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miércoles, 7 de julio de 2010

¿Por qué las izquierdas asfixian la libertad de los españoles?


Es ciertamente complicado tratar de explicar el origen de las acciones liberticidas del socialismo en todas sus formas: marxistas, socialdemócratas, nacionalistas y altermundistas, su precursor posiblemente haya sido la obra de Rousseau “El contrato social”, en la que se habla de “la voluntad general” del pueblo, cuando en realidad el socialismo jamás ha representado al pueblo, sino a sus fieles contra el pueblo, en una oclocracia disfrazada de democracia. Los socialistas usurpan la democracia para beneficiarse a costa del pueblo, son enemigos de la libertad y la pluralidad, intolerantes, arrogantes y opresores con los discrepantes, y ocultadores permanentes de la realidad a la que sustituyen por la propaganda de su versión de la misma.

El mecanismo de disolución de los seres humanos en sociedad se remonta a Aristóteles que consideraba al hombre como un animal social, es decir, un ser que se relaciona y comunica con sus semejantes, que conforma una agrupación conocida como sociedad, que reune a todos los seres humanos de una determinada época y territorio.

Para los socialistas, de todas las múltiples categorías que determinan al ser humano: cultural, económica, política, espiritual, psicológica, biológica, ontológica, jurídica, o semiótica, entre otras muchas, prevalece como fundamental la social, el ser humano se reduce a su condición social, que en la terminología marxista se distingue en clases enfrentadas: el proletariado desposeída y la burguesía capitalista propietaria de los medios de producción. A pesar de que las cosas han cambiado, los socialistas siguen negando la existencia de los seres humanos individuales, porque para ellos solo tienen importancia cuando están agrupados en el conglomerado que se denomina sociedad.

Los socialistas no gobiernan para los ciudadanos con identidad propia, sino para la sociedad que incluye a todos los ciudadanos con identidad colectiva. Desde el estructuralismo se considera que no es tan importante el elemento humano, como sus relaciones con otros seres humanos. El socialismo niega la libertad porque el ser humano debe perder su condición propia y diferenciada para disolverse en una condición común compartida por sus semejantes.

La doctrina del cautiverio

Para los socialistas todos los seres humanos son iguales, menos ellos, que se consideran los guardianes legítimos del bienestar de la sociedad, lo que les induce a la tentación totalitaria, porque piensan que todos los que se distinguen o quieren distinguirse, son burgueses potenciales que se deben adoctrinar en la única fe verdadera, que es el socialismo. Esta consideración de que la congregación de seres humanos es más importante que los propios seres humanos explica la intención liberticida del socialismo. Los seres humanos deben aspirar a ser todos iguales y renunciar a su libertad, que es un estigma de los capitalistas.

Pero lo más sorprendente es que los socialistas, enemigos ancestrales del capitalismo, viven en el capitalismo y del capitalismo, cometiendo el mayor error ideológico de su doctrina, por la única razón de que en todos los lugares donde el socialismo se ha implantado, la libertad ha desaparecido, el Estado ha crecido hasta convertirse en opresor y la burocracia funcionarial (habitualmente inflada por los socialistas) se ha encargado de mantener sus privilegios, a costa del perjuicio de los ciudadanos que pagan sus sueldos, pasando de servidores públicos a tiranos privilegiados, que se distinguen de los demás por sus condiciones laborales especiales.

Los sindicatos son organizaciones sectarias que defienden los intereses de sus afiliados contra el resto de trabajadores, a los que oprimen y coartan sin descanso, como se ha visto recientemente en la huelga del Metro de Madrid. La denominación de “agentes sociales” para los sindicalistas de izquierdas se corresponde más bien con la de guardianes del régimen al servicio del poder gubernamental.

