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domingo, 11 de marzo de 2007

España es poesía (06): Cesar Vallejo



César Abraham Vallejo Mendoza nació en Santiago de Chuco, un pueblo andino del Perú. Sus padres fueron Francisco de Paula Vallejo Benítez y María de los Santos Mendoza Gurrionero. César fue el menor de once hermanos. Su apariencia mestiza se debe que sus abuelas fueron indias y sus abuelos sacerdotes gallegos. Era “hombre muy moreno, con nariz de boxeador y gomina en el pelo”, según González Ruano.

Considerado entre los más grandes innovadores de la poesía del siglo XX, a pesar de la brevedad tanto de su obra como de su vida (fue, en opinión del crítico Thomas Merton, "El más grande poeta universal después de Dante").

Murió joven, y nos legó inolvidables palabras encadenadas sobre los contrapuntos de la España que conoció, la de la guerra civil.


XIV

¡Cuídate, España, de tu propia España!
¡Cuídate de la hoz sin el martillo,
cuídate del martillo sin la hoz!
¡Cuídate de la víctima a pesar suyo,
del verdugo a pesar suyo
y del indiferente a pesar suyo!
¡Cuídate del que, antes de que cante el gallo,
negárate tres veces,
y del que te negó, después, tres veces!
¡Cuídate de las calaveras sin las tibias,
y de las tibias sin las calaveras!
¡Cuídate de los nuevos poderosos!
¡Cuídate del que come tus cadáveres,
del que devora muertos a tus vivos!
¡Cuídate del leal ciento por ciento!
¡Cuídate del cielo más acá del aire
y cuídate del aire más allá del cielo!
¡Cuídate de los que te aman!
¡Cuídate de tus héroes!
¡Cuídate de tus muertos!
¡Cuídate de la República!
¡Cuídate del futuro!…

España, aparta de mí este cáliz (obra póstuma).

11-M : Una ceremonia incomprensible

El domingo 11-M por la mañana, un callado Borbón ha depositado una corona ante el monumento por las víctimas del 11-M, inaugurado frente a la estación de Atocha.

De la misma forma que no se entiende el estruendoso silencio del monarca ante la gravedad de los últimos acontecimientos en España, con un asalto al orden constitucional y a la libertad desde el propio gobierno, hincado de rodillas ante el chantaje terrorista, tampoco se entiende esta enigmática y posmoderna ceremonia, sin palabras, con una familia real que estrecha las manos de los políticos y funcionarios de turno, sin dirigirle ni siquiera una mirada a los familiares de las víctimas, aparcados a un costado, invitados pasivos de una conmemoración en la que deberían ser, sin embargo, y junto a los 191 muertos y 1.500 heridos, los principales protagonistas.

Un país sin liderazgo, representado por jefecillos insolventes y deshumanizados, ésa es la fotografía del día. Mudos hoy, como sordos ayer ante las palabras ciudadanas.

Dante Pombo de Alvear, Reflexiones liberales

Somos lo que somos


Se han acabado las trampas, los engaños y las miserias, hoy, dos millones de personas han acudido a la manifestación de Madrid convocada por el PP, adherida por el Foro de Érmua, AVT y 187 asociaciones más, para concluir la transición.

Hace 25 años, acudía a las manifestaciones que convocaba el compañero Llamazares en la Universidad de Oviedo; anda que no tuvimos que hacer manifestaciones, jornadas de paro y lucha, para que algún día terminara siendo el líder de IU que hoy es, contra buena parte del PC.

Ahora se acumulan recuerdos de aquellos tiempos en mi memoria, como aquellos compañeros socialistas que trataron de excluir al resto de los cincuenta compañeros que andábamos por el paro, para quedarse con las dos plazas que repartía el alcalde de nuestro pueblo, que casualmente, también era socialista.

