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lunes, 7 de septiembre de 2009

El hombre maltratado

El daño que los Gobiernos de Zapatero han hecho a este país es irreparable. Durante su mandato la sociedad española se ha visto zarandeada políticamente, con la intención de transformar nuestra cultura desde sus obsesiones particulares. El Presidente del Gobierno español, alguien que procura no dejarse atrapar por las definiciones, incluso con la cuestión de la nación, diciendo en su día que España es un concepto discutido y discutible, sí lo ha hecho con el tema del feminismo –declarándose profundamente feminista- , una posición ideológica sectaria donde las haya, que no busca la igualdad genérica entre los ciudadanos, hombres y mujeres (homosexuales también, por supuesto) sino la predominancia legislativa de las mujeres sobre los hombres, porque se les atribuye de antemano el rol de presuntas víctimas, mientras que a los hombres se les atribuye el de presuntos culpables.

Con este argumento absolutamente irracional, se ha construido un artefacto jurídico en la legislación española que contraviene los principios constitucionales, aunque los tribunales apelados hayan transigido con la arbitrariedad, en un clima cultural opresivo en el que defender la igualdad de los españoles sin distinción de sexos, como se expresa con claridad en el artículo 14 de nuestra Constitución de 1978: “Los españoles son iguales ante la Ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social.”, parece un crimen


Algún legislador, con no demasiadas luces pero con el poder suficiente, ha decidido inventarse el concepto de “discriminación positiva” un artefacto ideológico que considera que determinados sectores de la población han estado infravaloradas en sus derechos, por lo que para realizar justicia se deben ahora sobrevalorar, como si esta acción no incrementara la desigualdad más que resolverla, porque no permite homogeneizar a la sociedad de una forma armónica, sino estableciendo numerosos actos de injusticia de forma legal.

La Ley de Violencia de Género debería ser derogada en un país occidental miembro de la Unión Europea, es posiblemente la barbaridad legislativa más importante de las últimas cuatro décadas. Una ley sectaria no puede resolver el problema de la desigualdad, es una extraordinaria arbitrariedad fundamentada en el prejuicio lo que se ha hecho, de la misma forma que si se concedieran más derechos a las personas por cuestión de raza (a los negros sobre los blancos o viceversa), o religión (a los ateos sobre los creyentes o viceversa), la edad (los jóvenes sobre los viejos o viceversa), o el nacimiento (los catalanes sobre los demás españoles, o viceversa).

El lobby feminista presente en nuestro país en todas las instituciones, desde el Gobierno a los ayuntamientos, es el principal responsable de los excesos legales que se han cometido contra los hombres, exclusivamente por ser hombres, porque ante un mismo delito, en la convivencia de pareja, el ser hombre o mujer determina de antemano la evolución jurídica del caso. Esta legislación exclusivamente política ha producido numerosas situaciones paradójicas, como por ejemplo la de no saber que hacer ante el caso de una pareja de homosexuales con un conflicto legal, o el caso en que una mujer sea la que agreda a un hombre, que a pesar de la invisibilidad procurada desde las instituciones, también se producen.

El problema original de esta desagradable situación, es que el sectarismo socialista considera que los derechos sociales prevalecen sobre los derechos individuales, así que si hay tres personas reunidas y dos salen beneficiadas no importa perjudicar a la tercera (el caso habitual de la madre con los hijos), cuando los derechos fundamentales nunca pueden ser sociales, sino individuales, porque por esa razón las mayorías, es decir la usurpación ilegítima de la democracia (que siempre debe proteger a las minorías y los derechos individuales) y no la justicia, intrínsecamente autosuficiente, determinarían los criterios ecuánimes de la ley, su establecimiento y desarrollo, por la misma razón, un residente en una ciudad debería tener más derechos que un residente en un pueblo remoto, porque hay más habitantes en una ciudad que en un pueblo remoto.

