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viernes, 2 de diciembre de 2011
¡Malditos Roedores!
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miércoles, 29 de junio de 2011
"La Batalla" de Arthur C. Brooks
A todos los damnificados del socialismo
Arthur C. Brooks(*), considera que el nuevo eje de conflicto cultural, social y político en los Estados Unidos no gira sobre el racismo, las armas, el matrimonio gay o el aborto; sino entre una minoría socialista que busca la redistribución de la riqueza (la coalición del 30%) y una mayoría que apoya el libre mercado y la ética del trabajo (la mayoría del 70%).
A pesar de que la mayoría de los norteamericanos creen en la libre empresa y la libertad de mercado, la izquierda establece un dominio sobre una clase social diversa que va desde conocidos actores de Hollywood, hasta profesores de Universidad, pasando por periodistas, intelectuales, activistas y creadores de opinión a sueldo. Esta coalición ha funcionado como un lobby relativamente organizado que trata de implantar el socialismo en los Estados Unidos de América, sin prisa, pero sin pausa. Mientras los movimientos de la derecha republicana como el Tea Party se muestran abiertamente en sus manifestaciones, este grupo actúa de forma sinuosa tratando de controlar la opinión pública desde los medios de comunicación y diversas plataformas organizadas.
Utilizando los recursos de la retórica, la propaganda, la manipulación de la información, la censura y la intoxicación han logrado imponer entre los sectores menos formados y los menos expertos (desinformados, jóvenes, desarraigados, inmigrantes, desempleados habituales y algunos aventureros) la especie de que la redistribución de la riqueza, a la larga, es la mejor forma de evitar conflictos sociales, aunque se creen diversos problemas en los comienzos de su implantación. Expertos en comunicación diseñan las estrategias de proselitismo, considerando que el socialismo es la única opción moral, y que los valores tradicionales de los norteamericanos, los descritos magníficamente por Alexis de Tocqueville en su día, en La Democracia en América, están devaluados, son anticuados y resultan inservibles para los tiempos actuales. Así la competitividad, la superación personal, la cultura de la libertad, el esfuerzo personal y la ambición emprendedora en búsqueda de la felicidad personal, son elementos nocivos para la convivencia.
Desde las posiciones de la izquierda norteamericana se habla de moralidad, del bien y del mal con facilidad, considerando que las opciones colectivas son la únicas válidas para el futuro, el socialismo es imprescindible. Los derechos están antes que los deberes, y el Estado debe convertirse a medio plazo en el sustituto de la Divina Providencia. ¿Y quién paga los gastos?. Eso es lo que menos importa, en este recreo social que pretenden implantar los activistas del progreso: lo pagarán los que trabajan, que tendrán que trabajar cada día más para mantener cada día a más personas sin trabajar con más derechos y prestaciones públicas, y si no llega, siempre se puede incrementar la deuda o enajenar el patrimonio público, lo importante es satisfacer las necesidades y deseos de los ciudadanos, sobretodo de los más desafortunados, los que menos han hecho por sí mismos, los que pudiendo trabajar se acogen a subsidios y los que están dispuestos a votar por aquellos que les ofrezcan la vida más fácil con el mínimo esfuerzo, porque en realidad, es la mejor forma de asegurarse un futuro triunfo electoral permanente.
El argumento clave de Brooks quer recorre las páginas de su libro La Batalla, no es otro que la libre empresa, el mercado y el capitalismo, no son, a pesar de lo que traten de imponer sus detractores, más que una evolución del humanismo, que pretende que los seres humanos, en libertad, se puedan desarrollar en plenitud, sin límites impuestos por doctrinas materialistas falaces, que lo único que pretenden es derribar el sistema norteamericano fundamentado en el derecho inalienable de cada ser humano a buscar su felicidad, siempre que respete las leyes y pague sus impuestos.