Cuantas mentiras hemos tenido que soportar a esta gente, para que se colocaran en la vida por el ascensor político de sus partidos. Los dirigentes de la izquierda española se han acomodado de la forma más ramplona, diciéndole al pueblo que por su bien, era necesario que aquel compañero o compañera ocupara el puesto correspondiente que más le convenía al liderzuelo de turno.

Esta es la izquierda de la progresía, aquella casta a la que Julio Anguita denunció, una y otra vez, prefiriendo que se acordaran de su familia a que le llamaran progre. Don Julio, que pena que la vida no le haya permitido seguir en la brecha, lo que se ha perdido el pueblo.

La izquierda que llamaba a Adolfo Suárez, en los momentos más difíciles de la transición “tahúr del Mississipi”, con la única finalidad de desprestigiarlo ante los españoles, y arrancarle votos, la única ley que ha imperado en la ideología socialista. Votos y más votos, para ocupar todas las cotas del poder, en todos los ángulos, y desde todas las perspectivas. Para entramar la España de la trama, desde los cien años de honradez, que concluyeron en Roldán y el hermano del vicepresidente.

Cuántos socialistas se han ido al otro mundo, diciendo que no era ésto por lo que habían luchado; cuantos comunistas han abjurado de sus representantes después de haberse dejado años de miseria y persecución durante el franquismo, para que ahora se pacten mezquindades, para que se haya renunciado a todo, con tal de seguir en el poder a cualquier precio.

¿Cuantas veces la progresía ha condenado a los que no pensaban como ellos a formar parte de la extrema derecha, al cordón sanitario, o directamente al franquismo hereditario?.

Pues basta ya de rentabilizar la memoria histórica, tras cerca de treinta años de Democracia y Constitución, se ha acabado el plus deudor y la infamia. La democracia es de todos, y la libertad, no es precisamente lo que los "progres" mejor defienden.

Se acabó la igualdad a la medida de los intereses más egoístas, la discriminación positiva del hermano pobre, del maltrecho luchador. Se acabó el cuento de la hormiga y la cigarra, aquí todos somos insectos, y algunos, más ponzoñosos que otros.

Es hora de decir que si alguien ha utilizado la democracia con intereses partidistas en este país, no han sido precisamente la derecha o el centro, sino la izquierda y los nacionalismos.

España es una consecuencia de este hacer y deshacer; al final, siempre hay alguien que quiere que nuestro país siga delante de la mejor forma posible, y alguien que quiere que se viva en conflicto permanente, porque puede rentabilizar mejor el conflicto que la cooperación. Ahora los términos parecen invertirse.

Tras tantos años de historia política, los españoles tendríamos que ser idiotas para no reconocer que siempre que la izquierda triunfa en este país, disminuyen los conflictos, se amasan grandes fortunas, se reparten muchas prebendas a los afines, se convierte al adversario en un error, y se controlan todos los poderes y los medios de comunicación para hacer un rodillo contra los que piensan de otra forma.

España no tiene entre sus defensores a los arribistas de la izquierda, a aquellos que gritaban "muerte a la nación y viva las cadenas", y que a punto estuvieron de impedir que nuestro país iniciara la guerra de la Independencia contra el invasor francés por sus intereses, y a los que hubo que convencer para que firmaran la primera Constitución Española, la de 1812.

Son demasiadas historias las ocurridas desde entonces, para seguir pensando que las izquierdas españolas serán capaces de defender primero a su país, que a su partido político y sus propios intereses.

Hoy es un día grande para la democracia y la libertad, y por supuesto, para España, la de todos los españoles, la nuestra. Hoy, el pueblo se ha manifestado contra las izquierdas y los nacionalismos, incluida la banda terrorista ETA.

Enhorabuena pueblo español, ciudadanos españoles, compatriotas.


Erasmo de Salinas

sábado, 10 de marzo de 2007

Sentado sobre los muertos, desde Miguel Hernández


Sentado sobre los muertos
que se han callado en dos meses,
beso zapatos vacíos
y empuño rabiosamente
la mano del corazón
y el alma que lo mantiene.

