
El profesor Fortea ha invocado al Defensor del Pueblo sobre la ausencia de democracia que se vive en el partido de Rosa Díez, pero parece que el señor Múgica, buen amigo de Rosa Díez, ha archivado el caso.
En el Foro de Ciudadanos en la Red hay numerosa y variada información sobre el tema gracias a los participantes en el mismo, frustrados en su mayoría por la evolución de la formación política.
También en el Blog de Ciudadanos en la Red hemos denunciado en varias ocasiones las dificultades que está encontrando esta formación política para avanzar por la senda de la Ley de Partidos, que incumple de forma flagrante, al igual que el Artículo 6 de la Constitución Española.
Al partido de Rosa Díez y Carlos Martínez Gorriarán le está ocurriendo prácticamente lo mismo que le pasó a Ciutadans, aquella formación política que impulsó Albert Boadella y que hoy se declara abiertamente de centro izquierda no nacionalista, para intentar arrebatar votos al PSC.
En UPyD no fluye la democracia, y según información recibida en la redacción de nuestro blog, el número de bajas en el partido es creciente, algo realmente dramático en un partido que ha iniciado su andadura política apenas hace un año. ¿Qué ha hecho que ilusionados militantes -muchos provenientes de la debacle de Ciutadans tras el último Congreso de este partido- se vayan del partido de Rosa Díez?.
En mi opinión hay varias razones que han motivado el no crecimiento de la formación magenta, a pesar de las declaraciones triunfalistas que hace Carlos Martínez Gorriarán en su blog.
1) El partido que se anunciaba transversal en su comienzo se ha escorado demasiado hacia la izquierda, negando la presencia de opciones liberales en su dirección. Personajes como Vargas LLosa, Mikel Buesa, y Albert Boadella, hace tiempo que han dejado de expresar su colaboración con el proyecto. Otra opción más que busca participar del espacio electoral del centro izquierda.
2) La dirección política y las distintas territoriales del partido han sido ocupadas por antiguos militantes del PSOE, fundamentalmente de la corriente "socialistas en positivo". La presencia de Sosa Wagner como candidato capital a las elecciones europeas, sin haber consultado con las bases del partido, es un signo esclarecedor.
3) El programa político que se ha visto hasta ahora en UPyD adolece de fuerza y coherencia en una época extraordinariamente difícil en la política española. Se recrea en los estereotipos de costumbre: laicismo radical, educación para la ciudadanía, no nacionalismo, populismo de Rosa Díez, denuncia de las aberraciones políticas de sus competidores, condena del terrorismo, réplica de los mismos errores de los demás partidos políticos españoles.
4) Han comenzado los expedientes disciplinarios contra los discrepantes, el desplazamiento, persecución y purga de los opositores a la dirección política, que lo único que piden es democracia y comunicación directa entre los militantes del partido.
5) El partido que se anunciaba como revolucionario en su objetivo de cambiar realmente las cosas en la política española, ahora se conforma exclusivamente con alcanzar una cuota de representación y poder, mientras Rosa Díez se recorre las plazas diciendo en voz alta lo que pensamos muchos españoles, para regalarnos el oído a los ciudadanos en la captura de votantes esquilmados. El modelo de un Estado fuerte, la ausencia de criterios claros a la hora de defender la Constitución española, la ausencia de éxito del Manifiesto por una Lengua Común, con gran apoyo mediático, al que se adhirió el PP, el Mundo, Libertad Digital, etc... (250.000 suscriptores es el 0,5 % de la población española). Se busca el cambio de la Constitución Española para corregir los efectos electorales de las fórmulas que perjudican a la opción política magenta, olvidándose de promover la lucha para que se respeten sus contenidos vigentes, transgredidos por el Gobierno, y obviados por la oposición.
6) Situaciones como las vividas en Cataluña y Galicia, demuestran que los militantes de base del partido no comparten las imposiciones organizadas desde la cúspide. La situación en Madrid es ambigua, de tensa espera. Sin siquiera una pequeña autocrítica de lo que está ocurriendo por parte de los seguidores del partido, no hay muchas posibilidades de que el proyecto pueda salir adelante con una cota mínima de libertad, igualdad, justicia y democracia en su seno. ¿Cómo se puede decir a la población española que se lucha por la democracia, cuando no se respeta ni en el propio partido que emite el mensaje?.