Lo único que ha creado la Ley de Violencia de Género es una situación jurídica de indefensión para los hombres, que no ha logrado controlar, ni reducir, los casos de malos tratos, al contrario, ha servido para que muchas mujeres, con denuncias falsas, se hayan apropiado de los bienes y los hijos, de forma inicua, llevando a una situación de desesperación a los hombres, que en último extremo han reaccionado de forma violenta ante la opresión a que habían sido sometidos.

En las cárceles españolas hay más de 3500 casos de hombres presos por temas relacionados con la Ley de Violencia de Género. No se conoce el caso de ninguna mujer encarcelada por una denuncia falsa, y sin embargo han sido miles las que se han detectado, pero se han ocultado para seguir con la falacia de que los hombres son violentos mientras que las mujeres son pacíficas. Cuando en el caso de violencia sobre los hijos, las mujeres sobrepasan varias veces a los hombres, lo mismo ocurre en el caso de los padres maltratados que viven con sus hijos adultos, triplicando los casos de hijas maltratadoras al de los hijos maltratadores.

En los últimos años se han dedicado con cada presupuesto más de 600 millones de euros, que se han distribuido prácticamente entre mujeres que trabajan en las instituciones defendiendo la causa feminista. Hay un ministerio de igualdad que no ha emitido ni un solo informe sobre la situación que atraviesan los hombres maltratados socialmente, acusados injustamente, o despojados de sus bienes e hijos de forma legítima con el apoyo institucional. Esta política nefasta nos ha conducido a una situación delirante, denunciada por juristas independientes, muchas de ellos mujeres.

El principal problema de partida es que nuestro país es el único del mundo occidental en el que un mismo delito, puede recibir diferente condena, dependiendo de si el condenado es hombre o mujer, y a esta barbaridad la denominan justicia, cuando en realidad es puro talibanismo inverso. La Santa Inquisición femenina es lo que se ha organizado alrededor de la Ley de Violencia de Género, sin embargo, los hombres siguen cobrando más que las mujeres por idéntico trabajo, pero al profundo feminista esto no le importa demasiado, ni tampoco la conciliación de la vida laboral de las mujeres con su vida familiar.

Hay un negocio montado alrededor de la violencia de género difícil de desmontar, porque muchas profesionales –psicólogas, asistentes sociales, abogadas, administrativas, periodistas y juezas – viven claramente de la violencia de género, y se encargarán cada día de seguir introduciendo un sesgo social favorable a las mujeres y contrario a los hombres, que generará situaciones de violencia reactiva por parte de los hombres, que lo han perdido todo, tal vez tras una denuncia falsa, que reaccionarán de forma individual e incontrolable. Pero de no ocurrir así, todas estas androcidas sociales dejarían de vivir cómodamente y tendrían que engrosar las filas del paro. Les interesa por tanto ocultar la auténtica realidad, porque su supervivencia depende de ello.

De todas las muertes violentas que se producen en nuestro país, contando homicidios y suicidios, los homicidios de mujeres relacionados directamente con la violencia de género, son menos del 2,5 % de los casos, sin embargo se llevan el 99,5 % del dinero que se dedica a estudiar y atender las muertes violentas en nuestro país.

Es una auténtica vergüenza pública lo que está ocurriendo en España en la cuestión de la violencia de género, no solo por las prácticas discriminatorias que ha introducido en la legislación española el Gobierno, sino por la ausencia de reacción de la sociedad civil, de los juristas y de los políticos de todos los partidos, más ocupados de sus asuntos electorales, que de utilizar la representación alcanzada en las urnas para defender por encima de todo la igualdad entre los españoles.

Con el paso del tiempo rendirán cuentas ante la historia de los crímenes políticos que se han cometido sobre los ciudadanos españoles, no quedarán impunes, porque la justicia siempre acaba llegando a los crimanales, pero tras esta penosa historia vivida en nuestro país, como en ningún otro de la Unión Europea, quedarán muchos cadáveres y muchos presos que se podrían haber evitado, si no tuviéramos un profundo feminista como Presidente del Gobierno de España, o si al menos algún político español se hubiera enfrentado con su delirante locura de poder.

