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jueves, 12 de marzo de 2015

El despilfarro público y la crisis económica en España




 

Las hipótesis sobre el origen de la crisis económica en España son diversas, sin embargo su origen se debe fundamentalmente, en mi criterio, a la nefasta gestión política desarrollada por los distintos partidos, más orientada a la creación de fraude, corrupción y pesebres que al bienestar de los españoles.

Entre 2007 y 2012,  en cinco años creció el GASTO TOTAL de las administraciones públicas de 413000 millones de euros a 493.000 millones, un 20 %, aproximadamente,  la misma proporción en que creció el paro, con 2,5 millones de parados; sin embargo los INGRESOS disminuyeron de 433.000 millones a 382.000 millones, un 12 %. 

¿Y qué ocurrió entonces?, pues que al iluminado de Zapatero no se le ocurrió más que endeudarse para que no se viera que era un auténtico  desastre la gestión de su gobierno, que estaba destrozando la estructura económica de este  país. 

España tenía la deuda pública por habitante más baja de la Unión Europea, sin embargo, a alguien se le ocurrió incrementarla durante este periodo, pasando de 381.000 millones a 884.000 millones. 

Otra ocurrencia fue incrementar los asalariados públicos en las autonomías en más de un millón, cuando en este país el paro se incrementaba en un 25 %, en algunas autonomías el empleo público creció más del 30 %. Al mismo tiempo que el número de empresas se redujo en un 20 %.  El peso de la masa salarial se ha incrementado desde entonces, mientras que se han reducido las inversiones.

Aproximadamente por cada 100.000 empleados públicos se produce un gasto de 5.000 millones de euros al año, un millón de empleados públicos no justificadamente necesarios, suponen 50.000 millones de euros, casi el 80 % del déficit público anual, casi el 75 % del incremento de la deuda pública anual.  

España tiene un gasto público que no se puede permitir, fundamentalmente creado por el exceso de empleados públicos en las comunidades autónomas, donde se ha multiplicado por  "Entre 2005 y 2011 el gasto público incrementó su peso en el PIB en 6,8 puntos porcentuales, pasando de representar el 38,4% en 2005 al 45,2 en 2011". En ningún país de Europa se ha cometido semejante burrada en la historia, gracias a Zapatero pasamos a tener un sector público que no podemos mantener y que nos lleva directamente a la ruina.

Entre los años 2000 y 2009 se incrementó el empleo público en las autonomías españolas en un 58 % , mientras que en Alemania lo hizo en un 17 %, esto hizo que el gasto público por habitante pasara de 1842 euros a 3750 euros, un  crecimiento de un 103,6 %.  Algunos datos destacan que en España, el número de asalariados en el sector público creció en España entre 2005 y 2009 un 6,2%, mientras que en el total de la economía este crecimiento fue del 1,9%, y si tomamos únicamente al sector privado un 0,9%.

En España, el aumento en este tipo de empleos en el periodo 2000-2008 ha sido de casi 32%, junto con Irlanda son los dos países con mayores crecimientos en el número de empleos públicos en la Unión Europea. Algunos países que destacan por su reducción en esta cifra son Alemania (-5,7%) e Italia (-21,9%)

La presión fiscal ha hecho que muchas empresas españolas hayan cerrado sus puertas tras quiebra, fundamentalmente por la competencia desleal de las concesiones hechas desde las administraciones públicas a otras empresas corruptas, pero también por el exceso de legislaciones y normas inútiles que se han creado para justificar el trabajo de los empleados públicos innecesarios.  También el de los sindicalistas y los empresarios de pesebre.

España tiene aproximadamente 30.000 cargos directivos en las administraciones públicas que deberían examinarse de la capacidad que tienen para regir y gestionar eficiente y eficazmente las administraciones bajo su responsabilidad, porque la inmensa mayoría ha sido colocada por afinidad política a los partidos gobernantes que por su capacidad y aptitud para ocupar los puestos que desempeñan.