Que mi voz suba a los montes
y baje a la tierra y truene,
eso pide mi garganta
desde ahora y desde siempre.

Acércate a mi clamor,
pueblo de mi misma leche,
árbol que con tus raíces
encarcelado me tienes,
que aquí estoy yo para amarte
y estoy para defenderte
con la sangre y con la boca
como dos fusiles fieles.


Si yo salí de la tierra,
si yo he nacido de un vientre
desdichado y con pobreza,
no fue sino para hacerme
ruiseñor de las desdichas,
eco de la mala suerte,
y cantar y repetir
a quien escucharme debe
cuanto a penas, cuanto a pobres,
cuanto a tierra se refiere.

Ayer amaneció el pueblo
desnudo y sin qué ponerse,
hambriento y sin qué comer,
el día de hoy amanece
justamente aborrascado
y sangriento justamente.
En su mano los fusiles
leones quieren volverse
para acabar con las fieras
que lo han sido tantas veces.

Aunque le falten las armas,
pueblo de cien mil poderes,
no desfallezcan tus huesos,
castiga a quien te malhiere
mientras que te queden puños,
uñas, saliva, y te queden
corazón, entrañas, tripas,
cosas de varón y dientes.
Bravo como el viento bravo,
leve como el aire leve,
asesina al que asesina,
aborrece al que aborrece
la paz de tu corazón
y el vientre de tus mujeres.
No te hieran por la espalda,
vive cara a cara y muere
con el pecho ante las balas,
ancho como las paredes.

Canto con la voz de luto,
pueblo de mí, por tus héroes:
tus ansias como las mías,
tus desventuras que tienen
del mismo metal el llanto,
las penas del mismo temple,
y de la misma madera
tu pensamiento y mi frente,
tu corazón y mi sangre,
tu dolor y mis laureles.
Antemuro de la nada
esta vida me parece.

Aquí estoy para vivir
mientras el alma me suene,
y aquí estoy para morir,
cuando la hora me llegue,
en los veneros del pueblo
desde ahora y desde siempre.
Varios tragos es la vida
y un solo trago es la muerte.

Viva la libertad, Viva España


Gabriel Albiac, hombre poco dado a la emoci������n, ha dicho hoy que est������bamos "al final del principio", recordando a Churchill. Es dif������cil saberlo, pero as������ lo parec������a. Cientos y cientos de miles de personas y de banderas, en una mezcla de serenidad y firmeza que caracteriza a la gente de bien, eso ha sido Madrid en un 10M hist������rico.

El discurso de Mariano Rajoy dio forma y dignidad verbal a una rebeli������n c������vica volcada en la defensa de la naci������n espa������ola, es decir de la democracia, frente a la rendici������n ante Eta del gobierno de Rodr������guez. Ha sabido expresar con palabras justas y certeras el rumor de ciudadanos hartos de tanta injusticia y de tanta debilidad.

El emotivo recuerdo para las v������ctimas del terrorismo que, seg������n se dijo hoy, "representan el precio que hemos pagado por nuestra libertad", complet������ con el coraz������n un discurso racional, templado y seguro, a imagen y semejanza de una mayor������a de espa������oles que aspiran a vivir en una sociedad libre, sin impunidad para criminales cuyas caracajadas son la voz y el eco de quienes quieren comprar la paz de los esclavos.

En cuanto a quienes, desde la pretensi������n equidistante de una tercera v������a improbable, tartamudean vocablos incomprensibles llenos de confusi������n y cobard������a, seguir������n en la sombra de los mediocres. De ciudadanos no tienen nada; son, como mucho, candidatos al "s������ pero no" del colaboracionismo pol������tico.

A continuaci������n se reproduce ������ntegramente la intervenci������n del presidente del Partido Popular, Mariano Rajoy, al t������rmino de la manifestaci������n celebrada este s������bado en Madrid.