Llegará Nüremberg, siempre acaba llegando para los nazis fundamentalistas, como Zapatero y su corte faraónica de talibanes y talibanas, que deberán rendir cuentas legales ante los españoles -no sólo electorales- por sus crímenes políticos.


Biante de Priena

sábado, 5 de septiembre de 2009

La escoria de la sociedad


Cuando leo algunas cosas en la red, no puedo evitar sonrojarme, enmudecer y reflexionar. Eso, precisamente, es lo que me ha ocurrido al leer el artículo que hoy ha publicado Carlos Martínez Gorriarán en su blog censurado a los comentarios –una prueba de lo que este protomartir social ama la libertad-.

Aquí tenemos un ejemplo de lo que son los políticos actuales, el señor Gorriarán, el padrecito Martínez, ese enemigo de la democracia y la libertad que se impone a sí mismo la autoridad en la persecución de los herejes, críticos, discrepantes, y disidentes en nuestra sociedad, eso a lo que el denomina con el magnífico epíteto de escoria de la sociedad, por atreverse a denunciar el maltrato social a que este fenómeno de la política está sometiendo a los desafortunados ingenuos que se afiliaron a su club social magenta, porque no se puede denominar partido a algo que no lo es.

Los grandes dictadores, siempre han culpado a los demás de sus desmanes, algo habrían hecho para recibir las iras de su psicopatía política. En el juicio de Nuremberg pudimos comprobar como los autores del genocidio nazi, justificaban sus crímenes en el estado de guerra, la situación económica, la codicia de los judíos o la avaricia de los franceses y se quedaban tan tranquilos. Stalin nunca rindió cuentas de sus crímenes. Mao, tampoco lo hizo. Como Pinochet, o Franco. Mussolini y Ceaucescu sí lo hicieron. No faltan ejemplos de tiranos que han convertido al pueblo en culpable y víctima al mismo tiempo porque ellos se consideraban a sí mismos el brazo de Dios, el Estado, el Orden Universal en la Tierra.

El artículo Cibertorrentes, o la consagración de Internet de Carlos Martínez Gorriarán debería repartirse a sus votantes en cada mitin, difundirse masivamente por la red y colocarse entre los hitos culminantes del despropósito político.

Que alguien que escribe un panfleto contra la libertad de expresión este dirigiendo un partido político como la UPyD, sin rendir cuentas a nadie, haciendo purgas, impidiendo la libertad en su seno, acosando y persiguiendo a los que objetan su liderazgo y expulsándolos del partido es una prueba de la degradación que sufre este partido y en general, la política española.

El señor Gorriarán no comprende que a los que denomina la escoria de la sociedad son precisamente muchos de los votantes y afiliados que han hecho a Rosa Díez diputada, a Gorka Maneiro diputado autonómico y a Sosa Wagner diputado europeo; son precisamente los defraudados, los que se sienten estafados, y los que exigen restitución a sus crímenes sociales, señor Gorriarán; los que claman justicia, democracia, libertad y respeto a su dignidad de seres humanos. Son ciudadanos en el ejercicio de su soberanía, que representan la pluralidad existente en la realidad del siglo XXI, y no la homogeneidad reductora y jibarizante a la que usted quiere someter a los seguidores de su partido para perpetuarse en el poder.

Son/somos la chusma señor Gorriarán, la que usted desprecia, desde que gracias a nosotros se ha elevado a la élite en la que no se merece permanecer ni un segundo más. Verá usted señor Gorriarán, comprenda lue la gente que usted insulta no detesta a su partido, ni sus propuestas, lo que le repugna es su soberbia infame, su estupidez cósmica, y su tiranía usurpadora, por una sencilla razón, saben que lo que usted representa es precisamente lo que más aborrecían cuando se comprometieron con la esperanza política que les había ofrecido Rosa Díez.

