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domingo, 17 de enero de 2010

La España Democrática y el Estatut de Cataluña

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A Mariana Pineda

“Como Lirio cortaron el lirio
Como rosa cortaron la flor
Como lirio cortaron el lirio
Más hermosa su alma quedó”
- F. García Lorca

Una de las mayores usurpaciones de la historia política de nuestro país fue sin duda la realizada por Francisco Franco al considerar que la nación española sólo podía ser representada por él y los suyos, a lo largo de los cuarenta años que duró su dictadura la soberanía de los españoles fue conculcada, ultrajada y pisoteada. La recuperación de la legítima soberanía por parte del pueblo español se convirtió en una prioridad inexcusable para todos los demócratas tras su muerte, algo que se logró “como se pudo“ gracias a la Constitución de 1978 aprobada en referéndum por el pueblo español, devolviéndole la legitimidad a la política y llevando nuestro país de nuevo al ámbito de la democracia.

Desde entonces han pasado 31 años en que los españoles hemos tratado de encontrar un escenario político homogéneo, en el que pueda desarrollarse de forma armónica la Constitución de la que nos hemos dotado, pero no lo hemos logrado. Los enemigos de la democracia lo han impedido.

¿Quiénes son los enemigos de la democracia en España?

La inmensa mayoría de los españoles somos demócratas, pero no todos los españoles lo son. En los primeros años de la democracia los principales enemigos de nuestro sistema político fueron algunos militares trasnochados que apoyados por la extrema derecha lograron dar el 23 de febrero un Golpe de Estado fallido. No se podría comprender esta agresión a nuestra democracia sin tener en cuenta los años de plomo de la banda terrorista ETA, que consentida desde el nacionalismo vasco, dejó cientos de muertos en nuestro país. No fueron los únicos, el Grapo, el FRAP, Terra Iure y algunos grupos de extrema derecha también hicieron lo que pudieron por desestabilizar la embrionaria democracia española.

Con el triunfo hegemónico de Felipe González en 1982 llegó el ansiado cambio político, la alternancia tan deseada a la política española. Pero con el GAL y la corrupción de Filesa se fue quince años después por donde había llegado. Mientras el nacionalismo vasco seguía apoyando veladamente a ETA y el nacionalismo catalán iniciaba su escalada soberanista desde los hechos diferenciales que se habían otorgado a sí mismos. Luego llegó Aznar, con sus aciertos considerables en política económica, su connivencia con el nacionalismo, y la soberbia de sus errores personales en política exterior. El mayor atentado de Europa, el 11 de marzo de 2004, y la campaña de agitación y propaganda de la izquierda, trajeron a Rodríguez Zapatero, con unas urnas sometidas a una presión inusitada.

La historia democrática de España

Como bien nos recuerda Max Weber, una nación y un estado son cosas bien diferentes, la nación habla de comunidad, el Estado de poder, dualidad que siempre hemos defendido desde este blog, en honor a la hazaña histórica de los Padres Fundadores de nuestra nación política que reunidos en Cádiz en 1812, dotaron a nuestro pueblo de su primer Constitución contra reyes felones, nobles egoístas, edecanes abyectos, clérigos avaros, afrancesados vendidos, y la estridente ignorancia de un pueblo esquilmado y sometido –algo que ahora se repite de forma inapropiada-, el mismo pueblo que se levantó en revolución contra el invasor francés, Napoleón, que trataba de añadir España a su imperio. Aún se tardaron ocho años hasta que el Rey Fernando VII en 1820 –que quería ser adoptado por Napoleón- sancionara nuestra primera Carta Magna, la Pepa, por haber nacido el 19 de marzo de 1812, presionado por el General Riego, que decidió defender nuestros derechos antes que las colonias.

Se debe recordar que en aquellos tiempos España era una nación ampliada, pues seguía teniendo colonias en ultramar y en todos los continentes, pero fundamentalmente en América. Pocos han advertido que la Constitución de 1812 precisamente quería crear una gran comunidad hispana, tratando políticamente de mantener unido lo que no podía mantenerse exclusivamente desde el poder absoluto, ni desde la fuerza de las armas. La intención de Napoleón era romper la débil cohesión del imperio español sustentada por un poder absoluto, y ese objetivo si lo logró.