Viva la libertad. Viva Espa������a.


DISCURSO DE MARIANO RAJOY, EL 10 M EN MADRID

Gracias a todos por venir, y por pensar que este esfuerzo merec������a la pena.

Gracias por creer que las cosas no se arreglan solas, que sois necesarios y que Espa������a es responsabilidad de todos y de cada uno de nosotros. Nos ha movilizado la torpeza de un Gobierno que se ha dejado coaccionar por un asesino y ha cedido. Nos ha tra������do aqu������ la injusticia cometida ���������contra todos los espa������oles��������� con un terrorista que no pide perd������n, que no se arrepiente, que nos desprecia y, para colmo, se r������e de nosotros con sus parodias de hospital.

Nos ha tra������do aqu������ la falta de gallard������a de un Gobierno que pretende disfrazar la humillaci������n con razones de pol������tica inteligente y la indignidad con excusas humanitarias. Hemos venido para proclamar que la mayor������a de los espa������oles no estamos conformes; para que nadie pueda beneficiarse de nuestro silencio; para que nadie cuente con nuestra resignaci������n. Hemos venido a decir NO a esa burla de la ambulancia y NO a todo lo que se oculta tras esta claudicaci������n.

Porque este gesto ha desenmascarado todos los disimulos. Ha dejado todas las intenciones a la vista. Ya no es posible ocultar lo que resulta evidente. Ahora sabemos por qu������ se nos humilla ante los terroristas; por qu������ el Gobierno es tan complaciente con sus portavoces; por qu������ Batasuna ���������que es ilegal��������� recibe mejor trato que quienes respetamos las leyes. Ahora sabemos por qu������ hab������a que retorcer las normas, trampear los procedimientos y enga������ar a los espa������oles para excarcelar a un terrorista insaciable.

Son compromisos previos, son exigencias que los terroristas imponen para que el Gobierno demuestre su buena voluntad hacia ellos. Es el peaje que paga el Gobierno para poder negociar. Se ha pretendido embaucarnos con el pretexto de una paz enga������osa. Esa paz que lleva escrita en el rostro De Juana Chaos. La paz de Otegui. La paz de los canallas que colocaron la bomba en Barajas.

ETA no nos dejar������ en paz. No se arrepiente de nada. No renuncia a nada. Quiere Navarra, quiere la amnist������a, quiere la independencia. Nunca se conformar������ con menos. Mientras se le consienta, seguir������ y seguir������ hasta lograr su prop������sito, hasta que renunciemos a la raz������n, a la justicia, a la dignidad, en definitiva, hasta que nos rindamos. Tampoco renunciar������ jam������s a su capacidad de coacci������n, de chantaje, de intimidaci������n.

Todo esto lo sabe el Gobierno. Pese a ello, siendo evidente que ETA no pensaba dejar las armas, busc������ su trato. Siendo evidente que ETA pretend������a obtener con el alto el fuego los mismos beneficios que reclamaba con las armas, busc������ su trato. Siendo evidente que ETA se reservaba el derecho de dialogar con bombas, busc������ su trato.

Un trato delirante porque pretender que los criminales se apacig������en mediante concesiones es tan absurdo como apagar un incendio con le������a. Cuanto m������s echemos, m������s nos pedir������. Cuanto m������s obtengan, m������s querr������n. No se detendr������n hasta obtener todo lo que piden.

ETA no quiere la paz. Busca la victoria. Ha descubierto un Gobierno d������bil y quiere aprovechar la ocasi������n.

Quien cede una vez ante ellos se condena a seguir cediendo o a tener que combatirlos cuando sea demasiado tarde. Por eso es preferible tener el coraje de hacerles frente desde el principio, sin debilitar nuestra fuerza, sin fortalecer al principal enemigo de nuestra libertad.