Las izquierdas siempre han negado la igualdad de oportunidades, porque de aceptarla, no podrían colocar en los cargos públicos a los indigentes intelectuales que dirigen este país. Es una auténtica inmoralidad pública ver como auténticos ignorantes han sido alzados a la dirección de algunos ministerios, mientras entre los cinco millones de parados que hay en el país hay miles de personas más capacitadas para ocupar sus puestos. A eso lo denominan justicia social, es decir, que un inepto pueda ocupar un puesto de responsabilidad gracias a la imposición política.

Totalitarismo sin fin

El acaparamiento de poder del socialismo tiende siempre al totalitarismo, los servicios públicos, la justicia, la administración pública, la cultura se van llenando de socialistas dirigidos de forma autoritaria desde el partido, que deben rendir cuentas a sus superiores y no a los ciudadanos que les han votado. Los socialistas dicen defender lo público, cuando en realidad lo único que defienden son los privilegios propios, que jamás hubieran obtenido, en las condiciones que imperan para todos los demás. Es decir, se aprovechan de cerrar el futuro a todos los que tienen capacidad demostrada para gestionar la cosa pública, mientras colocan en los mejores puestos a los suyos, con el único mérito de su filiación.

La libertad acabará con el socialismo tarde o temprano, la gente no puede ser tan idiota, ni siquiera los votantes socialistas, al pensar que su apoyo al PSOE puede ofrecerles algo mejor que otras opciones políticas, evidentemente, tengo la certeza de que quienes están pagando más por la crisis en este país son aquellos que votaron a Zapatero, de los cinco millones de parados posiblemente la mayoría han votado socialista, por eso se explica que en este país no haya movimientos de rebelión social. ¿Cómo van a rebelarse contra aquellos que ellos mismos han elegido para gobernarles y les han defraudado?.

¿No resulta sorprendente que ante la debacle que ha organizado el PSOE en España no surja nadie desde la izquierda criticando las barbaridades que ha hecho ZP?. La propaganda organizada y los cordones sanitarios contra el PP servirán para que muchos de los socialistas que han visto como se deteriora su vida gracias a “los suyos” no voten por la derecha, pero tengo la certeza de que en las próximas elecciones tampoco votarán por el PSOE, salvo que en este país un asteroide destruya alguna gran ciudad y José Luis salga en La Noria diciendo que eso ha sido culpa de Aznar por andar en conversaciones con los extraterrestres que son unos fachas, amigos de Bush.

Atrapados, sin salida

Cada día hay más gente en este país que vive prácticamente en la esclavitud gracias al socialismo, con ninguna posibilidad de mejorar su situación a lo largo de su existencia, hagan lo que hagan y se esfuercen lo que se esfuercen, están estigmatizados por su origen para siempre y formarán parte de la servidumbre a los políticos, de izquierdas o de derechas, toda esta gente posiblemente siga votando al PSOE para evitar que gane la derecha, lástima de capacidad reflexiva y de inteligencia, porque si descubrieran que el PSOE les mantendrá en el paro, en la ignorancia, en la miseria, y en la esclavitud, con tal de seguir recibiendo su apoyo para triunfar en las elecciones, igual en un impulso de libertad eran capaces de votar a otro partido, y tal vez así, algún día, pudieran mejorar sus condiciones vitales, con el PSOE imposible, porque si mejoraran sus condiciones vitales dejarían de votar al PSOE, al PSOE realmente le interesa que los que menos tienen sigan igual siempre, porque así se aseguran, con sus falsas promesas, un electorado cautivo que les permite colocar a su gente en los mejores puestos del Estado para apropiarse de lo público en su beneficio.

Esta es la cruel paradoja que asola a los votantes del PSOE en este país, que si votan socialismo malo, porque el socialismo necesita un conglomerado social de desafortunados –la pobreza en este país sigue siendo del 20 % a lo largo de toda la democracia, el analfabetismo está creciendo, y hay cinco millones de parados- que le apoyen obligatoriamente, todo ésto no es producto de la casualidad o el error, sino de la estrategia, de la ingeniería social de cultivo electoral del PSOE, y la derecha, nunca va a mejorar la condiciones vitales para los votantes socialistas, para que sigan votando al PSOE.

