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sábado, 8 de noviembre de 2008
La silla de Zapatero

Sabíamos que Francia nos ha visto siempre como un protectorado desde la paz de Utrech, que permitió al nieto del “Rey Sol” hacerse con la corona de nuestro país. Y no deben olvidársenos ahora las guerras napoleónicas, que permitieron al pequeño corso la imposición de su hermano José I como Rey de España. La consecuencia fue la consolidación política de nuestra nación en 1812. Nación, a la que el inefable cejudo denomina país, para no ofender a los aspirantes a la destrucción de lo que somos, para lograr que nos desprecien a los españoles tanto dentro, como fuera de España.
Cabe preguntarse en representación de qué o quien irá Zapatero a la reunión de refundación del capitalismo en Washington, realmente no se sabe si irá como el número dos de Sarkozy, en representación de los ausentes, de la Alianza de Civilizaciones, del progresismo mundial, de la Unión Europea no G-8, o en fin, de las comunidades ibéricas de origen hispano, porque como representante de España no puede ir, ni debemos aceptarlo los españoles.
Pues como la nación española es el conjunto de TODOS los españoles, declaro que a mí no me representa el inefable cejudo en ningún sitio, y menos en una reunión mundial. Apostato públicamente como español, de su representación ahora mismo, porque lo que el inefable cejudo puede representar, a mí, al menos, no me representa.
Todo por una silla de gloria, acepta ir como añadido en una prestada por Sarkozy, favor que le deberemos a nuestro amigo-rival el resto de su mandato, y que ya se cobrará algún día. Que todos conocemos a los franceses, mucha “fraternité”, pero llegado el momento, lo suyo es suyo, y lo de los demás también.
Una de las cuestiones más importantes es que la historia recordará que Zapatero, el Presidente del Gobierno de España, fue a una reunión internacional en los Estados Unidos –que no servirá para nada- en una silla cedida por Francia, y del hundimiento del Maine que sabrá Zapatero, seguro que lo que le ha contado José Blanco, o poco más, que en total no será mucho.
Hay que ser imbécil o Moratinos, para pensar que Obama va a cambiar su política internacional hacia nuestro país, y menos en estas circunstancias esperpénticas de la cesión de la silla, de la donación que hace el Gobierno francés a sus desarrapados vecinos. La política exterior de los norteamericanos recibe habitualmente el nombre de “doctrina” y el apellido del secretario de estado correspondiente, para indicar que aunque cambien los gobiernos, no cambiará sus relaciones con el resto del mundo.
Gracias a los progres
La escena de las sillas en la reunión de las Azores con la participación de Bush, Blair, y Aznar (y Barroso como anfitrión), cambió la escenografía política de nuestro país. Los progres de las escuadras de Pepe Blanco y Cerolo – que son las que nos llevan del ronzal de regreso a la Edad Media- se rasgaron las vestiduras ante la osadía de Aznar de sentarse entre los “grandes” –todavía recuerdo todos los desprecios que hubo que escuchar, ¿qué se habrá creído el bigotes?-, en realidad, protestaban para que España no se saliera del redil francés en el que permanecemos de forma servil, porque Francia no había participado en la guerra de Irak, para defender sus propios intereses económicos.
Esto es lo que jamás comprendieron los españoles más ignorantes o más interesados en alcanzar el poder, el cambio de política exterior para España que hubiera supuesto la unión con británicos y norteamericanos, en realidad, la reunión de las Azaores era una declaración de independencia, como lo fue la firma con Polonia, Dinamarca, y otros diez países europeos más en apoyo de los norteamericanos y británicos, que encabezó España.
Gracias a los progres, ahora vamos por el mundo con una silla que nos dejan los franceses, que no nos pertenece. En su mentalidad imbuida por el sometimiento de los demás, no les importa someterse a cualquier despectiva fórmula que les permita aparecer en público, y ahora quieren vendérnoslo como un logro de la política exterior española, cuando en realidad es un logro de la política exterior francesa. Hay que ser tarugo y zoquete, para pensar que lo que te dan como limosna, es porque te pertenece por justicia, pero es lo que hay, y no hay para más, es la iluminación que nos aportan las bombillas de bajo consumo, con la amenaza de subir la luz el 31 %.
