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martes, 20 de enero de 2009

De Obama a Carod-Rovira, pasando por Zapatero

Hoy será el gran día. Por un instante, la crisis económica mundial se apartará de los televisores, las emisoras de radio, y las primeras planas de los diarios, para darle la bienvenida al primer presidente negro de los Estados Unidos de América. Martín Luther King podrá descansar en paz, porque Barack Obama habrá completado su sueño.

Hasta el conflicto de Oriente Medio entre palestinos y judíos, ha cesado provisionalmente para recibir al nuevo inquilino de la Casa Blanca. Las bolsas de valores, mañana mismo nos dirán que opina el mercado del advenimiento. Alguien sacará una foto inmortal y el nombre del Presidente Obama, se convertirá, posiblemente, en la palabra más buscada en internet. La humanidad se permitirá un día de recreo, antes de volver a enfrentarse a la extraña realidad que acontece ahora mismo en nuestro planeta.

Las expectativas sobre las acciones políticas del nuevo presidente de los Estados Unidos de América se encuentran entre la ilusión extrema y el más quedo escepticismo. Posiblemente, los más optimistas se sentirán frustrados y los más pesimistas, también. Pero lo que está claro es que todo el mundo mirará a Obama, mientras no pierde de vista la crisis. Habrá que esperar, tal vez cien días, hasta la primavera, para observar los primeros hechos reales de la nueva administración norteamericana.

El mundo entero espera un milagro, hasta los que se declaran ateos, pero la realidad es que en plena crisis, lo más probable es que Obama se dedique ,prácticamente de forma exclusiva, a resolver los problemas internos de la maltrecha economía de su país, tras el espectáculo financiero de las hipotecas subprime. La industria norteamericana requiere grandes ayudas públicas para salir adelante, y las grandes reformas sociales tendrán que esperar al menos un par de años.

Sin embargo, Obama, continuando con la política próxima a los ciudadanos que tan buen resultado le brindó en la campaña electoral, hará algún gesto a la galería, que será extraordinariamente bien recibido por los ciudadanos norteamericanos, y posiblemente, también por los europeos. Sin bajar la guardia, cosa que no le perdonarían ni sus votantes, iniciará una aproximación al problema judío-palestino, las guerras de Irak y Afganistán, y tal vez, a los graves problemas humanitarios de los conflictos tribales africanos, no en vano allí se encuentran sus orígenes y es bueno recordar que su segundo nombre es Hussein.

El presidente Obama es joven, el próximo 4 de agosto cumplirá 48 años, es periférico y cosmopolita, pasó su juventud en Hawái, y en Indonesia donde vivía su madre divorciada, (antropóloga de profesión), de su padre, de origen kenyano, economista brillante, de vida un tanto díscola, (tiene seis medio-hermanos de su padre en Kenya y una medio-hermana de su madre en Canadá). Pertenece a la élite, se formó como abogado en Harvard, y ejerció como profesor en la Universidad de Chicago, antes de dedicarse a la política. Su situación financiera siempre ha sido excelente, tanto por la riqueza de su familia, como por su propio esfuerzo y el de su mujer, Michelle, abogada formada en Princeton y Harvard, y que trabajó en el departamento del alcalde de Chicago. Tienen dos hijas. La cosmovisión del nuevo Presidente de Estados Unidos, nada tiene que ver con la de su predecesor, anclado al mundo de la élite tejana y el América (y el resto del mundo), para los americanos.

Obama a favor del español en Estados Unidos

Una noticia que ha pasado sin pena ni gloria, es la posición que Barack Obama tiene en relación al aprendizaje del español en Estados Unidos (su web oficial se puede leer en nuestro idioma).

En su discurso de Georgia del 8 de julio, Obama dijo, respondiendo a una pregunta sobre bilingüismo: 'Vivimos en una economía global. Y yo no entiendo a la gente que vive preocupada diciendo `Debemos hablar sólo en inglés'. Quieren aprobar una ley que diga: 'Queremos sólo hablar inglés'. Ahora bien, estoy de acuerdo en que los inmigrantes deben aprender inglés. Estoy de acuerdo. Pero es importante que se entienda esto: en vez de preocuparse porque los inmigrantes puedan aprender el inglés --que lo aprenderán--, es necesario asegurarse de que sus hijos sepan hablar español. Deberían pensar cómo hacer para que sus hijos sean bilingües. Todos los niños deberían hablar más de un idioma''. Obama agregó: 'Es vergonzoso cuando los europeos vienen aquí ... todos hablan inglés, hablan francés, hablan alemán. Y cuando nosotros vamos a Europa, todo lo que podemos decir es `Merci beaucoup'. ¿No es cierto?".