Los constitucionalistas de 1812 abrieron la posibilidad a la independencia de las naciones colonizadas en América, algo que aprovecharon las grandes potencias de la época – Francia, Reino Unido y Estados Unidos- para procurar la emancipación de las colonias, fundamentalmente por sus intereses económicos, apoyando todos los movimientos secesionistas. El virus constitucional fue el último legado de España a América, porque todas las colonias españolas se convirtieron en repúblicas independientes y todas establecieron su propia constitución, incluso antes de que algunos países europeos lo hubieran hecho, otra cosa es que también heredaran de los españoles el escaso respeto a las reglas, por lo que la mayoría de las repúblicas iberoamericanas terminaron reproduciendo dictaduras militares, a imitación de la metrópoli, hasta finales del siglo XX, con algún rebrote hacia el pasado en los comienzos del siglo XXI.

Que la Constitución Española de 1812 hizo libres y soberanos a los españoles de ambos lados del Atlántico, es algo incuestionable. Los liberales asumieron la emancipación de las colonias en el trienio de 1820 a 1823, sin confrontaciones importantes con las nuevas naciones que decidieron independizars, con la excepción de Cuba.

La izquierda española nunca ha reconocido suficientemente el movimiento de liberación que supuso el constitucionalismo de 1812, eliminando la servidumbre, la esclavitud y el poder absoluto de España y sus áreas de influencia –algo que tardaron en hacer mucho más tiempo numerosas naciones europeas-, porque la izquierda española siempre ha sido más izquierda que española, algo que se ha llevado hasta la histeria en el caso del progresismo de Rodríguez Zapatero, que considera que España no existe, porque es una cuestión discutida y discutible.

Zapatero, ¿demócrata o dictador?

El socialismo trata desde el año 2004 de ganar en la paz la guerra que perdió el Frente Popular en 1939. Con Rodríguez Zapatero todos los grupos políticos y sindicales derrotados por el dictador en la guerra civil española han llegado a reescribir la historia a su interés, con la misma displicencia que los nacionalismos vascos y catalán construyen la mitología de sus naciones, con la misma irreverencia por la verdad que el franquismo construyó su mito fascista sobre la nación española. Los conservadores nunca han abjurado explícitamente de su connivencia moral con el régimen franquista, entre otras razones porque sus fundadores eran franquistas reconvertidos a la democracia. Pero lo del presidente Zapatero, pobre ignorante petimetre, le convierte en un nuevo émulo de Franco, que pretende decirnos a los españoles si somos o no somos o dejamos de ser.

Desde Adolfo Suárez no ha habido otro político que ocupando la Presidencia del Gobierno respete a los españoles en su doble condición, ciudadana y soberana, ninguno. Miserable destino el de nuestra nación, en la que los socialistas piensan que España es una leyenda, los nacionalistas piensan que España no existe y al mismo tiempo les roba y los conservadores piensan que España es lo que ellos dicen y no otra cosa. Es estúpida esta historia porque ningún político tiene capacidad de definir y decidir lo que es nuestra nación, algo que sólo puede definirse y decidirse por el pueblo español –como se hizo en 1978-, que es el único soberano legítimo con facultad para hacerlo.

La usurpación política de España, de la que todos los políticos se aprovechan para desviar los fondos del Estado a sus intereses, no tiene porque coincidir con el concepto de España que ciudadanos y soberanos consideran, y de hecho no coinciden. El socialismo y los nacionalismos españoles se han hecho contra España, en concreto contra la España franquista– Franco se murió en la cama hace 35 años, para los que no vivieran aquella época -, (pero ahora lo están haciendo contra la España democrática), hoy buena parte de la España actual está en sus manos y la han llevado directamente a la ruina , con más de cuatro millones de parados y un 10 por ciento de déficit público, pero lo que sí han hecho es aprovechar el poder para crear una nueva oligarquía política y económica. Los conservadores españoles también se han hecho contra la España auténtica, porque consideran que España es lo que ellos atribuyen a España, y esa vieja España ya no existe más que en sus sueños y delirios.

¿Pero qué es España?

La única España que existe es la real, la que formamos los españoles en este territorio con forma de piel de toro y su cultura milenaria, con un idioma propio que hablan 400 millones de seres humanos, una Constitución legítima y una forma de vivir determinada en pluralidad, que dista mucho de la habitual en otras comunidades europeas. España es una singular mezcla de seres humanos. Esa es la España que niegan los políticos, unos por defecto y otros por exceso, porque el término justo –la virtud- está precisamente en ser español y sentirse español, algo que ellos son incapaces de hacer porque ponen por delante sus intereses ideológicos, partidistas y económicos.