No es extraño que en uno de los mejores informes sobre las administraciones públicas que se ha realizado durante los últimos años se concluya: "En España existe evidencia estadística para suponer que existe una relación inversa entre el peso del funcionariado público y la prosperidad económica de las regiones".

Las alternativas que se ofrecen para las próximas elecciones autonómicas pasan por mantener o incrementar el peso de lo público en este país, en el PSOE crear más empleo público, en IU, mucho más empleo público, y en PODEMOS muchísimo más empleo público, mientras que en el PP y  los demás partidos que se presentan, mantener el mismo empleo público e incrementarlo según las necesidades particulares de sus pesebres.

¿Realmente creen ustedes que los partidos políticos de este país están cualificados para resolver nuestros problemas o sencillamente viven de jodernos la vida a todos para que los suyos cada día vivan mejor, sin pegar palo al agua y diciéndonos que debemos trabajar más y pagar más impuestos?. Se lo piensan antes de acudir a votar por alguno, por favor, que luego lo pagamos todos.

Fuentes consultadas: 





jueves, 5 de marzo de 2015

La realidad y sus depredadores




Cuando se analizan los hechos, aunque sean simplemente datos o referentes estadísticos, se descubre que España, en términos generales, está mucho mejor que Grecia, pero también mucho peor que Noruega. Evidentemente, Grecia está extraordinariamente mejor que países tercermundistas como Bolivia o Venezuela.

En cuestiones macroeconómicas España, parece que está saliendo de la crisis, la prima de riesgo está en 98, el IBEX en sus máximos desde hace tiempo, parece que el déficit público está controlado. Sin embargo en cuestiones microeconómicas, la cuestión es más difícil de valorar, el paro en enero de 2015 estaba en 23,6 %, pero la deuda de las familias está actualmente a niveles de 2006 y descendiendo. El paro es una consecuencia de las condiciones económicas, cuando el PIB sube del 3 %, se crea habitualmente empleo, y España está a punto de superar esa cifra en lo que se refiere a periodos interanuales.

Sin embargo hay algunas cosas en las que España está muy bien, en comparación con sus vecinos inmediatos, porque en este país el 83 % de los ciudadanos residen en una vivienda propia. Nuestro país es también el que tiene la primera Esperanza de Vida de Europa que ahora supera los 82 años. En la Encuesta sobre Calidad de Vida de 2011-2012 de Eurostat, los españoles son menos felices que los nórdicos, pero sin embargo lo son más que otros países que le superan en Renta Per Cápita como Alemania, Italia, Francia o Reino Unido.

En España hay dos problemas que destacan más que en otros países, el paro y la corrupción, al menos eso es lo que se refiere en la última encuesta del CIS. En ningún otro país se ha organizado una campaña de propaganda por parte de la izquierda política y mediática para hacer una crítica exhaustiva de las condiciones reales en las que se desarrolla la vida en nuestro país, con tal de minar la moral y la confianza de los españoles y llevar los votos al origen de sus pesebres. En ningún otro país el gobierno ha hecho mayor anuencia de sus logros, más que nada porque en el clima en el que se desenvuelven los acontecimientos, cualquier presentación que no comulgue con el fatalismo está condenada a la hoguera pública por la oclocracia que se apresta a imponer un orden que nos conduce directamente al tercermundismo.

Tal vez ese sea el escenario necesario que algunos desean para hacer valer sus intereses y hacerse con el poder, pero desde luego nada tiene que ver con el escenario de la realidad de este país. Evidentemente hay muchas cosas en las que debemos mejorar, entre otras hacer un sistema público que realmente sea eficiente y eficaz, y salir del anacronismo de los puestos fantasma y la depredación de recursos, porque no puede seguir permitiéndose que en España se requieran dos empleados públicos para hacer lo mismo que en Alemania hace uno solo, algo a lo que no se ha atrevido el gobierno de este país, esperando que le voten los que le critican cada día, por dejarles en el puesto de trabajo innecesario que ocupan, y por supuesto para no incrementar aún más el paro y que no se vean cifras como las de Andalucía en toda España.

