desde 2.006 en Internet

Mostrando entradas con la etiqueta Progresismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Progresismo. Mostrar todas las entradas

domingo, 21 de julio de 2013

Tonterías, las justas, señor Malvar


El redentorismo post zapateriano se está poniendo de moda, todavía hay talibanes por los panfletos que tratan de convencer a los españoles de que Zapatero no fue un error, ni una enorme equivocación de los españoles que decidieron apoyar a alguien que les embaucó de todas las formas posibles; desde prometer pleno empleo para alcanzar la cifra de paro más elevada de nuestra historia, hasta asumir que los atentados de ETA fueran “accidentes”, o que los brotes verdes, terminarán siendo morados, para los de su partido. No había crisis económica sólo una desaceleración discreta, le permitió a este farsante, ganar las últimas elecciones del PSOE, que nunca más volverá al Gobierno de este país y eso es lo que tiene desesperados al millón de “colocaos” que están a punto de perder, o ya han perdido, su condumio. ¿Y de qué va a vivir tan “buena gente” que así lo ha estado haciendo durante la última década por amor al carnet?

En fin, de estas cosas y de otras, se nos va haciendo la vida. Hoy, he leído  un artículo en el diario digital Público, que otrora fue de papel, cuando había subvenciones al amigo Roures, maoísta como Zapatero, de un señor que se dice periodista y escritor, y se anuncia, a sí mismo, como un profeta de la postmodernidad perdida. El título de la obra es: “Ana Mato es un tío”, en él se despacha, sin recato ni mesura alguna, con sarcasmo de todo a un euro, mezclando en prodigiumque confusionis, el gürtell, la fertilzación subvencionada  por el Estado a lesbianas y solteras, la iglesia, una violación en Dubai a una noruega que terminó en la cárcel por mantener relaciones sexuales fuera del matrimonio, Ana Mato, Aznar, Alejandro Agag, la pertinaz sequía de pasta pública a los defensores de sus pretensiones,  y unas cuantas de sus esperpénticas elucubraciones personales, sobre el ser y el tiempo, y las divagaciones grotescas y provocativas que caracterizan a un laureado y reconocido progresista, convencido de que en este mundo no hay más verdad que la suya.

El artículo ha tenido cierto éxito entre las redes sectarias que acompañan a estos aspirantes a imanes habitualmente, siempre convencidos de que el mahdi de las cejas regresará algún día para devolver este país a la vanguardia del narco-progresismo construido con agitación y propaganda, a golpe de talonario del partido a sus ensalzadores y veneradores. Un comentarista inicia las jaculatorias del siguiente cariz, no tamizado por el sentido común: “Aníbal, te has pasao; ese escrito no lo mejora ni dios y como éste no existe, resulta que tu escrito es inmejorable. O así me lo parece. ¡Enhorabuena!“ (sic).

Nada que añadir, este es un país libre en el que cualquiera puede opinar de la forma que bien le parezca, pero también ser contestado y refutado, si fuera necesario, y en este caso lo es.

Si el señor Aníbal Malvar, hubiera dicho que la ministra de sanidad Ana Mato, posiblemente implicada en casos de corrupción, no tiene ni puta idea ni de sanidad, ni de asuntos sociales, al igual que no la tenía su predecesora, Leire Pajín, posiblemente estaría de acuerdo con sus conclusiones, pero lo que no se puede hacer es mezclar medias verdades, con mentiras, para extraer conclusiones definitivas que abocan a los habitantes de este país a la estupidez propagada y prolongada.

No sé si el señor Aníbal Malvar reúne en sus atributos la condición de experto sobre el tema desde el que propaga su opinión, con ese sectarismo que caracteriza a los vanguardistas avanzados, que se resume en considerar atrasados o retrasados a todos los que no piensen como él;  pero a la vista de lo publicado en Público, creo que carece del conocimiento suficiente para establecer algo más que una soflama vacía de contenido, aunque con carcasa de magisterio, como la que nos ha colocado.

No sé si el señor Aníbal Malvar, por eso de no disparar sin municiones, se ha parado a estudiar el tema del que prodiga sus diatribas con un mínimo rigor y dedicación,  más bien creo que no, porque si lo hubiera hecho, tendría que saber que en un país tan atrasado como Francia, gobernado por un Presidente socialista, la “reproducción asistida pública” a lesbianas y solteras, no sólo no está subvencionada, sino que está prohibida por ley. ¡Retrógrados que son estos franceses, por Dios bendito!.

También debería conocer que en numerosos países retrasados en libertades civiles y derechos humanos, como Estados Unidos, Noruega, Suecia, estas cosas de subvencionar la fertilización artificial de lesbianas y solteras no ocurren y en otros como Alemania, Italia y Reino Unido, la normativa es tan restrictiva que la mayoría deciden hacerlo "por su cuenta" en Bélgica, Dinamarca, Chequia y España, países en los que las leyes al respecto son más permisivas.

El señor Aníbal Malvar tendría que explicarles a los desvalidos de este país que están haciendo dieta involuntaria, a los desahuciados por no poder pagar la hipoteca de su vivienda, a los comensales habituales de los comedores sociales, a los seis millones de parados que no encuentran trabajo y a los pensionistas que tienen que pagar sus recetas por enfermedades comunes, así como a todos los españoles que han perdido un 30 % de media en sus ingresos con la crisis que era una desaceleración, que lo importante para que España salga de la crisis y no perdamos el tren del progreso en la Historia, es que el Estado siga subvencionando la reproducción asistida de lesbianas y solteras, porque lo prioritario debe prevalecer sobre lo accesorio y secundario, para que el señor Aníbal Malvar y sus seguidores se sientan orgullosos de vivir en el país más avanzado del planeta en esas cosas que han permitido vivir magníficamente hasta ahora a la legión de agentes y agentas de género que lo hacían a costa del erario público, y pretenden seguir haciéndolo, criminalizando el sentido común, que por cierto, es el menos común de los sentidos.

Enrique Suárez



sábado, 28 de abril de 2012

Paro, deuda, pobreza, miseria y desasosiego: por todo lo logrado

"Los socialistas han incendiado el país, para echarle la culpa a los bomberos del PP de no saber apagar el fuego que ellos mismo han creado, intencionadamente, y seguirán echando gasolina a las llamas, hasta que ya resulte imposible apagarlo"


Ingratos españoles que no muestran su complacencia con la magna obra desarrollada por los socialistas durante los últimos años. Ni una ovación cerrada por habernos llevado al progreso de Socialistán han recibido las legiones de Pablo Iglesias, por habernos integrado en la Alianza de Civilizaciones, por apartarnos de la pérfida Europa gobernada por la derecha y alejarnos de infierno capitalista definitivamente. Ni una frase de ánimo por habernos endeudado hasta donde no podemos pagar, por haber descubierto que el mundo se divide en ciudadanos y ciudadanas, por haber alejado a los jóvenes de su futuro para siempre, y a los viejos de un bienestar merecido, por habernos ocultado la realidad en la que vivíamos para que no nos sintiéramos desvalidos y así seguir ganando elecciones. Nada, ni gracias, que pueblo más desagradecido el español.

¿No han tratado de satisfacer a todos los marginados de la historia los discípulos de Zapatero?, convirtiendo a terroristas en “hombres de paz”, considerando que los yijadistas del 11-M auténticos aliados que trabajaban a su lado para sacarnos de la guerra de Irak (mientras permanecíamos en la “misión de paz” de Afganistán, con más de cien muertos), no han creado más desigualdad territorial que ningún gobierno anterior entre todos los españoles, no han roto con la Constitución tantas veces para avanzar hacia la nada. ¿Cómo se puede ser tan desalmado para no ver lo que han hecho para que España se convierta en Socialistán?.