Como ciudadano español, soberano en la parte que me corresponde, quiero abjurar de todos los políticos españoles actuales, me parecen unos miserables, no reúnen las mínimas condiciones para representar al pueblo español – la nación española- porque lo único que desean es administrar el poder del Estado, unos contra la España que ya no es –pero mantienen en su cabeza-, y otros por la España que no puede ser –pero mantienen en su cabeza-.

La España real no está en la cabeza de nadie, ni siquiera en la cabeza de todos los españoles, porque no es una IDEA, sino una REALIDAD, eso es algo que sólo hemos entendido los liberales españoles a lo largo de la historia, los únicos patriotas españoles, los únicos, porque todos los demás no se han roto ni una uña por España, POR TODOS LOS ESPAÑOLES, sino por sus puñeteros intereses partidistas y partidarios, facciosos y sectarios.

El último liberal que hubo en la política española fue Adolfo Suárez, esa es nuestra marca y firma, que no ha sido superada en tres décadas. El tahúr del Mississipi que decía Alfonso Guerra, el ex secretario general del Movimiento que le gustaba decir a la derecha, el único político español que en la transición gobernó para TODOS LOS ESPAÑOLES y no para su secta particular, algo que desde los poderes fácticos de la burguesía española, progre y facha, no se podía consentir, porque les apartaba del pesebre y entre todos se encargaron urdir la conjura que permitió llevar al mejor presidente español de la transición democrática directamente al olvido, al suyo y al nuestro. España es una obra colectiva y compartida, histórica y cultural, social y política, es la obra de los españoles reunidos como comunidad, a pesar de lo políticos que viven de España, de los antiespañoles que no son solo los nacionalistas, sino todos los políticos, porque los socialistas quieren despojar de soberanía a los ciudadanos españoles tanto como los conservadores.

Sin soberanía no puede haber ciudadanos libres, LA SOBERANÍA ES LIBERTAD CONQUISTADA A LO LARGO DE LA HISTORIA POR UN PUEBLO, sin soberanía, exclusivamente con ciudadanía, los españoles volveríamos a ser súbditos de cualquier poder absoluto, de cualquier engendro político urdido con intereses inconfesables. La soberanía no se concede, ni se permite, se conquista y no se roba o se usurpa al descuido como pretenden hacer los nacionalistas vascos, catalanes, gallegos o baleares.

La hora de los liberales

La bandera morada y verde de Mariana Pineda debe volver a ondear en nuestra patria, es la hora de reclamar lo que siempre hemos exigido los liberales españoles: IGUALDAD, LIBERTAD y LEY, es hora de regresar al espacio público común y compartido, es hora de salir del armario donde nos han introducido los mequetrefes advenedizos, los nacionalistas, socialistas y conservadores, y los poderes económicos que les sustentan, que tratan de usurpa la soberanía a los españoles.

La España real se siente, yo la siento, ahora mismo brama de dolor herida por la ignominia, hastiada de tanta mezquindad, asediada por la ignorancia, atenazada por la estupidez. Es la hora de la cohesión, españoles, de defender lo común por encima de todo, porque ser español es la mejor forma –la historia lo ha demostrado- de que los poderosos no hagan lo que les dé la gana con nosotros, convirtiéndonos en siervos de sus delirios y esclavos de sus hazañas, precisamente por eso, porque la libertad no puede existir sin pluralidad, es hora de luchar por España, una nación diversa, contra los enemigos de nuestra identidad, que son los políticos que dicen representarnos cuando lo único que hacen es aprovecharse de nosotros.

En sus comienzos políticos modernos, España se hizo fundamentalmente con la sangre derramada por los liberales, que se dejaron la vida por defender a su pueblo, a la nación española, de sus usurpadores políticos y económicos, contra el poder absoluto, contra la doctrina única. Como liberal, ni olvido, ni perdono, ni consiento que unos mequetrefes me digan lo que es y no es España, cuando ni los que crearon la España política real, los constitucionalistas de 1812 y el pueblo español, se atrevieron a definirla.