De inmediato, los abanderados de la causa antiinmigración se volvieron locos. Lou Dobbs, de CNN, y otros presentadores de televisión por cable que suelen ser alérgicos a todo lo que suene hispano adujeron que Obama estaba instando a los estadounidenses a aprender sólo español, en lugar de cualquier otra segunda lengua. La sola idea de que haya más gente en Estados Unidos que hable español los sacó de sus casillas.

Hoy, precisamente, Josep Lluis Carod-Rovira, inaugurará una “embajada” de Cataluña en Nueva York. ¡Qué enorme ridículo¡, ¡qué despropósito! es como si los descendientes de los indios pueblo, abrieran embajada en Madrid. Supongo que querrá restar protagonismo al nombramiento del Presidente de los Estados Unidos.

Si Obama hubiera dicho francés, en vez de español, estoy seguro de que Sarkozy le hubiera remitido un agradecimiento simbólico; sin embargo, en nuestro país, el presidente Zapatero ha sido incapaz de recibir el guiño con inteligencia y mostrar a Obama el agradecimiento de nuestro país, por haberse acordado de nuestro idioma, y reconocer su importancia como segunda lengua en Estados Unidos.

Está claro que el presidente Obama se merece estar donde está por sus propios logros, y que Zapatero y Carod-Rovira, son un inefable error del destino. Estoy seguro que Pepe Gotera y Otilio, nos hubieran representado mucho mejor.


Biante de Priena

lunes, 19 de enero de 2009

Emergencia nacional: la deuda española supera el billón de euros

Algo que no se puede tolerar ni un momento más en esta campaña electoral permanente que se ha montado el PSOE para acotar todas las parcelas del poder, en este gesto que emula la política de la “demogracia” venezolana, es que el Gobierno, sus portavoces, su Presidente, los medios de comunicación subvencionados, nos sigan mintiendo con insidia. Tampoco se puede soportar que quienes debieran hacer oposición, el PP, IU, UPyD, Ciutadans, los nacionalistas, los sindicatos, y las organizaciones sociales (la mayoría, afines al poder) se queden impasibles ante sus mentiras. Solo los medios de comunicación independientes, y las informaciones que recibimos de la prensa extranjera, a los que se añade la comunicación en la red, nos dicen cual es la auténtica realidad económica, política, y social en la que estamos viviendo y vamos a vivir en los próximos años.

Hoy, la Comunidad Europea, en palabras de su portavoz económico, el socialista español, Joaquín Almunia, nos han hablado del retroceso económico que nos espera en este año (2 %), que se prolongará en el año próximo (0,2 %). Son estimaciones, pero la realidad es que aún pueden ser peores. La correlación en crecimiento del paro durante este tiempo, alcanzará el 16,1 % en 2009, y el 18,1 % en 2010. Esto supone pasar con creces la barrera de los cuatro millones de parados. El déficit del Estado que ha sido de un 3,4 % en 2008, y hay que recordar que antes de las elecciones generales había superavit del 1 %, alcanzará el 6,2 % en 2009, y el 5, 7 % en 2010. También hay que recordar que la economía euro sólo admite un déficit del 3 % como mucho y no por un periodo prolongado. La deuda pública española (a la que se debe sumar la privada), que hoy alcanza los 400.000 millones de euros, ha sido devaluada en su confianza, hoy mismo, por la agencia independiente Standard & Poors, lo que quiere decir que a partir de ahora pagaremos más por nuestros créditos externos. La deuda hipotecaria privada de los españoles es de 675.288 millones de euros. La deuda pública española se aproxima al 45 %, y hay que recordar que si supera el 60 %, con el actual déficit, España tendría muchas dificultades para mantenerse en el sistema euro, al haber transgredido la convergencia.

En esta situación, el Gobierno, derrotado por sus propios errores, incapaz de reaccionar ante la crisis que su presidente tardó en reconocer, y que el ministro de Economía considero trivial, para triunfar en las elecciones generales pasadas mintiendo a los españoles, nos adereza el sufrimiento con estupideces continuadas, con una campaña mediática de propaganda, y con una soberbia que nos va a traer graves consecuencias par las próximas décadas. La oposición espera por su propio interés, porque la crisis favorece a sus propios intereses electorales, lo que es una ignominia sin paliativos.