Sí, es cierto, los que se van quedando en la cuneta de la historia al borde de la marginación, deberían estar agradecidos porque con su sufrimiento se construye el Socialistán, en lo que antes era la discutida y discutible España. Los jóvenes sin trabajo, las mujeres con menos derechos, los inmigrantes descolocados, los pensionistas paupérrimos, los trabajadores sin trabajo, todos los que hoy sufren en España, no se inmolan por nada, porque gracias a su dolor y su miseria, el socialismo se hace más fuerte y aquellos que los representan más poderosos.

Cierto es que la derecha ha triunfado en las últimas elecciones, pero ya vemos lo que está haciendo: recortes sin sentido, barbaridades sociales, explotación sin límites de los ciudadanos. Eso es lo que nos puede ofrecer la derecha, ante el escenario de paz y amor que había creado la izquierda, de forma artificial, multiplicando la deuda pública por dos en los últimos cuatro años, elevando el déficit al 8,5 %, y acumulando más cinco millones y medio de parados.

Quizás algún mal pensado, posiblemente de la execrable derecha, se atreva a decir que los socialistas han creado en los últimos ocho años una profecía autocumplida, llevando este país al escenario más favorable a sus intereses ideológicos, partidarios y electorales. ¿No hay más pobreza, miseria, paro, ignorancia, corrupción, e injusticia que cuando ellos llegaron al poder? ¿Acaso no tenían razón cuando ofrecían progreso para que regresáramos veinte años al lugar donde sus postulados eran más valiosos?. No hemos retrocedido hasta formar la cola de Europa por nada. España ha avanzado hacia el socialismo, creando electores socialistas del futuro desde el poder, deteriorando la convivencia, las condiciones de vida, incrementando el malestar de los ciudadanos, las frustraciones, los conflictos y la desesperación. Para eso sirve la tensión, para crispar y mover conciencias hacia el engaño. Este país nunca ha vivido tan crispado, tan alterado, tan desnortado. ¿No es acaso progreso que hoy haya más pobres que hace ocho años, más parados, más desahuciados, más marginados y más aplastados sociales?.

Algún día los españoles se darán cuenta de lo que le deben al socialismo, que ha actuado desde el sectarismo más infame y el despotismo más delustrado para crear socialistas de forma violenta, con la coerción de la necesidad y el aherrojamiento doctrinario, cultivando la crisis como un semillero de su porvenir. Lo que quizás algunos no lleguen a comprender es como tras haber gobernado el socialismo, la gente está mucho peor, peor incluso de lo que nunca ha estado con un gobierno de derechas, en la historia de la democracia española.

El talante precisamente consiste en aborrecer el talento, en apartar a los que saben de las decisiones importantes, en alejar las soluciones, en crear desasosiego, en criticar todo lo que se hace correctamente para que las cosas se hagan mal a propósito. Cuanto peor para España y los españoles, mejor para los socialistas.

Si las cosas se hicieran bien la gente mejoraría en sus condiciones vitales, en su bienestar, en su calidad de vida; habría menos gente sufriendo, no habría tantos españoles pasándolas putas, no volvería a haber miseria, ni incertidumbre, el mundo sería más justo y equitativo, las leyes se respetarían, las instituciones funcionarían, el Estado podría tener sentido, los políticos responderían de sus actos, ¿pero entonces de qué vivirían los socialistas? ¿qué utilidad tendrían los parásitos que viven de que haya más miseria y podredumbre? ¿cómo podría decir Rubalcaba que la culpa la tiene la derecha, sin haber creado previamente las condiciones para que la derecha "parezca" culpable, cuando intenta resolver los problemas que los socialistas han creado en España?

Hay que salir a la calle compañeros, no permitamos que el socialismo se extinga para siempre en España, el gran proyecto de Zapatero debe sobrevivir a cualquier precio: Socialistán, está en peligro, no permitamos que la derecha arregle este país de ninguna forma, porque el sufrimiento de 47 millones de españoles es indispensable para que se convenzan de que el socialismo y quienes los representan son los buenos de esta película, porque aunque vivan y se comporten como los de la derecha, porque aunque tengan más privilegios de los que podrían haber soñado en su vida en el mundo en el que vivimos los demás y con menos méritos, porque aunque nos lleven a la mierda, nos dicen que luchan por nosotros, por nuestro bien y el de toda la humanidad, aunque los únicos que se beneficien de esta magnífica representación teatral sean los que tienen el carnet en la boca al recibir la nómina todos los meses, mientras que sus defendidos se van quedando sin trabajo, más pobres, más alejados del bienestar, más confundidos y engañados.

Gracias al socialismo y los socialistas España está como está, ahora que lo arregle la derecha, para que puedan seguir viviendo del cuento los que dicen que nos defienden mientras viven a costa de nuestro sufrimiento, haciendo exactamente lo contrario de lo que necesitamos. ¿Cómo van a permitir los socialistas que se resuelva la crisis con el trabajo que les ha supuesto crearla para labrarse un futuro esperanzador, mientras este país y este pueblo se van a la mierda?

Enrique Suárez



miércoles, 29 de junio de 2011

"La Batalla" de Arthur C. Brooks


A todos los damnificados del socialismo

Arthur C. Brooks(*), considera que el nuevo eje de conflicto cultural, social y político en los Estados Unidos no gira sobre el racismo, las armas, el matrimonio gay o el aborto; sino entre una minoría socialista que busca la redistribución de la riqueza (la coalición del 30%) y una mayoría que apoya el libre mercado y la ética del trabajo (la mayoría del 70%).

A pesar de que la mayoría de los norteamericanos creen en la libre empresa y la libertad de mercado, la izquierda establece un dominio sobre una clase social diversa que va desde conocidos actores de Hollywood, hasta profesores de Universidad, pasando por periodistas, intelectuales, activistas y creadores de opinión a sueldo. Esta coalición ha funcionado como un lobby relativamente organizado que trata de implantar el socialismo en los Estados Unidos de América, sin prisa, pero sin pausa. Mientras los movimientos de la derecha republicana como el Tea Party se muestran abiertamente en sus manifestaciones, este grupo actúa de forma sinuosa tratando de controlar la opinión pública desde los medios de comunicación y diversas plataformas organizadas.

Utilizando los recursos de la retórica, la propaganda, la manipulación de la información, la censura y la intoxicación han logrado imponer entre los sectores menos formados y los menos expertos (desinformados, jóvenes, desarraigados, inmigrantes, desempleados habituales y algunos aventureros) la especie de que la redistribución de la riqueza, a la larga, es la mejor forma de evitar conflictos sociales, aunque se creen diversos problemas en los comienzos de su implantación. Expertos en comunicación diseñan las estrategias de proselitismo, considerando que el socialismo es la única opción moral, y que los valores tradicionales de los norteamericanos, los descritos magníficamente por Alexis de Tocqueville en su día, en La Democracia en América, están devaluados, son anticuados y resultan inservibles para los tiempos actuales. Así la competitividad, la superación personal, la cultura de la libertad, el esfuerzo personal y la ambición emprendedora en búsqueda de la felicidad personal, son elementos nocivos para la convivencia.

Desde las posiciones de la izquierda norteamericana se habla de moralidad, del bien y del mal con facilidad, considerando que las opciones colectivas son la únicas válidas para el futuro, el socialismo es imprescindible. Los derechos están antes que los deberes, y el Estado debe convertirse a medio plazo en el sustituto de la Divina Providencia. ¿Y quién paga los gastos?. Eso es lo que menos importa, en este recreo social que pretenden implantar los activistas del progreso: lo pagarán los que trabajan, que tendrán que trabajar cada día más para mantener cada día a más personas sin trabajar con más derechos y prestaciones públicas, y si no llega, siempre se puede incrementar la deuda o enajenar el patrimonio público, lo importante es satisfacer las necesidades y deseos de los ciudadanos, sobretodo de los más desafortunados, los que menos han hecho por sí mismos, los que pudiendo trabajar se acogen a subsidios y los que están dispuestos a votar por aquellos que les ofrezcan la vida más fácil con el mínimo esfuerzo, porque en realidad, es la mejor forma de asegurarse un futuro triunfo electoral permanente.