El Gobierno est������ cogido en una trampa en la que ������l mismo se ha metido y de la que no sabe salir. Por eso se asusta cuando un terrorista no come. Y se asusta cuando se le piden explicaciones. Y se asusta cuando los espa������oles sacamos nuestra indignaci������n, serena y democr������tica, a la calle.

Se ha equivocado. Est������ en un callej������n sin salida y debe rectificar, pero no se atreve porque lo que m������s le asusta es tener que reconocer su error. Millones de personas le han pedido en la calle que rectifique, pero no hace caso. Le hemos tendido la mano muchas veces y se nos ha rechazado siempre. Hemos querido ayudar y se ha despreciado nuestra ayuda.

Por eso estamos aqu������. Es hora de que los espa������oles hablen. Tenemos que impedir que las cosas contin������en por este camino delirante. Necesitamos una pol������tica antiterrorista seria. Una pol������tica dise������ada para perseguir a los terroristas, no para poner zancadillas a los espa������oles que no aplauden al Gobierno.

Quiero que este acto quede como testimonio de un pueblo que sabe que s������lo siendo fiel a sus valores podr������ construir el mejor futuro. De un pueblo que sabe que entre el terrorismo y la democracia no hay caminos de encuentro y que uno de los dos debe prevalecer a costa del otro. Y que, desde luego, quiere que prevalezca la democracia. De un pueblo que no quiere tener que contar un d������a que el terrorismo gan������ una batalla en su pa������s.

Este es un acto de afirmaci������n y de esperanza. De afirmaci������n de lo que nos une a todos los que aqu������ estamos y a muchos que no han podido estar: la democracia, la convivencia pac������fica, el aislamiento de los violentos, las ganas de construir juntos el futuro. Todo el mundo sabe que hay otra manera de hacer las cosas, m������s digna, m������s justa, m������s eficaz. Hemos conocido mejores d������as en la lucha contra el terror.

Queremos recuperar la Espa������a que no se rend������a ante los terroristas, que no se humillaba ante el chantaje, que no premiaba a los asesinos, que no menospreciaba a las v������ctimas. La Espa������a que consigui������ que ETA no matara porque no pod������a matar, porque la est������bamos derrotando. La Espa������a que acab������ con el terrorismo callejero. ������Claro que hay otra manera de hacer las cosas! Y tenemos derecho a reclamarla. Queremos que la democracia gane y que ETA pierda.

Queremos que Batasuna desaparezca de nuestras calles, de nuestros telediarios y que ni sue������e con volver a los ayuntamientos. Queremos que los terroristas sepan que no tienen nada que reclamarnos, que su ������nico destino es la c������rcel y que nosotros todav������a sabemos distinguir con nitidez qui������nes son las personas decentes y qui������nes son los indeseables. Los distinguimos muy bien. Por eso no nos olvidamos de las v������ctimas. A nosotros no nos estorban. Al contrario:

Son el mejor estandarte de nuestros valores; el testimonio vivo de nuestra fe en la democracia; representan el precio que hemos pagado por nuestra libertad; expresan nuestra respuesta al terrorismo; hacen saber que, ni con uno ni con mil muertos, lograr������ nadie doblegar nuestros principios. Dos personas, entre tantas otras que permanecen en nuestro recuerdo, simbolizan de forma eminente la voluntad de este pueblo de decir que NO al chantaje y al terror.

Una de ellas, Miguel ������ngel Blanco, no puede estar hoy con nosotros. Pero a������n esta plaza de Col������n se estremece con el recuerdo del grito de m������s de un mill������n de gargantas que clamaron ���������������Basta ya!��������� tras su cruel asesinato. Y a������n nos estremece a todos el coraje c������vico de sus familiares ofreciendo su sacrificio por la derrota final del terrorismo. La otra persona, Jos������ Antonio Ortega Lara, s������ est������ hoy entre nosotros y su ejemplo de valor y sacrificio siguen siendo el mejor est������mulo para la resistencia c������vica de un pueblo.