Esta población cautiva es la que considera que la libertad es para los ricos, sin darse cuenta de que con su voto convierten en ricos a mezquinos falsarios que les prometen lo que jamás van a cumplir. Votan por sus negreros para seguir siendo esclavos, porque en su cabeza –que es su auténtica cárcel- no queda espacio para el concepto de libertad, con toda la propaganda y manipulación mental a que les han sometido desde la izquierda.

¿Libertad para qué?, se preguntan, si nada puede cambiar, todos nos explotarán, unos con una sonrisa y otros dándonos la espalda, esta es la auténtica miseria de la democracia en España.

Biante de Priena

La Ley de Salud Sexual y otras cosas


Los intentos de todas las representaciones del poder a lo largo de la historia para intervenir sobre la sexualidad de los seres humanos siempre han correlacionado con las intenciones de opresión, represión, coacción y coerción de los gobernantes. El Progresismo de los oclócratas de José Luis Rodríguez Zapatero no iba a ser menos, que los regímenes cubano o venezolano.

En la OMS de las estafas públicas con las campañas de vacunación de gripes mortíferas que devinieron en resfriados no ha tenido reparos en definir la salud sexual como el bienestar físico, emocional, mental y social de los seres humanos y no exclusivamente la ausencia de enfermedades en el ámbito de la sexualidad. Es decir la defnición clásica de salud de 1948 a la que se añade el constructo de sexualidad.

Mezclar salud y sexualidad es un estrambote que seguramente pondrá de los nervios a las antropólogas feministas empeñadas desde hace décadas en separar el género, y por lo tanto todo lo concerniente a la sexualidad, de su “supuesto” origen biológico. “El sexo no es un acto natural", sino cultural escribía hace años una afamada psicóloga neoyorkina adherida a la doctrina feminista. Hablar de salud (un concepto tradicionalmente biológico) en su interacción con la sexualidad (un concepto tradicionalemente cultural), es como mezclar peras con manzanas y hacerse un zumo.

Recientemente se ha creado una Asociación Mundial de la Salud Sexual en el año 2009, cuyo principio fundamental es la equidad e igualdad de género. No sé si está suficientemente claro, la salud sexual comienza por la igualdad de género, y una de las obsesiones predilectas del actual gobierno. La verdad que son imaginativos para no trabajar esta gente de las izquierdas, ahora que se les ha acabado el chollo del cambio climático y el desarrollo sostenible, pretenden invadir la sexualidad con su doctrina social.

Se cuenta que en la época de Enrique VIII los súbditos tenían que informar públicamente de sus actos sexuales coloncando en la puerta de sus casas un cartelito con las siglas FUCK, acrónimo de la frase: “fornication under consent of te King” (fornicación bajo consentimiento del Rey), tal vez sea una leyenda, pero a este paso, con la velocidad que han tomado los oclócratas de izquierdas en los últimos tiempos, no sería de extrañar que cada vez que se tengan relaciones sexuales, de las variedades reconocidas por el Estado, habrá que informar a las autoridades de las mismas, sugiero que el cartelito podría decir: Gracias A Zapatero Follamos (GAZF).

Las ideologías de izquierda jamás han respetado la libertad del ser humano, ustedes sigan tranquilos en sus casas viendo la televisión mientras ojean al prójimo o prójima en la proximidad de sus andazas sexuales, pero el día menos pensado, con la finalidad de mejorar la salud pública de los españoles estos del PSOE nos acabarán poniendo una tasa por acto sexual. ¿Cómo iban a permitir que puedan retozar gratis los españoles?. Esto de la Ley de Salud Sexual que han mezclado con la Ley del Aborto y la de la Salud Reproductiva, para que todo quede aún más confuso y peregrino, es el anticipo del próxímo impuesto que tratarán de colocarnos los socialistas.

