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lunes, 26 de abril de 2010

Hacia la oclocracia en España III: la kakistocracia


Seguimos rescatando palabras. Hoy quiero ofrecerles un nuevo concepto que, con toda seguridad, dadas las circunstancias de barbarie y estupidez que nos asolan, entrará a formar parte de sus conversaciones habituales, mientras se preguntan por qué argucia comunicativa interesada les ha pasado desapercibido hasta ahora con la gran utilidad que puede corresponderle, me refiero a la kakistocracia.

¿Qué es la kakistocracia?.

En esta ocasión, el concepto no proviene de Grecia, ni de España, sino de Argentina, auténtica academia suprema del despropósito político, que inspiró al filósofo argentino Jorge L. García Venturini, a definirlo por primera vez el 29/12/1974 en un artículo del diario La Prensa. Explicaba así lo que era la kakistokracia: que literalmente significa el gobierno de los peores. Kakistos en griego es el superlativo de kakos: que significa lo más malo o peor, pero también sórdido, sucio, vil, incapaz, innoble, perverso, nocivo, funesto, como el plural de kakistos es kakistoi, tenemos que Kakistocracia es el gobierno de los peores. El filósofo argentino también es autor de un libro que merece especial atención: “Politeia”, en el que nos habla de la degeneración de la democracia.

Otros, sin embargo, consideran que el creador o recuperador del concepto ha sido el profesor de filosofía de la Universidad de Turín, MichelAngelo Bovero, que lo expone en un ensayo titulado “Kakistocracia” en la revista Este País de abril de 1996, que más tarde desarrolló plenamente en su libro: “Una gramática de la democracia. Contra el Gobierno de los peores”, publicado en español por Editorial Trotta en 2002.

“Cuando el nivel de educación de la población no es el adecuado, tiene altas probabilidades de ganar una elección el candidato que más promete, sabiendo que después no podrá cumplir, terminando por defraudar a quienes ingenuamente confiaron en él, paralelamente quien diga la verdad tal vez no sea votado por casi nadie. De todos modos, con el tiempo la gente aprenderá las lecciones de la historia y terminará por votar de conforme a sus convicciones más profundas, y no de acuerdo a sus emociones motivadas en discursos populistas y vaciados de contenido”.

La kakistocracia es en definitiva la alternativa opuesta a la propuesta “mixta” que el historiador Polibio nos ofrecía en el siglo II a.C como ejemplo del buen gobierno, imagínense por un instante que se produzca una conjunción entre todas las degeneraciones de la democracia, una auténtica alianza de todos los despropósitos políticos en un Gobierno, por una parte la degeneración del pueblo en muchedumbres oclocráticas que pretenden suplantarlo en su voluntad general, por otra parte el desplazamiento de la pluralidad y la libertad, auténtico eje de las democracias liberales, por unas oligarquías plutocráticas que solo velan por sus intereses y provecho frente a los que debieran representar, que son los de los ciudadanos que les han elegido en las urnas, y por último, la usurpación y detentación del poder por un Gobierno que se guía por la tiranía de sus propuestas como las únicas exclusivamente posibles, en un pensamiento único y sectario que erradica cualquier oposición. ¿No es acaso lo que ahora estamos presenciando en España, bajo el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero?. ¿No se dan todas los criterios del despropósito en el Gobierno para definir nuestro sistema político como una kakistocracia?.

La kakistocracia es la usurpación de los criterios que conciernen a una democracia liberal, que son sutituidos por lo que buenamente comprendan los que quieren establecer una "democracia popular o de masas". Las características de la democracia liberal han sido asumidas por todas las democracias occidentales, con la excepción de las democracias populares de las repúblicas bolivarianas, y la democracia española. Estas son las características de las democracias liberales:

* Una constitución que limita los diversos poderes y controla el funcionamiento formal del gobierno, y constituye de esta manera un Estado de derecho.

* División de poderes.

* El derecho a votar y ser votado en las elecciones para una amplia mayoría de la población (sufragio universal).

* Protección del derecho de propiedad y existencia de importantes grupos privados de poder en la actividad económica. Se ha sostenido que esta es la característica esencial de la democracia liberal.

* Existencia de varios partidos políticos (no es de partido único).

* Libertad de expresión.

