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jueves, 20 de enero de 2011

Nace Foro Asturias: la política diferente


El día 19 de enero de 2011, día de San Mario, ha sido inscrita en la sede del Ministerio del Interior de Madrid una nueva formación política promovida por la plataforma ciudadana: “Pasamos a la acción”, grupo de referencia y apoyo de Francisco Álvarez Cascos, que ha venido impulsando desde hace meses su regreso a la política como candidato a la Presidencia del Principado de Asturias, así como la participación de sus seguidores en las elecciones municipales asturianas, durante los comicios previstos para el próximo 22 de mayo.

El nombre de la nueva formación política es FORO ASTURIAS para el ámbito asturiano, mientras que para el ámbito nacional ha sido inscrito como FORO DE CIUDADANOS. Sus propuestas ideológicas se ubican en el ámbito del “centro reformista y de progreso con una clara vocación europeista”.

Su logo está fundamentado en los elementos simbólicos que caracterizaban a la Sociedad Económica de Amigos del País de Asturias: laboriosas hormigas agrupadas y organizadas; esta asociación fue fundada por el asturiano Pedro Rodríguez Pérez, Conde de Campomanes, como otras muchas en todo el reino español; en el caso de la asturiana se promovió por el ilustrado tinetense a instancias del Conde de Toreno. Carlos III le dio reconocimiento real en 15 de abril de 1780.

Como se refiere en Narcea Digital: “las sociedades de Amigos del País eran organismos no estatales, cuya finalidad primordial era contribuir al desarrollo español. Fueron iniciados en círculos culturales de considerable nivel intelectual y les preocupaba especialmente el aspecto económico. En su fundación intervinieron los sectores más dinámicos de la sociedad: importantes figuras de la nobleza y numerosos cargos públicos, de la Iglesia, del mundo de los negocios y los artesanos”

Jovellanos, sin embargo, era partidario de la creación de una organización más orientada a la educación como el Real Instituto de Estudios Asturianos (que también vio la luz años después), en su discurso de 6 de mayo de 1782 lo expresaba, precisamente, ante la Sociedad Económica de Amigos del País de Asturias, con el objetivo de mejorar la educación, instruyendo a los jóvenes en las ciencias útiles que pudieran servir posteriormente para ponerse al timón de los negocios y de las explotaciones del carbón de piedra. Asimismo recomendó que se enviasen a jóvenes estudiantes al Seminario de Vergara para que se impusiesen en los nuevos conocimientos y viajasen después por algunos países de Europa para aprender las innovadoras ciencias técnicas a fin de poder aplicarlas después en España.

La denominación FORO nos remonta a la época romana para definir el lugar en el que se desarrollaba la vida pública, el “hogar común” de los romanos. Desde la llegada de las nuevas tecnologías, los foros han sido, también, los lugares en los que se ha desarrollado la comunicación entre los ciudadanos en un mundo virtual, un lugar de intercambio de conocimientos y experiencias sin límites territoriales, que nos introduce en la sociedad global.

Así el concepto foro nos permite reunir, en un mismo término, lo mejor de la tradición pública clásica del pasado europeo con los nuevos ámbitos de comunicación virtual del presente y los que se avecinan en el futuro. Foro es un concepto de relación y comunicación pública entre seres humanos, algo que permite prever la intención del proyecto en la apertura a la participación cívica en los asuntos públicos: una nueva forma de hacer política para el siglo XXI.

Desde Ciudadanos en la Red deseamos toda la fortuna a esta nueva forma de representación política que nace en Asturias, más próxima a las decisiones democráticas de los ciudadanos que a las imposiciones establecidas desde el poder, con el interés de ofrecer un nuevo modelo de hacer política en España, siempre con la mirada puesta en Europa, donde otras formaciones como el MoDem francés de Bayrou, el Partido británico LibDem de Nick Clegg, o el FDP alemán han establecido en la última década su adaptación a los nuevos tiempos, y su organización orientada a la participación ciudadana, responsable y directa, en la política.


miércoles, 19 de enero de 2011

El arte de trincar desde la política

Dedicado a Six Tarta, hombre de poca fe...