Así que dispónganse a yacer con el compañero o la compañera de forma furtiva, porque como les pillen los agentes del ministerio de igualdad haciéndoselo ilegalmente ya se pueden ir preparando, el que no pueda pagar las tasas que se dedique al onanismo, mientras siga sin control estatal, que no será por mucho tiempo. Para José Luis y sus oclócratas sólo existe la vida pública, porque la vida privada ya se sabe que es una vida de privaciones, como ciertamente su nombre indica.

Pensar que con mis impuestos (y los suyos) estoy pagando a esta panda de descerebrados que gobiernan con los votos que les concedieron sus numerosos seguidores anónimos que piensan que los "fachas" son los demás.

Biante de Priena

martes, 6 de julio de 2010

La otra España


"Quizá la obra educativa que más urge en el mundo sea la de convencer a los pueblos de que sus mayores enemigos son los hombres que les prometen imposibles". Ramiro de Maeztu

Aunque parezca inverosimil hay otra España, a la que no le importa quién gobierna, si lo hace el PSOE, el PP o los nacionalistas, sino cómo se gobierna y que sus representantes públicos no la estafen y se aprovechen desde la política del poder que les ha sido conferido y no les pertenece. Hay una España apartidaria, que no se niega a sí misma y celebra los triunfos de quienes la representan bien, que no es sectaria ni facciosa, que vive en democracia, que trabaja si la dejan, que paga impuestos para financiar experimentos políticos, que no comparte delirios con los poderosos, que ama la libertad, aspira a la igualdad, defiende la pluralidad, respeta la justicia y considera la Constitución Española de 1978 como marco limitado de su vida pública y el Estado de Derecho como fortaleza de su vida privada.

Hay una España soberana que no se deja atrapar ni por unos, ni por otros, que considera que los partidos políticos españoles son prácticamente iguales, que piensa que cada partido promociona sus obsesiones particulares, a veces de forma imperativa y ninguno hace nada por promover las comunes, que el único objetivo de las formaciones políticas es colocar a sus partidarios en las instituciones que pagamos todos, porque piensan que el poder es un comodín que les permite hacer lo que les dé la gana. Posiblemente, esta sea la España mayoritaria y silenciosa, la que observa, espera y decide quien ocupa el poder y quien lo desocupa, a lo largo del tiempo, la España que comparte la desesperanza en sus representantes públicos.

Es la España que no está lastrada por las secuelas de la Guerra Civil, la que ha superado en concordia su historia pasada, reconociendo los muchos errores cometidos por sus antepasados, pero que no renuncia a ser lo que es realmente, que permanece viva y no se deja amortajar por los intereses de los políticos. Es la España que forman los españoles sin estigma del pasado, ni deudas con las promesas vacías que les ofrecen los políticos para el futuro. Es la España que cree en sí misma y no acepta lo que le cuentan los que viven del cuento.

Es la España que protestaba contra la dictadura franquista, al igual que hoy lo hace contra la oclocracia social-nacionalista. Es la España de los españoles en su conjunto, no de los 17 feudos corruptos en que se han convertido las autonomías, no de los alcaldes que especulan con los intereses de los ciudadanos para sacar tajada para sí mismos o para sus partidos. Es la España que abomina la corrupción, la mentira, la propaganda, la manipulación, la opresión, la insidia, la soberbia, la inepcia y que se averguenza cada día, cuando contempla la obra que se representa en el escenario público a cargo de la troupe política que dice velar por la democracia, cuando lo que hace es aprovecharse del poder conferido en las urnas para un cometido muy diferente al que prometían en sus mentiras.

Hay una España que no tiene nada que ver con la política, que celebra los triunfos de Nadal, Lorenzo o la Selección Española de futbol o baloncesto, que trabaja cada día más para recibir cada día menos, que no sabe de macroeconomía pero sabe que en España hay cinco millones de parados, un déficit del 12 %, una deuda total de 4 billones de dólares y que el crédito país está al borde del colapso.