El argumento clave de Brooks quer recorre las páginas de su libro La Batalla, no es otro que la libre empresa, el mercado y el capitalismo, no son, a pesar de lo que traten de imponer sus detractores, más que una evolución del humanismo, que pretende que los seres humanos, en libertad, se puedan desarrollar en plenitud, sin límites impuestos por doctrinas materialistas falaces, que lo único que pretenden es derribar el sistema norteamericano fundamentado en el derecho inalienable de cada ser humano a buscar su felicidad, siempre que respete las leyes y pague sus impuestos.

La libre empresa no es, por tanto, una alternativa económica, sino una condición de identidad que nos procura significado y soberanía, nos concede poder individual y nos permite mantenernos independientes, en un ámbito de pluralidad, un antídoto contra la servidumbre al mismo mercado y al Estado, máximas representaciones del poder.

Brooks argumenta que es la Izquierda la que es totalmente materialista, porque asume que redistribuyendo el dinero puede redistribuir la felicidad, sin embargo lo que se ha visto a lo largo de la historia es que toda intención de redistribución por parte del Estado siempre ha conducido a la miseria, porque el dinero recibido que no ha sido ganado enferma la cultura del esfuerzo y la actividad creativa emprendedora, que son los verdaderos caminos a la felicidad, tanto individual como colectiva.

El engaño está servido para los espíritus menos críticos y adocenados, porque si se premia no hacer nada igual que trabajar denodadamente, quien trabaja más cada día lo hará menos y quien no trabaja, seguirá sin trabajar. La idea de la redistibución por motivos de moralidad pública, es posiblemente la más perniciosa contra los valores occidentales, y además resulta extraordinariamente injusta: ¿Qué tiene de justo tomar el dinero ganado por una persona y dárselo a alguien que no se ha esforzado lo más mínimo por obtenerlo? ¿Qué tiene de justo que les paguen lo mismo a dos personas, una que trabaja todo lo que puede y otra que no trabaja, aunque pueda? ¿Hasta que punto las prácticas de redistribución indiscriminadas no fomentan el parasitismo social?.

De la propaganda sólo comen los que la hacen, mientras que todos los demás la pagan. Quizás mañana, de seguir así, sea necesario abolir la ópera, cerrar las universidades, enajenar el patrimonio público, homegeneizar todo pensamiento y limitarse a ser lo que el Estado decida, como en la ucronía descrita por Aldous Huxley en Un mundo feliz o la utopía de 1984 o La Rebelión en la Granja de Orwell. Cuba es un espejo para los Estados Unidos que pretende la coalición del 30 %.

La obra de Brooks nos recuerda las de autores que han considerado el socialismo como la doctrina política más perniciosa, desde Alexis de Tocqueville, (que decía que era incompatible con la democracia), hasta Ayn Rand, Hayek, Arendt o Milosz.

(*)Brooks es una figura reputada y de gran prestigio en el panorama económico mundial como presidente del American Enterprise Institute -el think tank conservador más importante de Estados Unidos-. Además, sus tesis han tenido buen calado en el discurso del Partido Popular en nuestro país. El ex presidente del Gobierno José María Aznar, que escribe el prólogo, se inspiró en él para crear FAES.

Enrique Suárez

miércoles, 6 de octubre de 2010

Al fin, aquí yace ZP


Quizás la más penosa de las circunstancias que atraviesa el actual Gobierno de España, sea la desaparición paulatina de todos los intelectuales que lo apoyaron en su día, que invitaron a confiar en el Presidente José Luis Rodríguez Zapatero. Este fenómeno se extiende a la izquierda española en general. Jamás en su historia ha estado arropada de forma tan penosa por aquellos que ofrecen sus ideas, erróneas o no, para que la sociedad avance por un camino de progreso. ¿Qué peso tendrá la soberbia ejercida desde el poder de La Moncloa en esta deplorable circunstancia?. Nunca la soberbia había coronado a un lider socialista, como ha ocurrido en esta ocasión.

Una izquierda sin intelectuales es como un jardín sin flores, pero ni desde España ni desde el extranjero nadie con racionalidad demostrada se atreve a defender la deriva del gobierno socialista, bajo la batuta de este personaje de zarzuela que dirige el país, que un día prometió pleno empleo, otro nos habló de la envidiable situación económica de España, de la que presumía ante los líderes de otros países y más tarde se inventó la desaceleración para sucederse a sí mismo, mintiendo a los españoles con el apoyo de su ministro Solbes, que en memorable actuación, rebatió a Pizarro la posible existencia de una crisis en España.

El socialismo español se ha convertido en un survival ideológico en Europa, junto con Portugal. El mal ibérico, endémico y voraz, vuelve a apartarnos de los caminos europeos. Los países avanzados de Europa poco a poco han ido dejando de estar gobernados por socialistas. Europa se vacuna contra una ideología que sigue levantando el puño y que realmente se ha quedado vacía de contenido. La izquierda europea se ha ido desinflando tras la caída del Muro de Berlín en 1989. Francia, Alemania, Italia, Reino Unido, Holanda, Suecia, Bélgica, Hungría, Polonia, Dinamarca y algún otro país hace tiempo que no están gobernados por la izquierda, que solo ha entrado a gobernar últimamente en la depauperada y asfixiada Grecia.

Hay una delgada línea roja que separa los paises que realmente han progresado de los que han decaido, que son los que precisamente ofrecen soluciones progresistas: España y Portugal. Está claro que el progresismo en realidad está reñido con su objetivo declarado, de lo que se deduce que más bien es regresismo, estancamiento, despilfarro, endeudamiento, grandes inversiones públicas que no producen rentabilidad. El progresismo si consigue que avance la ignorancia, el desempleo, el endeudamiento, la miseria y se reduzca el bienestar social de la totalidad de los españoles, mejorando exclusivamente las economías más privilegiadas y las más apesebradas. Paradójicamente la inversión social ha conseguido su objetivo pero de forma inversa, hoy los ricos son más ricos, las clases medias más pobres y la miseria ha crecido en nombre del socialismo.

De nada han servido todas las políticas espectáculo de los gobiernos de Rodríguez Zapatero, ni siquiera para detener el declive o enlentecerlo. España está asfixiada económicamente, teniendo que dedicar un 20 % de los ingresos del Estado a pagar los intereses y la amortización de la enorme deuda contraida por el Gobierno español. Ni planes E, ni Alianza de Civilizaciones, ni este es nuestro Estatut, ni negociaciones con ETA, ni apuesta por la economía sostenible, ni brotes verdes, ni nada de nada puede detener la caída del Gobierno.

Nadie con criterio en este país que no sea socialista declarado y apesebrado se atreve a romper una lanza por este Gobierno. Los más generosos se conforman con no hacer más leña del arbolo caído, porque el Presidente y su Gobierno están descontados hasta por los propios socialistas. Ahora queda contemplar la larga agonía que les espera, porque nadie se contaminará lo más mínimo con el leproso.

Juvenal en sus Sátiras dejó escrita la siguiente frase para delatar a los tiranos: Hoc volo, sic iubeo, sit pro ratione volutas (lo quiero, lo mando, sirva mi voluntad de razón). Con propaganda y sin ideas la realidad termina alcanzando a los tramposos, a los que engañan a la gente que ha confiado en ellos. Hoy el Gobierno está desnudo, ha envejecido de forma acelerada y sabe próximo su final.