Esa es la mayor usurpación de nuestra historia, porque quien quiere definir España, está impidiendo que cada español se defina por sí mismo, y que de la pluralidad de todas las definiciones individuales -PERO DE TODAS, NO SOLO DE ALGUNAS- surja la auténtica definición de nuestra patria, la del pueblo español soberano que es la única real y necesaria.

El Estatut de Cataluña es la penúltima agresión de los chorizos a nuestra patria, Montilla, Zapatero, y todos los que lo apoyan, deberán rendir cuentas ante la justicia y la historia por su intento encubierto de Golpe de Estado, porque su aprobación sería regresar a un régimen imposible para la convivencia pacífica de los españoles, a una auténtica dictadura como la que se vivió en este país en la época de Franco, pero de signo contrario, porque la nación española ni podía ser definida por Franco, ni tampoco puede serlo por Rodríguez Zapatero, ni por ningún político. España sólo puede ser definida y determinada por todos los españoles, todo lo demás es fascismo.

Enrique Suárez Retuerta
Un ciudadano español y liberal que no renuncia a su soberanía

viernes, 15 de enero de 2010

España año uno, y lo que queda

Resulta tedioso reiterar las mismas cosas año tras año. El problema de la política española sigue su propia parsimonia. La realidad se empecina cada día en llevarle la contraria a Zapatero-Rajoy, ese personaje bicéfalo que ha reducido la democracia en España a una estúpida confrontación permanente. Hay menos posibilidades de que Zapatero resuelva la crisis y el paro, que de que Rajoy y Arriola presenten una moción de censura. ¿Que valor le queda a la política?

Sin embargo habría una forma de corregir la delirante realidad política desde el Parlamento español, sencillamente sería dejar al PSOE sólo en su locura, hasta obligar a Zapatero a someterse a una "Cuestión de Confianza", porque no tiene el apoyo del Parlamento para seguir gobernando. El déficit va a llegar al 15 % a finales de año, los parados a seis millones, la deuda superará con creces el 100 % del PIB y nos acabarán echando de la zona euro.

En estas circunstancias la irresponsabilidad de los diputados y senadores españoles no puede quedar impune. El Estado es una empresa común de todos los españoles, que los políticos -sus administradores- van a llevar a la ruina, tarde o temprano, al principio no se notará, pero poco a poco se irá viendo miseria, inseguridad, pobreza, y tristeza, mucha tristeza en nuestro país.

Sé que de poco servira seguir lanzando advertencias, por eso quiero recordar lo que hace un año se publicaba en este blog, para invitar a nuestros lectores a la reflexión, porque si hace un año se decía lo que hoy se ha cumplido, posiblemente dentro de un año se cumplirá lo que hoy se dice. ¿Se puede seguir soportando la tremenda estupidez elitista y desnortada de los políticos españoles sin hacer nada?. Ustedes deciden. Yo ya lo tengo decidido

España año cero: política y miseria

Erasmo de Salinas

jueves, 14 de enero de 2010

Carta abierta a Ángel Hernández

Sr. Ángel Hernández,

Coordinador censurado por la mayoría de los militantes de UPyD-Barcelona, pero que sigue en funciones, violando las reglas más elementales de la democracia, de la ética, del honor y del respeto personal hacia uno mismo, le confieso que me encuentro bajo el síndrome orwelliano. Este síndrome lo sufro desde que empecé a rumiar, por cuarta vez, las hazañas de los “cerdos”, que George Orwell narra en el relato Rebelión en la granja. Al releer esta obra maestra, que es un ejemplo concreto y práctico de la doctrina de la “Honestidad Radical”, me ha parecido estar leyendo la corta historia de nuestro joven partido, UPyD, y de sus “cerdos”, en sentido orwelliano, claro. Por eso, le pido disculpas si en esta carta abierta hay algo que le pueda incomodar. No olvide que estoy impelido, como de costumbre, por la doctrina de la “Honestidad Radical”y, hoy además, bajo la influencia del síndrome orwelliano.