Es la España que considera que el Estado de Derecho está por encima de todas las mayorías sociales, porque la tiranía se distingue de la democracia , porque en esta última las minorías deben ser igualmente respetadas que las mayorías. La democracia no es una cuestión de cantidad exclusivamente, sino de calidad. Las masas no son el Pueblo, salvo en la interpretación sectaria de la dictadura del proletariado, en la oclocracia, en la tiranía. La condición democrática deviene de la justicia igual para todos, del respeto a la libertad, de la aceptación de la pluralidad. La democracia es tolerancia y no estridencia, el poder no da la razón, porque habitualmente siempre la acaba quitando, y ser más no es ser mejores. Las tiranías siempre se caracterízan por su dogmatismo y totalitarismo, tratando de imponer su fe sobre todas las demás ideas, da igual que provenga del franquismo que del socialismo, del nacionalismo, o del conservadurismo.

Vivimos en tiempo de relativismo, sobre verdades construidas que tratan de deconstruirse para implantar nuevas verdades, siempre con la finalidad de convertir a los fieles a la creencia del poder de turno. Puro sincretismo religioso disfrazado de política. Nadie puede ser tan soberbio e imbécil como para querer convertirse en represante absoluto del Pueblo y portador de la única verdad sobre la Tierra. Para negar la realidad que cada día destroza más a los ciudadanos que representa, para seguir mintiendo sin descanso a los españoles, esperando que su impaciencia sea sofocada por el adoctrinamiento sin fin.

Actualmente en España estamos asistiendo al comienzo de la destrucción por voladura incontrolada de la Nación Española y del Estado de Derecho. Montilla ha abierto la veda de la ilegitimidad declarando su resistencia a la sentencia del Tribunal Constitucional para ocultar sus miserias de corrupción en los casos Pretoria y Palau, le ha seguido Valcárcel, el Presidente de Murcia, ha dicho que en su Comunidad no se acatará la Ley del Aborto hasta que el Tribunal Constitucional dirima sobre su constitucionalidad, y el alcalde de CIU de El Port de la Selva, provincia de Gerona, ha declarado que en su municipio no se acatará la Constitución Española, que en su día fue votada de forma afirmativa por el 91,5 % de los gerundenses, incluidos los de El Port de la Selva (magnífica alegoría).

Tras los acontecimientos de la huelga salvaje del Metro de Madrid impulsada por UGT y CCOO contra dos millones y medio de madrileños, estamos asistiendo al comienzo del final de una época. Tras la agresión a los fundamentos legítimos de nuestra convivencia como españoles, asistimos a una interpretación de la democracia propia de una república bananera como la Venezuela de Hugo Chávez, en la que las masas subvencionadas por el poder se encargan de sostenerlo para que a su vez las siga alimentando, mientras todos los que no compartan la fe del tirano, serán apartados por cordón sanitario o estrella de David, para ser eliminados, o convertidos en esclavos que trabajen sin descanso para sostener la oclocracia imperante.

Alguien debería sugerir la próxima semana en el Parlamento, aprovechando el debate del Estado de la Nación, que se someta al Presidente del Gobierno de España a una peritación psiquiátrica colegiada, antes de que nos acabe volviendo locos a todos, a los que le votaron, a los que no le votaron y a los que ni siquiera acudieron a las urnas porque no confían en ningún político.

Motivos hay suficientes, la negociación con terroristas, la falta de esclarecimiento sobre lo acontecido el 11-M, el apoyo de un Estatut de Cataluña inconstitucional, la imposición de leyes de desigualdad que socavan los fundamentos de la Constitución Española, la ocupación institucional por un millón de acólitos acantonados en su sueldo contra cinco millones de parados y un país que ha sido llevado a la ruina por el despilfarro, la inepcia y la vesania del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, que el día menos pensado nos sorprenderá con una proclama en la que declare: “El Pueblo soy yo” o “el Estado social es exclusivamente socialista”, o “sólo hay una democracia, la democracia social”.