* Libertad de prensa, así como acceso a fuentes de información alternativa a las propias del gobierno que garanticen el derecho a la información de los ciudadanos.

* Libertad de asociación.

* Vigencia de los derechos humanos, que incluya un marco institucional de protección a las minorías.
A partir de lo anterior algunas estudiosos han sugerido la siguiente definición de democracia liberal: la regla de la mayoría con derechos para las minorías.

García Venturini nos ofrece como antónimo de la kakistocracia un término mucho más conocido, el de aristocracia, como en este contexto la entendemos, promueve el valor, el talento, el honor, la capacidad y la virtud como atributos de las personas. Estos aristócratas se pueden encontrar en algunas empresas que promueven y fomentan este tipo de gobierno, por lo que también pueden ser buenos candidatos a la hora de tomarlos como referencia a la hora de modelar ciertos comportamientos y actitudes.

Otros prefieren hablar de Tecnocracia, es decir de los más cualificados en criterios y conocimientos reales sobre todas las cuestiones importantes que interesan a los ciudadanos. Es decir de los más cualificados, evidentemente la indigencia intelectual que caracteriza al Gobierno vigente, es precisamente lo contrario de una tecnocracia, porque los únicos méritos que reúnen entre todos es haber pertenecido al PSOE durante décadas y haber repartido entre los colaboradores de su secta, sean empresarios, artistas, sindicatos, colectivos, los recursos que hemos proporcionado entre todos los españoles, que cada día tenemos que trabajar más para poder mantener a tanto zángano.

Y todavía tienen la desfachatez de salir a la calle apoyando la rebelión contra la presunta prevaricación de un juez, para evitar que sea juzgado por el Tribunal Supremo como cualquier ciudadano, con la soberbia de que defienden la única interpretación posible de la verdad, cuando lo único que hacen es velar para que nadie les pueda arrebatar su acceso al pesebre estatal, tratando de que el juez Garzón no se vaya de la lengua. ¿A quién pretenden seguir tomando el pelo estos magníficos sinvergüenzas, usurpadores de la democracia, mientras se reparten los recursos economícos que les proporcionamos los españoles?.

Biante de Priena

viernes, 23 de abril de 2010

Hacia la oclocracia en España II


En vista de la extraordinaria acogida que ha tenido el artículo publicado ayer con el mismo título, vamos a seguir profundizando en el término oclocracia, aprovechando algunas consideraciones que se han hecho en el grupo Movimiento Democrático de facebook, precisamente el autor que suscribe oficialmente con el nombre del grupo, hizo una sugerente aportación que transcribo:
“El mayor ejemplo reciente de oclocracia que se puede citar en la Historia de España -añadido a los citados por Biante- fueron las algaradas organizadas por el PSOE en los días 12 y 13 de marzo de 2004 tras el gravísimo atentado de los trenes en Madrid y en plena jornada de reflexión electoral. Bajo la consigna mentirosa del "queremos saber" distribuida a cientos de miles de ciudadanos a sus móviles, las caceroladas y las palabras de Rubalcaba: "España no se merece un gobierno que nos miente", se logró un dominio sobre masas en movimiento que hicieron ejercicio de una violencia inusitada -recuérdese los ataques a las sedes del PP- creando la ilusión de que era necesario un cambio de gobierno sobre la base de que esa era la voluntad popular. Esos actos profundamente olocráticos tuvieron como resultado el cambio de voto en 3 millones de españoles y la llegada al poder del político más nefasto e incapaz de los últimos 200 años de la Historia de España” (Movimiento Democrático).

Ciertamente, la democracia fue usurpada el 11-M de una forma extravagante a los electores (el pueblo español), con una información manipulada, repleta de infamias contra los gobernantes salientes, con una campaña de agitación en el mejor estilo bolivariano ("No a la guerra"), azuzada por los partidos de la izquierda española, fundamentalmente el PSOE e IU, y la colaboración de los nacionalistas. El pueblo se manifestó en las urnas, convirtiendo en democrático un resultado fundamentado en la violencia, el acoso, y la difamación, convirtiendo al gobierno del Presidente Aznar, por juicio popular de la muchedumbre agitada por los socialistas y comunistas, en el responsable de lo ocurrido el 11-M por haber enviado tropas en labores humanitarias a la retaguardia del frente anglo-norteamericano. En Irak no murió ningún soldado, ni se tiene constancia de que ningún soldado español disparara un solo tiro, sin embargo en Afganistán, donde no ha dejado de enviar fuerzas el Gobierno de José Luis nos acercamos ya a los cien soldados muertos, para que Obama le siga invitando a los desayunos de oración.