Un billón cien mil euros es la deuda actual de los españoles, sumando la pública y la privada hipotecaria (pero sin contar la de las empresas, los bancos, los préstamos personales y otras deudas como las concernientes a las instituciones autonómicas y municipales) lo que supone que cada recién nacido español llegará a este mundo con una deuda mínima de 24.500 euros (aproximádamente un año de renta per cápita), una hipoteca más para cada español, que al final seremos los que pagaremos la deuda común, sea nuestra o no lo sea (los que no tengan deudas propias pagarán igual); por eso los nacionalistas tratan de escaquearse como pueden, en esa actitud solidaria que les caracteriza. Posiblemente la deuda final completa de los españoles supere los dos billones de euros, unos 40.000 euros por ciudadano. Ese dinero habrá que pagarlo con impuestos, a la situación fiscal excesiva que padecemos los españoles, se añadirá la cuota progresista de las políticas de Zapatero y su régimen, más toda la que se acumule a partir de los errores que sigan cometiendo.

Estamos viviendo una situación económica de emergencia nacional que tendrá graves repercusiones sobre el bienestar social de los españoles en las próximas décadas, y el Gobierno de Rodríguez Zapatero nos sigue ofreciendo motivos para creer.

¿Creer en qué?. Ya no hay que creer en nada, la realidad es que España se ha estrellado contra los hechos y el PSOE era el que conducía el país, embriagado de poder, pletórico de ignorancia, pero con muy “buenas intenciones”, la de empobrecernos, la de expoliarnos y la de seguir gobernando a cualquier precio, es para enarcar las cejas y defender la alegría con una amplia sonrisa.


Biante de Priena

domingo, 18 de enero de 2009

Bajo la bandera de la libertad

La opresión de los sistemas dictatoriales, de los que pretenden establecer un pensamiento único, de los que se sirven de la democracia para implantar sus valores, de los que viven de lo que dicen y no de lo hacen, de los advenedizos políticos que han encontrado un filón en destruir lo existente para autodeclararse paladines de lo que vendrá, se está acabando.

Ya no convencen a nadie, se les ha visto el plumero, y han sobrepasado el límite de lo que se puede aceptar como posible en el ámbito de la libertad, para ejercer su presión sobre los demás desde el poder.

Muchos estamos hartos del ataque a nuestra nación, la nación española, a nuestra Constitución, al Estado de Derecho, a la Libertad, a la Democracia, y a la Igualdad de todos los españoles en el respeto a la diversidad, pero no a la estridencia de los hechos diferenciales. Todos los españoles tenemos hechos diferenciales en nuestra cultura, pero sólo unos pocos los rentabilizan, contra los demás.

El Presidente Rodríguez Zapatero es el principal responsable de lo que ha ocurrido en España en los últimos cinco años, desde que los que tomaron la calle con el “no a la guerra” para ganar las elecciones nos tomaron el pelo, defendiendo lo indefendible, acusando al Partido Popular de estar al lado de los norteamericanos en la invasión de Irak, y del atentado del 11-M que causó la muerte a 192 ciudadanos.

Desde entonces hemos ido a peor, nos han incrustado a calzador los códigos progresistas en la cultura española. Han hecho una cruzada de la violencia de género, cuando en España el número de mujeres que fallecen por la violencia machista es de los menores de Europa, y no ha variado en los últimos ocho años, pero ¿cuánta pasta han sacado para colocar a las feministas más radicales con sueldo fijo?. Han hecho una cruzada del homosexualismo, pretendiendo que la heterosexualidad era un hecho anormal, porque en el fondo su objetivo es cargarse la estructura familiar de los españoles. Se han empeñado en la persecución de los fumadores, de los que beben habitualmente, de los que disfrutan de las posibilidades de internet con esa nueva Santa Inquisición a la que denominan SGAE, de los que comen y de los que no comen, de los que tienen creencias religiosas fundamentadas en el cristianismo.