En una democracia, cuando la Ley no impera para todos, no impera para nadie, y eso es lo que han conseguido los socialistas del PSOE con su política de agitación y propaganda para ampliación y afianzamiento de sus pesebres, algo que ha terminado yéndoseles de las manos y conduciendo a los españoles al caos político, económico, jurídico, cultural y social. Nos ofrecieron igualdad, para conseguir que la diferencia entre políticos y ciudadanos nunca haya sido tan enorme, tan abismal, tan extravagantemente depravada, tan escasamente democrática. Nos ofrecieron progreso para regresar al feudalismo. Nos ofrecieron justicia para imponer su arbitrariedad. Nos invitaron a la libertad para conducirnos a la opresión mental, económica, política y cultural.

Nos ofrecieron lo que deseábamos para arrebatarnos lo que necesitamos.


Biante de Priena

sábado, 3 de julio de 2010

En defensa de los oprimidos


Uno de los rasgos definitorios de la izquierda en este país ha sido tradicionalmente la defensa de los que sufren, de los acosados, de los damnificados, de los pisoteados por los demás. Algo que comparten sobre el papel con el cristianismo y algunas doctrinas altermundistas de la paz y el amor, secuelas del movimiento hippy de los años setenta del siglo pasado que implantó el signo de la Y invertida y el lema de: “haz el amor y no la guerra”.

En realidad, las izquierdas siempre han sido más opresoras que las derechas o cualquier otra alternativa política, la bota rusa, la dictadura castrista, el teatro venezolano o la parafernalia palestina así lo atestiguan. Alfonso Guerra, otrora líder de la oclocracia española, lo dejó bien claro cuando una buena tarde asesinó a Montesquieu para implantar poco a poco el totalitarismo en España y lo aseveró posteriormente, advirtiendo a la gente de su partido que los que se movieran no saldrían en la foto, es decir, no pillarían cacho, ni poltrona para beneficiarse a sí mismos de su paso por la política.

Cien años de estafa pública

La gente se ha olvidado de los orígenes totalitarios del PSOE, de su reciente pasado marxista, de su afición por el totalitarismo, de las amenazas de Pablo Iglesias a Maura en el Parlamento, de la participación en la dictadura de Primo de Rivera, el padre del fundador de falange, del pucherazo en las elecciones que condujeron a al guerra civil española, y ya en la presente época democrática, del GAL organizado por Felipe González, de los numerosos casos de corrupción política como FILESA, MATESA y TIME SPORT, de Roldán y la misteriosa desaparición del dinero público que jamás fue encontrado. La oclocracia socialista siempre ha jugado fuera del tablero de la democracia, tanto para acceder al poder, como para mantenerse en él, el Nunca Mais, el 11-M, las huelgas sindicales cuando España iba 100 veces mejor que hoy que se guarda un silencio cómplice desde los agentes sociales, mientras se revienta Madrid con la huelga del Metro.

Pero con Zapatero todo se ha refinado de una forma sofisticada y postmoderna, bajo la bandera de la igualdad, se ha conseguido llevar este país a la mayor desigualdad de la democracia, concediendo a los catalanistas y vasquistas lo que han pedido, aunque fuera en contra de los demás españoles, concediendo a las feministas una ley que impone la desigualdad entre los españoles y españolas, concediendo a los revisionistas históricos la justicia del regreso al olvido, por intereses exclusivamente electorales. Pero también ampliando negocios de determinadas empresas que comparten la obsesión por el ecologismo y el cambio climático, sobretodo las de energías renovables, las que abogan por un mundo sostenible, las que cobran por prepararnos la mitología del futuro.

Cierto es que esta cruzada a los españoles nos ha salido demasiado cara, tanto por los cinco millones de parados que ha conseguido, como por haber incrementado la deuda española total hasta los 4 billones de dólares, el déficit público hasta el 12 % y llevando el crédito de España como país a los niveles más bajos de la democracia. Eso sin contar los experimentos que hemos pagado como la Alianza de Civilizaciones o las ayudas a terceros países para las causas más variopintas, que luego se traducen en tener ejércitos sociales que promueven los intereses de partidos de izquierda financiados con el dinero público de todos los españoles.