La libre empresa no es, por tanto, una alternativa económica, sino una condición de identidad que nos procura significado y soberanía, nos concede poder individual y nos permite mantenernos independientes, en un ámbito de pluralidad, un antídoto contra la servidumbre al mismo mercado y al Estado, máximas representaciones del poder.
Brooks argumenta que es la Izquierda la que es totalmente materialista, porque asume que redistribuyendo el dinero puede redistribuir la felicidad, sin embargo lo que se ha visto a lo largo de la historia es que toda intención de redistribución por parte del Estado siempre ha conducido a la miseria, porque el dinero recibido que no ha sido ganado enferma la cultura del esfuerzo y la actividad creativa emprendedora, que son los verdaderos caminos a la felicidad, tanto individual como colectiva.
El engaño está servido para los espíritus menos críticos y adocenados, porque si se premia no hacer nada igual que trabajar denodadamente, quien trabaja más cada día lo hará menos y quien no trabaja, seguirá sin trabajar. La idea de la redistibución por motivos de moralidad pública, es posiblemente la más perniciosa contra los valores occidentales, y además resulta extraordinariamente injusta: ¿Qué tiene de justo tomar el dinero ganado por una persona y dárselo a alguien que no se ha esforzado lo más mínimo por obtenerlo? ¿Qué tiene de justo que les paguen lo mismo a dos personas, una que trabaja todo lo que puede y otra que no trabaja, aunque pueda? ¿Hasta que punto las prácticas de redistribución indiscriminadas no fomentan el parasitismo social?.
De la propaganda sólo comen los que la hacen, mientras que todos los demás la pagan. Quizás mañana, de seguir así, sea necesario abolir la ópera, cerrar las universidades, enajenar el patrimonio público, homegeneizar todo pensamiento y limitarse a ser lo que el Estado decida, como en la ucronía descrita por Aldous Huxley en Un mundo feliz o la utopía de 1984 o La Rebelión en la Granja de Orwell. Cuba es un espejo para los Estados Unidos que pretende la coalición del 30 %.
La obra de Brooks nos recuerda las de autores que han considerado el socialismo como la doctrina política más perniciosa, desde Alexis de Tocqueville, (que decía que era incompatible con la democracia), hasta Ayn Rand, Hayek, Arendt o Milosz.
(*)Brooks es una figura reputada y de gran prestigio en el panorama económico mundial como presidente del American Enterprise Institute -el think tank conservador más importante de Estados Unidos-. Además, sus tesis han tenido buen calado en el discurso del Partido Popular en nuestro país. El ex presidente del Gobierno José María Aznar, que escribe el prólogo, se inspiró en él para crear FAES.
Enrique Suárez
Arthur C. Brooks(*), considera que el nuevo eje de conflicto cultural, social y político en los Estados Unidos no gira sobre el racismo, las armas, el matrimonio gay o el aborto; sino entre una minoría socialista que busca la redistribución de la riqueza (la coalición del 30%) y una mayoría que apoya el libre mercado y la ética del trabajo (la mayoría del 70%).
A pesar de que la mayoría de los norteamericanos creen en la libre empresa y la libertad de mercado, la izquierda establece un dominio sobre una clase social diversa que va desde conocidos actores de Hollywood, hasta profesores de Universidad, pasando por periodistas, intelectuales, activistas y creadores de opinión a sueldo. Esta coalición ha funcionado como un lobby relativamente organizado que trata de implantar el socialismo en los Estados Unidos de América, sin prisa, pero sin pausa. Mientras los movimientos de la derecha republicana como el Tea Party se muestran abiertamente en sus manifestaciones, este grupo actúa de forma sinuosa tratando de controlar la opinión pública desde los medios de comunicación y diversas plataformas organizadas.