Hasta que los españoles no caigamos del guindo y salgamos del armario con numerosas cadenas de TDT y acceso a las nuevas tecnologías en el que nos han introducido los políticos, lo llevamos crudo, vamos a pasarlo mal, lo hemos advertido desde hace años desde este blog, cuando nos llamaban fachas simplemente por atrevernos a exponerlo.

La cuestión es sencilla, la política en España se ha convertido en un negocio para una casta organizada en forma de cártel que se reparte el dinero público de diversas formas peculiares. Esta el modelo catalán de Millet-Pretoria, del 3 % más IVA, el vasco de las cuotas y los cotos, el asturiano del Pacto del Duerno, el valenciano de los trajes sostenibles y las bufandas, el balear de los pelotazos , el andaluz de Matsa y el PER, el Castellano-Manchego de Bono-Barreda-Cospedal y otros muchos. En resumen, que los partidos políticos detraen ingentes cantidades del erario público para sostener a los designados por ellos en la casta de privilegiados, bien de forma legal o ilegal, mientras los españoles de a pié miramos a la luna de Valencia.

Esta nación está secuestrada por los políticos, sean del partido que sean, porque la política es en realidad una cortina del trinque; todos esos magníficos debates que transmiten desde los Parlamentos, todas esas noticias que inundan los medios de comunicación tienen como único objetivo el entretener al personal, pensando que todos se vigilan mutuamente, pero no sean ustedes inocentes, eso es sólo apariencia, si realmente los políticos cumplieran con sus funciones de representación pública y control, no ocurrirían jamás las cosas que están ocurriendo en España.

La corrupción política y económica en España no es circunstancial, sino sistemática y organizada, funciona como una gran empresa nacional que distribuye pingües beneficios entre sus accionistas, es decir, los políticos. Para eso se elevan los precios, para eso se suben los impuestos, para eso nos endeudamos sin fin. Los cinco millones de parados que tenemos en este país provienen del modelo usurpador que se ha organizado al alimón entre el Estado y las entidades financieras.

En realidad, la partitocracia española es una magnífica escenificación teatral en la que los políticos representan los papeles asignados por las cúpulas de sus partidos, siempre en conflicto y bronca, pero sin hacerse demasiado año. ¿Cuántos políticos de España están en la cárcel por delitos de corrupción?, no creo que llegue al centenar y además en condiciones privilegiadas, siempre la abandonan antes que cualquiera que cometa un delito común; vivimos en un Estado de Deshecho, de podredumbre, un auténtico vertedero público.

Los ciudadanos de este país no tenemos ninguna posibilidad de romper la urdimbre discreta de opresión y privilegios ilegítimos que nos atenaza, es fascinante, como si los ladrones hubieran entrado en nuestra casa, se estuvieran llevando las cosas de valor y no pudiéramos hacer nada, porque la policía, la justicia y todos los que deberían velar por nuestros derechos miraran a otro lado, o incluso intervinieran contra nosotros gracias a algún medio de comunicación de pesebre que nos acusara de haber impedido que unos pobres ladrones nos limpiaran la vivienda.

No hay ninguna posibilidad de regeneración política en los partidos políticos españoles, en ninguno, creo que debemos pasar página y crear un proceso constituyente que emerja del pueblo directamente, el Estado está quebrado política y económicamente; tras la representación del conflicto entre el PP y el PSOE que se avecina, gracias a las elecciones -lo único que les interesa de los ciudadanos es los votos que ratifiquen el sistema para darle apariencia democrática-, vendrá el conflicto real entre los españoles. Esto es lo que siempre recordaremos de los gobiernos de Rodriguez Zapatero y las oposiciones de Mariano Rajoy.

Haganme caso, a partir de ahora tengan cuidado cuando salgan a la calle, porque la violencia pública está a punto de estallar, la criminalidad va a aumentar y vamos directos hacia un estado de pánico colectivo. Ojalá sirviera para derribar este régimen oprobioso. Nos están llevando hacia una revolución, sencillamente para borrar y tapar las pruebas de sus desmanes inconfesables.