En una “carta abierta a los internautas, a los militantes, simpatizantes y votantes de UPyD”, de 31 de diciembre de 2009 y colgada en Ciudadanos en la Red, le informaba también a Ud. de los infundios, de las injurias y de las calumnias, que vertió, sobre el que suscribe, un@ peripatétic@ anónim@ —que firmaba con el seudónimo Alicia Sánchez Bofill— próxim@ a Ud. Y digo próxim@, si es que no fue Ud. en persona el que envió el vomitivo y nauseabundo correo. En efecto, recibieron la citada misiva injuriosa militantes de UPyD de reciente afiliación (algunos ni siquiera con un mes de militancia). Este hecho objetivo y demostrable implica necesariamente o que la tal Alicia Sánchez Bofill es el seudónimo de uno de los actuales miembros del Comité Territorial de UPyD-Cataluña (únicos poseedores de los datos de afiliación y, por lo tanto, de los correos personales de los afiliados) o el Comité Territorial de UPyD-Cataluña ha vulnerado la ley de protección de datos cediéndolos a terceras personas. Verde y con asas, Sr. Ángel Hernández.

Raro, raro, raro, como diría el Dr. Iglesias Puga, que en gloria esté. De esta disyuntiva deduzco que, de una u otro forma, el Comité Territorial de UPyD-Cataluña está en el ajo y es responsable por acción (y no por omisión) de las injurias, de las calumnias y de las difamaciones vertidas contre mi persona, militante “de la primera hora” de UPyD.

Dudo que estos comportamientos sean de recibo en nuestro partido. Sin embargo, ni Ud. ni UPyD han desautorizado ni investigado estos hechos de baja estopa o baja cama. De esto deduzco que UPyD-Cataluña es como la “casa de tócame Roque” (de ahí que, en el pasado, yo le haya tildado a Ud. de “rokero”) o como el “patio de Monipodio”, como Ud. prefiera.

O Ud. deja de ser “mudo, sordo, sesteante,...” y pone las cosas en claro, o me veré obligado a situarlo entre la fauna-casta de los “cerdos” (en sentido orwelliano, claro) y llamarlo Napoleón (en sentido orwelliano, por supuesto). Además, como dice el refrán castellano, la ropa sucia se lava en casa; pero, cuando la lavadora no funciona, y este es el caso en UPyD-Cataluña, se va al lavadero público, donde hay mucha ropa tendida. ¡Y que cada uno aguante su vela!

Coda: “Si la libertad significa algo, es el derecho de decirles a los demás lo que no quieren oír” (G. Orwell, ensayo sobre La libertad de prensa, que precede y preside el relato Rebelión en la granja). “Los animales asombrados, pasaron su mirada del cerdo al hombre, y del hombre al cerdo; y nuevamente, del cerdo al hombre; pero ya era imposible distinguir quién era uno y quién era el otro” (última frase del relato Rebelión en la granja).

Manuel I. Cabezas

Seguidor y practicante de la doctrina de la « Honestidad Radical »

14 de enero de 2010

miércoles, 13 de enero de 2010

Disputando por la razón, mientras se llevan el dinero


Creo que va siendo hora de un cambio de marcha en la oposición crítica al Gobierno, en general a todos los políticos, que se realiza en internet. Es hora de que dejemos de hacer el pardillo.

La arena política había sido hasta nuestros días un ágora, un lugar en el que se disputaba por la razón, en el que se establecían diálogos, debates, consensos y disensos. Pero las cosas han cambiado con la llegada de las nuevas tecnologías, porque hemos descubierto que la razón no es lo único, ni siquiera lo más importante que se disputa en la política. La razón es simplemente una máscara.

Lo que se disputa en política es el poder y el dinero, y si se me permite una reducción, exclusivamente el dinero, porque el poder se utiliza para desviar dinero a unos lugares o a otros, además de permitir vivir cómodamente a sus actores.

Así dejamos que corran ríos de tinta para disputar si el Presidente del Gobierno español, tiene razón o no la tiene, como si a él le importara lo más mínimo en su impostada actuación tener o no tener razón. Como si acaso sirviera de algo que no la tenga, tras tantas veces como se han demostrado sus equivocaciones y no ha ocurrido absolutamente nada. Puede no tener razón en nada de lo que diga, y sin embargo seguirá haciendo lo que le dé la gana.

Los ciudadanos estamos atrapados por la creencia de que los políticos quieren hacer las cosas bien, y que cuando se equivocan, yerran por ser humanos, como cualquiera. Nada más lejos de la realidad, los políticos quieren imponer su criterio y lo hacen, importándoles un rábano si tienen razón o no la tienen, porque su objetivo es utilizar el poder al servicio de las ideas que les consolidan y perpetúan, no sus ideas al servicio del poder para procurar o incrementar el bienestar de sus electores.