Utilizando los recursos de la retórica, la propaganda, la manipulación de la información, la censura y la intoxicación han logrado imponer entre los sectores menos formados y los menos expertos (desinformados, jóvenes, desarraigados, inmigrantes, desempleados habituales y algunos aventureros) la especie de que la redistribución de la riqueza, a la larga, es la mejor forma de evitar conflictos sociales, aunque se creen diversos problemas en los comienzos de su implantación. Expertos en comunicación diseñan las estrategias de proselitismo, considerando que el socialismo es la única opción moral, y que los valores tradicionales de los norteamericanos, los descritos magníficamente por Alexis de Tocqueville en su día, en La Democracia en América, están devaluados, son anticuados y resultan inservibles para los tiempos actuales. Así la competitividad, la superación personal, la cultura de la libertad, el esfuerzo personal y la ambición emprendedora en búsqueda de la felicidad personal, son elementos nocivos para la convivencia.
Desde las posiciones de la izquierda norteamericana se habla de moralidad, del bien y del mal con facilidad, considerando que las opciones colectivas son la únicas válidas para el futuro, el socialismo es imprescindible. Los derechos están antes que los deberes, y el Estado debe convertirse a medio plazo en el sustituto de la Divina Providencia. ¿Y quién paga los gastos?. Eso es lo que menos importa, en este recreo social que pretenden implantar los activistas del progreso: lo pagarán los que trabajan, que tendrán que trabajar cada día más para mantener cada día a más personas sin trabajar con más derechos y prestaciones públicas, y si no llega, siempre se puede incrementar la deuda o enajenar el patrimonio público, lo importante es satisfacer las necesidades y deseos de los ciudadanos, sobretodo de los más desafortunados, los que menos han hecho por sí mismos, los que pudiendo trabajar se acogen a subsidios y los que están dispuestos a votar por aquellos que les ofrezcan la vida más fácil con el mínimo esfuerzo, porque en realidad, es la mejor forma de asegurarse un futuro triunfo electoral permanente.
El argumento clave de Brooks quer recorre las páginas de su libro La Batalla, no es otro que la libre empresa, el mercado y el capitalismo, no son, a pesar de lo que traten de imponer sus detractores, más que una evolución del humanismo, que pretende que los seres humanos, en libertad, se puedan desarrollar en plenitud, sin límites impuestos por doctrinas materialistas falaces, que lo único que pretenden es derribar el sistema norteamericano fundamentado en el derecho inalienable de cada ser humano a buscar su felicidad, siempre que respete las leyes y pague sus impuestos.
La libre empresa no es, por tanto, una alternativa económica, sino una condición de identidad que nos procura significado y soberanía, nos concede poder individual y nos permite mantenernos independientes, en un ámbito de pluralidad, un antídoto contra la servidumbre al mismo mercado y al Estado, máximas representaciones del poder.
Brooks argumenta que es la Izquierda la que es totalmente materialista, porque asume que redistribuyendo el dinero puede redistribuir la felicidad, sin embargo lo que se ha visto a lo largo de la historia es que toda intención de redistribución por parte del Estado siempre ha conducido a la miseria, porque el dinero recibido que no ha sido ganado enferma la cultura del esfuerzo y la actividad creativa emprendedora, que son los verdaderos caminos a la felicidad, tanto individual como colectiva.
El engaño está servido para los espíritus menos críticos y adocenados, porque si se premia no hacer nada igual que trabajar denodadamente, quien trabaja más cada día lo hará menos y quien no trabaja, seguirá sin trabajar. La idea de la redistibución por motivos de moralidad pública, es posiblemente la más perniciosa contra los valores occidentales, y además resulta extraordinariamente injusta: ¿Qué tiene de justo tomar el dinero ganado por una persona y dárselo a alguien que no se ha esforzado lo más mínimo por obtenerlo? ¿Qué tiene de justo que les paguen lo mismo a dos personas, una que trabaja todo lo que puede y otra que no trabaja, aunque pueda? ¿Hasta que punto las prácticas de redistribución indiscriminadas no fomentan el parasitismo social?.
