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lunes, 19 de noviembre de 2007

El imperio Z

Lamentarse no es políticamente correcto, es necesario sonreir, hay que aprender de los chinos que llevan mostrando sus dientes desde hace siglos dando las gracias por todo, haciendo reverencias a las autoridades; este gran pueblo ha aprendido a obedecer sin hacerse mala sangre. Por el camino de la prudencia infinita están logrando sus objetivos, van atravesado el tiempo, que se cuenta en milenios, hacia su liberación definitiva, saben que nada es eterno, ni siquiera Mao lo fue.

España cada día se parece más a China, una gran nación en la que se han cometido tántos crímenes contra la sociedad civil como en la Alemania nazi o la Rusia de Stalin, pero la gente ha aprendido a sonreir en su infinita paciencia como en China lo hacen, no se sabe si por las enseñanzas de Confucio o Mencio, la suerte de haberse encontrado con Mao en el camino, el carácter laborioso y disciplinado del pueblo chino, o por el gran liderazgo ejercido por el consejo central del Partido Comunista.

En China se considera que la burocracia es un don de los cielos, y precisamente Marx admiraba a este país por establecer un sistema de organización política fundamentado en el reparto del agua para los regadíos, que resultó excepcional para su tiempo y en el que el padre del socialismo se inspiró para elucubrar sus teorías. En Rusia a Stalin le llamaban "padrecito", y antes se lo habían llamado al Zar.

Mao supo acomodar sus ideas marxistas a los usos habituales de su país y cambió definitivamente la historia de China, pero si a un chino se le pregunta sobre la libertad posiblemente responda igual que su tatarabuelo: la libertad no es para China, por la razón que más tarde aduzca. Es un pueblo bien adoctrinado, sabe lo que le corresponde, y lo que puede esperar de los políticos.

Desde Occidente siempre se ha considerado que eso es inadmisible, en España se utiliza la frase: “le engañaron como a un chino”, en referencia posiblemente a esta cuestión. Un chino diría simplemente que de nada sirve ir contra las fuerzas poderosas que no pueden derrotarse, por eso en China se admira tanto a Mao Tse Zdong y de los rebeldes de Tiananmen nada se sabe.

He leido por algún lugar que Z fue en su juventud un gran admirador del maoismo y de los planes quinquenales de la agricultura soviética que alcanzaron su plenitud con Breznev. Siendo socialista es algo que tiene su lógica, pues el experimento fracasado del socialismo real en la URSS y el finalmente adaptado al mercado de China, forman parte de sus raices ideológicas más profundas, y debemos recordar que personajes como Chavez o Fidel Castro hablan de Z como su amigo; sin decirlo expresamente, le consideran un aliado de sus propósitos últimos entre todos los gobernantes de las democracias avanzadas, lo que invita al sonrojo a unos, mientras a otros parece que les enorgullece.

El socialismo internacional intenta recuperar su espacio tras la quiebra económica del régimen soviético; que no se engañe nadie, con excepciones tan honrosas como escasa, los presupuestos socialistas forman parte del sectarismo universal, porque cualquier socialista antepone los intereses de clase a los demás, y todo es instrumental al propósito de conseguir sus objetivos: lograr el poder absoluto para más tarde organizar la sociedad según sus ideas preconcebidas, es decir, sin libertad individual, porque antes está la idea de liberación de los más oprimidos que la misma libertad, lo que termina justificando que en la bondad de sus propósitos últimos todo esté pemitido.

La socialdemocracia es una forma dulce de socialismo, es el invento más apto para el consumo en los países occidentales, pero en el fondo encubre una forma suave de dictadura del proletariado ahora que el mercado ha conseguido que el proletariado desaparezca como clase social; en estas circunstancias, el socialismo necesita un “proletariado inventado” formado por los sectores más maltratados de la sociedad: mujeres, ecologistas, jóvenes, culturas minoritarias, para seguir su lucha.

En la definición del concepto socialdemocracia se puede observar la tiranía del lenguaje, solo hay una forma de entender la democracia, que es la social; los individuos no cuentan para nada, el ser humano se desvanece en su vinculación al grupo, y el Estado solo debe pensar en términos colectivos. Igual ocurre con la democracia cristiana, por poner otro ejemplo. ¿No supone precisamente ésto la conclusión de la libertad individual, la alienación del ser humano?. Evidentemente sí.

La democracia es propia de todos los ciudadanos, transversal en sí misma a todas las ideologías políticas y si deja de serlo, no es democracia.

Un país que respeta la libertad de sus ciudadanos debe atender sus necesidades de forma individual, no bajo riesgo de que si una causa no resulta estadísticamente o electoralmente rentable, deje de ser atendida o sea olvidada. Los derechos del ciudadano deben ser siempre individuales, no sociales. Esto no lo acaban de comprender los socialistas, y eso conduce a que se pase del victimismo a la agresión permanente contra la libertad individual de las personas y sus vidas privadas. Siempre he pensado que hay gente que se aprovecha de la sociedad y gente que la sociedad aprovecha.

Tengo la sospecha de que los socialistas, en general, se aprovechan de la sociedad porque si gobiernan se encargan de crecer el Estado para instalar en él a todos sus afines, pero si pierden las elecciones toman las calles, hacen huelgas, patrocinan el caos, para que no se pueda gobernar dignamente, independientemente de las decisiones que adopten los que están gobernando. Así llevamos toda la transición.