Alguien que es capaz de pronunciar la definición: escoria de la sociedad, debería ser inhabilitado para la política de por vida, porque la sociedad nunca puede ser escoria, ni en la parte, ni en el todo, inefableimpertinente, porque todos somos sociedad, formamos la misma sociedad, un cuerpo que no puede amputarse para eliminar las partes que no le gustan, en una operación cosmética de maquillaje , para complacer a un imbécil social que detenta una pequeña fracción de poder;no me imagino como sería el mundo con un gobernante como usted, prefiero no imaginármelo.

En esta sociedad, lo único que sobran son
las definiciones de los fascistas autoritarios, que maldicen a los demás porque no son capaces de alcanzar su respeto y muestran sus indeterminados complejos azotando a los demás con su verbo genocida.


Enrique Suárez Retuerta

jueves, 3 de septiembre de 2009

La nación de Rubalcaba “el alquimista”

El ministro que negó la existencia del GAL, ha otorgado según su consideración de avezado constitucionalista que, Cataluña debe conservar el termino de nación en el preámbulo de su Estatut porque el PSOE necesita que el tripartit le saque adelante los presupuestos en octubre y eso es lo que han decidido el 25 % de los catalanes, y ningún español, porque el Parlamento Español no está legitimado para usurpar la soberanía de los ciudadanos de este país, por mucho que se empeñen, en cuestiones relacionadas directamente con su Constitución.

El Tribunal Constitucional solo puede rechazar el Estatut, nada más, porque tampoco está legitimado para introducir cambios en nuestra Constitución, su única facultad es interpretarla de acuerdo a Ley, no cuestionarla, ni vulnerarla, porque para eso no tiene potestad.


En fin, en este país la crisis económica galopante, los más de cuatro millones de parados y todas las barbaridades que han hecho los nacionalistas, con la venia del Gobierno de la Nación del PSOE, guiado por esa eminencia circunfleja que es José Luis Rodríguez Zapatero, para que su partido se perpetúe en el poder a cualquier precio, para que los sindicatos sigan administrando el erario público, y para llenar el país de deudores de su generosidad, con los recursos de todos, se van a tapar a costa de pegarle una patada al Estado de Derecho, a la Constitución, y la identidad de los españoles.

El químico era el sobrenombre del cuñado de Saddam Hussein, autor del genocidio de los kurdos en Irak. Rubalcaba es también un químico, mejor dicho, un alquimista que transmuta La Constitución Española en papel higiénico, que quiere gasear la soberanía de los españoles desde el Ministerio del Interior, para que no se revise hasta donde llegan sus orejas, y cuanto se han cerrado sus ojos desde el GAL al 11-M, desde ETA hasta las misma cocina del PP.

Los socialistas están empeñados en destruir España, comenzando por otorgarle a Cataluña el estatus de nación dentro de una nación constitucional. Lo dije hace tiempo, y lo repito ahora, para que España deje de ser una nación con una unidad territorial, demográfica y jurídica, solo hay una vía, una consulta a todos los españoles, no exclusivamente a una fracción de ellos.

Cualquier miembro del Tribunal Constitucional que desconozca esta cuestión podrá ser acusado de forma inmediata y fulminante de prevaricación, y tendrá que rendir cuentas ante la justicia. El Tribunal Constitucional no puede prevaricar, señor Rubalcaba, y usted no lo desconoce, así que su boutade, es una muestra más de lo atrapado que está su Gobierno por sus propios errores, si el Tribunal Constitucional permitiera o consintiera lo que usted dice, en ese momento el Estado podría decretar el cambio de sexo
obligatorio de los españoles . Se lo imagina usted, señor Rubalcaba, quien le vería dar ejemplo, porque usted se apunta a todo con tal de seguir en la poltrona. es usted un amoral consciente, señor Rubalcaba, un émulo de su colega irakí, el paladín del tóxico.