Biante de Priena

martes, 18 de enero de 2011

Procusto asesora a Mariano Rajoy

La nave de los locos - El Bosco

"Una cosa no es justa por el hecho de ser ley. Debe ser ley porque es justa"
Montesquieu

Con lo sencillo que hubiera sido hace dos semanas no equivocarse, que el Comité Electoral Nacional del PP formado por nueve miembros, en el que tres, siguiendo las instrucciones de Rajoy-de Lorenzo-Cospedal (y algunos jóvenes castores) decidieron apoyar a una candidata de porvenir, mientras uno apoyó a Cascos, tres se abstuvieron y dos no acudieron (y eso que las instrucciones expresas eran claras a favor de la candidata de futuro y la obligación de votar por ella “por el partido”).

Dos semanas tan solo han pasado de aquella fecha y ya hemos visto al sr. Álvarez Cascos en la mayoría de las cadenas de televisión con contenido político de la TDT, en numerosos programas de radio, en la prensa nacional y regional y en cuatro concejos de los 78 que tiene Asturias. Menudo cirio pascual y algunos se pensaban que la llama se extinguiría de inmediato. Alguien dijo que los errores en política se pagan, pero siempre que hay afrentas, desdenes e infamias por el medio, injusticias, incompetencias, negligencia e insidia, mucho más.

Relataba magistralmente Robert Payne en una biografía sobre Mao Tse Tung que la Revolución China hubiera fracasado, si a algún aspirante a tirano no se le hubiera ocurrido asesinar a la mujer y los hijos del líder chino, posiblemente tenga razón. Ya lo decía Calderón de la Barca en “La vida es sueño”: al rey, la hacienda y la vida se ha de dar/ pero el honor, es patrimonio del alma/ y el alma sólo es de Dios. Lo que está ocurriendo era previsible para cualquier aprendiz de político no muy avezado, porque alguien con una trayectoria de lealtad plena a su partido, con esa “areté” de la que carecen la inmensa mayoría de los políticos españoles, no puede asumir que le ningunéen, por respeto a sí mismo y por respeto a su obra, es decir, a su partido. Cascos siempre se considerará responsable de lo que está ocurriendo en el PP, con la misma ternura que un padre descubre que su hijo se ha desviado del camino correcto, pero también con la misma inflexibilidad de quien sabe que si uno no es leal a sí mismo, es imposible que pueda ser leal a los demás. Si Cascos aceptara lo ocurrido se traicionaría a sí mismo y por tanto, también a su idea de lo que debe ser un partido político al que ha entregado 34 años de su vida, como para morir políticamente en el lecho de Procusto porque a alguien le convenga.

Desde el PP se insiste en el muy querido finado político por sentencia inmisericorde, contra sentido y razón, tratando de aminorar las consecuencias de la amputación, porque Cascos no se ha ido sin más, pues se ha llevado consigo buena parte de la credibilidad y confianza que los españoles deben depositar en Mariano Rajoy y su equipo en las próximas elecciones de mayo, en las que por cierto las encuestas conceden al PP la victoria más abultada de su historia, sin haber hecho nada más que esperar a ver como el cadaver político de Zapatero pasa por delante de su puerta a hombros de la crisis, el paro, la deuda y el déficit, y con un cortejo numeroso de plañideras y plañideros.

Pero también Mariano Rajoy, a pesar de ser gallego y vecino, se ha equivocado con los asturianos, no sólo porque no se haya enterado de lo que ha ocurrido (porque si se ha enterado y ha actuado como lo ha hecho todavía es peor), sino porque en esta tierra milenaria no hay nada mejor que imponer desde el poder una injusticia, para que desde todos los pueblos y aldeas se clame restitución. Sigo diciendo que no lo entienden más allá de Pajares, porque en Asturias todo es posible ante una infamia, y en esta ocasión no sólo a Cascos, sino especialmente a Asturias, por impedir desde el poder lo que se reclama desde el pueblo y la libertad. La Asturias política, fumigada en la dependencia y la resignación por el PSOE y el PP durante décadas, nada tiene que ver con la Asturias real que abjura de los políticos y sabe perfectamente lo que ha ocurrido en la política asturiana, esa Asturias rebelde es la que está con Cascos, más allá de las ideologías.