El mejor camino para honrar a las v������ctimas es que volvamos a hacer las cosas como se hac������an cuando se hac������an bien. Las flores y los aplausos nunca sobran, pero como de verdad se les honra es defendiendo la raz������n que da sentido a su muerte. Se les honra defendiendo las ideas que sus asesinos condenan. Se les honra persiguiendo a sus perseguidores. Se les honra haciendo justicia. Nosotros les haremos justicia. Esto es lo que queremos y esto es lo que nos ha tra������do aqu������: que el Gobierno rectifique, que se imponga la raz������n, que se aplique la ley y que sea el Gobierno el primero en respetarla.

No se si se nos escuchar������ o nos responder������n con la arrogancia habitual , pero esta es nuestra posici������n y a ella convocamos a los espa������oles. Esta es nuestra tarea. Un empe������o que est������ por encima de diferencias ideol������gicas; por encima de partidos, por encima de rivalidades pol������ticas, porque afecta al inter������s com������n. Una tarea que exige el esfuerzo de todos y merece el apoyo de todos. Porque no estamos hablando solamente del terrorismo. Ni siquiera principalmente. Estamos hablando de Espa������a, que es lo que nos ocultan detr������s de eso que llaman negociaciones.

������Con qui������n discute el Gobierno el futuro de Navarra, del Pa������s Vasco, de Espa������a? ������Con los Navarros? No. ������Con los espa������oles? No. ������Lo discute con Batasuna, a escondidas, en secreto! ������Con qu������ derecho? No lo vamos a consentir. Espa������a nos pertenece a todos y nadie tiene derecho a modificarla para dar gusto a ETA. No lo vamos a consentir.

Hasta hace tres a������os, esto era impensable porque las cosas importantes para todos los espa������oles estaban amparadas por un consenso. Esas cosas no se tocaban. Ese consenso que el se������or Rodr������guez Zapatero se apresur������ a quebrar para tener las manos libres. Necesitamos recuperar el consenso. Si no es posible alcanzarlo con el Gobierno yo quiero establecerlo con la gente, con los espa������oles. En ese esp������ritu, convoco solemnemente a todos los espa������oles, a los que les importe Espa������a a poner fin a esta situaci������n. Les convoco a defender la naci������n espa������ola y a sumar esfuerzos para recuperar nuestra autoestima como un pueblo que ha sabido dar ejemplo al mundo con su entereza frente al terrorismo.

Si alguien piensa que esta es una empresa que requiere mucho esfuerzo y mucha constancia y mucha voluntad, piensa bien. Pero si alguien piensa que vamos a cansarnos, se equivoca. Se equivoca de medio a medio y basta con venir aqu������ para comprobarlo.

Somos una voluntad en marcha. No nos vamos a resignar. No nos cansaremos de combatir por nuestros principios. No renunciaremos a conquistar lo que es justo. No nos rendiremos jam������s. Volved a vuestras casas y contad a todo el mundo lo que ha pasado aqu������, lo que hab������is hecho, lo que hab������is sentido. Que os vean en pie, con la cabeza alta y fuertes como yunques. Orgullosos de ser espa������oles que no se resignan.

Decid que estamos reclamando una deuda que el Gobierno quiere cancelar. Decid que reclamamos la libertad que nos han robado y que solamente podremos recuperar cuando se haga justicia, cuando podamos respirar hondo, cuando los terroristas no ejerzan ninguna influencia en nuestra vida, cuando ETA sea derrotada y desaparezca.

Este es nuestro empe������o, esto es posible y esto, con la ayuda de todos, lo haremos realidad. Gracias otra vez por vuestra presencia, por vuestro calor y por vuestro gran ejemplo de civismo.

Y ahora, si todav������a no est������is roncos, gritad conmigo:

������Viva la libertad!

������Viva Espa������a!

Dante Pombo de Alvear, Reflexiones liberales

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