De la propaganda sólo comen los que la hacen, mientras que todos los demás la pagan. Quizás mañana, de seguir así, sea necesario abolir la ópera, cerrar las universidades, enajenar el patrimonio público, homegeneizar todo pensamiento y limitarse a ser lo que el Estado decida, como en la ucronía descrita por Aldous Huxley en Un mundo feliz o la utopía de 1984 o La Rebelión en la Granja de Orwell. Cuba es un espejo para los Estados Unidos que pretende la coalición del 30 %.
La obra de Brooks nos recuerda las de autores que han considerado el socialismo como la doctrina política más perniciosa, desde Alexis de Tocqueville, (que decía que era incompatible con la democracia), hasta Ayn Rand, Hayek, Arendt o Milosz.
(*)Brooks es una figura reputada y de gran prestigio en el panorama económico mundial como presidente del American Enterprise Institute -el think tank conservador más importante de Estados Unidos-. Además, sus tesis han tenido buen calado en el discurso del Partido Popular en nuestro país. El ex presidente del Gobierno José María Aznar, que escribe el prólogo, se inspiró en él para crear FAES.
Enrique Suárez
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jueves, 26 de febrero de 2009
El NO A LA GUERRA incluye la herencia de Guantánamo

Dice El País que el Ministro de Asuntos Exteriores español, Miguel Ángel Moratinos, ha abierto una nueva etapa al reunirse con la Secretaria de Estado Hillary Clinton en Washington para “diseñar la agenda” de la relación entre los dos países que representan.
A solicitud de la diplomática norteamericana, el ministro español se ha mostrado favorable a la acogida de presos de Guantánamo en territorio español: “dispuesto a colaborar en la acogida de algunos presos, siempre y cuando las condiciones jurídicas sean aceptables".
El Presidente Zapatero llegó al poder en el año 2004 tras el atentado del 11-M, con un apoyo explícito en la campaña orquestada por la izquierda radical del “No a la guerra”. Posteriormente evacuó las tropas españolas de Irak de forma inmediata, lo que trajo como consecuencia casi cuatro años de frialdad intensa en las relaciones entre Estados Unidos y España.
Acoger presos de Guantánamo, relacionados directamente con Al Qaeda, convierte a nuestro país en objetivo preferente del terrorismo islámico. Al igual que no tiene sentido alguno, escuchar a la número dos del Ministerio de Asuntos Exteriores, condenar a Israel por 1500 asesinatos en la franja de Gaza, tampoco lo tiene acoger en nuestras cárceles los presos de las guerras de otros.
La situación geográfica (frontera terrestre con un país musulmán), histórica (país en el que el conflicto entre cristianos y musulmanes duró varios siglos) y estratégica (pertenencia a la Unión Europea y la OTAN), no aconseja convertir a nuestro país en cárcel de musulmanes, porque además ya tenemos suficiente con los nuestros.
Esa internacionalización carcelaria puede beneficiar a los intereses de Rodríguez Zapatero y su Alianza de las Civilizaciones y a su postulación para ser recibido en la Casa Blanca por el Presidente de los Estados Unidos Barack Obama, pero atenta contra el papel conciliador que nuestro país ha adoptado en los últimos años, en el conflicto existente entre los países occidentales y los países islámicos.
Los errores de Presidencia del Gobierno y del Ministro de Asuntos Exteriores los pagamos todos los españoles. Si para que Zapatero visite la Casa Blanca por la puerta grande, tenemos que hacernos responsables de lo ocurrido en la guerra de Irak, creo que vamos a pagar un precio muy elevado.