Lo ocurrido los días 12 y 13 de marzo, en plena jornada de reflexión, con un pueblo atenazado por la ira, el espanto y la tristeza recuerda al asalto al Palacio de Invierno en San Petesburgo por los soviets, que trajo como consecuencia la época de mayor sufrimiento histórico para las repúblicas del socialismo real. Fue un ensayo de Golpe de Estado Revolucionario, que tuvo sus precedentes en las campañas de acoso y derribo al gobierno en el caso del Prestige y el “nunca mais”.

Las urnas legitimaron la barbarie, desde entonces hemos vivido en la época de mayor crispación política de la historia de España, al mismo tiempo que el declive económico y político en todas las instituciones del Estado nos ha conducido a una situación delirante. En 2008, la alianza social-nacionalista permitió que José Luis volviera a ser Presidente del Gobierno, con un acuerdo implícito que tiene como único objetivo la devastación institucional del Estado, con el objetivo de promover el paso a un Estado Federal que destruya para siempre la nación española. Como consecuencia de la ineptitud de la camarilla de incompetentes profesionales que acompaña a José Luis en el Gobierno, España está a punto de sobrepasar los cinco millones de parados, se aproxima al 15 % de déficit del Estado, tiene la deuda interna mayor de Europa (250 % del PIB entre privada y pública) y según el último informe del FMI seguirá sin producir crecimiento suficiente para crear empleo (+ 3 %) por lo menos hasta el año 2015.

Los españoles, tras los cuarenta años de dictadura franquista y el deterioro progresivo de la educación, lamentablemente no estamos avezados en cuestiones políticas. Los políticos españoles de la época actual, al igual que los periodistas políticos, son los menos formados de la historia de la democracia reciente. Los ingleses, sin embargo, llevan muchos años de democracia ininterrumpida y tienen perfectamente denominados los conceptos..

En la cultura anglosajona hay un término específico “el mayoritarismo” que precisamente define lo ocurrido en España durante los últimos años, un partido, el PSOE en este caso, se alía con otros que comparten los mismos objetivos, los nacionalistas, y entre ambos establecen una tenaza que acaba excluyendo al partido de la oposición (“cordón sanitario”, "espiral de silencio") al que somete a una campaña de acoso, difamación y desprestigio permanente, desde los medios de comunicación controlados desde el poder. En este proceso suele ser habitual que los aliados del “mayoritarismo” no respeten las reglas del juego establecidas en la Constitución o en los procesos judiciales, como ahora se está viendo en las campañas iniciadas en apoyo del juez Garzón, contra la sala II del Tribunal Supremo, o en las de apoyo al Estatut Catalán, contra el Tribunal Constitucional.

La wikipedia en inglés profundiza en el tema, y considera que el mayoritarismo se denomina de forma peyorativa como oclocracia (rodillo de la multitud) o tiranía de la mayoría, por sus oponentes.

Oclocracia ("tiranía de la muchedumbre") es la degeneración de la democracia ("gobierno del pueblo") por el uso de la demagogia de aquellos que detentan el poder, la "tiranía de la mayoría" y el imperio de la pasiones (ideologías) sobre la razón, al igual que las oligarquías ("gobierno de unos pocos") es la degeneración de la aristocracia ("gobierno de los mejores") podrida por la corrupción.

La conclusión final sobre la oclocracia en España nos lleva a una situación desesperada, en la que un Gobierno corrupto, apoyándose en muchedumbres organizadas y sufragadas por los partidos que apoyan al Gobierno, artistas, sindicatos, y colectivos subvencionados, proyectan la ilusión política sobre los ciudadanos de que son la representación del pueblo español, de que son realmente un gobierno legítimamente democrático, cuando en realidad son unos usurpadores y detentadores, que tienen por único objetivo mantener al pueblo embaucado en su mentira, para perpetuarse en el poder, mientras siguen disfrutando de su situación de privilegio, a costa de que la situación del pueblo se deteriore progresivamente –excluidas las muchedumbres de apoyo al Gobierno que son sufragadas con dinero público-.

