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domingo, 10 de octubre de 2010

De la dominación a la potestad


En estos tiempos de crisis, los discursos políticos están contaminados de pesimismo. Muy pocos son conscientes de que estamos viviendo el final de una era, aunque de forma inconsciente son muchos los que perciben un próximo cambio en las relaciones de poder. Por primera vez en la historia de la humanidad el poder dejará de ser vertical, estático, jerárquico para convertirse en horizontal, dinámico y compartido.

Las representaciones del poder que conocemos, especialmente las del ámbito político, están condenadas a su extinción como los dinosaurios, porque el mundo se ha hecho demasiado próximo y diverso para ser gobernado exclusivamente en función de criterios ideológicos, religiosos o culturales. Estamos a un paso de superar el estado de creencia, para avanzar hacia el estado de creación. La vanguardia de la humanidad ha dejado de creer en las verdades reveladas por la política, la religión o la economía. Pronto abandonaremos el maniqueísmo y la contradicción dialéctica buscadora de síntesis y acuerdos, para dirigirnos a la auténtica complejidad de la realidad, que incluye la diversidad relativista de perspectivas en su análisis.

El conflicto al que nos enfrentamos no es nuevo, prácticamente es el mismo desde la declaración de Independencia de los Estados Unidos en 1776 y la Revolución francesa de 1789. Su ámbito de desarrollo es el poder en todas sus formas. Estamos ante una auténtica encrucijada humana denominada globalización. El mundo ya nunca podrá ser de nadie, porque sólo podrá ser de todos. Al contrario de lo que indicaba Fukuyama hace unos años no estamos ante el final de la Historia, sino ante el final de la Historia del poder como dominación y servidumbre o el comienzo de la Historia de la era de la libertad.

La era de la libertad

La realidad es una, sus perspectivas múltiples, pero la mirada no transforma la realidad, solo lo que se interpreta de la realidad. Una huelga general, por ejemplo, como se ha visto recientemente, es un acto de liberación para algunos, mientras que es un acto de opresión para otros. La decisión de un Gobierno de conceder subvenciones a determinados grupos sociales, como ha ocurrido en España desde el criterio de Estado Providencia esgrimido por el poder gubernamental, al final se traduce en subida de impuestos y recortes sociales, que nos afectan a todos. La moralidad justiciera del igualitarismo es una de las injusticias más opresivas en la que se han instalado los gobiernos de Rodríguez Zapatero, pensando que iban a salvar el mundo con sus buenas intenciones. Craso error.

La administración del poder se ha urdido históricamente sobre tremendas falacias. Al contrario de lo que muchos piensan, el capitalismo no se fundamenta sobre la libertad, sino sobre la opresión, estas palabras pronunciadas por un declarado liberal como el que escribe, representan el anticipo de lo que viene. No hay libertad sin igualdad de condiciones de partida y en el mundo nunca ha existido tal cosa. Para que exista libertad tiene que darse una condición previa de equidad (no de igualdad como propone el socialismo, algo absolutamente imposible) en un escenario de justicia.

El capitalismo es un sistema opresor idéntico al socialismo, ambos están condenados a su cambio profundo, y de no hacerlo, a su desaparición. El capitalismo nos explota desde el mercado y el socialismo (al igual que las doctrinas conservadoras) desde el Estado. Un mundo de Libertad no puede admitir la explotación de los seres humanos, ni por el mercado, ni por el estado. Al igual que tampoco puede asumir los privilegios heredados o adquiridos fuera de la ley, desde la corrupción o el abuso de poder, como determinantes de la realidad.

De la igualdad a la equidad

No somos iguales, ni lo vamos a ser, por mucho que traten de uniformarnos en una homogeneidad ideal. Los seres humanos somos diversos desde que nos constituimos en especie y vamos a seguir siéndolo, esa es la auténtica realidad. La pregunta que se debe hacer es como conseguir la equidad con seres diversos, realmente solo veo una forma por medio de la cultura y el aprendizaje. La educación es la clave, pero no una educación homogénea, estándar, y estática sino una educación diferencial, plural, y dinámica que permita a los más jóvenes adquirir los conocimientos necesarios para alcanzar su plenitud como seres humanos. La educación debe dejar de fundamentarse exclusivamente en la transmisión pasiva de conocimientos para dirigirse a la exploración permanente de las circunstancias. Debe traspasar el ámbito de la memoria y la reiteración para aproximarse a la creatividad y la experiencia.

Un mundo libre sólo puede ser un mundo justo, aquel en que los mejores, los que se esfuerzan, los que luchan por sí mismos, respetando las reglas del juego, progresan, mientras que los que se duermen en la eternidad de sus suspiros y sufrimientos decaen. Debemos superar los modelos fundamentados en la caridad , la piedad o la solidaridad, para avanzar hacia aquellos establecidos sobre la libertad y la responsabilidad. Todo el mundo es libre de hacer lo que le dé la gana, pero en justicia, la sociedad no debe pagar las equivocaciones voluntarias y libres de los que deciden disfrutar del dolce far niente, sin merecérselo.

La única diferencia que se puede admitir en un mundo libre es la que separa al que trabaja y se esfuerza del que no lo hace. La única función del Estado es equilibrar las circunstancias de partida, pero no exclusivamente dando oportunidades diferenciadas a los que menos tienen, sino adoptando un papel activo en su orientación hacia sí mismos y su libre desarrollo, corrigiendo los déficits originales en el ámbito cultural de sus familias. No se trata de dar becas, sino de proporcionar los recursos para utilizarlas de forma responsable cuando en el ámbito de origen no existen. Tampoco, en ningún caso, el Estado puede establecer igualdades de destino del que ha hecho todo lo que ha podido y el que no ha hecho nada pudiendo hacerlo. Eso es injusto y supone lastrar la sociedad con el privilegio de los parásitos.


Es necesario abandonar el ámbito mental de la dominación fundamentado en la posesión, que en su exceso es siempre un abuso del poder, que rebasa los límites de la justicia, para adentrarnos en el de la potestad fundamentado en el uso responsable del poder, que se ciñe a los límites de la realidad y las leyes. El filósofo que estudió el fenómeno del poder con más entusiasmo fue el heterodoxo Michel Foucault, que consideraba que el poder no debía restringirse exclusivamente al ámbito de dominación ejercido por una persona o un grupo de personas sobre otras, sino al entramado de relaciones existentes en la sociedad. También un filósofo español ha explorado con criterio propio las relaciones reales entre poder y sociedad, George Santayana, autor de "Dominaciones y Potestades".