El socialismo español actual vive del chantaje social, porque si se les vota se consideran tributarios del poder absoluto que les han concedido las urnas y se dedican a gobernar para sus electores, las comunidades donde les han apoyado, incluso los pueblos de pocos habitantes con alcalde socialista, y si pierden las elecciones, caldean el ambiente con huelgas, protestas, boicots, conflictos y todo lo que sea necesario para enmierdar el gobierno de turno, como está ocurriendo hoy mismo en Francia, y si no hay problemas, se los inventan para convertirse en necesarios, son auténticos especialistas en la creación de víctimas para luego acusar al prójimo y mostrarle su culpabilidad, algo parecido a lo que el catolicismo beligerante hizo en otras épocas en este país.

El socialismo español necesita hacer una severa autocrítica cuanto antes y para eso nada mejor que pasarse una temporada en la oposición, porque sin duda es necesario que sean alternativa de poder en el futuro, pero si ahora siguen gobernando este país va a tener muchos más problemas. Z es la garantía de que habrá problemas graves.

Queramos o no, los españoles estamos cautivos del PSOE, los medios de comunicación públicos apoyan al partido socialista y los privados también, con la excepción de El Mundo, La Razón, La Cope, Onda Cero, y Libertad Digital, más algún medio no nacional, que son denostados permanentemente por ser críticos, mucho más que por lo que dicen, a lo que nunca por supuesto nunca se responde.

Desde los periodistas profesionales hasta los alumnos en prácticas, en muchos medios saben que mantendrán su puesto de trabajo o de privilegio si el PSOE sale elegido, y por supuesto hacen campaña a su favor. En otros ámbitos de la sociedad ocurre lo mismo, el Estado hace campaña para el PSOE, cuando el Estado es y debe ser imparcial políticamente porque es de todos. Los nacionalistas apoyan al PSOE, porque saben que si no triunfa Z, se revocarán algunas de sus prebendas, y sus desmanes habituales van a resultar contestados.

Los españoles estamos a punto de entregarle a Z nuestra libertad, y además un plato de lentejas, por nada, o acaso nos hayamos vuelto tan prudentes como los chinos, para que no pase nada peor si deja de gobernar y se echan las huestes a la calle en plan Prestige o Pásalo.

El PSOE lleva toda la legislatura sometiendo a los españoles a acoso institucional, y nos amenaza de forma permanente con el abismo si no gobiernan, no deberíamos de consentirlo, aunque los del PP sean tan torpes como demuestran, entrando en la misma dinámica, y ofreciendo más de lo mismo.

Solo cabe pensar por un momento si el mesiánico Z ha sido capaz de hacer las barbaridades que ha hecho en esta legislatura, que será capaz de hacer si se siente imbuído de que la gente ha premiado su obra, es como para temblar sin interrupción antes de hacer las maletas.

Si te sientes español no votes Z, lo digo muy en serio, por lo que pueda pasar, ahí tenemos el ejemplo de los chinos que se han olvidado de lo que es la libertad, no recuerdan ni el concpeto.

Vota Z si quieres que sigamos siendo una gran NaZión, con una ConstituZión respetada, en la que la IgualdaZ, la LibertaZ, y la JustiZia sean los auténticos zimientoz del Eztado. Si quieres eso entonces debez votar por Z y su zocializmo, y no se te olvide maquillarte de amarillo, poner los ojos rasgados, y calarte un sombrerito de cosechador de arroz, el día que deposites tu voto en las urnaZ, antes de entregarle tu libertad al partido.

¡PáZalo!

Biante de Priena

4 comentarios:

Anónimo dijo...

y de vuelta con la viga.

¿los socialistas protestan en la calle cuando no tienen el poder? pues los empresarios no invierten cuando la politica les parece demasiado social.

¿el gobierno socialista hace el autobombo? como todos, pues.

¿ha leido "en algun lugar" -posiblemente estas mismas paginas- que zapatero admiraba a mao? gran nivel de analisis.

que sugerentes estas comparaciones de españa con la china. pero la unica comparacion que se refiere a un hecho contrastable es la que se hace con... francia. ¡por dios!, ese pais retrasado.

vaaaale. zapatero es maoista. aznar es fascista. los nacionalistas son nazionalistas.

lemas, esloganes, consignas. todo menos hablar de la realidad.

¿no se defendia por aqui otra manera de hacer politica, incluso el transversalismo?


tereso

montesquien dijo...

Al contrario que a tereso, a mi me parece un análisis muy acertado.

enhorabuena Biante, gran artículo

biloska dijo...

Un artículo que no me gusta, ya que su autor parece sugerir que los socialistas no somos españoles, o somos menos españoles que el resto.

Por supuesto que votaré a Zapatero, porque creo que lo está haciendo muy bien y además es una persona agradable y con valores positivos.

¿El socialismo? Bueno, yo creo que ser socialista significa preocuparse por los demás y no solo por uno mismo, lo cual contrasta con otro tipo de ideologías, en mi opinión muy poco recomendables, como la que se expone en este artículo y esta web. Un saludo :)

Anónimo dijo...

Biloska,

no lo malinterpretes, los socialistas en la versión Zapatero, digamos que sois más cosmopolitas que españoles, o que en aras de la paz mundial os desocupais de la paz nacional.

En cuanto a lo de preocuparse por los demás más que por uno mismo, eso es altruismo, no socialismo.

¿A ver si estás votando mal?, jejejeje.

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