Es hora de recordar que mientras el paro alcanzó el 25 % de la población activa durante la crisis, sólo hubo un ámbito en el que creció el empleo, el sector público autonómico hasta en un 25 % de media, y en algunos lugares aún más, eso en una época en que la crisis las nuevas tecnologías y la globalización hacían cisco el empleo en las actividades económicas privadas, que al fin y al cabo son las que generan ingresos y no sólo gastos. Es necesario recordar que la mayoría de estos nuevos empleos eran de contratados circunstanciales de la era digital, porque España ocupa el cuarto lugar por la cola en número de funcionarios. Al tiempo que decenas de miles de pequeños empresarios y autónomos eran desvalijados por los gobiernos de todos los partidos, hasta llevarlos a la quiebra.

Como conclusión se puede decir algo que está relacionado con los hechos, España está económicamente mejor que estaba con los gobiernos de Zapatero, socialmente no está mucho peor, prueba de ello es que las situacionesde pobreza real han comenzado a disminuir en los últimos años, al igual que la desigualdad, al tiempo que se han incrementado las rentas de inserción que nunca han recibido más porcentaje en los Presupuestos Generales del Estado.

Ante un vaso de bienestar, la izquierda siempre dirá que está medio vacío, y la derecha que está medio lleno, pero ni la izquierda, ni la derecha nos dirán porque está mediado y no más lleno gracias a sus errores, mezquindades, corrupciones y depredaciones. Al fin y al cabo, todo lo que se dice desde los partidos políticos sólo tiene un interés, ocupar el poder para beneficiarse de sus prójimos; desgraciadamente la profesión política se ha convertido en el cuarto problema para los españoles, nadie cree ya que ningún político sacrifique sus propios intereses por el servicio a los demás. A mí me da igual que me roben con la izquierda o con la derecha, lo que no acepto es que me roben ni con la izquierda, ni con la derecha.

De lo que estoy seguro, es que a la inmensa mayoría de los españoles, les encantaría haber progresado durante este tiempo aunque fuera tan solo la mitad de lo que lo han hecho la media de los políticos españoles de todos los partidos, especialmente aquellos que ocuparon algún puesto en los consejos de administración de las Cajas de Ahorros de los que algunos truhanes han desfalcado o desviado más de 200.000 millones de euros durante la última década y de los que nadie parece saber nada.

Enrique Suárez


domingo, 1 de marzo de 2015

No está todo perdido, nos queda rezar en arameo



"¿No es vergonzoso que los fanáticos muestren demasiado interés y los sensatos no?"  Voltaire

Al contrario de lo que pudiera parecer, la tan celebrada sociedad de la información no está contribuyendo a despejar las incógnitas existentes en la realidad por medio de la razón, sino contribuyendo a crear nuevos simulacros y creencias erróneas en mucha gente, por supuesto en algún nefando interés de los que pretenden seguir tirando de los hilos que rigen nuestras vidas títeres desde el poder, para acumular más beneficios y privilegios.

Vivimos en un sistema totalitario en el que se exterminan los pensamientos independientes, como nunca antes había ocurrido en la historia. La atención que se concede a una reflexión sosegada, concienzuda y elaborada con esfuerzo y trabajo, es incluso menor que la que se otorga a un chisme,  del gilipollas de turno que sale en la tele gracias a su tronadura.  El Almodóvar de moda que cocina el engendro debe estar satisfecho de representar el mundo a su imagen y semejanza.