Más allá del poder

La autoridad no puede seguir deviniendo del poder, sino de su superación. Nos dirigimos a un mundo de autoridad colectiva y democrática directamente representada, que eliminará la intermediación representativa de los políticos y sus fortalezas partidarias. Actualmente vivimos en una transición entre la representación política indirecta que nos ofrecen los políticos y la representación política directa de los ciudadanos. El poder debe abandonar su representación en el ámbito personal, para encaminarse hacia el ámbito de la decisión colectiva. La ejecución política de las decisiones será ejercida por los funcionarios públicos en el ámbito de la delegación o el mandato, sin llegar al imperativo. Debemos cambiar nuestros anticuados códigos legales y crear nuevas figuras delictivas encaminadas a erradicar la corrupción, la usurpación, el robo de bienes públicos, la propaganda y otras coerciones establecidas desde el poder en estos momentos.

La Era de la Libertad requerirá solo una condición, que todos los seres humanos en todas las demarcaciones en que el poder establece su dominio nos pongamos de acuerdo para que cambien las cosas. Nietzsche acabó con la teocracia occidental para que Marx propusiera su dictadura del proletariado y Ford su dictadura productiva deshumanizada, a lo largo del último siglo hemos comprobado que debemos alejarnos tanto del capitalismo deshumanizador como del totalitarismo estatalista, está muy claro que donde la presión de ambos se contiene por una sociedad civil que no vive en la ignorancia, que conoce sus derechos y ejerce sus libertades civiles, la inmensa mayoría de la gente vive mejor y las minorías son respetadas y protegidas.

Es hora de abandonar la demagogia maniquea en la que vivimos para dirigirnos a una democracia de seres humanos libres, o si se prefiere, es hora de pasar de la “mitocracia” convencional a una
“logocracia” apartidaria, reflexiva y ecuánime. Es hora de que los seres humanos seamos lo que queramos y no lo que quieran los que detentan el poder. Estamos atravesando el largo camino que va desde la servidumbre a la libertad y la meta se distingue próxima en el horizonte.

Biante de Priena

sábado, 9 de octubre de 2010

El Efecto Mariposa del Terrorismo y ZP


Consultando la Teoría del Caos, creo que la única posible para comprender lo que está ocurriendo en España desde el año 2004, he descubierto un fenómeno conocido como “efecto mariposa” que sirve de modelo para analizar lo acontecido en nuestro país desde que gobierna Rodríguez Zapatero; consiste básicamente en que una pequeña perturbación inicial puede originar una tremenda catástrofe pasado el tiempo, por un proceso de amplificación. Se resume en la siguiente frase: “el aleteo de una mariposa puede producir un tsunami al otro lado del mundo”. Sólo tenemos que sustituir el factor espacio por el factor tiempo para comprender las consecuencias de lo ocurrido tras seis años de gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero.

El 11-M no fue precisamente el aleteo de una mariposa, pues dejó 192 muertos y más de 1500 heridos, y cambió la decisión de una parte de los electores españoles que en las encuestas, pocos días antes, daban como triunfador al PP y no al PSOE. Hubo varios factores que influyeron en el proceso, por una parte la infame campaña de propaganda del PSOE que indujo al pueblo español, en una finta hipnótica, a establecer una relación directa entre el atentado del 11-M y la participación de España en la guerra de Irak a instancias del Presidente Aznar, donde se habían enviado tropas armadas con una finalidad asistencial más que bélica, tras acuerdo establecido en las Islas Azores con Bush y Blair. También los errores de atribución del PP en la confusión inicial de lo ocurrido, considerando en las primeras horas como principal sospechoso de los mismos a la banda terrorista ETA.

El PSOE prefirió aliarse implícitamente con los terroristas contra el gobierno del PP para desplazarlo del poder, antes que con el gobierno del PP para capturar a los terroristas. La campaña del pásalo se ha convertido en una auténtica alegoría de lo ocurrido, cuando a fecha actual estamos atrapados en su limbo y no acabamos de pasar página mientras el Gobierno del PSOE, posiblemente la mayor colección de ineptos con poder de la democracia, nos ha llevado a la ruina, al 20 % de paro, a un déficit público que se aproxima al 14 %, y a una deuda total de los españoles que supera el 400 % del PIB. Estamos hipotecados hasta las cejas, un 20 % de los PGE se tienen que dedicar a pagar los intereses y la amortización de la deuda pública que sigue creciendo.

¿Que ocurrió desde entonces?

Se juzgó lo sucedido el 11-M sin haber llegado nunca a conocer la autoría intelectual del atentado, tampoco los terroristas islámicos y menos traficantes de la dinamita españoles establecieron ninguna relación entre el 11-M y la guerra de Irak. El PP quedó eximido por tanto de cualquier responsabilidad en lo acontecido, al contrario de lo que había inducido con su propaganda el PSOE para triunfar en las elecciones, ganadas sobre una enorme mentira.

Desde entonces el Presidente Zapatero se ha mantenido en una huida hacia delante, una auténtica fuga, al tiempo que ha manifestado en diversas ocasiones su afinidad implícita con los terroristas de todas las cataduras. Creó la Alianza de Civilizaciones para imponer acuerdos de nuestro país con países musulmanes (pensando en subvertir al terrorismo islámico con inversiones de dinero en comunidades no islamistas), desprestigió a las víctimas del terrorismo, creó un cordón sanitario con el principal partido de la oposición en compañía de sus aliados nacionalistas, estableció un proceso de negociación con ETA, colaborando incluso desde el Ministerio del Interior (caso Faisán) con la trama económica de la banda terrorista, ha pagado todos los rescates que le han exigido los miembros de Al Qaeda por sus secuestros, también los de los piratas somalíes, se ha inhibido en las afrentas de Marruecos, ha apoyado al régimen terrorista palestino de Hamás contra Israel, y por último, es incapaz de presentar cara al régimen chavista venezolano, tras demostrarse que desde el Gobierno de Hugo Chávez se ha instruido terroristas de ETA por las FARC en Venezuela.

Esta actitud extravagante de José Luis Rodríguez Zapatero ha llevado a la administración norteamericana a protestar por su comportamiento contradictorio con los intereses occidentales., porque siendo su aliado es el único país que responde con exquisita condescendencia a las agresiones terroristas. No es baladí, que la única ocasión que el Presidente Obama invitó a José Luis Rodríguez Zapatero a un acto público, fue precisamente para que rezara por sus muchos pecados en los desayunos de oración de un lobby norteamericano.

