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martes, 25 de diciembre de 2007

Los curas filoetarras nos desean Feliz Navidad

Otra vez Uriarte. Como en ocasiones anteriores y recientes, vuelve a escupir por su boca putrefacta el veneno que la iglesia vasca destila desde hace ya cuarenta años, solidarizándose por enésima vez con los asesinos, cuya emergencia favoreció y amparó en sus seminarios nacionalistas, entre sotanas y pistolas.

Ahora nos dice el obispo de San Sebastián y portavoz de su jefe, el honorario tan poco honorable Setién, que "cómo olvidar a las centenares de familias guipuzcoanas que echan especialmente de menos a un miembro en prisión y a las que un nudo en la garganta les ha impedido cantar en la mesa navideña el Ator, ator, mutil etxera", en alusión a una canción típica vasca que dice algo así como "ven, hijo, a casa".

Pero que no se confunda el lector: este miserable obispo no se refiere a los Sres. Centeno y Trapero, Guardias Civiles con 23 y 24 años matados por esos gudaris a quienes tanto entiende, por ser de los suyos. No. Es un homenaje y una muestra de cariño más a los asesinos etarras presos y a sus familias, en su mayoría corroídas por el odio. Ni disimulan ya estos amigos de Eta con falsas equidistancias, pues la única mención a las familias de los asesinados por los criminales nacionalistas ha sido aséptica, fría y distante, sin mencionar a Eta, recordando en once hipócritas palabras a quienes "han sido víctimas de terribles asesinatos que nos avergüenzan a todos".

Quienes me avergüenzan a mí son Setién, usted y la pandilla de golfos sacerdotes y diáconos vascos solidarios con los terroristas y su gente. Como católico y cristiano, no pienso desearle una feliz navidad ni a usted ni a sus infames compañeros de lucha, y seguiré denunciando día y noche su satánica alianza con el mal, para que lo sepan millones de honrados creyentes, atónitos ante su bajeza.

Dante Pombo de Alvear

lunes, 24 de diciembre de 2007

El mensaje inane de un borbón desactivado

Con cierta osadía, por no emplear palabras mayores, ya que estamos en Navidad, el jefe del estado ha pedido "unidad" a los partidos políticos contra el terrorismo y "mayores esfuerzos" para alcanzar el "consenso en los grandes temas del estado", a la vez que ha exigido apoyo a las instituciones y a la Constitución.

Ante tanta acumulación de disparates e imposturas, respondo lo siguiente:

1-El borbón, en los días que siguieron la insólita mayoría relativa de los socialistas en 2004, en ningún momento desmintió los rumores y declaraciones sobre la intentona de golpe de estado del PP, en la que su propio nombre era citado, algo así como a modo de salvador de la patria constitucional. Me refiero a declaraciones bajas y despreciables del lacayo Almodóvar, y de alusiones de políticos socialistas. Con su silencio cómplice, el monarca abrió la veda para el acoso incesante contra el único partido constitucional que quedaba en España después del neogolpe electoral del 13-M.

2-En ningún momento ha defendido el jefe del estado, en estos tres años, el estado de derecho amenazado y demolido por el Psoe y sus amigos nacionalistas desde Moncloa, Ferraz, Ajuria Enea, Generalidad, fiscalía general del estado, parte del Cesid, tribunal constitucional y un largo etcétera de traiciones institucionales.

3-En ningún momento, excepto con su presencia en los funerales de los Señores Guardias Civiles Centeno y Trapero, al final de la legislatura y ante la exasperación creciente de la población, ha manifestado el monarca aproximación a las víctimas del terrorismo, durante estos tres años, pues no las ha defendido contra los insultos, vejaciones y humillaciones que desde el gobierno se han vertido incesantemente sobre ellas, su memoria y sus familiares.

4-Es cuanto menos un sarcasmo llamar a la unidad y al consenso entre los grandes partidos. A buena hora, señor rey. No hay consenso posible con traidores que han iniciado un diálogo criminal con Eta, con cesiones políticas sobre la mesa; que están dispuestos a trocear España para conservar el poder en lo que quede de ella; que han puesto cordón sanitario a los millones de españoles que no están dispuestos a renunciar a su patria y a su libertad. Y por encima de todo, que no han rectificado y están dispuestos a rematar la infame faena si ganan las elecciones-trampa del 9 de marzo.

Su discurso, señor monarca, es inane, casi absurdo, desfasado e inaceptable para quienes estamos dispuestos a defender España y la democracia. Y usted es un jefe de estado desactivado, sin capacidad para acompañar la regeneración urgente y pendiente en defensa de la Nación.