Pues que tengan cuidado, porque el concepto de silla es importante en los Estados Unidos, no en vano una de sus grandes aportaciones al mundo ha sido la invención de la silla eléctrica, la forma preferente de ejecutar a los condenados hasta hace pocos años. Otra ha sido la ley de Lynch (versión norteamericana de la ley del Talión), y otra el uso libre de armas. En estas condiciones, no sé como Zapatero se atreve a acudir a los Estados Unidos, sabiendo de la hostilidad con la que será recibido por Bush y su pueblo, como un traidor que les ha abandonado en medio de una guerra y no como el aliado europeista, pacifista, cosmopolita y arabista que pretende representar. Y que encima acaba de pedir una moratoria sobre la pena de muerte en la ONU, lo que en los Estados Unidos han considerado como una afrenta y una penúltima provocación del socialista español, el amigo de Fidel Castro y Hugo Chávez.
En estas condiciones, ¿cuánto nos va a costar la seguridad de Zapatero en Washington a los españoles?, todo para que luzca el palmito en la Casa Blanca, para que le saque una foto con su ""amigo"" Obama, para colgarla encima de la de Aznar con Bush y Blair en las Azores. Esto más que política exterior, parece un derby de tercera regional, por qué la única razón que tiene Zapatero para acudir a esta reunión es la de sacarse una foto con Obama, para no ser menos que Aznar. Y de sus complejos, hicieron nuestras relaciones con el mundo.
Biante de Priena
Cabe preguntarse en representación de qué o quien irá Zapatero a la reunión de refundación del capitalismo en Washington, realmente no se sabe si irá como el número dos de Sarkozy, en representación de los ausentes, de la Alianza de Civilizaciones, del progresismo mundial, de la Unión Europea no G-8, o en fin, de las comunidades ibéricas de origen hispano, porque como representante de España no puede ir, ni debemos aceptarlo los españoles.
Pues como la nación española es el conjunto de TODOS los españoles, declaro que a mí no me representa el inefable cejudo en ningún sitio, y menos en una reunión mundial. Apostato públicamente como español, de su representación ahora mismo, porque lo que el inefable cejudo puede representar, a mí, al menos, no me representa.
Todo por una silla de gloria, acepta ir como añadido en una prestada por Sarkozy, favor que le deberemos a nuestro amigo-rival el resto de su mandato, y que ya se cobrará algún día. Que todos conocemos a los franceses, mucha “fraternité”, pero llegado el momento, lo suyo es suyo, y lo de los demás también.
Una de las cuestiones más importantes es que la historia recordará que Zapatero, el Presidente del Gobierno de España, fue a una reunión internacional en los Estados Unidos –que no servirá para nada- en una silla cedida por Francia, y del hundimiento del Maine que sabrá Zapatero, seguro que lo que le ha contado José Blanco, o poco más, que en total no será mucho.
Hay que ser imbécil o Moratinos, para pensar que Obama va a cambiar su política internacional hacia nuestro país, y menos en estas circunstancias esperpénticas de la cesión de la silla, de la donación que hace el Gobierno francés a sus desarrapados vecinos. La política exterior de los norteamericanos recibe habitualmente el nombre de “doctrina” y el apellido del secretario de estado correspondiente, para indicar que aunque cambien los gobiernos, no cambiará sus relaciones con el resto del mundo.
Gracias a los progres
La escena de las sillas en la reunión de las Azores con la participación de Bush, Blair, y Aznar (y Barroso como anfitrión), cambió la escenografía política de nuestro país. Los progres de las escuadras de Pepe Blanco y Cerolo – que son las que nos llevan del ronzal de regreso a la Edad Media- se rasgaron las vestiduras ante la osadía de Aznar de sentarse entre los “grandes” –todavía recuerdo todos los desprecios que hubo que escuchar, ¿qué se habrá creído el bigotes?-, en realidad, protestaban para que España no se saliera del redil francés en el que permanecemos de forma servil, porque Francia no había participado en la guerra de Irak, para defender sus propios intereses económicos.
Esto es lo que jamás comprendieron los españoles más ignorantes o más interesados en alcanzar el poder, el cambio de política exterior para España que hubiera supuesto la unión con británicos y norteamericanos, en realidad, la reunión de las Azaores era una declaración de independencia, como lo fue la firma con Polonia, Dinamarca, y otros diez países europeos más en apoyo de los norteamericanos y británicos, que encabezó España.
Gracias a los progres, ahora vamos por el mundo con una silla que nos dejan los franceses, que no nos pertenece. En su mentalidad imbuida por el sometimiento de los demás, no les importa someterse a cualquier despectiva fórmula que les permita aparecer en público, y ahora quieren vendérnoslo como un logro de la política exterior española, cuando en realidad es un logro de la política exterior francesa. Hay que ser tarugo y zoquete, para pensar que lo que te dan como limosna, es porque te pertenece por justicia, pero es lo que hay, y no hay para más, es la iluminación que nos aportan las bombillas de bajo consumo, con la amenaza de subir la luz el 31 %.