Ahora bien, si forma parte de un intercambio internacional de presos, estoy seguro de que no habrá ningún problema. Nosotros acogemos tantos presos de Guantánamo, como los norteamericanos acojan presos de ETA. Por ejemplo, al criminal De Juana Chaos, que sigue libre tras haber asesinado a un ciudadano norteamericano hace 22 años en Madrid, por el que nunca fue juzgado en los Estados Unidos, pero están a tiempo de hacer justicia. Si los terroristas de Guantánamo están presos por atentar contra el pueblo norteamericano en las torres gemelas de Nueva York, que recuerden que De Juana Chaos sigue libre tras asesinar a Eugene Kent Brown en el atentado de la Plaza de la República Argentina de Madrid, como ya denunciamos en su día desde Ciudadanos en la Red en la White House, sin que tuviéramos más noticias que el acuse de recibo.
Biante de Priena
A solicitud de la diplomática norteamericana, el ministro español se ha mostrado favorable a la acogida de presos de Guantánamo en territorio español: “dispuesto a colaborar en la acogida de algunos presos, siempre y cuando las condiciones jurídicas sean aceptables".
El Presidente Zapatero llegó al poder en el año 2004 tras el atentado del 11-M, con un apoyo explícito en la campaña orquestada por la izquierda radical del “No a la guerra”. Posteriormente evacuó las tropas españolas de Irak de forma inmediata, lo que trajo como consecuencia casi cuatro años de frialdad intensa en las relaciones entre Estados Unidos y España.
Acoger presos de Guantánamo, relacionados directamente con Al Qaeda, convierte a nuestro país en objetivo preferente del terrorismo islámico. Al igual que no tiene sentido alguno, escuchar a la número dos del Ministerio de Asuntos Exteriores, condenar a Israel por 1500 asesinatos en la franja de Gaza, tampoco lo tiene acoger en nuestras cárceles los presos de las guerras de otros.
La situación geográfica (frontera terrestre con un país musulmán), histórica (país en el que el conflicto entre cristianos y musulmanes duró varios siglos) y estratégica (pertenencia a la Unión Europea y la OTAN), no aconseja convertir a nuestro país en cárcel de musulmanes, porque además ya tenemos suficiente con los nuestros.
Esa internacionalización carcelaria puede beneficiar a los intereses de Rodríguez Zapatero y su Alianza de las Civilizaciones y a su postulación para ser recibido en la Casa Blanca por el Presidente de los Estados Unidos Barack Obama, pero atenta contra el papel conciliador que nuestro país ha adoptado en los últimos años, en el conflicto existente entre los países occidentales y los países islámicos.
Los errores de Presidencia del Gobierno y del Ministro de Asuntos Exteriores los pagamos todos los españoles. Si para que Zapatero visite la Casa Blanca por la puerta grande, tenemos que hacernos responsables de lo ocurrido en la guerra de Irak, creo que vamos a pagar un precio muy elevado.
Ahora bien, si forma parte de un intercambio internacional de presos, estoy seguro de que no habrá ningún problema. Nosotros acogemos tantos presos de Guantánamo, como los norteamericanos acojan presos de ETA. Por ejemplo, al criminal De Juana Chaos, que sigue libre tras haber asesinado a un ciudadano norteamericano hace 22 años en Madrid, por el que nunca fue juzgado en los Estados Unidos, pero están a tiempo de hacer justicia. Si los terroristas de Guantánamo están presos por atentar contra el pueblo norteamericano en las torres gemelas de Nueva York, que recuerden que De Juana Chaos sigue libre tras asesinar a Eugene Kent Brown en el atentado de la Plaza de la República Argentina de Madrid, como ya denunciamos en su día desde Ciudadanos en la Red en la White House, sin que tuviéramos más noticias que el acuse de recibo.
Biante de Priena
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martes, 20 de enero de 2009
De Obama a Carod-Rovira, pasando por Zapatero

Hoy será el gran día. Por un instante, la crisis económica mundial se apartará de los televisores, las emisoras de radio, y las primeras planas de los diarios, para darle la bienvenida al primer presidente negro de los Estados Unidos de América. Martín Luther King podrá descansar en paz, porque Barack Obama habrá completado su sueño.