Bruto, perdón, Tomás Gómez le ha asestado la última puñalada a César, perdón, José Luis Rodríguez Zapatero. Todo esto durará lo que tarde en desangrarse el aspirante a emperador que solo era zapatero, el porvenir de una ilusión que nos ha costado la ruina a los españoles, a mayor gloria del socialismo, que dejará que su lider se desangre como chivo expiatorio.

El estadío final de la descomposición comienza, Zapatero apesta a cadaver político, el socialismo en España morirá con él. La Moncloa cada día se parece más a un panteón. Los españoles deberíamos ser considerados con el personaje que trató de salvarnos de nosotros mismos cambiando todo aquello para lo que no tenía permiso y por suscripción popular encargarle una placa con un breve epitafio en conmemoración de su final político: “Al fin, aquí yace ZP. España no te olvida, te recordamos cada día”.

Biante de Priena

jueves, 10 de diciembre de 2009

Campaña de Navidad: Sienta un progresista a tu mesa también en Nochebuena

Es Navidad, vivimos en el mejor mundo de los posibles y tenemos el mejor Presidente de Gobierno del mundo mundial. Todo es paz y amor, casi todos tenemos el plus en el salón y podemos ver la cuatro y la sexta gratis. No hay trabajo, la educación está echa unos zorros, la economía española es la más deteriorada del mundo occidental, nuestros hermanos musulmanes secuestran españoles por todas partes, y el 1 de enero en ZEUROPA podrán disfrutar de las ocurrencias de ese prodigio de la naturaleza de las cejas circunflejas, que la fortuna nos ha deparado.

Con motivo de tan fastuoso acontecimiento es hora de aproximarnos y cantar todos juntos el Noche de Paz, por eso desde este blog lanzamos una iniciativa singular, que es la de conocer al progresista que estamos manteniendo con nuestros ingresos e impuestos, ¿cómo se llama?, ¿de dónde es?, ¿a qué dedica el tiempo libre?, ¿pertenece a la SGAE?, ¿ha estado apoyando la conferencia de Copenhague?, ¿qué ha hecho por el feminismo?, ¿participó en las manifestaciones del NO a la Guerra?, ¿estuvo recogiendo chapapote en el Nunca Mais?, ¿a qué sindicato pertenece?, ¿cuántos colectivos le tienen como socio?.

Para comunicarte con él o ella, no tendrás problemas si utilizas los consejos que nos ofrece Ann Coulter, sencillos y precisos.

Sentemos a nuestro progresista a la mesa en la próxima cena de Nochebuena, para que coma con nuestra familia ese día ya que come a costa de ella todo el año, para que nuestros hijos le pierdan el miedo a los extraños que nos hacen echar sapos por la boca, para que sepamos como ha podido vivir gracias a nosotros durante el último año, para que nos cuente que restaurantes con estrellas michelín ha visitado, que paises ha conocido y en que hoteles de cinco estrellas ha pernoctado, de que marca es el coche nuevo que ha estrenado y el piso al que se le ha trasladado desde que vive a costa del erario público. Ese progresista representa toda nuestra felicidad, nosotros estamos jodidos, pero él está fenomenal gracias a nuestro trabajo y Zapatero. ¿No es maravilloso?

Esperamos que el Ministerio de Igualdad nos apoye -y subvencione- en la promoción de esta magnífica campaña solidaria:

invita un progresista a tu mesa también en Navidad, ya que todo el año come a costa tuya.

No lo dudes, súmate a esta magnífica campaña solidaria, poniéndote en contacto con La Moncloa, donde te brindarán los datos del progresista que corresponde a tu familia.

Que se vea que somos solidarios, por unas Navidades progresistas, y no escatimes en gastos, que su paladar está acostumbrado a lo mejor.

Observatorio Español "Aprendiendo a compartir" les desea:

Felices Fiestas Progresistas

viernes, 10 de julio de 2009

¿A qué teme Rosa Díez?

Buena pregunta, ¿verdad?. Parece que Rosa Díez no teme a nada, ni a nadie, sin embargo nada más lejos de la realidad, porque Rosa Díez tiene más agujeros personales que una alcantarilla.

Tiene agujeros en sus principios,

Porque nadie ha recorrido el espectro político de este país con mayor desparpajo hacia la gloria personal y el protagonismo histriónico, que este personaje de vodevil rural. Desde su coalición personal con el nacionalismo montaraz del PNV, gobernando con los nacionalistas vascos en los tiempos de plomo y prebendas para los presos de ETA, hasta la defensa endiablada de las víctimas del terrorismo. Desde la oficialidad más estridente en el PSE, hasta la crítica más furibunda en el PSOE. Si una frase la retrata, es la que pronunció el genial Groucho Marx: si no le gustan mis principios, no se preocupe, tengo otros.


Tiene agujeros en sus valores

Una prueba de su ambición es que se ha presentado a elecciones municipales, autonómicas, nacionales y europeas, pocos españoles lo han hecho, creo que es el único caso. Ha cambiado de partido porque cuando compitió con Zapatero en el PSOE, obtuvo un 6 % de votos, algo que no perdonó jamás a sus compañeros. Ha pasado por todos los estados de la representación en su partido, siempre buscando el protagonismo que no le brindaron, y al final, decidió escindirse ella sola, porque muy pocos de los críticos fueron los que la acompañaron, ni Gotzone Mora, ni Nicolas Redondo Terreros, ni Leguina. Fundó UPyD, cuando Basta Ya se había quedado sin fondos y sin proyección política. Ni en su pueblo, Sodupe (Güelles), la quieren demasiado, porque UPyD obtuvo en las pasadas elecciones autonómicas vascas 61 votos (1,69 %)

Tiene agujeros en su honestidad

Se podría recordar el caso del Lino, pidiendo la dimisión de Loyola de Palacio, consejera de transportes de la UE, a sabiendas de que su acusación estaba fundamentada en una infamia, como más tarde se demostró jurídicamente con su absolución, aunque Loyola ya había fallecido, según ha denunciado Jaime Ignacio del Burgo, en su obra “La trama del lino”. También condujo a los tribunales, a nuestro académico y humorista Don Antonio Mingote –algo que nunca le perdonará Alfonso Ussía y muchos españoles- por estropearle con una viñeta su campaña del “ven y cuéntalo” y el protagonismo que esperaba obtener con ella. Ha pregonado por todo el territorio nacional que está en política para procurar la regeneración democrática y la mayor degeneración democrática que hoy existe en España está presente en su propio partido, la UPyD, como han denunciado personajes políticos solventes como Mikel Buesa y Gerardo Hernández Les, periodistas como Edurne Uriarte, filósofos como Gabriel Albiac, y numerosos militantes, a título voluntario, hartos de ser estafados. Dice que su partido no es nada sectario, y en el consejo político fundador se han producido más de un 75 % de bajas, se ha expedientado a coordinadores aceptados por sus compañeros por no ser de la cuerda del Consejo de Dirección, impuesto por Rosa Díez, y se ha blindado su futuro personal en el partido negando las listas abiertas que se habían propuesto, que demandaba histéricamente en su anterior partido, el PSOE.