Pues que tengan cuidado, porque el concepto de silla es importante en los Estados Unidos, no en vano una de sus grandes aportaciones al mundo ha sido la invención de la silla eléctrica, la forma preferente de ejecutar a los condenados hasta hace pocos años. Otra ha sido la ley de Lynch (versión norteamericana de la ley del Talión), y otra el uso libre de armas. En estas condiciones, no sé como Zapatero se atreve a acudir a los Estados Unidos, sabiendo de la hostilidad con la que será recibido por Bush y su pueblo, como un traidor que les ha abandonado en medio de una guerra y no como el aliado europeista, pacifista, cosmopolita y arabista que pretende representar. Y que encima acaba de pedir una moratoria sobre la pena de muerte en la ONU, lo que en los Estados Unidos han considerado como una afrenta y una penúltima provocación del socialista español, el amigo de Fidel Castro y Hugo Chávez.
En estas condiciones, ¿cuánto nos va a costar la seguridad de Zapatero en Washington a los españoles?, todo para que luzca el palmito en la Casa Blanca, para que le saque una foto con su ""amigo"" Obama, para colgarla encima de la de Aznar con Bush y Blair en las Azores. Esto más que política exterior, parece un derby de tercera regional, por qué la única razón que tiene Zapatero para acudir a esta reunión es la de sacarse una foto con Obama, para no ser menos que Aznar. Y de sus complejos, hicieron nuestras relaciones con el mundo.
Biante de Priena
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viernes, 7 de noviembre de 2008
El mito del siglo XXI
Con la elección de Barack Obama como Presidente de los Estados Unidos de América, se ha acabado el siglo XX, ocho años después de su conclusión cronológica, prolongado trágicamente por la eclosión del terrorismo de Osama bin Laden y el atentado de las torres gemelas.
Con la presencia de un negro de origen keniata –un nieto de Kenya con familia directa en las estribaciones del Lago Victoria-cuyo primer nombre –es Barack-, que significa afortunado en swahili (y en español, también, baraka es fortuna), y su segundo nombre, Hussein, concluye la superación de la fobia contra lo árabe y lo musulmán en la nación norteamericana, además de dar carpetazo definitivo a la guerra de secesión, y estampar definitivamente en la historia con letras de molde, el reconocimiento de la influencia africana en la formación de los Estados Unidos de América.
Con la elección de Barack Obama, cuya vida recuerda una fotonovela, se acaban también algunas tradiciones importantes en relación a la necesidad de una familia unida para que alguien puede salir adelante. Y también se establece la independencia de la iglesias y el Estad, con la estudiada ruptura del Presidente con el pastor de su iglesia, Jeremiah Wright, tras veinte años de fidelidad.
Definitivamente, ha concluido el mito del siglo XX –que recordando a Oswald Spengler, autor de la obra así titulada, tenía en la raza su guión- y comienza el siglo XXI, mejor dicho, el mito del siglo XXI, y lo hace de forma providencial y oportuna, en el seno de la peor crisis que ha tenido el sistema capitalista en su historia.
El mito del siglo XXI
Pero más que la sangre y la raza, el siglo XX ha sido el siglo del capitalismo, cien años de expansión económica, que en realidad comenzó con el hundimiento del Maine en 1898 y el comienzo del imperialismo norteamericano, luego vino la declaración de la Primera Guerra Mundial y su conclusión con el Tratado de Versalles, la revolución rusa de 1917, pasando por la crisis del 29 y el New Deal, la segunda guerra mundial, el plan Marshall, la guerra fría, la crisis del petróleo en 1973, el nacimiento de la Unión Europea en 1993, la globalización del GATT, la eclosión asiática, primero de los tigres y luego de los elefantes, los atentados de la yihad, y las soluciones comunes que se pretenden para atajar el descalabro económico que estamos viviendo. Spengler se equivocó, porque el materialismo –capitalista, socialista-, a la larga ha prevalecido en su determinación de nuestras vidas más que cualquiera de los demás antihumanismos.
Dice Bayrou que viene el siglo de lo humano, de la superación de la representación política, que es la última de las esclavitudes. Tengo mis dudas al respecto, porque no atisbo un afán asimilativo en la gente, un afán por tomar las riendas de su propio destino a los ciudadanos del Planeta. Más bien, lo que veo es cada día más opresión y reparto de privilegios organizado y programado alrededor de los que detentan el poder, de los que se han agrupado en el provechoso mercado de representar a los demás con la propaganda como estandarte, comerciando con sus vidas.