En España estamos asistiendo a un Golpe de Estado Técnico desde el Gobierno, similar a los acontecidos en Cuba y Venezuela, y en otros países de América Latina. La irresponsabilidad criminal de lo que ha hecho el PSOE durante estos años en compañía de los nacionalistas, que han aprovechado para diferenciarse y sacar tajada por su apoyo, merece la condena eterna al ostracismo o su erradicación de la política.

El PSOE, junto a los nacionalistas, periodistas del pesebre, sindicatos, colectivos, y artistas patrocinados, son actualmente los principales enemigos de la democracia española y del pueblo español. Jamás volverán a permitir que haya pluralidad, libertad, justicia, democracia e igualdad en España mientras permanezcan en el Gobierno, viviendo cómodamente a costa de esquilmar, oprimir, y amordazar a la inmensa mayoría de los españoles.

Los que esperan que el principal partido de la oposición haga algo que se vayan olvidando, porque el PP poco puede hacer ante lo que está ocurriendo, más que tratar de justificar lo que ha ocurrido en el caso Gürtell, ampliado por los jueces y los medios de comunicación y la propaganda como el mayor caso de corrupción de la historia de España, cuando por cada voto que deposita un votante al PSOE en elecciones municipales, autonómicas y estatales, este partido administra a lo largo de una legislatura nada más y nada menos que 150.000 euros, ahora multipliquen por 11 millones y les saldrán 1.650.000 millones de euros (1,65 billones de euros) que es lo que pasa por sus manos a lo largo de 4 años de gobierno. ¿Cuánto recibe cada español en servicios y bienes públicos cada 4 años?. Calculen ustedes que tan sólo un desapercibido 1 % se quede en el cajón de las desapariciones (posiblemente sea bastante más), supone exactamente 16.500 millones de euros (4.125 millones por año). ¿Cuándo ineptos semejantes fueron mejor pagados?.

Biante de Priena

miércoles, 21 de abril de 2010

Hacia la oclocracia en España


Quiero abandonar el tono jocoso e irónico de los últimos artículos publicados para ocuparme de un grave problema que está aconteciendo en nuestro país y dirigirme a todos los compatriotas que quieran leerme, con la máxima seriedad y rigor posible, porque la cuestión es muy importante.

Había esperado, inútilmente, ver en los numerosos artículos que cada día se producen sobre la cuestión política en España la aparición del término OCLOCRACIA, pero no ha habido suerte; el nivel cultural de los que se ocupan de la política en este país, políticos, jueces y periodistas es demasiado bajo para entrar en definiciones con propiedad y criterio. En fin, vayan quedándose con el término, porque seguro que a partir de ahora lo verán citado con frecuencia (sin mencionar la fuente, por supuesto).

Oclocracia etimológicamente significa gobierno de la muchedumbre y según las enseñanzas de Aristóteles es una de las tres formas posibles de la degeneración del Gobierno, en concreto de la Politeia, que podría traducirse como la forma de hacer las cosas en la política siguiendo las reglas establecidas, por ejemplo por la Constitución. Las otras dos formas de degeneración de la actividad política son la oligarquía –gobierno de una élite en la que se concentra el poder- y la tirania –gobierno de un déspota-, que también se expresan en nuestro país, pero vamos a ocuparnos de la oclocracia.

Si la democracia es el gobierno del pueblo, una entidad constituida y establecida, sujeta a derechos y deberes, que se desenvuelve en el ámbito de unas reglas establecidas previamente, la oclocracia es precisamente el gobierno de la muchedumbre que actúa por inducción del poder establecido que se convierte exclusivamente en su representante. Cuando un gobierno cambia de decisión porque tiene a la gente en la calle, movida por el agit-pro de los habituales profesionales de la movilización de masas, está participando de la oclocracia y no de la democracia.

La muchedumbre no alcanza la categoría de pueblo porque no respeta las reglas establecidas, es decir que su voluntad general se ha transferido a representantes que ejercen el poder desde las instituciones. La oclocracia subvierte el orden democrático, las reglas del juego, la muchedumbre no es el pueblo, es una parte del pueblo que se considera a sí misma legitimada de soberanía y representación del poder popular y que trata de someter a su criterio a todas las instituciones que ejercen el poder legítimamente.