Tiene agujeros históricos, políticos, culturales y legales

Rosa Díez defiende un Estado fuerte, elemento funcional de la política, sin siquiera hablar de la nación, elemento estructural que soporta la Constitución vigente aprobada por los españoles. Por no hablar del idioma español, se abalanzó en una campaña por una lengua común, que fue un fracaso, y eso que estuvo apoyada por medios como El Mundo o Libertad Digital, quería inventar la pólvora, algo muy propio de su protagonismo, cuando no tuvo inconveniente en participar en la inmersión lingüística que se desarrolló en el País Vasco mientras estuvo de consejera. Su dispersión cultural la disfraza con máscaras de innovación, su crítica pertinaz con todos y con todo, nunca ha dejado que llegue hasta ella misma. Los discursos de Rosa Díez no mantienen coherencia, lo mismo defiende la ampliación de la Ley del Aborto, que su mantenimiento como está, lo mismo pide una reforma Constitucional que respeto para la actual Constitución, lo mismo pide la independencia del poder judicial que la independencia del Sáhara, cuando es incapaz de conceder en su partido ni las mínimas condiciones democráticas. Es un fenómeno de la naturaleza, que funciona orientado por los titulares deseables para la mayoría de posibles electores, una vendedora de discursos, una demagoga inefable. Nunca defenderá una causa minoritaria, por su justificación intrínseca, salvo que conceda dividendos a su fama. Su partido, la UPyD, incumple flagrantemente la Constitución Española y la Ley de Partidos, y las conductas que se desarrollan en su interior, son susceptibles de ser atendidas por los tribunales ordinarios, como algún coordinador expedientado ha sugerido.

Tiene agujeros en su relación con los demás

Quien ha conocido a Rosa Díez, fuera de los escenarios, no podrá olvidarse fácilmente de ella, algo que ha denunciado Mikel Buesa y otros muchos, porque es incapaz de establecer un diálogo sincero sobre planteamientos ajenos, solo admite sus argumentos como válidos, en el consejo político en el que se debatían las listas abiertas para el Congreso de noviembre, amenazó con marcharse del partido si no se votaba favorablemente a lo que ella proponía: que no las hubiera, en un alarde democrático inolvidable. Se rodea en el partido únicamente de los que jamás la contrariarán, y la venerarán siempre.Es incapaz de establecer un diálogo, un debate, una simple conversación, con alguien que no esté dispuesto a darle la razón, la tenga o no.

Pobre España y pobres españoles si llegara a ser Presidenta del Gobierno. Entonces descubriríamos la auténtica personalidad de Rosa Díez, alguien que no dudaría en convertirse en una émula de Fidel Castro o Hugo Chávez, personajes a los que es posible que admire en la intimidad. Seríamos entonces, los ciudadanos de este país, los que tendríamos un auténtico agujero negro del que no podríamos salir jamás.

Definitivamente, Rosa Díez, a lo único que teme es a la libertad, porque la libertad es solo para ella misma, nunca para los demás que la rodean, a los que reserva el papel de siervos, admiradores, edecanes y periodistas con micrófono. El concepto de seres humanos o semejantes no entra en sus planes, porque para Rosa Díez todo, absolutamente todo, humano o material, está en función de sus propósitos personales, para resolver su tremendo complejo de inferioridad. Rosa Díez teme a la igualdad de condiciones con sus semejantes, necesita sobreelevarse más que ninguno, por encima de todos, para sentirse segura, como los grandes déspotas de la historia humana. Vive de la admiración de los demás exclusivamente, sin admiración ajena se marchitaría demasiado deprisa y lo sabe. Así son realmente las cosas, ahora que le sigan dando manos de pintura magenta a la cosa, a ver si arreglan el estropicio.

Nota informativa: El foro de Ciudadanos en la Red, que hoy ha sido hackeado, y en cuyo acto de terrorismo cibernético han participado los muchachos de Territorio Magenta, no se sabe sí envíados por sus jefes, o a título personal, ya funciona perfectamente. Muchas Gracias.



Biante de Priena

jueves, 25 de junio de 2009

Progresar hacia la barbarie


Las aviesas intenciones del progresismo son extraordinariamente peligrosas para el futuro inmediato de la cultura occidental. Esta ideología política residual que proviene del estrepitoso fracaso del socialismo real y la frustración en la implantación mundial de las premisas marxistas, tiene como único objetivo derrocar la razón como criterio válido y valioso en la adaptación de los seres humanos a la vida social.

El progresismo considera que la razón, que ha sido el criterio que ha permitido que la cultura occidental alcance los máximos niveles de riqueza, democracia y libertad en la historia de la especie, es un error, porque no permite que todo el mundo pueda vivir en iguales condiciones, porque no resuelve la pobreza, porque es injusta desde una perspectiva social, y porque está fundamentada en el autoritarismo y el uso y abuso de la violencia, para lograr sus propósitos.

El progresismo entiende, que la razón hegemónica en la cultura occidental es la razón capitalista, fundamentada en el humanismo cristiano y la libertad, estableciendo una delirante visión fantasmagórica de la realidad. El progresismo denuncia la forma de vivir occidental, para aprovecharse de la riqueza acumulada colectivamente en la organización de un mundo a la medida de sus intereses, que no son otros que la ocupación de todos los espacios de poder y la implantación de su tiranía cultural, especialmente en la juventud, con evidentes intereses de perpetuación.

Pero en realidad, el progresismo, es un movimiento detractor de lo existente, un entramado parásito que deconstruye lo edificado, con la intención de reconstruir el mundo a la medida de sus pretensiones, siempre negativas, prestas al conflicto, y dispuestas a culpar a los ciudadanos de sus “pecados” civilizados.

En realidad, el progresismo no quiere cambiar nada, sólo pretende ocupar los espacios de poder, aunque para ello tenga que destruir la cohesión de pueblos y territorios, la coherencia en la interacción de los ciudadanos, la congruencia en la relación de los ciudadanos con las instituciones del Estado. Como cualquier ideología doctrinaria, busca la homogeneidad de caracteres en los seres humanos en un proceso de clonación cultural.

La socialización progresista conlleva la deshumanización de individuos libres para convertirlos en elementos seriados. Tras las palabras huecas del progresismo,se ocultan aviesas intenciones, mucha demagogia, la intención de acabar con las reglas de juego,para implantar otras que permitan que los más incapaces puedan ocupar en la política los mejores puestos, cobrar los mejores sueldos, apartando a los que realmente se los merecen.

Nunca tantos tarugos han estado tan bien pagados en este país, por el único mérito de haber hecho la pelota al cacique de turno, haberse callado la boca ante las inequidades, haber hecho trampas en el juego de vivir.

La única aportación del progresismo actual en España, es haber convertido en ministros y líderes políticos a individuos que en la vida que debemos vivir los demás, habrían tenido serias dificultades para llegar a fin de mes. Auténticos inútiles incultos guían hoy el destino de este país hacia su futuro que será sórdido. De donde no hay no se puede sacar nada.

Nunca las condiciones de los más preparados para la vida han sido peores y nunca han sido mejores las circunstancias en las que viven los más aprovechados, los que no han dado palo al agua, los que se han afiliado a un partido o sindicato exclusivamente para medrar.

Esto es lo que ha traído el progresismo a España, la división en dos clases como en el feudalismo: los que viven con más derechos de los que les corresponden, y los que viven con más deberes de los que les corresponden, los señores de la política y los siervos de la ciudadanía, esta es la igualdad que procura el progresimo, el regreso al clasismo marxista, con los más sectarios en lo más elevado y los realmente diversos en lo más bajo.

Magnífico, hemos conseguido que los más sinvergüenzas de este país estén ocupando los lugares sociales que les corresponden a los más formados, trabajadores, y capaces. Y todavía hay algún ingenuo que piensa que vamos a salir de la crisis, ¿cómo vamos a salir de la crisis si los que mandan necesitan que estemos permanentemente en ella para poder vivir de forma extraordinaria sin merecérselo, a costa de que los que realmente se lo merecen vivan como esclavos?.

Seguiremos en crisis décadas, hasta que la civilización que conocemos desaparezca, convirtiendo el escenario de nuestras vidas en lo que necesiten estos gandules para seguir disfrutando de la vida, mientras todos los demás estamos más jodidos cada día, pagando más impuestos y recibiendo peores servicios, y agotando la esperanza de que las cosas puedan cambiar en el futuro.