¿Solidaridad o egoismo?

Muchos se pensarán todavía que estas piadosas y solidarias intenciones tienen sentido, que a cualquier precio hay que conseguir un país más justo socialmente, y seguirán votando por el PSOE, porque la propaganda que se hacen a sí mismos con nuestro dinero en los medios de comunicación que subvencionan así lo indica, pero desgraciadamente se equivocan.

La única finalidad de desplegar estas banderas, estos augustos motivos humanitarios es el acaparamiento de poder por medio del engaño, el único objetivo de los socialistas españoles, bastante mediocres, ignorantes y miserables, es el de perpetuarse en el poder, para ello no dudarán en cambiarle el nombre a España y convertirnos a todos en homosexuales si es preciso. Están obsesionados con que su idea del ser humano (materialista), de la vida (existencialista), y del mundo (altermundista) es la única verdad sobre la Tierra, de la humildad han pasado a la soberbia y se aferran a su doctrina como los talibanes al Islam, tratando de imponer de forma imperativa su perspectiva de la realidad a todos, mientras apelan a la opresión histórica de los modelos patriarcales, autoritarios, elitistas y machistas que existen en el mundo, pero en el fondo nunca han aspirado a liberar a la humanidad de sus opresores.

Al contrario, lo único que han pretendido a lo largo de la historia es imponer su propia opresión sobre los demás, sobre los que no piensan como ellos; donde había machismo imponer el feminismo, donde había franquismo imponer socialismo, donde había libertad imponer su versión, donde había democracia imponer oclocracia, donde había escepticismo imponer su fe, donde había justicia imponer su arbitrariedad, donde había diversidad imponer su doctrina.

Queridos lectores, los socialistas no quieren liberar a los españoles de sus opresores pasados, presentes o futuros, para nada, lo que intentan por todos los medios es imponer su propia opresión, su versión de la realidad, a todo el mundo. No se confundan con los socialistas, los ejemplos que hemos conocido a lo largo de la historia no han sido precisamente de liberación, sino de todo lo contrario, las mayores opresiones que ha vivido la humanidad provienen del socialismo, son las únicas que son capaces de realimentarse desde el poder totalitario que imponen, durante décadas llevando a la miseria a todos los que los han sufrido.

El socialismo es opresión

El socialismo es opresión, siempre lo ha sido y siempre lo será. El cuento está en que promocionándose como lo que realmente es no obtendría jamás el poder, por eso cada día promueve que los opresores son los otros, mientras pisan y aplastan la libertad de los ciudadanos, la de pensar, la de sentir y la de hacer. Una prueba de ello es la siguiente, ¿cuándo han visto ustedes un acto en defensa de la libertad entre los socialistas que contravenga lo que han dicho y hechos sus dirigentes?.

A eso lo llaman disciplina de partido, porque a los socialistas les encanta cambiar el nombre a las cosas, son unos auténticos charlatanes que nos ofrecen el pleno empleo y consiguen la cifra más elevada de parados en la historia de España, que nos ofrecen igualdad con la única finalidad de que el millón de colocados por el partido siga viviendo en el privilegio mientras machacan al pueblo, que nos hablan de solidaridad y suben los impuestos, que nos dicen que velan por nuestro bienestar y nos llevan a la ruina.

Hay que ser imbécil para creerlos, o imbécil o estar en el ajo, recibiendo o esperando recibir algo de ellos. Algún día la mayoría de los españoles se desengañará y comprenderá que los opresores son los socialistas y los oprimidos todos los demás, y ya queda menos para que eso ocurra, pero después, que a nadie jamás se le olvide lo que han hecho cuando han ocupado el poder. Debería eliminarse el socialismo de la presencia política en España, en Estados Unidos lo han hecho y viven tan felices, por algo lo habrán hecho los norteamericanos. Es hora de que expulsemos de la democracia a los enemigos de la libertad que son los socialistas, utilizan la democracia para asixiar todo lo que no es socialista, y eso es tiranía, oclocracia, un engaño, pero no democracia.