Así la muchedumbre se enfrenta a los jueces de la Sala II del Tribunal Supremo legitimados para ejercer su potestad en el Estado de Derecho que nos hemos concedido los españoles democráticamente (en defensa del juez Garzón, acusado de prevaricación, e induciendo a los políticos, jueces inmorales, artistas, y representantes públicos de diversas instituciones a su apoyo –aunque sea una arbitrariedad manifiesta y esperpéntica-), incluso recibiendo el apoyo discreto o manifiesto del Gobierno y de su Presidente.

Así la muchedumbre se lanza a defender a los terroristas de ETA en el País Vasco o se dedica a hacer referenda de autodeterminación en distintas localidades catalanas. De este ambiente de ilegitimidad se contaminan los políticos favorecidos por los movimientos de la muchedumbre, que aplauden esas decisiones como expresión natural de la democracia, cuando en realidad son precisamente lo contrario, pura oclocracia. Las manifestaciones del President Montilla determinando desde un poder periférico las condiciones de un poder central, como el Tribunal Constitucional, son otro claro ejemplo de oclocracia, así como las declaraciones de hoy mismo, en las que Jordi Pujol ha dicho textualmente: “Cataluña no tiene por qué respetar al Tribunal Constitucional". Por supuesto, señor Pujol, que no se respete y Cataluña se declarará en secesión y justificará la intervención del Estado, en todas sus manifestaciones, para recuperar la legitimidad y el orden establecido por el pueblo español, de no hacerlo, los miembros del Gobierno serán responsables de traición ante el pueblo español y los tribunales de justicia españoles. ¿Por qué no ha dicho eso también cuando sabe que es cierto?. ¿Necesita usted una nación con urgencia, junto al President Montilla, para tapar todo lo ocurrido en la corrupción de los casos Millet y Pretoria?.

Aristóteles, Pericles, Juvenal, Shakespeare, Lope de Vega, Tocqueville, Ortega y Gasset , o Sartori, han advertido del permanente peligro para la democracia que suponen los oclócratas –quédense con el término- que ejercen el poder cuando promueven la degeneración de la democracia a oclocracia, con el objetivo de mantener dicho poder de forma corrupta, buscando una ilusoria legitimidad en el sector más ignorante de la sociedad, hacia el cual vuelcan todos sus esfuerzos propagandísticos y manipuladores.

Como nos cuentan en la wikipedia: en el desarrollo de esta política, sólo se tiene en cuenta de una forma superficial y burda los reales intereses del país, dirigiéndose el objetivo de la conquista y al mantenimiento de un poder personal o de grupo, mediante la acción demagógica en sus múltiples formas apelando a emociones irracionales mediante estrategias como la promoción de discriminaciones, fanatismos y sentimientos nacionalistas exacerbados; el fomento de los miedos e inquietudes irracionales; la creación de deseos injustificados o inalcanzables; etc. para ganar el apoyo popular, frecuentemente mediante el uso de la oratoria, la retórica y el control de la población. La apropiación de los medios de comunicación y de los medios de educación por parte de dichos sectores de poder son puntos clave para quien busca esta estructura de gobierno, a fin de utilizar la desinformación.

Así se mantiene un dominio sobre masas en movimiento que hacen valer sus propias instancias inmediatas e incontroladas creando la ilusión de que se impone un legítimo poder constituido sobre la voluntad popular. Sin embargo, tal y como asegura Rousseau en El Contrato Social falta la piedra angular, es decir, la voluntad general de unos ciudadanos conscientes de su situación y de sus necesidades, una voluntad formada y preparada para la toma de decisiones y para ejercer su poder de legitimización de forma plena. De esta forma, en la oclocracia la legitimidad que otorga el pueblo está corrupta, pasando el poder del campo de los políticos al campo de los demagogos.

Rousseau nos advirtió de que la democracia degenera en oclocracia cuando la voluntad general cede ante las voluntades particulares, por ejemplo por artimañas que distraen la percepción de la opinión pública en un alegoría falaz del poder legítimo, algo que está ocurriendo actualmente en países de América Latina, que están siendo gobernados por auténticos déspotas con el apoyo de las muchedumbres, que nada tienen que ver con el pueblo callado y sometido que soporta estoicamente la opresión y los privilegios.