Lástima, en este blog apoyamos en su día la irrupción del partido magenta en la política española, hoy tenemos que reconocer que nos equivocamos y pedimos disculpas a nuestros lectores por haberles confundido en su elección.
UPyD, lamentablemente, dista extraordinariamente de ser el partido que pueda recoger a los discrepantes de este país, ni a los socialistas cuando el PSOE está gobernando, ni a los populares cuando se ha mostrado claramente de izquierdas, sin dar opción al anunciado transversalismo.
De la selección de representantes políticos que proviene de criterios democráticos, se ha pasado a la selección de militantes que pueden o no pueden participar en el proyecto, fundamentando la decisión exclusivamente en el criterio de si comparten absolutamente lo que se establece en la dirección política, o piensan por sí mismos, que en su caso son relegados o expulsados del partido.
Quizás la opción de futuro podría estar en permitir que la democracia decidiera quienes deben ser los representantes públicos del partido, aunque pienso que a estas alturas, la ofuscación de la dirección, el miedo a la libertad, y el clima de desconfianza y discrepancia enmascarada en el que se vive, han hecho que el partido magenta haya perdido definitivamente el tren de la historia política de este país, exactamente lo mismo que le ha ocurrido a Ciutadans.
Por último, un partido que se asocia y sostiene exclusivamente sobre el discurso de su lideresa corre un riesgo muy elevado de fracaso, pongamos por caso que desde el PSOE se hace una campaña contra Rosa Díez, mostrando los errores que haya podido cometer mientras militaba y representaba a su antigua formación política. Por otra parte, el PSOE es en estos momentos el máximo responsable del deterioro institucional en la política española. Evidentemente, no aprobar la política del PSOE ahora, no exime de la responsabilidad de haberla apoyado en el pasado, de no haber defendido en Europa, cuando Rosa Díez era la máxima responsable de su partido un discurso de lo que estaba ocurriendo en España. Otra forma de hacer las cosas, con extraordinaria coherencia con las ideas que ha defendido siempre es la conducta de María San Gil, abandonando su acta de diputado en el Parlamento Vasco, y también el Partido Popular, retirándose de la política.
En algunas ocasiones, el silencio de una sola persona tiene mayor valor que todas las palabras pronunciadas por una congregación de políticos.
Erasmo de Salinas
En el Foro de Ciudadanos en la Red hay numerosa y variada información sobre el tema gracias a los participantes en el mismo, frustrados en su mayoría por la evolución de la formación política.
También en el Blog de Ciudadanos en la Red hemos denunciado en varias ocasiones las dificultades que está encontrando esta formación política para avanzar por la senda de la Ley de Partidos, que incumple de forma flagrante, al igual que el Artículo 6 de la Constitución Española.
Al partido de Rosa Díez y Carlos Martínez Gorriarán le está ocurriendo prácticamente lo mismo que le pasó a Ciutadans, aquella formación política que impulsó Albert Boadella y que hoy se declara abiertamente de centro izquierda no nacionalista, para intentar arrebatar votos al PSC.
En UPyD no fluye la democracia, y según información recibida en la redacción de nuestro blog, el número de bajas en el partido es creciente, algo realmente dramático en un partido que ha iniciado su andadura política apenas hace un año. ¿Qué ha hecho que ilusionados militantes -muchos provenientes de la debacle de Ciutadans tras el último Congreso de este partido- se vayan del partido de Rosa Díez?.
En mi opinión hay varias razones que han motivado el no crecimiento de la formación magenta, a pesar de las declaraciones triunfalistas que hace Carlos Martínez Gorriarán en su blog.
1) El partido que se anunciaba transversal en su comienzo se ha escorado demasiado hacia la izquierda, negando la presencia de opciones liberales en su dirección. Personajes como Vargas LLosa, Mikel Buesa, y Albert Boadella, hace tiempo que han dejado de expresar su colaboración con el proyecto. Otra opción más que busca participar del espacio electoral del centro izquierda.
2) La dirección política y las distintas territoriales del partido han sido ocupadas por antiguos militantes del PSOE, fundamentalmente de la corriente "socialistas en positivo". La presencia de Sosa Wagner como candidato capital a las elecciones europeas, sin haber consultado con las bases del partido, es un signo esclarecedor.