Hasta el conflicto de Oriente Medio entre palestinos y judíos, ha cesado provisionalmente para recibir al nuevo inquilino de la Casa Blanca. Las bolsas de valores, mañana mismo nos dirán que opina el mercado del advenimiento. Alguien sacará una foto inmortal y el nombre del Presidente Obama, se convertirá, posiblemente, en la palabra más buscada en internet. La humanidad se permitirá un día de recreo, antes de volver a enfrentarse a la extraña realidad que acontece ahora mismo en nuestro planeta.
Las expectativas sobre las acciones políticas del nuevo presidente de los Estados Unidos de América se encuentran entre la ilusión extrema y el más quedo escepticismo. Posiblemente, los más optimistas se sentirán frustrados y los más pesimistas, también. Pero lo que está claro es que todo el mundo mirará a Obama, mientras no pierde de vista la crisis. Habrá que esperar, tal vez cien días, hasta la primavera, para observar los primeros hechos reales de la nueva administración norteamericana.
El mundo entero espera un milagro, hasta los que se declaran ateos, pero la realidad es que en plena crisis, lo más probable es que Obama se dedique ,prácticamente de forma exclusiva, a resolver los problemas internos de la maltrecha economía de su país, tras el espectáculo financiero de las hipotecas subprime. La industria norteamericana requiere grandes ayudas públicas para salir adelante, y las grandes reformas sociales tendrán que esperar al menos un par de años.
Sin embargo, Obama, continuando con la política próxima a los ciudadanos que tan buen resultado le brindó en la campaña electoral, hará algún gesto a la galería, que será extraordinariamente bien recibido por los ciudadanos norteamericanos, y posiblemente, también por los europeos. Sin bajar la guardia, cosa que no le perdonarían ni sus votantes, iniciará una aproximación al problema judío-palestino, las guerras de Irak y Afganistán, y tal vez, a los graves problemas humanitarios de los conflictos tribales africanos, no en vano allí se encuentran sus orígenes y es bueno recordar que su segundo nombre es Hussein.
El presidente Obama es joven, el próximo 4 de agosto cumplirá 48 años, es periférico y cosmopolita, pasó su juventud en Hawái, y en Indonesia donde vivía su madre divorciada, (antropóloga de profesión), de su padre, de origen kenyano, economista brillante, de vida un tanto díscola, (tiene seis medio-hermanos de su padre en Kenya y una medio-hermana de su madre en Canadá). Pertenece a la élite, se formó como abogado en Harvard, y ejerció como profesor en la Universidad de Chicago, antes de dedicarse a la política. Su situación financiera siempre ha sido excelente, tanto por la riqueza de su familia, como por su propio esfuerzo y el de su mujer, Michelle, abogada formada en Princeton y Harvard, y que trabajó en el departamento del alcalde de Chicago. Tienen dos hijas. La cosmovisión del nuevo Presidente de Estados Unidos, nada tiene que ver con la de su predecesor, anclado al mundo de la élite tejana y el América (y el resto del mundo), para los americanos.
Obama a favor del español en Estados Unidos
Una noticia que ha pasado sin pena ni gloria, es la posición que Barack Obama tiene en relación al aprendizaje del español en Estados Unidos (su web oficial se puede leer en nuestro idioma).
En su discurso de Georgia del 8 de julio, Obama dijo, respondiendo a una pregunta sobre bilingüismo: 'Vivimos en una economía global. Y yo no entiendo a la gente que vive preocupada diciendo `Debemos hablar sólo en inglés'. Quieren aprobar una ley que diga: 'Queremos sólo hablar inglés'. Ahora bien, estoy de acuerdo en que los inmigrantes deben aprender inglés. Estoy de acuerdo. Pero es importante que se entienda esto: en vez de preocuparse porque los inmigrantes puedan aprender el inglés --que lo aprenderán--, es necesario asegurarse de que sus hijos sepan hablar español. Deberían pensar cómo hacer para que sus hijos sean bilingües. Todos los niños deberían hablar más de un idioma''. Obama agregó: 'Es vergonzoso cuando los europeos vienen aquí ... todos hablan inglés, hablan francés, hablan alemán. Y cuando nosotros vamos a Europa, todo lo que podemos decir es `Merci beaucoup'. ¿No es cierto?".