La democracia española se ha transformado en una oclocracia, gracias a los déspotas que detentan el poder político, los opositores que no saben distinguir entre pie y mano, y las muchedumbres agitadas por todos los grupos de presión de izquierdas y nacionalistas, que tienen por único interés erradicar la democracia de este país.

Queridos compatriotas, los españoles estamos obligados a actuar con diligencia y criterio para desplazar del poder a los oclócratas que quieren eliminar la democracia en España. La acción es urgente, la cohesión imprescindible, los bárbaros han llegado con la decisión de quedarse con nuestra democracia, nuestras instituciones, y nuestras vidas, y convertir a un pueblo libre en esclavo de sus veleidades fundamentadas en la ignorancia y la ambición extrema en la apropiación indebida. Desde La Moncloa se está dando un Golpe de Estado encubierto para ocultar todos los desmanes que el PSOE ha cometido durante estos últimos seis años, y el PP se calla porque también quiere ocultar los suyos, mientras los nacionalistas esperan seguir sacando tajada.

O acabamos con el régimen de opresión o el régimen de opresión que el PSOE está ejerciendo desde el Gobierno acabará con nuestra libertad. Estamos en una oclocracia, que es un régimen político que ejerce el poder –por intermediación del Gobierno- desde la voluntad de la muchedumbre que no se ajusta a la ley.

Biante de Priena

martes, 20 de abril de 2010

Trinidad Hipatia Jiménez


El declive permanente de la sanidad española bajo la guía de esa indigente intelectual que es Trinidad Jiménez no deja de avanzar hacia la profunda fosa que le ha cavado su extraordinaria incompetencia.

La ministra que se hizo famosa recién llegada vendiendo la plaga de la gripe A que no fue para promocionarse, aquella que iba a dejar más muertos y desolación que la Segunda Guerra Mundial y que prácticamente pasó desapercibida, si no fuera por el despilfarro de los más de 150 millones de euros que se fueron a las compañías farmacéuticas con el viejo timo del tocomocho, por comprar vacunas que han terminado en la basura. ¿Error o negociación encubierta?. Nunca lo sabremos

En fin, pero de lo que quiero hablarles es de la última tontería de esta marciana que no sabe ni donde tenemos el apéndice, pues se ha dejado decir que los médicos españoles cobran igual que un ministro, es decir, igual que ella, menos mal que no ha dicho más que un ministro, lo que no sé es si nos ha querido decir que ella cobra poco como ministra porque cobra igual que los 125.000 profesionales de la medicina que todavía no han salido del país corriendo, o que los médicos cobran mucho por qué cobran como ella, que es ministra por paridad y paridas varias.

Otra solemne tontería de la ínclita: "el sistema sanitario español es un referente europeo en la aplicación de las nuevas tecnologías", es decir en toda la pasta que se ha gastado en gestión informática que se ha detraido de la gestión sanitaria, así no tendremos tecnologías sanitarias, pero ordenadores viejos comprados a precio de los más novedosos, como para parar un AVE, fundamentalmente porque a este Gobierno le interesa controlar informáticamente la vida y milagros de todo quisqui.

A La sobrina de Carlos Jiménez Villarejo -que grande es la famiglia- el fiscal que asestó un embate fascista al Estado de Derecho en defensa del juez Garzón, le viene de raza lo de despotricar.

En primer lugar decir que esta tía miente con más desparpajo que su jefe, pienso que no es tan fácil mentir si no se es un profesional de la mentira, para mí que se están haciendo un curso en La Moncloa, miente porque los médicos españoles están emigrando a Portugal, donde cobran más que ministros y a Reino Unido donde cobran ya directamente como si fueran presidentes, casi dos veces lo que cobran los “ministros sanitarios” en España por hacer lo mismo. Aproximadamente un 10 % de los médicos españoles se marchan cada año a trabajar a otros países, cifra que va en aumento porque la memez en la gestión resulta insoportable, mientras que se importan un 45 % de médicos no comunitarios para que hagan la especialidad en nuestro país.