En su día lo dijimos en este blog, no nos hicieron caso: Cascos es el talón de Aquiles del PP, que puede causar una hemorragia incoercible al PP experimental de Mariano Rajoy, que poco tiene que ver con el PP de la eficacia de José María Aznar, del que Cascos fue columna vertebral.

A Francisco Álvarez Cascos cada día se le ve más tranquilo y seguro, brilla por sí mismo; mientras que en su partido hay de todo, desde los que lloran su ausencia hasta los que tratan de reducir su reacción, como Gallardón o Cospedal; hasta los que guardan, por imperativo electoral, un silencio que retumba. Sin embargo, Mariano Rajoy se oscurece y desvanece, como los actores bajo los focos que llegada la ocasión farfullan y no saben que decir; sin duda ha cometido un grave error, después de tantos otros, seguirá cometiéndolos, hasta que no explique que razones le han impulsado a vulnerar los estatutos de su partido aceptando calamar como soldado, sin haberse realizado una propuesta legítima, ya que los órganos del partido en Asturias no se han reunido, incumpliendo los estatutos; por tanto, ha mentido, porque ofreció una solución estaturaria y ha incumplido su palabra; pero también porque razón ha actuado con insidia al posponer la decisión del rechazo a Cascos durante seis meses de desdén y anuencia, que suenan a cautela, cobardía, rencor y venganza. ¿Estas son virtudes compatibles y deseable para el próximo Presidente de Gobierno de España, tras la égida inolvidable de Rodríguez Zapatero?.

Mientras tanto, Francisco Álvarez Cascos se da baños de multitudes por su tierra asturiana, donde cada día son más numerosos y apasionados los apoyos que recibe, al tiempo que se descubre a sí mismo como un candidato liberado de la responsabilidad de unas siglas, al que le gusta mezclarse con la gente, porque tiene los deberes hechos y sabe perfectamente cual es su papél; porque él ha escrito el guión, diseñado el escenario, está en su casa y entre los suyos que le quieren. Cascos sigue siendo leal a los principios, valores, creencias e ideología del PP, es el PP el que ha evolucionado hacia no se sabe que experimento de diseño electoral, en el que tiene más importancia el envoltorio embaucador que el contenido real. A Cascos le han querido dar gato por liebre y no ha tragado, porque su ambición trasciende lo personal, no como la de otros. Así, la primera decisión importante, de la prolongada campaña electoral que se avecina, ha sido una solemne metedura de pata de los que deciden en el PP, todo posiblemente, para satisfacer algún ego o algunos egos acomplejados y timoratos, incoherentes y vácuos.

El tiempo es juez inapelable, que al igual que dictará sentencia y condena sobre las andanzas iluminadas de Zapatero, no se olvidará de recordarle a Mariano Rajoy algún día, que no se puede vencer sin convencer, por mucho que le ensalcen en las encuestas ilusorias. En este país, las elecciones siempre han dado el triunfo a los que las trabajan, otra cosa no harán los socialistas, pero movilizarse en elecciones lo bordan; aunque también hay que reconocer que no están acostumbrados a seguir un ritmo frenético como el que impone Francisco Álvarez Cascos.

¡Que lujo para Asturias tener de próximo presidente al más fiel discípulo de Fraga y el más leal compañero de José María Aznar, aunque no sea por el PP!

Enrique Suárez


domingo, 16 de enero de 2011

Democracia en Asturias


Si de algo está sirviendo la “galerna Cascos” en la política española es fundamentalmente para dirimir el posicionamiento de los medios de comunicación, de los antiguos compañeros, de los detractores de siempre y de todos los españoles, que aún se atreven a opinar en el clima de manipulación e intoxicación política en que estamos viviendo.