La política, que debería ser una ciencia que se ocupara de lograr un bienestar humano general, más bien es un negocio en manos de lo peor de nuestra sociedad, con regímenes que tras caras bondadosas y fotogénicas, ocultan los crímenes más pavorosos, la obscenidad de la codicia, la insania, la ineptitud y la tiranía en su máximo esplendor.
El mito del siglo XXI, va a ser la promesa de resolución de todos los problemas de la existencia humana, que va desde la venta de milagros en la ciencia a la desocupación obligatoria por nuestro bien. La unidad de acción será una apariencia, y los gloriosos planes de cohesión internacional, que sólo servirán para promover a sus postulantes, se quedarán en agua de borrajas.
No creo en los seres humanos cuando se agrupan, porque las masas son fáciles de dirigir desde la propaganda, como ha ocurrido recientemente en los Estados Unidos, convirtiendo en una víctima irredenta a un privilegiado elitista. Lamentablemente, el siglo XXI se nos venderá como la centuria de la ética, y en realidad será el siglo de la estética, la apariencia y la propaganda.
La civilización occidental se ha desarrollado con la razón en el horizonte como destino hasta ahora, en que comienza una época de sinrazón que culminará en cualquier forma de tiranía. La democracia se ha convertido en un método de opresión y reparto de privilegios, gracias a la ineptitud insoportable de quienes diciendo que van a resolver los problemas que se presentan en nuestras vida, han conseguido convertirlas en auténticos infiernos materialistas, en los que el ser humano ha quedado reducido de su dominio sobre la creación y la centralidad sobre todas las cosas, a una simple anécdota instrumental en manos de los políticos. La civilización deshumanizadora que convierte a los seres humanos libres en masa informe, construye nuevos dioses para los mismos creyentes. Ha cambiado algo –estéticamente-, para que todo siga igual –éticamente-. Negar que lo que nos ofrecen los políticos es lo mejor de lo posible, será herejía en breve. Lo dejo dicho ahora, antes de que sea demasiado tarde.
Zapatero, los Reyes Magos y Papá Noel, son los sólidos cimientos del Siglo XXI, puro simbolismo zafio representado con muchos medios de propaganda, en un mundo en que los sueños, son la mejor realidad en la que se puede vivir, sin ser político.
Con Obama tengo el alma de las decisiones dividida, si observo su trayectoria personal, individual, creo que estamos ante uno de los políticos más importantes de nuestra historia, pero si me fijo en lo que dice representar, en lo que promete, en lo que quiere vender al mundo, me parece un charlatán inconfesable.
Habrá que ser paciente, y esperar, para ver si prevalece lo humano sobre lo público en este personaje que ha roto el curso de la historia por su coraje. Quiero pensar bien de sus intenciones, pero ya me queda muy poca esperanza. Hay algo que sí ha demostrado al mundo, que la gente requiere justicia, que la lucha por la superación es un modelo, que el mundo premia a los que se forman, trabajan, se esfuerzan y resisten. Nada que ver con lo que conocemos en los políticos de nuestro país.
Biante de Priena
Con la presencia de un negro de origen keniata –un nieto de Kenya con familia directa en las estribaciones del Lago Victoria-cuyo primer nombre –es Barack-, que significa afortunado en swahili (y en español, también, baraka es fortuna), y su segundo nombre, Hussein, concluye la superación de la fobia contra lo árabe y lo musulmán en la nación norteamericana, además de dar carpetazo definitivo a la guerra de secesión, y estampar definitivamente en la historia con letras de molde, el reconocimiento de la influencia africana en la formación de los Estados Unidos de América.
Con la elección de Barack Obama, cuya vida recuerda una fotonovela, se acaban también algunas tradiciones importantes en relación a la necesidad de una familia unida para que alguien puede salir adelante. Y también se establece la independencia de la iglesias y el Estad, con la estudiada ruptura del Presidente con el pastor de su iglesia, Jeremiah Wright, tras veinte años de fidelidad.
Definitivamente, ha concluido el mito del siglo XX –que recordando a Oswald Spengler, autor de la obra así titulada, tenía en la raza su guión- y comienza el siglo XXI, mejor dicho, el mito del siglo XXI, y lo hace de forma providencial y oportuna, en el seno de la peor crisis que ha tenido el sistema capitalista en su historia.