La cuestión es bien sencilla, se prepara una financiación mixta de la sanidad, es decir, que los españoles tendremos que pagar por recibir asistencia sanitaria, y elevar la cotización por los medicamentos que necesitemos, porque el deterioro de los servicios sanitarios que viene, hagan lo que hagan los profesionales del sector, es inevitable, debido a la ausencia de una política sanitaria estatal, y que en cada autonomía los puestos de dirección están ocupados por los poseedores de los mayores “méritos sanitarios”, es decir, tener carnet del partido que gobierna la autonomía, y como la política es como un cáncer en todo lo que habita, al introducirse en la sanidad la ha deteriorado por completo. Lo que está haciendo Trinidad Jiménez es anunciarnos lo que viene, y por lo pronto echa la culpa a los médicos del sobregasto sanitario, cuando en realidad nuestro país es uno de los que menos parte del presupuesto sanitario dedica a pagar a los médicos en Europa.

Así que cuando anuncien que tienen que rascarse el bolsillo para acudir a que les miren las anginas –algo que hará que regresemos a las épocas en que la gente no acudía al médico y se trataba con remedios caseros, es decir retroceder 60 años- no se dejen engañar, no es por los elevados sueldos de los médicos –que en realidad son de los más bajos de la Unión Europea- sino por el despilfarro y la mala gestión de la sanidad pública que han hecho los Gobiernos de José Luis, que le pregunten por qué salió corriendo a Bernat Soria, el señor del ridiculum vitae y predecesor de la actual ministra, dejó hasta su escaño de diputado viendo lo que podría ocurrir con Trinidad Jiménez en el ministerio. Lo peor de todo, es que todavía hay gente tan sumamente ignorante, que se piensa que todo el mundo les roba, menos los que están en el Gobierno que ya van por el 13 % de déficit y siguen patrocinando los estudios sobre el pie zambo en el Congo.

Trinidad Jiménez es la Belén Esteban de la política española, a la que por cierto, la ministra de cultura (con minúscula) considera un fenómeno de la naturaleza y un ejemplo de coraje porque está cambiando la historia, fíjense que ahora la Edad Media se divide en Paleolítico y Neolítico.

Biante de Priena

domingo, 18 de abril de 2010

El día que Zapatero asesinó a Franco


Tan solo tenía 15 años, era un chaval apuesto, espabilado, desgarbado, discreto, le gustaba mucho leer, se había aficionado a Gaceta Junior y la compraba todas las semanas. José Luis, estudiaba en el mejor centro escolar de su ciudad, un colegio de élite, el colegio leonés, jugaba al baloncesto y no lo hacía mal; por aquella época tenía muchos amigos y comenzaba a tener alguna amiga. León era una capital de provincias donde su padre, el prestigioso abogado Juan Rodríguez García-Lozano, se postulaba al decanato el Colegio Profesional, la familia era gente de pasta, su abuelo materno era pediatra en Valladolid. De su abuelo paterno se hablaba poco en casa porque había sido asesinado por los nacionales cuando la guerra y aquellas cosas no se contaban a los niños.

José Luis vivía feliz, era algo despistado, sus notas no eran de las mejores, cuentan sus compañeros, pero era divertido, se le ocurrían cosas interesantes aunque bastante peregrinas, eso le traía muchos problemas con los demás, que no tenían su sensibilidad, que ya por entonces encantaba a sus compañeras. En alguna ocasión se le vio llorando por los pasillos del cole, cuando un compañero le llamaba cagado o marica, en aquella época era habitual que los chavales se dijeran de todo menos bonito. José Luis no era violento, no le gustaba la violencia, procuraba alejarse de los líos, y aunque era alto, tampoco era un atleta, más bien era el típico adolescente larguirucho que trastabillaba con frecuencia y se daba golpes contra todo lo que sobresalía, esto provocaba las bromas y los chascarrillos de sus compañeros, que se mofaban de él un día sí, y otro también.

Aquel verano, José Luis se fue de vacaciones a Luanco, como todos los años, donde también tenía bastantes amigos, y fue allí, dando un paseo por la playa donde besó a su primera novia, la hija de un guardia civil, sonrojándose, porque con las chicas era bastante tímido. Más tarde se fueron a reunir con los demás chicos al atrio de la iglesia que era dónde habitualmente quedaban, para hablar de las cosas que harían y de las que no hicieron.

Aquel fue un verano tranquilo e inolvidable, a pesar de la novedosa influencia de las hormonas, la playa, los besos, y las sardinas en el puerto lo convirtieron en un verano plenamente azul, tanto porque José Luis conoció el amor, como porque al mismo tiempo descubrió el odio, algo que suele ocurrir con frecuencia.