Ortega y Gasset nos había ofrecido en La Rebelión de las Masas, allá por 1930, un retrato del enfangado territorio en el que se iba a introducir la humanidad, y apenas existían medios de comunicación acríticos, al servicio del poder, por entonces. La condición humana, desde la perspectiva social, es tenebrosa, prueba de ello son las barbaridades que acontecieron desde la creación de los totalitarismos del siglo pasado, pero no menos abrasivos que los totalitarismos del presente. Lo social es el vaciamiento de lo humano, por mucho que se empeñen en convencernos de lo contrario los que viven de ello.

Y ocupándonos de nuestro país, que al fin y al cabo es en el que vivimos, sólo hay que visitar algún grupo de Facebook para comprobar lo lejos que estamos de alcanzar algún tipo de sentido común compartido. Mientras unos defienden desde el apoyo al gobierno que vivimos en el mejor mundo de los posibles, que en España no hay problemas importantes y que estamos saliendo de la crisis económica, otros dicen tonterías del calibre de dedicar el 150 % del PIB, por supuesto extraído de más deuda pública, a resolver el problema del paro creando trabajos públicos, como si de ellos se derivara riqueza y no consumo de la riqueza que proviene, precisamente de las actividades privadas. Lo público siempre es un gasto, no un ingreso. La mejor forma de apagar un fuego todo el mundo sabe que es con gasolina.

¿Y cuántos dicen que ambas posiciones, la de la casta y la de podemos son una farsa que trata de retratar una realidad inexistente?, pues una escasa minoría, seguramente habrá más gente que lo piensa, pero los que lo decimos somos muy pocos y además estamos condenados a soportar las impertinencias de algunos imbéciles que piensan que en este mundo sólo que ellos piensan, sienten y conocen es la única verdad posible, como si fueran del Estado Islámico.

La pregunta que surge es de donde han salido estas generaciones atrofiadas que han estado expuestas al sistema educativo que se ha llevado más recursos en la historia de este país, que han tenido a su disposición más oportunidades que ninguna generación anterior de españoles y que están condenados a vivir la vida más miserable gracias a las creencias erróneas en las que los han introducido los vendedores del milagro de que si creen en ellos todo en su vida se resolverá. Decía Herbert Spencer, un personaje que ha sido demolido por los pensamientos doctrinarios de las izquierdas y las derechas desde hace décadas, que una verdadera educación debe enseñar a la gente a gobernarse a sí misma y no a ser gobernada por otros. Algo tan sencillo de entender es un anatema en estos tiempos.

En España las directrices de la educación están sometidas al poder de turno, los directores de los colegios e institutos son nombrados por el poder político vigente en sus territorios, más por el carnet que portan, que por la adecuación que se desearía. Lo mismo ocurre en todos los ámbitos públicos, la sanidad, las obras públicas, la justicia, las administraciones públicas, las dependencias municipales, todo está contaminado del poder de turno, ahora uno, luego otro, y eso se paga muy caro.

Menos mal que ahora está la alternativa de Podemos, para reforzar lo hecho con anterioridad por la casta, y en la estela de personajes como los Castro, Chávez, Maduro o Ahmadineyad, convertir a la fe paulista a todos los desesperados por el despojo al que han sido sometidos por el poder. Progresar hacia el tercermundismo, fue la profecía que han hecho posible entre Zapatero, Rajoy y Pablo Iglesias, no hay otra alternativa posible con esta gente que irnos a la mierda como país.

Con estas soluciones, creo que vamos a tener problemas para largo y que los que viven de que los tengamos, están blindados contra cualquier vicisitud miserable que acontezca en los ciudadanos de a pie. La nueva aristocracia está dispuesta para seguir ejerciendo el poder desde la misma configuración que la vieja aristocracia. Las castas y sus intereses pueden seguir tranquilos, porque para resolver los problemas que han creado a los ciudadanos, ahora tenemos una opción que está dispuesta a hacerlos buenos creando muchos más problemas.