Sigo pensando que el efecto mariposa del terrorismo es la teoría que mejor explica la evolución política de José Luis Rodríguez Zapatero y también la de nuestro país desde que él lo dirige. Actualmente estamos ante un auténtico Tsunami económico y social, originado por el encadenamiento prolongado de decisiones políticas y económicas erróneas, tras la llegada al poder de unos equipos socialistas que no estaban preparados para gobernar este país (lo que demuestra que no esperaban triunfar en las elecciones), al menos esto les exime de su participación activa en la organización del atentado del 11-M y excluye definitivamente su autoría en el mismo (si hubieran gobernado bien esta hipótesis sería inválida, pero como no lo han hecho, a ellos también les cogió por sorpresa), sin embargo no se puede descartar que a pesar de que la inmensa mayoría de los socialistas no tuvieran nada que ver en el asunto, no se puede decir lo mismo de determinados grupos de poder afines al socialismo y algunos socialistas encumbrados actualmente, que a la larga han sido los únicos beneficiados entre los españoles por los Gobiernos de Rodríguez Zapatero.

Deduciendo operaciones

La Operación Papillón (mariposa en francés) podría haber consistido en una serie de sinergias en paralelo, por una parte un grupo de poder que financiara y promoviera el atentado terrorista del 11-M, con participación extranjera y española (posiblemente con algunos gerifaltes socialistas implicados, posiblemente con la participación de ETA), contratando o convenciendo a unos fundamentalistas aficionados y a unos trileros asturianos traficantes de dinamita, para llevar a cabo el acto terrorista, con la intención de forzar la salida de España de la guerra de Irak, para presionar a las potencias extranjeras y dejar solos a los Estados Unidos y los británicos en el conflicto bélico, urdiendo así la contestación política internacional. Es necesario recordar que los intereses petrolíferos de Irak se habían establecido con algunos paises europeos entre los que destacaban Francia y Rusia, algo que cambió drásticamente cuando los Estados Unidos y el Reino Unido decidieron invadir Irak.

Por otra parte, la consecuente organización de la campaña de agitación y propaganda urdida desde el PSOE para derribar el gobierno del PP en las elecciones bajo el lema del "pásalo", esta vez organizada desde la "complicidad sobrevenida y circunstancial con los autores del atentado" por aquellos que pensaban que un gobierno del PSOE les permitiría alcanzar beneficios insólitos, y una ocupación del poder y el acceso a la administración de los fondos públicos con el fin de autoperpetuarse en el mismo, denominemos a esta parte de la estrategia Operación Pásalo.

El efecto acumulado de la Operación Papillón y la Operación Pásalo, que sugier que alguien estaba al tanto de ambas, explica mucho mejor lo ocurrido que otras alternativas, al tiempo que abre la posibilidad de comprender algunas cuestiones contradictorias en lo acontecido, al haber sido operaciones organizadas de forma paralela, pero convergentes con los objetivos de cambiar el gobierno en España, sacar a nuestro país de Irak, aislar a USA y UK de la comunidad internacional.

Posteriormente la necesidad de acuerdos con los nacionalistas promovió al mismo tiempo una demolición del Estado, una vulneración constitucional permanente, y una dilapidación de los recursos públicos para apartar a España del lugar internacional que estaba alcanzando, es decir una debilitación paulatina de nuestro país, tanto económica como política, descabalgándonos del progreso que habíamos logrado tras los gobiernos de Aznar, sencillamente porque nos estábamos convirtiendo en peligrosos competidores internacionales de los intereses de otros países próximos y de grandes negocios internacionales establecidos por corporaciones multinacionales no españolas. El efecto es que España se ha descolgado para una o dos décadas del bienestar alcanzado y el progreso de los ciudadanos gracias a lo ocurrido. Hemos retrocedido en todos los ámbitos, económico, político, social, y cultural; ahora tendremos que trabajar duro y resolver grandes conflictos internos que se avecinan, lo que nos aparta de la competición internacional. Los próximos años seguiremos resolviendo nuestros problemas internos y no podremos funcionar como un país unitario que compite con otros a escala internacional, esto traerá más pobreza y dificultadas a los ciudadanos, lo que favorece a los partidos de la izquierda española en sus aspiraciones electorales, tras haber favorecido a los nacionalistas contra los intereses comunes de los españoles. Se puede denominar a esta parte de la estrategia como Operación Tensión, e incluye, por supuesto, la mayor manipulación mediática y proliferación propagandística de la reciente historia de la democracia en España.

Sobre el PSOE y los gobiernos de Rodríguez Zapatero planea una enorme sombra de sospecha, pues si bien es muy posible como organización que no hayan tenido nada que ver en la organización del atentado del 11-M (aunque hay muchas cosas que todavía deben aclararse), lo que si está claro es que sí tuvieron una complicidad sobrevenida, una conjunción de intereses, con los terroristas que lo programaron y ejecutaron, que no son todos los que están en la cárcel, pues se desconoce quien o quienes fueron los que lo habían tramado.

La teleología es el conocimiento que nos permite averiguar las causas cuando se analizan las consecuencias de un suceso, al contrario que la etiología, que nos permite averiguar la causa de los hechos por su análisis.

Dejaré una reflexión para nuestros lectores, si desde un planteamiento etiológico se demostró jurídicamente que no había relación entre los atentados del 11-M y la decisión de Aznar de enviar tropas a Irak, lo que está absolutamente claro es que desde un criterio teleológico el objetivo de desestabilizar a nuestro país que tenían los terroristas del 11-M se consiguió con holgura, gracias a los gobiernos erráticos e ineptos de José Luis Rodríguez Zapatero, no solo lograron la desestabilización de España sino su ruina y precariedad para décadas, con la colaboración de los distintos gobiernos socialistas.

Todo ello para cambiar la participación en la guerra de Irak, políticamente incorrecta, por la participación en la guerra de Afganistán, políticamente correcta. Mientras que en Irak no falleció ningún español en Afganistán van 92 españoles fallecidos, por defender intereses similares a los que impedían nuestra participación en la guerra de Irak según los socialistas .

A veces un arbol bien plantado ante nuestros ojos, con toda la intención, nos impide ver el bosque de la realidad existente. Pásalo también.

Biante de Priena

viernes, 8 de octubre de 2010

Mi extraña muerte en Facebook


Un día descubrí que estaba muerto en la red social de Facebook, mi cuenta había sido deshabilitada, quizás porque dije algo inconveniente, tal vez por invitar a unos amigos a algun acontecimiento, o simplemente porque a alguien le molestó mi avatar o nick.