Biante de Priena

lunes, 31 de agosto de 2009

Jaque a los partidos políticos

Ante el nuevo curso político que se inicia, los ciudadanos que construimos Ciudadanos en la Red, renovamos nuestro compromiso establecido con los demás ciudadanos españoles por el desenmascaramiento público de los partidos políticos españoles. Tres años de acción cívica y crítica, contra la usurpación continuada en nuestra representación pública y nuestros derechos constitucionales, por parte de los políticos españoles bajo cualquier bandera partidaria, nos otorga la madurez suficiente para afrontar esta nueva etapa.

Los aprovechados, que viven de la política o al albur de ella (sindicatos, asociaciones, instituciones), se han convertido en el principal escollo que este país debe resolver para seguir avanzando.

Durante estos tres años nos hemos dedicado, fundamentalmente, a denunciar las actividades no democráticas –consentidas jurídicamente por un poder judicial no independiente- que se han producido en los nuevos partidos políticos: Ciutadans y UPyD, con notable fortuna, mezclándonos con su proceso de construcción e impidiendo que se conformaran como nuevos ejemplares de lo mismo para lo mismo, es decir, seguir aprovechándose de la buena voluntad, la confianza, y la inconsciencia política de la mayoría de los españoles.


La historia de Ciudadanos no se podría comprender sin hacer mención al activismo cívico desarrollado desde Ciudadanos en la Red. La historia de UPyD, tampoco. Ciutadans hace tiempo que ha caducado políticamente y será muy difícil que remonte vuelo, si no renuncia a que Albert Rivera siga siendo su presidente. UPyD, que todavía no ha celebrado ni su Congreso Fundacional –será en noviembre- tampoco podría comprenderse sin las actividades desarrolladas en Ciudadanos en la Red, en particular, sin el debate abierto en su foro, en el que se han denunciado sin censuras, las arbitrariedades y los engaños cometidos por este partido y sus máximos dirigentes, Rosa Díez y Carlos Martínez Gorriarán.

Esto no ha impedido que durante estos tres años también nos hayamos ocupado de las acciones políticas de los grandes dinosaurios de la política española: el PSOE y sus gobiernos, el PP y los suyos, y los nacionalistas y sus dictaduras consentidas. Al igual que lo hemos hecho con otros temas de interés: libertades individuales, derechos fundamentales, actividades sociales y económicas, terrorismo, el idioma español, la nación española, nuestra Constitución, la política internacional, sin olvidarnos del humor o la ironía, tan necesarios.

Tras estos tres años hemos alcanzado una conclusión sobre la política de nuestro país: demasiada cizaña en el sembrado impide el crecimiento del trigo. Los políticos que actualmente representan a los ciudadanos, y gestionan los recursos que producimos, se afanan en vendernos un futuro magnífico mientras nos destrozan el presente, y mientras tanto viven como aristócratas a costa nuestra, riéndose en nuestras narices de su proeza.

Este neofeudalismo político no tiene cabida en una democracia, pero los políticos han convertido en sus siervos a los ciudadanos de este país, haciéndoles olvidar que realmente son los soberanos de esta nación y sus legítimos propietarios. Esta deriva no se puede corregir exclusivamente desde la crítica y el bombardeo contra su ignominia desde la red, por eso estamos obligados a avanzar en nuestras propuestas, al igual que a unirnos con todos los que compartan una percepción similar, con el fin de presentar algún día batalla política en la arena de la realidad. Esa es la tarea que nos proponemos para este curso. La cohesión de fuerzas y el desarrollo de alternativas a lo existente, sin dejar por ello de ocuparnos de la denuncia, la crítica y el desenmascaramiento de quienes dicen representarnos políticamente y en realidad, expolian la sociedad y la economía de este país, con sus obsesiones particulares.

Es hora de avanzar y vamos a hacerlo, contamos con todos los ciudadanos que quieran unirse al proyecto de regeneración democrática para este país, contra los políticos que usurpan nuestros derechos de una forma infame.