De inmediato, los abanderados de la causa antiinmigración se volvieron locos. Lou Dobbs, de CNN, y otros presentadores de televisión por cable que suelen ser alérgicos a todo lo que suene hispano adujeron que Obama estaba instando a los estadounidenses a aprender sólo español, en lugar de cualquier otra segunda lengua. La sola idea de que haya más gente en Estados Unidos que hable español los sacó de sus casillas.
Hoy, precisamente, Josep Lluis Carod-Rovira, inaugurará una “embajada” de Cataluña en Nueva York. ¡Qué enorme ridículo¡, ¡qué despropósito! es como si los descendientes de los indios pueblo, abrieran embajada en Madrid. Supongo que querrá restar protagonismo al nombramiento del Presidente de los Estados Unidos.
Si Obama hubiera dicho francés, en vez de español, estoy seguro de que Sarkozy le hubiera remitido un agradecimiento simbólico; sin embargo, en nuestro país, el presidente Zapatero ha sido incapaz de recibir el guiño con inteligencia y mostrar a Obama el agradecimiento de nuestro país, por haberse acordado de nuestro idioma, y reconocer su importancia como segunda lengua en Estados Unidos.
Está claro que el presidente Obama se merece estar donde está por sus propios logros, y que Zapatero y Carod-Rovira, son un inefable error del destino. Estoy seguro que Pepe Gotera y Otilio, nos hubieran representado mucho mejor.
Biante de Priena
Hasta el conflicto de Oriente Medio entre palestinos y judíos, ha cesado provisionalmente para recibir al nuevo inquilino de la Casa Blanca. Las bolsas de valores, mañana mismo nos dirán que opina el mercado del advenimiento. Alguien sacará una foto inmortal y el nombre del Presidente Obama, se convertirá, posiblemente, en la palabra más buscada en internet. La humanidad se permitirá un día de recreo, antes de volver a enfrentarse a la extraña realidad que acontece ahora mismo en nuestro planeta.
Las expectativas sobre las acciones políticas del nuevo presidente de los Estados Unidos de América se encuentran entre la ilusión extrema y el más quedo escepticismo. Posiblemente, los más optimistas se sentirán frustrados y los más pesimistas, también. Pero lo que está claro es que todo el mundo mirará a Obama, mientras no pierde de vista la crisis. Habrá que esperar, tal vez cien días, hasta la primavera, para observar los primeros hechos reales de la nueva administración norteamericana.
El mundo entero espera un milagro, hasta los que se declaran ateos, pero la realidad es que en plena crisis, lo más probable es que Obama se dedique ,prácticamente de forma exclusiva, a resolver los problemas internos de la maltrecha economía de su país, tras el espectáculo financiero de las hipotecas subprime. La industria norteamericana requiere grandes ayudas públicas para salir adelante, y las grandes reformas sociales tendrán que esperar al menos un par de años.
Sin embargo, Obama, continuando con la política próxima a los ciudadanos que tan buen resultado le brindó en la campaña electoral, hará algún gesto a la galería, que será extraordinariamente bien recibido por los ciudadanos norteamericanos, y posiblemente, también por los europeos. Sin bajar la guardia, cosa que no le perdonarían ni sus votantes, iniciará una aproximación al problema judío-palestino, las guerras de Irak y Afganistán, y tal vez, a los graves problemas humanitarios de los conflictos tribales africanos, no en vano allí se encuentran sus orígenes y es bueno recordar que su segundo nombre es Hussein.