Al ponerme en contacto con los administradores del asunto, descubrí que Bot, un amable y simpático ente de origen desconocido, me remitía mensajes clonados en los que me solicitaba hacer la pregunta desde el correo con el que me dí de alta para poder responderme, tuve que buscarlo y encontrar las claves, pues un año es demasiado tiempo para la memoria en un mundo atiborrado de inútiles cosas para recordar, hice lo que me demandaba, más tarde me pidió que confirmara mi nueva cuenta, lo que tambien hice, (no recuerdo haber sido tan obediente desde hace años), pero sin embargo no sirvió de nada, dejó de escribirme y hasta hoy. Bot ya no quiere saber nada de mí o al que copia los mensajes prefabricados se le han acabado y tendrá que consultar con alguien que piense para ver como responde a mis preguntas sobre dónde se ha celebrado el juicio, cual ha sido la sentencia y quien ha decidido la condena.

Aunque haya sido una muerte virtual, fácil de solventar creando otra cuenta de correo, para crear otra cuenta de facebook y volver a convocar a todos los amigos que tenía explicándoles la fortuita situación inesperada, Bot deja una advertencia de que si hago tal cosa todas mis cuentas de correo podrán ser invalidadas, que debe ser algo parecido a la muerte eterna.

Realmente me estoy planteando seriamente si regresaré al caralibro, que ha servido a su dueño Mark Zuckerberg, para convertirse en la persona más influyente en el mundo de la tecnología. No tengo nada contra Mark, el oficio de todo negociante es forrarse y si además inventa el mecanismo para hacerlo por sí mismo mucho mejor, otros se forran a costa del prójimo y encima son elegidos en las urnas para salvarnos la vida, pero no llevo con paciencia lo de Bot, porque estoy seguro que al final de la cadena de control debe haber algún ser humano que toma las decisiones y veran ustedes, a mí eso de que me eliminen como si fuera un ternero en un matadero, sin darme siquiera explicaciones de mis faltas y delitos, pues me resulta bastante ominooso y me cabrea.

También pienso que he sido yo el que ha concedido a los del caralibro la oportunidad de hacerme estas cosas en magnífica impunidad, manteniéndome en la incertidumbre de que habré dicho o hecho, o quien o quienes son los hijos de su madre que me han denunciado por haber dicho o hecho algo que no les haya gustado.

Por lo pronto me voy a tomar un descanso y voy a sancionar con mi indiferencia a partir de esta carta a estos sicarios Bot del feisbuk, donde las dan las toman. Que se vaya enterando Mark Zuckerberg que ya no juego a su negocio y que ya tiene un detractor más.

Un buen amigo mío ha comparado el suceso con lo ocurrido en el Holocausto judío cuando los seguidores de Yahve iban desapareciendo a manos de los nazis. Yo creo que exagera, tampoco es para tanto, aunque la alegoría del asunto tiene cierto paralelismo, eso hay que reconocerlo.

Pero lo que tengo claro es que la libertad de expresión no se respeta en facebook, exactamente no, no se puede decir todo, se puede decir todo lo que no sea inconveniente para alguien y no me refiero a insultos, coacciones o amenazas, que eso es de razón, sino a que si dices que te gustan los toros entre antitaurinos o que eres seguidor del Madrid entre aficionados del Barsa, te puede pasar cualquier cosa. Facebook nos quiere clasificar en grupos homogéneos.

Que no hay isogoria, vamos, que la libertad no es igual para todos y que los consejos de guerra de Bot me recuerdan a aquellas cosas que ocurrían en las dictaduras: ha sido usted condenado a muerte, y si preguntabas el porqué, te decían: por algo que habrá dicho o hecho, y se quedaban tan frescos.

Si fuera el único caso que conozco de impunidad manifiesta en una decisión de expulsión sin explicación de sus motivos siquiera, pues podría considerar que hay equívocos que ocurren al azar, pero como sé que no soy el primero, ni seré el último, solo me queda preguntarme: ¿si hubiera consumido todo lo que me ofrecen en facebook hubiera ocurrido lo mismo?. No lo creo, y se comienza por una discriminación en el consumo y se termina por eliminar a los que no consumen nada de lo que ofrece el juego enjaulado. ¿A ver si tiene razón mi amigo y el Facebook este es como un campo de concentración virtual?. Para reflexionar es la cosa.

A ver si me lees Mark y pones orden, que como los Bot se sigan dedicando al exterminio te vas a quedar sin clientes, o simplemente con los más obedientes y cumplidores de todas las normas, es decir los más aburridos, e influenciables, los que están dispuestos a consumir todo lo que les ofreces en facebook. A mí este Mark me recuerda a un pastor de un rebaño de ovejas, que las esquila hasta que un día las acaba esquilmando, si dejan de ser productivas. Y es que hay desigualdad manifiesta, el Bot de Mark me puede eliminar y yo no puedo ni siquiera puedo saber por qué, por si se le ocurre enviarme un mensaje de disculpa. Exterminio puro y duro, de ente y obra, que yo sepa estas cosas solo ocurrían en la Unión Soviética como nos relataba Alexander Solzhenitsyn.

Esto del facebook huele cada día más a proyecto de secta con sus dioses, sus mitologías y sus rituales de obligado cumplimiento. ¿Estamos reinventando el tiempo perdido o formas de perder el tiempo?.

Escrito desde el más allá de facebook, es decir, desde la realidad.

Biante de Priena

Breve historia de la anormalidad política de España



España (1938) - Salvador Dalí

La mayoría de los problemas que tenemos con la democracia en España provienen de diversos enmascaramientos de la ignorancia política y la ingenuidad irredenta que ostentan los ciudadanos, sin embargo, los ciudadanos no son responsables de su desconocimiento, y por tanto, tampoco son culpables de lo que les ocurre, porque nadie tiene intención de no saber, el analfabetismo político de los ciudadanos, habiendo recursos suficientes para evitarlo, se origina en la educación recibida. Karl Marx decía que no era el Estado quien debía educar al pueblo, sino el pueblo al Estado.

La responsabilidad, intención y culpabilidad de la inadaptación democrática de los españoles proviene exclusivamente del poder y de sus representantes: los políticos, agrupados en diversas facciones o partidos, pero no es un fenómeno reciente, pues se remonta a los orígenes de la nación española, y no es un hecho casual, sino perfectamente urdido desde el poder desde 1812 hasta ahora.