En nuestro foro, abriremos una sección para ocuparnos del asunto bajo el título de ¿Qué hacer?, en el que esperamos contar con vuestra ayuda, y en el que no se hará crítica de los políticos, sino propuestas concretas para acabar con toda esta basura, que ha convertido nuestra democracia en un auténtico basurero.

Ciudadanos en la Red

domingo, 30 de agosto de 2009

Zejalismo

Los neologismos permiten describir una realidad desconocida hasta su creación, un régimen como el que José Luis Rodríguez Zapatero y sus seguidores han creado en este país se merece una nueva palabra de nuestro magnífico idioma. Hace tiempo que trataba de dar con ella, pero hoy, al fin, la he encontrado: cejalismo (pero con z queda mejor, a pesar del error ortográfico, zejalismo).

Zejalismo, suena bien, y permite definir el imperio totalitario que se ha creado dentro de nuestra democracia a lo largo de los cinco últimos años. Sugiero, por tanto, a los fijadores de nuestra lengua española, atención al respecto sobre el vocablo, para que lo tengan en cuenta, en concreto para la determinación lingüística de la creación discreta de un régimen no democrático dentro de una democracia.

Zejalismo, sí, reúne en una sola palabra la omnipresencia de la Z en la cultura española actual, más el componente de la ceja, por extensión ese gesto de complacencia y apoyo que notorios representantes del arte y la SGAE, han convenido en sectaria coalición de intereses, para proselitismo y difusión de la adhesión al pesebre estatal que les caracteriza.

Sería impropio definir como PSOE al zejalismo, porque no es socialismo lo que hace este gobierno que apoya a los bancos para que ganen más dinero, mientras concede limosnas a los más de cuatro millones de parados que se han quedado sin desempleo, en vez de procurar que los trabajadores dependan exclusivamente de sí mismos para que le deban el favor y se acuerden en las elecciones. Sería impropio definir como obrero el comportamiento de los dirigentes del zejalismo, que tienen como único interés el de distanciarse económicamente de sus electores de una forma miserable, gracias a los votos que estos les conceden. Sería impropio definir como español, a un régimen que se ha organizado para perpetuarse en el poder concediendo a los nacionalismos el tributo de desigualdad entre los españoles, para seguir gobernando. En fin, sería impropio denominar como partido a una secta, fundamentada en los intereses ambiciosos para sí mismos de unos cuantos aprovechados, incapaces, y bastante incultos, que se han afincado en el poder del gobierno nacional, para impartir su doctrina freak y postmodernista, de que hay que vivir lo mejor posible como sea, aunque sea a costa de que los demás vivan peor, y en nombre del socialismo.

El zejalismo se ha adueñado del país, de los poderes tradicionales, el ejecutivo, legislativo y judicial, pero también de la cultura, concediendo prebendas a los medios de comunicación favorables, a los artistas comprometidos con su causa, a la SGAE, al cine español que hay que salvar como sea, a los cargos funcionariales que han creado desde la libre designación, a los rentistas de las legislaciones políticas que criminalizan a ciudadanos por contravenir sus obsesiones particulares, a los sindicatos de clase que viven a costa del Estado, a los sindicados de clase que viven a costa del Gobierno, a los que no protestan porque reciben más que si protestaran.

El zejalismo permite que una secta determinada conformada por todos los que reciben del Estado lo que no les corresponde, nunca haya vivido mejor que ahora haciendo menos, haciendo mal, o deshaciendo las estructuras que han soportado históricamente nuestro país.

Los zejalistas son unos vividores, que mientras usted y yo trabajamos afortunadamente, nos dicen que tenemos que trabajar más para mantenerlos a ellos y a sus posibles electores sin dar golpe, en barbecho hasta que lleguen las próximas elecciones y además culpabilizándonos por tener trabajo, cuando hay tanto desafortunado. Y a esta explotación la denominan progreso; me gustaría saber como denominan los zejalistas a la sodomía.


Biante de Priena

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