Dante Pombo de Alvear

La Navidad es transversal; la felicidad, también.



Ciudadanos en la Red, os desea lo mejor de lo posible.

UPD-Catalunya, Felices Fiestas y ...seguid durmiendo

Viyansic da UPD Catalunia dadicat als ca trabayan am asfuerç y custançia.

domingo, 23 de diciembre de 2007

¿Demócratas o franquistas?



¿Cuántas veces nos hemos preguntado que nos pasa a los españoles con la política?. ¿Cuántas veces hemos dicho que da igual lo que se haga porque la gente no quiere darse cuenta de lo que ocurre?. Son preguntas que quedan sin respuesta hasta que agonizan y desaparecen de nuestra atención.

He reflexionado mucho sobre el asunto, solo y en compañía de otros, para concluir en un diagnóstico sobre lo que realmente nos ocurre a los españoles con la política y los políticos.

Ninguna sociedad formada por ciudadanos libres, en un país democrático, con una Constitución vigente, soportaría ni la décima parte de las cosas que nos está tocando vivir.

Rodríguez Zapatero es un impresentable, que vela más por sus propios intereses y los de su partido que por los de sus gobernados. Rajoy no da la talla como líder de la oposición. Los nacionalistas presionan sin descanso sobre la convivencia para sacar tajada del asunto, y los terroristas les ayudan.

Y no pasa nada. ¿Y por qué no pasa nada?. Pues porque Franco lo dejó todo atado y bien atado, y los políticos “democráticos” han continuado su obra, han aprovechado la estructura de poder fascista cambiando solo el nombre de los altos cargos. La estructura burocrática permanece idéntica. No hubo ruptura, como tantas veces ha denunciado García Trevijano, sin ser comprendido.

La sociedad española no está estructurada en la defensa de sus derechos contra el poder del Estado que administran los políticos, sino en la obediencia, en el sometimiento y en la desesperanza que se fraguaron durante 40 años de dictadura y 30 años de democracia aparente. En eso nos parecemos a la sociedad rusa, aplastada durante cientos de años, y que es incapaz de levantar cabeza por miedo de sus ciudadanos a ser deportados. El fantasma de Stalin pesa tanto allí como aquí el de Franco.

Los ciudadanos españoles desconocemos la lucha por nuestros derechos, los límites de nuestra libertad, la amplitud de la democracia, somos unos analfabetos funcionales en la práctica política, porque a los que dirigen el curso de nuestras vidas les interesa, los poderes económico, político y mediático se benefician de nuestra simplicidad e ignorancia.

Si con Franco se cometían tropelías económicas, en la democracia se han cometido muchas más. Si hubo persecuciones políticas, en la democracia se han mantenido, recordemos el GAL, recordemos lo ocurrido cada día con los que se han opuesto al poder, los expedientes, y hasta los encarcelamientos de los que luchan por sus derechos y su libertad.

Si con Franco se imponían conocimientos en las escuelas, ahí tenemos la Educación para la Ciudadanía. Si con Franco se manipulaba la justicia, recordemos el Tribunal Constitucional y la Fiscalía General del Estado. Si con Franco se atenazaba a los militares con los consejos de guerra, hoy se hace lo mismo con los expedientes disciplinarios. No ha cambiado nada, absolutamente nada más que la cáscara porque el proceso de dominio permanece idéntico.

Franco permitió una incipiente apertura económica, y los “demócratas” han permitido una incipiente apertura política, es cierto que se puede hablar de todo lo que se quiera, ¿pero de qué sirve?, ¿qué cambia porque hablemos?. Nada.

La democracia en España se resume en acudir o no a las urnas cada cuatro años para elegir entre lo que nos ofrecen para NO CAMBIAR NADA, el “cambiemos algo para que todo siga igual” de El Gatopardo de Lampedusa, alcanza su plenitud orgiástica en nuestro país.

Esta es la gran mentira en la que estamos viviendo, que bajo la apariencia de una democracia sólida, estamos sometidos a los herencia vigente de un dictador, con una democracia aparente, exclusivamente formal y vacía de contenidos. No porque no pueda ser de otra forma, sino porque nuestros políticos desean que siga siendo así. Todo atado y bien atado.

Mis queridos compatriotas, es hora de despertar, de dar la talla como pueblo, como ciudadanos libres, uno a uno, y todos juntos, tenemos que quitarnos de encima a todos estos miserables, a los herederos de Franco que se siguen beneficiando a costa nuestra.

No hace falta una ley de memoria histórica, lo que hace falta es que abandonemos la misma historia de una vez por todas, que dejemos de ser memoria administrativa para ser definitivamente ciudadanos libres.



Erasmo de Salinas

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