Biante de Priena

jueves, 26 de febrero de 2009

Apoya la solicitud para que Emilio Gutierrez sea candidato al Premio Principe de Asturias de la Concordia.


Adjunto texto que acaba de llegar a mi correo electronico


Ante la situación de emergencia Nacional en la que se encuentra España con motivo del asalto a maza limpia del patriota Emilio Gutiérrez, cuya hazaña está dando la vuelta al mundo como claro ejemplo del PELOTARI Español (Léase: Español con un buen par de pelotas), Ubú y los zanahorios han mantenido esta tarde una reunión de urgencia y han decidido:

1.- Proponer Ilustre Candidato Distinguido de la terna, al Héroe Nacional D. Emilio Gutiérrez a la vez que pide al Excmo. Jurado del Premio Príncipe de Asturias que le sea concedido Cum Laude el:

Premio Príncipe de Asturias de la Concordia

ya que, tal como reza en la página de la Fundación,

Será concedido a la persona, institución, grupo de personas o de instituciones cuya labor haya contribuido de forma ejemplar y relevante al entendimiento y a la convivencia en paz entre los hombres, a la lucha contra la injusticia, la pobreza, la enfermedad, la ignorancia o a la defensa de la libertad, o que haya abierto nuevos horizontes al conocimiento o se haya destacado, también de manera extraordinaria, en la conservación y protección del patrimonio de la Humanidad.

el candidato propuesto cumple con sobrada excelencia los requisitos solicitados.


- Restantes acuerdos serán comunicados oportunamente.

En comunicado aparte, el cónclave recomienda al citado PROHOMBRE DE LA PATRIA, un cursillo intensivo para mejorar el swing y cadencia en los mazazos, y así lograr elevar el nivel de eficacia en los impactos.


En España, Día del Inicio de la Rebelión Nacional, 25 de febrero de 2009


Acto seguido, se ruega firma como muestra de apoyo a la solicitud.

viernes, 16 de enero de 2009

Razón y progresismo

Las aviesas intenciones del progresismo son extraordinariamente perjudiciales para el futuro inmediato de la cultura occidental. Esta ideología política residual, que proviene del estrepitoso fracaso del socialismo real tras la caída del telón de acero y la correspondiente frustración en la implantación universal de las premisas marxistas, tiene como único objetivo desplazar a la razón como criterio válido y valioso en la regulación de la convivencia de los seres humanos en sociedad y en su adaptación a las dificultades que acontezcan en sus vidas, sencillamente, porque la razón es incompatible con la percepción de la realidad que favorece sus intereses. La razón fundamentada en conocimientos, experiencias y hechos, expone sus equivocaciones con facilidad, por lo tanto debe ser derribada: pensar es fascista.

El progresismo, que no puede competir con racionalidad, ni siquiera con sentido común, con otras interpretaciones de la realidad existente, denuncia permanentemente la razón occidental, que proviene del desplazamiento de los mitos por el logos que hicieron los griegos, -pretendiendo el regreso al mito, "su" mito- como un instrumento de opresión al servicio del poder, que ha permitido la creación de un mundo inicuo de privilegiados y desposeídos: una tremenda falacia propagandista.

¿Quién no conoce a algún socialista que se dedique a la política o a los sindicatos que no se esté aprovechando personalmente de su estatus predicando "las verdades" para los demás, que a él o ella no le incumben?. Creo que nadie, todos hemos visto como han medrado algunos socialistas gracias a la política en las últimas décadas, cuando antes de entrar en política no tenían otro futuro que el correspondiente a sus cualidades personales.

La tradición racional, a la que debemos la hegemonía cultural de Occidente, las más altas cotas de organización y bienestar social, los más elevados logros científicos y tecnológicos, las máximas cotas de democracia y libertad, los niveles de riqueza económica no superados por otras civilizaciones, molestan a los progresistas, porque ellos no pueden ofrecer alternativa, y lo único que pueden hacer es aprovechar lo creado por otros modelos, para recrearse en sus delirantes pretensiones de forma parásita, porque parásito es aquel que vive a costa de lo ajeno y no de lo propio.

El progresismo -y entiéndase en el concepto que se utiliza desde el PSOE y no en el de oposición polar a las ideologías conservadoras-, es un movimiento político perverso, heredero del socialismo real que alejo del bienestar a millones de personas en el pasado, y sólo puede ofrecer como referentes el comunismo de China o Cuba, la debacle histórica de los países del Este de Europa, en los que la libertad era cercenada cada día, las "demogracias" latinoamericanas de Chavez, Morales, y compañía, y como utopía máxima, las socialdemocracias nórdicas, fundamentadas en una cultura calvinista del esfuerzo colectivo, inviable en los países de ámbito latino, más orientados al disfrute de la vida, que al trabajo y el ahorro.

Por eso los progresistas prefieren la "razón común" a cualquier lógica racional, la razón común es la que proviene de lo que diga la mayoría democrática, como si la mayoría pudiese decidir sobre lo que ignora. Las verdades "democráticas" sustituyen a las racionales. Como decían los anarquistas en la década de los setenta del siglo pasado: "comed mierda, un millón de moscas no pueden equivocarse". Y a este paso, mucha mierda vamos a tragar. Los progresistas socialistas, se acantonan en la democracia, despreciando la razón, la ley, y la experiencia, niegan otra realidad que no sea la que ellos perciben desde su fanatismo fundamentalista, por eso sustituyen la justicia por reglamentos, la razón por protocolos, y la experiencia por constructos, apartándose de cualquier posibilidad de resolver los problemas sociales, porque ellos son el principal problema social cuando gobiernan, sin posible solución para los gobernados más que apartarlos del poder.

El progresismo vende políticamente la igualdad para todos mientras promueve la diferencia para algunos privilegiados: los afines a sus ideas, los "colocados" en el poder en todas sus extensiones por poseer carnet del partido, creando una nomenclatura. Lejos de servir a la democracia para lograr un mundo mejor, el progresismo la utiliza para organizar un mundo mejor para algunos: sus representantes, sus clientes y algunos de sus votantes (porque siempre perjudica a la inmensa mayoría). Las pretensiones organizacionales que se establecen desde el progresismo radican en la tiranía social, su objetivo es beneficiar a la mayoría -la mayoría de los suyos, por supuesto- aunque para ello tengan que perjudicar a las minorías, que acumuladas pueden ser mayoría, pero diversa y no homogénea.

La justicia social del progresismo es la que beneficia a dos, aunque perjudique a un tercero, aunque este tercero sea el que haya creado más riqueza por su esfuerzo, capacidad e inteligencia, de los tres. Inevitablemente, la consecuencia inmediata de esta ley progresista es que los que más producen dejan de producir, porque el beneficio que pueden obtener no les compensa, pues el que no hace nada o muy poco, recibe prácticamente lo mismo. Pero de esta forma, al tiempo que todos los países con gobiernos progresistas se van empobreciendo, su apoyo por parte de las masas va creciendo, en proporción a la injusticia que supone que los que más trabajan reciban menos y los que menos trabajan reciban más. El progresismo incrementa de forma extravagante las cotas de dependencia de los ciudadanos, porque fomenta el no hacer y la mediocridad, creando ignorancia, paro y miseria.