Un poco de historia

Cuando los liberales españoles lograron dotarnos en 1812 de la primera Constitución que nos otorgaba libertad e igualdad de derechos a todos los españoles, las fuerzas reaccionarias absolutistas y sus promotores, los serviles, comenzaron la primera campaña de propaganda contra la soberanía de los españoles, denostando la libertad y la igualdad, para abogar por la servidumbre al poder absoluto representado por el monarca Fernando VII. Es necesario recordar que cuatro años antes el pueblo se había levantado contra el ejército invasor francés dirigido por Napoleón. A punto estuvo de desaparecer la independencia de nuestro país, que todavía no era siquiera nación política y constitucional. El felón Fernando VII y su padre Carlos IV, habían transferido “legalmente” la soberanía de nuestro país a Napoleón, el infame Fernando VII, incluso le había solicitado su adopción y matrimonio con alguien de su familia, importándole un bledo el porvenir de su pueblo y mirando exclusivamente por el suyo.

Cuando el pueblo expulsó a los franceses para devolver a Fernando VII al poder, después de haber vendido la patria a los franceses, los liberales españoles habían construido una nación política, liberal e igualitaria, y discretamente democrática, definida por una Constitución que el felón se negó a sancionar. Fernando VII regresó a Madrid en 1813, sus seguidores serviles, al ver su carroza tirada por caballos, los retiraron y se pusieron a tirar de ella para mostrar su servidumbre al monarca gritando al tiempo “viva las cadenas”, uno de los actos más ignominiosos que haya podido cometer una parte de un pueblo. Porque al otro lado, los liberales, que en su mayoría habían luchado contra los franceses exigían al Rey que sancionara la Constitución, algo a lo que Fernando VII se negó. Tuvieron que pasar ocho años, para que otro liberal, el general Riego, con las tropas dispuestas para embarcar hacia América con intención de sofocar las revueltas independentistas de las colonias, tomó la decisión personal que convirtió en naciones libres tanto a España como a todas nuestras naciones hermanas iberoamericanas, que se independizaron también gracias a los liberales autóctonos. Don Rafael del Riego giró sus leales tropas hacia Cabezas de San Juan donde se encontraba el Rey, y le obligó a jurar la Constitución de 1812 el 1 de enero de 1820, único requisito legal para que España se constituyera legítimamente en una nación al ser transferida (por imposición de un liberal) la soberanía del monarca al pueblo. Tres años después, Rafael del Riego, el hombre del pueblo que hizo cambiar por su decisión, apoyado por sus compañeros de tropa, el porvenir de nuestra nación era ajusticiado por orden de Fernando VII. A partir de entonces España es una nación legítima, gracias a la sangre derramada por muchos liberales. Es una auténtica ignominia que el himno de la República, etapa que representa toda la maldad y mezquindad política haya sido hurtado de la memoria de un héroe español que dio su vida por nuestra libertad, al igual que ocurrió con otros muchos liberales, de memoria olvidada por el pueblo gracias a los infames que hoy dicen ser nuestros representantes políticos, que ni siquiera han mostrado su agradecimiento a los padres de nuestra patria, ni desde la izquierda, ni desde la derecha.

Un poco más de historia

La historia de nuestra nación es compleja y está interrumpida por numerosos abandonos de la legitimidad, habitualmente protagonizados por militares, conocidos como los espadones, que cuando las cosas no terciaban a su gusto hacían un Pronunciamiento Militar e imponían su razón por las armas, a lo largo del siglo XIX y más de la mitad del siglo XX, se produjeron en España más de 200 pronunciamientos, de los que la mayoría fracasaron pero algunos cambiaron el orden legítimo por la fuerza, hubo también algunos golpes de Estado inducidos o con participación de partidos políticos como el PSOE en la Dictadura de Primo de Rivera o en la Revolución de 1934. El Pronunciamiento de Franco condujo a nuestro país a la guerra civil de 1936-1939 con una dictadura posterior de 40 años. Sin embargo la memoria histórica reciente siempre tiende a olvidar el estado prerevolucionario de la época con crímenes promovidos desde la izquierda del Frente Popular, que realmente hicieron exclamar al Presidente de la República, Azaña, que el golpe de estado de Franco era consecuencia inexcusable de una provocación organizada y urdida por la izquierda española. El Frente Popular estaba dispuesto a dar un golpe de Estado revolucionario con el apoyo de la Unión Soviética contra la legitimidad republicana, como había ocurrido previamente en Asturias y Cataluña en 1934, causando miles de muertos.

En 1975, a la muerte del dictador España entró en un nuevo periodo constitucional que por referendum popular devolvió a nuestro país a la legitimidad política y civil en 1978. Cabe decir que los españoles votaron todos los artículos constitucionales en bloque y recibiendo una somera información por parte de los políticos de lo que era una democracia. No hubo ruptura de régimen, por lo que el Rey Juan Carlos I contiene en sí mismo la notoria condición de ser heredero legítimo de los Borbones y también del régimen dictatorial del General Franco, al mismo tiempo.

Sin embargo en 1981 se produjo el último Golpe de Estado en España protagonizado por el teniente coronel de la Guardia Civil Antonio Tejero, seguido por varios capitanes generales, resultó fallido y gracias a ello hoy seguimos viviendo en democracia, si bien es cierto que más formal que real. No obstante la legitimidad en nuestro país todavía se vio trastocada, cuando desde el Estado y bajo el gobierno del PSOE presidido por Felipe González se descubrieron la creación de cuerpos paramilitares formados por policías desde el Gobierno, bajo el alias de GAL que actuaron entre 1983-1987 cometiendo 23 asesinatos o crímenes de Estado, tras ser juzgados en 1996, José Barrionuevo ingresó en la cárcel, en compañía de la plana mayor del ministerio que dirigía, tanto militares como civiles. En 1998 el gobierno de Aznar concedió el indulto parcial a José Barrionuevo y Rafael Vera, no sabiéndose nunca quien había sido el autor intelectual de los crímenes conocido como Mister X, aunque las sospechas apuntaron al propio Felipe González, algo que siempre se ha negado desde el PSOE.

La mayoría recordará que el actual Presidente de Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero llegó al poder cuando dos días antes de las elecciones se produjo el atentado terrorista del 11 de marzo de 2004 que causó 192 muertes y más de 1500 heridos. Una campaña infame que hizo a los socialistas aliarse con los terroristas para alcanzar el poder atribuyendo a la presencia de España en la guerra de Irak el origen del atentado, por un acuerdo de Aznar, y la torpeza de haberlo atribuido a ETA en un primer momento, y no a la decisión de los terroristas que tras ser juzgados, resultaron ser delincuentes comunes españoles asociados comercialmente a una organización fundamentalista islámica, nos trajo al Presidente que gobierna este país desde hace seis años.