Hay un Gobierno en exilio desconocido, asediado por la realidad económica y la debacle institucional; hay un partido que le apoya todavía, el PSOE, mirando hacia otro lado y avergonzado por lo que se le ha hecho a los ciudadanos de este país en nombre del socialismo. Hay una oposición que mira al futuro, el PP de Mariano Rajoy, sin saber muy bien, ni explicar a los españoles que ha ocurrido en el pasado, que espera heredar la ruina del PSOE, habiendo consentido que ocurriera. Luego hay otros partidos pequeños dispuestos a sacar tajada del río revuelto, en el que se encuentran los nacionalistas y los outsiders que abjuran de la democracia.

Pero sin duda, el fenómeno fundamental de la epopeya democrática que comienza, es la conjunción alquímica entre una “demos” espontánea formada por ciudadanos hartos de lo que ocurre en la política española y un candidato ineludible, que les ha dicho que tienen razón, abandonando el engaño a que son sometidos por hastío y abanderando un futuro prometedor para la comunidad histórica más antigua de España, algo a lo que se oponen desde su intervención conspicua los medios de comunicación, haciendo un alarde de propaganda interesada

Resulta simpático comprobar como desde los grandes diarios nacionales hasta los pequeños periódicos regionales, desde los digitales aguerridos hasta los complacientes con el poder, desde las emisoras de radio hasta las cadenas de la TDT, todos realizan un análisis interpretativo de lo que está aconteciendo, más soportado por sus fantasías y miedos, que por la realidad.

Es magnífico observar a reputados columnistas, diversos y variopintos, criticar las acciones políticas de un candidato promovido por los ciudadanos de forma directa, con el mismo tesón que emplearían para defender sus lentejas, poniendo en la intención y la voluntad de Francisco Álvarez Cascos toda la suerte de estereotipos que se le han asignado, lo que han oído y lo que han “leído en los periódicos” hecho con el mismo rigor que lo que ellos mismos producen. En fin, es penoso ver a los “guardianes de la opinión pública” convertidos en edecanes y siervos del poder, y lo que es peor, en jugadores de lance afortunado que miran exclusivamente por su futuro.

De todos los artículos que se han hecho sobre Cascos en la prensa española y asturiana, de todos los comentarios radiofónicos, de todos los programas de televisión que han tratado su circunstancia, una inmensa minoría ha captado lo que realmente está ocurriendo: un hecho democrático solemne, un pueblo o una parte de él que se une a un candidato libremente y promueve su presencia en la vida política porque confía en su trayectoria y palabra. Así, lo que es democracia singular, se convierte en demagogia plural, invirtiendo el sentido que corresponde a los medios de comunicación, que no es otro que el de informar de lo que ocurre y no transformar lo que ocurre en lo que a ellos les interesa.

Asturias, que está viviendo una auténtica Primavera Política, en el sentido que se concedía al concepto en los países del antiguo telón de acero, es una comunidad pequeña en la que “el boca a boca” funciona y la gente se fía más de lo que le cuenta el vecino que conoce que de lo que sale en los telediarios. Además, el fenómeno internet, en franca competencia con los medios del sistema, está permitiendo que la gente se aparte de los engaños y la propaganda a que está siendo sometida por los medios de comunicación.

Pero lo más triste es contemplar en lo que se han quedado los medios de comunicación de este país, simplemente en serviciales lacayos del poder de cualquier tipo que están en plena decadencia, algo que no es de extrañar porque para contar películas cualquiera lo puede hacer hoy en día desde un blog o un foro y expandirlo por las redes sociales. El fenómeno Cascos se corresponde con un episodio más de un cambio de era, en las relaciones entre el poder, los ciudadanos y los medios de comunicación; la gente está harta de los partidos políticos que defienden los intereses de sus partidarios y sus cúpulas, antes que los de los militantes y los ciudadanos; pero también de los medios de comunicación que viven al pairo del poder en el más de lo mismo, cambiando algo para que todo siga igual, ocultando la realidad, tergiversándola o maquillándola según los intereses que defiendan.