La ideología progresista entiende que, la razón hegemónica en la cultura occidental es la razón capitalista, fundamentada en el humanismo cristiano y la libertad, que establece diferencias injustas desde una perspectiva social, porque premia al que más hace y castiga al que no hace, denuncia la forma de vivir occidental, fundamentada en la producción incesante y el excesivo consumo. Denuncia la riqueza y la pobreza como consecuencias de la injusticia, y no de las diferencias personales y los aciertos y errores que se van acumulando a lo largo de la existencia. Para los progresistas, la fortuna es una consecuencia de la suerte, de los privilegios heredados, pero nunca del esfuerzo personal, ni del aprovechamiento de las oportunidades que te puede brindar la vida. No hay riqueza justa, porque justa sólo es la pobreza, por eso la justicia social consiste en hacer cada vez más pobres a cualquier precio, porque los pobres, ignorantes, incapaces y dependientes del Estado, son los más fieles votantes del progresismo, el núcleo duro de sus triunfos electorales, porque son el sector de la población que se mueve más por la fe en lo que les dicen que por la razón propia.

El progresismo considera que los desafortunados, provienen de la desigualdad de origen, de las mayores dificultades a superar que han tenido, y de la mala suerte. Consideran que los que triunfan en la vida son unos explotadores, y los que fracasan, unos explotados; consideran que la pobreza y la riqueza son accidentales, y que provienen exclusivamente del expolio de los privilegiados. Con un gobierno progresista, destacar en la vida es peligroso, como ocurría en la época del revolución cultural china, porque el que se diferencia por sí mismo, el que no respeta los límites del redil, es un elemento subversivo y amenaza el bienestar de la colmena, porque pretende ser más que sus semejantes. Con el progresismo solo pueden aspirar a ser más que los otros, los elegidos colectivamente, -es decir, los propuestos por el líder y sancionados por los demás- no los que destacan individualmente.

La ideología progresista trata a los seres humanos libres e independientes como enfermos sociales, que quieren diferenciarse de los demás para oprimirlos posteriormente. El buen ciudadano progresista es el que obedece, el que cumple lo que establecen las autoridades incompetentes, el que no protesta, el que sabe esperar a que llegue el momento en que colectivamente reciba un premio de sus semejantes por haberse portado bien y haber cumplido con las tareas que se le han asignado. El que produce, consume, paga sus impuestos y se siente feliz de poder llegar a casa y tragarse lo que echen en la televisión, y que considera como valores máximos los que se anuncian en el catecismo progresista: los peligros del cambio climático, los crímenes imperialistas de Estados Unidos e Israel, la urgente necesidad del pacifismo y la alianza de las civilizaciones, la brutalidad de la cultura machista, las falacias del cristianismo, el fascismo de los que no piensan como ellos, la negación de cualquier criterio de identidad individual, el valor imperante del vanguardismo, la imprescindible corrección política del pensamiento único, y la prevalencia de lo colectivo sobre cualquier frivolidad individual.

Por eso cualquier valor tradicional, principio ético, o creencia moral que se aparte de lo establecido, debe ser erradicada como peligrosa, y condenada al ostracismo hasta su desaparición de la faz de la tierra. La diversidad, la pluralidad, la heterogeneidad de los seres humanos debe ser ocultada, aplastada y eliminada.

El progresismo, como un cáncer, ha ido ocupando los lugares que la razón había alcanzado para imponer un nuevo mito: la salvación de los peligros de la existencia sólo se puede obtener desde una ideología que considera a todos los seres humanos iguales. En realidad, utiliza el espacio de las creencias y no de la razón, por ello tiene que erradicar el cristianismo de la sociedad, aunque sea implantando el islamismo o el budismo, pero fundamentalmente el ateismo. El progresismo nos trae una buena nueva, Dios ha muerto, y el Estado se ocupará de todos nosotros a partir de ahora, nuestros hijos estudiaran el nuevo catecismo de Educación para la Ciudadanía, y todos seremos felices en un mundo de paz y amor.

Mientras tanto, unos cuantos se seguirán forrando, sin dar golpe, hablando de igualdad e injusticia social, mientras otros seguiremos trabajando más cada día para hacerlo posible y Zapatero acudirá a “tengo una pregunta para usted” a responder a algún demandante de empleo: “acaso no sois felices, ahora que os he liberado de vuestros opresores”. Y todos aplaudirán a rabiar, mostrando una gran sonrisa, mientras sube el recibo de la luz, porque en España no habrá centrales nucleares, mientras le podamos comprar la energía eléctrica sobrante que Francia produce con las suyas, porque son unos incivilizados. Es el precio del progreso, que todos pagaremos gustosamente, para que el cambio climático -la nueva representación del demonio-, no acabe con todos nosotros.


Biante de Priena

martes, 23 de diciembre de 2008

El imprescindible final del "progresismo"

NOTA PREVIA: El progresismo, usurpado por el CEJALISMO de José Luis, es una ideología de origen liberal y española, fue un liberal, Don Salustiano Olózaga su principal precursor, llevando el liberalismo doceañista hacia el liberalismo doctrinario, que era la moda en aquellos tiempos (1835-1875). El progresismo NADA TIENE QUE VER con el socialismo, pero tras la caída del Muro de Berlín y la ausencia de ideas, el socialismo español se ha envuelto del progresismo que jamás podra defender, porque ni lo entiende, ni lo conoce, ni sabe realmente cual es su auténtico sentido. En el artículo que a continuación les expongo, mi crítica es a ese falso progresismo al que los socialistas denominan progresismo, no al progresismo español y liberal que condujo a algunas de las adquisiciones civiles más importantes de nuestra historia.

El progresismo es el rival a batir, tanto por la izquierda –Julio Anguita- como por la derecha de este país. También por los no alineados y los no alienados.

El progresismo es según el “progresista” que lo ha expuesto en la wikipedia –aunque alguien advierte que se necesitan fuentes fiables- lo que a continuación copio y pego:

“En la actualidad el término progresismo agrupa doctrinas filosóficas éticas y económicas de ciertas tendencias políticas relacionadas tradicionalmente a la izquierda. El término surge como contraposición al de conservador. A diferencia de estos últimos los progresistas pretenden erradicar todo vestigio de pasado histórico con el fin de mejorar la condición socioeconómica de ciertos colectivos sociales. Los conservadores abogan por lo mismo, pero inclinándose por la defensa de ciertas tradiciones y valores sociales, que no son necesariamente derechistas en todos los casos. El progresismo actual defiende libertades individuales como: el feminismo, derechos de los homosexuales, el aborto, y el ateísmo. También apoya la diversidad religiosa y la inmigración. La ideología progresista está muy extendida a nivel mundial, en especial Europa y Latinoamérica. Para la propagación de esta ideología se utilizan los medios de comunicación masivos (prensa, radio, televisión) y los partidos políticos de izquierda. Está basado en "liberté, egalité et fraternité (libertad, igualdad y fraternidad)" que son los principios ilustrados".

Para añadir a continuación:

“Ocurre el hecho curioso de que, mientras en todo el mundo los sectores progresistas abanderan nombres ligados a la izquierda política, en EE. UU. dichos sectores han adoptado el nombre de liberales, nombre que en otros países se relaciona a sectores que en la actualidad no son vistos como progresistas, lo que ocasiona la confusión de mucha gente que piensa que por la coincidencia de nombres, en Estados Unidos no existiría el progresismo a la usanza de los demás países occidentales”.

Evidentemente, ésto nada tiene que ver con el progresismo, porque a nadie se le ocurre definir como “libertades individuales”, planteamientos colectivos, determinados por una visión sectaria de la realidad, como el feminismo, el homosexualismo, el ateismo, o las posiciones pro-abortistas.

¿Qué es el progresismo mal entendido por el socialismo?

Es la doctrina política que exalta el progreso como bien supremo de la sociedad. La dificultad inmediata para su comprensión semántica proviene de la definición que se conceda al concepto de progreso.

Progreso puede ser cualquier cosa, que no sea conservar. El progresismo tiene precisamente como máximo objetivo destruir lo existente para construir una nueva realidad.