En un acto de contrición del PSOE, posiblemente para lavar su cara tras los crímenes cometidos por el GAL, el Gobierno socialista dirigido por Rodríguez Zapatero con el apoyo del Parlamento estableció negociaciones para un proceso de paz con la banda terrorista de ETA, que concluyeron con la voladura de la T4 en el Aeropuerto de Barajas y la muerte de dos ciudadanos ecuatorianos, el 30 de diciembre de 2006.

Posteriormente desde el PNV bajo el liderazgo de Ibarretxe se promueve una consulta soberanista desde el Parlamento Vasco con la intención de convertir Euskadi en un Estado Libre Asociado, proyecto que quedó zanjado con sentencia del Tribunal Constitucional en sentencia del año 2008, que fue recurrida al Tribunal de Estrasburgo y rechazada a comienzos de este mismo año.

Por su parte el gobierno del socialista Montilla promovió en Cataluña con el apoyo de sus aliados del tripartit y los nacionalistas de CIU un nuevo Estatuto, aprobado por el Parlamento catalán, en 2005, ¡y aceptado por el Parlamento español en mayo de 2006 (con el apoyo del gobierno de España, con el Presidente José Luis Rodríguez Zapatero de máximo promotor de declarar a Cataluña como nación! a instancias del PSOE, con el apoyo de todos los partidos, meno el PP que votó en contra y ERC que se abstuvo. Fue sometido posteriormente a referendum en Cataluña en junio de 2006 con una participación del 48,85 % de catalanes y una aceptación del 74 %, lo que supone en realidad descontando los votos nulos que solo un 35 % de los catalanes con derecho a voto, menos del 25 % de todos los catalanes, decidieron convertirse en una nación. Desde el 2006 se comenzó a aplicar en Cataluña sin esperar a la resolución sobre el recurso al Tribunal Constitucional presentado por el PP y algunas otras instituciones autonómicas. El 28 de junio de 2010, el Tribunal Constitucional emite la sentencia declarando parcialmente inconstitucional el Estatut que se lleva aplicando de forma ilegítima e inconstitucional en Cataluña desde hace 4 años, esperando a fecha actual que Catalunya recupere su condición de legitimidad y revierta los daños causados por haber aplicado un código inconstitucional a los españoles residentes en Cataluña.

¿Epílogo de un sistema o epitafio de una nación?

Tras este breve resumen de los últimos doscientos años de la nación española, la primera conclusión que se extrae es una extraordinaria y profunda vulneración de la legitimidad política, precisamente por los políticos que administran el poder en representación del pueblo. El poder y quienes lo representan nunca ha sido respetuoso ni con la democracia, ni con las legitimidades constitucionales. Como recientemente indicaba el Presidente del Congreso de los Diputados José Bono, la historia de los dos últimos siglos en España se ha caracterizado más bien por la anormalidad política que por la armonía entre poder, ley y pueblo. ¿Qué causas han motivado esta distorsión permanente de la democracia?.

Lo decíamos al comienzo, fundamentalmente el desconocimiento inducido por el poder en el pueblo español de lo que es una democracia, a lo que se añade la negación implícita permanente del reconocimiento por parte del poder, los políticos y sus partidos de la condición soberana y ciudadana de los españoles, del pueblo español.

La calidad y legitimidad de una democracia se dirime por tres condiciones políticas: libertad, igualdad y justicia, como habían indicado con acierto los liberales españoles en 1812, padres de la nación española. Esas condiciones no se dan actualmente en la democracia de nuestro país como se demostrará a continuación.

En España no hay democracia en libertad, porque los españoles no podemos elegir libremente a nuestros representantes políticos, pues exclusivamente podemos escoger (no elegir) entre la oferta que se presenta por esos intermediarios usurpadores de nuestra soberanía que son los partidos políticos. No es cierto que en España se pueda presentar cualquier ciudadano a unas elecciones, el proceso para hacerlo es extraordinariamente complejo e inícuo, pues siempre se conceden fondos públicos y espacios mediáticos a las opciones que ya han alcanzado previamente representación política, así no se produce igualdad de condiciones de partida como se analizará a continuación. Por lo tanto los ciudadanos estamos condenados a escoger siempre entre lo que nos ofrecen y no elegir lo que realmente deseamos.

En España no hay democracia en igualdad, puesto que no hay igualdad de condiciones de participación en un proceso electoral. Un partido con representación accede a todos los recursos públicos para promocionarse, mientras que uno que no tenga representación no accede prácticamente a ninguno, conculcando la isogoria (igualdad en la libertad de expresión) que es uno de los tres principios irrenunciables de una democracia. Una vez realizada las votaciones, la ingeniería electoral por medio de las Reglas D´Hondt, las circunscripciones diversas, los dinteles representativos mínimos, y otros artefactos distorsiona por completo la voluntad popular, concediendo por ejemplo al PNV seis diputados con los mismos votos que UPyD o Izquierda Unida han conseguido solo uno.

En España tampoco hay justicia en la democracia, es decir isonomia otro de los pilares de la condición democrática, el proceso de presentación de una candidatura requiere de avales ciudadanos o apoyos de representantes políticos, creándose una auténtica endogamia, pues realmente sólo es fácil alcanzar representación pública si ya se tiene previamente. En esta cuestión la justicia democrática en España funciona como los bancos, que concede créditos a quienes ya tienen dinero y no a quien no lo tienen y precisamente son los que lo necesitan. Por otra parte en España no existe separación real de poderes, vivimos realmente en un estado totalitario de un poder único que es el del ejecutivo, que regula al Parlamento y la Justicia a su antojo, sin garantía alguna de su control. El Fiscal General del Estado es más bien el Fiscal Político del Gobierno. Los órganos de dirección de la justicia, el Tribunal Constitucional y otras instancias jurídicas son elegidas directamente por los políticos, orientados a evitar precisamente el control de su impunidad, más que su regulación según las leyes y la Constitución.

¿Qué hacer?