En términos taurinos, la disputa por la razón es una capa que permite establecer el engaño a la opinión pública por el poder. Todos los días asistimos a confrontaciones que parecen anticipar la tercera guerra mundial informativa, para que al día siguiente el pescado siga envolviéndose con las noticias de ayer.

El objetivo de esta disputa mediática, sin parangón, es precisamente la alimentación de la opinión pública a la medida, es fruto de los medios de comunicación digitales, de la comunicación inmediata que proporciona internet, y posiblemente del tiempo de ocio que cada día va siendo más abundante, tanto porque hay más gente sin trabajo, como porque muchos de los que trabajan lo hacen con menor intensidad.

Las disputas sobre la razón se han convertido en un magnífico videojuego. Vamos tras la noticia como cazadores de sueños. Perseguimos con denuedo objetivos que al día siguiente abandonamos para dirigirnos hacia otros distintos. Intentamos desenmascarar al poder hasta llegar a la frustración, mientras el poder se oculta en nuevas máscaras de información. Vivimos una época de expansión de la comunicación y todavía no sabemos como manejarla, no estamos preparados para resolver la saciedad, cuando venimos de vivir en la hambruna.

Lo que está ocurriendo fue descrito por diversos pensadores como Marcuse, Camus, Bauman, Ortega y Gasset, Popper o MacLuhan. Estamos asistiendo a nuestra propia incineración, la voluntad, la intención , el juicio, el criterio, la acción, se consumen en salvas. El exceso de información, manipulada o no, nos está encadenando a la montaña del destino, como el sosias de la humanidad que fue Prometeo fue inmovilizado por Zeus (el poder) por haber robado el fuego de los dioses y entregárselo a los humanos (la ilusión de hacerse con el poder).

El exceso de información no nos libera, al contrario, nos paraliza. La disputa no puede estar en las ideas, porque eso es una batalla perdida, sencillamente porque mientras jugamos por tener razón, otros disfrutan del poder con razón o sin ella.

La disputa con el poder debe realizarse de forma inmediata en el escenario de los hechos (no de las ideas). Los hechos políticos, ahí está el rival a batir por los ciudadanos, porque tras cada hecho político hay responsables y si los hechos son erróneos, provocan un malestar, despilfarran los fondos públicos, recortan las libertades y derechos, producen perjuicio, los ciudadanos debemos exigir reparación y restitución a los autores del daño, responsabilidad, y si es necesario, destitución. Sin control, ni limitaciones de los ciudadanos a los usos y abusos del poder, la democracia se transforma en una tiranía (la información no es un control -tratamiento-, es una constatación -diagnóstico-).

Es hora de darle una vuelta de tuerca a la civilización occidental, porque los políticos nos despistan con un juego por la disputa de la razón, mientras hacen lo que les da la gana en un juego de poder, en plena irresponsabilidad e impunidad.

Queridos amigos, queridas amigas, en este blog vamos a plantarnos en esta revolución a partir de ahora, esperamos que otros nos acompañen, y la única forma es resolver la inducción al olvido a que nos someten cada día con la presencia de nuevas noticias, la actualización inmanente y permanente, nos impide atrapar con fuerza la impostura. Es hora de que no dejemos que el olvido inducido, la intoxicación informativa, la saciedad, y el desinterés que ocasiona nos impida el movimiento, la acción de liberación.

El poder se mide en hechos, tanto en sus excsos como en sus defectos, no en ideas, las ideas no son punibles, los hechos sí lo son. Exijamos responsabilidad a los políticos sobre sus hechos. Cuatro millones y medio de parados no es una entelequia.

Erasmo de Salinas

La última Esperanza del individuo


"La última esperanza del individuo no es conformarse con que nos van a solucionar nuestros problemas desde el poder político.

Al contrario, la esperanza: viene del inconformismo, la beligerancia, la no aceptación de las imposiciones establecidas por los poderes fácticos y represores que nos dirigen y manipulan un día tras otro, un año tras otro, un siglo tras otro.

Tenemos que gritar
“Queremos mas libertad”,
“Queremos mas democracia”,
“Queremos mas capacidad individual para decidir lo que nos interesa”,
“Queremos menos intervencionismo político en la sociedad y la economía”.
“Queremos que no nos sigan robando”, en definitiva
“Queremos mas Libertad”.