Ni un solo medio de comunicación de difusión nacional ha tenido el coraje de alinearse con el único movimiento social democrático de relieve que existe actualmente en la política española, porque supondría hacer lo que ha hecho Cascos, abandonar el burka informativo a que nos someten, como el candidato asturiano lo ha hecho con su partido político. La prensa cautiva del régimen (PP-PSOE) siempre nos ofrecerá la verdad conveniente a que el poder siga en las mismas manos, mientras los españoles nos vamos a la ruina. ¿Qué responsabilidad tienen los medios de comunicación en lo que ha ocurrido en España durante los últimos seis años tanto en su defensa de las boutades de José Luis Rodríguez Zapatero y el PSOE , cómo en las chuminadas nacionalistas o en las ausencias impotentes e incompetentes de la oposición de Mariano Rajoy?

Ahora, apoyan la alternativa del PP, ¿qué alternativa?, ¿qué más da cambiar a unos por otros si la causa de nuestros males es la representación política no democrática que nos ofrecen todos los partidos políticos españoles? No vamos a cambiar nuestros problemas, porque cambiemos de secuestradores de la opinión pública.

Los asturianos queremos libertad y democracia, algo que Cascos nos ofrece, confiamos en su palabra, por eso recibirá nuestro apoyo el próximo 22 de mayo en las urnas.

Enrique Suárez

viernes, 14 de enero de 2011

La epopeya de Cascos y el despertar de los astures


La gente comienza a pensar que el próximo Presidente del Principado de Asturias, Francisco Álvarez Cascos posee el don de la ubicuidad, o al menos de la bilocación, como el Conde de Saint Germain, lo mismo está en Madrid invitado por una cadena de televisión a una tertulia, que asiste a una entrevista a una emisora local de Asturias, que se reune con cientos de sus leales en un acto público, que los diarios transmiten que asiste al funeral de la madre de José Ángel Villa. No puede ser que haya un solo Cascos, tiene que haber por lo menos seis o siete.

Lo peor de la conducta frenética del ex general secretario del PP, es que sirve para comparación y contraste con el elenco que se dedica a confeccionar listas electorales en los partidos políticos y hace una declaración a la semana, si es en Asturias, cada dos meses, y parece que todo el mundo se tiene que sentir orinado de colonia. Dicen que las comparaciones son odiosas, pero mientras Cascos, esa entidad plural, se va creciendo, todos los que le rodean en el escenario público se van jibarizando por si mismos, a veces incluso, hasta delante de las cámaras de televisión.

Sabemos que Asturias da ciudadanos rápidos, adictos a la velocidad, ahí tenemos a Fernando Alonso ganando mundilaes, a Villa marcando goles, o a Leticia Ortiz haciéndose princesa. Parece que la velocidad es una reacción de algunos asturianos a la parsimonia intelectual e institucional que caracteriza al Principado, gracias a al imbuido letargo a que los herederos de Pelayo han sido sometidos por sus representantes políticos del partido único, formado por el PP-PSOE y sus aventuras.

Además, es una enfermedad contagiosa, ayer precisamente en el canal 10 de Vocento se vio una catarata de reacciones a las considerables memeces que proporcionaban los contertulios invitados: Carmelo Encinas, casi se enfrenta con un televidente; Ignacio Camacho, quedó en ridículo y enojado ante las acertadas puyas de los mensajeros; Fernando Jaúregui, se enfadó y se puso nervioso, derivando hacia el yo pasaba por aquí al ver que le dejaban en pelotas; y Fernando Fernández, como anticipó que era asturiano, simplemente fue advertido. Hasta Ángel Expósito, se sorprendió de la furibunda reacción de los espontáneos y advirtió a Encinas de que se callara. Al menos ellos ya saben que algo pasa en Asturias, quedando patente que no tienen ni puñetera idea de lo que ocurre, lo que no impide que se pavoneen de conocer los entresijos de lo ocurrido.

Nunca se había visto algo igual, los televidentes al asalto, tomaron Canal 10 como si fuera La Bastilla al grito de “Aux armes citoyens”, nada que ver con lo ocurrido en Intereconomía cuando asistió Cascos, porque censuraron los mensajes que favorecían a Cascos, más de cien según se ha sabido después, al contar los que habían remitido los seguidores de Cascos, una vez finalizado el programa.