Como los creyentes no se hagan demócratas y espabilen, creo que tenemos asegurado para las próximas décadas un país que cada día se va a deteriorar progresivamente. ¿Acaso no fue lo que quiso Zapatero con sus ocurrencias? Ni Franco se atrevió a hacernos vivir en el ámbito de la barbaridad y el esperpento como el contador de nubes, del que Pablo Iglesias es su sucesor más aventajado, porque Pedro Sánchez es simplemente un aprendiz. Rajoy es su sosias, el alter ego de la catástrofe mental que conlleva la acefalia y el despotismo. Estos personajes de sainete y farsa son los que deciden nuestro destino, gracias a los que se creen demócratas votando por ellos.

Que baja ha caído la política en España, tanto que si desapareciera y fueran exterminadas sus estupideces, creo que viviríamos felices. Votar por imbéciles, no resuelve el despotismo de un sistema político con apariencia democrática, al contrario, lo perpetúa.

Enrique Suárez

miércoles, 25 de febrero de 2015

Fanáticos, partidarios y demócratas

El espectáculo político que nos brindan esos actores secundarios que se han hecho con el protagonismo histórico de los tiempos actuales, a fuerza de subvencionar los medios de comunicación, hacer burradas con el dinero público y contar barbaridades cada vez que pillan micrófono, ha convertido la política de este país en una auténtica vergüenza, en la que se pueden distinguir tres grupos de ciudadanos. Evidentemente, esto es una aproximación o tendencia, como se dice ahora

Fanáticos: un 10 %, a la izquierda y la derecha, también en los nacionalismos, feminismos, animalismos, altermundismos, posibilismos, totalitarios, yijadismos y burrismos de todos los tipos y categorías. Todos ellos dispuestos a obligarnos a creer que no hay más verdad que la suya, y dispuestos a degollarnos verbalmente a la vuelta de cualquier esquina. ¡Qué pena de gente!, con lo bien que estarían yéndose todos ellos a la mierda

Partidarios: un 25 %, que junto con los anteriores forma el cuerpo electoral que acude a las urnas a votar por cualquiera que salga bonito en la tele y les prometa vivir sin pegar palo al agua. No es que vendan su voto al mejor postor, es que como no les prometan algo para poder corromperse como sus representantes no dan un paso. Aquí tenemos desde servidores públicos, hasta familiares, amigos y pelotas de los de la casta y los de la anticasta, aventureros y cochambre,  junto a un buen porcentaje de panolis que piensan que cambiar un perro por otro va a evitar la mordedura en la próxima legislatura. Ser partidario en este país, en estos momentos, poco o nada tiene que ver con los intereses generales de la democracia, sino precisamente con su aniquilación.

Demócratas: por último están los demócratas, que afortunadamente son mayoría en este país. En las últimas europeas un 58 % no votaron por ninguno de los anteriores, aunque su opinión está absolutamente censurada en televisión y otros medios de comunicación. Los no representados es la mayoría política de este país, vetada absolutamente por los dos anteriores, fanáticos y partidarios. Los fanáticos yendo a por todo aquel que los señala y los partidarios negando que otra opción que la que defienden pueda arreglar el mundo y por supuesto, sus vidas; los partidarios siempre creando enemigos con mentiras de que las opciones contrarias son lo peor de lo peor, como buenos parásitos, como si eso llegara a decir algo en favor de las suyas y no al contrario. Hay demócratas que no sólo no se consideran no representados, sino que han terminado apostatando de esta miseria en que han convertido la política los dos primeros grupos y están dispuestos a llegar a los tribunales, que amparan al poder en su mayoría, para exigir una restitución de sus derechos y libertades.

Menos mal que lo que se vota, no es lo que se dice en España; sería bueno que por una vez la gente votara para echar a toda esta calaña de impresentables y crápulas que pretenden volver a hacerse con el poder, los de hala seguimos y los de hala podemos, indistintamente, para perpetuar este régimen de impostura y usurpación. Todavía estamos a tiempo.

Enrique Suárez



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