Se han encargado de gestionar los servicios públicos de una forma chusca, protocolizada, mecánica y materialista. Consideran a los ciudadanos como clones robóticos, no como seres humanos. Hoy, el equilibrio estatal logrado con el esfuerzo de muchos años en sanidad, educación, justicia, bienestar social, orden público, trabajo, vivienda, seguridad social, y sistema de pensiones ha saltado por los aires, gracias a que el PSOE ha vendido el patrimonio común a los nacionalistas por sus apoyos para gobernar en el Estado, en las autonomías, y en los municipios. La ambición de poder del PSOE es desmesurada, y al mismo tiempo nociva para los españoles, porque nos ha llevado al caos general, en paro, en balanza comercial, en pobreza, y en destrozo de la urdimbre española, el espacio común político de los ciudadanos españoles que se establece en nuestra Constitución y nuestro Estado de Derecho.

Ante la barbarie y el despotismo delustrado solo nos queda a los españoles agruparnos bajo la bandera de la libertad, contra el terrorismo palestino y a favor de Israel, contra la miseria de los sindicatos y a favor del trabajo, contra el nepotismo del reparto de dinero público a las entidades financieras y a favor de la ayuda a quien realmente lo necesite.

Basta ya de palabras, hay que pasar a los hechos. No se puede permanecer en silencio, inactivo, aletargado ante la destrucción de la cultura española, el maltrato a nuestro idioma, la violación permanente de nuestra Constitución.

Ante estos hechos deprimentes solo queda izar la bandera de la libertad, como luz en la oscuridad, y agruparse bajo ella. Es hora de dar el paso hacia delante, la resistencia se consolidará con cada nueva patada a nuestra nación por parte de los políticos socialistas y nacionalistas. Hay que prescindir de una vez por todas de la espera a que los políticos resuelvan nuestros problemas, estamos solos ante el peligro que nos han legado, y solo la unión nos permitirá hacerle frente, aquí y ahora.

La bandera de la libertad está en cada lugar en el que el poder hace que un ciudadano sufra la opresión, injusticia y desigualdad. Es hora de que los ciudadanos recuperemos lo público, lo que es nuestro, lo que es de todos, de que se lo arrebatemos a los políticos, que no saben más que utilizarlo en nuestra contra, con el arma democrática que nosotros les concedemos para que nos faciliten la vida, y no para que nos perjudiquen sin interrupción.


Erasmo de Salinas

sábado, 17 de enero de 2009

Quien no apoya a Israel, es un traidor a la civilización occidental

Actualmente, solo hay una civilización evolucionada, una civilización más avanzada que las demás, la civilización que ha alcanzado las más elevadas cotas de libertad política, relativa igualdad, justicia reglamentada, bienestar social, organización administrativa y democracia viva. En el ámbito de los valores civilizados se encuentran también, el estado del bienestar, la superación científica y tecnológica permanente, un sistema de mercado libre, el respeto a la diversidad, y la profusión de mensajes singulares, y su expansión a través de los medios de comunicación. En esta civilización, se respetan las diferencias individuales o grupales, siempre que no atenten contra el bienestar común, en una suerte de equilibrio que pretende la armonía. En esta civilización es posible la pluralidad política, social, religiosa, o cultural. Esta civilización se expande haciendo cada día más común el mundo, pero respetando las peculiaridades, siempre que no atenten contra el bienestar compartido y deseable.

Esta civilización contradictoria y discutida en su interior, autocrítica, relativista y abierta es la Civilización Racional compartida por los países más avanzados: Europa, Norteamérica, Japón, Corea, Taiwan, Australia y Nueva Zelanda, Sudáfrica, e Israel y algunos países menores de fuerte influencia racional, dispersos por el mapamundi. En un segundo escalón, aproximándose a la racionalidad civilizada y con algunas peculiaridades propias están Rusia y los países de la CEI, y sectores importantes (mayoritarios) de los países de Latinoamérica, y determinados países repartidos por el mundo que buscan aproximarse al modelo racional de civilización.

Al otro lado, están las culturas fundamentadas en criterios dogmáticos, bien religiosos o políticos que conforman un mundo en el que prevalece la creencia sobre la razón, el mythos sobre el logos, y en los que el poder es ejercido de forma absoluta, sin respeto a los derechos humanos. En este grupo ha diferencias de grado en su aproximación al modelo racional, están la mayoría de los países islámicos (con excepciones como los que presentan variedad religiosa como Malasia o Turquía), la mayor parte de China (Taiwan, Singapur, Honkong se abren al modelo racional), el África subsahariana, la mayor parte de India, los países de Extremo-Oriente y el resto de países asiáticos, incluida Indonesia, también Cuba, por supuesto.