3) El programa político que se ha visto hasta ahora en UPyD adolece de fuerza y coherencia en una época extraordinariamente difícil en la política española. Se recrea en los estereotipos de costumbre: laicismo radical, educación para la ciudadanía, no nacionalismo, populismo de Rosa Díez, denuncia de las aberraciones políticas de sus competidores, condena del terrorismo, réplica de los mismos errores de los demás partidos políticos españoles.
4) Han comenzado los expedientes disciplinarios contra los discrepantes, el desplazamiento, persecución y purga de los opositores a la dirección política, que lo único que piden es democracia y comunicación directa entre los militantes del partido.
5) El partido que se anunciaba como revolucionario en su objetivo de cambiar realmente las cosas en la política española, ahora se conforma exclusivamente con alcanzar una cuota de representación y poder, mientras Rosa Díez se recorre las plazas diciendo en voz alta lo que pensamos muchos españoles, para regalarnos el oído a los ciudadanos en la captura de votantes esquilmados. El modelo de un Estado fuerte, la ausencia de criterios claros a la hora de defender la Constitución española, la ausencia de éxito del Manifiesto por una Lengua Común, con gran apoyo mediático, al que se adhirió el PP, el Mundo, Libertad Digital, etc... (250.000 suscriptores es el 0,5 % de la población española). Se busca el cambio de la Constitución Española para corregir los efectos electorales de las fórmulas que perjudican a la opción política magenta, olvidándose de promover la lucha para que se respeten sus contenidos vigentes, transgredidos por el Gobierno, y obviados por la oposición.
6) Situaciones como las vividas en Cataluña y Galicia, demuestran que los militantes de base del partido no comparten las imposiciones organizadas desde la cúspide. La situación en Madrid es ambigua, de tensa espera. Sin siquiera una pequeña autocrítica de lo que está ocurriendo por parte de los seguidores del partido, no hay muchas posibilidades de que el proyecto pueda salir adelante con una cota mínima de libertad, igualdad, justicia y democracia en su seno. ¿Cómo se puede decir a la población española que se lucha por la democracia, cuando no se respeta ni en el propio partido que emite el mensaje?.
Lástima, en este blog apoyamos en su día la irrupción del partido magenta en la política española, hoy tenemos que reconocer que nos equivocamos y pedimos disculpas a nuestros lectores por haberles confundido en su elección.
UPyD, lamentablemente, dista extraordinariamente de ser el partido que pueda recoger a los discrepantes de este país, ni a los socialistas cuando el PSOE está gobernando, ni a los populares cuando se ha mostrado claramente de izquierdas, sin dar opción al anunciado transversalismo.
De la selección de representantes políticos que proviene de criterios democráticos, se ha pasado a la selección de militantes que pueden o no pueden participar en el proyecto, fundamentando la decisión exclusivamente en el criterio de si comparten absolutamente lo que se establece en la dirección política, o piensan por sí mismos, que en su caso son relegados o expulsados del partido.
Quizás la opción de futuro podría estar en permitir que la democracia decidiera quienes deben ser los representantes públicos del partido, aunque pienso que a estas alturas, la ofuscación de la dirección, el miedo a la libertad, y el clima de desconfianza y discrepancia enmascarada en el que se vive, han hecho que el partido magenta haya perdido definitivamente el tren de la historia política de este país, exactamente lo mismo que le ha ocurrido a Ciutadans.
Por último, un partido que se asocia y sostiene exclusivamente sobre el discurso de su lideresa corre un riesgo muy elevado de fracaso, pongamos por caso que desde el PSOE se hace una campaña contra Rosa Díez, mostrando los errores que haya podido cometer mientras militaba y representaba a su antigua formación política. Por otra parte, el PSOE es en estos momentos el máximo responsable del deterioro institucional en la política española. Evidentemente, no aprobar la política del PSOE ahora, no exime de la responsabilidad de haberla apoyado en el pasado, de no haber defendido en Europa, cuando Rosa Díez era la máxima responsable de su partido un discurso de lo que estaba ocurriendo en España. Otra forma de hacer las cosas, con extraordinaria coherencia con las ideas que ha defendido siempre es la conducta de María San Gil, abandonando su acta de diputado en el Parlamento Vasco, y también el Partido Popular, retirándose de la política.
En algunas ocasiones, el silencio de una sola persona tiene mayor valor que todas las palabras pronunciadas por una congregación de políticos.
Erasmo de Salinas


