo de transición y transformación espiritual.
Para quienes consideran que una democracia consiste en votar cada cuatro años, éste es el momento idóneo para reflexionar sobre lo acontecido recientemente: la vergonzosa cobardía colectiva del pueblo español, votando con el rabo entre las piernas en un aciago 14M y entregándole el poder a iluminados, iletrados y corruptos sin ningún tipo de escrúpulo moral ni de lealtad hacia la Nación Española; la complicidad de la izquierda oficial con los separatistas para romper España; la degradación institucional; la anulación de lo poco que quedaba de la separación de poderes; la imposición de un pensamiento único totalitario sobre las ruinas de una educación aniquilada.
El resultado de la meditación bien podría ser, en una tribu borreguil y embrutecida, pedir más de lo mismo y reconducir a los impostores. Aunque no cabe descartar por completo un sobresalto instintivo por la precaria supervivencia, entregando las llaves a gente menos indecente, llámese PP o UPD, para que contribuya a enderezar el entuerto.
Otros consideran, y es mi caso, que el sistema político en su situación actual no garantiza la democracia en su acepción mínima, y que este lodazal no sólo es consecuencia de un cuatrenio con Rodríguez, sino de la destrucción continua del pacto nacional y democrático desde el mismo principio del proyecto común, en 1978. En este supuesto, la pantomima del 9-M no podrá en modo alguno contribuir a la corrección, a la mejora, a la renovación.
En esta Cuaresma, los católicos consecuentes saben que un ayuno light y postmoderno no podría de ninguna manera favorecer la regeneración de una vida sustentada en la fe y en la esperanza. De la misma manera, para un español, para un patriota, para un demócrata, una alternancia interna en el Partido Único tampoco permitirá salir de la crisis de un régimen agotado y moribundo. La ruptura es inevitable, y de hecho llegará antes o después. Lo que ignoramos todavía es el protocolo, el desarrollo y el reparto artístico. ¿Qué mejor que una Cuaresma para meditar sobre lo que se extingue y lo que, necesariamente, renace?
Di no al Partido Único, vota en blanco y resiste.
Dante Pombo de Alvear
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