Solo hay una civilización que se adhiere al modelo racional, lo que no quiere decir que en el mundo solo sea posible razonar con los criterios que prevalecen en los países mencionados como seguidores de la racionalidad occidental, que participan de una homogeneización cultural, sin por ello perder sus diferencias culturales. El caso de Japón es paradigmático de país civilizado con cultura extraordinariamente diferenciada.

La civilización occidental es el producto de numerosas culturas convergentes, fundamentalmente organizadas en la prevalencia del logos frente al mithos, de la razón sobre la creencia, de la ciencia y la tecnología para todos sobre las prácticas rudimentarias particulares. Los países que comparten criterios racionales occidentales en la organización de su sociedad, también los comparten en la organización de su vida política, y en el respeto a la diversidad de creencias. Los países racionales siguen una evolución común, un modelo compartido de desarrollo.

No es cierto que la globalización sea un fenómeno que aplasta lo diferente, más bien lo diferente sólo puede existir en el ámbito de la globalización, porque los países que siguen criterios no compartidos de evolución, no respetan las diferencias. La libertad, la igualdad mínima, la democracia, la libertad de creencia religiosa, el acceso a la educación la cultura, el respeto a unos criterios mínimos de justicia, representados en la carta de derechos humanos, no se respetan en los países que no viven en el ámbito de la civilización racional.

En los países que siguen sistema racional, se alzan voces que defienden lo que no podrían defender en los países que no viven en un sistema racional. En los países en los que existe libertad se puede decir lo que no se puede expresar en los países donde no la hay. En los países en los que se puede discutir la existencia de Dios, la bondad del Estado, o la dictadura del poder, surgen movimientos que se organizan para aplaudir la dictadura, la opresión, los privilegios injustos, el aplastamiento cultural de los diferentes, la esclavitud, el terrorismo, la persecución religiosa, la injusticia y la más profunda desigualdad.

Es inmoral, absolutamente carente de ética, ver como se organizan manifestaciones en pro de Palestina, en pro del Irak de Saddam Hussein, a favor del régimen cubano o venezolano, o en apoyo del régimen chino o vietnamita. Es un acto de ignominia, ver como los discrepantes del sistema racional occidental, defienden a los enemigos de su civilización, en solidaridad con la opresión imperialista de los ciudadanos que viven en regímenes no racionales, cuando se callan la boca sobre la opresión propia que se ejerce desde teocracias o regímenes comunistas, sobre esa misma población.

El pacifismo que pregonan, pretende someter al fuerte por el débil, al rico por el pobre, al inteligente por el idiota, al culto por el ignorante y al demócrata por el tirano. Es falso que pretendan acabar con cualquier forma de dominación, lo único que buscan es dominar dando pena, creando una conciencia de culpabilidad en los ciudadanos que cada día se esfuerzan por construir un mundo mejor, con su trabajo y esfuerzo, resolviendo las dificultades de su vida como buenamente puede, pagando sus deudas, luchando por sacar adelante a sus hijos, respetando las reglas del juego.

Es una vergüenza ver una bandera de Palestina sostenida en una manifestación por miembros del PSOE, UGT, CCOO, IU, y todas las organizaciones progresistas subvencionadas desde el poder, venerando a una organización terrorista como Hamás, y estando en contra de un país como Israel, en el que la libertad, la democracia, y la igualdad, a pesar de todo, sigue siendo posible.


Biante de Priena

viernes, 16 de enero de 2009

Los Zanahorios

Un lector ha preguntado en el correo ¿qué es eso de los zanahorios de lo que algún comentarista alardea?. Pues es verdad, no todo el mundo sabe que son, o mejor dicho, que somos los zanahorios.

Los zanahorios surgimos en los meses anteriores del II Congreso de Ciutadans, como representantes de la diversidad existente y el cabreo que supuso ver como los dirigentes del partido tiraban por tierra las ilusiones de muchos ciudadanos que habían acudido de todas partes a la llamada de libertad, igualdad y justicia para Cataluña, que Albert Boadella y unos cuantos amigos, habían invocado ante la opresión del social-nacionalismo cuatribarrado.