Pero quizás el hecho más significativo de todo lo que acontece en torno al “movimiento social” de apoyo a Cascos, es que funciona a su ritmo pero de forma espontánea, cada día hay mucha gente que dedica horas a esta causa, participando en las redes sociales, recogiendo firmas, escribiendo a los periódicos, dando su opinión en emisoras de radio o en cadenas de televisión, asistiendo a los actos que se convocan, en algo que recuerda a una pequeña revolución.

Hay ambiente festivo en la legión de picopaleadores, que en plena libertad van expandiendo por Asturias la buena nueva de que Cascos está disponible, organizando equipo, provocando que sus detractores queden enmudecidos ante la vorágine, da igual que sea a nivel nacional que a nivel autonómico o local. Nadie quiere enfrentarse con el candidato ineludible, de vez en cuando alguno dice una tontería, como Lastra con lo de que tener orgullo de ser asturianos era de extrema derecha o Espinosa infamando a su rival y ex compañero diciendo que tiene “lagunas mentales” cuando los que no recuerdan ni su nombre son Maria Dolores de Cospedal o Mariano Rajoy, que precisamente son los que la han aceptado tras propuesta de puchero de Gabino de Lorenzo.

Mientras tanto, Cascos ha sido menospreciado en el PP al tiempo que reconocido como el estadista que es y ensalzado por sus “paisanos del país asturiano”, que no tienen complejos, ni reparos, al decir que se sienten tan asturianos como españoles, y quedarse tan frescos. Si alguno se atreviera a preguntar, les dirían sin tapujos: verá usted, nosotros somos lo que nos da la gana, siempre que no nos obliguen a ser lo que no queeremos, ni nos importa, pero que nadie trate de definirnos, ni desde dentro de Asturias, ni desde fuera de ella, lo que somos, porque los asturianos nos definimos a nosotros mismos y no para ir contra nadie, ni a favor, sino porque somos soberanos y libres, porque a nosotros no nos hace el Estado, estamos hechos por nuestra cultura y concepción propia. Precisamente eso es lo que nos distingue y nos hace diferentes, a veces somos región, otras país, y otras patria, según corresponda. A veces nos unimos y otras nos separamos. Pero que nadie trate de definirnos como el 2 % del PIB de España, o la alejada comunidad tras las montañas.

Por eso lo que está ocurriendo con Cascos sólo se puede producir en Asturias y en ninguna otra comunidad española, porque nosotros somos independientes, aunque hayan tratado de encadenarnos a la dependencia del Estado por decreto. Tantas ocasiones como Asturias tuvo de levantarse contra el poder, tantas se hizo, mientras todos los demás españoles asumieron a lo largo de la historia alguna forma de imposición, en Asturias nos levantamos contra invasores, monarquías, repúblicas y dictaduras. Pero no solo eso, lo hicimos en Asturias y fuera de ella, desde Cádiz hasta Mexico o Cuba. Lo del carácter indómito lo da la tierra. Somos un survival, posiblemente el último reducto en el que se conservan las claves para que esta gran nación que es España recupere su brío de otras épocas y abandone definitivamente el burka que le han impuesto los socialistas aliados con los nacionalistas, en connivencia con la ausencia del PP.

Los españoles nos miran, estos asturianos deben estar locos, ¿cómo se les ocurre enfrentarse al poder?, y es que no lo comprenden, han despreciado a uno de los nuestros públicamente, sin motivo, exclusivamente por intereses que nos perjudican, si no nos rebeláramos dejaríamos de ser asturianos, eso es lo que nos motiva, algo más profundo que unas elecciones, en la que vamos a dejar a Cascos de presidente, lo que nos empuja es que no vamos a ser incoherentes con nuestra historia, y Cascos, que es asturiano, lo sabe y lo siente, sencillamente nos lo ha recordado, con eso es suficiente. Nadie tiene que dirigirnos, porque todos sabemos que es lo que tenemos que hacer. Sabemos que formamos parte de la leyenda de esta tierra.

Enrique Suárez


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