El progresismo es una forma de fascismo, un pensamiento único y totalitario, que pretende convertir a los ciudadanos a su fe en la renuncia a todo lo establecido, para esta forma, construir un mundo nuevo, porque en el que vivimos hay demasiada injusticia, miseria, opresión, y privilegios.

Los progresistas no son demócratas, porque consideran que no cabe otra interpretación de la democracia que la que ellos hacen. Abjuran de la libertad individual, porque piensan que la libertad no es necesaria para establecer un mundo mejor, es más, la libertad ha sido el principal argumento que han utilizado los conservadores para construir el mundo a su medida. Al igual que Lenin se hizo la famosa pregunta: democracia, ¿para qué?, los progresistas inquieren: libertad, ¿para qué?.

El progresismo no habla de libertad, porque prefiere hacerlo de derechos, pero con un sesgo negativo. El derecho a abortar prevalece sobre el derecho a la vida, el derecho a morir libremente prevalece sobre el de vivir libremente. El progresismo, es en realidad, un materialismo, un antihumanismo, que considera que los seres humanos sólo son importantes en su conjunto, como sociedad. Esto se ratifica en la asignación del adjetivo “social” o “colectivo” a todas las esencias humanas en la política: educación social, justicia social, salud social, bienestar social, política social, realidad social, lucha social. El progresismo fagocita a los seres humanos para hacer un zumo social con ellos, en esta ideología, los seres humanos son clasificados de forma cuantitativa, porque son considerados como clones, absolutamente iguales. No hay lugar en el progresismo para la diferencia.

Los progresistas han tuneado el socialismo, para desvincularse de los fracasos del socialismo real, derivados de las extrañas interpretaciones que los estatalistas han hecho del marxismo. Para los progresistas, no existen el individuo o la persona, como tampoco existe la clase; fundamentan su prevalencia en los colectivos clientelares, doctrinarios y sectarios, que supuestamente han sido excluidos del poder hasta ahora: feminismo, homosexualismo, ecologismo, pacifismo, nacionalismos, altermundismo, “aliancismo”, para representar la unidad humana en relación a sus pretensiones e interpretaciones.
El progresismo denostará la tradición, la historia, la coyuntura existente, el orden establecido, las legislaciones vigentes, porque considera que son un producto de la hegemonía de un orden conservador que impide el cambio hacia su utopía. El mundo existente en la actualidad es un producto de un orden de privilegiados injustamente, bien por herencia o logro, al fin y al cabo, de oportunidades que han excluido a la mayoría y que han favorecido a los que partían de antemano con ventaja.

El progresismo, es el envoltorio ocultador de los fracasos del marxismo, un intento de salvar los bártulos tras el estrepitoso naufragio del modelo soviético en organización social y política, y por supuesto, económica. Es un movimiento regresivo, que pretende recrear el socialismo, porque no acaba de soportar su declive y degeneración en una burocracia corrupta.

Por último, el progresismo valora todo lo nuevo, la modernidad permanente, la innovación artística, el relativismo ideológico, el culto a la vanguardia, y la “iconización” de la realidad con nuevos ídolos, que sustituyan a los anteriores. Es un movimiento exhibicionista, que actúa con descaro, considerando que el poder es un instrumento a su servicio para organizar el mundo a su favor.

Sin duda, utiliza todos los medios a su disposición para implantarse, desde los recursos públicos hasta los medios de comunicación a los que subvenciona, y en su fanatismo excluye la posibilidad de alternativa o sustitución por parte de otros. ¿Quién puede gobernar el mundo mejor que nosotros, los progresistas?.

El progresismo será desplazado por la transversalidad

No se han enterado los progresistas del poco tiempo que les queda en el poder, porque la información inmediata, la comunicación libre, y la libertad que fluyen en la red, acabará con ellos.

La transversalidad es lo contrario del progresismo, en primer lugar porque representa la pluralidad que se establece sobre el reconocimiento de las diferencias, exactamente lo opuesto al pensamiento único de esta perniciosa ideología.

La transversalidad actúa políticamente de forma inversa al progresismo, diversas posiciones deben establecer un acuerdo beneficioso para todos, no exclusivamente una posición debe establecer lo que es bueno para todos. En este sentido son antitéticos. Por eso la transversalidad reconoce que la democracia es un espacio propicio al acuerdo entre diversas posiciones, mientras que el progresismo considera que la democracia es una herramienta al servicio de sus pretensiones.
Desde la transversalidad, el ser humano individual cobra vigencia, al igual que la libertad. El máximo principio de la transversalidad, o del transversalismo es no perjudicar a nadie, mientras que desde el progresismo se busca el beneficio de la mayoría o de su clientela, aunque se perjudique a todos los demás.

El relativismo transversal es positivo, puesto que considera que desde distintas posiciones la realidad no se ve de la misma forma, mientras que el progresismo considera que si no se ve la realidad como se establece desde sus presupuestos, es que los demás están ciegos.

El transversalismo aspira a la mezcla del conjunto en la mejor alternativa posible, mientras que el progresismo reniega desde su segregacionismo de cualquier intercambio con quien no comparte sus objetivos políticos. Ser transversal es vivir en el presente, sin renunciar ni al pasado, ni al futuro. Ser progresista es vivir en un sinvivir, porque no existe el presente, sino un pasado del que no acaba de librarse y un futuro que no acaba de llegar.

Y esto nos conduce a la exaltación del despilfarro que nos depara el progresismo en su nihilismo, viviendo el hoy como si fuera mañana. Inconscientemente, desde los patrones morales que establece el progresismo inducen a los ciudadanos a vivir como si fueran condenados a muerte sin posibilidad de indulto. El más allá es a donde se pueda llegar superando los límites, los mismos que no puede superar el progresismo al exponerse a la realidad, y ver como en su tozudez se impone ante su inducción a su cambio.

El único problema que tenemos en España se llama progresismo, y está representado por los partidos de izquierda como el PSOE e IU, y también por los diversos nacionalismos que parasitan y son parasitados por los partidos progresistas; la única solución al progresismo se denomina transversalidad, un movimiento que dista tanto del progresismo del PSOE como del conservadurismo del PP, en realidad dista de todas las opciones exclusivamente políticas.

El transversalismo, es precisamente una nueva dialéctica entre los ciudadanos y sus representantes políticos concebido sobre un diálogo permanente y no sobre la delegación de soberanía de los ciudadanos en los políticos. El control del poder debe permanecer en los ciudadanos, y no permanecer enquistado en el seno de los partidos políticos. Vamos directamente hacia un nuevo contrato social, en el que ciudadanos y políticos volverán a ser iguales, se erradicará la corrupción política, y las decisiones importantes serán asumidas por todos de forma directa, no representadas exclusivamente por los políticos.

El sufragio universal, al igual que la representación política, serán superados por la democracia participativa. Las necesidades de los ciudadanos no serán determinadas más que por ellos mismos, y en la política no tendrán cabida más que los mejores, los más capaces, los que demuestren sus cualidades para administrar los recursos.

Ese es el examen que viene para los ciudadanos y los políticos, los ciudadanos estamos preparados para superarlo, pero en España hay muy pocos políticos que se salvarán de la quema, acantonándose en el poder, mintiendo, dilapidando los recursos de todos, y actuando como auténticos señores feudales cuando en realidad son reos de servidumbre a las decisiones soberanas de los ciudadanos.

Los políticos "progresistas" y conservadores no saben que la maquinaria del poder se ha puesto en marcha, y en esta ocasión, al contrario que en las precedentes, ellos son la única representación del absolutismo a erradicar. Los ciudadanos no solo tenemos derecho al voto, también tenemos derecho al veto, y la libertad de ejercerlo.


Biante de Priena

Enlaces Relacionados

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...