Testigos de los desmanes del poder en una formación política embrionaria, como era Ciutadans, se unieron para derrocar un régimen de opresión en su propio partido que emulaba el esgrimido por la Generalitat. Ciutadans no pudo ser, porque sus dirigentes querían que sus militantes fueran borregos dóciles y en realidad eran fieros ciudadanos, dispuestos a combatir las estridencias de una política nacionalista insumisa con la Constitución, secesionista con la nación, y opresora de la libertad. Los ciudadanos zanahorios, como buenos demócratas, no admitieron la imposición de los dirigentes y sus manipulaciones, ni la incrustación de candidatos en las listas, ni la expulsión de militantes por expresarse en libertad, ni la persecución de los discrepantes, ni el respeto al liderazgo inmerecido de un Presidente y un Secretario General, tan ambiciosos como torpes.

Y entonces llegó Ciudadano Ubú, una simpática zanahoria dispuesta a representar la voz de los que callan, que se convirtió inmediatamente en el líder carismático de la “corriente zanahoria”, los desencantados, los oprimidos, los aburridos y los hartos de ver como tanto esfuerzo colectivo se iba a la mierda por los errores de unos pocos dirigentes, que lamentablemente ocupaban el lugar que no les correspondía.

La batalla fue dura, pero al final, como ocurre en las mejores novelas de terror, los malos ganaron. En realidad, en aquel Congreso de las Hespérides triunfó el miedo de los catalanes a que Ciutadans se hiciera un partido español, triunfó el miedo de los izquierdistas que pensaban que los liberales les desplazarían del poder si jugaban en igualdad de condiciones, triunfó el no nacionalismo catalán frente al “España somos todos”y triunfó el leninismo sectario en la organización del partido, como ahora ocurre en UPyD.

Los zanahorios perdimos aquella batalla política para triunfar en la paz posterior, el partido se fue quedando sin militantes, sin ideas, con los dirigentes elegidos y todas las torpezas acumuladas por quienes les apoyaron, hasta convertirse en lo que hoy es, un barco fantasma con el holandés errante atado al mástil, que clama porque alguien le ayude a concluir su peregrinaje por la inexistencia.

Pero los zanahorios seguimos adelante, cambiamos el color naranja por el magenta del partido de Rosa Díez, muchos apoyamos su comienzo, con recursos materiales y humanos, nos aproximamos a UPyD para hacer posible el sueño que fue imposible en Ciutadans: un partido democrático en el que la justicia prevaleciese en un clima de libertad. Y tampoco fue posible.

En Cataluña, conocimos como en ningún lugar, las auténticas intenciones de UPyD, vimos de lo que eran capaces los seguidores de Rosa Díez y descubrimos que no había futuro en un partido aún menos democrático en su organización que Ciutadans, con una ideología exclusivamente socialista, con una ausencia de libertad ofensiva, y con unos dirigentes, bastante torpes por cierto, encaramados al poder, que ejercían con singular descaro su tiranía.

Evidentemente, los zanahorios también denunciamos en esta ocasión, el atentado contra la democracia ocurrido en UPyD, pero en esta ocasión nos surgieron competidores muy beligerantes, fundamentalmente agrupados en la corriente interna de Libertad Ciudadanos, (supongo que ellos serán "los remolachos") que últimamente, como le había ocurrido a Ciudadano Ubú en su día con Ciutadans, fue denunciado a la policía y a la justicia, por discrepar de las consignas del sanedrín magenta.

Pues amigo, eso somos los zanahorios, los ciudadanos que se acercan a los partidos políticos y comprueban la inexistencia de democracia interna en su interior, los desmanes de los dirigentes, la corrupción, la inmoralidad, la injusticia de sus decisiones y el único interés propagandístico de promocionarse en la vida, utilizando la política y el engaño de los ciudadanos para ello, aprovechándose de sus seguidores, a los que tratan como borregos.

Los zanahorios somos ciudadanos hartos de la política y los políticos de este país, que en vez de quedarse callados cuando han contemplado la auténtica realidad de las formaciones políticas que dicen defender los intereses generales (pero que en realidad sirven exclusivamente para la promoción de los dirigentes), deciden tirar de la manta y mostrar al mundo, lo que realmente piensan, sienten y hacen los dirigentes políticos que utilizan las urnas como una inversión para sobrealzarse ante los demás, de la forma que sea, como sea, cuanto antes.


Erasmo de Salinas

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