Si no respetan las reglas de juego que nos hemos concedido democráticamente, no pueden participar en el juego democrático imponiendo las suyas. Quienes utilizan la democracia para beneficiar a los suyos y perjudicar a todos los demás, son criminales políticos que algún día no lejano deberán rendir cuentas ante el pueblo español.

Biante de Priena

viernes, 2 de julio de 2010

La nación calva


No se engañen ciudadanos, la única necesidad que tienen los catalanistas de crear una nación no tiene nada que ver ni con la historia diferencial, la cultura singular o los hechos distintivos fundamentados en tradiciones arcaicas. Nada de eso, actualicen sus criterios y dejen de considerar la mitología como causa, por qué el fundamento de la noción de una nación catalana independiente de España es mucho más pragmático, también pueden hacerlo extensivo a la oclocracia que ha impuesto el PSOE en este país con la colaboración de los sindicatos y colectivos de izquierdas.

Verán ustedes, ¿a dónde habrían llegado gentes de la formación cultural y capacidades demostradas como los políticos que representan a las izquierdas y el nacionalismo en este país de no haber sido por la política, gracias a la política y exclusivamente por la política?. ¿Se imaginan ustedes a Benach, Montilla, Puigcercós, Más y el resto del elenco trabajando de “curritos” como todos los demás?.

Estos magníficos sinvergüenzas defenderán la nación catalana, como podrían defender los efectos de un crecepelo desde una carreta en el Oeste americano, las ventajas de una compañía telefónica de móviles sobre todas las demás, o la catástrofe que nos espera por el próximo impacto del asteroide Romualdo sobre la Tierra. Más que políticos, son agentes comerciales de productos caducados, buhoneros de ilusiones, mamporreros de las menos de diez familias catalanas aristocráticas que controlan desde el feudalismo irredento el porvenir de la comunidad más asolada y desolada de España.

Todo es instrumental a un propósito, seguir en el poder al precio que sea, forjar un corralito de decisiones posibles e imposibles (un oasis en quiebra), formar un marco “legal” que ampare sus desmadres permanentes, por ejemplo, para evitar que la justicia española correspondiente a nuestro Estado de Derecho, les pueda juzgar por su latrocinio, por su despilfarro, por su corrupción. El Estatut pretendía crear una justicia “a la carta” para permanecer impunes por sus crímenes, como el caso Pretoria o el caso Palau, entre otros. Algo que ha impedido el Tribunal Constitucional en última instancia.

La nación catalana es un invento virtual, un “second life” controlado desde las oligarquías financieras catalanas, insaciables en su dependencia del Estado español. ¿Pero cómo se van a hacer independientes si Cataluña vive de España, en España y por España?. ¿Quién compra los productos catalanes más que los españoles?.

Olvídense de la tinta de calamar que lo enturbia todo, cuando les hablen de nacionalismo catalán vean la realidad directamente, todo lo que arguyen es un cuento, ellos mismos lo saben y lo reconocen en privado, nunca un catalán ha abandonado un negocio tan rentable como vender humo a precio de oro, mientras haya idiotas que lo adquieran. Son calvos vendiendo crecepelo, después de haber tomado el pelo a todo el mundo para que se lo compren.

Ahora, los sátrapas catalanistas están preocupados con que España triunfe en el mundial de fútbol, tanto es así que las consignas que se están lanzando entre los niños y jóvenes catalanes es que España debe perder para que enjugue su tremendo orgullo, en realidad, lo que temen es que se haga con el mundial de fútbol, por qué si así ocurre no van a poder contener la euforia, lástima que no se juege el último partido el 10 de julio, sería interesante comprobar cuantos catalanes estaban en la calle defendiendo el Estatut ilegal y cuantos defendiendo el triunfo de la selección española. Podría ser la puntilla para las aspiraciones de los oclócratas, tras el varapalo de la justicia española.

Biante de Priena

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