El mito del siglo XXI
Pero más que la sangre y la raza, el siglo XX ha sido el siglo del capitalismo, cien años de expansión económica, que en realidad comenzó con el hundimiento del Maine en 1898 y el comienzo del imperialismo norteamericano, luego vino la declaración de la Primera Guerra Mundial y su conclusión con el Tratado de Versalles, la revolución rusa de 1917, pasando por la crisis del 29 y el New Deal, la segunda guerra mundial, el plan Marshall, la guerra fría, la crisis del petróleo en 1973, el nacimiento de la Unión Europea en 1993, la globalización del GATT, la eclosión asiática, primero de los tigres y luego de los elefantes, los atentados de la yihad, y las soluciones comunes que se pretenden para atajar el descalabro económico que estamos viviendo. Spengler se equivocó, porque el materialismo –capitalista, socialista-, a la larga ha prevalecido en su determinación de nuestras vidas más que cualquiera de los demás antihumanismos.
Dice Bayrou que viene el siglo de lo humano, de la superación de la representación política, que es la última de las esclavitudes. Tengo mis dudas al respecto, porque no atisbo un afán asimilativo en la gente, un afán por tomar las riendas de su propio destino a los ciudadanos del Planeta. Más bien, lo que veo es cada día más opresión y reparto de privilegios organizado y programado alrededor de los que detentan el poder, de los que se han agrupado en el provechoso mercado de representar a los demás con la propaganda como estandarte, comerciando con sus vidas.
La política, que debería ser una ciencia que se ocupara de lograr un bienestar humano general, más bien es un negocio en manos de lo peor de nuestra sociedad, con regímenes que tras caras bondadosas y fotogénicas, ocultan los crímenes más pavorosos, la obscenidad de la codicia, la insania, la ineptitud y la tiranía en su máximo esplendor.
El mito del siglo XXI, va a ser la promesa de resolución de todos los problemas de la existencia humana, que va desde la venta de milagros en la ciencia a la desocupación obligatoria por nuestro bien. La unidad de acción será una apariencia, y los gloriosos planes de cohesión internacional, que sólo servirán para promover a sus postulantes, se quedarán en agua de borrajas.
No creo en los seres humanos cuando se agrupan, porque las masas son fáciles de dirigir desde la propaganda, como ha ocurrido recientemente en los Estados Unidos, convirtiendo en una víctima irredenta a un privilegiado elitista. Lamentablemente, el siglo XXI se nos venderá como la centuria de la ética, y en realidad será el siglo de la estética, la apariencia y la propaganda.
La civilización occidental se ha desarrollado con la razón en el horizonte como destino hasta ahora, en que comienza una época de sinrazón que culminará en cualquier forma de tiranía. La democracia se ha convertido en un método de opresión y reparto de privilegios, gracias a la ineptitud insoportable de quienes diciendo que van a resolver los problemas que se presentan en nuestras vida, han conseguido convertirlas en auténticos infiernos materialistas, en los que el ser humano ha quedado reducido de su dominio sobre la creación y la centralidad sobre todas las cosas, a una simple anécdota instrumental en manos de los políticos. La civilización deshumanizadora que convierte a los seres humanos libres en masa informe, construye nuevos dioses para los mismos creyentes. Ha cambiado algo –estéticamente-, para que todo siga igual –éticamente-. Negar que lo que nos ofrecen los políticos es lo mejor de lo posible, será herejía en breve. Lo dejo dicho ahora, antes de que sea demasiado tarde.
Zapatero, los Reyes Magos y Papá Noel, son los sólidos cimientos del Siglo XXI, puro simbolismo zafio representado con muchos medios de propaganda, en un mundo en que los sueños, son la mejor realidad en la que se puede vivir, sin ser político.
Con Obama tengo el alma de las decisiones dividida, si observo su trayectoria personal, individual, creo que estamos ante uno de los políticos más importantes de nuestra historia, pero si me fijo en lo que dice representar, en lo que promete, en lo que quiere vender al mundo, me parece un charlatán inconfesable.
Habrá que ser paciente, y esperar, para ver si prevalece lo humano sobre lo público en este personaje que ha roto el curso de la historia por su coraje. Quiero pensar bien de sus intenciones, pero ya me queda muy poca esperanza. Hay algo que sí ha demostrado al mundo, que la gente requiere justicia, que la lucha por la superación es un modelo, que el mundo premia a los que se forman, trabajan, se esfuerzan y resisten. Nada que ver con lo que conocemos en los políticos de nuestro país.
Biante de Priena
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