No son las únicas razones por las que la democracia española no cumple criterios de normalidad política, quedándose más bien en una pantomima teatral, un auténtido espectáculo de hipnosis popular, que tiene como único objetivo perpetuar lo existente. Las razones reales para considerar que la democracia española es realmente inexistente son numerosas, de otra forma no podrían soportar la inmensa corrupción que hay en todas las instituciones del Estado o un Presidente del Gobierno que se decanta contra su promesa constitucional, ofrece pleno empleo para lograr más de cuatro millones de parados, o arruina un país sin que nadie pueda hacer nada para evitarlo. Por supuesto, a imitación de la tiranía y usurpación de la legitimidad, los detentadores de segunda fila de los gobiernos autonómicos o los de tercera fila de los municipios, no van a ser menos que su ejemplar patrón en la Presidencia del Gobierno.

No hay ninguna posibilidad de que las penosas circunstancias políticas y económicas que atraviesa nuestro país se alejen de la degeneración democrática, hasta que los españoles, soberanos y ciudadanos, se reunan para exigir sus derechos a los políticos que representan al poder y no a sus electores. Decía George Santayana que la interpretación del conocido aforismo que define la democracia como gobierno del pueblo, tenía un doble significado leído desde el poder y desde el pueblo, los poderosos, convertidos en déspotas, hacen la lectura desde el gobierno a pesar del pueblo, al fin y al cabo le deben más al lider de su partido su presencia en las listas, que a los votantes su elección, mientras que los inocentes electores piensan que están eligiendo a su representante cuando acuden a votar, cuando en realidad lo único que hacen al depositar su voto es suscribir un contrato de servidumbre con sus amos. No es cierto que los políticos sean servidores públicos, más bien se sirven de lo público y lo hacen en plena impunidad, tal que lo hacían los nobles en la aristocracia o los reyes en el absolutismo.

Quien no conoce sus derechos difícilmente puede defenderse del poder, por eso es necesaria la reunión de ciudadanos en organizaciones civiles que se enfrenten al poder político, tanto en la defensa de las libertades civiles contra los abusos del poder, como en la de los derechos civiles para evitar su ninguneo y la estafa a la que los políticos les someten.

Mi nombre es Enrique Suárez Retuerta, un ciudadano español que no renuncia a su soberanía y que quiere un país mejor que el que heredó de sus padres, para que sus hijos no puedan decirle nunca que no hizo nada para librarles de la esclavitud a la que, con seguridad, les someterán los políticos que aspirarán a representarles. Es hora de cambiar de sistema, es hora de alcanzar definitivamente una democracia real.


Enrique Suárez Retuerta (Biante de Priena)

jueves, 7 de octubre de 2010

El yugo y la espada


Una de las crisis fundamentales de nuestro tiempo está originada en el asedio que el relativismo estableció sobre cualquier verdad política, lo que ha servido para que el poder aherroje la libertad de nuevo. Siempre que acontece un cambio de paradigma filosófico en la civilización occidental, el poder avanza y la libertad retrocede, lo que respercute directamente sobre la opresión de los seres humanos.

Del pensamiento plural y diverso de los clásicos, tras la caida del imperio romano se pasó al pensamiento cristiano. San Agustín convirtió el pensamiento en creencia y la razón en fe, al considerar que la única forma de acceder a la verdad era a través de la revelación divina. No hubo desde entonces otras verdades que las dictaminados por los poderosos. La Edad Media duró mil años, y con escasas excepciones fue el periodo más oscuro del racionalismo occidental. No se podía distinguir por entonces lo que era razón y lo que era propaganda cristiana. Todo lo que se apartaba del pensamiento cristiano era considerado anatema o sofisma.

Las cosas cambiaron en el Arte con la llegada del Renacimiento y en la Ciencia con la llegada de Descartes y su método fragmentario, al que debemos la separación del ser humano, la vida y el cosmos en distintas partes. La totalidad debía ser fragmentada para su estudio y análisis. Quizás la más importante y perniciosa de las hazañas metodológicas cartesianas fue la separación del ser humano en mente y cuerpo. El cuerpo fue explorado desde entonces con ahinco, mientras que la mente fue despreciada como una caja negra intangible.

La división de la realidad establecida por Descartes organizó la segregación del mundo en sus partes, en sus diversos métodos de análisis, está fue la segunda alienación del ser humano, la primera había sido la proveniente de la patrística agustiniana. Desde entonces el ser humano no ha dejado de fragmentarse y alienarse en un camino ininterrumpido hacia su disolución. Hubo intentos de regreso al monismo por parte de numerosos pensadores que trataron de recobrar la unidad esencial del ser humano desde distintos planteamientos como Pascal, Spinoza, Hume o Hegel mientras que otros avanzaron sobre la doctrina cartesiana establecida como es el caso de Kant abriendo las autopistas racionales hacia el futuro del pensamiento, y dividiendo la razón en teórica y práctica.

Razón contra propaganda

Para Kant, la razón es la facultad formuladora de principios, que se divide en Razón Teórica y Razón Práctica, dos usos distintos de la misma y única razón. Cuando dichos principios se refieren a la realidad de las cosas, el conocimiento de la realidad, estamos ante el uso teórico de la Razón (Razón Teórica). Cuando dichos principios tienen como fin la dirección de la conducta, le estamos dando a la razón un uso práctico (Razón Práctica). En su uso teórico la Razón genera juicios y en su uso práctico imperativos o mandatos. Razón, entendimiento y sensibilidad conforman las principales facultades cognoscitivas del ser humano. La razón siempre puede ser manipuladad y de hecho lo es, por la propaganda desde el poder.

La propaganda consiste en el lanzamiento de una serie de mensajes que busca influir en el sistema de valores del ciudadano y en su conducta. Richard Alan Nelson, la define así: “de forma neutral la propaganda es definida como una forma intencional y sistemática de persuasión con fines ideológicos, políticos o comerciales, con el intento de influir en las emociones, actitudes, opiniones y acciones de los grupos de destinatarios específicos a través de la transmisión controlada de información parcial (que puede o no basarse en hechos) a través de los medios de comunicación masiva y directa."

Hasta mediados del siglo XX la razón determinaba la realidad desde el positivismo, coherente con los cimientos de la democracia, la libertad, el cristianismo, el capitalismo, y el individualismo; sin embargo a partir de los años sesenta del pasado siglo todo fue cuestionado fundamentalmente desde la izquierda política. El pensamiento crítico, las teorías del conflicto, el marxismo y el cambio social establecieron que la verdad sobre la que se había construido el pensamiento occidental era injusta socialmente, aprovechando las nuevas tecnologías de la comunicación y la difusión cultural en la sociedad de masas.