El presidente Obama es joven, el próximo 4 de agosto cumplirá 48 años, es periférico y cosmopolita, pasó su juventud en Hawái, y en Indonesia donde vivía su madre divorciada, (antropóloga de profesión), de su padre, de origen kenyano, economista brillante, de vida un tanto díscola, (tiene seis medio-hermanos de su padre en Kenya y una medio-hermana de su madre en Canadá). Pertenece a la élite, se formó como abogado en Harvard, y ejerció como profesor en la Universidad de Chicago, antes de dedicarse a la política. Su situación financiera siempre ha sido excelente, tanto por la riqueza de su familia, como por su propio esfuerzo y el de su mujer, Michelle, abogada formada en Princeton y Harvard, y que trabajó en el departamento del alcalde de Chicago. Tienen dos hijas. La cosmovisión del nuevo Presidente de Estados Unidos, nada tiene que ver con la de su predecesor, anclado al mundo de la élite tejana y el América (y el resto del mundo), para los americanos.
Obama a favor del español en Estados Unidos
Una noticia que ha pasado sin pena ni gloria, es la posición que Barack Obama tiene en relación al aprendizaje del español en Estados Unidos (su web oficial se puede leer en nuestro idioma).
En su discurso de Georgia del 8 de julio, Obama dijo, respondiendo a una pregunta sobre bilingüismo: 'Vivimos en una economía global. Y yo no entiendo a la gente que vive preocupada diciendo `Debemos hablar sólo en inglés'. Quieren aprobar una ley que diga: 'Queremos sólo hablar inglés'. Ahora bien, estoy de acuerdo en que los inmigrantes deben aprender inglés. Estoy de acuerdo. Pero es importante que se entienda esto: en vez de preocuparse porque los inmigrantes puedan aprender el inglés --que lo aprenderán--, es necesario asegurarse de que sus hijos sepan hablar español. Deberían pensar cómo hacer para que sus hijos sean bilingües. Todos los niños deberían hablar más de un idioma''. Obama agregó: 'Es vergonzoso cuando los europeos vienen aquí ... todos hablan inglés, hablan francés, hablan alemán. Y cuando nosotros vamos a Europa, todo lo que podemos decir es `Merci beaucoup'. ¿No es cierto?".
De inmediato, los abanderados de la causa antiinmigración se volvieron locos. Lou Dobbs, de CNN, y otros presentadores de televisión por cable que suelen ser alérgicos a todo lo que suene hispano adujeron que Obama estaba instando a los estadounidenses a aprender sólo español, en lugar de cualquier otra segunda lengua. La sola idea de que haya más gente en Estados Unidos que hable español los sacó de sus casillas.
Hoy, precisamente, Josep Lluis Carod-Rovira, inaugurará una “embajada” de Cataluña en Nueva York. ¡Qué enorme ridículo¡, ¡qué despropósito! es como si los descendientes de los indios pueblo, abrieran embajada en Madrid. Supongo que querrá restar protagonismo al nombramiento del Presidente de los Estados Unidos.
Si Obama hubiera dicho francés, en vez de español, estoy seguro de que Sarkozy le hubiera remitido un agradecimiento simbólico; sin embargo, en nuestro país, el presidente Zapatero ha sido incapaz de recibir el guiño con inteligencia y mostrar a Obama el agradecimiento de nuestro país, por haberse acordado de nuestro idioma, y reconocer su importancia como segunda lengua en Estados Unidos.
Está claro que el presidente Obama se merece estar donde está por sus propios logros, y que Zapatero y Carod-Rovira, son un inefable error del destino. Estoy seguro que Pepe Gotera y Otilio, nos hubieran representado mucho mejor.
Biante de Priena
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jueves, 27 de noviembre de 2008
martes, 29 de julio de 2008
Si Andorra está en África, ¿dónde está España?
Gracias Ricardo-Barcelona
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