Manifiesto el de UPyD en defensa de una lengua común, manifiesta, la ignorancia de la ministra de igualdad cuando afeminó la realidad, largando una "miembra" con la esperanza de que fuera el paso definitivo para la generalización de la degeneración semántica. La pillaron con las manos en la masa y le echó la culpa a El Salvador, donde nadie dice esas cosas, y en su contumacia cansina paso lista de mujeres en la Real Academia Española de la Lengua, encontrando sólo tres, lo que le hizo exclamar algún improperio. Hoy el ministro de cultura le ha tenido que vetar la idea de hacer bibliotecas sólo para mujeres. ¡Que la detengan, que es una peligrosa!.
La ministra de educación, política social y deporte, Mercedes Cabrera ha dicho que el español está garantizado por la LOE en todo el territorio nacional, y ha subrayado que su departamento se ha comprometido con el cumplimiento de esta norma y se ha quedado tan fresca como es al natural.
El Manifiesto de UPyD o "de los intelectuales" está recogiendo firmas por doquier, 35.000 en el primer día, numerosos medios de comunicación se han encargado de su divulgación y suscripción. Algunos compañeros de Ciudadanos en la Red lo han suscrito porque consideran que es una oportunidad de cambiar las cosas. Savater ha dicho que hay que cambiar la Constitución para dejar las cosas claras, (¿acaso no lo están ya?); Carmen Iglesias una de las tres académicas de la lengua ha dicho que no se trata del idioma, sino de los derechos de los ciudadanos.
Un servidor, que lleva dos artículos refutando el mencionado manifiesto, no puede declinar en su argumento del regreso de los viajeros a Marte que han aterrizado hoy en nuestro país en su representación intelectual, y han descubierto de pronto que el idioma español se nos está yendo por el sumidero que han abierto desde hace varías décadas los nacionalistas en los territorios "hispanicidas".
No tengo motivos para creer en el citado manifiesto, cuando tras su lectura descubro que describe una situación de injusticia, de inconstitucionalidad, de inequidad, de opresión, de organizado delito, y ni siquiera expone las causas del problema, sólo las consecuencias. Pero, ¿quién mató al comendador?, ¿otra vez Fuenteovejuna?. Indescriptible la holganza de los preocupados.
Seamos sinceros por una vez, si hay un delito de Estado, que alcanza la proporción de crimen contra nuestra Constitución, tendrá que haber algún responsable, digo yo. ¿De que le sirve el Manifiesto a las generaciones que han sido subyugadas por el nacionalismo desde hace décadas?. ¿Pero no es el PSOE, en sus versiones periféricas, el que permite en Cataluña, Baleares y Galicia que se siga sumergiendo a la población española de sus comunidades con la anuencia del PP?. ¿Pero qué han hecho los políticos de los partidos nacionales hasta ahora por defender nuestro idioma de la depredación nacionalista?.
Nunca he creído en la política de hechos consumados, porque siempre me ha parecido un brindis al sol electoral por parte de los partidos políticos. Desde hace años, periódicamente hay un rebrote de racionalidad efímera, que solicita al poder el respeto a los derechos constitucionales, la última fue la de Francisco Caja y sus cincuenta mil firmas, y cuando acudió al Parlamento, los políticos le dejaron prácticamente sólo. Y no tuvo mayor trascendencia. Luego vino la del padre de Mariluz, y Zapatero le prometió justicia (?).
De una realidad reconocida por nuestra Constitución, que la lengua castellana es el idioma oficial del Estado español, hemos pasado a la reivindicación de nuestro idioma con un manifiesto, que ya no sirve. La línea de buena voluntad fue sobrepasada hace años por los nacionalistas, y asistimos a un delito, a la conculcación de nuestros derechos constitucionales, y el Manifiesto pide "piedad para el español", por numerosas razones, pero no porque sea un derecho establecido con claridad en nuestra Constitución, y a punto ha estado de pedir clemencia futura para los responsables del "hispanicidio".
Retroprogresismo en su apogeo, cuando el Gobierno del Estado español no cumple, ni hace cumplir nuestra Constitución, se unen los intelectuales y "nos salvan" con un Manifiesto por una lengua común, que los nacionalistas y los socialistas van a utilizar como papel higiénico.
¿Pero si Rodríguez Zapatero le debe su victoria en las urnas precisamente a los resultados obtenidos en Cataluña y el País Vasco, por haber convertido su partido en nacionalista moderado en estas circunscripciones alguien espera que le vaya a hacer caso a un Manifiesto?. ¿Pero a quién pretende engañar esta gente?.
La explicación del asunto es mucho más sencilla, vienen las elecciones en Galicia, el País Vasco y Europa. UPyD necesita llevarse el voto español de las comunidades nacionalistas para que el PSOE no siga gobernando con los segregacionistas. Al fin y al cabo que es UPyD más que el PSOE reconstituido, sin su querencia por el nacionalismo.
Si se lee el Manifiesto con detenimiento está claro que no dice ni una palabra de quien ha sido el partido o partidos que han permitido la erradicación del español en las comunidades mencionadas.
Treinta años de opresión nacionalista a los ciudadanos españoles no se resuelven con un Manifiesto firmado por todos los intelectuales del país. Los españoles sumergidos en catalán, vasco o gallego durante estos treinta años claman justicia, porque también han sido víctimas del terrorismo, de la violencia cultural de los nacionalistas contra nuestro idioma, han sido acosados y acusados, perseguidos, esquilmados de sus derechos, ¿para nada?.
Los precursores del Manifiesto quieren una ley de punto final, ahora, ahora que la batalla está perdida desean firmar el armisticio, ahora que los nacionalistas se han adueñado de la cultura en sus comunidades y han erradicado lo español, ahora es cuando los intelectuales, UPyD y todos los firmantes se han acordado de que tenemos un problema con el español.
Qué exijan un juicio por crímenes de Estado contra los ciudadanos españoles a quien corresponda y se dejen de zarandajas. Los desaparecidos del español, los que no han tenido ni siquiera la oportunidad de educarse en nuestra lengua común, los que han pasado años en los vuelos escolares de la muerte de nuestro idioma organizados por el PSOE y los nacionalistas, también esperan que Garzón haga justicia.
Yo no firmaré el silencio y la ceguera ante un daño irreparable, sin que juzgue a los culpables, sin que haya una reparación de la lesión, sin que brille el Estado de Derecho. No firmaré la renuncia a nuestros derechos, me parece soberanamente injusto con las víctimas, y de extraordinaria lenidad con los responsables. No ha habido equívocos casuales, ni en el tiro en la nuca de ETA, ni en el secuestro cultural de nuestros hijos por los nacionalistas. Yo no perdono, ni olvido.
Erasmo de Salinas