La última esperanza del individuo, no es que se solucionen las crisis económicas que le destruyen; Dichas crisis son cíclicas y “Teóricamente” inevitables por causas ajenas al ciudadano que las sufre.

No es ninguna esperanza la labor de políticos y sus partidos, porque sus intereses son: La disputa del poder, el acomodo personal y de sus allegados; Doy por hecho con la experiencia del día a día que su función no es más que ser: Los serviles lacayos de la banca, las grandes corporaciones empresariales y sus lobbys de presión, además de sus intereses personales.

“Eso es, así es, el capitalismo” me decía no hace mucho un buen amigo, sindicalista él.

¡Eso no es el Capitalismo¡- le respondí.

Lo que tu defines como capitalismo es otra cosa, que la podemos llamar de muchas maneras, pero nunca “Capitalismo”.

Es el “Mercantilismo” el concepto adecuado para definir la sociedad.

El Mercantilismo, siendo como es, “un manipulado sistema de mercado”, que aún sometido inevitablemente a la ley de la oferta y la demanda, carece totalmente de libertad de mercado, e inevitablemente cae en un escenario de: “Sobre-legislación”, corrupción, fraude, abuso, privilegio de algunos, e injusticia social para la mayoría.

Entendiendo del Capitalismo lo que es: Como la libertad individual y voluntaria de las personas y empresas, a comerciar, intercambiar y contratar toda clase de bienes y servicios, Sin intervención, coacción, obstrucción, traba, o cortapisa, por parte del estado, persona o empresa, y teniendo como limite de dicha libertad: “Al fraude”, “la extorsión”, “el chantaje”, “el abuso” o “la violencia”.

Entiendo también que en un sistema Mercantilista, el Estado interviene en la economía adulterando la libertad de mercado, manipulando la ley de la oferta y la demanda, y no gobierna para los intereses de los ciudadanos y sus negocios. Lo hace para las corporaciones financiero/empresariales afectas y sus intereses, particulares y privados. Da un trato de favor a las grandes empresas que habitualmente financian la actividad política de los partidos gobernantes, en detrimento y destrucción de los intereses de los trabajadores autónomos”Free Lance”, las pequeñas y medianas empresas, y sus trabajadores.

Es por todo lo anterior, que no nos dejemos engañar, que esto que vivimos, es un sistema Mercantilista camuflado de Capitalismo, donde se llama falsamente Capitalistas a Los monopolistas, ¡sí¡, a los oligopolios financieros y sus grandes corporaciones empresariales, con el dinero de todos nosotros, ¡sí, Con tu dinero¡.

Con lo cual: En España, en Europa y gran parte del mundo civilizado, hemos pasado de un sistema feudal, donde éramos siervos, y serviles lacayos del aristócrata de turno, al que contribuíamos con el diezmo en una relación de semi esclavitud, para ser lo mismo pero del estado y sus parásitos que nos chupan la sangre día a día…, que se nos llevan mas del 50% de nuestro sudor, esfuerzo y esperanza.

La esperanza se llama “Libertad”,
* No hay Libertad sin respeto a las personas y sus propiedades.
* No hay Libertad sin libertad para contratar, comerciar y emprender.
* No hay Libertad sin independencia de la monopolizada y mercantilizada “Justicia”.
* No hay Libertad sin igualar en derechos y oportunidades ante el individuo y la sociedad, a las privilegiadas corporaciones financieras.
* No hay Libertad sin respeto a la libertad del individuo, su iniciativa, y su capacidad de emprendimiento.
* No hay Libertad, sí mas de la mitad de lo que el ciudadano produce es directa y coactivamente robado por el estado, grandes empresas y sus parasitarios apólogos, con sus tripas, “bien”, pero que ¡muy bien agradecidas¡.

La última esperanza del individuo no es conformarse con que nos van a solucionar nuestros problemas desde el poder político. Al contrario, la esperanza: viene del inconformismo, la beligerancia, la no aceptación de las imposiciones establecidas por los poderes fácticos y represores que nos dirigen y manipulan un día tras otro, un año tras otro, un siglo tras otro. Tenemos que gritar

“Queremos mas libertad”,
“Queremos mas democracia”,
“Queremos mas capacidad individual para decidir lo que nos interesa”,
“Queremos menos intervencionismo político en la sociedad y la economía”. “Queremos que no nos sigan robando”, en definitiva
“Queremos mas Libertad”.

Alberto M. Marco

El Liberal

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