Como Ortega y Gasset denunció en su obra La Revolución de las Masas, la razón política adscrita a la democracia liberal resultó desplazada por la política en interés de la democracia social. Los seres humanos individuales perdieron su condición auténtica para disolverse en elementos de una masa social amorfa.

Sociedad de masas y cosificación materialista

El ser humano occidental fue enjaulado nuevamente en su cosificación materialista, por el capitalismo desde el mercado y por el marxismo desde el Estado en una nueva alienación. Los seres humanos individuales perdieron su identidad para convertirse en elementos que conforman un cuerpo social decapitado, por el dogmatismo de la razón social: productores, consumidores, clientes, contribuyentes, usuarios, votantes, y creyentes fueron las nuevas categorías de pertenencia y etiquetamiento. La libertad pasó de ser elección sobre lo que existe, a decisión sobre lo que se ofrece. El secuestro social beneficiaba así tanto al poder económico como al poder político.

La postmodernidad desde el relativismo y su aplicación del constructivismo cerró aún más las posibilidades de la libertad, para favorecer las del poder. La verdad no existe y la realidad es perspectiva, mirada, determinada por la posición de percepción, algo que ya había anticipado Ramón del Campoamor al decir: “en este mundo traidor nada es verdad ni mentira, todo es según el color del cristal con que se mira”, sin recibir el reconocimiento correspondiente por parte de los relativistas.

La verdad desde entonces es una creencia, una interpretación particular de la realidad tan valiosa como la mentira. Por tanto la razón es innecesaria, solo importa la perspectiva y la imagen, el nuevo culto iconoclasta contra las creencias tradicionales, con el ánimo de crear nuevas creencias, no para abolir las creencias, que era su propósito inicial. Realmente el relativismo es una finta para eludir la racionalidad, que no se soporta argumentalmente, porque si la verdad no existe, tampoco existe el relativismo como única verdad, como verdad dogmática que se ha terminado implantando en el pensamiento occidental. Si la verdad no existe, todo es mentira, algo que interesa al poder, para erradicar cualquier creencia que pueda amenazarlo.

La jaula social

Sin embargo, la erradicación del racionalismo individualista del pensamiento occidental fue inmediatamente aprovechado por la política, especialmente por las ideologías de izquierdas, para implantar la razón social. Al mismo tiempo que veían como la realidad acababa con el régimen soviético, con el socialismo real y se producía la caída del muro de Berlín en 1989, mostrando el fracaso de sus principios, se establecía el asalto a los cuarteles de invierno en las democracias capitalistas.

El ser humano se convirtió definitivamente en ser social, interlocutor de identidad incierta al que se dirigieron desde entonces las propuestas políticas. La propaganda (influencia política) y la publicidad (influencia comercial o mercantil) ejercieron desde entonces su dominio en una cultura que abjuraba del conocimiento y abrazaba la imagen, la realidad representada. Una imagen vale más que mil palabras, aunque sea un montaje televisivo. El medio es el mensaje, aunque solo dé las noticias que interesan desde el poder, por qué quien controla la información mantiene el poder.

Desde entonces y apoyándose en el relativismo se impuso un nuevo culto icónico: solo existe lo que sale en la televisión, en los medios. La realidad terminó siendo exclusivamente la realidad representada, que siempre era la realidad que interesaba presentar al poder, esa incierta realidad social que no distingue al rico del pobre, al libre del esclavo, al inteligente del idiota, a la mujer del hombre, al niño del viejo, al blanco del negro, esa realidad social que desidentifica y vuelve anónimo al ser humano, desde la opresión mediática y la violencia política que reduce la libertad del ser humano a las alternativas correctas que se ofrecen desde el poder.

La generalización de la inmersión de los seres humanos libres e individuales en una sociedad de masas amorfa conduce a la globalización, que considera que la única libertad del ser humano solo puede ser social, convirtiéndose en anatema pensar por sí mismo más allá de los límites establecidos, permitidos o impuestos por el poder.

La democracia es social, la justicia es social, la economía es social, la política es social, la cultura es social y muy pronto la libertad también sera social. Pero cuando nos miramos al espejo o miramos a nuestros semejantes no vemos seres sociales, sino seres humanos que cada día sienten más extrañeza de la condición social exclusiva que le han asignado.

Sin libertad política

Desde entonces rige en este mundo una ley yugo sobre la libertad, seremos libres en los límites que el poder establezca en sus políticas, fundamentadas en las creencias ideológicas que se irán alternando en su abuso y detentación, para perpetuar el más de lo mismo. Hoy gobernarán los socialistas, mañana los conservadores, según convenga a las grandes corporaciones internacionales económicas y políticas.

No hay más, el fin de la historia consiste en la extinción de la libertad política, del individualismo, de la identidad humana particular de cada ser humano, de la pluralidad y de la diversidad, todos los seres humanos seremos clones que conformaremos una sociedad aglomerada para que el poder pueda determinar su destino colectivo, según convenga a los que lo administran.

Toda creatividad o novedad será abortada en su origen por las fuerzas que imponen el orden requerido desde el poder. El poder nos asimilará. Seremos libres para movernos en la gran jaula mediática que se ha construido, podremos pensar lo que queramos, decir lo que nos apetezca, consumir según nuestras preferencias y recursos, hacer lo que nos dé la gana, incluso podremos cambiar de programa en la televisión con el mando a distancia, o mirar en internet lo que queramos y decir lo que bien nos parezca, pero eso no servirá absolutamente de nada para cambiar nuestra condición de seres sociales y podremos hacerlo siempre que no comamos el fruto prohibido de la libertad política del árbol del bien y del mal, que no cuestionemos el poder existente, que aceptemos nuestra condición de esclavos anónimos y amorfos que cada día viven peor, más distorsionados y extraños de si mismos para que los que detentan el poder en nuestra representación no vean peligrar su futuro, ni el del sistema que les permite ser cada día más libres a costa de que sus representados seamos cada día más siervos de sus veleidades arbitrarias.

¿Realmente avanzamos o estamos retrocediendo?. ¿No estamos acaso ante una nueva verdad revelada por la propaganda desde el poder?. ¿No es lo social una jaula que excluye nuestra libertad?. ¿No es la razón colectiva el verdugo de la razón individual?. Antes de que sea demasiado tarde, estaremos obligados a elegir entre asumir el yugo social que nos impone el poder o la espada para reconquistar nuestra libertad individual. Hoy como ayer, la verdad nos hará libres y cada uno debe elegir su verdad por sí mismo, sin permitir ninguna interferencia desde el poder.

Biante de Priena

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