El odio le llegó a José Luis de pronto, sin avisar, cuando un día al atardecer su padre hablaba con su madre sobre unas algaradas que se habían producido en Mieres, las Cuencas Mineras tenían fama de indómitas y cada poco tiempo se armaban jaleos, huelgas y manifestaciones, que a veces llegaban a convocarse en la capital, Oviedo. Aquel día, José Luis se enteró de que a su abuelo lo habían asesinado en la guerra los nacionales, los franquistas, fue el día en que José Luis descubrió el odio, e hizo responsable a Franco personalmente del crimen de su abuelo.

Nadie le contó a José Luis, que su abuelo había sido uno de los que en 1934 a las órdenes indirectas de su postrero asesino y directas del General López Ochoa, se había cargado a unos cuantos mineros, posiblemente padres, o familiares de aquellos que ahora protestaban, y que José Luis en su inocencia consideraba unos héroes, posiblemente si lo hubiera sabido, en su cabeza la historia se hubiera construido de otra forma, pero nadie se lo dijo.

Poco a poco José Luis, aquel chico rizoso de mirada tranquila, fue trazando un plan, sin decírselo a nadie, en absoluto secreto, con el que se proponía asesinar a Franco para vengar la muerte de su abuelo, una imaginación que acababa de salir de la infancia, era terreno abonado para la fantasía y todavía estéril a la razón.

Cuando regresó a León siguió elaborando el estratégico plan para acabar con la vida del dictador fascista, comenzó por informarse de sus costumbres, le gustaba pescar, salía poco, y por entonces se decía que estaba enfermo. Las cosas fueron encajando poco a poco, la fecha sería en noviembre, cuando con sus compañeros realizaría un viaje de estudios para visitar El Escorial y Madrid, pensó en El Pardo, lugar donde residía el generalísimo, pero supuso que sería muy difícil por las extraordinarias condiciones de seguridad. Lo que sí fue elaborando fue la forma de acabar con el tirano, debería ser de una forma discreta, sin llamar demasiado la atención, sin levantar sospechas. Si algo inesperado ocurría, como su padre era abogado sabría resolverlo. Pero en el fondo soñaba con convertirse en el héroe de todas las víctimas del dictador, de vengar la muerte de su abuelo y todos los que como él, habían caído por defender sus ideas.

Se apreciaba el nerviosismo en José Luis el día que con sus compañeros tomó el autobús que le conduciría al lugar del crimen. Visitando el Escorial fue urdiendo su plan hasta los últimos detalles, aquel 20 de noviembre casi era de noche cuando se acercaban a la gran urbe que el ya conocía de un viaje anterior con su familia. Entonces, los acontecimientos comenzaron a sucederse con celeridad inusitada, el profesor acompañante les dijo que iban a pasar delante de la Residencia La Paz, donde Franco estaba ingresado, muy grave, y que iban a rezar una oración por su curación.

En ese momento José Luis aprovechó para poner en marcha su malvado plan, cerciorándose de que nadie le miraba, cerró fuertemente los ojos, y pronunció con voz queda las palabras mágicas: “muérete asesino”.

Al día siguiente, la televisión en blanco y negro no dejaba de repetir las imágenes de un compungido Arias Navarro, diciendo aquello de: “Españoles....Franco ha muerto”. Nadie se enteró jamás de que José Luis había asesinado a Franco, ni siquiera Sonsoles. Es su secreto mejor guardado, desde entonces sabe que es un ser especial, con poderes, capaz de cambiar el rumbo de la realidad con solo desearlo. Sólo él sabe que fue el héroe que acabó con la dictadura del tirano y nadie lo sabrá jamás.

Debemos estar tranquilos, aunque las cosas parezca que van mal en nuestro país, contamos con un elemento sorpresa, es verdad que últimamente se le ven los párpados hinchados y los ojos irritados a José Luis, incluso Sonsoles anda un poco mosqueada porque a veces se lo encuentra ante el espejo con los ojos fuertemente cerrados diciendo: “se acabó la crisis”, “se acabó el paro”, "se acabó el déficit". Ella sabe que está muy preocupado y alterado con las cosas que están ocurriendo, que duerme mal por las noches, pero como no se mete en política no le dice nada, ya se le pasará.

Biante de Priena

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